Presentación del libro: Antonia García Vilchez, “La Retratista”.

Por fin, y tras muchos esfuerzos, sale a la luz uno de los libros que más se esperaban en Bédar y Los Gallardos: Antonia García Vilches “La Retratista” 45 años de fotografía en Bédar y Los Gallardos (Almería) 1945-1990.

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Este libro es el resultado del esfuerzo desinteresado de mucha gente, que ha colaborado con fotografías e información, un repaso fotográfico único por 45 años de la historia reciente de Bédar y Los Gallardos, desde la difícil posguerra hasta la llegada de la época dorada del turismo al levante de Almería, todo por medio de los ojos de Antonia, la protagonista.

La presentación se llevará a cabo el 27 de diciembre a las 19:00 horas en el Espacio Escénico de Los Gallardos y el 28 de diciembre, a la misma hora, en la casa de la Juventud de Bédar. No se lo pueden perder.

 

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El “mineral de la Garrucha”

Ya está accesible al público en general el número 32 de la revista De Re Metallica, publicada por la Sociedad Española para la defensa del patrimonio Geológico y Minero (SEPDGYM), cuyo objetivo es dar a conocer todas las cuestiones relacionadas con la promoción, difusión del estudio, inventario, proteccción, conservación y restauración del patrimonio geológico y minero-metalúrgico.

 

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Portada De Re Metallica nº 30. En la portada se representan precisamente los perfiles de las minas de la Cueva del Pájaro (Carboneras), Fraternidad (Mojácar), Prima de Faraón (Terreros-Pulpí) y Felicidad y Unión (Garrucha.)

En este número se presenta un artículo que trata de los inicios de la minería del hierro en la costa de Almería, a mediados del siglo XIX, cuando la industria requería de minerales de hierro sin fósforo. Los autores José Berruezo García y Juan Antonio Soler Jódar, tratan a fondo la historia de estas minas que producían un mineral de muy buena calidad y que era muy demandado en la época en las industrias francesa e inglesa.

Se cuenta la desconocida historia de varias minas ubicadas en Garrucha, Mojácar, Carboneras y Pulpí, en unos inicios que se están demostrando más intenso de lo que generalmente se creía, con una importante participación de compañías francesas.

Entre otras, quedan desveladas la identidad de varias minas de las que se desconocía casi todo, en especial la mina “de las Menas” de Mojácar (mina Fraternidad), junto a la conocida ruta turística de senderismo que pasa por la playa de Macenas o la más escondida “La Mina” de Garrucha (la que fue primero mina Felicidad y Unión y más tarde Melilla).

Pueden descargarlo pulsando sobre la imagen de portada, en la sección Biblioteca de este blog o desde la página del SEDPGYM:

DESCARGA SEDPGYM

Las minas de Bédar… llegan a Noruega

Lise Hansen, nuestra colaboradora en Noruega y  miembro también de APAMIBE, nos ha remitido estas capturas de un periódico noruego local, el Lørdag, el 25 de octubre pasado. Todavía no disponemos de una traducción, pero es evidente de lo que trata, de Bédar, de su patrimonio minero y del libro sobre la minería en Bédar, Los Gallardos, Garrucha, Turre y Mojácar que saldrá próximamente.

Todo parte de la visita de Helge Klitzing, un bisnieto del que fuera ingeniero-director de la todopoderosa Compañía de Águilas en Bédar, Fredrik Dietrichson. Helge viajó en octubre a Bédar para conocer la casa de El Pinar de Bédar donde nació su abuela, Edel Dietrichson, y que todavia sigue en pie. El contacto fue posible gracias a nuestra amiga Lise, quien ya colaboró con la investigación referente a los ingenieros de minas noruegos que trabajaron en Bédar, entre ellos el mencionado Fredrik Dietrichson.

La prensa noruega no ha dejado de interesarse por esta más que curiosa visita, en la que el bisnieto de Dietrichson pudo conocer todo lo referente a la etapa de sus familiares en España gracias a otro de nuestro amigo y colaborador, Andrew Devey, inglés residente en El Pinar de Bédar y principal impulsor de la obra sobre minería que pronto verá la luz. Sin duda Helge no ha podido tener mejor guía.

