Hay ocasiones en las que un acontecimiento nos obliga a mirar de nuevo aquello que tenemos delante.
El incendio que este verano de 2026 arrasó buena parte de la sierra de Bédar dejó tras de sí una enorme destrucción ambiental, daños materiales y una profunda preocupación por nuestro patrimonio. La Balsa Alta, afortunadamente, se salvó.
Pero estuvo muy cerca de no hacerlo.
En la visita que realizamos después del incendio pudimos comprobar que el frente de las llamas había llegado aproximadamente a unos 150 metros del lugar donde se conservan las pinturas de la Balsa Alta, en dirección al Castillo de los Moros. Las pinturas no fueron alcanzadas por el fuego y los restos permanecieron a salvo… esta vez tuvimos suerte.
Pero basta imaginar unos metros más de avance del incendio para comprender lo que podríamos estar lamentando hoy: la desaparición irreversible de uno de los testimonios pictóricos andalusíes más singulares conservados en nuestra provincia.
Y eso debería hacernos reaccionar.
Porque la Balsa Alta no es simplemente una antigua construcción hidráulica.

Una historia que lleva décadas esperando
La importancia de la Balsa Alta se conoce desde hace muchos años.
En 2004 existe ya una Ficha de Informe Completo de Patrimonio Inmueble Arqueológico, fechada el 23 de junio, elaborada por Eva Jiménez Jiménez, M.ª del Rosario Torres Fernández y M.ª del Mar Nicolás Martínez.
En mayo de 2007, la Delegación Provincial de Cultura realizó una visita al lugar junto con el arqueólogo Patrice Cressier. A partir de aquella visita se planteó la necesidad de preparar una intervención.
Y en agosto de 2009, la arqueóloga Sophie Gilotte presentó, a petición de la Delegación de Cultura de Almería, un proyecto denominado «Estudio integral y recuperación de la balsa de Bédar», contando con Manuel López-Gay Salmerón para la parte correspondiente a restauración.
Gilotte explicaría posteriormente que aquel proyecto de estudio, preservación y puesta en valor no llegó a concretarse, principalmente por razones presupuestarias.
En 2014 publicó su estudio La balsa alta de Bédar (Almería): una pregunta abierta al arte pictórico andalusí en contexto hidráulico, donde señalaba la necesidad de un estudio global que incluyera sondeos arqueológicos, prospección sistemática, limpieza y análisis de las pinturas y estudio del sistema hidráulico y del asentamiento medieval relacionado.
Es decir, hace ya muchos años que los especialistas vienen señalando que este lugar necesitaba una actuación integral.
También desde Bédar hemos contribuido a su conocimiento
Desde El Faro de Bédar hemos intentado durante años documentar y dar a conocer las pinturas y el patrimonio histórico de nuestro municipio.
En el caso de la Balsa Alta, esa labor tuvo además una consecuencia que consideramos importante dejar constancia.
Las fotografías que realizamos y publicamos de las pinturas en 2004 fueron utilizadas posteriormente por la investigadora Carmen Barceló.
En su estudio publicado en 2020 en la revista científica Al-Qanṭara, Barceló explica expresamente que pudo disponer de un reportaje fotográfico de los trazos árabes gracias a la página dedicada a las pinturas de El Faro de Bédar.
Y añade que aquellas imágenes hicieron posible interpretar con mayor facilidad el texto árabe, una tarea que había resultado imposible a partir de las reproducciones publicadas anteriormente.
La investigadora cita además expresamente en su bibliografía nuestro artículo «El Faro de Bédar. Las pinturas de la Balsa Alta».
No pretendemos atribuirnos un mérito que corresponde fundamentalmente a los investigadores que han estudiado el monumento, pero sí creemos importante dejar constancia de que la documentación fotográfica realizada y difundida desde este blog contribuyó al conocimiento científico de las pinturas.
En definitiva, también desde Bédar se ha aportado conocimiento a la investigación de este excepcional conjunto.
966: una fecha que cambió nuestra visión de la Balsa Alta
El trabajo de Carmen Barceló supuso un importante avance.
El estudio de la inscripción árabe permitió fechar el conjunto en el año 355 de la Hégira, 966 de nuestra era, durante el gobierno del califa al-Hakam II.
El propio título del artículo lo deja claro: Pintura califal de Bédar (Almería, 355/966).
Estamos, por tanto, ante un testimonio de época califal, con una antigüedad de más de mil años.
Las pinturas conservan escritura árabe, representaciones figurativas, animales, posibles escenas de caza, motivos geométricos y otros elementos cuyo estudio completo todavía está pendiente.
Y precisamente aquí encontramos una de las cuestiones que hacen que la conservación de la Balsa Alta sea todavía más urgente. Barceló concluyó su estudio señalando la necesidad de realizar una excavación profesional del monumento.
La recomendación científica está ahí. El proyecto de intervención de 2009 también está ahí. La documentación patrimonial de la Junta está ahí.
Y el monumento sigue esperando.
Una nueva visita y una posible nueva figura


Durante una de nuestras visitas a la Balsa Alta, en el verano de 2025, ocurrió algo que nos hizo volver a pensar en todo aquello que todavía puede estar oculto.
