¡Agua!

El sistema de riego tradicional de Bédar es una de las peculiaridades más interesantes del municipio. En pocos sitios se conserva el sistema de riego tradicional como en Bédar, cuyo sistema es heredado del que ya utilizaban los moriscos, y aún se conservan historias sobre las acequias y balsas, historias que se remontan a la época musulmana.
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Fuente Cahara, agua procedente de “la Pecera” y la entrada de la cimbra.
El mismo escribano del rey, Rodrigo Alonso, al realizar el apeo de los bienes que los moriscos tenían en Bédar, no puede ocultar su admiración por este sistema por tandas, que permitía aprovechar al máximo la poca agua de la que se disponía y regar, de forma proporcional y equitativa, todos los pagos de regadío. A los que conocen el sistema de riego actual, le sorprenderá leer lo que Rodrigo Alonso indicó al respecto en el siglo XVI, y se asombrarán de comprobar que prácticamente no ha variado:

Fuentes y el encaminamiento de aguas:

Preguntado que agua tiene y le pertenece al dicho lugar de Bédar y de que río se saca y por qué acequia se trae y como se regaba con ella y que agua tenían en propiedad los moriscos del dicho lugar, dijeron que en el dicho lugar y su término no hay ríos y que solo hay cuatro fuentes con que se riega la tierra arbolada que son las siguientes:

Una que llaman la fuente Vedarin, que está desde el pueblo hacia la parte de Lubrín, que podrá echar media hazada de agua. Que con ella se riegan las heredades del pago de Vedarín y la dicha agua se recoge en una balsa que está junto a la fuente y los vecinos que tenían heredades en el dicho lugar regaban por sus tandas y orden tomando el agua la primera heredad, conforme al repartimiento que de ella tenían hecho, y todos gozaban igualmente de ella respecto de la tierra que cada uno tenía.

Otra fuente que se llama Alain, que nace encima del pueblo en una rambla que echa media hazada de agua con la cual se riega el pago de Jumintal, que tiene una balsa junto a la fuente, y de ella sale una acequia con que se regaban todas las heredades del dicho pago por sus tandas, y con la misma orden que el pago antes de este, prefiriendo siempre el riego las heredades más cercanas al agua. Y acabado de regar el dicho pago se tomaba la dicha agua por otra acequia de la misma balsa y se llevaba al pago de Vedarin y se regaban las heredades que alcanzaba. Y las que no se podían regar con ella se acababan de regar con el agua de la fuente de Vedarin, y que las dichas tandas se tomaban de doce en doce e de quince en quince días conforme a como tenían necesidad la tierra de riego, y por ser poco el hilo de estas dos fuentes se metía siempre en las balsas y no se regaba con él.

Hay otra fuente encima del pueblo en una rambla que nace de la sierra que está frontero del Castillo que se llama la fuente de Cahara, que echará una hazada de agua con la cual se riega el pago de Cahara y otro pago que está junto al pueblo que se dice el pago de Aofar. Los cuales dichos pagos se riegan por sus tandas en esta manera que está una balsa en bajo de la dicha fuente donde siempre entra el hilo de agua en ella con la cual se riegan las heredades de los dichos pagos. Y primero se riegan las heredades del pago de Cahara y acabadas se riegan la del pago de Aofar, y la más tierra que de allí abajo alcanza tomándola por sus tandas y orden como se ha declarado, y el que ha de regar tiene cuenta el día antes a la puesta del sol de tapar la balsa.

Tiene otra fuente junto de la Almazara del pueblo que se llama el Begira, que en nuestro lenguaje quiere decir la fuente temprana, que tiene poca agua con la cual se regaban las heredades que alcanzaba del pago de Baguira. Recogiéndose en una balsa que está junto a la fuente y la orden que tenían de regar con la dicha agua era la que tenían con las demás fuentes del dicho lugar y todos los dichos pagos tienen su acequia principal, y de ellas salen sus ramales por donde se riegan las heredades conforme al orden de tandas que tenían.

Sin duda sorprende que este sistema haya sobrevivido durante cuatro siglos con tan pocos cambios, y sorprende más aunque todavía se siga regando así. Sin embargo cada vez son menos los que riegan y, como ya sabrán muchos, los acuíferos están siendo sobreexplotados. En un paraje donde apenas ha habido agua para llegar 4 balsas, es raro encontrarse un chalet campestre que no disponga de piscina. Sería necesario empezar a pensar en cómo proteger y conservar este sistema tradicional de riego, uno de las más importantes bienes históricos que posee el municipio, antes de que acabe siendo un simple recuerdo.

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Antigua Balsalta, la “de los moros”.

