Personajes históricos

1. DIEGO EL CAVILA

2. DR. BERNARDO RENOVALES CABEZA-OLÍAS

3. JUAN GIRONA

4. JUAN ANTONIO JÓDAR CÁNOVAS

5. SALVADOR RANCEL BALLESTEROS

6. DIEGO RUBIO

7. JOSÉ CASTAÑO GALERA

 

  1. DIEGO a. El Cavila:

cabila

Histórica fotografía realizada por Manolo Martínez Gallardo en 1969. no se trata solo de una fotografía impecable desde el punto de vista de la técnica fotográfica, además tiene el valor añadido de ser haber sabido captar toda la esencia de la Bédar de esa época. Es por eso que no extraña que la fotografía fuera publicada en el Ideal de Granada en un reportaje de Pueblos de Andalucía.

Retratado en una calle de Bédar, aparece en primer plano Diego Sánchez Fernández (el Cavila) fumando en pipa y en segundo plano y a la izquierda, podemos ver a Pedro Cano. En una misma fotografía aparecen el más pobre y el más rico del pueblo.

Diego el Cavila, de oficio albañil, poeta y enterrador, era uno de esos personajes peculiares que todo el mundo conocía, del tipo del que siempre se puede encontrar uno en todos los pueblos y en todas las épocas.

Esta fotografía, por ser un pedacito de historia atrapado en una instantántea, merece encontrarse en cualquier museo o exposición histórica sobre Bédar que se precie.

cabila

Diego El Cavila en uno de los fotogramas de la película “Las flores del Vicio”.

2. Dr. BERNARDO RENOVALES CABEZA-OLÍAS

Nacido en Mora (Toledo) en 1857, estudió medicina en la Universidad Central de Madrid, se doctoró con una tesis sobre la pústula maligna. Se casó con su primera mujer, Brígida Romero López en Huéscar (Granada), del matrimonio nacerían Luisa y José Manuel Renovales Romero, falleciendo la primera siendo niña.

Tras el fallecimiento de su primera mujer, contrajo matrimonio en segundas nupcias con Francisca Tejedor Calcia, matrimonio del cual nacerían Bernardo, Francisco, Antonio, Ángel y Luisa.

Brígida era hija de Manuel romero Ortiz, relacionado con la sociedad minera Compañía de Águilas, siendo también administrativo de la misma el padre de Bernardo Renovales, Pantaleón José Renovales y Saracha. Estas relaciones fueron, posiblemente, el motivo por el cual se ofreciera a Bernardo Renovales el trabajo de médico en esta compañía minera, concretamente para la segunda sección de la Compañía de Águilas, bajo la dirección del noruego Fredrik Dietrichson, que se ocupaba de las minas de plomo y hierro de Sierra Almagrera y Bédar.

Posiblemente el Dr. Renovales llegaría a Bédar para sustituir al Dr. Pedro Bolea García, natural de Albánchez, que falleció en 1889 tras tres años ejerciendo como médico rural en Bédar. Era una época difícil, la minería era la principal actividad económica y la población de Bédar superaba entonces los 3.000 habitantes.

El sueldo de un médico rural estaba en relación con la gente del pueblo en el que se ejercía, el Dr. Bolea cobraba una cantidad pequeña y los bedarenses, en gran parte dispersos por el campo, solicitaban con frecuencia la asistencia de facultativos de otros pueblos, más cercanos. El Dr. Bolea dejaba viuda, Elísea García Torrecilla, y tres hijos menores.

Bernardo se trasladó a Bédar con toda la familia a excepción del hijo del primer matrimonio, José Manuel Renovales, aunque tras el fallecimiento de sus abuelos pasó una temporada en Bédar, marchando posteriormente a Huescar y después a Valencia, donde opositó al cuerpo de policía y llegó a ser comisario, trabajando en Barcelona y Puerto de Sagunto, fue también Guardia secreta del Rey Alfonso XIII.

En Bédar la familia residía en la calle Clavel, números 1, 5 y 7. Como otros muchos bedarenses en plena fiebre minera, el Dr. Renovales intentó participar del negocio minero, sabemos que en Octubre de 1897 arrendó la mina llamada Liga Italiana y su demasía.

En cumplimiento de la Ley Benot de 1873 y como médico de la Compañía de Águilas, el Dr. Bernardo Renovales Cabeza-Olías estaba encargado de dar asistencia a los mineros accidentados. Para tal fin se construyó un hospital en los terrenos que dicha sociedad poseía en El Pinar de Bédar. Para realizar sus tareas asistenciales contaba también con la ayuda de un practicante facultativo.

