Carmen de Bédar: una memoria industrial que las llamas no consiguieron borrar

Las visitas que estamos realizando a distintos enclaves mineros de Bédar después del incendio de julio de 2026 están permitiendo comprobar sobre el terreno el impacto del fuego y, al mismo tiempo, recordar hasta qué punto nuestro patrimonio industrial es frágil. Entre los lugares que hemos visitado se encuentran los restos de la antigua fundición Carmen de Bédar, en El Pinar de Bédar. Milagrosamente, el conjunto se ha salvado de las llamas, aunque el incendio pasó bastante cerca. Una vez más, la fortuna ha jugado a favor de unos restos que constituyen uno de los testimonios más interesantes de la actividad minera y metalúrgica de Bédar en el siglo XIX.

Arriba: reconstrucción artística de la fundición Carmen de Bédar en su época de actividad, con los hornos de reverbero, el sistema de lavado de mineral y las distintas instalaciones que formaban este antiguo establecimiento metalúrgico. Ilustración de Juan Antonio Soler Jódar.

La fundición aparece documentada en 1845, cuando fue registrada como Oficina de Beneficio o fábrica de fundición con el nombre de Carmen de Bédar. Ese mismo año produjo al menos 805 quintales de plomo en barras, una cifra que permite hacerse una idea de la actividad que llegó a concentrarse en este pequeño establecimiento. El plomo obtenido no se trasladaba directamente a la costa, sino a la fundición de San Ramón, mejor situada para su posterior embarque. La distancia y el coste del transporte condicionaron, de hecho, tanto el funcionamiento de Carmen de Bédar como las propias características de sus instalaciones.

Arriba: estado actual de los restos de la fundición, milagrosamente preservados de las llamas, aunque el fuego pasó muy cerca del conjunto.

Arriba: fotografía que muestra lo cerca que llegaron las llamas de este importante elemento del patrimonio industrial de Bédar.

La Carmen de Bédar no era únicamente una fundición. Disponía también de un lavadero de mineral, del que todavía quedan diversos vestigios: balsas, conducciones de agua, muros, fragmentos de cribas e incluso parte de una bomba. En la zona principal se conservan los hogares de tres cámaras abovedadas, probablemente correspondientes a hornos de reverbero utilizados para la fundición del plomo. Estos espacios fueron reutilizados posteriormente como viviendas para los mineros, una muestra de cómo las antiguas instalaciones industriales se adaptaban a las necesidades de quienes trabajaban y vivían en torno a la minería.

Uno de los elementos más singulares es una estructura prismática de unos diez metros de altura, decorada con arcos y con una abertura en su parte inferior. Todo apunta a que se trataba de un horno de cuba, posiblemente destinado al tratamiento de las escorias ricas producidas por los hornos de reverbero. Su configuración permitía cargarlo desde la parte superior, siguiendo modelos de tradición inglesa que tuvieron una importante presencia en las fundiciones del sureste peninsular. Junto a los hornos y al sistema de lavado, estos restos permiten imaginar cómo funcionaba un establecimiento metalúrgico de mediados del siglo XIX.

Arriba: estado actual de la última chimenea de Bédar, la de la fundición Carmen. Su deterioro hace necesaria una intervención de emergencia que permita asegurarla y evitar su colapso. Llevamos muchos años reclamando su protección, sin que hasta ahora se haya actuado. Esperamos que la historia no se repita y que no tengamos que lamentar con la chimenea de Carmen lo mismo que sucedió recientemente con el último castillete minero de Bédar, el del pozo P de Mahoma.

También resulta especialmente interesante la pequeña galería de condensación, asociada a la chimenea, que conserva unas dimensiones sorprendentes por lo reducidas: apenas 27 metros de longitud y una sección aproximada de 0,72 por 1 metro. No permitía la entrada de operarios para recuperar los humos condensados. Su pequeño tamaño pudo responder a la necesidad de reducir el consumo de combustible en una instalación alejada de la costa y sometida a elevados costes de transporte. Era una solución que permitía optimizar el tiro y ahorrar combustible, aunque a costa de perder parte del plomo contenido en los humos.