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Primera página de la publicación, en la que se superpone con una fotografía actual con otra de 1888 de la familia Dietrichson al completo, realizada en la casa Grande de El Pinar de Bédar. A la izquierda, nuestra amiga Lise Hansen visitando otra mina mina mítica de Bédar, La Mulata.

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En la segunda página vemos a Helge Klitzing sosteniendo la fotografía de su familia justo en el patio de la casa donde se realizó, hace más de 100 años. A la derecha, Lise Hansen y Helge Klitzing consultan el artículo sobre los ingenieros noruegos en Bédar de la que Lise es coautora (y que se puede descargar en el apartado “biblioteca” de este blog. Se acompaña de varias de las fotografías que han recuperado sus colores de origen gracias a Andrew y que formarán parte del libro sobre minería al que hacemos referencia, para que se hagan una idea de lo que será la obra que se prepara.

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Aquí vemos a Andrew Devey mostrando a Helge Klitzing el material gráfico recuperado que se incluirá en el próximo libro que está preparándose y que llevará por título “Minas, cables, ferrocarriles, fundiciones y transporte de mineral. Bédar, los Gallardos, Garrucha, Mojácar y Turre.”

Recordamos que todavía es posible hacer una reserva de este libro, ya sea en su versión inglesa o española, a los correos andy1devey(arroba)outlook.com (para la copia en inglés) o juan.ant.soler(arroba)gmail.com (para la copia en español.) El pago del mismo está previsto para el momento de recibir la obra.

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Un amuleto del Castillico de los Moros de Bédar en una exposición en Chipiona

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No se produce con frecuencia, pero a veces alguna de los elementos del patrimonio de Bédar traspasa sus fronteras. Así encontramos en la exposición “La protección contra el mal en la historia” que se ha llevado a cabo en el castillo de Chipiona, la siguiente referencia:

Amuleto monetiforme del Castillico de los Moros (Bédar, Almería). En el anverso se representa una estrella de seis puntas o “sello de Salomón” en un círculo. En el reverso, caracteres escritos contra el “mal de ojo”.

 

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Se trata de uno de los amuletos que utilizó alguno de los musulmanes que habitaron el Castillico de los Moros de Bédar para protegerse contra el “mal de ojo” (o para proteger a su caballo.) Hallada casualmente hace mucho tiempo en las ruinas de nuestro castillo, Bédar Sostenible siguió su pista y consiguió finalmente acceder a este amuleto y realizar algunas fotografías y un dibujo, que hoy se muestran al público en esta interesante exposición sobre la protección contra el mal en la historia. Reproducimos aquí, por su interés, los textos de la exposición.

La protección contra el mal en la historia

El miedo a lo desconocido ha acompañado al ser humano a lo largo de toda su historia. Desde los primeros testimonios escritos, contamos con ejemplos que nos informan de la creencia en toda clase de rituales, tradiciones y uso de objetos para alejar el mal en su numerosas manifestaciones. Igualmente, a día de hoy se siguen utilizando muchos gestos y remedios que continúan con el empleo de prácticas y objetos que se han venido manejando casi sin modificaiones desde hace varios siglos. Gracias a esos textos y a los paralelos antropológicos qeu conocemos, podemos interpretar como remedios y amuletos contra el mal numerosas piezas arqueológicas que han venido apareciendo en excavaciones realizadas en numerosos puntos de nuestra geografía.

El tipo de objetos que han sido considerados como amuletos y protectores contra el mal es en apariencia heterogéneo. NO obstante, pueden ser englobados en varias categorías. Por una parte, todo aquello que simbolice protección, tanto entre los humanos como en la naturaleza, puede ayudar frente a lo malo. Dentro de esta categoría, la protección puede expresarse en términos defensivos, caso de las conchas que por su dureza preservan el contenido de su interior. Y también en términos ofensivos (pues no hay a veces mejor defensa que un buen ataque), entrando en esta categoría animales fieros, atributos de éstos, así como gestos amenazantes. Por otro lado, la lucha contra el mal adopta en ocasiones formas impúdicas para entretener y distraer a demonios y genios malignos. Se pueden incluir en esta clase representaciones de penes y actos sexuales, entre otros. Por último, también es habitual encontrar a lo largo de la historia salmos y encantamientos donde se invoca a las divinidades protectoras o se lucha directamente a través de la palabra escrita contra las fuerzas del mal.