En 1896 debía desplazarse a las minas de las Cañadicas para reconocer el cadáver de un minero, Francisco Guerrero Gallardo, víctima de un desprendimiento en la mina Mahoma, al que realizó la autopsia poco tiempo después.

A partir de 1900 y como consecuencia de la Ley de Accidentes de Trabajo, las actuaciones del médico de laCompañía cobraron gran relevancia. Entre sus funciones se incluían el realizar los diagnósticos, autopsias y tratamiento a los mineros accidentados hasta su recuperación incapacidades temporales o, en su caso, la declaración de una incapacidad permanente parcial o total fruto de esas lesiones. Al mismo tiempo era miembro permanente de la Junta de Bédar por su condición de médico titular del pueblo.

renovales

El Dr. Bernardo Renovales.

Como médico de la Compañía sólo estaba obligado a dar asistencia a los trabajadores contratados a jornal por ésta y no a los partidarios o contratistas, disponiendo para ello de un listado de trabajadores en los que constaba esta condición. Para asegurar que el accidente se había producido en la mina éstos debían aportar la «papeleta de la baja». A pesar de esto y tal como se refleja en la documentación consultada, el mismo Dr. Renovales manifestaba que también atendía por caridad a los partidarios que se accidentaban en la mina, siempre previa presentación de la pertinente papeleta, pero sin expedir las certificaciones prevenidas por la Ley de Accidentes porque, sencillamente, no podía.

Además de las presiones propias por parte de los trabajadores, la empresa debió ejercer a su vez una gran presión sobre su trabajo. No en vano, en esos entonces la declaración por parte del médico de la empresa de una incapacidad comportaba que la empresa tuviera que pagar la pertinente indemnización, pero cuando se trataba de una incapacidad permanente parcial la sociedad mineral debía buscar además un puesto de trabajo apropiado a la minusvalía que presentaba el trabajador.

Contamos con varios ejemplos de cómo era su trabajo. En 1906 un partidario de la Compañía sufrió un accidente mientras trabajaba en la mina Sagunto (Las Cañadicas) el 19 de mayo, sufriendo una lesión en la pierna por la que fue atendido en el hospital de El Pinar. El accidentado cobró medio jornal hasta el 28 de junio en el que fue dado de alta y siguió trabajando hasta diciembre. A raíz del abandono de la mina del que era partidario, dicho trabajador denunció a la Compañía solicitando una indemnización por su estado de incapacidad permanente total a consecuencia del accidente ocurrido en mayo. El trabajador accidentado acusaba además al médico de la Compañía de haber cedido a las presiones del Director (en esos entonces Alfredo Dörn) para que le diera el alta a pesar de no estar curado. La defensa del Dr. Renovales se basó simplemente en demostrar que el trabajador era partidario, la asistencia médica fue por caridad y no procedía ninguna indemnización.

El 31 de octubre 1906, Manuel Caparrós Fernández, que acababa de encender un barreno en una galería de la mina Júpiter (Las Cañadicas) cayó en un hoyo mientras se retiraba precipitadamente en busca de un lugar seguro, con resultado de una hernia inguinal traumática provocada en la caída. Los compañeros de trabajo lo sacaron del hoyo y empezó a recibir tratamiento en el hospital hasta el 31 de diciembre, cobrando el medio jornal que consistía en 1,12 ½ pesetas. El trabajador denunció posteriormente las malas condiciones de la mina en la que se accidentó, pues no se había rellenado la parte explotada. Además se quejaba que lo habían declarado curado y útil para el trabajo, cuando la hernia que había sufrido y las lesiones articulares le provocaban dolores agudos y claudicación pronunciada de la pierna izquierda, lo que le impedía realizar cualquier actividad. La Compañía contestó afirmando que no era cierto que se hubiera declarado curado sino que se declaró como incapacidad permanente parcial, alegando además que si se produjo la hernia fue debido a la existencia previa de una «relajación inguinal.» Sin embargo, su condición de minero a jornal de laCompañía y el tipo de lesión que presentaba, hacía difícil que el fallo no accediera a las pretensiones del trabajador.