La historia de la fundición también refleja la compleja realidad empresarial de la minería de aquellos años. En agosto de 1845 se constituyó la Sociedad del Boliche de fundición titulada Carmen de Bédar, con doce acciones repartidas entre distintos propietarios e inversores. La sociedad estableció acuerdos con los dueños de varias minas cercanas para garantizar el suministro de mineral. Sin embargo, pocos meses después comenzó una rápida compraventa de participaciones y una espectacular depreciación de las acciones, que pasaron de valorarse en torno a 1.400 reales a venderse por cantidades muy inferiores. Tras estos documentos notariales se esconde la historia económica de un sector sometido a grandes riesgos, pero también la de las personas que intentaron convertir el mineral de las sierras de Bédar en riqueza industrial.

Arriba: tres fotografías que muestran, sin paliativos, la magnitud de la devastación causada por el incendio y la destrucción de buena parte de los pinares de la zona.

Hoy, casi dos siglos después, Carmen de Bédar ha vuelto a enfrentarse a una amenaza. El incendio de julio de 2026 pasó muy cerca de sus restos, pero, afortunadamente, las llamas no consiguieron destruirlos. Es una suerte extraordinaria, aunque no podemos confiar siempre en la fortuna. La visita ha servido también para poner de manifiesto la necesidad de actuar sobre un elemento especialmente vulnerable: la chimenea de la fundición. Su estado requiere una evaluación y, sobre todo, una intervención que garantice su estabilidad antes de que pueda desplomarse. Si la perdemos, desaparecerá una pieza fundamental de este paisaje industrial y será mucho más difícil comprender sobre el terreno cómo funcionaba la antigua fundición. El incendio nos ha dejado una advertencia clara: proteger el patrimonio no consiste únicamente en lamentar su pérdida cuando ya se ha producido. Carmen de Bédar se ha salvado de las llamas; ahora tenemos la responsabilidad de evitar que termine cayendo por abandono.

Atlas ilustrado de las fundiciones del Levante almeriense (ss. XIX-XX): Historia y rutas turísticas.

Todo lo referente a la fundición Carmen de Bédar se recoge en esta obra, que tendremos ocasión de presentar y comentar el próximo 13 de agosto, a las 20:30 h, en la Pérgola de Vera. Una buena oportunidad para conocer mejor la historia de este y otros elementos de nuestro patrimonio minero.

Incendio de Bédar: el barranco del Servalico, entre las cenizas y la memoria minera

La reciente visita al barranco del Servalico y a la antigua mina Pobreza deja una impresión difícil de olvidar. El incendio ha arrasado por completo este paraje, transformando un paisaje que hasta hace poco estaba cubierto por pinares y matorral mediterráneo en una extensión de terreno ennegrecido. La violencia del fuego no solo ha afectado al medio natural, sino también a varias viviendas de la zona, recordándonos que este tipo de catástrofes tiene consecuencias tanto ambientales como humanas.

Arriba: el poste indicador, derribado y calcinado por el incendio, se ha convertido en un triste símbolo de la tragedia que ha asolado el barranco del Servalico.

Arriba: indicador de la Ruta de la Minería parcialmente calcinado por el incendio.

Paradójicamente, la desaparición de la cubierta vegetal ha dejado al descubierto numerosos restos del patrimonio minero que durante décadas permanecían ocultos entre la maleza. Hoy es posible recorrer con facilidad las ruinas de la mina Pobreza y contemplar elementos que hasta hace poco apenas eran visibles. Destacan especialmente las antiguas bocaminas de San José y San Diego, así como las tolvas del antiguo cable aéreo minero que transportaba el mineral hasta El Pinar de Bédar, vestigios de una intensa actividad minera que marcó profundamente la historia del municipio.

Arriba: las arboledas calcinadas son lo que queda tras el devastador paso del incendio.

Arriba: una de las casas alcanzadas por el incendio, testimonio de los daños causados más allá del medio natural.

Entre las imágenes más representativas del desastre se encuentra el poste indicador de direcciones, derribado por el incendio, con el mástil completamente quemado y los indicadores de la ruta reducidos a estructuras calcinadas. Se ha convertido, de forma involuntaria, en un símbolo de la devastación sufrida por el barranco del Servalico y de la fragilidad tanto del patrimonio natural como del histórico frente a este tipo de episodios.

Arriba: bocamina de la galería San José.

Arriba: bocamina de la galería San Diego.

Arriba; ruinas del edificio de la fragua de la mina Pobreza.

Arriba: tolvas de mampostería de la estación de carga del cable aéreo minero de la mina Pobreza.

Arriba: aljibe de la mina Pobreza.

