La conexión minera Bédar–Níjar: Santa Bárbara, una mina en Cabo de Gata

La historia minera de la sierra del Cabo de Gata, en las proximidades de San José, se remonta a la primera mitad del siglo XIX. Hacia 1825 ya encontramos actividad minera en este territorio, que alcanzaría uno de sus momentos de mayor intensidad alrededor de 1870. Lugares como el Rincón de Martos, la Boca de Albelda, El Pinar o Los Alemanes llegaron a concentrar numerosas explotaciones, dejando una profunda huella en el paisaje y en la historia económica de la comarca.

Arriba: la chimenea de la mina Santa Bárbara es uno de los elementos más característicos y singulares de este antiguo conjunto minero, conservado pese a décadas de abandono. Su estado requiere atención, especialmente en la parte superior, donde resulta necesario acometer trabajos de estabilización para evitar su posible desplome.

Décadas después, la minería de esta zona continuó vinculada a importantes compañías. La Compañía de Águilas, establecida en Bédar y Vera, llegó a poseer diversas minas de plomo argentífero y zinc en Cabo de Gata, entre ellas Santa Bárbara, Geomail, Algezami, Ingratitud y Tres Martillos. Pero es importante precisar que Santa Bárbara no era explotada directamente por la Compañía de Águilas, la mina estaba arrendada y explotada por la sociedad francesa Plakalnitza, vinculada a importantes negocios mineros y metalúrgicos en Bulgaria. Al frente de la actividad en la zona se encontraba el alemán Alfredo Dorn, director de la Compañía de Águilas, un dato que refleja la compleja red internacional de capitales, empresas y técnicos que estaba detrás de la minería almeriense.

Arriba: vista general de los restos del pozo San Casimiro, pozo principal de la explotación, actualmente colapsado. Es importante extremar la precaución en estas antiguas zonas mineras, donde todavía existen pozos y otras estructuras sin protección. Por este motivo, no recomendamos realizar este tipo de visitas sin el equipo de seguridad adecuado y sin la compañía de personas conocedoras del terreno y de los riesgos asociados a estas explotaciones.

Arriba: fragmento de una viga metálica, vestigio del antiguo castillete del pozo San Casimiro, que permite imaginar la estructura que coronaba el principal pozo de la explotación.

Arriba: restos de un rumbo (Round-Buddle), sistema de lavado y concentración utilizado para recuperar las pequeñas partículas de plomo y blenda presentes en el mineral. La explotación contaba con un complejo lavadero, dotado de balsas de decantación y, posiblemente, de quebrantadoras, trituradoras, cribadoras de tipo trómel y un rumbo. Todas estas instalaciones se abastecían con agua procedente de las propias explotaciones. El conjunto se completaba con una casa de máquinas, viviendas, cuarteles, un laboratorio y un polvorín.

La relación entre la Compañía de Águilas y la Unión Bedareña constituye además una de las claves para comprender la dimensión territorial de esta actividad y los vínculos entre las explotaciones de la sierra del Cabo de Gata, cerca de San José, y el importante núcleo minero de Bédar. Las minas no eran enclaves aislados: formaban parte de una extensa red empresarial y minera en la que las concesiones, los arrendamientos, el tratamiento del mineral y su transporte conectaban distintos puntos del territorio.

Precisamente el pasado 6 de agosto visitamos las ruinas de la mina Santa Bárbara, guiados por miembros de Amigos del Patrimonio Geominero Almeriense. La visita se produjo después de analizar nueva documentación sobre esta explotación, especialmente planos inéditos, que están permitiendo avanzar en el conocimiento de sus instalaciones. Estos documentos nos han permitido identificar la base del pozo principal, denominado San Casimiro, y realizar una primera interpretación de los lavaderos de mineral, que se conservan razonablemente bien pese a décadas de abandono.

La visita también sirvió para llamar la atención sobre el preocupante estado de algunos elementos de este patrimonio. En particular, la chimenea de la mina Santa Bárbara precisa de trabajos para estabilizar su parte superior, que amenaza con desplomarse. Se trata de un elemento singular del paisaje minero y creemos importante actuar antes de que su deterioro provoque la pérdida de una parte significativa de este patrimonio.

Arriba: vista de San José desde la mina, en un día brumoso que resta nitidez a la fotografía, pero que hizo mucho más llevadera la visita durante un caluroso día de agosto.

Arriba: autofoto de grupo de los miembros de Amigos del Patrimonio Geominero Almeriense que participaron en la visita de investigación a la mina Santa Bárbara.

La historia de Santa Bárbara y de las demás minas de Cabo de Gata forma parte de los contenidos del libro Cables aéreos mineros en Andalucía oriental y Melilla, que se presentará el 13 de agosto en la plaza de la Pérgola de Vera. Una oportunidad para recuperar la memoria de una actividad que conectó diversas localidades almerienses, y para reivindicar la conservación de unas instalaciones que todavía hoy nos permiten acercarnos a aquella intensa historia industrial.

Arriba: uno de los perfiles de los planos inéditos utilizados durante la visita, en los que se pueden apreciar las dimensiones de la explotación y la profundidad del pozo principal, San Casimiro, ofreciendo una idea de la importancia que llegó a alcanzar esta mina.