Castillo de Bédar: posible ponderal ibérico de plomo

Hoy presentamos un extraño hallazgo del tipo al que ya nos tiene acostumbrado nuestro “castillico de los moros”, que poco a poco parece dar señales de ser mucho más antiguo de lo que se suponía.

Esta vez se trata de una pieza monetiforme de plomo, bien clara en las fotografías, en las que se indican estas medidas y pesos: 14,98 gramos de peso, 21-23 mm de diámetro y un grosor de unos 3-4 mm. Al parecer procede de los escombros que, procedentes del castillo, se extienden por la ladera sur del cerro, en la lenta erosión que hace desprenderse numerosos materiales arqueológicos desde el yacimiento.

La pieza presenta una muesca cuadrangular en una zona marginal de uno de los lados. No parece que dicha muesca haya sido practicada por medio de un estilete o punzón al no haber ningún tipo de abombamiento por el otro lado. Este hecho, junto a la presencia de un bebedero cuidadosamente limado en uno de los costados, nos indican que se trata de una pieza fundida con molde, incluyendo dicha muesca. A parte de algunas estrías en la periferia, no parece presentar ningún dibujo o marca clara en ninguna de sus caras.

En la discusión de cual era la función de esta pieza, parece que su función como pieza monetal o ficha de algún tipo con valor fiduciario queda razonablemente descartada. Lo más posible es que estemos ante un ponderal, lo cual no debería suponer ningún problema, salvo que no se trataría de un ponderal típico hispano-musulmán sino más bien de uno íbero-romano, lo que nos hace plantear numerosas cuestiones sobre el origen de este castillo de Bédar, o mejor dicho, de lo que había previamente en la cima amesetada del cerro antes de que se construyera el castillo.

 

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Ponderal de plomo probablemente ibérico (Bédar) de 14,98 gramos.

 

Como es una pregunta a la que solo un estudio arqueológico reglado podría darnos respuesta, y ante las pocas posibilidades de que se realice en Bédar algo parecido a lo que se ha hecho hace poco en la vecina Mojácar la Vieja, nos tendremos que contentar con algunas especulaciones al respecto de esta curiosa e inesperada pieza.

Tratándose probablemente de un ponderal, es el peso uno de los datos que más nos pueden interesar. Con casi 15 gramos de peso, este ponderal nos recuerda mucho a varios de los estudiados procedentes de la vecina zona de la Contestania ibérica (vecina en su tiempo de la Bastetania, donde se ubica el pueblo de Bédar actualmente) y publicados en el artículo de Ignacio Grau Mira y Jesús Moratalla Jávega del Área de Arqueología de la Universidad de Alicante (La regulación del peso en la Contestania ibérica. Contribución al estudio formal y metrológico de las pesas de balanza). En este artículo se describen ponderales típicos en forma de disco, muchas veces perforados para facilitar su transporte mediante un alambre o vástago central, pero no siempre.

Estos discos podían estar fabricados en bronce o plomo, teorizando con la posibilidad de que los de bronce, más perfectos y de pesos más constantes, serían los modelos a partir de los cuales se realizarían copias en plomo, material sujeto a más posibles variaciones en el tiempo, para su utilización en el día a día. Estos discos raramente llevan signos o marcas, pero si la dicha perforación central para el transporte o diferentes muescas, que podrían interpretarse como algún tipo de soporte que facilitaría poder guardarlas en algún tipo de recipiente.

El estudio de los pesos parece indicar un sistema predominantemente basado en la dracma griega, de 8,6 gr. en el siglo IV a. C; otro en una unidad de 7,2 gr. durante el s. III a. C, y  una época final en la que se basaría en los 7 gr. o incluso menores.

Es interesante destacar el hecho de que este tipo de ponderales están típicamente ligados al mundo ibérico, sin que existan paralelos tipológicos en otras culturas. Nuestro probable ponderal, de casi 15 gramos de peso, correspondería perfectamente a un múltiplo de las unidades que se mencionan. Dejamos, por lo tanto, este elemento de reflexión, que sin duda nos lleva a interesantes posibilidades para un castillo de origen ciertamente desconocido.

 

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Típico aspecto de un ponderal hispano-árabe de dinar (Cadima), de bronce de forma rectangular y con leyendas. La religión musulmana era muy exigente en cuanto a la exactitud de los pesos.

 

Aprovechamos también para recordar que todos los que encuentren restos claramente arqueológicos, han de llevarlos lo antes posible a las autoridades competentes, pues eso marca la ley. Sin embargo, y sin ánimo de criticar a las autoridades competentes (que solo se limitan a hacer su trabajo, es decir, hacer cumplir la ley), creemos que sin duda la legislación vigente no facilita en absoluto que la gente colabore en estos aspectos.

No nos referimos al espinoso asunto de los buscadores de metales o de las redes, más o menos organizadas, de expolio. Nos referimos a los labriegos que trabajan en los campos, senderistas, trabajadores en pequeñas obras, que pueden llegar a encontrar algún tipo de resto de este tipo. Está claro que si el campesino o en la pequeña obra, se encuentra algo, siempre que pueden lo ocultan, destruyen o tapan. No es de extrañar, esas cosas solo significan problemas. Cuando se habla de detectoristas de metales, son delirantes los argumentos que se utilizan para no aplicar una legislación más parecida a la inglesa (de efectividad más que probada ya que no está prohibido fuera de zonas arqueológicas y todo descubrimiento importante conlleva un reconocimiento y una recompensa económica en función de la importancia del hallazgo), y es que claro, nosotros, pobres españoles, no estamos preparados moralmente para tal responsabilidad. En otras palabras, somos genéticamente maliciosos y con una tendencia natural a delinquir si no se nos vigila y sanciona de forma permanente.

