El incendio de Bédar: Tres Amigos y La Cuadra, el fuego deja al descubierto un patrimonio olvidado

Hoy hemos recorrido las zonas de Tres Amigos y La Cuadra para evaluar sobre el terreno los efectos del incendio. El panorama difícilmente podría ser más desolador. Toda la masa arbórea de este sector ha resultado gravemente afectada, transformando por completo un paisaje que durante décadas había recuperado parte de su cubierta vegetal.

Las ruinas de la mina La Cuadra han sufrido de lleno el impacto del fuego. La desaparición de la vegetación permite distinguir con claridad las estructuras donde estuvieron instalados los compresores y otras dependencias auxiliares de esta explotación de hierro, perteneciente a la concesión minera de la antigua Pobreza. Entre los restos aparecen también pequeños testimonios de la vida cotidiana de quienes trabajaron en ella: un depósito de latas oxidadas y varias botellas antiguas, entre ellas alguna de cerveza Cruz Blanca, una marca desaparecida en 1979. Objetos humildes, pero cargados de valor histórico, que permanecían ocultos bajo la maleza y que constituyen auténticas reliquias del pasado minero de Bédar.

Arriba: el cráneo ennegrecido de una cabra emerge entre las cenizas como un sobrecogedor símbolo de la devastación provocada por el incendio.

Las arboledas de La Cuadra han sido completamente arrasadas. La recuperación forestal de este importante espacio verde deberá convertirse, sin duda, en una de las prioridades de las futuras actuaciones, si realmente existe voluntad de restaurar un entorno de enorme valor ambiental e histórico.

El fuego llegó incluso a las inmediaciones del cargadero de Tres Amigos. Afortunadamente, el panel informativo de la Ruta Minera se ha salvado de las llamas. También han quedado al descubierto los restos del antiguo almacén de Sintas y Plá, desde donde los mineros de Bédar se abastecían de herramientas, efectos y comestibles, un lugar estrechamente ligado a la historia cotidiana de las explotaciones.

Arriba: tres fotografías que muestran el aspecto desolador del pinar de La Cuadra tras el paso del fuego, que ha destruido por completo la masa forestal.

Arriba: restos del antiguo almacén de efectos de Sintas y Plá, gravemente afectados por el incendio, que ha dejado al descubierto las ruinas de este histórico edificio.

Arriba: el incendio ha dejado al descubierto un pequeño depósito de residuos de los últimos años de explotación de la mina La Cuadra, a comienzos de la década de 1970. Entre las cenizas reaparecen fragmentos de la vida cotidiana de aquellos mineros: cántaros rotos, latas de conserva, botellas de licor y de cerveza Cruz Blanca, así como alpargatas con suelas de neumáticos reciclados, testigos silenciosos de una época ya desaparecida.

Arriba: el panel de la Ruta de las Minas ha sobrevivido al incendio. Sería un buen momento para corregir la fotografía que identifica erróneamente una «torre del cable», ya que en realidad corresponde al castillete del pozo P de la mina Mahoma, que se desplomó hace apenas unas semanas como consecuencia de décadas de abandono.

La zona del polvorín y de la tolva-embudo tampoco ha escapado al incendio. Paradójicamente, este último elemento, una de las construcciones más singulares y valiosas del patrimonio minero bedarense, aparece ahora despojado de la vegetación que durante años ha ido ocultándolo y deteriorándolo. La desaparición de esa cubierta vegetal permite contemplar nuevamente la extraordinaria fábrica de mampostería de la tolva en toda su magnitud.

Del mismo modo, hoy pueden apreciarse como hacía décadas que no era posible la trinchera de salida del ferrocarril situada bajo la tolva y las ruinas de las instalaciones del cable aéreo minero de Cuatro Amigos.

Arriba: el paraje que integran la tolva-embudo, la mina Unión de Tres Amigos y la estación del cable aéreo de Cuatro Amigos presenta un aspecto desolador tras el paso del incendio, que ha devastado por completo la vegetación.

La situación resulta profundamente irónica. Durante años se ha insistido en la necesidad de eliminar de forma controlada la vegetación que amenazaba estos restos históricos, sin que se adoptara medida alguna. Finalmente, ha sido un incendio devastador el que, de la peor manera imaginable, ha realizado ese trabajo. Es difícil no preguntarse cuántos daños podrían haberse evitado mediante una mínima política de conservación y prevención. Mucho nos tememos que, una vez apagado el incendio y desaparecida la atención mediática, el patrimonio minero continúe sumido en el mismo abandono institucional que ha padecido durante décadas.

Arriba: trinchera por la que discurría el ferrocarril en dirección al túnel inferior de la tolva-embudo. Este espacio cumplía una doble función: por el andén izquierdo se cargaba el mineral procedente de la mina Unión de Tres Amigos, mientras que por el lado derecho se realizaba la descarga del mineral de hierro transportado por el cable aéreo desde la mina Cuatro Amigos, situada en el paraje del Curato.

Arriba: edificio de máquinas de la estación de descarga del cable aéreo minero de la mina Cuatro Amigos. Aunque el incendio ha ennegrecido sus muros, la estructura permanece, por el momento, prácticamente intacta.

La desaparición de la vegetación en la cercana mina de Unión de Tres Amigos, que da nombre al paraje, permite acceder nuevamente a sus pozos y planos inclinados. Aunque parcialmente colmatados y afectados por derrumbes, siguen siendo estructuras peligrosas, cuya exposición vuelve a poner de manifiesto la ausencia de medidas de protección y señalización en un enclave de extraordinario interés histórico.

