Historia de Bédar y Serena

  1. El origen de Bédar y Serena

  2. Bédar y Serena durante el reino nasrí de Granada, la toma de Bédar y Serena por los Reyes Católicos y los mudayyan (mudéjares)

  3. Bédar y Serena durante el misterioso periodo comprendido entre 1571 y 1682

 

1. El origen de Bédar y Serena

Podríamos acabar rápidamente esta parte de la historia con un sencillo: “se desconoce”. Así es, no se conoce cuando se fundó, ni siquiera de donde proviene el nombre del pueblo. Lo mismo pasa con Serena, que fue un pueblo independiente en el pasado. Desde no hace mucho tiempo, y ante la necesidad que suelen tener todos los pueblos y ciudades de disponer de un “origen” para reforzar su identidad, surgió una explicación “histórica” que suple esta tremenda carencia: el nombre viene de un influyente personaje hispano-árabe llamado “ben Beder” (hijo de Beder) que dio origen al nombre. Nadie sabe de donde surgió esta curiosa historia, pero no deja de ser un simple mito, inventado sí, pero que sirve de refuerzo identitario para los bedarenses y de inspiración para asociaciones y grupos de la localidad.

Sin embargo hay hipótesis al respecto mucho más fundadas. La que más fuerza tiene es sin duda la planteada por Juan Grima Cervantes en su libro “Turre  Historia, cultura, tradición y fotografía”. Durante la época romana y tardo-romana la población de lo que después será la tierra de Vera estaba ubicada principalmente en núcleos de la costa y cuencas de los ríos Aguas y Almanzora (Baria, Cadima, Roceipón y Mojácar la Vieja). Estos pueblos empezaron a declinar, acabando despobladas, mientras aparecían poblaciones situadas en la sierra. Juan Grima expone los factores que propiciaron el abandono de estos núcleos y la aparición de asentamientos situados en las sierras circundantes. Según este autor en el siglo III se inicia una crisis con el declive de la esclavitud, la ruralización de la zona y expansión de la gran propiedad, la llegada de los bárbaros tras la caída del Imperio romano de occidente y la posterior ocupación bizantina de la zona. La crisis afecta especialmente nuestra comarca, prolongándose y siendo de especial relevancia entre los siglos VIII y XIII bajo el dominio musulmán. Fue en este periodo cuando se fundan las poblaciones situadas en la sierra, como Bédar, Serena, Cabrera y Teresa.

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Es decir, los diferentes pueblos aparentemente “escondidos” en las Sierras de Bédar y Cabrera fueron fundados por mozárabes que huían del peligroso valle, eligiendo los puntos de la sierra con disponibilidad de agua. En este sentido se han recogido algunas palabras en Bédar de origen mozárabe (cristianos que siguen profesando su fe bajo dominio musulmán),como por ejemplo la forma payuelas (viruelas) o el topónimo Fornos. La recogida de estas palabras la debemos, entre otros, a Joan Corominas, famoso filólogo español que estaba casado con Bárbara de Haro, nacida en Bédar y a la que debemos que el filólogo y etimólogo catalán recogiera otras palabras singulares utilizadas en Bédar, como son latonero, présul, figüelo, sólsa, etc.

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Los mozárabes de Bédar y Serena se marcharon seguramente durante el año 1125 durante la incursión del rey aragonés Alfonso I el Batallador, y los que no huyeron con él fueron expulsados como venganza por los almorávides. Los nuevos pobladores musulmanes del pueblo son los que hicieron la Bédar que conocemos, los sistemas de riego en terrazas, las norias, las acequias y balsas… pero esto lo trataremos en un capítulo posterior de esta breve historia de Bédar y Serena.

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Pero cuando se analizan los pocos datos o apreciaciones sobre el origen etimológico de los topómino “Bédar” y “Serena”, nos vamos bastante atrás. Así tenemos un posible origen íbero del nombre:  Bédar significa “hierba”,”hierbas”,”herbazal” en íbero y comparte raíz etimológica con la palabra vasca “bedartz” (=”hierba”,”herbazal”). Pero en este sentido una voz tan autorizad como es Joan Corominas propone que viene del íbero-vasco (“bide/beda”) “camino” y cita precisamente como ejemplo el pueblo de Bédar. Joan Corominas y Josep María de Casacubierta escriben en su Onomasticon Cataloniae que las terminaciones átonas -ar y -al están muy extendidas en la toponímia que se considera ibérica. En cuanto a Serena, Tapia Garrido apunta en su Historia General de Almería y su provincia que Schulce cree que Serena es un derivado del latín Serius. A este respecto hay que decir que Bédar no siempre se ha escrito tal cual. A mitad del siglo XIX no era raro verlo escrito como “VEDAR”, e incluso en un documento de 1495 se refieren al pueblo como “VIDAR” (Un padrón de los mudéjares de la “Tierra” de Vera en 1495. Victoriano del Cerro Bex, Chronica Nova 11, 1980, 57-87), lo cual no deja de recordar el “bide” que indica Corominas como origen del nombre.

