Sobre las condiciones y vías de transporte en la provincia de Almería en España: un relato -casi- inédito de 1888.

Hoy presentamos por primera vez (al menos en español) uno de los artículos publicados en 1888 por Dietrichson en la Teknisk Ukleblad. Se trata de una conferencia realizada en Noruega en 1888 en la que el ingeniero explicaba sus impresiones sobre España ante sus colegas. En esos momentos Dietrichson era ya director de la Compañía de Águilas en Almería, y aprovechó un viaje a Noruega para realizar esta conferencia, que fue recogida en la mencionada revista. Advertimos que las fotografías que adjuntamos no fueron publicadas en dicha revista. Debemos su localización y traducción a Lise Hansen, a la que no dejaremos de reconocer el mérito de ayudarnos con una traducción tan complicada como esta. Creemos que será un relato más que interesante para todos aquellos estudiosos y aficionados a la historia de nuestra tierra, así que sin más introducción, dejemos que el mismo Dietrichson nos explique sus impresiones de la Almería de 1888:

Cuando se piensa en la costa del Mediterráneo, vienen a la cabeza los contornos de la frontera francesa hacia el sur. Desde el norte podemos encontrar ciudades costeras grandes y más conocidas como Barcelona, Tarragona, Valencia, Alicante, Cartagena, Amería, Málaga y Gibraltar. Éstas son, más o menos, las poblaciones más importantes, donde hay puertos para barcos grandes. Están entre sí conectados con ferrocarriles por la costa, los primeros cinco hasta Cartagena. Para llegar hasta Málaga hay que ir por el interior a mitad de camino de Madrid, que han de saber ustedes que se encuentra bastante en medio de la península. Desde Málaga hay una carretera en construcción hacia Gibraltar, y desde allí hasta Cádiz. La provincia de Almería no tiene ferrocarril, de la misma manera que la naturaleza la ha equipado con poca gracia y fertilidad en su mayor parte. Del Estado y las Cortes ha sido equipada con muy pocos medios de transporte, pero el destino ha querido esconder ricos tesoros minerales en la tierra dura y las montañas altas. Así que al final tampoco es tan pobre, tras sus muchas montañas, sol brillante y escasez de árboles. Una parte de Sierra Nevada entra en la provincia y manda prolongaciones a este y noreste, llenando toda la provincia de Almería con importantes zonas montañosas; geológicamente hablando, igual que la mayor parte de la sierra madre, Sierra Nevada, pertenece a la formación Hurónica. Como saben ustedes, el pico de Sierra Nevada alcanza los 3400 metros, la cumbre del Mulhacén y la Veleta, que también han servido como estación de señales óptica para las mediciones trigonométricas hasta África. Los demás corredores llegan sucesivamente hasta alturas más bajas. Por la costa, paralela a ésta, pasa la cresta de sur, con formas atrevidas, la Sierra del Cabo de Gata y Sierra Cabrera, que se interrumpen en Garrucha, donde la tierra cercana al golfo de Vera, la bahía de Vera, conforma una superficie con pendiente ascendente desde el mar, el cual azul y sonriente llega a la playa en largas olas. Una parte de esta superfície está cortada por el río Almanzora, con una anchura en algunos puntos de más de 500 metros. La cadena sigue un poco al norte o al noreste desde Vera con el nombre de Sierra Montroy o, en lenguaje cotidiano, Sierra Almagrera, muy rica en galena con alto contenido en plata. Con algunas interrupciones orográficas, esta sierra sigue por la costa bajo diferentes nombres por la provincia de Murcia, pasando por Águilas hasta Mazarrón, donde otra vez encontramos una superficie o valle ancho, cortado por un río, que como la mayoría de los ríos españoles no llevan agua para uso diario, sino que han sido creados por la naturaleza para drenar las tremendas cantidades de agua que bajan durante las tormentas, desde las montañas sin árboles que casi no pueden absorber nada.

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Fotografía cortesía de la familia Preus. Aunque desconocemos dónde fue realizada y la fecha, presenta el aspecto típico de los complejos mineros de Sierra Almagrera, incluso el paisaje que se intuye al fondo. En ella, ciertos personajes -puede que ingenieros o propietarios- están tomando un aperitivo. Detrás de ellos se pueden ver los carruajes con los que habrían llegado hasta allí.

Mazarrón es una ciudad de minas de alrededor de 10.000 habitantes, donde todos viven por y para la explotación de cantidades masivas de galena con plata, que están en y bajo una pequeña altura en un lado del valle. Es allí donde mi paisano, amigo y colega Getz es el director para las minas más grandes de allí, las cuales están en manos de la compañía de minas francesa, Águilas, que toma su nombre de la pequeña ciudad del mismo nombre, donde invirtieron millones para construir un puerto, con la esperanza de que allí podrían dominar toda la industria de la galena argentífera del sur de España.

