Huércal-Overa: conferencia “Desentrañando Cerro Minado de Huércal-Overa. Un superviviente de la Minería Prehistórica en el Sudeste”

Juan Luis Fernández Díaz, miembro de la Asociación de Amigos de El Argar, nos invita de parte de la Concejalía de Cultura de Huércal Overa a una interesante conferencia que se llevará a cabo el martes 14 de noviembre a la 20:00 en el Salón de Plenos del Ayuntamiento (Av. Guillermo Reyna, 7, 04600 Huércal-Overa, Almería).

Se trata de la conferencia Desentrañando Cerro Minado de Huércal-Overa. Un superviviente de la Minería Prehistórica en el Sudeste, que correrá a cargo del Doctor en Arqueología Prehistórica Nicolau Escanilla Artigas.

 

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Como los lectores de este  blog ya sabrán, la Asociación Amigos de El Argar, presidida por el arquitecto Julián Pérez Flores, es una asociación de personas dedicadas al estudio y conservación del Patrimonio de la cultura de El Argar, que comprende los importantes yacimientos de El Argar (Antas), Fuente Álamo (Cuevas del Almanzora), Gatas (Turre), entre otros. Nuestro objetivo es de seguir con las excavaciones y conservación y catalogación de las piezas encontradas y su difusión tanto del Patrimonio arqueológico como del arquitectónico.

 

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Cantera oeste de Cerro Minado

 

El Ayuntamiento de Huércal-Overa, que ya ha mostrado su interés por incorporarse a la Confederación de Pueblos Argáricos promovida por nuestra asociación, nos ofrece esta interesante conferencia. Cerro Minado es especialmente importante ya que, aunque la metalurgia en el sureste peninsular jugó un papel muy destacado en el desarrollo de los grupos arqueológicos de Los Millares y El Argar, prácticamente se desconocía la existencia de algo tan importante en todo proceso metalúrgico como son las evidencias de explotaciones mineras prehistóricas. La identificación inequívoca de evidencias de esta minería en Cerro Minado viene a suplir esta carencia. Gracias a un programa de investigación muy especializado, se ha podido identificar un grupo de herramientas líticas mineras del periodo Calcolítico (previas al desarrollo de la cultura de El Argar) que durante largo tiempo habían sido ignoradas.

Gracias a esta conferencia, de mano de uno de los especialistas que mejor conoce este yacimiento, tendremos la oportunidad ponernos al día del estado de las investigaciones y de conocer todo lo referente a este interesantísimo conjunto de artefactos mineros del Calcolítico hallados en Cerro Minado. Además, servirá para conocer la importancia y excepcionalidad de Cerro Minado en el contexto de la minería  prehistórica en el sureste peninsular, comparable a la que tiene las minas de Gavà (Barcelona) y, por lo tanto, comprender el por qué de la necesidad de proteger todo el paraje para evitar su destrucción definitiva.

 

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Sistemas de riego de Bédar: fuentes, nacimientos, minas, balsas y acequias

El sistema de riego tradicional de Bédar es una de las peculiaridades más interesantes del municipio. En pocos sitios se conserva el sistema de riego tradicional como en Bédar, cuyo sistema es heredado del que ya utilizaban los moriscos, y aún se conservan historias sobre las acequias y balsas, historias que parecen remontar a época musulmana.
Este sistema de riego, que intenta aprovechar al máximo la poca agua existente, ha servido desde muy antiguo para convertir esta sierra tan agreste en un auténtico vergel. Desde Rodrigo Alonso en el siglo XVI, pasando por numerosos visitantes que estuvieron en nuestra tierra, todos han admirado el perfeccionado sistema de, nacimientos, cimbras, balsas y acequias, que se remonta hasta los desconocidos orígenes musulmanes de Bédar.
Formando parte de este increíble legado patrimonial de Bédar, se encuentra también uno de los restos arqueológicos más notables, las pinturas murales encontradas en la antigua balsa Alta de Bédar, que datan de los siglos X-XI.
Actualmente el sistema de riego está todavía en funcionamiento, pero es imprescindible su mantenimiento, pues promete ser uno de los atractivos turísticos más importantes del municipio. Ya existe una ruta, la “ruta del Agua” por la que se puede visitar parte de esta red de acequias y balsas, pero todavía está lejos de mostrar toda su importancia.
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Fuente Cahara, caño de agua procedente de “la Pecera” y la entrada de la cimbra.
El escribano del rey, Rodrigo Alonso, al realizar el apeo de los bienes que los moriscos tenían en Bédar, no puede ocultar su admiración por este sistema por tandas, que permitía aprovechar al máximo la poca agua de la que se disponía. De esta manera se podía regar de forma proporcional y equitativa todos los pagos de regadío. A los que conocen el sistema de riego actual, le sorprenderá leer lo que Rodrigo Alonso indicó al respecto en el siglo XVI, y se asombrarán de comprobar que prácticamente no ha variado:

