Beatificación del párroco José Castaño Galera

 

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En el día de ayer, sábado 25 de marzo de 2017, fue beatificado como mártir el párroco de Bédar José Castaño Galera junto con otros 114 almerienses.

Para conocer un poco lo que pasó, incluyo algunos pasajes del artículo “Sacerdotes asesinados en el Levante Almeriense en 1936 (2ª parte)” publicado en el nº 15 de la revista Axarquía:

“Nuestro sacerdote había nacido en Bédar el 8 de noviembre de 1870 y allí fue bautizado al día siguente. Hijo de una familia de labradores, supo desde niño lo que es el duro trabajo del campo, por eso trabajó sin desfallecer ganando sus sustento hasta el último día de su vida.”

“Destacó Don José por su sencillez evangélica: vida de oración, atención a todos sin distinción ni acepción de personas y extrema pobreza. Recuerdan todavía hoy algunos octogenarios de Bédar haber visto al cura ´rebuscar´olivas en el campo para poder sobrevivir, pues debido a la extrema pobreza de los feligreses no obtenía estipendio alguno por sus servicios pastorales”

Al estallar la Guerra Civil fue detenido y obligado a realizar trabajos forzados entre golpes e insultos, sin apenas comida ni bebida.

Finalmente el anciano párroco ya no pudo más. “…don José se encontraba ya muy débil por los duros trabajos, el poco alimento y su avanzada edad; por la tarde se sentó en el suelo y soltó el azadón con el que trabajaba; entonces los milicianos le amenazaron diciéndole que, si no picaba, lo iban a matar, y él respondió: ‘Haced lo que queráis, muero gustoso por Cristo’. Le pusieron varias veces el astil del azadón en las manos pero ya no tenía fuerzas para sujetarlo, y allí mismo entre insultos, blasfemias y golpes lo acribillaron a tiros.”

Al acto de beatificación, llevado a cabo en Aguadulce, acudieron alrededor de 6000 personas, entre las cuales una representación del pueblo de Bédar.A continuación incluimos algunas fotografías facilitadas por Mariana Recio Moncayo y Francisco Soler Antequera:

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Bédar: la mina Esperanza

Aunque deberíamos hablar más bien de la mina “Demasía a Sagunto”, esta mina es más conocida como mina “Esperanza”, nombre de uno de los pozos principales.

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La tolva de la mina Esperanza es una tolva para el almacenamiento y regulación del mineral en forma de medio cono invertido. Presenta un cuidado trabajo de mampostería. En la parte inferior se ubicaban cuatro compuertas para la carga del mineral en las vagonetas.

Se trata de una de las minas periféricas al centro inicial de explotación en Serena por parte de la Compañía de Águilas y su explotación se llevó a cabo a finales del siglo XIX como una continuación de las de Porfiado, Júpiter, Mahoma, Vulcano y Sagunto.

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Detalle del resbaladero de la tolva de la mina Esperanza.

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Pared lateral de la tolva. Obsérvese la pared antigua y la pared de cemento reforzado, parte de las obras de rehabilitación de la vieja tolva por Hierros de Garrucha.

La explotación se inició en la parte más alta del criadero que ocupa los terrenos situados en la confluencia del barrando de la Hoya con el de Los Lobos, mediante las galerías de San Marcial y de San Bartolomé. Desde estas galerías se establecieron unas vías de transporte que conducían el mineral hasta la vía de Vulcano. La vía de San Marcial discurría a una cota de 390 m, por lo que llegaba 15 metros por encima del origen de la vía Vulcano. La vía de San Bartolomé presentaba una pendiente ligeramente favorable.

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Caseta de motores. Es la antigua caseta de motores rehabilitada por Hierros de Garrucha.

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Depósito de agua para el motor.

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Base de cemento y anclajes del motor instalado por Hierros de Garrucha. En los restos de los muros derruidos se observa los restos del mortero de cal utilizado en su construcción, lo que confirma que se trata de una antigua construcción de las primeras minas rehabilitada posteriormente por Hierros de Garrucha.

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Todavía quedan algunos restos metálicos.

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Transformador eléctrico instalado por Hierros de Garrucha para la alimentación del motor del pozo y para los compresores. La construcción de ladrillo contrasta con el elaborado trabajo de mampostería de la caseta de motores.

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Antiguo plano de las galerías de la mina Esperanza. A la izquierda está la concesión de Demasía a Santiago y a derecha la de Vulcano. Como se ve, el socavón de San Bartolomé (Pozo de las Palas) era parte de las labores de la concesión de Vulcano. La explotación ocupaba terrenos en ambas concesiones. En rojo el trayecto de las vías mineras de transporte.

El criadero de mineral buzaba en dirección al SO, así que cuando se agotaron las capas más superficiales se realizó la explotación a partir de los pozos Esperanza, Entremedio y San Víctor. Se instaló un motor de extracción en el pozo Esperanza, seguramente a la vez que se construyó la tolva de almacenamiento que hoy se puede ver. El mineral se conectaba con la vía Vulcano por medio de la vía Esperanza.

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Pozo Esperanza. Pozo principal de extracción de la mina. 68 metros de profundidad.

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Galería de servicio del Pozo Esperanza. Da acceso al pozo a unos 9 metros por debajo de su parte superior. Era por donde accedían los mineros que bajaban a las labores. Se observan varios listones de madera para entibación que nunca llegaron a ser transportado a su destino.

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Muy cerca del camino de acceso a la caseta de motores encontramos esta bocamina con un pozo justo delante, medio oculto entre la vegetación. Tengan mucho cuidado si pasean por estos parajes.

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Pozo Fortuna, al otro lado del barranco de Los Lobos.

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Parte del trayecto de la vía Esperanza. Todavía quedan algunas traviesas.

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Pozo precariamente cubierto junto al trazado de la vía Esperanza. El intento de cubrir el pozo con ramas, quizás bienintencionado en un principio, convierte este pozo en una especie de trampa muy peligrosa. Se trata posiblemente del pozo Entremedio o del pozo San Víctor. Repito, mucho cuidado si andan por estos parajes, además de éstos, la mina fue importante y posiblemente hay otros pozos que puede que estén escondidos entre la vegetación.

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Pequeña casa-cueva cerca de la antigua ubicación del socavón de San Bartolomé (pozo de las Palas), podría tratarse de un pequeño abrigo para el guarda o de un polvorín.

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Hierros de Garrucha volvió a explotar esta antigua mina. Habiendo ya caducado la antigua concesión de Demasía a Sagunto, Hierros de Garrucha demarcó otra con el nombre Esperanza, nombre del pozo principal de la antigua mina, pues es así como se conocía la mina en general. Obsérvese como la nueva concesión rodea a la de Vulcano, que no había caducado. Obsérvese también la anotación junto al nombre de la concesión “pozo”, ya que es así como se conocía realmente, “Pozo Esperanza”.

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Son raros los planos que nos den más detalles de estas explotaciones. En la imagen, un corte longitudinal a la altura del pozo Esperanza y atravesando el barranco de Los Lobos. Obsérvese el pozo de servicio a una cota de 306 metros, el nombre de una galería (San Andrés) y un pozo que estaba a la altura del barranco, el pozo de La Palmera.

La abertura de la mina en 1952 por parte de la empresa Hierros de Garucha supuso la rehabilitación de toda la vía Esperanza y del socavón de San Bartolomé (pozo de las Palas). El mineral se transportaba por ambas vías, que se reunían en una antes de cruzar el barranco de la Hoya por el puente actual. Otro puente, hoy derribado, cruzaba el barranco de Los Lobos en dirección al pozo Esperanza. Inicialmente el mineral se transportaba con mulos hasta el cargadero de San Manuel, pero conforme la producción del pozo Esperanza y pozo de las Palas fue aumentando, se instaló una vía y empezó a utilizarse una pequeña locomotora diésel.

 

Billetes locales: el dinero del alcalde

Tras el Alzamiento nacional,  la reacción popular había evitado la caída del Gobierno, que desprovisto de los medios de control se encontraba impotente. La Guerra Civil había comenzado. El capitán de la guardia civil Pascual Morales no había faltado a la verdad, el poder real del Estado Republicano había desaparecido, los sindicatos y partidos políticos de izquierdas empezaron a dirigir la resistencia contra los sublevados pero sin poner en ningún momento en duda la legalidad del Estado. Empezaron a formarse comités, que variaban mucho según los partidos políticos o sindicatos predominantes en cada zona. Inicialmente eran unas juntas de defensa contra los insurgentes, pero acabaron actuando en otros ámbitos como la economía, la política, la admistración…

Se produce en estos momentos una ola de violencia contra todo lo que se creía relacionado con los rebeldes, se quemaron iglesias, ataques a propiedades y detenciones descontroladas de sospechosos que realizaban incluso hasta simples civiles. Para las fuerzas leales al gobierno era vital organizar las pocas fuerzas militares y las milicias para poder enfrentarse a los rebeldes que habían triunfado en la vecina Granada. Para este fin se constituye el Comité Central Antifascista. Estaba formado por una serie de delegaciones que se encargaban de los diferentes ámbitos de organización y se caracterizaba por no tener una administración organizada y actuar más coordinando y orientando a los diferentes comités surgidos tras la sublevación. Una de las delegaciones del Comité, la de orden público y prisiones, que estaba controlada por el anarquista Juan del Águila, fue la responsable de gran parte de las ejecuciones que tuvieron lugar en este inicio de la guerra.

