Los estragos del cólera

colera

No podemos ni hacernos una idea de lo que debía ser vivir en Bédar en el siglo XIX para las personas que no tenían muchos recursos, pero debía ser terrible durante las devastadoras epidemias que asolaron la región.

Almería sufrió cuatro oleadas sucesivas de cólrea, en 1834, 1855, 1860 y 1885, siendo la peor la de 1885. Pero los datos así mostrados son demasiado fríos, por lo que trascribo un terrible suceso ocurrido en una cortijada de Bédar durante la epidemia de cólera de 1860, sobran más comentarios:

A las cuatro de la tarde de este día ha comparecido ante mi autoridad Beatriz Grima Collado de estos vecinos manifestando que el día 14 al que sigue fallecieron su marido Felipe Cazorla y su hija Josefa, al parecer del colera, en el pago de los Collados de esta jurisdicción y distante legua y media de este Pueblo; y que habiendo fallecido cuatro días antes su madre Antonia Collado con iguales síntomas, ninguno de sus vecinos quiso prestarse a auxiliarles para conducirlos a este Cementerio; por lo que viéndose aislada, sin medios por su notoria pobreza y para precaber cualesquiera malos efectos que pudieran resultar, alamados como se hallan los ánimos con dicha enfermedad, sepultó los cadáveres de dichos su marido e hija en un sitio inmediato al Cortijo de su habitación.

Dios guíe a los suyos.
Bédar, a 10 de Agosto de 1860.
Diego Carrillo Castaño.

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