Mientras examinábamos las pinturas, uno de los asistentes llamó nuestra atención sobre una zona que hasta entonces no habíamos identificado como una posible representación figurativa.
Entre las gruesas concreciones de carbonatos que cubren buena parte de las pinturas parecía distinguirse otra posible figura de un cánido. Insistimos en una palabra: posible. En la imagen superior vemos a la izquierda la zona que examinamos y, a la derecha, la posible figura de un cánido, casi completamente cubierta por las concreciones.
No pretendemos que una observación realizada durante una visita sustituya al trabajo de un restaurador, arqueólogo o especialista en pintura mural.Precisamente lo contrario.
Lo que esta observación demuestra es la necesidad de que ese trabajo especializado se realice.
Porque si la interpretación se confirmase, estaríamos ante un nuevo elemento figurativo que se añadiría al repertorio ya conocido de la Balsa Alta.
Y aparece entonces una pregunta mucho más importante:
¿Qué puede haber debajo de las zonas que hoy permanecen cubiertas por las concreciones?
Podría no haber nada más. Pero también podrían conservarse nuevos dibujos, nuevas figuras o incluso nuevos fragmentos de escritura. Ya en el primer estudio que se realizó se realizaron varias catas y se confirmó esta posibilidad.
La única forma de saberlo es mediante una intervención científica, controlada y realizada por especialistas.
Y entonces llegó el incendio
El incendio de julio de 2026 ha convertido esa necesidad en algo todavía más evidente.
Las llamas no alcanzaron finalmente las pinturas, pero llegaron aproximadamente hasta 150 metros de ellas.
Cualquiera que conozca el terreno puede comprender lo que significa esa distancia cuando un incendio forestal avanza impulsado por el viento y la vegetación seca.
Un cambio de dirección del viento o unas condiciones meteorológicas ligeramente diferentes… y hoy podríamos estar hablando de las pinturas de la Balsa Alta en pasado.
No estamos exagerando el peligro: el fuego estuvo allí.
Y la Balsa Alta no dispone de una protección acorde con el valor que hoy sabemos que tiene.
El incendio nos ha dado un aviso que no deberíamos desaprovechar.
¿Qué puede hacer el Ayuntamiento?
Esta es la parte en la que queremos ser especialmente claros.
No pensamos que el Ayuntamiento de Bédar deba esperar pasivamente a que otra Administración tome la iniciativa.
La Ley 4/2026 de Patrimonio Cultural de Andalucía atribuye a los municipios funciones en materia de protección, conservación, investigación y difusión del patrimonio cultural situado en su término municipal.
Eso no significa que el Ayuntamiento pueda excavar o restaurar las pinturas directamente sin autorización.
Las intervenciones arqueológicas y determinadas actuaciones sobre bienes patrimoniales deben realizarse conforme a los procedimientos establecidos por la Junta de Andalucía.
Pero hay una diferencia fundamental entre no tener competencia para autorizar una excavación y no poder impulsar una actuación.
El Ayuntamiento sí puede impulsar el proyecto.
–Puede presupuestarlo.
–Puede contratar los estudios técnicos que correspondan.
–Puede buscar financiación.
–Puede solicitar formalmente la colaboración de la Junta.
–Y puede promover que la actuación se tramite con carácter prioritario cuando exista un riesgo para la conservación.
Otros municipios de nuestro entorno ya han demostrado que es posible
No hace falta imaginar un modelo teórico, tenemos ejemplos muy próximos:
En Vera, el Ayuntamiento ha impulsado un Proyecto General de Investigación de seis años para la antigua ciudad de Bayra, con una dotación anunciada de 1.347.218 euros, con la intención de convertir el yacimiento en un parque arqueológico visitable. El proyecto contempla excavación, conservación y puesta en valor, y se acompaña de actuaciones relacionadas con la ampliación del BIC, un centro de interpretación y recepción de visitantes, vallado y mejora de accesos.
En Mojácar, el Ayuntamiento ha impulsado junto con la Universidad de Granada proyectos de investigación, conservación y puesta en valor de Mojácar la Vieja, con la intención de convertir el yacimiento en un recurso cultural y visitable.
En Antas, el patrimonio arqueológico se ha convertido igualmente en una línea de actuación municipal. El municipio cuenta con el Centro de Interpretación de la Cultura Argárica y ha impulsado diferentes actuaciones relacionadas con la investigación y difusión de su patrimonio. Las investigaciones recientes en el Cabezo María han sacado además a la luz una iglesia tardoantigua y han planteado la posible existencia de una comunidad monástica cristiana.
Y Macael ofrece otro ejemplo de colaboración entre administraciones para convertir un patrimonio histórico e industrial en recurso turístico. El municipio ha trabajado con la Junta de Andalucía en la puesta en valor y difusión de su patrimonio relacionado con el mármol, culminando recientemente con la apertura del Parque Minero.
No se trata de comparar unos municipios con otros, cada localidad tiene sus necesidades, sus presupuestos y sus circunstancias.