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Tanto la hipótesis del desplazamiento de mozárabes hacia la sierra como el presumible origen que indica el estudio etimológico de los nombres no han de ser necesariamente excluyentes. Pequeños núcleos ya existentes de cristianos en la Sierra, cercanas a las fuentes de agua o a las minas, podrían haber recibido un aporte extra de población mozárabe procedente del valle. En todo caso, sería necesario esperar a nuevos hallazgos documentales o arqueológicos que puedan arrojar luz sobre estos aspectos. Un hecho cierto es el descubrimiento y descripción de varias tumbas posiblemente de época argárica en varios puntos del municipio, lo cual no es de extrañar dada la cercanía de importantes núcleos de población durante este periodo (Antas está muy cerca), además de la existencia de minas de cobre en El Pinar de Bédar, conocidas desde antiguo. Entre los enterramientos que se describen en el artículo “Los enterramientos de las fases iniciales en la Cultura de Almería”, de 1981 (escrito por Pilar Acosta y Rosario Cruz-Auñón) se habla de un sepulcro de planta simple circular, tapado con losa de un metro de diámetro con restos humanos hallado en Los Gallardos y de “sepulcros sin especificar planta ni técnica constructiva” ubicados en la Cañada de Los Collados, en Bédar. Las primeros sepulcros se sitúan en el neolítico antiguo y las de Bédar en el neolítico medio, es decir, nos remontamos ya al periodo comprendido entre el neolítico antiguo hasta la cultura de los Millares.

2. Bédar y Serena durante el reino nasrí de Granada, la toma de Bédar y Serena por los Reyes Católicos y los mudayyan (mudéjares)

Fue en el pacto de Alcaraz con el infante don Alfonso, en nombre de su padre el rey Fernando, en el año 1243, cuando la tierra de Vera pasó a formar parte del reino nazarí de Granada. En este pacto se dispuso que las tierras de Vera y los Vélez se integrasen en el nuevo reino de Granada. Qalqasandi nos cita los mojones de la nueva frontera oriental del reino de Granada: Bayra y Al-Mansura. En el 1247 quedó configurado el territorio del reino nazarí, compuesto de 3 coras o provincias: Rayya (Málaga), Elvira (Granada) y Bayyana (Almería).

Durante esta época de la tierra de Vera como parte del reino nazarí de Granada se ven los resultados de la reestructuración agrícola llevada a cabo anteriormente: una huerta productiva y el cultivo del moral que permite la cría del gusano de la seda. Pero el hecho de ser una región tan cercana a la frontera traerá sus consecuencias, ya que los conflictos fronterizos eran frecuentes.  De esta manera, en el año 1304, una tropa compuesta de unos 400 jinetes y 150 infantes asolaron la tierra de Vera, quemando y talando el terreno. En 1316 se firmó un pacto entre Castilla, Murcia y Granada para pacificar la frontera oriental, pero duró poco y en el 1319 volvieron los ataques de los cristianos.

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Hisn de Bédar

Sobre la evolución de la frontera oriental del reino nazarita, C. Torres establece cuatro fases:

  • La primera, desde el año 1246 al 1260, se caracteriza por el establecimiento de la línea defensiva.
  • La segunda fase, de 1260 a 1273, consiste en una modificación de frontera debida a la sublevación de la población mudéjar (musulmanes en territorios conquistados por los cristianos). Con esto se extiende el territorio nazarí hasta el reino de Murcia.
  • La tercera fase sería la fijación definitiva de la frontera entre los años 1273 y 1314
  • Por último, hubo una fase de ampliación hacia el nordeste hasta el 1324.

