Estudio arqueológico en La Gamberra

Desde hace ya tiempo está disponible en internet el estudio arqueológico realizado por Paul Rondelez en La Gamberra (El Pinar de Bédar). La web donde se ofrecen los resultados contienen un interesante mapa interactivo que nos permite un auténtico «paseo» por estos restos. El único problema es que la página está solo en inglés. Es por eso que ofrezco una traducción de los textos de la web, que iré complentado poco a poco para facilitar su comprensión por los que no dominan el inglés (entre los que me incluyo.)

La página web original la podéis localizar aquí:

http://www.timespaces.eu/Spain/Bedar.html

La traducción corresponde a los apartados de «introducción» y «antecedentes históricos»:

Durante la última mitad del siglo XIX España fue una de las más importantes zonas mineras de plomo en el mundo. La costa sur de España está todavía llena de vestigios de este pasado industrial. Uno de ellos se encuentra en la zona de montañas que rodean el hermoso pueblo de Bédar.

En La Gamberra el paisaje de minería de plomo casi ha escapado por completo de los estragos que causan el tiempo y el hombre. En algunos lugares todavía se puede ver los lugares donde se tamizaba, donde los mineros descansaban o la forma en la que se reparaban las herramientas en la forja para el siguiente turno.

El proyecto. Este proyecto se llevó a cabo en cooperación con el grupo Levante Sostenible, una organización española dedicada al estudio y protección del medio ambiente y el patrimonio de Bédar (Almería, España) y Eachtra Archaeological Projets, una empresa irlandesa especializada en la excavación, el registro y la publicación de datos arqueológicos.

El proyecto se gestó a principios de 2007, durante una visita a El Pinar, donde Juan Antonio Soler y Gonzalo Leal de Levante Sostenible nos mostraron algunos de los restos mineros locales más impresionantes. Juan Antonio tiene su propia página web sobre la minería en este lugar y alrededores de Bédar.

Al año siguiente se acordó realizar un mapa de una de las muchas áreas mineras sería un primer paso de una futura investigación, conservación y mayor difusión de este rico patrimonio.
El lugar elegido fue la meseta de La Gamberra, por su variedad de restos y el relativametne buen estado de conservación de todo el paisaje.

Durante la última semana de abril y la primera semana de mayo de 2008 se ubicaron por DGPS todos los elementos construidos por el hombre en un espacio de 300 por 300 metros, las estructuras más significativas fueron limpiadas de vegetación para observarlas mejor.
El último día se realizó una visita guiada organizada para las personas residentes en la zona y en la localidad.

Durante el resto de 2008 nos dedicamos a ordenar toda esta información para presentarla de una manera visualmente agradable, para que se pueda disfrutar de él.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

El área de estudio de La Gamberra forma parte de la zona minera de El Pinar. Se dispone de muy pocas pruebas documetnales relacionadas directamente con La Gamberra, pero gracias a los extensos estudios de Juan Antonio Soler, un historiador de la minería local, tenemos una buena descripción de la historia de El Pinar (Soler 2008 y comunicación personal.)

Inicio de la minería en el Sur de España

El Sur de España es una de las regiones de Europa en las que las minas han dado forma a su historia. Hace unos 5000 años atrás se conocía ya metalurgia del cobre y el bronce en las aldeas del Sur de España. Algunos de los objetos de plomo españoles más antiguos, alrededor de 4000 años, se encontraron en El Oficio (Cuevas de Almanzora), a apenas 15 km al este de Bédar (Ramos, p. 187)
En el 700 aC, los fenicios, operando desde el Norte de África, había establecido colonias en el sur de España para explotar las minas locales con el objetivo de abastec er su industria metalúrgica, que era conocida por su alta calidad artesanal.

Cuando los romanos conquistaron España en el siglo 2 aC, continuaron el trabajo en los centros mineros, abriendo otros nuevos, ante las exigencias de su creciente Imperio. España, y especialmente el sur, se convertiría para Roma en una de las zonas mineras más productivas, suministrando grandes cantidades de cobre, plomo, plata y estaño. Los trabajos mineros fueron especialmente intensos alrededor de Cartagena, a unos 100 km al este de nuestra área de estudio, siendo ya trabajadas probablemente con anterioridad a su llegada.

Aunque algunos autores mediavales musulmanes elogiaron las minas y la riqueza en minerales de España, hasta ahora exsisten pocas pruebas de explotaciones por su parte en Andalucía. En Río Tinto, por ejemplo, donde la minería romana y desde el siglo XVI es muy amplia, no existen pruebas de actividad mienra de época musulmana (Raymond, p.30.)

Según autores del siglo XIX, el área alrededor de Bédar es trabajada desde la época de los romanos (Madoz 1846 y Paula Mellado 1845.)