Pero estos ejemplos demuestran algo:
Un Ayuntamiento puede tomar la iniciativa, buscar investigadores, elaborar proyectos, conseguir financiación y trabajar conjuntamente con la Junta y otras instituciones para convertir el patrimonio en un recurso cultural y turístico.

¿Qué proponemos para la Balsa Alta?
Creemos que el Ayuntamiento podría comenzar por algo perfectamente concreto.
1. Un diagnóstico técnico
Encargar a especialistas una evaluación del estado actual de la estructura y de las pinturas.
Especialmente después del incendio, debería comprobarse también el estado de la vegetación, los riesgos derivados del fuego y las condiciones de seguridad del enclave.
2. Recuperar el proyecto de 2009
Localizar el «Estudio integral y recuperación de la balsa de Bédar» presentado por Sophie Gilotte en agosto de 2009.
Comprobar qué actuaciones contemplaba, cuáles llegaron a realizarse y cuáles quedaron pendientes.
3. Actualizarlo
Incorporar los conocimientos obtenidos posteriormente, especialmente el estudio de Carmen Barceló y la datación de 966.
Y estudiar específicamente las zonas cubiertas por carbonatos, incluida la posible nueva figura que observamos durante nuestra visita de 2025.
4. Pedir formalmente a Cultura el expediente actual
El Ayuntamiento debería solicitar a la Delegación Territorial de Cultura de Almería el estado actual del expediente (fecha de inicio, actuaciones realizadas y pendientes, el régimen de protección aplicable y las autorizaciones necesarias para la intervención).
Es importante saber si ese expediente corresponde al procedimiento iniciado a raíz del proyecto de 2009 o si se trata de un expediente posterior.
5. Elaborar un proyecto por fases
No es necesario plantear que todo se haga de golpe.
Podría comenzar con una primera fase de documentación y diagnóstico, pasar a una investigación arqueológica con estudio de las pinturas, plantear proyectos de conservación y proteción y, finalmente, su puesta en valor.
Y cada fase podría tener su correspondiente presupuesto y financiación.
6. Presupuestarlo
Este punto nos parece esencial.
La Balsa Alta necesita una partida presupuestaria.
No necesariamente para ejecutar de inmediato una actuación completa, que puede requerir varios años, sino para comenzar por aquello que resulta imprescindible: conocer con precisión su estado, protegerla y redactar el proyecto.
La Ley 4/2026 contempla además mecanismos de actuación urgente cuando existe peligro de pérdida o destrucción del patrimonio arqueológico.
La cercanía a la que llegó el incendio debería ser, como mínimo, motivo suficiente para que los técnicos valoren específicamente esta cuestión.
Naturalmente, las necesidades urgentes derivadas del incendio (protección de las personas, viviendas, caminos, infraestructuras y recuperación de los daños materiales) deben tener prioridad cuando exista una necesidad inmediata.
Pero eso no significa que la Balsa Alta deba quedar nuevamente relegada.
Una inversión que puede devolver mucho más de lo que cuesta
En los últimos años hemos visto en Bédar inversiones en nuevas infraestructuras y equipamientos.Todas pueden tener su utilidad y no pretendemos cuestionar la conveniencia de atender las necesidades del municipio.
Pero creemos que también es legítimo plantear una pregunta:
¿No merece un monumento de más de mil años, único por sus pinturas y su cronología califal, un esfuerzo de planificación y financiación al menos comparable al que dedicamos a algunas infraestructuras mucho más recientes?
No estamos hablando de construir algo desde cero, estamos hablando de conservar algo que ya existe.
Algo que ha sobrevivido durante más de mil años.
Algo que ha sido estudiado por investigadores como Patrice Cressier, Sophie Gilotte y Carmen Barceló.
Algo cuya inscripción nos permite situarlo en el año 966.
Y algo que este verano estuvo aproximadamente a 150 metros de desaparecer para siempre.
Bédar tiene aquí una oportunidad
La recuperación de la Balsa Alta no debería contemplarse únicamente como un gasto, puede convertirse en una oportunidad para Bédar.
Una actuación científica rigurosa permitiría incorporar un nuevo elemento a la historia que podemos contar sobre nuestro municipio: la historia de su pasado andalusí, de sus sistemas hidráulicos, de sus paisajes históricos y de una pequeña pero extraordinaria muestra de arte pictórico califal.
Podría integrarse además en la Ruta del Agua, conectarse con otros elementos del patrimonio histórico de Bédar y convertirse, con el tiempo, en un nuevo recurso para el turismo cultural.
Y hay una última razón para hacerlo ahora:
El incendio de este verano ha dejado una imagen muy dura de nuestra sierra y de nuestro municipio. Necesitamos reconstruir y recuperar lo que el fuego destruyó, pero también puede demostrar que sabe proteger aquello que el fuego no consiguió destruir.
Por eso hacemos desde aquí un llamamiento respetuoso al Ayuntamiento de Bédar:
No dejemos que la Balsa Alta tenga que esperar otros veinte años.
Antes de que sea demasiado tarde.































