Cuando la naturaleza comience a recuperarse, la vegetación volverá a cubrir progresivamente estas antiguas explotaciones mineras. Sin embargo, esta visita también invita a reflexionar sobre la necesidad de actuar para conservar y proteger este legado. No basta con dejar que el tiempo siga su curso y confiar en que el monte oculte nuevamente estos restos. La recuperación del entorno natural debe ir acompañada de medidas destinadas a documentar, consolidar y poner en valor el patrimonio minero, de manera que ambos, naturaleza e historia, puedan coexistir y preservarse para las generaciones futuras.

La Ruta del Agua de Bédar y sus pinturas murales andalusíes: a salvo del incendio, pero no del abandono

En los últimos días hemos querido comprobar sobre el terreno el estado de la Ruta del Agua de Bédar tras el grave incendio que ha afectado a buena parte de la sierra. Aunque las llamas llegaron a aproximarse peligrosamente a los núcleos urbanos de Bédar y Bedarín, el entorno inmediato por el que discurre este conocido itinerario se ha librado, afortunadamente, de los efectos del fuego. Del mismo modo, las importantes pinturas murales andalusíes del siglo XI de la Balsa Alta de Bédar también han quedado intactas, evitando así una pérdida patrimonial de enorme relevancia.

Arriba: Contraste entre el entorno de Bédar, que ha permanecido afortunadamente a salvo del incendio, y la ladera de la sierra, completamente calcinada, visible al fondo.

Esta es, sin duda, una noticia positiva dentro de una tragedia ambiental de grandes dimensiones. Sin embargo, conviene recordar que el hecho de que la ruta no haya sido alcanzada por el incendio no significa que pueda recorrerse sin precauciones.

La Ruta del Agua continúa mostrando las consecuencias de las lluvias torrenciales sufridas el pasado año. Es cierto que se han llevado a cabo algunos trabajos de reparación, consolidándose diversos caminos e instalándose barandillas de madera en determinados puntos para mejorar la seguridad. No obstante, el itinerario sigue presentando tramos que requieren especial atención. El sector comprendido entre la Fuente Temprana y la Balsa Alta continúa siendo el más delicado, tanto por el deterioro del sendero como por la abundante vegetación, que en algunos puntos dificulta considerablemente el paso.

Arriba: Una de las protecciones de madera en un punto cercano a la Balsa Alta.

Dado que actualmente no nos consta ninguna señalización que prohíba transitar por la ruta, consideramos oportuno advertir a quienes deseen recorrerla de que no se trata de un itinerario apto para personas con movilidad reducida y de que es imprescindible extremar la precaución, especialmente en aquellos tramos que discurren junto a las acequias, donde el terreno puede resultar resbaladizo o presentar zonas estrechas y expuestas.

Arriba: Uno de los tramos más delicados del recorrido entre la Balsa Alta y la Fuente Temprana. El deterioro del sendero obliga en algunos puntos a transitar por la propia acequia, por lo que es necesario extremar la precaución.

Un patrimonio excepcional que sigue esperando protección

Si la situación del sendero invita a la prudencia, mucho más preocupante es la de uno de los elementos patrimoniales más singulares que alberga este paraje: las pinturas murales andalusíes del siglo XI.

A día de hoy permanecen completamente inaccesibles para el público, sin medidas de protección efectivas y sin que exista un proyecto conocido para su restauración, estudio o puesta en valor. Han transcurrido décadas desde su descubrimiento y, pese a tratarse de un conjunto excepcional dentro del patrimonio andalusí, su situación continúa siendo la misma: abandono e indiferencia administrativa.

Arriba: La Balsa Alta de Bédar, uno de los enclaves más emblemáticos del patrimonio histórico e hidráulico de la localidad, afortunadamente preservado del incendio.

Desde este blog hemos venido denunciando esta realidad de forma reiterada. Hemos trasladado nuestras preocupaciones tanto a las autoridades municipales como a los responsables competentes en materia de patrimonio cultural, impulsando además las iniciativas encaminadas a su estudio y difusión. Resulta difícil no constatar que buena parte del conocimiento generado sobre este enclave ha partido precisamente de este modesto espacio de divulgación, mientras las instituciones responsables siguen sin ofrecer una respuesta acorde con el valor histórico del conjunto.