Fuentes y el encaminamiento de aguas:

Preguntado que agua tiene y le pertenece al dicho lugar de Bédar y de que río se saca y por qué acequia se trae y como se regaba con ella y que agua tenían en propiedad los moriscos del dicho lugar, dijeron que en el dicho lugar y su término no hay ríos y que solo hay cuatro fuentes con que se riega la tierra arbolada que son las siguientes:

Una que llaman la fuente Vedarin, que está desde el pueblo hacia la parte de Lubrín, que podrá echar media hazada de agua. Que con ella se riegan las heredades del pago de Vedarín y la dicha agua se recoge en una balsa que está junto a la fuente y los vecinos que tenían heredades en el dicho lugar regaban por sus tandas y orden tomando el agua la primera heredad, conforme al repartimiento que de ella tenían hecho, y todos gozaban igualmente de ella respecto de la tierra que cada uno tenía.

Otra fuente que se llama Alain, que nace encima del pueblo en una rambla que echa media hazada de agua con la cual se riega el pago de Jumintal, que tiene una balsa junto a la fuente, y de ella sale una acequia con que se regaban todas las heredades del dicho pago por sus tandas, y con la misma orden que el pago antes de este, prefiriendo siempre el riego las heredades más cercanas al agua. Y acabado de regar el dicho pago se tomaba la dicha agua por otra acequia de la misma balsa y se llevaba al pago de Vedarin y se regaban las heredades que alcanzaba. Y las que no se podían regar con ella se acababan de regar con el agua de la fuente de Vedarin, y que las dichas tandas se tomaban de doce en doce e de quince en quince días conforme a como tenían necesidad la tierra de riego, y por ser poco el hilo de estas dos fuentes se metía siempre en las balsas y no se regaba con él.

Hay otra fuente encima del pueblo en una rambla que nace de la sierra que está frontero del Castillo que se llama la fuente de Cahara, que echará una hazada de agua con la cual se riega el pago de Cahara y otro pago que está junto al pueblo que se dice el pago de Aofar. Los cuales dichos pagos se riegan por sus tandas en esta manera que está una balsa en bajo de la dicha fuente donde siempre entra el hilo de agua en ella con la cual se riegan las heredades de los dichos pagos. Y primero se riegan las heredades del pago de Cahara y acabadas se riegan la del pago de Aofar, y la más tierra que de allí abajo alcanza tomándola por sus tandas y orden como se ha declarado, y el que ha de regar tiene cuenta el día antes a la puesta del sol de tapar la balsa.

Tiene otra fuente junto de la Almazara del pueblo que se llama el Begira, que en nuestro lenguaje quiere decir la fuente temprana, que tiene poca agua con la cual se regaban las heredades que alcanzaba del pago de Baguira. Recogiéndose en una balsa que está junto a la fuente y la orden que tenían de regar con la dicha agua era la que tenían con las demás fuentes del dicho lugar y todos los dichos pagos tienen su acequia principal, y de ellas salen sus ramales por donde se riegan las heredades conforme al orden de tandas que tenían.

Haremos un recorrido, tanto por las fuentes y balsas principales como por algunas de las secudarias. Como otras secciones en este blog, el post pasará a ser página fija y se irá completando a medida que se vaya obteniendo más información o fotografías.

 

FUENTE CAHARA (BALSA ALTA)

 

La fuente Cahara se correspondería con la famosa Balsa Alta o “Basalta”. El descubrimiento de graffitis de época musulmana en la antigua balsa datados en el siglo XI denota la gran antigüedad de este sistema de balsas y acequias. Aunque no hay documentación histórica oficial, la tradición oral de Bédar cuenta que la antigua balsa de los moros era bastante pequeña, por lo que cuando construyeron una cimbra en el barranco del mismo nombre se vieron obligados a construir otra balsa más grande junto a la antigua. La cimbra hoy en día sigue proporcionando parte del agua a la balsa, a parte de la proveniente de la antigua “fuente Cahara”.

De la Basalta, que tiene una tanda de 13 días, salen dos acequias madre. La primera acequia madre se dirige hacia la fuente Temprana (Begira), con los que se riegan tierras en el pago de la Fuente y llegando hasta la huerta de don Pepe y algunas tierras del cortijo Bernardo.