Los primeros datos concretos de actividad minera en la zona se remontan al siglo XVII. En 1615 don Antonio Sirley realiza una inversión en unas minas de plomo y plata a dos millas y media de Vera, propiedad de don Diego de los Reyes desde 1613. Se refiere la existencia de una planta de lavado y fundición en Bédar, a media milla de las minas. Hasta esta fecha, 1615, se habían producido 650.000 quintales de plomo (aproximadamente 14.000 kg.) Estos datos se refieren probablemente a la conocida como Mina Grande de El Pinar.

Mina Grande
También exite una descripció de dos miembros del Cuerpo de Ingenieros de Minas de la abandonada Mina Grande en 1840 (Pellico y Maestre 1841), en la que se describe un amplio socavón (con finos arcos de mampostería) y la presencia de minerales de plomo y cobre y un pequeño horno, pero no escorias. Sugieren que las instalaciones para el tratamiento del mineral podrían encontrarse a media milla de distancia, junto a una fuente de agua.

Un nuevo comienzo.

El descubrimiento en 1838 de una rica veta de plomo argentífero en el barrando Jaroso, a menos de 100 km de Bédar, provocó una verdadera fiebre minera en el sur de España. En 1845 se habían abierto ya más de 1700 minas en la zona.

En 1845 se registra una fundición de plomo llamada Carmen de Bédar en El Pinar, pero Madoz (1846), en su visión general de la minería en Andalucía, refiere que en realidad el mineral de las minas de El Pinar se fundía en Villaricos, a unos 7 kilómetros de distancia.

En 1840 se registran una gran cantidad de concesiones en El Pinar, en su mayor parte por propietarios locales, pero también por propietarios con concesiones mineras en otras poblaciones.Curiosamente, algunas de las concesiones mineras en Bédar fueron registradas específicamente para la explotación de escorias antiguas de fundición, aunque no está claro si eran escorias de hierro o plomo.

La llegada de las Compañías

Alrededor de 1847, varias e las principales mineras del Sur de España empiezan a sufrir problemas, en Almagrera las minas llegan al nivel del agua. Las fundiciones de plomo de la costa comienzan a buscar otras fuentes de plomo (y de plata.) En el Pinar de Bédar la compañía Heredia comienza a comprar concesiones mineras, sobretodo entre 1848 y 1852. La llegada de estas compañías provocó malestar entre la población de Bédar que estalla en 1850, cuando 300 bedarenses en actitud agresiva, dirigidos por el alcalde, toman por la fuerza las minas de El Pinar.

Una de las concesiones registradas en este periodo es Ello es Preciso, de 1851, que se encuentra en nuestra área de estudio. Más tarde pasaría a ser propiedad de la Sociedad Especial minera «Filantropía» en 1860. Durante la década siguiente se incrementa la producción de plomo en el Pinar, progresión que si vio truncada por la «crisis del plomo» de 1870, causada por un desplome de los precios.

En 1881 la banca Rothschild crea la Compañía de Águilas, con el objetivo de explotar el plomo del sureste español. Esta empresa realizó una gran inversión en El Pinar, aunque descubrió pronto que no era tan rentable como esperaba. Desde entonces la Compañía de Águilas arrendó la mayoría de las minas en su poder a los llamados «partidarios», mineros locales que vendían su mineral a la Compañía. Este mineral se transportaba en su inicio por carretera y por cable aéreo a partir de 1888, hasta el puerto de Garrucha. Esta actividad minera de extracción de plomo perduró hasta 1926.

Aunque se dispone de más información de este último periodo de explotación, no parece referirse a la actividad minera desarrollada en nuestra área de estudio. Según las fuetnes de informaci´no escritas, el área que hemos escogido fue trabajada principalmente durante el periodo de 1856 hasta la década de 1870. Es posible que se hubiera iniciado actividad antes, pero la información de este periodo es muy vaga e incompleta. También es posible que se mantuviera cierta actividad después de la adquisición de su propiedad por parte de la Compañía de Águilas.

Aunque no se posee documentación acerca de lo que realmente sucedió en este área de La Gamberra, sí que se podemos hacernos una idea bastante aproximada basándonos en los informes sobre otras minas de plomo de la provincia (Paillete 1841, Pernollet 1846 y Putz 1906 para un periodo más reciente.)

Minería.

Esta minería aprovechaba la rentabilidad de los filones o concentraciones de mineral hasta su agotamiento o hasta la llegada al nivel freático. Las minas superficiales podían ser desde pequeñas excavaciones hasta verdaderos laberintos subterráneos. Las herramientas utilizadas eran martillos y cinceles y sólo en las minas más grandes se utilizó pólvora para extraer el mineral. La iluminación era a base de lámparas de aceite colocadas a intervalos regulares. El mineral era sacado en cestas de esparto.
Horno de calcinación
Tratamiento de los minerales.