Conocemos la línea defensiva en la frontera oriental que correspondía a la segunda fase de C. Torres gracias a un documento escrito. En abril de 1347 el rey nazarí Yusuf I realizó un viaje de reconocimiento de la frontera, el relato de este viaje fue recogido por su consejero Lisan al-Din al-Jatib. En este escrito se mencionan las fortalezas de Serón, Purchena, Cantoria y Vera. Acerca de Vera escribe: “…es plaza fronteriza y lugar de rebato, cuyos defensores tienen innumerables méritos; es una villa donde el enemigo ataca sin cesar, donde la gente vive en constante terror y alarma…” Ibn al-Jatib recoge de esta manera el clima de inseguridad y miedo que vive esa región fronteriza.

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Restos de uno de los muros del hisn Serena

Fue durante el reinado del rey de Granada Muhammad V (1354-1358 y 1361-1390) que se construyeron y repararon la mayor parte de las fortalezas de la frontera. Cada núcleo de población, por pequeño que fuese, debía disponer por lo menos de una torre de refugio para la población. Una serie de atalayas vigilaban la posible llegada de tropas enemigas. Tanto Bédar como Serena disponían de su propio hisn (castillo roquero), además de diversas atalayas de vigilancia que parece que conectaban ambos castillos y con los de la periferia. Se ha confirmado la existencia de una antigua atalaya en el cerro de la Cruz, ubicado entre ambos castillos, y posiblemente había dos más, una en el cerro de la Señora (suposición que se basa en el hecho de la presencia de restos de cerámica medieval en su cima) y otra en la Torrecica (Serena), aunque su existencia todavía no está totalmente demostrada.

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Restos de la atalaya del Cerro de la Cruz

En los primeros años del siglo XV se organizaron desde Murcia y Lorca una serie de campañas contra el reino de Granada. En Almería estas operaciones se cebaron sobre las poblaciones más cercanas a la frontera, como Vera, Overa y Zurgena. Las campañas cesaron con la firma de una paz entre los cristianos y el rey Yusuf III, pero se reiniciaron en el 1410 y se prolongaron hasta 1429, año en que se firma una tregua que se mantendría durante más de dos décadas.

La guerra se reinició durante el reinado de Muhammad IX. Los cristianos ocuparon los Velez en la década de 1436-1446, incluida Baza y alguna población del valle del Almanzora. En el año 1939 se firmó una nueva tregua con los cristianos que duraría hasta el 1442 y en la que se reconoció la superioridad de los cristianos. El îqlim(1) de Vera se convierte en la frontera oriental del reino de Granada y  Bédar pasó a estar en primera línea de la misma. Según Juan Grima, la frontera quedaba establecida por las fortalezas y lugares de Alicún de Ortega, Benzalema, Benamaurel, Cúllar, Castilléjar, Galera, Orce, Huéscar, Los Vélez, Xiquena, Overa, Arboleas, Zurgena, Albox, Partaola, Cantoria, Albanchez, Bédar, Cuevas y Vera (Almería y el reino de Granada en los inicios de la modernidad s. XV-XVI, Juan Grima Cervantes, pp. 43).

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Hisn Bédar. Fragmentos de cerámica esgrafiada al manganeso, muy típica de época nazarí y con motivos geométricos y vegetales análogos a otros restos de este tipo hallados en Murcia. Se trataba de cermámica “de lujo” que se utilizaba, básicamente, en recipientes para agua (como jarritas).

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Pequeñas pinzas con dientes, hisn Bédar. Se utilizaba para pequeñas intervenciones en la piel, para extraer cuerpos extraños, etc. Una curiosa muestra de “instrumental médico” de época nazarí.

Sin duda fueron tiempos difíciles, los ataques cristianos se cebaban especialmente sobre las poblaciones de la frontera. Se sabe que en 1436 las tropas murcianas ocuparon Bédar, pero no Serena. Bédar permaneció bajo dominación cristiana hasta que fue recuperada por las tropas nazaritas entre 1446 y 1447, bajo el reinado de Muhammad X “El Cojo”.

La batalla de los Alporchones en el 1452 puso en apuros al rey Muhammad IX y evidenció la falta de planificación y de estrategia. Los cristianos aprovecharon los enfrentamientos entre las distintas familias de la corte granadina. De esta manera don Pedro Fajardo, que controlaba Los Vélez desde el año 1438, atacó Mojácar y taló el campo de Vera.

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Contera de estilete (refuerzo de la punta de la vaina). Hisn Serena.

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Anillos de época nazarí. Hisn Serena.

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Virote de ballesta y punta de flecha. Hisn Serena.