La segunda acequia madre se dirige hacia el Malecom (antiguo pago Aofar), desde aquí una acequia cubierta atraviesa el pueblo hasta la parte más baja, el paraje conocido como “la Meseta”, acabando en “las Oliveras”, junto a la carretera a Los Gallardos.

 

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Antigua Balsalta, la “de los moros”.

 

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Graffitis musulmanes en la Basalta de los moros. Según los especialistas, datan del siglo XI. En el perro que aparece en el centro, de representa una escena de caza, se ha basado el logo de la asociación Bédar Sostenible.

 

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El sistema de medida de las tandas se sigue haciendo con una caña, con la que se mide el descenso del nivel del agua. Este sistema, imaginamos, no ha cambiado desde que los moriscos regaban.

 

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Acequia en dirección a la Basalta.

 

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Basalta, la balsa de recogida del agua de la fuente Cahara.

 

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Salida de la Basalta, división en las dos acequias madre.

 

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Acequia madre en dirección a la Fuente Temprana. junto a la acequia discurre un pequeño camino utilizado por los regantes. Este camino es estrecho y muy frecuentemente junto a barrancos bastante profundos. No siempre está en buen estado, por lo que hay que recorrerlos con cuidado, en especial esta acequia madre, que es la que sigue la actual “ruta del Agua” de Bédar, que utiliza este trayecto existente entre la Fuente Temprana y la Basalta.

 

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Acequia a la altura del Malecón, el antiguo pago Aofar.

FUENTE ALAIN (LOS CHORREADORES)

El pago de Jamontar (antiguo pago de Jumintal mencionado en el libro de Apeo) posee su propia balsa, que se corresponde con la fuente Alaín mencionada por Rodrigo Alonso. La tanda es de 11 días, tres de los cuales es para el riego de tierras (heredades) del pago de Jamontar y los 8 siguientes el de Bedarín. La acequia madre de esta balsa es la conocida como “acequia de los moros”, sobre la cual existe una curiosa historia. Cuentan que los regantes de Bedarín, necesitados de agua para sus tierras y tras algunos problemas con los regantes de Jamontar, construyeron en una sola noche una acequia para poder llevar el agua a sus tierras.

 

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La fuente Alaín se corresponde con “los Chorreadores”, “Chorradores” o “Chorreaores”. El agua procede tanto de la fuente, actualmente protegida por una caseta y de una mina de agua, la mina de los Chorreadores. Se trata de una mina moderna, construida a finales del siglo XIX o principios del XX. La galería es de 80 metros y posee una “lumbrera”, o pozo de aireación de sección circular. La mina atraviesa terrenos de diferente consistencia, por lo que tuvo que realizarse trabajos de entibado con mampostería, como se puede observar en la fotografía, realizada a la altura de la “lumbrera” de la mina.

 

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Aunque no podemos afirmarlo con seguridad, la construcción de la mina de agua de los Chorreadores tenga que ver con esta sociedad de nombre “La Fortuna”, constituida el 15 de abril de 1915 para la explotación de aguas subterráneas en dicho barranco.

 

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Se pueden observar preciosas concreciones en las paredes de la mina, consecuencia de los muchos años de paso del agua.

 

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La Balsa de Jamontar tal y como estaba en 2003, sin verja de protección.

 

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Actualmente la Balsa de Jamonar luce este aspecto.

 

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Regulador de salida de la Balsa de Jamontar. Hay dos acequias madre, una es la acequia de los moros y la otra sirve para regar los terrenos por debajo de la balsa, en el pago de Jamontar.

 

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Acequia de los moros, en dirección a Bedarín.

FUENTE VEDARIN (FUENTE BEDARÍN)

La fuente Vedarin mencionada por Rodrigo Alonso se corresponde con la Balsa Nueva de Bedarín, con una tanda de 11 días.

Aquí tenemos que  mencionar la balsa del Queque, también en Bedarín.

 

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Balsa del Queque, Bedarín

 

FUENTE EL BEGIRA (FUENTE TEMPRANA)

La cuarta fuente mencionada en el Libro de Apeo de Bédar es la fuente el Begira o Fuente Temprana, más conocida simplemente como “la Fuente”. Con sus aguas se riegan las tierras del mismo pago. Es la fuente de referencia para todo el pueblo.

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Fuente Al Begira, la fuente Temprana

 

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Balsa de recogida del agua de la fuente Temprana, junto a los lavaderos de Bédar.