El mineral extraído era machacado y seleccionado a mano, tarea de la que se encargaban mujeres y niños. A continuación, en función de los recursos disponibles y la distancia a la planta de fundición, el mineral podía ser cribado, lavado o calcinado (o una combinación de estos procedimientos.)

El cribado se realizaba con cribas de esparto o hierro con soportes de madera. El tritruado de mineral, a veces mezclado con tierra, se realizaba con un mineral reducido a partículas de aproximadamente 2-3 mm.

El lavado se realizaba en instalaciones especialmente destinadas a ello. Éstas eran muy diversas, pero todas se basaban en la selección por gravedad. Diversas instalaciones de lavado estuvieron en funcionamiento en El Pinar entre los años 1880 y 1926.

La calcinación a baja temperatura para convertir el sufuro de plomo en óxido de plomo y para eliminar parte de la piedra caliza. El resultado es un mineral más ligero y más fácil de fundir. Esta calcinación se realizaba al aire libre o mediante una variedad de hornos especialmente destinados.

Fundición

Fundición de mineral.

La fundición se llevaba a cabo por una serie de hornos que utilizaban madera y maleza como combustible, también mediante hornos de reverbero que utilizaban carbón y hornos especiales para la fundición de escorias de plomo. Estos hornos se construían en amplias plantas de producción mientras que hornos más pequeños persistían lejos de estas fundiciones. En El Pinar se fundió plomo durante cierto tiempo en 1840, aunque por falta de rentabilidad se tendió a transportar el mineral hasta las plantas de fundición instaladas en la costa.

El accidente del cable en 1890

Como hemos tenido noticia de un aparatoso accidente que sufrió el cable en 1890, con más de 300 metros de cable y decenas de vagonetas por los suelos, decidí hacer una pequeña investigación de campo pensando que un accidente de estas dimensiones debió dejar muchos restos que podría fotografiar. No tenía de todas formas muchas esperanzas, pues la búsqueda de hierros de después del cierre de las primeras minas fue de tal intensidad que muy pocos elementos metálicos escaparon, la gente se moría de hambre y no había otras formas de ganar algo de dinero. Aún así tuve algo de suerte:

base cable

De las torres del cable poco ha quedado, todas las instalaciones fueron vendidas, quedan las bases en las que iban ancladas los postes de las torres, que podían ser de madera o hierro en función de la tensión que debían soportar. En la fotografía tenemos una de las bases de una torre de las grandes (de las de hierro) situada en un paraje muy abrupto entre la trinchera nº 5 y 6 del cable.

restos cable 2

No tardé en empezar a encontrar restos del accidente, justo en la zona donde las noticias que tenemos nos dicen que ocurrió. ¿Qué cabría esperar? en principio, y tal como se explica en el artículo de Juan Pié para La Crónica,  los operarios del cable arreglaban las roturas del cable de una forma muy rápida, gracias al sistema de nudos que servían para el anclaje de los enganches de las vagonetas. El cable, formado a su vez por diferentes cables de pequeño grosor entrelazados, se desilachaba cuando se rompía y previamente a unir dos cabos del mismo los fragmentos deshilachados debían ser cortados con alicates. En la zona donde se hubiera reparado un cable esperaríamos encontrar precisamente estos trozos cortados, muy significativos de este tipo de reparaciones y a su vez lo suficientemente pequeños como pasar desapercibidos a los buscadores de restos de hierro que recorrieron la sierra. En efecto, en la zona del accidente pude observar varios de estos fragmentos, de unos 9-10 cm de largo, además de otros elementos metálicos pequeños como arandelas y tuercas.

Como elemento más significativo pude encontrar un fragmento de una de las ruedas del sistema de rodadura por el cable fijo del cable de Bédar (fragmento triangular en la parte superior de la fotografía.) Su identificación fue fácil, pues he podido observar dos ruedas de este tipo enteras, y para que una de ellas se pudiera romper tuvo que haber caído desde mucha altura y estrellarse contra las rocas. Fue una sorpresa encontrar también uno de los enganches de sujeción de una de las torres, todavía engarzada en su barra de hierro. Esta pieza nos cuenta que la torre en cuya base encontré el resto también se vino abajo.

cableresto

Pero el resto que más me impactó fue el encotrar un fragmento de una rueda dentada. Se trata de un fragmento de arco de una gran rueda dentada de 1-2 metros de diámetro, por el lugar donde lo encontré podría provenir tanto de una máquina de vapor como de uno de los engranajes que movían el cable aéreo, seguramente de la estación de Ángulo de El Pinar:

fragmento rueda dentada

Lo más curioso de esta pieza es que mientras que algunos de los dientes de la rueda son los originales (los dos de la derecha), otros han sido añadidos mediante trozos de hierro moldeados por habilidosos herreros sobre ranuras practicadas a tal fin, a base de martillo y fragua. Se observan también dos ranuras sin el diente correspondiente. Es fácil de entender que era muy complicado y costoso sustituir una rueda dentada de tal tamaño, aunque se tuvieran repuestos.