Una vez ocupada Málaga, los Reyes Católicos pusieron sus ojos en la zona oriental del reino nazarí. El 9 de julio de 1488 el marqués de Cádiz se acercó a Vera y tras dialogar con su alcalde se acordó la entrega de la plaza al día siguiente. El día 12 Mojácar también fue tomada. Tras la caída de estas dos ciudades nazaritas, las demás poblaciones también se entregaron. Los habitantes de las alquerías y villas de Teresa, Cabrera, Sorbas, Mojácar, Bédar y Lubrín acudieron a Vera (el campamento estaba ubicado en el Real de Antas) para rendir homenaje al rey Don Fernando. Este hecho se refleja en el escudo de Bédar con una llave entre dos torres terrazadas árabes de oro. El Macarche, por Bédar y Almaf Canif por Serena, se entregaron al rey Don Fernando. Tras la conquista, las fortalezas de Bédar y Serena fueron derribadas para evitar que fueran utilizadas en caso de sublevación. Algunas puntas de flecha y virotes de ballesta, junto a restos de un incendio, pueden observarse en el hisn de Serena, testigos de esta agitada época.

La capitulación de esta comarca fue debida a un pacto secreto del alcaide de Almería, Cidi Yahya Alnayar, y otras autoridades nazaríes y oligarquías locales (Turre. Historia, cultura, tradición y fotografía, pag. 27, Juan Grima Cervantes). Serena, durante la dominación musulmana (y hasta la guerra de las Alpujarras) constituía la pedanía más importante del municipio, y junto a Bédar y Bedarín pasaron a formar parte de la Tierra de Vera cuando llegaron los Reyes Católicos.

Para alojamiento de los cristianos el marqués de Cádiz eligió las ciudades fortificadas de Vera y Mojácar. Los habitantes de estas dos plazas tuvieron que abandonarlas. Los musulmanes de Mojácar se reinstalaron a orillas del río Aguas, lo que sería posteriormente Turre; los de Vera hicieron lo propio a orillas del río Antas fundando el pueblo del mismo nombre.

En su nueva condición como mudéjares los habitantes de Bédar y Serena conservaron sus bienes y continuaban rigiéndose por sus leyes. Los tributos eran los mismos que pagaban a los reyes granadinos y conservaban su religión. Todo esto tal y como se había acordado en las capitulaciones. No había intención por parte de los Reyes Católicos de poblar con cristianos los demás lugares de la zona. Las fortificadas Vera y Mojácar debían evitar posibles rebeliones de la población mudéjar. Con tal fin se concentró todo el poder en la figura del capitán general y justicia mayor, que en Vera era el alcaide Garci Lasso de la Vega.

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Medio dirhem (1238-1492), reino nazarí de Granada. Hisn Serena.

Desde el verano de 1488 hasta la navidad de 1489, en la que cayó Almería, los mudéjares realizaron una serie de acciones en contra de los cristianos, poniendo de relieve el rechazo de la población a las capitulaciones que los sometían a los cristianos. De esta manera se explica la toma de Níjar y Cúllar por las tropas nazaritas al mando de Al-Zagal. Tal es la situación que se llegó a prohibir a los mudéjares el salir a los campos hasta una hora después del amanecer y a volver otra hora antes del atardecer. También se estableció la pena de muerte como castigo a los que fueran sorprendidos deambulando cerca de los territorios ocupados por Al-Zagal. Estas medidas afectaron, sin ninguna duda, a los mudéjares de Bédar, que a pesar de esto protegieron y escondieron, junto a los a los mudéjares de Antas,  a unos almogávares (2) que operaron durante cierto tiempo en la parte de Bédar.

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Felus de cobre de Abu al-Hasan ‘ Ali ben Saad (Mulhacén), indica la fecha: 1474 d.C. Hisn Serena.

Muchos de los mudéjares que se habían entregado a los castellanos lo hicieron pensando que se mantendrían en señoríos bajo algunos principales moros, como Al-Zagal o Yahya Alnayar. Una posible explicación de las sublevaciones que se produjeron entre los mudéjares, poco después de haber firmado las capitulaciones, es que se sintieran traicionados a este respecto. Así pues, Al-Zagal estaba en negociaciones para vender sus señoríos a los Reyes Católicos, pues pensaba en pasar a África, y por otro lado, los monarcas no cumplieron su palabra y le quitaron territorios que tenía en señorío Yahya Alnayar.