 

FUENTE DE SERENA

Mencionada en el libro de Apeo de Serena, se trata de la única fuente referida en esta población por el escribano del Rey. Sus aguas se recogían, como de costumbre, en una serie de balsas para el riego de los pagos de la Coca y de la Mar. El sistema, como la misma Serena, no ha cambiado apenas. Ha de considerarse también como una de las fuentes principales.

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La fuente de Serena antes de ser remodelada.

 

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Una de las balsas en desuso en Serena.

 

FUENTES Y NACIMIENTOS SECUNDARIOS

El listado de fuentes menores, más o menos estacionarias, es casi interminable. Ante cualquier nacimiento de agua, por pequeño que fuera, siempre se procedía de la misma manera, construyendo una balsa de agua adecuada a la cantidad de agua que se podía recoger. Luego el agua se canalizaba por diferentes acequias (con “gomas” hoy en día). Alguna de las balsas, aun con nacimiento propio, también se llenaba con el agua procedente de las balsas principales.

Muchas de ellas están abandonadas o secas. De manera rápida y sin ser exhaustivos podemos mencionar las fuentes de El Campico, la mina de los Marcelos, la fuente del Albarico, la fuente de la Torrecica, el balsón de los Brunos, la mina dle Agüica en el Servalico, la fuente de los Matreros, la mina de los Olivicos, la balsa del Cañico, el balsón de Jamontar y el Medio Celemín; las minas del Curato, Las Molinas, las Yeseras, la Nava y La Mortera; el balsón de Los Álamos, la balsa del Queque, la balsa del Maestro, la balsa de los Mercaderes o Balsa Seca, la mina del barranco del Escribano; la mina de Las Majás y la de Anica Morales.

Son numerosos los restos antiguos de balsas y acequias sin uso que sería interesante poder identificar, como ocurre con esta curiosa acequia que cruza el barranco de MaCayetano y que, manifiestamente, está sin uso desde hace bastante tiempo.

 

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Por supuesto, estaremos encantados si alguien quiere aportar fotografías de algunas de estas balsas y nacimientos, con el fin de poder documentar el rico patrimonio de sistemas de riegos de Bédar.

 

FUENTE DE LA PALMERA

 

A pesar de no estar recogida en el libro de Apeo, esta fuente también tiene sus tandas, por lo que se le presupone cierta antigüedad. El agua procede de diferentes nacimientos, especialmente el procedente de la antigua galería minera de La Palmera, y recoge el agua que discurre por el barranco de los Chorreadores.

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El frondoso paraje de La Palmera, uno de los vergeles creados a base de un uso racional del agua.

 

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Uno de los nacimientos de la Palmera

 

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Mina de agua en La Palmera

 

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Balsa de la Palmera.

MINA Y BALSA DEL MAESTRO

 

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Mina y balsa del Maestro. Sepultada en las riadas del 21 de octubre de 1948, fue recientemente restaurada.

 

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Artículo: La sociedad de explotación de las minas de hierro de Bédar

Realizado en colaboración con Lise Hansen, en el artículo se realiza un recorrido por la historia de esta filial de la Compañía de Águilas, que dirigió la explotación de las minas de hierro en Serena y que instaló uno de los cables aéreos de transporte más largos de su época.

Desde los mismos orígenes de la minería en Bédar, se recoge también como la Compañía de Águilas realizó una fuerte inversión para la explotación de las minas de plomo de El Pinar de Bédar, con la construcción de unos impresionantes lavaderos mecánicos. Tras el fracaso de este proyecto, la Compañía se centró en las minas de hierro de Serena, instalando el célebre cable aéreo que desde Serena llevaba el mineral hasta Garrucha. En el artículo se cita y comenta la actuación de los diferentes directores de la sociedad, desde Anton Getz hasta Alfredo Dörn, pasando por Fredrik Dietrichson, Rafael Homedes Cabrera, José Pié y Allué y Wilhelm Friedrich.

En el artículo se publican fotografías y documentación inédita procedentes de fuentes noruegas, en especial procedente de las colecciones de Tuva Halbo y de la familia Dietrichson, heredera de uno de los directores noruegos que dirigieron la Compañía de Águilas y su filial a finales del siglo XIX, Fredrik Dietrichson.

Destacan fotografías inéditas como la del cargadero de cable aéreo de San Manuel en Serena, fotografías de El Pinar de Bédar o la casa de los Ingenieros de Tres Amigos. Fue publicado en la revista Axarquía número 16 de diciembre de 2016.

 

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Debido a su longitud, el artículo ha sido dividido en dos partes, se pueden descargar pulsando la imagen o el link inferior:

 

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Hallazgo en el Castillico de los moros de Bédar: ¿una moneda bizantina resellada?