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Billetes locales de Mojácar. Se observa una serie de 2 de noviembre de 1937, 26 cts (negro) y 50 céntimos (morado), y otra de 2 de diciembre de 1937 con 2 pesetas (verde). Es más que posible que también existiera un valor de 1 peseta como en el resto de series. Es una de las series emitidas más tarde.

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Otro billete local de Mojácar de 25 cts (negro) procedente de colección privada.

Las columnas empezaron a salir hacia Granada, arretando Motril y Guadix a los insurrectos y participando, junto a milicias procedentes de Cartagena, Murcia y Alicante, de la toma de otras localidades cercanas a Granada, aunque esta última no pudieron ocuparla.

En esta situación, el gobernador civil Juan Peinado Vallejo, había perdido prácticamente todo su poder pero continuaba en su puesto, reflejo de la situación que se vivía en la España Republicana, con un gobierno carente de poder que poca cosa podía hacer más que ir legalizando las decisiones y actuaciones que los nuevos poderes iban tomando. En cada municipio se había formado un comité, pero a pesar de esto los ayuntamientos continuaron funcionando, aunque generalmente carentes de poder. Estos comités  tomaron diferentes nombres, como el “Comité antifascista del Frente Popular” de Los Gallardos o el “Comité del Frente Popular” de Vera y no todos asumieron en igual grado las funciones que antes tenían los ayuntamientos, fueron desde la simple cooperación hasta que se hubiera normalizado la situación (Los Gallardos) o simple “ayuda” (Lubrín) hasta el extremo contrario: asumir algunas competencias propias del Gobernador Civil como es el nombramiento de concejales (como ocurrió en Albox).

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Tirada de billetes locales de Antas. Se observanlos valores de 25 cts (rojo) y 50 cts (azul) del 15 de junio de 1937 y firmadas por Francisco Simón. También existía una emisión de 1 peseta de la cual no hemos visto ningún ejemplar. También es posible que existiera un valor de 2 pesetas como en el resto de series de este tipo. Obsérvense las líneas que aparecen en estos dos billetes, se trata de papel de libreta, lo que indica la falta de papel en la época.

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Billete local de Antas de 50 cts (azul) procedente de http://www.BilletesMunicipales.com, presenta también el reverso con el número de serie 1505. Como característica especial, la firma del presidente del consejo está en color rojo.

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Billete local de Antas 50 cts (azul) vendido en http://www.todocolección, se trata del mismo ejemplar que el anterior, nº 1505 de serie. La mala calidad del papel hacía que se deterioraran rápidamente.

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Otro billete local de Antas de 25 cts (rojo) procedente de http://www.BilletesMunicipales.com

También hay que tener en cuenta que en la provincia de Almería el proceso revolucionario fue más débil  que en otras zonas, por lo que se crearon pocas colectividades agrícolas por parte de la CNT y UGT. Las pocas colectividades que se llevaron a cabo fueron más tardías que en otras zonas y se mantuvieron en una situación muy precaria. En Bédar no se tiene noticia que se creara ninguna colectividad agrícola, sí que se sabe que hubo en Vera, Antas y Mojácar. En Almería, por sus características (tamaño de explotaciones y propiedades con una mayoría de pequeños propietarios) no habían tenido mucho efecto las incautaciones de tierra que se habían llevado a cabo durante la República, lo mismo que pasó con la ley sobre arrendamientos colectivos, que tuvo poca incidencia en la provincia almeriense. Aunque se produjo una expropiación de la tierra de los que eran considerados enemigos del régimen, situación que el gobierno legalizó mediante decreto del 7 de octubre de 1936, en Almería la cantidad de tierra útil expropiada fue mucho menor que en otras zonas y casi toda lo fue por motivos políticos.

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En cuanto a la tirada de Turre, es del 3 de julio de 1937, de los cuales están descritos los valores típicos de 25 cts, 50 cts y 1 peseta, sin descartar tampoco un valor de 2 pesetas. Están firmados por el presidente Damián Grima.

La escasa inclinación revolucionaria de la provincia junto al hecho de que las instituciones gubernamentales continuaran funcionando facilitó que los planes de Largo Caballero en Almería tuvieran éxito sin muchos problemas. Con la llegada del nuevo gobernador civil de la provincia, Gabriel Morón Díaz (nombrado el 23 de octubre de 1936 en sustitución de Juan Peinado Vallejo),  se inician estos cambios. Las medidas tomadas por Morón tenían el objetivo de devolver a manos de las autoridades civiles todas las funciones que habían sido arrebatadas por el Comité Central y los comités locales, controlar la milicias que se encontraban en retaguardia y normalizar la justicia. Uno de los pasos fue el de acabar con la Delegación de presos que como ya habíamos dicho estaba en manos de los anarquistas, cosa que finalmente consigue con la creación del Consejo Provincial de Seguridad, que estaba formado por representantes de todas las formaciones políticas y sindicatos. La actuación del nuevo gobernador se destacó también por la defensa de los pequeños propietarios y por la lucha contra las incautaciones descontroladas sin autorización.

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Billete de Bédar de 50 cts (negro) procedente de subasta, solo anverso.

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Billete local de Bédar de valor de 25 cts (negro), colección particular. Ostenta el número de serie 1333, el más alto de los ejemplares que conocemos. Procedente de colección particular.

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Otro ejemplar de 25 cts (negro) de Bédar, colección particular, número de serie 807.

Con la llegada del nuevo gobernador civil de la provincia, Gabriel Morón Díaz (nombrado el 23 de octubre de 1936 en sustitución de Juan Peinado Vallejo),  se inician estos cambios. Las medidas tomadas por Morón tenían el objetivo de devolver a manos de las autoridades civiles todas las funciones que habían sido arrebatadas por el Comité Central y los comités locales, controlar la milicias que se encontraban en retaguardia y normalizar la justicia. Uno de los pasos fue el de acabar con la Delegación de presos, que estaba en manos de los anarquistas, cosa que finalmente consigue con la creación del Consejo Provincial de Seguridad, que estaba formado por representantes de todas las formaciones políticas y sindicatos. La actuación del nuevo gobernador se destacó también por la defensa de los pequeños propietarios y por la lucha contra las incautaciones descontroladas sin autorización.

La creación de los Consejos Municipales a partir de enero de 1937 acabó de consolidar la reorganización del Estado Republicano. El Gobernador de Almería empezó a trabajar en este sentido a finales de noviembre reorganizando algunos de los ayuntamientos de la provincia entre el 6 de noviembre hasta el 3 de enero del  año 1937;  Morón creó unas corporaciones locales donde estarían representados los partidos políticos y sindicatos de una forma proporcional al número de afiliados (aunque algunas se formaron siguiendo un modelo igualitario). Este proceso, que contó con las objeciones de los anarquistas implicaba la desaparición de los comités locales; en  la toma de esta decisión hizo participar al Comité Central en una de sus últimas órdenes emitidas ya que fue disuelto el 7 de diciembre de 1936 cediendo su poder al Gobierno. Entre estos ayuntamientos creados antes de la creación de los Consejos Municipales se encuentra el de Los Gallardos, con un alcalde del PSOE. El proceso continuó con la constitución de los Consejos Municipales a partir de enero de 1937.

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Billete local de Bédar de 50 cts (negro) procedente de subasta.

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Billete local de Bédar de valor de 50 cts (negro) procedente de colección particular. Número de serie 841.

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Otro ejemplar de billete local de Bédar de valor de 50 cts (negro), también de colección particular. Número de serie 38, de las más bajas conocidas.

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Otro ejemplar de billete de 50 cts de Bédar (negro), también procedente de colección particular, parece que lleva el número de serie 130.

Por un decreto del 23 de diciembre de 1936 se crean los consejos provinciales, un paso muy importante para la recuperación del control por parte del Gobierno Republicano. El Consejo Provincial de Almería queda constituido finalmente el 9 de enero de 1937 que tenía como presidente a Gabriel Morón Díaz y dominada por los partidos marxistas (PSOE, UGT y PCE).  En el decreto ministerial del 4 de enero de 1937 se constituyen los Consejos Municipales y tras su publicación se inicia el proceso de formación de estos consejos en la provincia de Almería; se debía llegar a un acuerdo entre sus participantes y si no lo conseguían el gobernador civil tendría capacidad de decisión. La mayoría de estos consejos municipales se constituyeron antes de mayo de 1937, incluido el de Bédar, aunque otros se retrasaron bastante más. La mayor parte de problemas que surgieron  durante su formación fueron debidos a la oposición de los anarquistas por la distribución que se hacía de los consejeros.