Desde luego no parece que el ambiente fuera especialmente tranquilo para ejercer su profesión, en Enero de 1907 y tal como relata la prensa de la época, tras la asistencia a Francisco Crespo Gallardo, accidentado en la mina Mulata, los obreros denunciaron que se había negado a facilitar el documento y certificado acreditativo de la lesión como accidente laboral. Se lo considera en la noticia como representante de la sociedad mineraChávarri, Lecoq y Compañía, aunque no indica si el trabajador accidentado era partidario o estaba a jornal de la sociedad minera referida.

En Julio de 1909 de nuevo asistía a un trabajador en las minas de Las Cañadicas, Francisco Collado Campoy estaba bebiendo agua cuando una enorme piedra se desprendió fracturándole la pierna derecha. Acompañado del practicante facultativo, Sr. Leirves, asistieron convenientemente al herido.

Como médico titular de Bédar, el Dr. Renovales formaba parte como miembro nato de la Junta de Reformas Sociales. Este hecho y su trabajo como médico de la Compañía fueron suficientes para granjearse la antipatía de los obreros, que seguramente lo veían como un mero instrumento a las órdenes de la empresa.

El 20 de Julio de 1908 fallecía su hijo Ángel Renovales Tejedor, otro de sus hijos, Bernardo Renovales Tejedor, estuvo trabajando en Vera como maestro, participando en las Juntas locales de primera enseñanza de Gérgal y Bédar, fallecía en Noviembre de 1925. Francisco Renovales Tejedor, nacido el 11 de Junio de 1890, aparece también en varios estallidos de la prensa de 1912 por secundar, junto a su padre, una campaña contra el alcalde de Bédar, acusándole por malversación de fondos. Finalmente llegaría a ser concejal del ayuntamiento de Bédar, alcanzando la alcaldía un año después. Acabó emigrando a Cuba, falleciendo el 30 de Marzo de 1947.

Además de sus labores como médico, el Dr. Renovales participó activamente en la política del pueblo, en la campaña contra el Alcalde junto a su hijo Francisco y también como Presidente del Comité de la Unión Patriótica de Bédar, llegando a celebrar una entrevista con el gobernador civil de Almería, Huelín, en Junio de 1927.

cse

Diego Fernández Moreno, practicante facultativo entre 1916 y 1918.

En Diciembre de 1929 tuvo que ser operado en Almería por una enfermedad grave. Al parecer se restableció pero persistieron molestias en las piernas que le impedían deambular correctamente.

Ya mayor, su mujer Francisca Tejedor Calcia fallecía el 22 de Abril de 1934, ya solo vivía en Bédar con su hija Luisa Renovales Tejedor.

El Dr. Bernardo Renovales Cabeza-Olías fallecía finalmente el 16 de Octubre de 1935, acompañado de su hija Luisa y su hijo José Manuel.

La biografía ha sido posible gracias a las aportaciones de la familia del Dr. Renovales, a la cual agradezco su colaboración. Agradecimientos especiales a Antonio y Miguel de la Cruz Renovales, Rosa Cabanes Renovales y Maria José Renovales.

 3. JUAN GIRONA (a) El Narizuo

juangirona

Quizás mi admiración por este hombre es debida a la fobia a las alturas que padezco, pero la historia de Juan Girona es una de aquellas que no dejan de asombrar. Sirvan estas líneas como mi homenaje a este hombre extraordinario, para que nunca se olvide. Aunque su alias pueda parecer ofensivo, a él no le importaba que lo llamaran así, lo que dice mucho sobre su carácter y buen sentido del humor.

De todos era conocido su absoluto desprecio por la ley de la gravedad, por lo que no es de extrañar que su actividad laboral con Hierros de Garrucha estuviese ligada al cable aéreo.

Participó, bajo las órdenes del técnico Joaquín Larragoiti, en la instalación del cable aéreo desde San Manuel hasta Los Gallardos, el cable aéro de la mina Angustias y también en la instalación del Plano Inclinado desde el Socavón General en las Cañadicas.

Cómo no, él era el encargado de reparar el cable cuando se estropeaba, y me pone los pelos de punta imaginar como debía acercarse a gran altura por el cable para reparar los desperfectos, algo que según cuentan los que lo vieron, era verdaderamente de infarto.

No quedó ahí la cosa, también se encargaba de las operacioens de carga del mineral en los barcos en Garrucha, trabajó en la mina Alerta cuando su hundimiento, trabajó en el desagüe de la mina Carabinera y fue encargado de la mina de La Cuadra, entre otras tareas.