Seguimos investigando al respecto del extraño hallazgo numismático procedente del Castillico de los moros de Bédar.

Cuando todavía había accesos practicables para poder llegar a las ruinas del castillo, era casi una especie de tradición el subir para “buscar tesoros”. Siempre se podía encontrar algún trozo de cerámica o algún trozo de plomo. Como siempre, corrían los típicos rumores sobre lo “otros” habían encontrado, que si una espada por ahí, que si una vasija por allá…

 

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Ruinas de la torre principal del Castillico de los moros en Bédar

 

Hasta no hace mucho que nos pusimos en serio para intentar recopilar todos los “hallazgos” posibles, para evitar que se olvidaran. Claro que algún que otro arqueólogo o historiador se echará las manos a la cabeza ante esta situación, pero es la triste realidad. La erosión va actuando lentamente sobre la cima amesetada del cerro donde se encuentra el castillo; es bastante desolador, tras subir por las riscas como un mono para llegar, ver como poco a poco los escombros del viejo castillo derribado por los Reyes Católicos se van escurriendo cerro abajo, arrastrando trozos de cerámica medieval. Lo peor es saber que un estudio profesional será muy complicado, ¿qué se puede esperar en una provincia en la que las autoridades ni siquiera se interesan en yacimientos de importancia internacional como los de El Argar de la vecina Antas? ¿Qué esperanza hay para un pequeño castillo roquero, un hisn hispano-musulmán?

 

Pequeña figurita de barro cocido, probablemente un juguete de origen mozárabe procedente de las cercanías del despoblado morisco de Teresa, en Turre.

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Pequeñas pinzas que se utilizaban para realizar intervenciones en la piel. Castillico de los moros de Bédar

 

Aunque mucho se habrá perdido, hemos conseguido documentar un más que interesante grupo de objetos hallados allí arriba, Destacan varios restos de cerámica esgrafiada al manganeso, conchas perforadas usadas como decoración, unas impresionantes pinzas para realizar pequeñas intervenciones quirúrgicas sobre la piel, varios e interesantes fragmentos de plomo, y una punta de flecha. Por suerte, los que los encontraron nos han podido dar bastantes datos al respecto del sitio exacto donde los hallaron. Así sabemos que las pinzas, una de los restos más intrigantes por lo inusual, aparecieron en lo que debió ser la torre principal de la fortaleza.

Aunque en un principio lo considerábamos como un claro ejemplo de castillo roquero típico de la época nazarí (de los construidos cerca de la frontera), el (re)descubrimiento de las pinturas de la Balsa Alta, que pudieron estar relacionadas, ya nos hace sospechar de que pudiera tener más antiguedad, remontándonos al siglo XI-XII. El hecho del descubrimiento de las pinzas ya nos indicaban que este castillo quizás fue algo más que una sencilla fortaleza roquera de un pequeño poblado perdido en la sierra. No en vano ¿quién podía entonces permitirse un médico?

 

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Aljibe del castillico de los moros.

 

El último descubrimiento del que hemos tenido noticia es de una moneda. Pero, para nuestra sorpresa, no se trataba de una identificable moneda de la época nazarita, como es el caso de las varias encontradas en el cercano castillo homólogo de Serena. Era algo mucho más raro y, curiosamente, también procedente del mismo lugar donde se encontraron las pinzas.

Se trata de una pequeña moneda de bronce con cospel casi cuadrado, de 2,2 x 2 cm y 1,2 gramos de peso. Los caracteres son muy poco visibles. Lo primero que llama la atención es que no se trata de una moneda hispano-musulmana, salvo la presencia clara de un resello  rese, que podría tratarse del final  de la palabra Allah ( الله  ), una  y una h; o quizás de la palabra LAHU, que significa EL, refiriéndose a Dios.

Será a partir del 720 d. C. con la reforma de Al-Malik que se impone el clásico patrón musulmán para las monedas, con las típicas leyendas unitarias y mencionando al profeta. Antes de esta fecha y ante la falta de moneda propia, los nuevos pobladores musulmanes se vieron obligados a utilizar la moneda que existía previamente; sin embargo, los resellos de este tipo son rarísimos.

 

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A diferencia del resello, los rasgos de la moneda solo son parcialmente visibles en el anverso e imposibles de identificar en el reverso. La moneda debió ser recalentada para su resellado, lo que añadido al desgaste propio, hizo desaparecer casi todos los caracteres de la moneda original. Aun así se puede apreciar un busto de frente muy sencillo provisto de armadura (se ven claramente los puntos de la armadura) y con algunos otros elementos alrededor poco claros. Parece que el resello fue aplicado a propósito sobre el rostro del personaje representado en el busto, algo que no debería sorprender que hiciera un invasor obligado a usar esta moneda, ya que su religión prohibía la representación de seres humanos o animales para evitar la idolatría.