 

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Reconstrucción artística del aspecto que debio tener el casillo de Bédar y el pequeño poblado que se encontraba a sus pies, ¿Bédar la Vieja?

 

Claro que, viendo el diferente criterio que parece seguirse cuando el que destruye yacimientos son grandes empresas o constructoras (y ejemplos podríamos dar bastantes solo en Almería), no es de extrañar la desconfianza generalizada en la legislación vigente. De esta manera se da la hipocresía casi permanente de ver como desaparecen yacimientos enteros bajo campos de lechugas o urbanizaciones sin ninguna consecuencia, mientras que se publican esporádicamente heroicas actuaciones en mercadillos para requisar monedas en venta de origen dudoso o cazan a algún particular que intenta vender algunas monedas por ebay que habrá sacado con detector y que, desde luego, no le iban a sacar de pobre.

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Todo sobre la fundición Carmen de Bédar

Hoy voy a hablar extensamente de la fundición Carmen de Bédar. Es una pena que todavía no se haya hecho ninguna actuación en este importante resto, y  antes de que acabe desapareciendo por pura desidia, quiero que quede bien clara su importancia, pues aún dirán que no sabían nada.

Todavía recuerdo bien la impresión que me dio la primera vez que la vi, debería ser 2003, cuando ya me empezaba a interesar mucho todo el tema de la minería. Acompañaba a mi padre a por higos, él me llevó allí sin duda a sabiendas de que me iba a gustar bastante. Y así fue, La chimenea en la cima de la colina y las abundantes ruinas me dejaron atónito, y eso que ya sabía los suficiente como para saber que se trataba de una fundición de plomo, básicamente por la galería de condensación que subía hasta la chimenea.

Me podía esperar minas e incluso algún resto de un cortijo-almacén de las mina, pero nunca una fábrica de fundición completa  ¿Qué se sabía entonces de ella? Pues absolutamente nada. Lo conocían, y no todos en Bédar, como “La Chimenea”, y más por las tres o cuatro higueras reales que allí hay, que proporcionaban una buena cantidad de higos y brevas.La investigación fue muy difícil, tanto como las dificultades para interpretar los restos como la casi absoluta falta de documentación sobre ella. El hecho de que Rodrigo no la retratara en sus famosa serie fotográfica sobre El Pinar me convenció que no era una de las estructuras construidas por la Compañía de Águilas, como hubiera sido fácil pensar. Finalmente pude asociarla a una época concreta y a una casi desconocida sociedad minera de mediados del siglo XIX; pude establecer una fecha de construcción, 1845, y lo más importante: el nombre: Carmen de Bédar. Al fin lo publicamos en el primer catálogo de las minas de Bédar, y desde entonces todo el mundo la llama por su nombre. Antes de eso, se desconocía practicamente su existencia.

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Sin duda es muy notoria la presencia en el Pinar de los restos bien conservados de una fábrica de fundición, en todo equiparable a las que se construyeron en el levante almeriense en esa época. Tenemos que encuadrarla entre las muchas construidas a partir de 1841, aunque debió tener una vida muy efímera; hemos de descartar el dato que hubiera estado en funcionamiento en 1848 a tenor de los datos aportados por Madoz en su obra.

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En 1843 se consiguió por fin fundir en Cartagena escorias antiguas con éxito y aprovechar el plomo que contenían. así ya se podrían beneficiar los escoriales antiguos que antes de esto se consideraban sin valor. Rápidamente se registraron concesiones en todas aquellas zonas con escoriales, incluida Bédar. Para regular todo este frenesí registrador, se exigió que para la concesión y explotación de registros de escoriales se establecieran, en un plazo no superior a un año, una fábrica de beneficio donde se llevarían esos escoriales.

Así sabemos que en Bédar, la sociedad Alfonso Moreno y Compañía demarcó una serie de escoriales desde abril de 1845, una vez finalizados estos registros, en junio del mismo año, Francisco Cano Torres resgistraba la fábrica de beneficio “Carmen de Bédar” en el paraje de la Arboleja del Pino. Es éste el motivo por el que se instaló en Bédar esta fundición, y podemos afirmar con bastante seguridad que estaba relacionada con esta desconocida sociedad Alfonso Moreno y Compañía. Sin embargo y a tenero de los restos estudiado, no solo se pretendía explotar los escoriales, la fábrica incluía un pozo de extracción y un lavadero de mineral. El suministro de agua se garantizaba mediante un sistema de acequias de los cuales quedan numerosos restos todavía.

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Al lado de los hornos se encuentran tres muros paralelos que hemos interpretado como los restos del lavadero de mineral asociado a la fundición.

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A un nivel inferior, al nivel del pozo y junto a la estructura de muros paralelos, se han encontrado diversos restos que suponen una evidencia clara que esta fundición contaba con un lavadero. En la parte inferior del complejo y tapada por una arena fina, se encuentra la base de una balsa de agua de varios metros de amplitu. Entre la arena que la cubre y la rodea se han hallado diversas piezas metálicas (tuercas, tornillos…) y entre ellas dos fragmentos de chapa perforada de 0,8 cm y una pieza rectangular de hierro de 17,4x24cm con uno de los bordes doblado que pudo ser utilizada como rascadora. Pero la pieza más importante es una antigua bomba de agua en hierro forjado con sus soportes, con un tamaño de 21 cm de largo, con una abertura de 2 cm por un lado y otra de 0,5 por otra, que apareció cubierta de la misma capa de sedimentos que el resto de material rescatado. En el boceto superior se describe una curiosa estructura junto a los tres hornos de fundición que es donde suponemos que estuvo instalado el sistema de lavado. No en vano, presenta como tres muros paralelos con una hendidura central. El agua llegaba por la parte superior, procedente del suministro general, y hay restos de acequias en su parte inferior, seguramente de recogida del agua. Por lo que sabemos de estos tipos de lavadero, debió de tratarse de algún sistema de lavado con cribas oscilantes o móviles.