Cuentan también que él fue quien socorrió a Juan Gómez “el Vasquiña” cuando sufrió el accidente mortal en San Manuel al averiarse la locomotora diesel que conducía mientras intentaba bajar unas vagonetas que se habían quedado atascadas en el plano inclinado, muriendo por las heridas sufridas en los brazos de Juan Girona.

Tengo que darle las gracias a Alfonso Girona por facilitarme las fotografías de su padre, en especial mi fotografía favorita, hecha cuando se fue a trabajar a Alicante, después de las minas. La fotografía lo dice todo:

jgirona

4.  JUAN ANTONIO JÓDAR CÁNOVAS (a) el Alpargatero

https://minasdebedar.files.wordpress.com/2012/09/juan-antonio-jodar.jpg?w=640

Juan Antonio Jódar Cánovas. Nacido en el 1909 conoció la época de la Unión Bedareña y participó del desmantelamiento de las instalaciones cuando cerraron las viejas minas y también trabajó de guarda para evitar que robaran los hierros. Cuando volvieron a abrirse las minas, se le encargó de dirigir la construcción y el mantenimiento de las carreteras de las explotaciones y las operaciones de descarga en Garrucha. No era ingeniero, pero ya había demostrado su pericia para el trazado y construcción de carreteras, pues fue el encargado de construir la de Bédar al Marchar. La forma en la que lo contrataron en Hierros de Garrucha-Minas de Bédar fue un tanto peculiar, estaba echando unas jornadas en la construcción de una carretera para las minas en Tres Amigos cuando comentó que no le parecía bien el trayecto que iba a tener la carretera, que se podría hacer de manera que no diera tantas vueltas ahorrando esfuerzo y tiempo. Le replicaron que “Juan Antonio, como dices que está mal trazada si lo ha hecho un ingeniero de Almería”, pero continuaba afirmando que se tenía que hacer de otra forma y les dijo “Que venga Martín y don Ovidio y que se traigan el punto de mira”, don Ovidio Fernández era un ingeniero de las antiguas minas que vivía en Las Pastoras, cuando llegó y comprobó el trayecto le dio la razón a Juan Antonio Jódar y tuvieron que deshacer el tramo de carretera construido y hacerlo tal y como había dicho. Cuando don Ricardo, el ingeniero-jefe, se enteró de lo ocurrido dijo “Este muchacho se queda con nosotros”; es así como acabó trabajando en las carreteras.

homenaje2

Pero esta notoriedad no debió sentar bien porque pronto lo pusieron a prueba, y no dieron precisamente muchas facilidades; le indicaron que debía construir una carretera en el Curato para poder acceder a la mina de Majá la Cana (Cuatro Amigos), debía presentar un presupuesto y para el trabajo le facilitaron una cuadrilla de hombres de los más indisciplinados y poco dados a trabajar de los que se disponía; a pesar de las dificultades la carretera estuvo acabada sin contratiempos, consiguió que su cuadrilla trabajara con ganas. La siguiente carretera que tuvo que construir una carretera en Los Almendricos, pero ya por esos entonces la actividad minera empezaba a decaer, y no llegó a trabajarse en estas minas, lo mismo que pasó en Cuatro Amigos.

5. SALVADOR RANCEL BALLESTEROS

Salvador Rancel Ballesteros era Ingeniero de minas, pasó el examen de admisión en la escuela de capataces de Vera en 1890 y estuvo muy implicado en todo el “boom minero” de finales del siglo XIX. Interesantes son los artículos que escribió para la prensa, entre ellos unas interesantes crónicas de la huelga de 1890 y una de las primeras descripciones completas del cable aéreo de la Compañía de Águilas que, si bien no de la extensión y calidad que el realizado por Juan Pié y Allué para “La Crónica Meridional”, aporta numerosos datos inéditos tanto de las minas como del cable aéreo en esa época. Como muchos otros bedarenses que podían permitírselo en esa época de actividad febril minera, adquirió concesiones mineras en Bédar para intentar hacer negocio arrendándolas a las grandes compañías mineras explotadoras. Así fue presidente de la “Sociedad minera El Cometa y Nunca es tarde“, cuyas minas, cercanas a Serena, fueron arrendadas primero al ya mencionado George Clifton Pecket y por último vendidas a una de las sociedades vizcaínas que se interesaron por Bédar, en concreto la “Sociedad Vizcaína de Bédar”.