Boabdil, rey de Granada, no entregó la ciudad en enero de 1490 tal y como había pactado (por una serie de razones en las que no vamos a entrar) e hizo llamamientos al alzamiento contra los castellanos a los que pronto obtuvo respuesta. Durante el verano la Alpujarra se rebeló ante el avance de las tropas nazaritas. Entre marzo y julio de ese año hubo un levantamiento en la tierra de Vera del que poco se sabe: algunos mudéjares de Bédar y Antas se echaron al monte por miedo a ser esclavizados por haber ayudado a los almogávares. Los mudéjares no aceptaron fácilmente estas capitulaciones. La dureza de los castigos que impusieron a los sublevados de algunas ciudades como Abrucena y Fiñana nos hacen pensar que las revueltas fueron realmente difíciles de reducir. Los cristianos, por su parte, aprovecharon estas sublevaciones como excusa para incumplir los pactos, expulsando a los mudéjares de varias ciudades, incluida Almería.

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Medio dirhem (1238-1492), reino nazarí de Granada. Ceca de Almería. Hisn Serena.

Una vez finalizada la guerra, la figura del Justicia Mayor fue sustituida por los Corregimientos que en Vera se constituyeron en el 1492. Tras la la caída de Granada, Bédar formará, junto a los demás pueblos de la zona del río Aguas y Bajo Almanzora, parte de la “Tierra de Vera”. Bédar constituía lo que se llamaba una tierra de realengo, esto es, los reyes se reservaban la titularidad y el derecho exclusivo para resolver los litigios en grado de apelación, nombramiento de escribanos, las alcabalas y tercias de los vecinos cristianos que pudieran asentarse, los pedidos, moneda y moneda forera, el derecho a elevar fortalezas y la explotación de las minas.  Muchos de estos territorios de realengo eran cedidos por los monarcas a los nobles en compensación por servicios prestados a la corona. Esto violaba las capitulaciones en la que los reyes prometieron mantenerlos bajo su dominio directo y nunca cederlos a la administración de señorío.

Bédar permaneció como tierra de realengo entre los años 1492 y 1500. Durante este periodo se sucedieron cuatro Corregidores: el bachiller Diego de Santa Cruz (1492), el licenciado Diego López de Burgos (1493-1495), el bachiller Juan López Navarro (1495-1498) y el doctor Abellán de Murcia (1498-1500).

Las cesiones a los nobles hicieron que el corregimiento de Vera se viera muy reducido, lo que obligó a que se fusionara con el Corregimiento de Baza en el 1495. Una vez unidos, los Reyes Católicos establecieron el nombramiento de dos alcaldes mayores o lugartenientes de corregidor para que supliesen por delegación al propio corregidor cuando éste no estuviese en alguna de las dos ciudades. De esta manera, Bédar estaba bajo la autoridad  del alcalde mayor que residió en Vera.

De estos corregidores, el más criticado fue don Diego López de Burgos. Según nos cuenta Juan Grima en su libro (Almería y el reino de Granada en los inicios de la modernidad s. XV-XVI, pp. 160-171) este corregidor llegó a condenar a esclavitud a todos los mudéjares de Serena y Antas, sentencia muy problemática que tuvo que ser anulada por la Corona en el año 1499.

 

(1)îqlim: división administrativa en la España musulmana.

(2)almogáver (al-mugawir): soldado de  una tropa escogida que lleva a cabo correrías en tierras enemigas.

3. Bédar y Serena durante el misterioso periodo comprendido entre 1571 y 1682

Empezaron pronto las deportaciones de los moriscos del reino de Granada tras el fin de la rebelión de las Alpujarras, y no se salvaron ni los que no participaron de la rebelión. Unos 50000 moriscos fueron deportados, de los que se calcula que murieron más del 20% por hambre y enfermedad. Primero fueron trasladados al interior de la península, como preludio de su expulsión general decretada en el año 1609.

En la distribución de los moriscos que se había planeado, según Mármol, los moriscos de Guadix, Baza y cuenca del Almanzora irían a la Mancha, reino de Toledo, Castilla la Vieja e incluso León mientras que los de la tierra de Almería  serían embarcados hacia Sevilla desde donde se repartirían teniendo cuidado que no fueran a Murcia, Valencia y el Marquesado de Villena pues había allí ya muchos moriscos.