 

Moneda con resello hallada en el Castillico de los moros de Bédar, con un busto de frente en el que es claramente visible la armadura formada por puntos. El resello está aplicado directamente sobre el rostro de la figura.

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Diferentes monedas de imitación bizantinas procedentes de la zona de los Balcanes. Obsérvese la simplicidad de los bustos, con trazos gruesos imitando el de las monedas oficiales, similares a nuestra moneda en estudio.

 

Creímos en un principio que podría tratarse de algún tipo de copia de moneda oficial visigoda. Pero tras una investigación, lo más parecido que hemos encontrado a esta moneda son un tipo de imitaciones locales de monedas bizantinas procedentes de los BAlcanes, de un tipo que no nos consta que se hayan encontrado todavía en España.

Pero ¿es posible que hubiera circulación de moneda bizantina en la zona donde se encuentra Bédar? De hecho sí, la presencia bizantina comienza en Hispania con la llegada del ejército de Justiniano en el 552 d. C. a petición del rey visigodo Agila para luchar contra el rebelde Atanagildo. Tras la victoria final de Atanagildo, que fue proclamado rey, los visigodos se volvieron contra los “imperiales”, pues así se conocía a lo que no venía a ser más que la continuación del antiguo imperio romano oriental. Sin embargo, no pudieron expulsarlos y los bizantinos se establecieron en el sudoeste de la península, en una franja desde Cartagena (Carthago Spartaria) hasta Málaga (Malacca), incluyendo la ciudad de Baria y todo el valle del Almanzora.

 

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Otra visión ampliada de la moneda del castillico, anverso y reverso. Se observa claramente como la aplicación del resello ha fisurado la moneda. En el reverso se observa también la impresión del resello.

 

Posteriores reyes visigodos siguieron lanzando campañas contra los territorios controlados por los imperiales en la segunda mitad del siglo VI, cada vez más acuciados por otros problemas en otras partes del extenso imperio Bizantino. Con la llegada al trono del rey visigodo Sisebuto (621-621 d.C.) se llevaron a cabo dos nuevas campañas que reducen este territorio prácticamente a lo que vendría a ser su capital Carthago Spartaria, incluyendo supuestamente todavía la ciudad de Baria. El control definitivo de la península (que no de las islas Baleares y de Ceuta) llega con el sucesor de Sisebuto, Recaredo II, entre el 623 y el 626.

Las emisiones bizantinas son raras y mal conocidas. La escasa cantidad de moneda bizantina que se ha encontrado en la zona se achaca a la refundición y nueva acuñación de moneda por parte de los visigodos. Posiblemente los bizantinos acuñaron moneda en su provincia de Spania, en una ceca oficial que se cree que estuvo en Carthago. Se cree también que se acuñaron pequeñas monedas de pequeño módulo en diversas ciudades bajo dominio bizantino, ante la falta de moneda circulante, pero es algo que todavía está en estudio. En todo caso, la moneda del castillo de Bédar, de confirmarse su origen bizantino, no parece incluirse entre ninguna de las emisiones conocidas.

La posibilidad de que la moneda de base sea bizantina no quiere decir, ni mucho menos, que la fortaleza pueda datar de esa época. Pero lo que llama poderosamente la atención es precisamente el resello, que tuvo que realizarse antes de la reforma de Al-Malik y tras el inicio de la invasión musulmana de la península (es decir, entre el 711 y el 720 d. C.), periodo en el que la moneda debió ser depositada en el castillo. Esto nos hace pensar que la antigüedad del mismo pudiera ser mucho mayor de lo que creíamos (siglo VIII), es decir, en los primeros momentos de la dominación musulmana.

 

Antonia García Vilchez: más de tres décadas de fotografía en Bédar y Los Gallardos

El proyecto de libro homenaje a Antonia “la retratista” avanza según lo previsto. La maquetación está ya muy avanzada, pues ya se acerca el día en el que iremos a La Carolina para mostrar a la propia Antonia el primer ejemplar.

Aunque el libro está en proceso de maquetación y dado el enorme interés que ha generado tanto en Los Gallardos como en Bédar, abriremos otro breve plazo para que podáis acercarnos las fotografías que queráis que incluyamos en el libro, aceptaremos de nuevo fotografías hasta este fin de semana.