Arriba: Fotografía de las pinturas murales andalusíes de la Balsa Alta de Bédar, realizada en 2004. El reportaje fotográfico llevado a cabo por este blog fue fundamental para que la profesora Carmen Barceló, catedrática de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Valencia, pudiera estudiar y traducir las inscripciones conservadas. Gracias a ese trabajo se identificó el texto fundacional del conjunto: «El primero del mes de ŷumādà al-ājira del año cincuenta y cinco y trescientos. Fue escrito…», una inscripción que permite fechar las pinturas el 25 de mayo de 966, durante el califato de al-Ḥakam II. Publicados en la revista científica Al-Qanṭara bajo el título Pintura califal de Bédar (Almería, 355/966), estos resultados confirmaron la extraordinaria importancia histórica de unas pinturas únicas que, pese a su relevancia y a la contribución decisiva de este blog para su documentación y estudio, continúan hoy sin protección efectiva, sin restaurar y sin posibilidad de ser visitadas.

En esta ocasión, además, las pinturas han escapado literalmente de la destrucción. Hemos podido comprobar que el frente del incendio llegó aproximadamente a unos 150 metros del lugar donde se conservan, en dirección al Castillo de los Moros, una zona que todavía no nos ha sido posible visitar para evaluar su estado.

La proximidad del fuego obliga a una reflexión inevitable. De haber ardido la espesa vegetación que rodea este enclave, es muy probable que hoy estuviéramos lamentando la desaparición irreversible de un bien patrimonial único. Habría sido una pérdida irreparable para la historia de Bédar y para el patrimonio andalusí en su conjunto.

Arriba: Tramo de la Ruta del Agua entre la Balsa Alta y la fuente de los Chorreadores. Tras los daños ocasionados por las lluvias torrenciales del pasado año, el camino ha sido reparado y dotado de nuevas protecciones de madera para mejorar la seguridad de los visitantes.

Confiamos en que esta grave tragedia sirva, al menos, para poner de manifiesto la extraordinaria vulnerabilidad de estos bienes culturales. La conservación del patrimonio no puede depender únicamente de la fortuna o de que un incendio cambie de dirección en el último momento. Es necesaria una actuación decidida que garantice su protección, su estudio y su adecuada puesta en valor antes de que sea demasiado tarde.

Porque el patrimonio histórico no solo se pierde por la acción del fuego. También desaparece lentamente cuando el abandono se convierte en la norma y la inacción institucional acaba siendo la respuesta habitual.

Cuando el humo se disipe…

El incendio que ha afectado a Los Gallardos, Bédar y otros municipios ya está controlado. Es el momento de acordarse, ante todo, de quienes han sufrido las peores consecuencias. Desde este espacio queremos expresar nuestras más sinceras condolencias a las familias de las víctimas mortales y enviar todo nuestro apoyo a las personas afectadas, especialmente a quienes han perdido sus hogares o han visto su vida alterada por esta tragedia. Ojalá puedan recuperar la normalidad lo antes posible.

Dentro de unos días, los medios de comunicación pondrán su atención en otra noticia. Las cámaras y reporteros desaparecerán y el silencio volverá a nuestras sierras. Pero nosotros seguiremos aquí, contemplando un paisaje profundamente herido.

Nos quedará un monte arrasado, precisamente uno de los grandes atractivos naturales de nuestro municipio. Nos quedará también la incertidumbre sobre el estado de nuestro patrimonio minero e histórico, cuya conservación nos preocupa enormemente, aunque hoy la prioridad indiscutible sean las personas y sus pérdidas.

Y nos quedará algo menos visible: la imagen que este desastre proyectará hacia el exterior, una reputación que tardará tiempo en recuperarse.

Quizá, cuando llegue el momento de reconstruir, también debamos preguntarnos qué futuro queremos para nuestro pueblo. Si no ha llegado la hora de valorar de verdad nuestros recursos naturales, históricos y culturales como una parte esencial de nuestro desarrollo. Porque recuperar la sierra llevará muchos años, pero la forma en que decidamos cuidar nuestro territorio y nuestro patrimonio depende de nosotros desde hoy.

Ojalá esta tragedia marque también el comienzo de una reflexión colectiva sobre el pueblo que queremos dejar a las próximas generaciones.