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Graffitis musulmanes en la Basalta de los moros. Según los especialistas, datan del siglo XI. En el perro que aparece en el centro, de representa una escena de caza, se ha basado el logo de la asociación Bédar Sostenible.

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Acequia en dirección a la Basalta.

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Basalta, la balsa de recogida del agua de la fuente Cahara.

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Salida de la Basalta, división en las dos acequias madre.

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Acequia madre en dirección a la Fuente Temprana. junto a la acequia discurre un pequeño camino utilizado por los regantes. Este camino es estrecho y muy frecuentemente junto a barrancos bastante profundos. No siempre está en buen estado, por lo que hay que recorrerlos con cuidado, en especial esta acequia madre, que es la que sigue la actual “ruta del Agua” de Bédar, que utiliza este trayecto existente entre la Fuente Temprana y la Basalta.

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Acequia a la altura del Malecón, el antiguo pago Aofar.

Para comprender hasta qué punto el sistema se ha mantenido, veamos algunos datos recogidos en 2012:

El pago de Jamontar posee su propia balsa, que se corresponde con la fuente Alaín mencionada por Rodrigo Alonso. La tanda es de 11 días, tres de los cuales es para el riego de tierras (heredades) del pago de Jamontar y los 8 siguientes el de Bedarín. La acequia madre de esta balsa es la conocida como “acequia de los moros”, sobre la cual existe una curiosa historia. Cuentan que los regantes de Bedarín, necesitados de agua para sus tierras y tras algunos problemas con los regantes de Jamonar, construyeron en una sola noche una acequia para poder llevar el agua a sus tierras.

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La fuente Alaín se corresponde con “los Chorreadores”, “Chorradores” o “Chorreaores”. El agua procede tanto de la fuente, actualmente protegida por una caseta y de una mina de agua, la mina de los Chorreadores. Se trata de una mina moderna, construida a finales del siglo XIX o principios del XX. La galería es de 80 metros y posee una “lumbrera”, o pozo de aireación de sección circular. La mina atraviesa terrenos de diferente consistencia, por lo que tuvo que realizarse trabajos de entibado con mampostería, como se puede observar en la fotografía, realizada a la altura de la “lumbrera” de la mina.

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Aunque no podemos afirmarlo con seguridad, la construcción de la mina de agua de los Chorreadores tenga que ver con esta sociedad de nombre “La Fortuna”, constituida el 15 de abril de 1915 para la explotación de aguas subterráneas en dicho barranco.

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Se pueden observar preciosas concreciones en las paredes de la mina, consecuencia de los muchos años de paso del agua.

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La Balsa de Jamontar tal y como estaba en 2003, sin verja de protección.

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Actualmente la Balsa de Jamonar luce este aspecto.

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Regulador de salida de la Balsa de Jamontar. Hay dos acequias madre, una es la acequia de los moros y la otra sirve para regar los terrenos por debajo de la balsa, en el pago de Jamontar.

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Acequia de los moros, en dirección a Bedarín.

La fuente Vedarin mencionada por Rodrigo Alonso se corresponde con la Balsa Nueva de Bedarín, con una tanda de 11 días.

La fuente Cahara se correspondería, a su vez, con la ya famosa Balsa Alta o “Basalta”. El descubrimiento de graffitis de época musulmana en la antigua balsa datadoso en el siglo XI denota la gran antigüedad de este sistema de balsas y acequias. Aunque no hay documentación histórica oficial, la tradición oral de Bédar cuenta que la antigua balsa de los moros era bastante pequeña, por lo que cuando construyeron una cimbra en el barranco del mismo nombre se vieron obligados a construir otra balsa más grande junto a la antigua. La cimbra hoy en día sigue proporcionando parte del agua a la balsa, a parte de la proveniente de la antigua “fuente Cahara”.

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El sistema de medida de las tandas se sigue haciendo con una caña, con la que se mide el descenso del nivel del agua. Este sistema, imaginamos, no ha cambiado desde que los moriscos regaban.

De la Basalta, que tiene una tanda de 13 días, salen dos acequias madre. La primera acequia madre se dirige hacia la fuente Temprana (Begira), con los que se riegan tierras en el pago de la Fuente y llegando hasta la huerta de don Pepe y algunas tierras del cortijo Bernardo.

La segunda acequia madre se dirige hacia el Malecom (antiguo pago Aofar), desde aquí una acequia cubierta atraviesa el pueblo hasta la parte más baja, el paraje conocido como “la Meseta”, acabando en “las Oliveras”, junto a la carretera a Los Gallardos.

La cuarta fuente es la de Begira o Fuente Temprana, más conocida como “la Fuente”. Con sus aguas se riegan las tierras del mismo pago.

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Vieja balsa en Serena.

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Balsa de Bedarín, un hilo de agua alimenta la balsa.

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