 

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Pueden acercar las fotografías al punto habitual en Bédar o bien contactar con Manuel Gallardo para las fotografías de Los Gallardos.

No nos deja de sorprender la gran variedad y calidad de las fotografías realizadas por Antonia. No solo encontraremos en el libro las típicas fotografías de fotos y bautizos, también fiestas, las minas y todo tipo de lugares y situaciones que a buen seguro nos traerán muchísimos recuerdos.

Y nunca se sabe ¿aparecerás en alguna foto que has olvidado que te hicieron? ¿reconocerás quizás a algún ser querido en ellas? Todo puede ser. Son más de tres décadas de fotografías.

 

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Fotolibro Antonia La Retratista(1)

Bédar: la Sociedad vizcaína de Bédar y la especulación minera

Pasadas las fiestas en honor de la Virgen de la Cabeza, consideramos que no es necesario publicar ninguna fotografía. El evento, uno de los más importantes del calendario de fiestas del pueblo, ha sido ampliamente cubierto (fotográficamente hablando), incluso con un vídeo reportaje, facilitado por Carmen del Castillo: He aquí el acceso al vídeo y a una muy completa galería fotográfica:

 

Bédar es una de las pocas poblaciones del levante almeriense donde todavía podemos observar las típicas construcciones…

Posted by Almería por ti. on Sunday, September 24, 2017

 

Hecho este pequeño paréntesis, vamos con un episodio olvidado de la historia de nuestro pueblo. No es extraño que se trate, de nuevo, de algo relacionado con las minas. Desde mediados del siglo XIX la historia de Bédar ha ido ligada, irremediablemente, a la historia de sus minas. De ser una pequeña aldea que subsistía a duras penas de la agricultura, pasó a ser un importante centro minero cuya población llegó a alcanzar 9000 almas. Hoy subsiste como zona residencial, albergando una importante comunidad de ingleses (básicamente), con un turismo no muy desarrollado pero con mucho potencial, y algo de agricultura y ganadería.

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Panorámica de la mina Alerta.

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Panorámica de la mina Unión de Tres Amigos

Se puede afirmar que el verdadero “boom” de crecimiento empieza en 1895 con la construcción del ferrocarril de carga minera a cargo de la empresa minera del marqués de Chávarri. La llegada de la nueva empresa vizcaína acabó con el monopolio del que, hasta el momento, disfrutaba la Compañía de Águilas. La construcción del ferrocarril hizo que de repente muchas zonas mineras inexplotables hasta entonces por no disponer de un medio de transporte, se convirtieran de repente en un negocio muy prometedor.

El movimiento especulativo que se siguió a la construcción del ferrocarril hizo que se dispararan las solicitudes de concesiones mineras en Bédar. Tanto mineros locales como inversores extranjeros no tardaron en lanzarse en el negocio. A pesar de la falta de fuentes y documentación. Poco a poco vamos indagando y recuperando información sobre ese periodo, alguna vez la trataremos con más profundidad, pero a grandes rasgos podemos identificar tres tipos de actividades.

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La primera sin duda son las grandes empresas explotadoras. Estas compañías disponían del capital suficiente como para adquirir concesiones mineras y permitirse los costosos sistemas de transporte y explotación a gran escala de las minas. Básicamente fueron la Compañía de Águilas y la Sociedad minera de Chávarri. También podríamos incluir la The Garrucha Iron Mining Company y la Haxton Mc Farlane y Compañía, aunque estas dos últimas subcontrataban los medios de transporte de las primeras.

El segundo tipo de empresas mineras eran mucho más modestas. Formada habitualmente por miembros de una misma familia o por pequeños capitales. Disponemos de pocos ejemplos de este tipo, como la Sociedad minera Santa Isabel, o las que explotaron las minas San Antonio Segundo y La Gracia. Normalmente arrendaban (o subarrendaban) minas, que trabajaban con pocos efectivos. Para que fueran rentables debían contar con la cercanía de uno de los sistemas de transporte de mineral, bien fuera el cable aéreo o, con preferencia, el ferrocarril, de mayor capacidad. Aún con todo, estas pequeñas sociedades mineras explotaban por sus medios las minas.

Un tipo especial de empresas eran los contratistas, formadas en su mayoría por obreros locales. Estas empresas eran contratadas por las grandes compañías para la realización de trabajos concretos (galerías, pozos…) o para la explotación de algunas de las minas. Según los datos que poseemos, las grandes compañías recelaban mucho de estos contratistas, pero recurrían a ellos muchas veces porque era menos costosa que la utilización de sus propios obreros a jornal.