A partir de estas ideas, en la presente exposición se trata de dar a conocer algunos de los elementos más representativos en la lucha del ser humano contra el mal, documentados tanto en Chipiona como en puntos cercanos, desde la época tartésica hasta nuestros días.

 

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Remedios contra el mal en Al-Andalus

La sociedad andalusí, mayoritariamente musulmana, mantuvo en su ideario colectivo creencias ancestrales sobre seres y prácticas mágicas que podían causar importantes males y agravios a los miembros de la comunidad.

Una de las preocupaciones existentes en la época era que algún genio maligno (yinn, ifrit) perjudicara a los miembros de la familia al residir bajo el umbral de la casa. También tales males podían ser obra directa del Demonio (Saytan o Iblis). Para evitar o combatir esto se solían poner cuencos mágicos o amuletos protectores en dicho umbral, e incluso quemar incienso para prevenir o convertir su presencia en beneficiosa (en el caso de los yunun). Los genios actuaban generalmente por la noche, asusando a los habitantes de la casa mediante ruidos y extraños fenómenos. A la acción de estos seres se atribuía igualmente la reiteración de infortunios y la aparición de enfermedades y síntomas como fiebre, parálisis, pérdida de memoria, desorientación, locura, problemas respiratorios, epidemias, epilepsia, importencia, esterlidad e incluso desvíos sexuales. Algunos tipos de genios, como por ejemplo el ifrit, podían acarrear también muertes. Estas entidades malignas no sólo podían perjudicar a miembros de la comunidad, también a los animales, a los alimentos y a las cosechas. Asimismo, se pensaba que éstas y otras desgracias podían haber sido desencadenadas por personas envidiosas que, bien mediante magia negra bien invocando a Satán, lanzaban un “mal de ojo” a otros individuos.

Cuando se creía que algún problema o daño podía estar ocasionado por alguno de estos seres o por el “mal de ojo”, el musulmán se encomendaba a Dios (Allah) mediante la oración, pues todo lo que ocurría en el mndo material e inmaterial respondía a su voluntad. Otros fieles solían acudir a magos o morabitos, cuyos conocimientos y acciones se derivaban de la voluntad de Dios, quien les proyectaba de una mayor bendición espiritual (baraka). Para sanar a los afectados, estos intermediarios solían recitar suras concretas del Corán, invocar los nombres de Dios y de los ángeles, u ordenar a los demonios que cesaran en su mal.

Tanto para contrarrestar tales males como para prevenirlos, el fiel podía hacer abluciones rituales, pues se consideraba que el agua tenía un don purificador que eliminaba el mal. También podía hacer uso de talismanes o de amuletos personales (hirz) que ahuyentaban tales males. Los seres maléficos que los causaban solían detestar los nombres de Dios y de los ángeles, con lo que era algo frecuente que en los amuletos protectores se hiciera referencia a éstos. También había aleyas específicas del corán que se dejaban por escrito en estos talismanes o en cartas mágicas, en combinación o no con símbolos apotropaicos como el creciente lunar, la estrella de 6 u 8 puntas (en representación de astros protectores o de Salomón), la cabeza y cornamenta de un bóvido, distintos caracteres mágicos (p.e. letras y números qeu podían insertarse en figuras geométricas) o la llamada “Mano de Fátima” (Jamsa). En oras ocasiones se escribían fórmulas no coránicas procedentes de libors de magia egipcios, hebreos, griegos o sirios, textos incomprensibles que podían incluso transcribirse a caracteres arábigos. También podían usarse amuletos para proteger a animales de muy alta estima, como los caballos.

 

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Incendio en Bédar

Nos informan de un incendio en Bédar, cerca del cementerio, hacia el paraje de la Palmera.

En estos momentos los bomberos intentan apagarlo, un helicoptero ya está en la zona.

Esperemos que pronto sea controlado.

15:06 H.  Nos informan que el humo empieza a disminuir, el incendio parece controlado, los bomberos están en la zona y el helicóptero ha hecho ya varias descargas.

15:12 H.  Las imágenes que nos envían son tranquilizadoras, el incendio parece controlado. Posteriormente informaremos sobre los daños.