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Barranco de la Balsa Alta y de los Chorreadores

El encargado de llevar a los moriscos del valle del Almanzora y de la sierra de Filabres fue el capitán Miguel de Moncada. Según Tapia fueron conducidos a Vera y Almería 3800 personas. El plan consistía en aprovechar un día de fiesta, separarlos en la iglesia y engañarlos explicándoles que lo hacían para poder llevarlos a otro lugar en espera que la situación mejorara y pudieran volver. Primeramente se pretendía embarcarlos en la playa de Vera para llevarlos en galeras hasta Sevilla, tal y como se hizo en el grupo de moriscos llevados a Almería. Pero el mal tiempo evitó que siguieran este camino, por lo que se llevaron a Albacete. El 7 de noviembre de 1570 se inicia la marcha, don Pedro de Padilla lleva a Albacete a 8.000 moriscos que recoge en Vera e informa a su llegada, el 22 de diciembre del mismo año, que ha tenido que dejar a algunos en Lorca y Murcia por estar enfermos y no poder caminar, entregando más o menos unos 6300. En Albacete se instalan provisionalmente siendo después repartidos.

Moneda hallada en Bédar (Jamontar/Dehesa Real). Por su buena factura sabemos que fue acuñada en “el Ingenio” de Segovia. Esta bonita pieza tiene la característica de que se puede ver la moneda “base”, a pesar de los resellos, y podemos comprobar que se trata de una moneda de dos maravedís de Felipe III (Philippvs III) de 1601. En cuanto a los resellos, observamos claramente un resello de cuatro maravedís (IIII) y otro de seis (VI). Sabemos que resellos con un IIII se hicieron en los años 1603 (con una corona en la parte superior y la inicial de la ceca debajo) y 1654-5 (llevaba estampado en la parte posterior la fecha). Por la falta de algunos elementos, no sabemos de cual de los dos “IIII” se trata, la ausencia del sello posterior parece indicar que es de 1603, aunque parece que el de “IIII” se superpone a la de “VI”. Por otro lado, el resello de VI es más claro, con punto superior y ceca -G- de Granada, con su correspondiente resello posterior que debería indicar un “1641” coronado (se aprecian solo la corona, el primer 1 y parte del 6).

El 7 de diciembre del mismo año 1570 sale una segunda partida de moriscos, entre los que se encuentran los de Sorbas, Lubrín y uno cuantos de Cabrera y Serena. Estos tuvieron peor suerte ya que salieron con condiciones climáticas muy adversas y  se dirigían a Córdoba, a las tierras que allí tenía el Marqués del Carpio. Tan difícil fue la travesía que solo llegaron a  Córdoba 471, el resto murió en el camino o fueron dejados en Lorca, Caravaca, Calasparra, Hellín, Linares y Satisteban del Puerto. De los que consiguieron llegar muchos murieron al poco de llegar, por lo que se informó de que “solamente superaron el trasplante 222, la cuarta parte”.

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Barranco de la Cueva Oscura

El apeo de Bédar se hizo junto al de Serena y se realizó muy tarde (empezó el 18 de Abril de 1575) debido al peligro que suponía la presencia de monfíes moriscos en la sierra de los Filabres. Rodrigo Alonso hace traer desde Lorca a Alonso Martinez, un morisco que residía en Serena y que conocía las tierras para poder realizar el apeo de estos lugares.

Una vez el escribano del rey tomó posesión de las propiedades y terrenos en nombre del rey se procedió a dividirlo todo en “suertes”, que se repartían entre los nuevos pobladores. Si por cualquier razón una “suerte” parecía desigual se daba una “refaizión” (seguramente una compensación). Serena quedó sin repoblar después de la expulsión de los moriscos, que fueron deportados hacia Castilla en septiembre de 1570. Serena se unió al municipio de Bédar en 1575, ya que, aunque en el Libro de Apeo se diferencian claramente entre Bédar y Serena, en el repartimiento de las “suertes” se mezclan las tierras de ambos suelos.

Moneda hallada cerca de la Pecera, en Bédar. Se trata de una moneda acuñada a martillo (tosca y con bordes irregulares). Presenta tantos resellos y está tan desgastada que no se aprecia nada de la moneda original. En una de su caras se ve claramente un resello de ocho maravedís (número arábigo). La otra cara es completamente caótica y solo se distingue un resello “VI” y otra vez un “8”. Este “8” se aplicó en diversas monedas durante los años 1651-2.