BOMBA DE AGUACRIBA

                      DIVERSO
Todos estas piezas metálicas se descubrieron en los residuos que tababan una balsa de recogida de agua del lavadero de la fundición y que denotan que, con seguridad, estaba mecanizado. Los restos de cribas de 8 mm de perforación y el resto de elementos metálicos hallados, confirman esta suposición. Todos estos elementos estaban cubiertos por la misma capa de sedimentos endurecidos, han tenido que ser limpiados con mucha paciencia. Casi todo los elementos aparecieron en los bordes o el interior de la mencionada balsa, ubicada en el piso inferior de la fundición.

RASCADORA
Esta chapa presenta un borde doblado, podría haber sido utilizada como rascadora para elmiminar las capas superiores de estériles en las operaciones de cribado o lavado. Apareció en medio de la balsa de recogida de aguas.

SISTEMA CONDUCCION AGUAACEQUIA

Se puede seguir las acequias que suministraban el agua a la fundición y aún parte de las conducciones que la llevaban dentro de las instalaciones (están marcadas en azul en los bocetos). Se pueden seguir las conducciones, que llevan en dirección al actual núcleo de la urbanización de El Pinar. Desgraciadamente, las obras de allanamiento (por llamarlas de alguna forma) que han realizado en los alrededores de la fundición, han destrozado algunas, pero adjunto un esquema de como estaba dispuesto. Incluso disponía de un pequeño acueducto para salvar un pequeño barranco.

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Formando parte de la fundición se puede encontrar un pozo de mina y que parecía estar cubierto de alguna estructura,  en uno de sus esquinas se observan restos de unos pilares de una obra que cubría o rodeaba este pozo o que podrían formar parte de un castillete o soporte de cabestrante. Cercano a este pozo existe una piedra (2) donde había estado instalado algún tipo de maquina o maquinaria para el acceso al pozo (presenta marcas de fijaciones de pernos). Existen otras estructuras identificables, como los restos de dos casetas y lo que es parte de una tercera (los restos situados más a la derecha en el esquema, justo debajo del pozo) aunque de extraña forma y difícil interpretación. Hay que destacar una especie de pozo cubierto (4) de unos 10 metros de altura, con unos artísticos arcos y con una abertura inferior, por lo que podría tratarse de un horno de cuba. En la parte superior existe un curioso sistema que parece diseñado para recoger agua de lluvia (5) y cuya conducción está quebrado por una grieta sobre el terreno. Justo debajo de este sistema de recogida de agua de lluvia se encuentra una pequeña cueva. Unas escaleras daba acceso a la parte inferior donde se encontraban las edificaciones, posiblemente unas oficinas o almacén.

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INTERIOR CUBACUBA

Esta estructura se ha interpretado como un horno de cuba, presenta unos decorativos arcos en su parte superior, pero en su parte inferior se puede encontrar la abertura típica de estos hornos de cuba. Como se ve en la fotografía, unas obras de mantenimiento podrían evitar que esta curiosísima estructura no se viniese abajo.

POZOPOZO2

El pozo, rectangular, es de gran profundidad y se pueden apreciar como llegan a él galerías a distinta profundidad. Es muy peligroso y recomiendo no acercarse. Antaño estaba señalado por una cinta de aviso (véase la fotografía de la izquierda), pero creo que actualmente no hay nada que indique su existencia.
 
CONDENSACIONchimenea

La chimenea de esta fundición está ubicada en lo alto de un cerro para la evacuación de los gases venenosos, se aprecian los hogares de tres hornos con bóveda de cañón (dimensiones 2 x 1.5 x 6 m) situados bajo la planta principal y un edificio auxiliar de función incierta que creemos puede ser un horno de cuba. En comparación con establecimientos similares de la época, hay que destacar la poca longitud de la galería de condensación (27 m) y su pequeño diámetro (0,72X1m).  En este tipo de instalaciones, las galerías de condensación tenían dos funciones básicas, alejar los humos tóxicos y permitir la sublimación del plomo en las paredes para luego poder recogerlo (aunque en esa época no se conocía bien el mecanismo por el cual el plomo de los humos se depositaba en la galería). A más longitud de la galería, más plomo era posible recoger (algunas llegaban a tener 3,5 km de largo), pero la chimenea tenía menos tiro por lo que se tenía que gastar más combustible. Dada la lejanía de esta fundición de la costa, es seguro que primaba el ahorro de combustible (el coke traído desde Inglaterra en vapores), por lo que es lógico que se tratara de una galería pequeña y corta, que permitiera un buen tiro y ahorrara combustible, aunque no permitiera luego recoger el plomo contenido en los humos.