Pero quizás lo que debería ser recordado con más interés, es que fue el fundador de dos míticas publicaciones en Bédar: el semanario “El Minero de Bédar” y el diario “El Faro de Bédar”, del que tomé el nombre para este blog. A parte de estos medios, que por lo poco que sabemos fueron bastante críticos con la sociedad minera de Chávarri, propietaria del ferrocarril (críticas justificadas, como algún día contaré), ofrecían asesoramiento para todos los emprendedores interesados en invertir en minería en la zona mediante una oficina que proporcionaba todo tipo de información y servicios relacionados con la minería. También eran reconocidos los excelentes planos mineros que el mismo Salvador Rancel elaboraba y que regalaba en algunos números de sus ediciones.

6. DIEGO RUBIO. Reseña de Gonzalo Leal Echevarría.

IMG_1315.JPG

Diego nació hace muchos años, el 20 de diciembre de 1945. Tiene, pues, sesenta y dos años y un cuerpo algo envejecido para esa edad por el trabajo que sostiene un espíritu joven emprendedor, tolerante y honesto.

Vivió una niñez estrecha pero feliz hasta que la muerte de su padre, Juan Rubio Mañas, en un accidente de mina el 8 de Marzo de 1956 en el pozo H de “Júpiter” vino a truncar la paz de una familia. Juan Rubio fue uno de los tres primeros que dejaron su vida en la mina en la etapa última de la minería del hierro (entre 1952 y 1970.) Ello trastornó lógicamente la vida familiar hasta que Diego cumplió los 14 años, edad en la que se tuvo que incorporar al mundo del trabajo como “pinche” o aprendiz en la empresa “Hierros de Garrucha”, filial de la asturiana Duro Felguera que explotaba entonces la mina. Fueron años felices, por la novedad y por el dinero que pudo llevar a casa, trabajando en exterior como ayudante de forja, afilando barrenas, punteros, etc. Recuerda las barrenas normales de punta plana, el cambio a las de punta de widia, más dura y resistentes y las huecas para inyección de agua (1960), ya que la silicosis estaba ya dañando los pulmones de los mineros. De aquellos años le queda la afición al yunque que en la actualidad le entretiene sus horas de jubilado.

La familia marchó a Barcelona, donde trabajó meses de peón para emigrar a Alicante donde estuvieron la madre, la hermana y él hasta 3 años, trabajando en construcción, en agricultura, en calderería y de calafate. Vuelven a Bédar en 1967 y trabaja en todo lo que ha podido y valido, sobre todo en obras y para el Ayuntamiento. Se jubila, al amparo de la Ley del 67, de forma voluntaria a los 60 años, habiendo cotizado a la Seguridad Social durante 38 años, lo cual no cubre toda su vida laboral que abarcó 46 años.

Es, y está orgulloso de ello, nieto y biznieto de mineros. Su bisabuelo Pedro Castro Serrano murió también en accidente minero. A pesar de ello, diego no odia la mina, como las autoridades municipales enseñan hoy para borrar la memoria del pasado del pueblo. diego sabe que en 2005 murieron en accidentes en la construcción en España 365 obreros, uno cada día, y no conoce ninguna actividad en la que el hombre no esté expuesto a accidentes mortales, y sabe también que un pueblo que denosta y olvida su historia pierde la base sobre la que construir un futuro.

Charlando con él, dedica un recuerdo emocionado al heroico médico Antonio Bolea García, primo de su bisabuela que cabalgando su burro se cuidaba de Bédar, El Marchal, Los Giles, etc. Diego tenía 9 aún cuando murió (11 de Septiembre del 56 según su prodigiosa memoria) y recuerda que los mineros le subieron andando desde Las Pastoras hasta enterrarle.

Pero Diego tiene otras características enormemente importantes y dignas de destacar aquí.

La primera es la música. La música es su hobby y su dedicación generosa fuera del trabajo. Su instrumento es la trompeta y ha tocado en muchas bandas de música. cuenta que, aunque había en El Pinar una protobanda de música, la primera de Bédar fue creada por D. Francisco Alarcón, casado con Dª Josefa Carrillo Casanova, pianista, allá por 1890. Vive en Bédar todavía una sobrina de este matrimonio. Ya en los años de Alicante, tocó la tuba (que llama el bajo) en Campello. A partir del 60 ha tocado en Vera, en Cuevas, en Pechina, Garrucha y por supuesto al principio de ese periodo en Bédar. Lleva 48 años tocando la trompeta pero además es un amante de la música, de cualquier género pero sobre todo zarzuela y clásica.