La sierra que amamos, devastada por el fuego

Aún no hemos salido del shock provocado por la tragedia que está viviendo nuestra sierra. En estos momentos no cabe otra valoración que no sea la de confiar en que el incendio pueda ser controlado cuanto antes, que se localice a las personas desaparecidas y que se preste toda la ayuda posible a quienes han resultado damnificados. Lo primero son las víctimas, sus familias y todas aquellas personas que, además del sufrimiento y la incertidumbre, ni siquiera saben todavía si conservan sus hogares o sus propiedades. Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a los servicios de extinción de incendios, a los cuerpos de seguridad, a los equipos de emergencias, a los voluntarios, a los profesionales de la información y a los ayuntamientos que han habilitado espacios de acogida y han prestado apoyo a quienes lo necesitaban. Gracias a todos los que, de una u otra forma, están ayudando en estos momentos tan difíciles.

Como blog dedicado al estudio, la divulgación y la defensa del patrimonio, especialmente del patrimonio minero, vivimos también estos días con una enorme tristeza. Nos duele profundamente el inmenso daño causado a nuestro patrimonio natural, a la flora y la fauna que forman parte inseparable de la identidad de esta sierra, pero también nos preocupa el patrimonio histórico y cultural que ha quedado amenazado por las llamas. La imagen que acompaña estas líneas, con el fuego avanzando peligrosamente cerca del histórico Palacete de los Chávarri, en Bédar, refleja la angustia que hemos sentido durante estas interminables horas.

Sabemos que, cuando llegue el momento, habrá que evaluar los daños y trabajar para recuperar todo aquello que sea posible. Será un camino largo y difícil, pero queremos dejar claro desde hoy nuestro compromiso de no dejar de trabajar por la recuperación de nuestra querida sierra, de su patrimonio natural, histórico e industrial, porque constituye una parte irremplazable de nuestra memoria colectiva y de nuestra identidad.

Hoy, sin embargo, es tiempo de solidaridad, de respeto y de esperanza. Esperanza en que el incendio quede definitivamente controlado, en que no haya que lamentar más pérdidas y en que todas las administraciones competentes pongan los medios necesarios para que una tragedia como esta no vuelva a repetirse. Ese es el mejor homenaje que podemos hacer a quienes están sufriendo y la mejor forma de honrar y proteger el extraordinario legado que todos tenemos la responsabilidad de conservar.

Aparente falsa alerta de incendio en la zona de Bédar

Hacia las 8:20 horas saltaban las alarmas al ver una avioneta del INFOCA sobrevolando la sierra de Bédar y tres camiones de bomberos que han pasado en dirección a Serena.

Los camiones han vuelto rápidamente y el avión ha dejado de sobrevolar la zona (20:45), puede haberse tratado de una falsa alarma o algún conato de incendio rápidamente controlado, no se observa ninguna humareda sospechosa por la zona.

En esta ola de calor hay que seguir siendo muy cuidadosos, el riesgo de incendios sigue siendo alto.

Avión del INFOCA sobrevolando el cerro de la Cruz
Avión sobrevolando el cerro de la Cruz
Camión de bomberos volviendo desde Serena
Camión de bomberos volviendo desde Serena

Incendio en Sierra Cabrera. Resumen y estado actual

 

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Aspecto del incendio desde Bédar a las 17:20 horas.

A eso de las 15:30 horas se ha declarado un incendio en Sierra Cabrera. Al parecer se ha iniciado en el paraje de Llanos de Antón de Carboneras y ya afecta a los términos de Mojácar y Turre.

El Infoca está itentando controlar el incendio con medios aéreos, cinco grupos de bomberos forestales y una Brigada de Refuerzo contra incendios. Deseamos que quede controlado prontamente.

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Situación a las 20:00 h

Indican ahora que el incendio se ha originado no en Carboneras sino en el término de Mojácar, en una zona colindante con el de Turre, posiblemente en el cerro del Moro.

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20:30 h

Desde Antas (Ine Thijs) nos envía estas fotografías (21:50 h):

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Los medios aéreos han abandonado los trabajos hace aproximadamente una hora.

22:00 h Desde Bédar:

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Muy triste noticia el incendio que ocurre al poco del fin del estado de alarma, hecho que no pasa desapercibido por muchos comentaristas en las redes sociales.

23:00 h: Afortunadamente parece que la falta de viento está ayudando a que el incendio no avance.

Nuevas imágenes recibidas desde El Pinar (Andy Devey)

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Incendio en Cabrera

 

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Aspecto del incendio desde Bédar a las 17:20 horas.

A eso de las 15:30 horas se ha declarado un incendio en Sierra Cabrera. Al parecer se ha iniciado en el paraje de Llanos de Antón de Carboneras y ya afecta a los términos de Mojácar y Turre.