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Los hornos de fundición fueron “rehabilitados” como viviendas de mineros pobres, seguramente por los partidarios de la Compañía de Águilas, que sabemos que vivían en pésimas condiciones en estas casas-cueva minúsculas e insalubres. En El Pinar se podían ver muchos ejemplos de estas casas de mineros, aunque la urbanización las ha destruido casi todas. A pesar de todo quedan algunas, incluidas las que aprovechaban los hornos de la fundición (véase como la chimenea va adosada a la pared con yeso), para lo cual excavaron puertas de comunicación entre ellas y alacenas en las paredes.

INTERIOR CASA CUEVAINTERIOR CASA CUEVA2

Estos son otros ejemplos de casas-cueva de mineros cercanas a la fundición. Véase como están encaladas por dentro. Son diminutas, a duras penas una persona de 1,7 metros puede estar de pie dentro.  Todas disponían de hogares con perforaciones a modo de chimenea (fotograía de la derecha) y una o dos “habitaciones” en las que a veces excavaban alacenas.

CONTRAPESOAlgunas de las piezas recogidas son de función desconocida, como esta pieza de hierro fundido que presenta una perforación central.

Y hasta aquí hemos llegado, es el estado actual de investigación de estos restos. La idea es que de una vez se reconozca su importancia y empiecen a ponerse medios para su rehabilitación, antes de que acabe cayendo la chimenea y otras estructuras que presentan grandes grietas como el horno de cuba, que piden a gritos una actuación urgente de consolidación. También queda muy feo el vertedero de restos de obra que se puede ver en la fotografía inferior y que denota la poca importancia que le dan a estras ruinas. Ni siquiera se ha respetado un perímetro, las “excavaciones” han llegado hasta el límite mismo de los restos e incluso los han afectado. Sin embargo, como ya dije en el anterior post, no pueden ya tocarlo, es un resto reconocido y sobre todo CONOCIDO, siendo ésto último lo que creo que lo ha salvado de las palas de las excavadoras.

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Derrumbe parcial del túnel del Servalico

Según publicación de Protección Civil los Gallardos mediante su página en Facebook, en la madrugada del viernes al lunes se hundió parcialmente el túnel del Servalico, quedando cerrado “hasta que se evaluen los daños”. Afortunadamente, no ha habido daños personales que lamentar.

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Este túnel de 200 metros, vía habitual de paso de vecinos de Serena desde Tres Amigos, forma parte de las obras realizadas entre 1895 y 1896 para la construcción del ramal de Santa Catalina del ferrocarril Bédar-Garrucha. La buena calidad de la obra ha permitido la utilización de este túnel durante más de 120 años, sin que se hayan realizado obras de mejora o refuerzo (que sepamos) desde que cerraron las minas, allá por 1920. Es, sin duda, uno de los mayores atractivos de esta ruta minera.

Su hundimiento, del que no sabemos todavía el alcance total, supone un golpe muy duro para el turismo en Bédar, pues a parte de un carril habitual de acceso a Serena, era paso obligatorio para realizar la ruta de las minas. Esperamos que los daños no hayan sido importantes y que puedan ser reparados en el menor tiempo posible. También queremos aprovechar para insistir en lo importante que es realizar revisiones y un mantenimiento adecuado de estructuras como ésta. Recordamos que se encuentra en estado muy precario la chimenea de la fundición Carmen de El Pinar, que precisa de un apuntalamiento urgente y una posterior colocación de elementos de sujeción (como anillas de acero), o nos tememos que una próxima noticia será que se ha caído esta chimenea, y esperemos que no haya nadie por ahí cerca.

Milagro de navidad

Hoy contaré una historia muy curiosa que seguro que poca gente conoce, aunque antes de empezar quiero comentar un poco lo que ocurre con las elecciones municipales, cuya campaña hace poco que ha empezado. No comentaré mucho, pues tampoco hay mucho que comentar. Pese a los rumores insistentes que hablaban de que se presentaban varias listas (una incluso de ingleses), al final y vistas las listas publicadas, éstas se reducen a dos. Son los de siempre, PSOE y PP, y casi ni eso. La verdad es que la lista del PP parece una lista fantasma, pero no lo puedo asegurar. Es realmente una pena, porque un poco de oposición de verdad siempre va muy bien, y tampoco en Bédar se tendrá la oportunidad de votar a los nuevos partidos emergentes, tipo Podemos o Ciudadanos, ni siquiera a Izquierda Unida. En fin, espero al menos que no se gasten mucho dinero en la campaña. Realmente no hará falta.

También aprovecho para decir que se publicó en abril la segunda parte del artículo sobre el ferrocarril Bédar-Garrucha en la revista Hobbytren. Como no es fácil conseguir un número, quien quiera leerlos puede escribirme. Se hace un buen repaso de la historia de este ferrocarril, para quien no la conozca, y se completan muchas incógnitas, para quien ya sepa algo. Entre las novedades está la del aspecto original real de las locomotoras Saint Léonard, como era la Deutz “Chimpún” de la Unión Bedareña, e incluso el aspecto de las pequeñas locomotoras LLD y Orenstein & Koppel de Hierros de Garrucha.

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La historia que vengo a contar está recogida en las memorias de Wilhelm von Fircks, uno de los directores de la Compañía de Águilas menos conocidos. La historia está recogida en su libro de memorias “Meine Reisedecke”, en la que dedicas varios capítulos a sus experiencias en España. Director entre 1901 y 1903, a von Fircks le tocó vivir una época agitada en la historia de las minas en Bédar.

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Candil tipo almadén de finales del siglo XX encontrado en una de las minas de la concesión de “Dos Hermanas”, en el Pinar de Bédar.