16:17 H. El helicóptero y los bomberos siguen por la zona, aunque parece que el fuego está controlado.

17:40 H. Incendio extinguido. Afortunadamente parece que los daños no son importantes. El incendio parece haberse iniciado cerca de la balsa de la Palmera.

 

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“El mineral de La Garrucha” y la primera fotografía de una locomotora del ferrocarril Bédar-Garrucha

Como ha publicado nuestro apreciable colega el blog “Los Berruezo” de Garrucha, en el número 32 de la prestigiosa revista DE RE METALLICA, editada por la Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero (SEDPGYM), se ha publicado recientemente el artículo titulado “EL MINERAL DE LA GARRUCHA, EL INICIO DE LA MINERÍA DEL HIERRO EN EL LEVANTE ALMERIENSE A MEDIADOS DEL SIGLO XIX.”

El artículo presenta los resultados de una cuidadosa investigación, en la que se recupera parte de la historia minera de Garrucha y Mojácar, en el inicio de la minería del hierro, a mediados del siglo XIX. Se da respuesta, entre otras cosas, al misterio de varias minas muy poco conocidas de este distrito minero que comprende los términos municipales de Mojácar y Garrucha.

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Para más información de como conseguir el artículo, pulse sobre la imagen.

Para los bedarenses, la publicación tiene un atractivo especial, ya que se publica por primera vez la fotografía de una de las locomotoras de nuestro conocido ferrocarril, el que conectaba la estación de Tres Amigos con la Playa de Garrucha.

En efecto, en una fotografía observamos, por fin, el aspecto de la locomotora número 2, que recibió el nombre de “La Garruchera”, estacionada en la Marina de la Torre, en Garrucha allá por 1896 o 1897.

Si te ha gustado esta fotografía, recordamos a todo el mundo que todavía es posible reservar uno de los libros, ya sea en inglés o en español, del libro sobre el cable aéreo y el ferrocarril Bédar-Garrucha, donde podrán descubrir muchas más fotografías y datos sobre este importante patrimonio:

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Hasta ahora había algunas fotografías de las locomotoras, pero todas una vez que el ferrocarril Bédar-Garrucha había dejado de funcionar, ya sea en el puerto de Garrucha o en Zaragoza, ya muy modificadas y poco parecidas a como eran originalmente… La presente fotografía presenta a la número 2, La Garruchera, aparentemente al poco de ponerse en funcionamiento el ferrocarril. A su lado, una fotografía de Francisco Berruezo, el que fuera presidente de la Sociedad minera La Recuperada, propietaria de las minas de hierro de Serena que explotaba la Compañía de Águilas.

 

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La ruta urbana y del agua de Bédar o la auténtica esencia del pasado hispano-musulmán

Se acerca el final de este mes de agosto de 2019 y llega el momento de repasar el estado actual de los proyectos de desarrollo turístico en Bédar. Tenemos que destacar la creación de una nueva ruta, llamada “Rincones de Bédar”, que se ha promocionado este mes de agosto mediante la actividad “Ruta de los Sentidos” que se llevó el 9 de agosto, con la programación de diversas actuaciones en los diferentes puntos del recorrido.

 

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Folleto promocional de la “ruta de los sentidos” para promocionar la ruta “Rincones de Bédar”.

 

Celebramos la creación de esta nueva ruta, que se complementa a la perfección con la ya existente “ruta del Agua”, ya que pueden realizarse conjuntamente en su punto de unión en la fuente pública de Bédar. Pero el Faro de Bédar no sería lo que es si, a parte de informar, no diera más información útil para todos aquellos que vayan a seguir estas rutas, que esperemos que sean muchas.

 

SISTEMAS DE RIEGO DE BEDAR

Plano a escala elaborado por la asociación APAMIBE donde se muestra la red de balsas y acequias de Bédar, entre otros elementos del patrimonio.

 

No se puede negar que Bédar es lo que es hoy en día gracias a la minería  y a la excelente calidad del agua que alumbran sus diferentes fuentes. Realizar estas rutas no es simplemente un paseo para ver unos buenos y refrescantes paisajes, es un auténtico viaje en el tiempo. En 1125 el rey aragonés Alfonso I el Batallador realizó una incursión por estas tierras, con el objetivo de conseguir botín y llevarse con él a cristianos mozárabes, unas 10.000 familias, con los que repoblar el valle del Ebro. Los almorávides, una facción bastante intransigente del Islam que gobernaba Al-Andalus en esos momentos, deportó a los mozárabes que quedaron como venganza por la incursión, lo que se realizó en dos sacas en 1127 y 1138.