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Billete local de 1 peseta (rojo) de Bédar, procedente de subasta. Solo frontal.

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Billete local de Bédar de 1 peseta (rojo) procedente de colección particular. Número de serie 1080.

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Billete local de Bedár de 1 peseta (rojo) procedente de colección particular.

El Consejo Municipal se Bédar se constituye el 25 de abril de 1937 con la siguiente composición:  Como presidente estaba Juan Fernández Campoy, de la UGT y de profesión carpintero. Como Vicepresidente 1º Pedro Ramos Martos, de la CNT, jornalero; como vicepresidente 2º Juan Martínez Guerrero, de la UGT, propietario; como síndico a Ginés González Fernández, del JSU, jornalero; como vocales estaban Diego Rodríguez Meca,  de la UGT, propietario, José Ramos Martos, de las JJLL, jornalero y Matías Castro Fernández, de la UGT, propietario.

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Billete local de 2 pesetas (azul), procedente de subasta.

Varios son los problemas con los que tuvieron que enfrentarse los Consejos Municipales, la incorporación a filas de los representantes del consejo hacía necesario el cubrir con frecuencia estas vacantes, lo que llegó a dar problemas al faltar en ocasiones consejeros suficientes para realizar una sesión. También fueron importantes los problemas económicos, producidos sobretodo por la incapacidad para recaudar los impuestos municipales. No se recaudó nada durante todo el año 1937, el proceso revolucionado sufrido había desmontado todo el aparato administrativo necesario para esta labor. A esto se añade la resistencia tradicional de los almerienses a pagar este tipo de impuestos, postura a veces reforzada por la actitud de los anarquistas. Las dificultades de abastecimiento se fueron arrastrando hasta el final de la guerra,  aunque estaban en parte aliviados por los cultivos  tuvieron que imponerse cartillas de racionamiento, aunque no se consiguió solucionar el problema.

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Dos acciones por valor de 10 pesetas de la Cooperativa Popular de Bédar, creada para el abastecimiento del pueblo, con fecha de 23 de Octubre de 1937. Está firmada por el presidente Juan Fernández, el mismo que firmó todos los billetes de la serie de Bédar. La imprenta también es la misma que la que imprimía los billetes, la imprenta Haro de Bédar.

Otro problema al que se tuvieron que enfrentar los concejos municipales fue la falta de moneda fraccionaria. En el momento en el que estalla la guerra había en circulación monedas de 50 céntimos, 1, 2 y 5 pesetas de plata emitidas durante la monaquía; monedas de 5, 10 y 25 céntimos de cobre, 25 céntimos en cuproníquel y de 1 peseta de plata emitidas por el gobierno republicano. Además de las monedas circulaban billetes de 25, 50, 100, 500 y 1000 pesetas. Al iniciarse la guerra la gente comenzó guardar todas las monedas de plata, ya que por el mismo hecho de estar fabricados de este metal las hacía más valiosas que lo que realmente indicaban. Además, el gobierno había empezado a recogerlas para sustituir las piezas monárquicas por otras republicanas, usar esta plata para hacer frente al esfuerzo económico que suponía la guerra y, de paso, evitar que pudieran ser llevadas al extranjero. Pero la tendencia a acumular las monedas de plata era imparable, lo que llevó a una carestía de estas monedas fraccionarias, es por este motivo que se comienzan a crear vales en algunos comercios que faciliten los intercambios, vales no respaldados por ninguna entidad bancaria ni organismo oficial. Este era un problema importante, porque la ausencia de moneda fraccionaria dificultaba mucho el correcto desarrollo de las transacciones mercantiles.

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Serie completa de billetes de locales de Los Gallardos. Son de una tirada del 26 de Julio de 1937 con los valores habituales de 25 cts (rojo), 50 cts (verde) y una peseta (azul). A otra tirada de 15 de septiembre de 1937 corresponden los billetes de 10 cts (negro). Como se observa, del único ejemplar del cual disponemos del reverso, el billete no dispone de número de serie. El billete de 2 pesetas (morado) procede de http://www.BilletesMunicipales.com y como se puede ver, la emisión data del 15 de septiembre de 1937, como el de 10 céntimos.

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Billete de 25 cts (rojo) vendido por http://www.todocoleccion.net en el que se dispone del reverso. Como pasa con el de 1 peseta anterior, no dispone de número de serie. ¿Es posible que se trate de una constante en la emisión de Los Gallardos? Sería necesario analizar más ejemplares. Lo que si se observa en casi todos estos billetes de Los Gallardos es que se ha utilizado hojas de libreta para su impresión, por lo que asombra mucho más que se hayan conservado.

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Otro de los billetes locales de 10 cts (negro), vendido en http://www.todocoleccion.net

La situación llegó a tales extremos que algunos municipios decidieron emitir billetes municipales, garántizándolos adecuadamente. También algunos organismos locales como sindicatos o comités hicieron sus propias emisiones para facilitar el pago de jornales. Llegaron a usarse a vales o talones realizados por sucursales de Banco usándose como dinero, pero el propio Gobierno puso límite a esta práctica en enero de 1937. Sin embargo, la situación de carestía llegó a tal punto  que la mayor parte de los ayuntamientos se vieron obligados a emitir sus propios billetes a lo largo del año 1937. Estos billetes tenían como objetivo el resolver el problema con billetes locales con una validez que no iba más allá del término municipal de la localidad que los ponía en circulación.

A lo largo de 1937 los diferentes municipios van tomando la decisión de emitir estos billetes, pero no siempre los ayuntamientos depositaban le equivalente en moneda de curso legal para avalar estas emisiones.  Aunque hubo, de alguna manera, consentimiento por parte del Gobierno, éste intentó acabar con esta situación con una emisión de monedas de bronce de 1 y 2 pesetas, de las cuales solo llegaron a realizarse las de 1 peseta y ésta no circuló hasta finales del año 1937, tomando medidas para acabar con el acaparamiento de las monedas de plata. Para poner fin a las emisiones municipales se adoptan varias medidas: se publica un decreto el 24 de diciembre que autorizaban la entrada en circulación de monedas de 10, 25 y 50 céntimos.  Más tarde, el 6 de febrero de 1938, se publica otro decreto que obliga a la recogida de estos billetes locales en el plazo de un mes por aquellos que las habían realizado, a cambio de monedas o billetes del Estado o del Banco de España; acabado el plazo no podrían usarlas. El incumplimiento de esta disposición conllevaba la imposición de multas. Este decreto se amplia con otro del 7 de febrero en el que se reduce el plazo a 20 días y sin prórroga hasta el 28 de febrero.  A pesar de estas medidas, algunos de estos billetes siguieron circulando hasta finales de 1938.

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Imagen 1. Certificado provisional de 1 peseta “dinero rojo” de los puestos en circulación el 18 de enero de 1938, en el anverso  lleva una figura de la Victoria de Samotracia y en el reverso la fuente de la Cibeles de Madrid. Este billete procede de Bédar (colección particular).

El Gobierno, para solucionar el problema de la moneda fraccionaria, dispuso también un plazo para retirar las monedas de plata de 50 céntimos, 1, 2 y 5 pesetas y sustituirlas por los certificados de plata ya emitidios o por unos nuevos certificados provisionales de 50 céntimos, 1 y 2 pesetas. Se aprobó la fabricación de unos 30 millones de estos certificados nuevos de 1 peseta que se ponen en circulación el 18 de enero (imagen 1).

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Imagen 2. Certificado provisional de moneda divisionaria de 50 céntimos que empezaron a ponerse en circulación a partir de la orden del Ministerio de Hacienda de febrero de 1938. En el anverso llevan una cabeza de matrona que representa a la República. Este billete fue encontrado en Bédar (colección particular).

Mientras se fabricaba moneda fraccionaria suficiente y dadas las dificultades que había en las provincias para llevar a cabo estos decretos se pone en circulación, establecida el 24 de febrero de 1938, unos círculos de cartón  con el escudo de la República que llevaban adheridos timbres móviles y de correos. También en febrero se pusieron en funcionamiento unos certificados provisionales por valor de 50 céntimos (imagen 2) y ya en julio unos por valor de 2 pesetas (imagen 3).

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Imagen 3. Certificado provisional de 2 pesetas que comienzan a ponerse en circulación después del 30 de julio de 1938. En el anverso presentan una alegoría de la República. Ejemplar encontrado en Bédar (colección particular).