Acostumbrado como estoy a encontrar casi siempre historias trágicas y accidentes mortales (muertes por hambruna, accidentes en la mina, atropellos por ferrocarril…), se agradece una historia que acabe bien. Como curiosidad hay que decir que Fircks consideraba las minas de El Pinar como muy antiguas (de época romana), aunque no explica el por qué de esta afirmación. No es el único autor que hace esta afirmación, aunque de momento no hay descripciones o restos que lo confirmen objetivamente.

Cuenta Fircks que en las navidades de 1902, estando en las oficinas de la Compañía, lo que hoy en día es la urbanización de El Pinar de Bédar, apareció un niño que vino corriendo para avisar de una desgracia: “en una trancada profunda del pozo de la Cabra, una roca ha matado a Juanito el Moro”. Firkcs acudió rápidamente al lugar del accidente, junto a los encargados de las minas Darío y Juan Crespo. El espectáculo con el que se encontró era el habitual en este tipo de desgracias. A la entrada del pozo se agolpaba una multitud de la que emanaban los lamentos lastimeros de mujeres y niños. Los guardas de las minas, armados con rifles, patrullaban por la entrada intentando mantener el orden.

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Minas de plomo de La Gamberra: concesión “Ello es preciso”.

Lo que parecía que iba a ser una simple operación para rescatar un cadáver se convirtió en algo muy diferente. Según el relato de Fircks, este pozo de la Cabra consistía en una profunda trancada, desde la cual partían numerosas labores anárquicas en busca de las pequeñas vetas de mineral. En el fondo de la misma, Juanito el Moro estaba vivo, pero una gran piedra se había desprendido y estaba atrapado por el tobillo. Juanito estaba consciente.

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Pequeño candil de aceite en hojalata hallado por Jose F. Castro Medina en una mina de la concesión “Este año ha de ser”. Este candil, de factura artesanal, data de principios de siglo, por lo que podría ser del tipo que llevaba Juanito el Moro.

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Candil de aceite en el lugar en el que lo dejó su propietario hace más de 100 años, mina Dos Hermanas.

Según Fircks, el trabajador no tenía autorización para estar en esa mina, pues estaba prohibido acceder a esa mina. Sin embargo, Juanito parecía tener buenas razones: tenía que llevar el pan a sus hijos y se decía que en esa mina quedaba todavía buen mineral.

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Las minas de El Pinar se caracterizan por estrechas trancadas y peligrosas galería irregulares que siguen las principales vetas de mineral.

Trabajar en esa estrecha trancada era peligroso, el techo era muy inestable y enviar a operarios para intentar sacarlo era ponerlos en grave peligro, pues continuamente caían piedras y arena del techo inestable, a punto de ceder por completo. Sin embargo, Juanito solo estaba atrapado por un tobillo y,milagrosamente, parecía que no se había roto nada. De esta manera decidieron lanzarle una cuerda para que se la atara a la parte superior del tórax y, desde una zona segura, intentarían sacarlo de ahí.

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Galería para conducción del agua necesaria para las tareas de lavado del mineral de plomo.

Tras la oración de rigor, cuatro operarios procedieron a tirar de la cuerda. Cuenta Fricks que la extracción fue dolorosa para Juanito, pero pudieron liberarlo de la roca que le aprisionaba el tobillo y tirar de él hasta ponerlo a salvo para después ser conducido en una camilla por los caminos de montaña. Juanito no sufrió ninguna secuela en un accidente en el que, según toda lógica, tendría que haber muerto. Comenta Fircks que acabó trabajando de agricultor en una finca de Cuevas y que le iba muy bien.

CARBURO PINAR

Este carburo de principios de siglo fue encontrado abollado y roto en el fondo de una profunda trancada en la mina “Mentira”. Quien podía permitírselo utilizaba carburo y no candiles de aceite, más seguros y con mayor poder de iluminación eran, sin embargo, bastante más caros. Aunque con cierto parecido con la trancada descrita por Fircks, esta trancada no disponía de registros laterales “en busca del mineral de plomo” como la descrita en el relato.

Interesante historia, que para variar acaba bien, lo cual no es muy habitual. Todavía no sé donde se encuentra ese pozo de la Cabra en el Pinar. Aunque sí se conocen los nombres de las minas, la Compañía concedía pequeñas concesiones de terreno para que mineros autónomos las explotaran a partido. Juanito el Moro era uno de estos mineros a partido, que disponía de una concesión para su explotación, aunque era tan poco el mineral y tanto el hambre, que no sería el único que efectuaba rebúsquedas en otros lugares a escondidas, incluso en lugares manifiestamente peligrosos. No en vano, Fircks habla de la presencia de guardas armados con rifles, que creo que más que para evitar que los mineros entraran en lugares peligrosos, era para evitar que fueran a saquear las minas con mejor mineral. Dadas las condiciones en las que trabajaban, aue Juanito el Moro sobreviviera a un accidente en una de estas peligrosas minas es, sin duda, un auténtico milagro.

Estudio de varias fracciones de dirhem de Los Gallardos

Volvemos a tratar en este post al tan fascinante como poco conocido del tema de la numismática del periodo hispanomusulmán.

En este caso vamos hablar de 4 curiosas fracciones de dirhem aparecidas en Los Gallardos. Cabe decir que han llegado a mis oídos historias sobre varios hallazgos casuales de monedas de este periodo, como la historia sobre el hallazgo de un “tesorillo” en Bédar durante la construcción de una casa, o también el hallazgo de lo que parece (por la descripción) un dírhem califal. Estos hallazgos no son excepcionales, por lo que no hay motivos para no creer estas historias. Según cuentan, el “tesorillo” de Bédar fue vendido en su totalidad (lo que cabría esperar), y el supuesto dírhem califal, encontrado entre las piedras de un caballón, acabó siendo pulido para resaltar el brillo de la plata y ser utilizado como colgante.