Este distrito de minas de Mazarrón está fuera de la provincia de Almería, más bien en la de Murcia, y ya por esta razón está fuera de mi objetivo de la charla. Pero lo considero bastante interesante para ustedes, si Getz se moviera para contar un poco sobre sus negocios allí, donde él con sus 30 y pico máquinas de vapor, día y noche, da beneficio a numerosos trabajadores, y el Alcalde (lo mismo que el “Maire” francés) hace lo que él diga, y hasta las otras autoridades.

Pero dejadme volver a mi propia provincia, la rica en piedra y pobre en ferrocarriles y carreteras, Almería. Para llegar allí, síganme señores míos en mis recuerdos. Si llegas desde Madrid, has de coger el tren hasta Lorca, ya que desde Murcia sale una vía que está terminada y otra en construcción para Águilas y Granada. Desde Lorca se va en vagón, si no tienes la suerte de tener transporte propio, hay que ir con una diligencia, arrastrada por entre 6 y 8 mulos, que se conducen igual de bien que los caballos, pero aún así están  tan acostumbrados a escuchar gritar al mayoral y a su zagal ayudante gritar, que pienso que si de repente perdieran la voz los mulos se confundirían de no escuchar nada. Los pobres pasajeros escuchan continuamente los gritos de ¡arre!, ¡arre!, ¡bueno!, ¡bueno! mezclados con los ruidos de latigazos y el retumbar del carruaje.

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Fotografía panorámica de instalaciones mineras de la colección de la familia Preus. Desconocemos también donde fue realizada y la época, aunque esta vez y a diferencia de la anterior, no presenta las características propias a las instalaciones en Sierra Almagrera.

La carretera está bien, a pesar de que los españoles siempre se quejan y se lamentan a los que no les importa, pero se callan cobardemente y se muestran contentos cuando están ante los que sí que podrían haber solucionado los problemas. La primera parte de la carretera pasa por ricos distritos agrícolas, un valle o vega muy ancho, con una amplitud de muchas millas noruegas, donde los huertos están junto a otros huertos y los jardines al lado de otros jardines. Poseen un sistema de riego muy desarrollado, pero también muy complejo, que lo mantiene todo muy fértil, y se necesita muy poco fertilizante. Como no hay que realizar mucho trabajo con la tierra, utilizan herramientas y métodos más primitivos. En todo este gran distrito, que es una de las vegas más importantes de España, no hay un arado en condiciones, ni una máquina agrícola. Con chistes, risas y bailes, grandes filas de trabajadores de ambos sexos van recogiendo con las manos las malas hierbas de los huertos. Con la mano se corta el grano, y equipos de mulos y caballos corren por encima de ellos para pisarlo en lugar de trillarlo. Se tira con la mano y con paciencia espera el dueño hasta que nuestro Señor deja soplar un viento adecuado. Y aún así la tierra da tal cantidad de grano, que su propietario después de un año afortunado, podría hacer el vago de 2 a 3 años, sin mover un dedo, si es que no tiene dudas que pagar, porque antes habrá sido vago, o mejor dicho, confiado.

La carretera es buena, como he dicho. Un carril de 7 metros de ancho, aunque esta anchura está más o menos permanentemente reducida a 3 metros, porque en los dos lados hay grava acumulada. Por cada 2 ó 3 kilómetros se encuentran las casas de los peones camineros, donde un peón caminero tiene alojamiento gratis, y su deber es el de mantener su tramo de carretera en perfectas condiciones. Estos peones camineros tienen por encima a capataces, y ellos están bajo el mando de sobrestantes, y éstos a su vez bajo la dirección del ayudante, que responde al jefe de caminos interino.

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El ingeniero bedarense Francisco Nieto montado en su caballo. En esos entonces, lo normal era desplazarse en mula o burro (en caballo los más pudientes). Como comenta Dietrichson, a muchos lugares solo se podía acceder a lomos de bestias.

Cada provincia tiene su propio cuerpo de ingenieros para los caminos estatales y para los caminos provinciales, también para caminos mineros y forestales; igual que el cuerpo de arquitectos para inspección de construcciones públicas.

Entonces, señores míos, un sistema complejo, pero no evita que por ejemplo los pilares de un puente sobre el río Almanzora hayan estado ya acabados por un periodo de 10 años, mientras que ahora por fin han empezado a montar la instalación. Pilares de piedra tallada majestuosas, a construcción de hierro. Tampoco evita que cuando una alcantarilla, por ejemplo, se colapsa, tarda a veces un año en arreglarse. Mientras, el público tiene que coger desvíos por terrenos y campos para pasar, y muchas veces han de pagar cuotas de paso al propietario.

Pero a pesar de todo, todo es fácil aquí, tanto como el sol sonría con frecuencia encima tuyo diciendo que no temas por el día de mañana, tienes suficiente con ocuparte de las molestias diarias.