El Consejo Municipal de Bédar realiza una emisión de billetes locales en agosto de 1937. Los billetes, impresos en las Imprentas Haro de Vera  (uno de los principales centros de fabricación de moneda local) eran de  25 y 50 céntimos y 1 peseta y  usaban el mismo diseño que los emitidos en otras localidades cercanas: Turre, Antas, Mojácar y Los Gallardos. Estos billetes solo tenían validez dentro del término municipal de Bédar.

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Billetes de la serie de Garrucha, valores de 1 peseta (verde) y 25 céntimos (azul), con resello en rojo de la República española, firma trasera en azul y vendidos en http://www.todocolección.net. El número de serie, en negro, aparece en la esquinas superior derecha, como viene siendo habitual en otros billetes similares. Presentan un reverso la decoración típica de la imprenta de Haro, idéntica a los representados en las series de Antas-Bédar-Los Gallardos-Turre Mojácar, aunque el diseño del resto del billete es diferente.

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Similar a la de Garrucha es la serie de Carboneras, en la imagen un 25 cts (azul) vendido en todocolección. A diferencia de los de Garrucha, presenta un diseño diferente en el anverso y un encuadre decorativo tanto en en reverso como en en anverso, por lo que resulta un reverso muy parecido a las series del tipo de Bédar. La firma se encuentra en el reverso, como en los billetes de Garrucha y el número de serie, en negro, en la esquina superior derecha.

En Bédar, muy pocos recuerdan ya haber usado estos billetes, a los que se referían como “el dinero del alcalde”, unas simples “tiras de papel”. Pocos billetes de estos quedaron, los que no fueron recogidos por las autoridades gubernamentales fueron destruidos o perdidos al ser considerados como papeles inútiles. Los billetes eran firmados por el presidente del Comité, Juan Fernández, en la misma Bédar, concretamente en un edificio, cercano a donde ahora está el campo de fútbol, que llamaban precisamente por eso “El Banco”.

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Aún vemos el mismo reverso en este billete de la serie de Cuevas del Almanzora de 25 cts (negro con filigrana amarilla o roja) de 2 de junio de 1937 ofertado en todocoleccion y otro de 1 peseta (negro con filigrana al parecer verde) ofrecido en ebay. El papel no parece ser de muy buena calidad, muchos aparecen rotos o remendados por haberse roto por el pliegue central. La firma aparece en el anverso, en azul (no se aprecia en el ejemplar de 1 peseta por su mal estado de conservación) y el número de serie, también en azul, en la esquina superior derecha del reverso. Ambos presentan el reverso con la figura decorativa habitual utilizada por la imprenta Haro. También existían, como viene siendo habitual, los valores de 50 cts y 2 pesetas. Parecen un modelo de transición entre los modelos más básicos y monocolores de la serie de Bédar y los más elaborados de Sorbas y Albox.

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Ejemplar de billete de 2 pesetas de Cuevas de Almanzora de 2 de junio de 1937. Aunque no se aprecia bien, presenta la filigrana habitual, parece ser negro con filigrana amarilla.

Estos billetes, muy escasos y buscados por los coleccionistas, son cada vez más raros de encontrar. Creemos que se han perdido definitivamente los documentos de los acuerdos de los consejos municipales en los que se aprobó la cantidad de este tipo de papel moneda que se emitiría. Según los ejemplares estudiados, hubo al menos dos emisiones, una del 20 de agosto de 1937 (valores de 25 cts, 50 cts y 1 peseta) y otra de 12 de noviembre de 1937 (valor de 2 pesetas). El número de serie más alto en uno de estos billetes es el 1333, que ostenta uno de los billetes de 50 céntimos que se encuentra en una colección particular.

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Cómo no, la serie de Vera también impresa en la imprenta de Haro, que se ubicaba en esta localidad. Quizás por esto mismo, los billetes de Vera son más cuidados que el resto, aunque presentan algunos de los elementos decorativos usados en otras series, especialmente en los cuadros decorativos. Presentan también las mismas filigranas en el fondo, con distintas combinaciones de colores (negro-rojo, morado-azul y verde-amarillo) que les da un aspecto más cuidado. Están ausentes los reversos con la decoración típica, aunque en los billetes de 25 y 50 cts no vemos los reversos. En cambio, en el reverso del billete de 1 peseta se observa el escudo de Vera. En esta serie existía también un billete de valor de 2 pesetas y una variante del billete de 50 céntimos:

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Billete de 2 pesetas y variante de billete de 50 céntimos, con la misma estética que el resto.

Billetes del mismo tipo que el de Bédar se imprimieron también para Los Gallardos, Antas, Turre y Mojácar, y parece que los valores eran siempre de 25 cts, 50 cts, 1 peseta y 2 pesetas, con la excepción de los billetes de 10 cts conocidos en Los Gallardos. Todos los billetes presentan la misma decoración en el reverso, con el número de serie en una esquina (no siempre, por lo visto) y muchas veces impresos en papel de mala calidad, como papel de libreta, ante la carencia de papel para las impresiones. Por delante iban firmados por el presidente y con el sello del consejo municipal, éste último no siempre. Los motivos decorativos y colores se repetían, pero se alternaban de diferente forma en cada uno de los municipios. Estos billetes se imprimieron en la Imprenta Haro de Vera, que también suministró billetes para las localidades de Garrucha, Carboneras, la misma Vera, Cuevas del Almanzora y Sorbas. Por la estética, se podrían dividir en tres grupos según la estética de los billetes, las de Bédar-Los Gallardos-Antas-Turre y Mojácar; más alargados y simples, de un solo color y todos con el mismo reverso. Los de Carboneras y Garrucha, también alargados y de un solo color que presentan el mismo reverso pero con diferencias importantes en el anverso, centrado en el escudo de la República española con diferentes decoraciones. Finalmente los de Cuevas del Almanzora, Vera, Albox y Sorbas, más grandes, más cuidados y con mejor estética, con combinaciones de dos colores en la filigrana del fondo y los detalles y que, al parecer, presentaban el escudo del municipio en el reverso.

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La serie de Sorbas, del 15 de agosto de 1937 también realizada en la imprenta de Haro, sigue la estética de los billetes veratenses. Mismas combinaciones de filigrana (siempre la misma), aunque algunas decoraciones de los encuadres no aparecen en otros billetes. No conocemos los reversos.

A pesar todo, en todas estas localidades no se conocen ejemplares de todos los valores, lo cual no quiere decir que no se imprimieran. Pudiera ser que en todos se imprimieran los mismos valores, pero que todavía no se hayan encontrado ejemplares de todos, incluido el de 10 céntimos de Los Gallardos. Si alguno de los lectores dispone de más información, les agradeceríamos que la compartiera con nosotros.

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Los billetes locales de Albox de la serie impresa por la imprenta Haro quizás sean de los más elaborados de los creados en la imprenta Haro. Los motivos utilizados son los mismos que en los billetes de Vera y Sorbas, con las mismas filigranas y combinaciones de colores. En las imagenes se observan tres de estos ejemplares a la venta en http://www.gargoncoins. com,  se observa el de 25 cts (negro con filigrana roja), 50 cts (rojo con filigrana verde); y de 1 peseta (azul con filigrana amarilla). Los encuadres son los mismos que se utilizaron para los billetes de Sorbas. Están firmados en el anverso por el presidente y depositario (en tinta azul) y con el seyo del ayuntamiento republicano. En el reverso llevan el número de serie en la esquina superior izquierda. Destaca el reverso con una representación de la Justícia. A destacar el curiosísimo billete con la inhabitual cifra de 2,5 pesetas, (verde con filigrana morada?) de la página http://www.billetesMunicipales.com

Bédar: la mina Santa Catalina

Hoy hablaremos de una de las minas poco conocidas de Bédar. Se trata, sin embargo, de una de las minas más importantes de la Sierra, y va siendo hora que tratemos un poco en profundidad sobre ella. Aunque disponemos de información sobre ella, la falta de planos y otros documentos sobre ella hace bastante difícil su estudio. Dentro de lo que es la carencia de documentación minera en Bédar, las minas de la Sociedad de Chávarri son de las que menos información se ha conservado.

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Visión panorámica de la mina Santa Catalina.

La concesión Santa Catalina fue demarcada en 1873 por el vecino de Almería Pedro Lledó y Valdivia, en terrenos de Pedro Simón Castaño, muy cerca de Serena. La concesión se encuentra junto a concesiones muy ricas en mineral, como la Higuera, Júpiter y Mahoma, es por eso que fue pretendida por la Compañía de Águilas. El director de la Compañía, Juan Pié y Allué, viajó Almería para llegar a un acuerdo con el representante de los propietarios, José España y Lledó, aunque llegó tarde, pues el contrato ya había sido firmado con el representante de Clifton Pecket, que actuó como un mero intermediario de la sociedad de Víctor Chávarri.