 La expulsión de los moriscos conllevó una grave crisis que duró hasta el siglo XVII. En primer lugar se produjo una crisis demográfica que no pudo se subsanada con la llegada de los repobladores, por lo general pobres escasamente preparados para las labores que debían emprender; y todo esto en un marco de opresión por parte de la corrupta burocracia y oligarquías locales. Muchos repobladores, endeudados y sin tierras, tuvieron que volver a sus lugares de origen mientras que las mejores tierras quedaron en manos de la iglesia, militares y otros poderes locales

Por otro lado estaba la actividad de los monfíes moriscos que actuaban desde sus refugios en las montañas, a destacar la banda del Joraique, que actuó en la zona del valle del Almanzora. La acitividad de los monfies se mantuvo en la zona hasta el año 1577 y fue su presencia en Filabres la que hizo que se retrasaran los apeos y repartos en esas zonas. También estaba el problema de la piratería, el clima de inseguridad que provocaban sus ataques se incrementó tras la expulsión de los moriscos, que aportaron a los piratas información precisa. La actividad corsaria dificultaba en mucho el proceso de repoblación de las ciudades de la costa.

Moneda hallada en Bédar (Jamontar/Dehesa Real). Se trata de una moneda de Felipe III de “el Ingenio” con unos resellos visibles de 1651 y del “8”, siendo problemente de 1651-1652.

Como consecuencia de esta situación, las poblaciones de Bédar y Serena permanecieron sin ser repobladas, pero ¿durante cuanto tiempo? En 1573 visitó estas zonas el comisario real Tello Gómez del Aguilar, declarando que para evitar el paso de los piratas se debía establecer una cuadrilla de 40 soldados en Cabrera. El miedo a las incursiones piráticas mantenía una despoblación que, a su vez, favorecía la acción de los piratas. El proyecto de repoblar Bédar con 30 vecinos cristianos viejos no pudo llevarse a cabo porque nadie deseó ocupar aquellos lugares.

Años más tarde, el mismo comisario real redactó lo que venía a ser un parte de defunción de las cuatro pueblos moriscos despoblados: “En la ciudad de Moxacar a dos días del mes de julio de mil e quinientos y setenta e seis años, Tello González de Aguilar mandó se ponga en relación en como los lugares de Bedar y Serena, Teresa y Cabrera están despoblados, en lugares muy peligrosos”. Este miedo perduró muchos años, todavía en 1593 los 41 vecinos del lugar de Turre residían en Mojácar, por estar mejor defendida, desplazándose solo para cultivar las tierras y luego retornaban por la noche.

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Barranco de los Chorreadores-de la Cueva Oscura

La despoblación en Bédar y Serena se mantuvo durante mucho tiempo, los archivos parroquiales de la iglesia de Santa María de la Cabeza de Bédar no se inician hasta 1682,cuando en otros lugares cercanos se inician mucho antes, como pasa en Antas (1612) o Turre (1660). Durante este periodo sabemos que se instalaron unos lavaderos del mineral de plomo para el mineral que se explotaba en El Pinar de Bédar. Desconocemos la ubicación de este lavadero, aunque por los registros de escorias registrados a partir de mediados del siglo XIX creemos que pudo estar cerca de la fuente de agua de la Basalta o bien en el barranco de la Cueva Oscura o Bedarín. Según se informa en el asiento para la explotación de las minas de plomo del Pinar de Bédar (desde 1613), cuyo mineral se llevaba a Bédar para ser lavado y fundido, se indica claramente que Bédar estaba despoblada: se llevan los metales á media legua dellas á un despoblado que llaman de Bedar, donde hay abundancia de agua para las fundiciones y lavaderos. Estas minas estuvieron activas, al menos, hasta 1629, aunque desconocemos exactamente hasta qué fecha estuvieron en explotación.

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Barranco de la Cueva Oscura y Bedarín.

Estos son los datos documentales que hemos podido consultar. Desde el punto de vista de los hallazgos numismáticos en Bédar, tenemos constancia de tres monedas, encontrada una cerca de la Pecera (cerca de la Balsa Alta) y otras dos no muy lejos de ahí, en la zona de Jamontar-Dehesa Royal. Resellos de época de Felipe III-Felipe IV que por los resellos que presentan estuvieron circulando entre 1641 y 1652. ¿Pudieron ser monedas perdidas por los primeros pobladores de Bédar de 1682? Es posible, pero en 1660 la Monarquía decidió abandonar la práctica de los resellos y se acuñaron nuevas monedas (pragmática de 29 de octubre de 1660). Podríamos suponer que estos tres ejemplares pudieron pertenecer a los primeros repobladores de, tal y como ocurrió en Turre, no residían en Bédar por lo peligroso del lugar pero que cultivaban tierras allí. Sin embargo, no parece una hipótesis muy plausible por la lejanía a poblaciones más seguras. Podría tratarse también de los primeros pobladores que ya residieran allí previo inicio oficial de los registros de la parroquia de Bédar, aunque también pudieron haber pertenecido a visitantes temporales, como por ejemplo los trabajadores del lavadero que sabemos a ciencia cierta que trabajaron en Bédar. La cercanía de los hallazgos a los lugares donde sabemos que pudo estar ubicado este lavadero da cierta verosimilitud a esta teoría.