La última parte de la carretera es menos fértil, más montañosa y seca. Entonces, suponiendo que el carruaje haya llegado sin problemas atravesando el río, por el agua, claro, o si ha habido una inundación por un puente provisional, que algún alma emprendedora ha construido para asegurarse el peaje de todos los que lo quieran utilizar. La carretera sigue hasta Almería, que se encuentra a 17 ó 18 millas noruegas (unos 170´-180 kilómetros) desde Murcia a Almería, que es la capital de la provincia. Pero les invito, señores míos, a parar en la mitad, exactamente en la pequeña ciudad de Vera, para que desde allí podamos efectuar unas excursiones, o como mejor sea -con carruaje, caballo, mulo o burro. No he mencionado ningún ferrocarril, como habrán notado, por la sencilla razón de que no hay ninguno en toda la provincia -sí, que no existe ninguno es un poco exagerado, pero pronto pueden ser mencionados, concretamente el ferrocarril en construcción desde Águilas a Granada en la provincia del mismo nombre. Construido por un contratista inglés y con la mayor parte del dinero inglés, se trata pues de una vía privada, como la mayoría en España. La anchura de la vía es la normal en España, 1,80 metros. No es seguro cuando se finalizará.

Hay desde Almería a unas minas que están a unos 20 kilómetros, un ferrocarril construido por una empresa americana. No está en uso, y no es seguro cuando lo estará, ya que la empresa parece tener problemas, y lo que es más importante del asunto, el mineral no parece ser tan fácil de encontrar como pensaron. Tiene una anchura de un metro. Menciono también una vía de 5 km, que da servicio a unas minas en los pies de Sierra Almagrera y con punto de envío en Palomares por la costa. Este ferrocarril pertenece a mi compañía, y si no podemos alabarlo por otra cosa, que al menos fue entonces Getz, en 1884, cuando era el jefe del complejo minero, quien lo puso en marcha, el primero y único ferrocarril de la provincia.

Desde esta carretera, que atraviesa toda la provincia, salen unas pocas vías de tercera clase, construidas por iniciativa provincial, y por lo demás se usan mucho los ríos secos (ramblas) para el transporte.

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El Pinar de Bédar, allá por 1910

Hay muchos pueblos pequeños, a los que solo se puede acceder encima de un animal, y donde nunca ha llegado un carruaje o un carro.

Vera es una pequeña ciudad de unos 9.000 habitantes, y a veinte minutos de allí está Cuevas de Vera. Las dos ciudades juntas pueden tener unos 20.000 habitantes. Pueden creer, amigos arquitectos, que el arte de construcción es bastante peculiar en estas ciudades pequeñas del sur. Más de un cuarto de Vera está compuesto de cuevas con fachada. Para algunos de ustedes será suficiente con decir que construyen como en el norte de África, más bien con techos planos. De hecho no está lejos de allí, y la conexión con Orán y Algeria es muy activa.

La arquitectura tiene, por supuesto, carácter oriental y moro, todo con lineas rectas y cornisas, techos planos e interiores firmes.

Las casas de clase media normalmente no disponen de ventanas de cristal, en la de los pobres nunca, ni en el campo. Las casas disponen de una entrada a un espacio grande a cielo abierto con ventanas de ventilación. A cada lado de este llamado patio de luces, se disponen las habitaciones. El material que utilizan es normalmente escombro, que muy hábilmente los nativos aglomeran con grandes cantidades de un yeso sencillo y negro, que se encuentra por todos lados. En cuanto un hombre dispone de un pequeño terreno se dispone a construir su casa, y lo primero que hace es instalar un pequeño horno de piedra donde fabricar el yeso. Éste se encuentra por todos lados. Por lo demás se construye también, hasta en muchas casas de las ciudades, con piedras quemadas y arcilla. Por lo tanto también, en inundaciones y fuertes lluvias, y terremotos, ocurren terribles desgracias; cuando una casa permanece por un tiempo expuesta al agua, se colapsa y se convierte en una pila de grava.

Cuando realizaba la descripción orográfica, dije que Vera estaba en una meseta con pendiente desde el mar. En este plano hay una importante actividad agrícola y cultivos, especialmente por el lado norte, donde hay más agua. Grupos de árboles de higos, caquis y olivos imprimen un carácter oriental al paisaje. Sigues el camino hasta Almería sobre 10 kilómetros al sur, te desvías a la derecha, y siguiendo un camino estrecho y malo, pasando por un pequeño lugar donde hay restos de minas, llegas a unos 2 km al oeste a las minas de plomo de Bédar, a 300 metros sobre el nivel del mar.

-Fredrik Johan Joachim Otto Dietrichson, 1888. Sobre las condiciones y vías de transporte en la provincia de Almería en España:  Om forhold og transportveie i provindsen Almeria i Spanien (notas sobre la conferencia efectuada en la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de 9 de noviembre de 1888.) Teknisk Ukeblad. Archivo Polyteknisk Forening (Oslo, Noruega), núm. 45, 187-188; núm. 46, 192-194; núm. 47, 197-200. Traducido del original por Lise Hansen.-

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Familia Dietrichson.

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2 comentarios en “Sobre las condiciones y vías de transporte en la provincia de Almería en España: un relato -casi- inédito de 1888.

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