Y no quiero aburrir más con el tema, aunque es emocionante comprobar cómo todavía hoy en día se pueden seguir los rastros sobre el terreno de un accidente que tuvo lugar hace 120 años, y todavía sigo preguntándome cómo demonios pudieron instalar una infraestructura tan colosal en unos barrancos tan inaccesibles y abruptos como los de Bédar, por los que estuve a punto de caerme en varias ocasiones, y eso que solo estaba de paso.

Firebricks y arqueologia industrial

Los firebricks o ladrillos refractarios están fabricados para resistir altas temperaturas y la abrasión, por lo que se utilizan en hornos y calderas. Pueden estar fabricados a base de alúmina o sílice y se trata de unos ladrillos más caros que los comunes (debido a su proceso de fabricación).

ramsay

La cuestión que me planteé es si estos ladrillos podrían utilizarse como marcadores de la edad de la construcción donde se encuentran, a modo de los fósiles guía que los geólogos utilizan para identificar los diferentes estratos. Para ello las fábricas que construían estos ladrillos deberían haber estado funcionando poco tiempo o bien haber cambiado con frecuencia de modelo, además estos cambios tendrían que estar bien documentados para poder ser utilizados con garantías.

hall stourbridge

Realmente, aunque la información sobre los fabricantes de los siglos XIX y principios del XX no es muy abundante, parece ser que en Reino Unido, principal productor de estos ladrillos, hay verdaderos coleccionistas de estos ladrillos con marca de fábrica.

mt¬co

En la fundición Carmen se encuentran básicamente dos tipos de ladrillo, el ya mencionado RAMSAY y otro de marca HALL STOURBRIDGE. Parece que se utilizaron para revestir los hornos de la fundición y no es difícil encontrar fragmentos en la parte superior de la misma, donde estaban instalando. Ahora bien, fue una sorpresa encontrar fragmentos de estos ladrillos en la base de la chimenea, como parte del relleno de construcción. Posiblemente se utilizaron restos procedente de la construcción de los hornos, pero sólo es una teoría.

Lo que sí está claro es que esos ladrillos fueron reutilizados como parte de otras construcciones. Ladrillos RAMSAY se pueden encontrar hasta en cortijos del río Jauto. En las minas de hierro de Serena también he encontrado firebricks, en concreto con las marcas MT&Co y HKO (de los que no he encontrado todavía ninguno en la fundición Carmen). Los posibles orígenes de estos ladrillos pueden ser las viejas minas de plomo o, quizás, algún recubrimiento de calderas de las propias minas de hierro.

En todo caso, la información sobre los fabricantes a la que hemos tenido acceso no es muy amplia en el caso de RAMSAY y HALL STOURBRIDGE, muy escasa en cuanto a MT&Co y nula en el caso de HKO. Eso de momento.

RAMSAY quizás sean los más famosos, se trata de los ladrillos fabricados por la Compañía de ladrillos G.H. Ramsay & Co de Swallwell, Newcastle-on-Tyne. Esta empresa funcionó entre 1789 y 1925 y fue fundada por G. Heppell, que estableció una fábrica en Derwenthaugh que llegó a producir 7 millones de ladrillos al año. Firebricks RAMSAY se han encontrado en muchos lugares desde Rusia hasta EEUU y Chile. Para unos hornos construidos en 1843, que es la fecha aproximada de construcción de la fundición Carmen según la documentación disponible, perfectamente se podría haber utilizado ladrillos refractarios RAMSAY exportados desde Inglaterra.

hko

Del fabricante de ladrillos refractarios ubicada en Stourbridge (Dudley) se tienen noticias de este fabricante al menos desde 1862, aunque desconocemos la fecha de inicio de la fabricación no tenemos más datos sobre cantidad de ladrillos producidos y hay algunos problemas con la «topología», pues los ladrillos de Bédar carecen del «OB» (over brick) que sí aparecen en ejemplares de estos ladrillos conservados en colecciones inglesas.

De los ladrillos MT&Co sólo sabemos que se han encontrado también en California, no tenemos más datos. HKO es una marca desconocida hasta el momento.