El Infoca está itentando controlar el incendio con medios aéreos, cinco grupos de bomberos forestales y una Brigada de Refuerzo contra incendios. Deseamos que quede controlado prontamente.

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Situación a las 20:00 h

Indican ahora que el incendio se ha originado no en Carboneras sino en el término de Mojácar, en una zona colindante con el de Turre, posiblemente en el cerro del Moro.

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20:30 h

Desde Antas (Ine Thijs) nos envía estas fotografías (21:50 h):

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Los medios aéreos han abandonado los trabajos hace aproximadamente una hora.

22:00 h Desde Bédar:

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Muy triste noticia el incendio que ocurre al poco del fin del estado de alarma, hecho que no pasa desapercibido por muchos comentaristas en las redes sociales.

23:00 h: Afortunadamente parece que la falta de viento está ayudando a que el incendio no avance.

Incendio en Bédar

Nos informan de un incendio en Bédar, cerca del cementerio, hacia el paraje de la Palmera.

En estos momentos los bomberos intentan apagarlo, un helicoptero ya está en la zona.

Esperemos que pronto sea controlado.

15:06 H.  Nos informan que el humo empieza a disminuir, el incendio parece controlado, los bomberos están en la zona y el helicóptero ha hecho ya varias descargas.

15:12 H.  Las imágenes que nos envían son tranquilizadoras, el incendio parece controlado. Posteriormente informaremos sobre los daños.

16:17 H. El helicóptero y los bomberos siguen por la zona, aunque parece que el fuego está controlado.

17:40 H. Incendio extinguido. Afortunadamente parece que los daños no son importantes. El incendio parece haberse iniciado cerca de la balsa de la Palmera.

 

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Brotes verdes

El origen del incendio está más que claro, los investigadores no habrán tenido muchas compliciones para descubrirlo, se aprecia claramente como el fuego se inicia a lo largo de la cerca de esta propiedad, sin afectarse la misma, y desde aquí se ve como el fuego avanzó en dirección a Bédar, seguramente debido al viento que había en esos momentos:

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El fuego siguió una estrecha franja quemandoen dirección al Cerro Mojón y Tres Amigos, sin afectar a las casas que se encuentran en ese lado. A la altura de Tres Amigos y antes de llegar a la tolva embudo, el fuego saltó la carretera y quemó los terrenos cercanos al cargadero y subiendo por los montes arbolados a la izquierda del barranco del Servalico. Por suerte y seguramente debido al viento, no se extendió por los viejos bosques de pinares que se encuentran a la izquierda de la carretera en La Cuadra, en tal caso además de perderse unos insustituibles bosques de pinos (de los pocos que quedan) el fuego hubiera llegado fácilmente a El Pinar. A pesar de todo se quemó parte del bosque que cubre la ladera izquierda del barranco del Servalico:

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El fuego no llegó hasta el Pinar porque fue parado en un camino que corre por las alturas de los cerrillos de San Antonio (los que separan el barranco del Servalico de El Pinar):

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Desde este punto el fuego siguió dos caminos, en dirección a Serena y siguiendo los barrancos que suben hasta la carretera Bédar-Serena. El fuego no llegó al barranco de Serena, donde parece que fue parado y sí que saltó la carretera Bédar-Serena subiendo hacia las rellanas, se vio afectado desde el barranco MaCalletano hasta el cerro de la Cruz, por donde subió el incendio a las Rellanas. En la siguiente fotografía, realizada desde la ladera izquierda del barranco del Servalico, vemos como la zona quemada se para cerca del barranco de Serena y sube por el cerro de la Cruz hasta arriba:

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El fuego ascendió por el barranco de MaCayetano sin llegar a afectar a la huerta del pueblo, pero sí quemando los bancales de la parte superior de la Fuente Temprana y quemando la zona del Castillo de los Moros. Las casas del barranco de MaCayetano y las que están en la carretera Bédar-Serena han sido las más afectadas.
La imagen de la zona tomada desde el Castillo es bastante esclarecedora:

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Las Rellanas fueron la zona más afectada, ardieron hasta casi el Albarico y El Campico, en dirección a Bédar fue parado en el barranco de la BAsalta, la zona alta de Jamontar y en La Mortera. En la fotografía vemos el límite en el barranco de la Basalta:

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Pero como se ve en la fotografía, los palmitos empiezan a brotar de nuevo, lo mismo pasa con los espartos y otras plantas. Si llueve pronto empezará a verse verde en la zona quemada.

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