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Pequeño barranco entre las concesiones de La Higuera (a la derecha) y Santa Catalina. En el centro se encuentra un pequeño depósito de estériles procedente de Santa Catalina.

Dentro de los problemas por impagos que tuvo Chávarri con casi todos los propietarios de las minas que tuvo arrendadas en Bédar, la de Santa Catalina fue la que más complicaciones le causó. José España y Lledó, propietario de un 57,5% de acciones de la mina y representante del resto, era además un abogado muy competente, que plantó cara a la poderosa compañía minera. El pleito, que fue ampliamente seguido por la prensa, se conoció como “El Asunto Chávarri”, y en cierta manera espoleó al resto de propietarios de minas arrendadas por la sociedad de Chávarri y que también consideraban que se habían incumplido los contratos. Se dice que Don Andrés López de la Presa, ingeniero director de estas minas, recibió amenazas de muerte a causa de los pleitos con los propietarios. El conflicto llegó a su fin en 1901 con la compra de la concesión minera por un total de 40.000 pesetas, una importante suma para la época.

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Cargadero de mineral en Santa Catalina. Aunque está cubierto por vegetación, se observa bien el resbaladero del cargadero y un muro lateral.

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Muro lateral del cargadero de Santa Catalina.

La explotación de la mina fue irregular, se retrasó el inicio de la explotación porque surgieron problemas con la expropiación de los terrenos. En 1897 la mina estaba en explotación mediante un pozo y  un plano inclinado, bajo la dirección inicialmente del ingeniero Manuel Figuera. En 1899, y ya siendo Don Andrés López director, se indica las dificultades que se encontraban los mineros debido a la ligereza con la que se habían realizado alguna de las primeras obras, así el muro del plano inclinado amenazaba con derrumbarse, o el pozo se obstruía o bien las vagonetas descarrilaban en el túnel.

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Túnel de la Higuera en su extremo a la altura de la concesión de Santa Catalina. Obsérvese que se trata de un túnel amplio y con un cuidadoso trabajo de mampostería, lo llama la atención al tratarse de una labor interior. El motivo es que en un principio se pretendió que la locomotora de Santa Catalina pudiera arrastrar los vagones hasta este punto para su carga, aunque bien sea por el coste o por dificultades para su construcción, se abandonó esta idea y se acabó el túnel con una galería simple sin ningún tipo de refuerzo. El transporte se realizaba con vagonetas, seguramente arrastradas por mulas y se estableció el cargadero para la carga del ferrocarril en el otro extremo del túnel.

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Compuertas de carga en el extremo del túnel de la Higuera. Gracias a los trabajos de cartografía realizados por los estudiantes de Nancy, podemos ubicar estas compuertas en la zona donde se encontraba la tolva de carga de la mina Santa Catalina. Precisamente el túnel se encuentra obstruido a causa de los escombros lanzados por la tolva.

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Ubicación de la tolva de carga en el túnel de La Higuera

A pesar de las dificultades, siempre fue considerada como una de las minas más ricas de la zona, siendo la cabecera de uno de los dos ramales del ferrocarril, que recibía su nombre de esta mina. Según las Declaraciones de los mineros, fue la tercera más productiva, con casi 45.000 toneladas de mineral explotado, solo detrás de La Mulata y El Silencio. La concesión caducó en marzo de 1941.

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Corta junto al cargadero. El cargadero se alimentaba con el mineral extraído en esta corta, que está atravesada por una vía minera. Sin embargo es posible que también recibiera mineral por otra vía minera que se rodea el cerro, en dirección hacia otra pequeña corta.

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Muro de mampostería de refuerzo para vía minera.

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Muro de mampostería y mortero de cal. Parecen los restos de una pequeña balsa.

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Dos vistas del Socavón General

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En las dos fotografías superiores se ven algunas bocaminas cercanas al Socavón general.

En cuanto al funcionamiento de esta mina, la falta de documentación dificulta mucho la interpretación de los restos que todavía se pueden observar. Se sabe que se explotaba mediante un pozo principal y un plano inclinado. Información recogida en 1975  describe varias rozas, un socavón hundido y un pozo, el pozo del Embudo, que podría tratarse del pozo principal de explotación. A pesar de esto, se sabe que el mineral era transportado a través del túnel de La Higuera, la concesión colindante. El mineral se cargaba en las vagonetas dentro del túnel, posiblemente mediante una tolva desde el exterior, tal y como se recoge de testimonios de algunos mineros de Hierros de Garrucha.

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En las dos fotografías superiores, algunas galerías de la mina Santa Catalina.

Por el túnel de la Higuera el mineral llegaba hasta el cargadero conocido como de Santa Catalina, en el primer pozo de luces de la mina Higuera, donde se acumulaba en una tolva provista de nueve compuertas para la carga en los vagones del ferrocarril, que accedían mediante un túnel de 60 metros. Cabe decir que inicialmente se planteó en preparar el túnel de la Higuera para que la locomotora pudiera atravesar toda la Higuera hasta la misma mina Santa Catalina, motivo por el cual ambos extremos del túnel están preparados para ello, con una anchura mayor de lo normal y con una cobertura de mampostería de buena calidad (el túnel de la Higuera se empezó a la vez por ambos extremos). Pero finalmente se abandonó el proyecto (supuestamente por su coste) y se completó el túnel como un simple túnel de transporte con vagonetas.

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Plano de demarcación y algunas de las labores en la mina Santa Catalina.

Disponemos más información gracias a un inventario de mineral de 1916, en el que se da contabilizan cuatro volquetes de mina de una tonelada de capacidad, un volquete de 400 kilos y dos vertederas de tolvas, una de ellas de hierro fundido. También disponía de un malacate y un torno de pozo, además de una chabola de mampostería para fragua. En referencia al malacate de esta mina, en el único plano donde se muestran algunas de las galerías de esta mina se encuentra precisamente el “pozo del Malacate”, aunque ante la ausencia de más documentación, no podemos reconstruir de momento el funcionamiento de la mina, la ubicación del pozo de explotación o pozo del Embudo (si es que eran el mismo) ni conocemos la ubicación y utilidad del plano inclinado. Los testimonios posteriores solo hablan del “Socavón principal o general” de la mina, de una vía minera de superficie que recorría el centro de la concesión y de la “tolva” de carga en el túnel de la Higuera. Los mineros de Hierros de Garrucha podían ir por estas galerías desde la entrada del túnel de la Higuera hasta las labores del hoyo Júpiter, pues las galerías de Santa Catalina llegaron a conectar con las de Júpiter.

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Paralizados los trabajos con el cierre de las minas en los años veinte, Santa Catalina no volvió a ser explotada durante la época de Hierros de Garrucha. No han quedado restos de los trabajos realizados en esta mina, todos los elementos metálicos fueron desmantelados. Tan solo hemos podido encontrar esta punta de barrena, con incisiones en espiga, en uno de los frentes de trabajo de las galerías de la mina. Debe de datar de principios del siglo XX.

Algo está cambiando: Almería y su patrimonio

Desde hace unas semanas viene ocurriendo un curioso fenómeno que tiene preocupado a numerosos políticos de la Junta de Andalucía, se trata de la potente campaña en marcha contra el conocido como “impuesto de sucesiones”. Como buenos políticos que son en la Junta, al principio se intentó frenar con las contra medidas habituales, echar la culpa de la organización al eterno rival y gastando dinero en campañas publicitarias para demostrar las bondades en términos de redistribución pública del mismo. Pero nada de esto ha funcionado y la presión aumenta día a día…

¿Por qué les preocupa tanto? pues porque a la gente le da exactamente igual si la idea viene de un partido u otro, o si puede justificarse desde un punto de vista de redistribución social de la riqueza o no. La gente simplemente ve como algo que, o bien le afecta, o bien le puede afectar en un futuro desde el punto de vista económico. Ahí no hay ideas políticas que valgan.

Si en Almería, y más concretamente en el levante almeriense, la gente no se ha echado a la calle, es porque quizás no es capaz de ver directamente como el gobierno autonómico les escaquea su dinero. No, no hay un impuesto a todas luces injusto, al contrario, parece que se aplican en hacernos llegar diversas subvenciones y ayudas que dan como mucho para sobrevivir. Sin embargo, y como ya tímidamente se va viendo, pequeños grupos empiezan a crearse exigiendo que Almería, esa provincia olvidada por el resto de España y por el resto de su propia Comunidad Autónoma, reciba la misma atención que el resto.

 Con esto no me refiero solo al enorme y abandonado patrimonio arqueológico, histórico y industrial del que dispone Almería. La carencia de transporte es tan clamorosa como imposible es ir en tren entre Murcia y Almería. El proyecto paralizado del AVE es una burla para todos los almerienses mientras disponen de una de las autopistas de pago más ruinosas entre Vera y Cartagena. Eso sí, todo esto mientras que muchos pueblos son completamente inaccesibles si no se dispone de vehículo propio, entre ellos Bédar.

