Cuando el humo se disipe…

El incendio que ha afectado a Los Gallardos, Bédar y otros municipios ya está controlado. Es el momento de acordarse, ante todo, de quienes han sufrido las peores consecuencias. Desde este espacio queremos expresar nuestras más sinceras condolencias a las familias de las víctimas mortales y enviar todo nuestro apoyo a las personas afectadas, especialmente a quienes han perdido sus hogares o han visto su vida alterada por esta tragedia. Ojalá puedan recuperar la normalidad lo antes posible.

Dentro de unos días, los medios de comunicación pondrán su atención en otra noticia. Las cámaras y reporteros desaparecerán y el silencio volverá a nuestras sierras. Pero nosotros seguiremos aquí, contemplando un paisaje profundamente herido.

Nos quedará un monte arrasado, precisamente uno de los grandes atractivos naturales de nuestro municipio. Nos quedará también la incertidumbre sobre el estado de nuestro patrimonio minero e histórico, cuya conservación nos preocupa enormemente, aunque hoy la prioridad indiscutible sean las personas y sus pérdidas.

Y nos quedará algo menos visible: la imagen que este desastre proyectará hacia el exterior, una reputación que tardará tiempo en recuperarse.

Quizá, cuando llegue el momento de reconstruir, también debamos preguntarnos qué futuro queremos para nuestro pueblo. Si no ha llegado la hora de valorar de verdad nuestros recursos naturales, históricos y culturales como una parte esencial de nuestro desarrollo. Porque recuperar la sierra llevará muchos años, pero la forma en que decidamos cuidar nuestro territorio y nuestro patrimonio depende de nosotros desde hoy.

Ojalá esta tragedia marque también el comienzo de una reflexión colectiva sobre el pueblo que queremos dejar a las próximas generaciones.

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