Según diversos autores, para paliar la despoblación provocada por las sacas se trajeron a bereberes del norte de África, que aportaron una innovadora política de riego dirigida a aprovechar al máximo el agua existente, mediante un sistema de balsas y acequias, reguladas por un sistema de tandas (tandas arábigas) distribuidas en función de la tierra de la que disponía cada uno, empezando por las más cercanas. Este nuevo sistema resultó ser tan eficaz que fue el origen de un periodo de bonanza para Bédar y Serena durante la etapa nazarí, en especial con la producción de seda. Este sistema de riego fue retomado por los cristianos y ha llegado hasta nuestros días casi sin cambios. Es por eso que no serán las fiestas de moros y cristianos ni el festival andalusí de agosto, lleno de tópicos, los que nos mostrarán auténtica esencia de lo que fue la historia hispano-musulmana, es la modesta “ruta del Agua”.

 

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Los Chorreadores en los años 80. Es uno de los puntos donde se puede degustar este agua.

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Balsa de los Chorreadores

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Balsa Nueva (Bedarín), con una de las aguas de mejor calidad de toda la sierra. A pesar de su nombre, esta balsa es una de las más antiguas.

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Balsa del Queque.

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Fuente Begira, uno de los puntos más refrescantes de la ruta.

 

La primera descripción de este sistema data del siglo XVI y fue realizada durante el apeo de los lugares de Bédar y Serena, tras la expulsión de los moriscos. El escribano del rey, Rodrigo Alonso, no pudo dejar de describir, con evidente admiración, este sistema de riego. Y desde el siglo XVI poca cosa ha cambiado. Hoy la fuente Cahara es posiblemente la Pecera, la fuente Alaín son los Chorreadores y la fuente Begira (Temprana) y la de Vedarín (Bedarín) ni siquiera han cambiado de nombre. La fuente Cahara era la que más agua daba, una “hazada” de agua, seguida de la de Alaín y Vedarín con media “hazada” y finalmente la de Begira, que daba poca agua. Se han conservado también los nombres de los pagos de Jumital (Jamontal o Jamontar) y el de Vedarín (Bedarín).

Actualmente las tandas son de 11 días para la balsa de Jamontal y de Bedarín y de 13 para la Balsa Alta. En el siglo XVI eran de 12 o 15 días según las necesidades para Jamontal y Bedarín.

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Lavaderos con su balsa, que recoge el agua de la antigua fuente Begira.

 

Se han conservado también viejas historias, como la referente a la “acequia de los moros”, la que lleva el agua de la balsa de Jamontal hasta Bedarín. Cuentan que los moros de Bedarín, no siendo suficiente el agua del que disponían para regar sus tierras, pidieron que se llevara desde la balsa de Jamontal. Se aceptó la petición solo si eran capaces de construir la acequia en una sola noche… y como ya sospecharán, lo consiguieron. Esta historia que se cuenta debe ser realmente antigua, pues ya Rodrigo Alonso describe como una vez regado el pago de Jumintal, el agua de esta balsa se llevaba hasta Bedarín para regar hasta donde alcanzara, completándose con el agua de su propia fuente.

 

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Las pinturas de la Balsa Alta, uno de los restos arqueológicos más antiguos de Bédar y única balsa de agua decorada que se conoce.

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Antigua Balsa de los moros.

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Entrada a la cimbra del barranco de la Basalta y conexión con el agua procedente de La Pecera.

 

La otra historia que se cuenta es la referente a la antigua Balsa Alta, cuyos restos se encuentran junto a la que se usa actualmente. Cuentan que inicialmente el agua procedía de la cimbra que se encuentra en el barranco, pero que tras excavar una mina más arriba se aumentó el caudal, por lo que la balsa se quedó pequeña, obligándoles a construir otra de más capacidad un poco más abajo. Aparentemente esta historia parece ser también muy antigua, la parte inferior de la Balsa Alta parece haber sido construida de manera diferente a la superior. No hay que olvidar que en esta antigua balsa en ruinas de los moros se conservan unas pinturas murales, datadas en el siglo X (supuestamente un siglo antes de la supuesta expulsión de los mozárabes y llegada de bereberes). Queda sin duda la cuestión de como varios topónimos y una tradición oral, de origen morisco, pudieron tener continuidad entre la población cristiana si, como nos dicen los datos históricos de los que disponemos, se tardó bastante en repoblar tras su expulsión.