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En 2017 se ha organizado en Bédar el 4º stage junto a la universidad de Nancy.

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Cartografía en 3D de la mina Higuera de Bédar realizada por alumnos de la universidad de Nancy.

A nivel local, especialmente en el levante almeriense, la gente comenzó a organizarse en asociaciones que buscaban, la mayor parte de ellas, la puesta en valor y recuperación de los numerosos yacimientos arqueológicos y elementos del patrimonio industrial minero que durante mucho tiempo ha yacido olvidado y hasta despreciado. Todo esto mientras en las provincias que nos rodean se recuperaba e invertía en este patrimonio, para preservarlo y como modo de dinamizar la economía, en un sector tan importante en toda esta zona como es el turismo.

De estas asociaciones hay muchas, pero voy a hablar de las que  más conozco, empezando por la que más conozco, que es Bédar Sostenible. A pesar de no disponer de ayuda alguna ha conseguido organizar importantes eventos en Bédar y revalorizar algunas de las minas del municipio de cara a una explotación turística efectiva. Hasta ahora en Bédar funciona una ruta de senderismo con clara temática minera, pero en su planificación no se tuvo en cuenta el beneficio que debería aportar al municipio para asegurar su éxito, y de momento no es más que una ruta (muy interesante, es cierto) que no aporta gran beneficio a los vecinos de Bédar.

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Una de las conferencias organizadas por la AAA

Otra de las realmente importantes es sin duda la Asociación Amigos de El Argar, cuyo objetivo principal es la excavación y puesta en valor del impresionante patrimonio arqueológico de la Cultura del Argar, con su epicentro en la localidad de Antas. La AAA la componen los mejores especialistas sobre el tema, incluido los arqueólogos que han trabajado en los principales yacimientos. Gracias a los esfuerzos de su presidente, Julián Pérez Flores y con una a veces irrisoria ayuda institucional, la Asociación ha organizado numerosas conferencias, a cargo de los mejores especialistas, para dar a conocer el importante patrimonio arqueológico del que disponemos. Es muy descorazonador que la Cultura de El Argar sea conocida internacionalmente con la excepción de… de Almería, claro está. Desde la AAA se esfuerzan en dar a conocer a los propios almerienses su propio patrimonio, para que de esta forma puedan presionar a sus políticos respectivos para empiecen a moverse. Es una verdadera vergüenza ver como mientras en Murcia o Granada se invierte en la puesta en valor y musealización de los principales yacimientos arqueológicos, aquí dejamos que se destruyan sin mover ni un dedo.

TRIPTICO AMIGOS DEL ARGAR.jpgDESCARGAR AQUÍ TRÍPTICO AMIGOS DEL ARGAR 2016

Y por si fuera poco, cuando por fin algún político local decide pedir algo, la corrupta maquinaria del poder de la todopoderosa Junta de Andalucía nos toma por tontos. Y encima con cachondeo. Se realizó una petición para que se realice un intervención de emergencia en estos yacimientos, dado su situación de abandono y deterioro, la petición la realizó el PP en la Comisión de Cultura, mediante una Proposición No de Ley, pero  ¡oh sorpresa! obtuvo el voto negativo de los diputados del PSOE, entre los que se incluía el almeriense José Luis Sánchez Teruel.

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En la fotografía José Luis Sánchez Teruel, más conocido por votar en contra de una intervención arqueológica en El Argar. Es de Almería y todo…

Todo el mundo entiende que la negativa solo estuvo motivada por el hecho de que fue formulada por el PP, hasta ahí es algo normal dentro de lo anormal que es la política en España. Lo grave llegó cuando los miembros de la Comisión de Cultura instaron al Consejo de Gobierno a “limpiar las estructuras parcialmente visibles en El Argar, con todos los medios técnicos y científicos adecuados, y a señalizar el yacimiento en la A-7 y en la A-1202, con arreglo a la Ley de Patrimonios y Ley de Carreteras; e instar al Consejo de Gobierno a colaborar con el Ayuntamiento de Antas y la Asociación Amigos de El Argar en el ciclo de conferencias que se viene realizando desde 2009 en el Centro de Interpretación, así como a colaborar en el depósito en dicho centro de piezas de El Argar no expuestas en el Museo Provincial, con arreglo a la Ley de Museos y siempre que se garantice su seguridad y conservación en perfecto estado.” Es decir, no solo no piensan hacer absolutamente nada, sino que además nos toman por estúpidos y se ríen de nosotros. Eso sí, nadie en Almería pareció estar molesto, al fin y al cabo eso no nos afecta al bolsillo ¿o sí?

YACIMIENTO ARQUEOLOGICO DE EL ARGAR, ANTAS, LEVANTE ALMERIENSE

Aquí está El Argar. Esperamos con impaciencia a que empiecen a limpiarse las estructuras parcialmente visibles tal y como indicaron los miembros de la Comisió de Cultura de la Junta. Para evitar hacer el ridículo, hubiera sido mejor que no dijeran nada.

Pero ya digo que todavía queda esperanza, aunque estamos muy lejos de despertar y realizar una movilización del tipo que se lleva a cabo con el impuesto de Sucesiones. Pequeñas asociaciones empiezan a organizarse y tienen un objetivo muy claro: hay que promover y recuperar nuestro patrimonio, es vital para nuestro futuro. Ahí está Amigos del Patrimonio Geominero de Almeriense, con su página en facebook:

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En el audio que acompaña la imagen se recoge una entrevista radiofónica realizada a Mario López, de la Asociación Amigos del Patrimonio Almeriense. Recomiendo que la escuchen porque nuestro compañero puede decir las cosas más altas, pero no más claras.

Y la última que se ha creado, la C. D. Aventura Sierra Almagrera. Aunque parece una simple asociación deportiva, nace con una clara vocación de recuperar y proteger el enorme patrimonio minero de Sierra Almagrera… y de toda Cuevas de Almanzora. El estado de abandono en el que se encuentra Sierra de Almagrera, lo que para la historia de la minería almeriense es uno de los principales hitos históricos junto a las minas de la sierra de Gádor, debería avergonzar a todos los políticos que podrían hacer algo y no hacen más que tocarse, con perdón, lo que no suena.

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No olviden que por mucho que se sientan importantes, los políticos están ahí para servirnos a nosotros y no a la inversa, independientemente del grupo al que pertenezcan. Si creen que no nos perjudican, intenten por ejemplo coger un tren desde Vera para ir a Murcia, o a Almería. O mejor, pregunten dónde pueden coger un autobús que les lleve a Bédar para visitar la casa de cría de la tortuga mora, verán las risas que se echan a su costa. También pueden preguntar a alguien dónde pueden visitar el yacimiento arqueológico de El Argar, tendrán suerte si ese alguien sabe de lo que está hablando. Así nos va.

Las ermitas de Bédar

Antes de comenzar el post, quería dar la noticia de que se procederá a beatificar al párroco de Bédar, José Castaño Galera (asesinado en el comienzo de la Guerra Civil) el 25 de marzo de 2017 en Aguadulce. Según nos han comentado se fletará un autobús para todo el que quiera asistir al acto.

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El párroco de Bédar, José Castaño Galera

En referencia al tema que nos ocupa hoy y aunque parezca increíble, al hablar de ermitas en Bédar tenemos que hablar de 6 edificaciones.  Hoy en día, cuando hablamos de ermitas en Bédar solo tenermos la Virgen de la Cabeza del cerro y la pequeña ermita de Santiago, en Serena.

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Ermita de la Virgen de la cabeza, en el Cerro de Bédar.

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Ermita de Santiago, en la plaza de Santiago, Serena.

Se trata de dos pequeñas ermitas, de construcción relativamente reciente, con una estructura muy similar. Pequeñas edificaciones rectangulares con una pequeño campanario.

Sin embargo, hubo dos ermitas más de la Virgen de la Cabeza antes que la actual. La primera ermita de la Virgen de la Cabeza despareció por culpa de la codicia de una compañía minera y la segunda de la Virgen de la Cabeza fue derruida por decisión del gobierno municipal de Bédar. La actual ermita de la Virgen de la Cabeza es la que hace tres. La otra ermita de Bédar, donde se guardaba a San Gregorio, se encontraba en la plaza de San Gregorio y fue derribada durante el furor antireligioso desatado en 1936 tras el comienzo de la guerra civil. Esta ermita de San Gregorio, por las descripciones de los testigos, no era muy diferente a las actuales, una pequeña ermita rectangular con un pequeño campanario. La otra ermita, más desconocida aún, estaba dedicada a San Fernando, el patrón de El PInar de Bédar, que se sacaba en procesión en esta antigua pedanía minera, llegando a celebrarse misas durante el periodo de apogeo de la minería en Bédar.

