El incendio ha afectado gravemente al entorno de Serena, con daños de consideración en algunas viviendas.
La antigua mezquita de Serena, en Bédar, posteriormente ermita y almazara, es uno de los testimonios históricos más singulares de Bédar. Su valor no es solo arquitectónico: sus muros conservan la memoria de la Serena nazarí, de la transformación del edificio tras la conquista cristiana y de los distintos usos que ha tenido a lo largo de los siglos. Precisamente por su importancia histórica y cultural, fue declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 2012.
Arriba, lamentable estado en el que ha quedado el bien tras el incendio.
Arriba, reconstrucción del aspecto que debió tener la mezquita de Serena durante su uso como iglesia.
Sin embargo, su estado de conservación ya era muy preocupante. La propia documentación de su declaración como BIC advertía del acusado deterioro del inmueble tras el cese de su actividad y señalaba los restos de su antigua cubierta de teja árabe.
A esta situación se suma ahora un nuevo daño. Este verano, el fuego alcanzó la mezquita de Serena, quemando parte del techo de tejas que todavía se conservaba y deteriorando aún más un bien que ya se encontraba en un estado muy precario.
Una vez más, asistimos al deterioro de un elemento fundamental de nuestro patrimonio histórico. Cada parte que desaparece supone también la pérdida de una parte de nuestra memoria colectiva.
La mezquita de Serena no debería quedar reducida a unas ruinas olvidadas. Es un Bien de Interés Cultural y un testimonio excepcional de la historia de Bédar. Su conservación no puede seguir esperando mientras el paso del tiempo, el abandono y ahora también el fuego hacen irreversible su deterioro.
Proteger este patrimonio es conservar nuestra historia antes de que ya no quede nada que proteger.
Estado de la pedanía de Serena tras el incendio. La pedanía de Serena ha sido una de las más afectadas.