Otra de las aficiones inveteradas es la lectura. En realidad la lectura es el vehículo. Su afición es el saber. Saber de todo. Lee todo. Se entera de todo. La avidez de cultura que posee este hombre es maravillosa. Le ayuda su prodigiosa, ya citada memoria, y le complementa su comunicabilidad. Siente el impulso de contar lo que aprende a los que cree que les puede interesar por lo que a veces se lleva un chasco desilusionante al no encontrar audiencia con el mismo interés. El sabe que la cultura hace libres a los hombres, les da criterio de comportamiento, tanto artístico, como social, como político, y practica este concepto moderno, casi sin conocerlo, que es la formación permanente.

Y cuando se lee todo lo que se puede, venga donde venga, y se conocen las razones de posturas diferentes, se hace uno tolerante y buen ciudadano. Se queja de que a veces le tildan (le encasillan) en una u otra idea porque habla de ella. Esto es una enfermedad social de la que España, y por tanto Bédar, padece desde hace siglos y contra la que no se lucha lo suficiente. El que esto escribe fue exiliado laboralmente a América durante cinco años por un gobierno de derechas, por socialista. Cuando volvió fue rebajado a soldado raso (empresarialmente hablando en una Empresa del Estado de la que era subdirector) por un gobierno socialista, pro reaccionario. Por eso comprendo a Diego. Por eso le admiro. Por eso somos amigos.

Hoy vive de su yunque y de su ingenio fabricando objetos en plan artesanal que si fueran conocidos como pretendemos podría comercializarlos o cumplir encargos que tengan que ver con ello. No lo olviden.

7. JOSÉ CASTAÑO GALERA

jose castaño galera

En el número 15 de la Axarquía hay un artículo que me ha llamado poderosamente la atención, pues es un tema que siempre ha quedado pendiente. Me refiero al asesinato durante la Guerra Civil del cura de Bédar José Castaño Galera. Ya alguna vez lo había mencionado, creo que al respecto de qué personajes merecían aparecer en calles y plazas. Es muy injusto que no haya en Bédar ningún tipo de recordatorio de este párroco. El artículo lo firma Francisco Martínez Botella, sacerdote e investigador, y aporta la fotografía del sacerdote asesinado. La misma fotografía que una vez estuvo colgada del tablón de anuncios de la iglesia, con un discreto recuerdo a su memoria.

Incluyo algunos pasajes del artículo “Sacerdotes asesinados en el Levante Almeriense en 1936 (2ª parte)”:

“Nuestro sacerdote había nacido en Bédar el 8 de noviembre de 1870 y allí fue bautizado al día siguente. Hijo de una familia de labradores, supo desde niño lo que es el duro trabajo del campo, por eso trabajó sin desfallecer ganando sus sutento hasta el último día de su vida.”

“Destacó Don José por su sencillez evangélica: vida de oración, atención a todos sin distinción ni acepción de personas y extrema pobreza. Recuerdan todavía hoy algunos octogenarios de Bédar haber visto al cura ´rebuscar´olivas en el campo para poder sobrevivir, pues debido a la extrema pobreza de los feligreses no obtenía estipendio alguno por sus servicios pastorales”

Al estallar la Guerra Civil fue detenido y obligado a realizar trabajos forzados entre golpes e insultos, sin apenas comida ni bebida.

Finalmente el anciano párroco ya no pudo más. “…don José se encontraba ya muy débil por los duros trabajos, el poco alimento y su avanzada edad; por la tarde se sentó en el suelo y soltó el azadón con el que trabajaba; entonces los milicianos le amenazaron diciéndole que, si no picaba, lo iban a matar, y él respondió: ‘Haced lo que queráis, muero gustoso por Cristo’. Le pusieron varias veces el astil del azadón en las manos pero ya no tenía fuerzas para sujetarlo, y allí mismo entre insultos, blasfemias y golpes lo acribillaron a tiros.”

Anuncios

3 comentarios en “Personajes históricos

  1. Soy nieto de Don Andrés López de la Presa y he observado muchas inexactitudes sobre él y su familia. es lamentable. Es de esperar que todas sus investigaciones tengan un poco más de rigor y menos alegrías “culturales”. No me gusta que me tuteen.

    • Lamentamos que le disguste la información, la información procede íntegramente de recortes de prensa de la época. A falta de alguien que rectifique y/o aporte datos nuevos, es lo único de lo que disponemos. Quedamos a su disposición si quiere rectificar estos datos o aportar nuevos.

  2. Pingback: ¿Quiénes son? – EL FARO DE BÉDAR

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s