Para explicar la historia de las ermitas de la Virgen de la Cabeza hemos de empezar por el principio. La parroquia de Bédar fue creada en el año 1505, poco después de la conversión forzosa al cristianismo de los mudéjares musulmanes. A pesar de que Bédar debía contar también con su propia mezquita, inicialmente se usó la mezquita de Serena como lugar para celebrar los cultos esperando a que fuera construido un nuevo centro de culto.

La parroquia de Bédar era un anejo de la de Antas y ambos pueblos celebraban las fiestas en honor a la Virgen de la Cabeza. Así fue hasta que, debido al crecimiento de estos pueblos, empezó a discutirse cual de ellos se quedaría con la imagen. Para dar con una solución a este problema se decidió que ambos pueblos iniciaran la construcción de una ermita, según Flores González Grano de Oro se construyó “sobre el monte más alto de la demarcación respectiva, a fin de que se llevase la sagrada efigie aquel que primero la erigiese” , además que tras haber sido trasladada la Virgen a la Iglesia “se acordó en buena armonía, celebrar la fiesta en el primero de los indicados poblados el 24 de septiembre de cada año, y en el segundo el 8 del mismo mes para que, dada la hermandad reinante entre ambos, no coincidiesen los festejos…” también se cuenta en el artículo de Flores González Grano de Oro cual fue su final: “después se demolió para poner en explotación ricas minas de hierro, trasladando la Virgen a la Parroquia”. —Fiesta de Moros y Cristianos en la Villa de Bédar (Almería), Miguel Flores González Grano de Oro (1979-1936). Revista Axarquía, año IV, Verano 1999, pgnas. 155-157—. Según este mismo artículo, la ermita estuvo acabada el día 23 de septiembre del año 1507.

Es de destacar el gran parecido de lo que cuenta Miguel Flores González en el citado artículo con la tradición oral que al respecto se ha conservado en Bédar (por gente que no conocía el artículo referido, que fue reproducido por primera vez, al menos según me consta, en el pregón de fiestas del año 1999). Todas las versiones que he escuchado al respecto son muy parecidas, reproduzco una de las que he podido recoger:

“La Virgen de la Cabeza antes era del pueblo y de Antas, estaba en una ermita que hay justo entre el término entre los dos pueblos. Pero ocurrió que se pelearon con los de Antas y entonces los de pueblo se pusieron y, en muy poco tiempo, construyeron una ermita para albergarla en lo alto del Cerro de la Señora; en su construcción participó prácticamente todo el pueblo, hombres, mujeres y niños. Luego cogieron la Virgen y se la quedaron. La acabaron un 24 de septiembre, es por esto que las fiestas de la Virgen se celebran el día 24 aquí mientras que en Antas se celebran el 8 de septiembre ya que es lo que tardaron en construir la ermita. Allí estaba siempre, excepto cuando llegaban las fiestas que se bajaba a la Iglesia, pero luego la devolvían a su ermita. Allí siguió hasta que, durante las minas, la derribaron; de allí sacaron hierro y ese cerro está hueco por dentro, con los agujeros que había allí era muy peligroso que subiese el personal. Los de la compañía hicieron en el Pecho otra ermita para guardar allí la Virgen; nosotros la llamábamos la de la Virgen de la Cabeza. Finalmente llevaron la Virgen a la Iglesia y desmantelaron el techo de la nueva ermita dejándola abandonada. A partir de entonces como nadie se ocupaba de ella se ha ido derrumbando. ”

Con respecto a la vieja ermita del cerro, poco es lo que cuentan: “Era una ermita pequeña, no más que una habitación. Allí arriba quedaron durante un tiempo las ruinas.”
También se cuenta que existía otra Virgen que tenían entonces en Bédar, ya desaparecida, y que al parecer guardaban en la misma ermita; es la Virgen de las Angustias: “la guardaban en la pequeña ermita del Cerro de la Señora; era una Virgen sentada con un niño Jesús en brazos; el niño era tan grande que cuando sacaban la imagen de procesión se necesitaban 8 brazos para poder llevarla.”

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En la fotografía podemos ver como era esta vieja ermita, gracias a esta fotografía publicada en el Boletín Bédar Sostenible (Año 1, nº 1 de 2008)

Ciertamente, existía una importante masa de mineral de hierro en el cerro de la Virgen, en la conocida mina Mulata. En esta mina se conocía la parte baja de la mina, en el barranco, y la alta, en el cerro. Primeramente se explotó el mineral del barranco, por parte de una sociedad conocida como “Sociedad Minera La Mulata”, pero no fue hasta la llegada en 1896 de la Sociedad Chávarri que no se inició la explotación de la masa de hierro del cerro. Fue precisamente el inicio de esta explotación a cielo abierto (en cantera) lo que provocó el desmantelamiento de la vieja ermita del cerro, tal y como cuenta la tradición oral. Como compensación, la sociedad de Chávarri construyó una nueva ermita, la “del Pecho”, que debió ser construida entre 1896 y 1897.

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Este plano es de 1873 y procede de la Memoria de la mina Mulata del ingeniero Manuel Lacasa. Se observa el barranco de la Cueva Oscura. Se puede ver que en esa época lo único que había en el “pecho” era el viejo cementerio de Bédar. Este cementerio fue abandonado porque ya no cabía ni un alfiler, así que decidieron construir uno nuevo, el actual. Es interesante ver la vieja ermita del cerro de la Virgen justo encima de una gran bolsada de mineral, causa principal de su desmantelamiento posterior.

En cuanto a la segunda ermita de la Virgen, y a pesar de ser el lugar donde muchos niños hemos jugado durante la infancia (yo incluido)  no he tenido suerte a la hora de conseguir fotografías que la muestren tal y como recuerdo. A finales del siglo pasado ya estaba abandonada y en francamente mal estado (sin techo y con agujeros en las paredes laterales), pero gracias a la sólida construcción tan típica de la época minera, la estructura aguantaba bien, siendo utilizada como almacén. Sin embargo, la ermita fue derribada para la reconstrucción de la plaza del Pecho y la actual ermita. Esta decisión, muy discutible al tratarse de una edificación con más de 100 años de antigüedad, tuvo poca oposición y acabó llevándose a cabo. Esta segunda ermita de la Virgen era mucho más grande e imponente que la número 1 y la que vino a sustituirla.

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La segunda ermita de la Virgen de la Cabeza en el cerro del Pecho.

Según lo que he preguntado, la ermita del pecho “era una ermita de paredes muy gruesas y suelo de ladrillo; nada más entrar, a la izquierda, había un púlpito al que se accedía por unas escaleras. El Altar Mayor estaba bastante alto y tenía tres grandes nichos donde ponían los santos, uno en el Altar (donde ponían a la Virgen de la Cabeza) y dos más en las paredes. Los nichos estaban decorados con cenefas de yeso con santos y otros adornos, iguales en los tres nichos; eran bastante bonitos. La sacristía estaba detrás del Altar Mayor y se accedía a ella por dos puertas que había a los lados.”

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ermplBocetos de los perfiles y planta de la 2ª ermita de la Virgen, gracias a mis propios recuerdos y a la descripción de diferentes testimonios. La ermita era lo suficientmente grande como para celebrar misas, y disponía de un púlpito y de su propia sacristía.

Para acabar querría comentar una curiosa anécdota proveniente de la tradición oral en referencia a San Gregorio y San Fernando, patrón de Bédar y de El Pinar de Bédar respectivamente. Cuentan que tras la Guerra Civil, y una vez que se retomó la tradición de las procesiones, se encontraron con el problema de que casi todas las imágenes habían sido destruidas y quemadas durante la guerra, siendo luego enterradas cerca del cementerio. Como no disponían de una imagen de San Gregorio, se decidió utilizar la imagen de San Fernando, que se había salvado de la quema en El Pinar, en su sustitución mientras se procuraban una nueva imagen. Dicen que cuando llevaban al santo por la calle en dirección a la plaza del Ayuntamiento, la imagen de San Fernando se cayó de su pedestal y se rompió. La gente empezó a comentar que San Gregorio, enfadado porque se usara a un impostor, se apareció el día de la procesión y le dió con el bastón a San Fernando, tirándolo al suelo. Sin duda sentido del humor nunca ha faltado en Bédar.

Bédar-Neufchef: cuando la madera canta (quand le bois chante)

En el día de ayer realizamos una visita al museo de las minas de hierro de Neufchef, en la Lorraine francesa, acompañados de Christian Hibsch y uno de los alumnos que participaron en el último stage en Bédar, Thomas Pesenti. El objetivo era el de conocer un modelo de musealización minera y de un centro de interpretación-museo, de cara a recoger ideas para la musealización de una mina en Bédar. Aunque las diferencias entre ambas zonas mineras es evidente, desde el tipo de yacimiento minero hasta el histórico minero, también existen muchas similitudes y sobre todo, interesa cómo han conseguido organizar y gestionar un museo de este tipo.