Bibliografía:

– “Almería Musulmana I (711/1172)”. José Ángel Tapia Garrido. Almería 1981-1990.

– “Almería Musulmana II (1172/1492)”. José Ángel Tapia Garrido. Almería 1981-1990.

“Historia de la Vera antigua”. José Ángel Tapia Garrido. Almería, 1978.

-Libro de apeo y repartimiento de Bédar y Serena. Ayuntamiento de Bédar.

Almería Musulmana desde la conquista de Almería por Alfonso VII hasta el principio de la guerra de Granada 1147-1482 d. de J.C. de José Ángel Tapia Garrido.

“El valle del Almanzora durante el Islam (y Suflí al fondo)”. José Acosta Montoro. Colección investigación n. º 5. Arráez editores. Almería 1995.

Almería Morisca de Nicolás Cabrillana.

-Libro de apeo y repartimiento de Bédar y Serena. Ayuntamiento de Bédar.

“Historia de Zurgena. A la Historia desde tu Historia”. José García Gallego, Josefina Varela Tudela y Pedro Segura Cano. colección investigación n.º 2. Arráez editores. Almería 1994.

-Axarquía, revista del Levante Almeriense. Año III, N.º 3, verano 1998. Artículo: “Bédar en el siglo XVI: población morisca, configuración agraria y repoblación con cristianos viejos de Vera y Mojácar tras la deportación de los moriscos en 1570”, de Carmen Rodríguez-Gerschwitz. Artículo: Notas para el estudio de la arquitectura militar en la zona de la axarquía almeriense (siglos VIII al XVIII)(2), de Mariano Martín García. Artículo: Karl Bahlsen y los cables mineros, de Antonio Alonso Arza.

-“Turre. Historia, cultura, tradición y fotografía”. Ana Alarcón, Josefa Alarcón y Juan Grima. Arráez editores. Turre 1996.

“Almería y el Reino de Granada en los inicios de la modernidad (s.XV-XVI) (Compendio de Estudios). Juan Grima Cervantes. Colección investigación n.º 1. Arráez editores 1993.

“El libro del repartimiento de Almería”. Unidad Comp. Madrid 1982.

-Axarquía, revista del Levante Almeriense. Año V, N.º 5, verano 2000. Artículo:” Cuevas, los moriscos y Aben Humeya. Historia de una tragedia” de Valeriano Sánchez Ramos.

-Axarquía, revista del Levante Almeriense. Año VI, N.º 6, verano 2001.  Artículo: “Los moriscos de Antas (siglo XVI)” de Carmen Rodríguez-Gerschwitz. Artículo: “Vera y la estrategia de Aben Humeya”, de Valeriano Sánchez Ramos. 

“Tratado de numismática arábigo-española”. Codera y Zaidin, Francisco. Madrid, 1879.

“Monedas de las dinastías arábigo-españolas”. Vives y Escudero, Antonio. Madrid. 1893.

“Monedas hispano-musulmanas”. Medina Gómez, Antonio. Toledo. 1992.

“Las monedas califales”. Frochoso Sánchez, Rafael. Córdoba, 1996.

“Descripción del reino de Granada bajo la dominación de los naseritas” Granada, 1972.

-“España musulmana. Instituciones y cultura”. Leví-Provençal, E. Historia de España (dirigida por Ramón Menéndez Pidal. Madrid, 1987.

-“Historia del rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada”, Luis de Mármol y Carvajal. Biblioteca de Autores Españoles, Madrid 1978.

-Artículo: “Islamic and Christian spain in the early middle ages” de Thomas F. Glick

-“La mezquita almohade de Fiñana (Almería)”. Carmen Barceló Torres y Antonio Gil Albarracín. Almería-Barcelona, 1994.

-“La España Musulmana II”, Claudio Sánchez Albornoz. Madrid, 1973.

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