Antes de seguir, comentar que cuando nos referimos a un “tesorillo” hablamos de un ocultamiento de moneda en momentos de dificultad (guerras, inestabilidad política…), en vasijas y escondidas en los muros de las casas u otros lugares. Se escondían con la idea de poder recuperarlos una vez la situación se calmase, pero a veces nunca se recuperaban. Estos ocultamientos solían ser monometálicos (plata u oro), por lo que es difícil que encontremos en ellos monedas de cobre (feluses).

En este tipo de monedas, cuando nos referimos a “fragmentos” no hacemos referencia a monedas rotas. Lo que importaba era el peso de la plata, por lo que se recortaban para alcanzar el peso necesario para las transacciones. De ahí que la presencia de muchas monedas fragmentadas en un tesorillo, por poner un ejemplo, nos indica que circuló bastante.

Antes de pasar a hablar de los fragmentos de dirhem, he de comentar que no se trata de un “tesorillo” ni formaban parte de él que sepamos. Solo se trata de hallazgos causales en terrenos de labor en Los Gallardos. Eso sí, se sabe que se encontraron en terrenos más o menos cercanos. Casi todos forman parte de una colección particular, clasificadas como fragmentos de poco valor. Hemos podido acceder a ellos y pesarlos (algo importante en estos casos) para ver de qué se trataba.

Para no alargar mucho el post, pasaremos a mostrar los ejemplares. Tengo que decir que una de ellas es excepcionalmente rara por los datos que aporta, pero en todo lo comentaríamos a posteriori si a alguien realmente le interesa saber más. Las monedas han sido estudiadas por un experto en numismática con bastante experiencia en este tipo de monedas. Como me han gustado las anotaciones que me ha pasado al respecto, me limitaré a reproducirlas aquí. No quiero dejar de recordar que quien haya encontrado y guarde monedas de este tipo, puede enviarnos imágenes para poder estudiarlas, indicando la zona (aproximada) de aparición y a ser posible el peso, unos datos especialmente valiosos.

Vamos a ver los ejemplares, incluyen una imagen con el ejemplar (dibujado para apreciar mejor los detalles) y las anotaciones y explicaciones del experto, que no tienen desperdicio:

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Por supuesto, quien quiera aportar datos, rectificar u opinar al respecto, es muy libre de hacerlo. ¿Sabe alguien el significado de encontrar un dirhem acuñado solo a nombre de “Al Nasir” en Los Gallardos?

 

Bedar: fiestas, turismo y asociaciones

Este fin de semana pasado se celebró la fiesta andalusí (o morisca, aunque no sea lo mismo) de Bédar. No hablaré de ella, más que nada porque no pude ir (lamentablemente) y porque desconozco los datos de asistencia. Pueden encontrarse muchas fotografías sobre la misma en las redes sociales, especialmente en facebook. Bédar juventud-cultura parece ser el órgano de publicidad de los actos del ayuntamiento, lo cual está muy bien porque hay que adaptarse a los nuevos tiempos y, sinceramente, la web oficial del ayuntamiento lleva demasiado tiempo estancada. Entre los actos había algo referente a eso de las “7 maravillas”, que como ya comenté es más bien un monumento (financiado con dinero público, como no) al propio desconocimiento local del propio patrimonio. Una pena.

También se programan para las fiestas un recorrido por las rutas “oficiales”, la del agua y la de las minas. También me parece perfecto.

Sin embargo me veo obligado a denunciar la parálisis que existe actualmente en cuanto a convertir a Bédar en un destino eco-turístico sostenible. Recuerdo que es uno de los objetivos declarados del actual grupo de gobierno municipal (podría tirar de hemeroteca, pero todo el mundo lo sabe ya), y tengo que decir que últimamente se nota un cierto interés en que sea así, y ahí tenemos la colaboración que hubo para traer a Bédar el primer “curso de campo” de geólogos de una universidad francesa.

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Minas con impresionantes recorridos interiores como la Mulata y la Higuera, están todavía a la espera de que se inicien las gestiones de cara a su prometida musealización. ¿Cuánto más tendremos que esperar?

Sin embargo no podemos quedarnos ahí. Hace ya demasiado tiempo que se tendría que haber actualizado la ruta minera y del agua. También hace tiempo que se tendrían que haber creado nuevas rutas. Además, se deberían haber empezado a proponer nuevos proyectos más ambiciosos, como la musealización de minas (recuerdo que formaba parte del programa político de los ganadores en las últimas elecciones) y el proyecto que se me antoja sería la guindilla perfecta para el turismo en Bédar: la instalación de un pequeño tren turístico a vapor para visitar parte de las minas… No, no me he vuelto loco, es algo que se ha hecho ya, y no muy lejos de aquí:

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Este tren, entre La Viñuela y Ventas de Zafarraya, en Granada, está ya funcionando. Ha recibido subvenciones públicas para su instalación y cuenta con una locomotora a escala que haría las delicias de todos los visitantes. Con el dinero de subvenciones que se ha gastado ya en otros proyectos de fomento del turismo, hace tiempo que tendríamos algo así. De nuevo, una pena.