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Entrada de transporte principal de las minas de Neufchef, 1990.

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Preparación a la visita, hay cascos para niños también.

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Stock de cascos y material de seguridad para visitas en la Casa de la Juventud de Bédar. Es curiosa la similitud, parece que cada vez nos acercamos más.

En una pequeña conversación con Antoine Bach, director del museo y antiguo minero, nos contó como las minas de hierro de la zona de Lorraine, explotadas desde la Edad Media, pasó por las mismas fases que las de Bédar: primera fase de explotación local, modernización a finales del siglo XIX, las crisis de las Guerras mundiales, etc. La principal diferencia es que en estas minas, tras el inicio de la importación de mineral de hierro, de mejor ley y a precio de coste más barato procedente del continente africano, se intentó mantener la producción minera modernizando las minas y optimizando la extracción de mineral, por lo que las minas se mantuvieron en producción hasta el cierre de la última en 1997, tras un largo declive en el que las empresas  mineras (y los mineros) perdieron la lucha para mantener las minas abiertas. En Bédar, sin embargo, las minas cerraron en los años setenta, incapaces de afrontar la modernización necesaria para mantener la competitividad de precios frente al mineral de hierro africano. El máximo de mecanización en Bédar en el punto de vista de la explotación fue el de la compra de al menos una paletizadora y algunas locomotoras diésel para el transporte de vagonetas.

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Aspecto del museo de las minas de Neufchef.

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El museo cuenta con la impresionante colección Armand Willaume de equipamiento de iluminación, con 25o candiles, carburos, lámparas de seguridad, lámparas de señalización, etc.

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Imágenes de Santa Bárbara veneradas por los mineros de la mina de Lorraine y recogidas en el museo.

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También cuenta con una impresionante colección de 43 modelos reducidos de diferentes vagonetas y locomotoras de Emile Kreins. Las reproducciones son una excelente calidad.

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Alguno de los elementos mineros más antiguos que se exponen en el museo. Restos de cerámica medieval, una tégula romana, algunas herramientas antiguas y restos de fundición.

Según nos comentó M. Bach, cuando ya veían que la guerra estaba perdida y que las minas cerrarían, un grupo de mineros se reunieron para transformar en museo lo que entonces todavía era una mina activa, eligiendo para ello las minas de Neufchef y Autmez. Estos mineros se asociaron en la AMOMFERLOR (Association mémoire ouvrière des mines de fer de Lorraine). Esa es otra de las diferencias importantes con las minas de Bédar, que tras el cierre definitivo en los años setenta, todo el material fue vendido o desapareció. En Neufchef y Autmez, cerca de la ciudad de Metz, a pesar de encontrarse con dificultades inicialmente, estos mineros consiguieron el apoyo del ayuntamiento, recibiendo las subvenciones necesarias para la construcción del museo-centro de interpretación (con su propio restaurante), la musealización de la mina y el acondicionamiento de material y equipamiento minero restante. Una subvención anual ayuda a mantener la actividad.

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Entrada de los visitantes a la mina de Neufchef.

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Las explicaciones dentro de la mina.

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Vagoneta de madera, uno de los primeros modelos utilizados en estas minas.

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Máquina de carga, con este tipo de maquinaria empezó la modernización en la explotación en estas minas, para poder competir con el mineral procedente de las minas africanas. En Bédar también llegaron a utilizarse “paleadoras” como ésta, al menos nos consta la utilización de una de ellas en Júpìter. La máquina, accionada con aire comprimido, avanzaba por los raíles arrastrando una o dos vagonetas, cargando rápidamente el mineral en las vagonetas gracias a la pala.

El resultado lo dice todo, el museo es muy recomendable, con numerosas maquetas y material audiovisual que ayuda a comprender el funcionamiento y un restaurante totalmente funcional en el que se come más que bien y a un muy buen precio (para lo que son los precios por esa zona). La entrada, de 8 euros para adultos, da derecho a una visita al museo y una visita guiada a la mina.

Entre las muchas explicaciones del trabajo minero, se incluye el encendido de un típico carburador. Muchos de nosotros tenemos o hemos visto carburadores, pero nunca hemos visto uno funcionar. Pudimos experimentar el olor típico del carburo y el del acetileno cuando se le añade el agua. Sencillamente impresionante, tal y como pueden ver en el video.

Lo mejor, sin duda, la visita a la mina. Guiados por un antiguo minero, nos lleva desde la parte más antigua de la mina hasta la más moderna, mostrando la evolución de los sistemas de explotación, desde el simple pico a la más moderna maquinaria de explotación, con un amplio repaso a todo lo que es importante en una mina: explosivos, drenaje del agua, iluminación, transporte, purgas de techos, entibación, etc.

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En el exterior se expone numeroso material procedente de las minas, entre ellos compresores portátiles para desagüe, perforadoras automáticas, apisonadoras, locomotoras eléctricas, máquinas de carga, de transporte de estrío…

La visita no solo nos ha aportado muchas ideas de cómo musealizar las minas de Bédar, además, y por sorprendente que parezca, nos ha dado algunas respuestas a algunas cosas observadas en las minas de Bédar para las cuales no teníamos respuestas satisfactorias. Una de ellas es la presencia de troncos de árboles en algunas de la minas antiguas. En un principio tomamos dichos “palos” como un sistema de entibación. Evidentemente, ni el más tonto puede creer que un simple tronco puede sostener un techo de una galería, por lo que esta explicación para estos “troncos” era más que insatisfactoria, sobre todo porque la madera empleada es claramente importada ¿por qué importar madera? ¿para qué servían estos troncos?. Conocíamos historias de entibaciones para “dar seguridad” a los mineros, procedentes de las minas de Gádor, en la que se instalaba una precaria entibación más que por su eficacia por su efecto tranquilizador de los mineros que en ella trabajaba. Pero en Bédar no es el caso. No tardarmos en reparar la presencia de los mismos troncos (emplados de idéntica manera en Bédar), y el guía nos dio la respuesta que habíamos buscado.

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En Bédar cada vez más nos acercamos a este obtetivo, ya tenemos seleccionadas las minas y se han realizado importantes trabajos de cartografía y planificación. Para estos trabajos ha sido vital la ayuda y colaboración de los profesores y alumnos de la universidad de Nancy que hace 4 años realizan estancias en Bédar. En las fotografías superiores vemos la entrega del material de seguridad de la estancia de 2017 y a Christian Hibchs e Ine Thijs en la entrada de la Casa de la Juventud de Bédar.

Efectivamente, es un elemento de seguridad en las minas, pero no de la forma en que creíamos. Nos contó el guía que los troncos eran de una madera específica, de abeto. El motivo de usar esta madera era su resistencia a la humedad y por tardar mucho en pudrirse, pero sobre todo es porque esta madera suele crujir ostensiblemente cuando empieza a romperse. De esta manera, cuando estos pilares empieza a crujir, es decir “quand le bois chante”, cuando la madera canta, los mineros sabían que esa zona iba a hundirse y tenían tiempo de salir. Los desprendimientos en la mina eran la causa más frecuente de muerte, por lo que los trabajos de inspección y purga de los techos eran vitales. Posteriormente instalaron un sistema de “sujeción suspendida” por medio de unos tornillos de 1,5-2 metros, tecnología importada de norteamérica, que disminuyó drásticamente el riesgo de desprendimientos.

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Vagonetas dentro de una galería de la mina de Neufchef. Obsérvese el tronco a la izquierda. No se trata de un elemento de entibación, es un sistema de seguridad que avisaba a los mineros en caso de riesgo de hundimiento.
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Troncos de madera, realmente un sistema de seguridad que avisa en caso de riesgo de hundimiento. Mina Júpiter.

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De nuevo, uno de estos troncos “de seguridad”, en esta ocasión parcialmente cubierto por obras de mejora de época de Hierros de Garrucha. Mina Júpiter.

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De nuevo, pilones “de seguridad”, estra vez en la mina Pobreza.

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Aunque parezca que han colocado este tronco para “sujetar” el muro lateral, realmente servía para avisar en caso de riesgo de derrumbe. Puede tratarse también de abeto, como en las minas de Neufchef, importadas desde Francia o Alemania. El caso es que el tronco lleva ahí desde principios del siglo XX.

Este tipo de sistema de seguridad lo encontramos en Bédar en algunas minas, especialmente las más antiguas, como Pobreza, Júpiter y la Higuera. Data, como en las minas de Neufchef, de finales del XIX y principios del siglo XIX, hasta después de la Gran Guerra. En Bédar, los mineros también estaban atentos al estado de estos pilares, y si la madera “empezaba a cantar” también se daban prisa en salir antes de que todo se hundiera.