¿Vertidos ilegales en El Pinar de Bédar?

Preocupante noticia, a decir verdad. Visto el artículo aparecido en El Ideal, me preocupa saber, si es que el agua residual que se acumula en ese depósito lo retira la Promotora o el Ayuntamiento… El Ayuntamiento dice que el Promotor y la Delegación de Medio Ambiente dice que debe ser el Ayuntamiento… ¿quien debería hacerlo y quien lo hace efectivamente? ¿no es responsabilidad de la inspección el asegurarse de saber quien la retira y comprobar que, efectivamente es así? Si a pesar de que el tema de la depuración de aguas residuales es competencia del ayuntameinto, si de verdad hay un convenio con la Promotora, ¿por qué Galasa cobra por la depuración de esas aguas? La respuesta de que eso es “cosa del Ayuntamiento” me parece un mal chiste y una burla a todos nosotros por parte del delegado. Que el alcalde enseñe el convenio que dice tener firmado con la Promotora y que ésta demuestre que cumple con sus obligaciones. Demasiadas preguntas sin respuesta.

No quiero ser malo, pero todo el mundo sabe de los problemas que ha habido con la contaminación por compuestos orgánicos del agua corriente en Bédar, de origen todavía no explicado, que hace que para beber mucha gente vaya a buscar agua de las fuentes públicas. Si el agua de suministro sigue procediendo del pozo en el barranco Baeza, un vertido ilegal de aguas residuales en alguna mina olvidada del Pinar de Bédar acabaría afectando necesariamente a los acuíferos de los dicha captación de agua se nutre.

Como no quiero pensar mal, y precisamente para que nadie piense nada raro, creo que se debería confirmar y demostrar, de manera fehaciente y sin lugar a dudas, que se están tratando correctamente las aguas residuales de esta urbanización de Bédar.

He aquí la noticia tal y como se ha publicado con el enlace:

Denuncian vertidos sin depurar al entorno del Pinar de Bédar
http://www.ideal.es/almeria/provincia-almeria/201510/12/denuncian-vertidos-depurar-entorno-20151011230848.html

Denuncian vertidos sin depurar al entorno del Pinar de Bédar
Las conducciones, según Ecologistas, que se hacen eco de una denuncia vecinal, desembocan al entorno o, incluso, podrían derivar en alguna mina bajo el suelo
JENNIFER SIMÓN | BÉDAR
13 octubre 2015

La revalorización del patrimonio histórico e industrial de la comarca del Levante es una asignatura pendiente, que han reivindicado durante años asociaciones y personas vinculadas del mundo de la historia, la cultura, el turismo… y, en general, todos aquellos que entienden, por un lado, que debemos preservar nuestra legada riqueza y que, por otro, ese pasado puede ser parte de nuestro futuro. La dejadez o la poca concienciación de las administraciones en general ha hecho que mucho de ese patrimonio se deteriore y se pierda, pasa, por ejemplo, con el minero, que en el siglo XIX supuso un ‘boom’ a todos los niveles para la zona.

Una de las zonas de riqueza minera y geológica es Bédar. No es algo nuevo, pero sí lo es, que algunas de las antiguas minas de las que se extrajeron plomo, plata u otros minerales, ahora, no sólo no se hayan conservado, sino que además, sirvan de alcantarillado de una gran urbanización, venida a menos debido al estallido de la burbuja inmobiliaria.

¿Mina alcantarilla?

Hablamos de El Pinar de Bédar, lugar de edificios y de legado minero, que también vino a menos, con la expansión de una urbanización, que hoy, ocupan algo más de un centenar de personas, muchas de ellas extranjeras, y que tuvo sus más y sus menos, como sucedió en muchos otros lugares, en los que prevaleció el ‘sueño’ del urbanismo ‘sin control’. Sin pasar por ningún tipo de tratamiento. Así es como se vierten al entorno y, según todas las teorías, también podrían estar perdiéndose por alguna mina subterránea, las aguas residuales de la urbanización El Pinar de Bédar, según critican Ecologistas en Acción que se hacen eco de las denuncias ciudadanas que les han llegado.

Por ley física, las conducciones no pueden subir hasta la estación depuradora que sirve al pueblo, y no existe ningún tipo de motor que pudiera hacerlo, pero es que además, y según varias versiones, originariamente hubo un depósito de uno de los ramales de aguas residuales que finalmente quedó destrozado y que ha supuesto que desde hace muchos años, los vertidos vayan a parar al entorno. El segundo ramal de las conducciones se desvía, y se le pierde la pista, que podría ir a parar sin problemas hacia una de las minas que ‘agujerean’ el subsuelo sobre el que se levanta esta urbanización, y que se conoció hace años por las denuncias de colectivos que consideraron que había muchas irregularidades en su construcción, además de muy poco respeto a todo el patrimonio minero que estaba entonces en la zona.