Pero vayamos paso a paso. A mi entender, éstos son los puntos en los que se tiene que trabajar, por orden:

1. Ampliación y mejora de las rutas de senderismo, incluidas rutas para bicicletas.
2. Implicarse en el proyecto de Bédar como centro de estancia para estudiantes de geología.
3. Plantear la musealización de minas como parte integral de la red de rutas de senderismo.
4. Instalación de un ferrocarril turístico.

El objetivo sería que Bédar tuviera una oferta única pero a la vez integrada en la de la axarquía, complementando a ésta. Tenemos un gran patrimonio histórico-arqueológico (argárico e hispano-musulmán fundamentalmente), pero las maravillas arqueológicas del resto de pueblos de la axarquía nos superan con creces. La seña de identidad de Bédar siempre ha sido la minería del hierro-plomo, tan característica de nuestro pueblo. Es por eso que pensamos que es ahí donde tenemos que incidir, sin olvidar (claro está) otros elementos importantes de nuestro patrimonio, como las ya famosas pinturas de la Balsa Alta. El objetivo sería de atraer turismo de calidad y que quiera quedarse unos días en nuestro pueblo para ver todo lo que hay, tanto en el pueblo como en toda la comarca, incluidas las cercanas playas. Es fácilmente entendible que no es suficiente con que vengan tan solo a hacer la ruta de la minería tal y como está diseñada hoy en día, pues se puede hacer sin necesidad de guía y en un solo día, y es muy frecuente que la gente haga la ruta sin ni siquiera acercarse al pueblo.

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Nueva ruta minera Pinar-Serena de 16 km que se está estudiando y preparando desde Bédar Sostenible.

Dentro de nuestras posibilidades, desde la asociación Bédar Sostenible hacemos todo lo que podemos para llegar a ver realizados estos objetivos. La excursión del día 16 forma parte de estas actuaciones. Yo mismo seré el encargado de dirigirla y los que me conocen sabrán que mis excursiones son de todo menos convencionales.

Esto a nivel local, claro está. Pero no hemos de olvidar dónde estamos. Bédar se encuentra en un entorno de enormes posibilidades turísticas. Todos los que leen con cierta asiduidad este blog conocerán ya mi pertenencia a la nueva asociación ARGAR-FUENTE ÁLAMO. Esta asociación llamó rápidamente mi atención porque escapa al localismo y al regionalismo que tanto daño nos ha hecho. Es muy difícil entender cómo es posible que, teniendo como tenemos un patrimonio arqueológico-histórico tan impresionante, ni siquiera seamos conscientes de ello (a la elección de las 7 maravillas en Bédar me remito, sin ir más lejos). Tras una campaña de conferencias, esta nueva asociación intenta concienciar la los ciudadanos de la axarquía de la importancia de nuestro patrimonio y de la necesidad de estudiarlo y ponerlo en valor. Otras comunidades como Murcia y Granada cuentan ya con yacimientos prehistóricos musealizados que son centros de primer orden de atención turística (o pronto lo serán). En Almería, sin embargo, ni siquiera sabemos lo que tenemos, mientras que las entidades públicas que deberían encargarse de esto, y me refiereo a muchos ayuntamientos e instituciones como el Instituto de Estudios Almerienses, no hacen otra cosa que mirarse el ombligo y ver pasar el tiempo.

A ver si reaccionamos de una vez…

Una historia de castillos y atalayas

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Representación del castillo roquero de Bédar.

No es mi intención la de realizar ningún estudio arqueológico ni escribir la historia de Bédar y Serena, pero no puedo evitar interesarme por el tema. Así que sigo con el tema a riesgo de que me vuelvan a calificar de “erudito local”, término que no me gusta en absoluto y que todavía sigue desprendiendo ese tufillo a elitismo tan característico de determinados profesionales académicos dedicados al estudio de esa “historia general”. No creo que Bédar necesite que nadie “exalte” sus glorias, ni que hayan pasado por aquí los fenicios o romanos para sentirnos más importantes, ni tampoco que haya sido el lugar de origen o de estancia de personajes importantes. Claro que, de cara a una proyección turística del pueblo, no estaría mal que Aníbal hubiera descansado en Bédar en su viaje hasta Roma, o que Cneo Pompeyo parara en Bédar a comer. Pero la verdad es que no se tiene ni idea sobre su origen.

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Representación del castillo roquero de Serena.

Ya que parece que Bédar, como “ente” histórico local no tiene mucho que aportar a la historia “general” (exceptuando las pinturas de la Basalta, que parece que tienen algo que aportar al arte pictórico andalusí en el contexto hidráulico), yo me pregunto qué tiene que aportar lo que se sabe de la historia “general” a la historia local de Bédar. Es decir, ¿puede ayudarme de alguna manera lo que se sabe o se ha estudiado hasta ahora a interpretar lo que en Bédar hay? Algunos datos sí que se pueden extraer de la gran cantidad de artículos de académicos profesionales y libros sobre el tema que existen.

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Cima amesetada del cerro donde se encuentran los restos del “castillo de los moros” o castillo nazarita de Bédar.

Tampoco cabe esperar que se emprenda, ni a corto ni a medio plazo, ningún tipo de estudio arqueológico en Bédar-Serena. Parece que la falta de presupuesto y la poca relevancia para la “historia general” son determinantes. No creo que el hallazgo, hace relativamente poco, de un castillo de época nazarita desconocido y una atalaya en Serena, cambiarán esta realidad.

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Restos de cerámica superficial en el castillo de Serena.

Bédar y Serena formaron parte de la frontera del reino de granada durante los siglos XIV y XV. Fue durante el reinado del rey de Granada Muhammad V que se construyeron y repararon la mayor parte de las fortalezas de la frontera. Cada núcleo de población, por pequeño que fuese, debía disponer por lo menos de una torre de refugio para la población. Una serie de atalayas vigilaban la posible llegada de tropas enemigas.

