No-maravilla nº 1: Las pinturas de la Balsa Alta

Acabamos esta relación de maravillas alternativas o “no-maravillas” con uno de los restos arqueológicos más importantes encontrados en Bédar.

Es muy poco lo que se sabe de la historia de Bédar durante la dominación musulmana y los orígenes mismos del pueblo. Las primeras referencias a Bédar y Serena son durante la época del reino de Granada, como pueblos pertenecientes a la cora de Bayyana (Almería). El aprovechamiento racional del escaso agua mediante las tandas arábigas permitía una huerta productiva y el cultivo del moral para la cría del gusano de la seda. Al estar ubicadas ambas poblaciones en la frontera con los reinos cristianos(siglos XIII y XIV), se consideraba que el castillo de Bédar podría ser uno de los construidos (o reparados) durante el reinado de Muhammad V. En la frontera, cada núcleo de población debía contar con una fortaleza o al menos una torre de refugio.

Con respecto a épocas anteriores, se maneja como hipótesis más plausible la de la creación del pueblo a partir de población mozárabe que se estableció en la sierra durante los primeros y convulsos siglos tras la conquista musulmana.

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Esta población debió persistir hasta la llegada del rey Alfonso I el Batallador en el año 1125, que se llevó a numerosas familias de mozárabes de la zona para repoblar el valle del Ebro. Los que quedaron fueron expulsados en represalia por los almorávides en dos sacas en 1127 y 1138. Parece ser que el territorio fue repoblado con musulmanes (beréberes) que, se supone, fueron los que crearon el sistema de aprovechamiento del agua tal y como nos ha llegado hasta ahora y que permitió que tanto Bédar como Serena fueran pueblos prósperos durante la época del reino de Granada.

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No disponíamos, sin embargo, de ninguna referencia o resto conocido de la época anterior al periodo del reino de Granada. Al menos hasta que se “redescubrieron” las pinturas de la antigua balsa de los moros.

Recuerdo el estupor que me produjo ver por primera vez esas pinturas. Parece mentira que no las hubiera visto antes, pero la vegetación selvática que crecía en la balsa era impenetrable. Sin embargo, en Bédar ya se conocía la presencia de pinturas en esta balsa cuando la maleza todavía no la había invadido, solo que nadie se había preocupado en estudiarlas, la historia de siempre.

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Los resultados del estudio arqueológico preliminar fueron muy interesantes. Por el tipo de dibujos, caligrafía, etc, fue datado entre los siglos XI y XII, en lo que pudo ser un pabellón de caza o recreo asociado a la fortaleza. Las implicaciones son más que interesantes. En primer lugar puede que el castillo ya existiera antes de la época de los reyes nazaritas. En segundo lugar, un trabajo como éste no corresponde a un pequeño poblado de agricultores, había alguien lo suficientemente importante como para permitirse la caza de grandes piezas y tener un pabellón de caza (o de recreo) con tan impresionante decoración. En tercer lugar, no hay que olvidar que se trata de una antigua balsa de riego.

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No sé de otras balsas de riego decoradas de esta manera en ningún sitio, aunque la decoración pudo ser posterior tras quedar la balsa en desuso y reutilizada con otros fines. Es en este punto donde creo interesante echar mano de la tradición oral de Bédar. ¿Qué se cuenta en Bédar sobre esta balsa? Pues bien, según cuentan, esta balsa de “los moros” se utilizó efectivamente como lo que parece que era: una balsa de riego. Como quiera que la cantidad de agua no era mucha, la balsa era más bien pequeña y baja, suficiente para el poco caudal. El caso es que tras practicarse una cimbra, el caudal de agua aumentó mucho y pronto la balsa se hizo pequeña, por lo que se tuvo que construir otra muy cerca, la actual Balsa Alta, de más capacidad, quedando la anterior sin uso.

pint5Esta fotografía ha sido tratada para resaltar las pinturas sobre el fondo de la balsa, correspondiente al fragmento situado más a la derecha, el más misterioso. Se puede apreciar un friso superior de triángulos, una cinta con caligrafía en el medio y una figura antropomorfa en la parte inferior que parece recibir en la mano algo procedente de la de arriba. Partiendo de la base que no soy experto (ni mucho menos), yo diría que lo que pone en la cinta del medio, de izquierda a derecha en letras cúficas es “Alá” seguido de “dios”.

Como era de esperar, nadie sabe ubicar exactamente esta historia en el tiempo. Aunque parece difícil que una tradición oral de este tipo haya pervivido desde el siglo XI-XII, sobretodo teniendo en cuenta la expulsión de la población morisca originaria que tuvo lugar posteriormente. ¿Es efectivamente una balsa de riego decorada o una reutilización posterior como pabellón de caza? Sólo un estudio arqueológico nos sacará de dudas. Eso sí, primero hay que restaurar y proteger los restos, pues parte de las inscripciones y dibujos están cubiertos por una capa de carbonato.

No quiero extenderme más sobre el tema, ya he dedicado otros post y sin dificultades se puede encontrar información en internet sobre el tema. Lo triste es que casi la única información que hay disponible procede precisamente de lo que yo he subido a la red. Mis dibujos y las fotografías que Gonzalo Leal ha hecho del mural son las que se repiten una y otra vez en las diferentes páginas web que hablan sobre estos restos. No debería ser así.

Por méritos propios y según mi parecer, ésta es la no-maravilla nº 1. No puede dejarse abanadonada como está, se ha de proteger debidamente y hay que buscar la forma de financiar los 54.000 euros en los que está estimada su restauración. En esto no valen excusas, no quiero recordar el sinfín de subvenciones y dinero gastado en muchas otras cosas desde que se descubrieron estas pinturas, y visto lo que se ha gastado y en qué, los 54.000 euros me parecen más bien poco. En esto, como en otras muchas cosas, se ha visto la dejadez y falta de preocupación por parte del Ayuntamiento.

Las posibilidades de uso turístico de estos restos son inmensas. En cualquier otro lugar hace ya tiempo que se hubieran restaurado y habilitado para su visita, con mucho menos han montado un museo y un centro de interpretación. Pero no en Bédar. Como prueba de lo que se puede hacer a nivel promocional, hace ya tiempo que utilizamos como icono para nuestro grupo Bédar Sostenible, la figura del perro que aparece en el mural. El dibujo fue realizado por el diseñador gráfico Manu Gallardo, que también realizó el diseño de una camiseta promocional de Bédar. En ella se incluyen los símbolos que definen Bédar: la arqueología de época musulmana (el perro y los frisos de triángulos de las pinturas de la Basalta); los árboles representando a la naturaleza; las ruedas de tren como representación del importante patrimonio arqueológico-industrial, y finalmente las líneas onduladas en referencia algo tan importante en Bédar como es el agua.

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http://www.manugallardoflores.com/2012/07/la-camiseta-de-bedar.html

Es el tipo de iniciativas pro-turismo que debería promocionar el ayuntamiento y no unos particulares.

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Para acabar, aprovecho este post para mostrar un aporte de uno de los lectores de este blog. Se trata de una moneda encontrada en Bédar hace tiempo y sabemos, según nos cuenta esta persona, que fue hallada en Bédar, aunque no sabe la localización exacta. Se trata de una única moneda de plata, que represento por ambos lados (creo que en la posición de lectura correcta). Si alguien entiende de numismática y nos quiere ayudar, estaremos encantados.

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