Al preguntar a las administraciones competentes en el asunto las versiones son, un tanto ambiguas. Desde el Ayuntamiento de Bédar, su alcalde, Ángel Collado, aseguró a IDEAL que hay un depósito que recoge las aguas, y que «había un fallo en una vivienda que conectaba con la red de pluviales, en lugar de ir a donde debía, pero eso debe haberse resuelto ya». «No se vierte nada al entorno, se vierte a ese depósito, del que debe ocuparse la promotora, ya que hay un convenio firmado con ella por el que es ella la que se encarga de vaciarlo», añadió Collado. Aunque IDEAL no cuenta con dicho convenio, a pesar de haberlo solicitado, ni ha podido obtener los detalles de ese depósito ni de su funcionamiento al no haber dado mayores datos el Consistorio bedarense. Es más, esta versión de Collado llama la atención si se observa, al menos, la forma en que está regulado el tema de aguas residuales, que es competencia de los ayuntamientos, y que gestiona la empresa de Gestión de Aguas del Levante Almeriense S. A. (Galasa). De hecho, los recibos llegan con una tasa por depuración que cobraría la empresa levantina, y se comprueba sobre el terreno que las bocas que tapan las conducciones están serigrafiadas con el nombre de la mercantil.

La delegación de Medio Ambiente, por su parte, aseguró a IDEAL desconocer el hecho. «Vamos a enviar una inspección a la zona», afirmó el delegado del área, Antonio Martínez, quién días más tarde aseguró que había enviado técnicos a la zona y hablado con los vecinos, comprobando que «no había ningún vertido» y que la depuración se hacía a través de un depósito que después se vacía. Aseguró que «no es lo más ortodoxo» pero «así se hace» y no hay «ningún problema de vertidos al entorno». Eso sí, Martínez afirmó no conocer quién vacía el supuesto depósito, ya que eso es «cosa del Ayuntamiento». La delegación cuenta con personal que vigila y debe estar atento a todo lo que tenga que ver con el medio ambiente en toda la geografía almeriense, por ello, ecologistas y vecinos no entienden que después de más de una década, desde el principio de esta urbanización se haya tenido esta poca o nula gestión de aguas residuales en el lugar y nadie se haya dado cuenta.

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El balneario de Alfaix

Hacía tiempo que quería escribir un poco sobre los baños de Alfaix. Desde pequeño que escucho hablar de los “baños árabes de Alfaix” y siempre he sentido curiosidad por saber más. Una vez reunida suficiente información, me atrevo a dar unos cuantos datos.

Tal y como se publicó en un número de Ajícara, no recuerdo cual, los baños funcionaron entre 1924 y 1950, en la que después de una riada tuvo que cerrar. Si esto fuera así no sería un tema a tratar en este blog, que está dedicado a Bédar. También se habló, no hace mucho, de recuperar el balneario para fomentar el turismo, pero desconozco como está el tema.
Como ya se sabe bien, Los Gallardos junto con esta barriada se independizaron de Bédar precisamente en 1924, pero realmente los datos nos llevan más atrás, por lo que cae de lleno en los temas en los que está especializado este blog.

ALFAIX

Realmente el balneario funcionaba al menos desde 1914 y era muy frecuentado por bañistas de poblaciones cercanas. Ubicado en la afluencia del río Jauto y el río Aguas. Eran entonces e propiedad particular, perteneciendo a los herederos de Don Plácido López Fuentes. Por estar ubicado a nivel del río, durante la época de lluvia se producían siempre desperfectos que debían ser reparados cada primavera para poder afrontar la temporada de verano. Las instalaciones contaban con dos casas divididas en viviendas que se alquilaban para familias durante la temporada, que no era fija. No contaba con médico ni tampoco estaban declarados estos baños como de utilidad pública.

La primera fuente que se descubrió y utilizó era de aguas calientes carbonatadas, cálcicas y ferruginosas, estas aguas se utilizaban para la curación de enfermedades artríticas. La ambición del propietario, que quiso alumbrar mayor cantidad de aguas con una galería, hizo que se perdiera el manantial. Afortunadamente, a unos cien metros de éste nacía otra fuente de aguas frías sulfurado-cálcicas, que eran las utilizadas en ese año 1914, especialmente indicadas para curar enfermedades de la piel. Es posible que la fuente de aguas termales se recuperara posteriormente, aunque no he obtenido más datos que aclaren este punto.

En 1924 y ya en Los Gallardos, el establecimiento continuaba su actividad con el nombre de “Balneario de Anear“, propiedad de Don Francisco Crespo Mañas. Las aguas estaban recomendadas especialmente para afecciones de la piel, aunque el centro no llegó a tener reconocimiento oficial.

Recuperemos un relato de un afortunado que pudo disfrutar de estos baños en 1924:

“Héme, pues, en el balneario El Anear, sorprendido al hallar en este oculto rincón, tan preciosos dones de la naturaleza; contemplo un hermoso panorama, respiro el perfume del tomillo, del romero, del membrillo y manzanas, y agradezco al Supremo el haberme transportado a éste lugar tan grato. Cuando el astro Febo extienda sus rayos, le desafío zambulléndome en las cristalinas y medicinales aguas, o a la sombra de uno de los corpulentos eucaliptos, hasta que al atardecer, a la hora del crepúsculo, me reúno con los amigos Cuenca, Bolea, Castaño, etc.”

Desde luego parece que se lo estaba pasando la mar de bien.