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Otros restos superficiales del castillo de Serena. Algunas monedas de época nazarí, anillos, una contera de estilete, un clavo de atalaje, una punta de virote de ballesta, botones, etc.

Sin duda fueron tiempos difíciles, los ataques cristianos se cebaban especialmente sobre las poblaciones de la frontera. Se sabe que en 1436 las tropas murcianas ocuparon varias plazas nazaritas, entre ellas Bédar. Pero no Serena. Bédar fue recuperada por las tropas nazaritas entre 1446 y 1447, bajo el reinado de Muhammad X “El Cojo”.

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Algunos fragmentos de cerámica incisa superficial del castillo de Bédar.

Sin embargo, y pese a la cercanía, desde el castillo de Serena no se tenía contacto visual con el de Bédar, debido a la orografía del terreno. Debía haber, por lo tanto, alguna atalaya que permitiera esta comunicación. El lugar más probable para su ubicación era el del cerro de la Cruz, desde donde además se podía controlar el camino entre Bédar y Serena, que seguía después en dirección a Sorbas. Allí encontramos recientemente los restos de una atalaya, desde la que se podía ver directamente el castillo de Serena, pero no el de Bédar. Desde donde estaba ubicada esta atalaya sí que se puede observar, hoy en día, el pueblo de Bédar y el cerro del Pecho. Algún autor ha comentado, alguna vez, la posibilidad de que en este cerro existiera alguna antigua atalaya. Esta suposición se basa en el hecho de la presencia de restos de cerámica medieval en la cima. Yo mismo pude comprobar que, en efecto, hay bastantes restos de cerámica en esta ubicación, muy similar a lo que se puede encontrar en los castillos.

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Otros restos superficiales del castillo de Bédar: fragmentos de cerámica esgrafiada al manganeso, considerada de lujo. También unas pinzas dentadas, un instrumental médico que se utilizaba para pequeñas intervenciones en la piel, como la extracción de cuerpos extraños. También podemos ver una punta de flecha de sección cuadrangular.

La ubicación de la atalaya del cerro de la Cruz, desde la que no se podía ver el castillo de Bédar pero sí este cerro, apoya la hipótesis de la existencia de esta segunda atalaya. Con ambas atalayas quedaban conectados los dos castillos, de manera que pudieran alertarse mutuamente si había problemas.

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En las fotografías superiores: atalayas de vigía del castillo de Teresa, en la vecina sierra Cabrera. Desde ella se tenía una amplia panorámica del curso del río Aguas y la sierra de Bédar al fondo.

Finalmente, Vera capituló en 1488 ante el rey don Fernando, y tras Vera hicieron lo mismo todas las villas y alquerías de la zona. El Macarche, por Bédar y Almaf Canif por Serena, se entregaron al rey Don Fernando.
Tras la conquista, las fortalezas de Bédar y Serena fueron derribadas para evitar que fueran utilizadas de sublevación. Ahí acaba la historia conocida de estas fortalezas.

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Restos de la atalaya del cerro de la Cruz.

El castillo de Serena fue olvidado durante mucho tiempo hasta que hace unos años, y siguiendo las pistas que daba el libro de Repartimiento y Apeo, fue de nuevo redescubierto. De ahí que en superficie se hayan encontrado más objetos de metal que no en Bédar. Destaca la presencia de más fragmentos de cerámica esgrafiada al manganeso, que se utilizaba especialmente para el servicio del agua y que podría considerarse como de lujo. Hay que señalar también el hallazgo de una pieza de instrumental médico en el castillo de Bédar, en concreto unas pinzas dentadas, que se utilizaban para pequeñas operaciones sobre la piel.

Todos estos objetos que hablan de tiempos complicados, pobreza y guerra: puntas de flecha y virotes de ballesta, escorias de hierro, fragmentos de plomo, anillos, una contera de estilete… También algunas monedas, feluses (uno con la fecha de 1474) y dirhams nazarís perforados (posiblemente usados como adornos o amuletos). También se han encontrado entre los restos superficiales de los castillos dos herraduras y un clavo de atalaje, los caballos eran una de las posesiones más caras.

Para acabar, presento algunas fotografías de los restos superficiales del castillo de Serena. El hecho de que no se conociera su existencia explica el hecho de que se hayan encontrado muchas más piezas metálicas en superficie que no en Bédar, a pesar de que la zona ha sido también afectada por pequeñas obras. La destrucción de este castillo por las tropas cristianas se hizo a conciencia, la superficie está ocupada por escombros y restos de los paramentos de lo que debió ser el aljibe, y tan solo quedan pequeños fragmentos de la muralla y de lo que parece que fue un torreón. Como resultado, es muy difícil reconocer que allí hubo un castillo si no fuera por los restos de cerámica, parece una cima más de uno de los cerros.

En comparación, el castillo de Bédar se encuentra completamente libre de escombros, pues son muchos años de ir allí a la búsqueda del “tesoro de los moros” y de utilizar las piedras en caballones y otras construcciones. Varias son las cosas que se dice que se han encontrado allí, muchas simples leyendas sin fundamento, y muy complicado encontrar algunos restos que se sepa, con un razonable grado de seguridad, que provienen de este castillo. Sin embargo, el castillo de Bédar conserva su aljibe y muchos más restos de muros que el de Serena, cosa que lo hace mucho más interesante de visitar.

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