 

 

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El pago de Jumital era uno de los pagos de riego más importantes de Bédar, un nombre que se ha conservado desde época nazarí, el actual Jamontal o Jamontar. La acequia que riega todo el pago es la “acequia de los moros”, que cuenta con una interesante leyenda. En la fotografía vemos la acequia de los moros ya en Bedarín, gran parte del trayecto ha sido cubierto para evitar pérdidas de agua.

 

También hay que destacar el curioso hecho que uno de los ramales de las acequias de la Balsa Alta recorre, soterrada, parte del casco urbano de Bédar, pasando al norte y al este de la iglesia parroquial, hasta el paraje conocido como la Meseta. Al parecer esta acequia sigue posteriormente su camino hasta un punto cerca de la carretera hacia Los Gallardos. Esta acequia, que no fue mencionada por el escribano del rey, pudo haber sido construida posteriormente al momento en el que se realizó la descripción en el Libro de Apeo pero antes de que el casco urbano de Bédar se extendiera en esa dirección, obligando a construir las casas sobre la acequia. Se da el caso que en algunas casas podían tener acceso al agua que pasaba por ella cuando se regaba. Es posible el núcleo primitivo de Bédar ocupara la loma entre la actual iglesia y el barranco de la Balsa Alta que discurre al oeste, expandiénsose posteriormente en dirección al barranco de la Cueva Oscura.

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Primera representación de Bédar, del Catastro de la Ensenada (1750). Supuestamente están representadas la ermita de la Virgen de la Cabeza y la iglesia, junto con la calle principal.

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Vista de la ruta del Agua, siguiendo una acequia madre de la Balsa Alta.

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Otra vista de la ruta del Agua, en este caso la de un peñasco desprendido sobre una acequia (un ramal de la Balsa Alta) desde hace mucho tiempo.

 

Por otro lado, y como interés añadido a la “ruta urbana”, está el enigma de la posición que ocupaba la antigua mezquita de Bédar, reutilizada tras la conquista como iglesia y que seguramente tuvo un aspecto no muy diferente a la mezquita de Serena cuando fue reconvertida en iglesia mudéjar. El libro de Apeo y Repartimiento nos da algunas pistas, pues identifica claramente la “iglesia vieja”, como lindando con las casas de Martín Galbez, Anton Galbez, Diego Albolote y la del Beneficiado, Diego Marín. Por las otras casas que lindan con las anteriores, podemos ubicar aproximadamente la iglesia vieja entre “la rambla” y la calle principal pero sin lindar directamente con ellas. Estaría, pues, cerca de la actual plaza, lo cual en cierta manera nos recuerda a la posición de la mezquita-iglesia de Serena, que se ha conservado y que también parece estar ubicada ante una placeta, una posición central lógica para un edificio de tal importancia para la población. Sobre su aspecto solo podemos especular, pero no sería muy diferente a la de Serena.

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Aspecto que debió tener la mezquita de Serena una vez transformada en iglesia (mudéjar) (para más información ver https://wordpress.com/post/farodebedar.com/20800282) La mezquita de Bédar no debió ser muy diferente.

 

Uno de los actos de la “Ruta de los sentidos” del 9 de agosto de 2019, “los cantos de Layla” de Virginia Fernández Collado.

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Vista del barranco de la Balsa Alta, con la fuente (la Pecera) la Balsa Alta y la de los moros.

 

En fin, la nueva ruta urbana, combinable con la ruta del agua prometen ser una auténtica ruta de sensaciones, refrescante incluso en los veranos más cálidos y con dos puntos donde poder “degustar” el agua fresca recién filtrada por su paso por la sierra.

 

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Vista de Bédar. En primer plano una encina, vestigio de los bosques mediterráneos que antaño cubrían esta sierra y por donde medraban los ciervos, como los representados en la Balsa Alta.

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