El cuarto tipo de empresas eran las de corte puramente especulativo. Era quizás el negocio más beneficioso, pues consistía en registrar concesiones mineras en zonas prometedoras y esperar pacientemente a que contuvieran bastante mineral y fueran arrendadas por alguna de las compañías explotadoras. Por lo general solían tener concesiones mineras en otras muchas zonas mineras. Podríamos mencionar muchas de este tipo, empezando por las más conocidas como la Sociedad la Recuperada, la Sociedad minera La Mulata y El Negrito o las menos conocidas como la Sociedad Santa Margarita y la Sociedad Gómez Hermanos. Pocas de ellas consiguieron beneficios arrendando sus minas, solo las que primero supieron ver el negocio y demarcar las mejores concesiones. En algunos de los casos los propietarios de acciones de estas minas las consideraron durante mucho tiempo como una carga, pero cuando empezaron a explotarse y a dar rendimiento, no faltaron pleitos entre los diferentes herederos por su control. Raramente los dueños de estas sociedades pisaban las minas, solían disponer de alguien delegado en la zona que controlaba los negocios, si es que llegaba a haberlos.

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Acción minera de la Sociedad minera La Mulata y El Negrito

Dentro de éstas destaca una por su implicación, la Sociedad Vizcaína de Bédar. Esta sociedad llegó casi al mismo tiempo que la Sociedad de Chávarri, y pronto se hizo con una interesante cartera de concesiones mineras, aunque finalmente el negocio no pareció ser muy rentable. El gerente de esta sociedad, el bilbaíno José Manuel Aguirre, no dudó el luchar por conseguir las concesiones mineras más prometedoras.

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Diversos ejemplos de crestones superficiales de mineral en la zona colindante a Alerta.

Una de las disputas más célebres fue la que envolvió a los terrenos colindantes a la rica concesión de Alerta. La Sociedad Vizcaína de Bédar poseía una concesión minera colindante a Alerta (de nombre Aguirre), que a su vez colindaba con la Pobreza, que explotaba la Compañía de Águilas. Según la ley minera, las compañías podían pedir como “demasía” los terrenos francos colindantes a las minas que ya poseían, a modo de ampliación de la misma. Cuando en 1894 la Compañía de Águilas pidió esos terrenos como demasía a Pobreza, José Manuel Aguirre pidió la anulación de la misma porque consideraba que pertenecían a su concesión Aguirre. Como los terrenos mostraban signos evidentes de poseer importantes cantidades de mineral de hierro, la Compañía de Águilas no dio fácilmente su brazo a torcer, llegando incluso a plantearse modificaciones de otras concesiones colindantes de su propiedad para poder incluir dichos terrenos. El pleito tuvo que resolverse finalmente en Madrid, cuya resolución fue finalmente favorable a los intereses de la Sociedad Vizcaína de Bédar en 1916, aunque de poco le sirvió ya, la minería en Bédar ya se encontraba en franco retroceso.

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“Mojácar y su Guajira”, de José María Montoya Pérez

El libro en homenaje a Antonia la Retratista está ya en la fase de maquetación, según lo previsto. Se acerca cada vez más el momento de presentar el libro a nuestra ilustre fotógrafa.
A pesar de que estamos lejos de Almería, aprovechamos bien las visitas que realizamos a Los Gallardos y Bédar para avanzar lo más rápidamente posible. Entre otras cosas, aprovechamos para visitar a autores de otros libros en la zona en busca de nuevas ideas que poder utilizar en el fotolibro homenaje a Antonia.
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Hace dos fines de semana, Manuel Gallardo tuvo la oportunidad de reunirse con  José María Montoya, un mojaquero que publicó el pasado mes de agosto el libro “Mojácar y su Guajira”. Se trata de un interesante recorrido por la historia de Mojácar y de esta singular tradición trovera entre 1868 y 1898. El autor ha recopilado más de 1000 décimas y quintillas, en una obra ilustrada con numerosas fotografías enviadas por emigrantes almerienses.
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Invitamos a todos a que visiten su página en facebook: https://www.facebook.com/Moj%C3%A1car-y-su-Guajira-153325915171327/?hc_ref=ARQmA7XiO2zaNDYfLwzqUMzI5M0R6OTSMz04WQbvKp3Bh6oY8HV0dV2n-qjWXIIjz6g&fref=nf

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En la fotografía superior, José María Montoya y Manuel Gallardo, mientras comentaban aspectos del libro y aportaba su experiencia e ideas sobre como llevar a cabo un proyecto de esta envergadura.