Arriba: irónicamente, ha sido el incendio el que ha liberado de la vegetación a la tolva-embudo, permitiendo contemplar de nuevo, en todo su esplendor, esta excepcional obra de ingeniería minera. Con más de 20 metros de diámetro y otros tantos de profundidad, desde su base se cargaban los vagones del ferrocarril mediante una única compuerta. Un trabajo de limpieza que debió haberse realizado hace años mediante una adecuada política de conservación, y no como consecuencia de una catástrofe.

Pocas notas positivas pueden extraerse de una jornada como la de hoy. Aun así, hemos podido observar varias cabras refugiadas en las escasas zonas que conservan algo de vegetación, así como algunos conejos que han logrado sobrevivir al incendio. Son pequeñas señales de esperanza que recuerdan la enorme capacidad de recuperación de la naturaleza. El monte volverá a renacer con el tiempo. Lo que no debería repetirse es la combinación de abandono, falta de gestión y ausencia de prevención que ha contribuido a que un paisaje de tan alto valor ambiental y patrimonial haya sufrido una destrucción de esta magnitud.

La Ruta del Agua de Bédar y sus pinturas murales andalusíes: a salvo del incendio, pero no del abandono

En los últimos días hemos querido comprobar sobre el terreno el estado de la Ruta del Agua de Bédar tras el grave incendio que ha afectado a buena parte de la sierra. Aunque las llamas llegaron a aproximarse peligrosamente a los núcleos urbanos de Bédar y Bedarín, el entorno inmediato por el que discurre este conocido itinerario se ha librado, afortunadamente, de los efectos del fuego. Del mismo modo, las importantes pinturas murales andalusíes del siglo XI de la Balsa Alta de Bédar también han quedado intactas, evitando así una pérdida patrimonial de enorme relevancia.

Arriba: Contraste entre el entorno de Bédar, que ha permanecido afortunadamente a salvo del incendio, y la ladera de la sierra, completamente calcinada, visible al fondo.

Esta es, sin duda, una noticia positiva dentro de una tragedia ambiental de grandes dimensiones. Sin embargo, conviene recordar que el hecho de que la ruta no haya sido alcanzada por el incendio no significa que pueda recorrerse sin precauciones.

La Ruta del Agua continúa mostrando las consecuencias de las lluvias torrenciales sufridas el pasado año. Es cierto que se han llevado a cabo algunos trabajos de reparación, consolidándose diversos caminos e instalándose barandillas de madera en determinados puntos para mejorar la seguridad. No obstante, el itinerario sigue presentando tramos que requieren especial atención. El sector comprendido entre la Fuente Temprana y la Balsa Alta continúa siendo el más delicado, tanto por el deterioro del sendero como por la abundante vegetación, que en algunos puntos dificulta considerablemente el paso.

Arriba: Una de las protecciones de madera en un punto cercano a la Balsa Alta.

Dado que actualmente no nos consta ninguna señalización que prohíba transitar por la ruta, consideramos oportuno advertir a quienes deseen recorrerla de que no se trata de un itinerario apto para personas con movilidad reducida y de que es imprescindible extremar la precaución, especialmente en aquellos tramos que discurren junto a las acequias, donde el terreno puede resultar resbaladizo o presentar zonas estrechas y expuestas.

Arriba: Uno de los tramos más delicados del recorrido entre la Balsa Alta y la Fuente Temprana. El deterioro del sendero obliga en algunos puntos a transitar por la propia acequia, por lo que es necesario extremar la precaución.

Un patrimonio excepcional que sigue esperando protección

Si la situación del sendero invita a la prudencia, mucho más preocupante es la de uno de los elementos patrimoniales más singulares que alberga este paraje: las pinturas murales andalusíes del siglo XI.

A día de hoy permanecen completamente inaccesibles para el público, sin medidas de protección efectivas y sin que exista un proyecto conocido para su restauración, estudio o puesta en valor. Han transcurrido décadas desde su descubrimiento y, pese a tratarse de un conjunto excepcional dentro del patrimonio andalusí, su situación continúa siendo la misma: abandono e indiferencia administrativa.

Arriba: La Balsa Alta de Bédar, uno de los enclaves más emblemáticos del patrimonio histórico e hidráulico de la localidad, afortunadamente preservado del incendio.

Desde este blog hemos venido denunciando esta realidad de forma reiterada. Hemos trasladado nuestras preocupaciones tanto a las autoridades municipales como a los responsables competentes en materia de patrimonio cultural, impulsando además las iniciativas encaminadas a su estudio y difusión. Resulta difícil no constatar que buena parte del conocimiento generado sobre este enclave ha partido precisamente de este modesto espacio de divulgación, mientras las instituciones responsables siguen sin ofrecer una respuesta acorde con el valor histórico del conjunto.

Arriba: Fotografía de las pinturas murales andalusíes de la Balsa Alta de Bédar, realizada en 2004. El reportaje fotográfico llevado a cabo por este blog fue fundamental para que la profesora Carmen Barceló, catedrática de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Valencia, pudiera estudiar y traducir las inscripciones conservadas. Gracias a ese trabajo se identificó el texto fundacional del conjunto: «El primero del mes de ŷumādà al-ājira del año cincuenta y cinco y trescientos. Fue escrito…», una inscripción que permite fechar las pinturas el 25 de mayo de 966, durante el califato de al-Ḥakam II. Publicados en la revista científica Al-Qanṭara bajo el título Pintura califal de Bédar (Almería, 355/966), estos resultados confirmaron la extraordinaria importancia histórica de unas pinturas únicas que, pese a su relevancia y a la contribución decisiva de este blog para su documentación y estudio, continúan hoy sin protección efectiva, sin restaurar y sin posibilidad de ser visitadas.

En esta ocasión, además, las pinturas han escapado literalmente de la destrucción. Hemos podido comprobar que el frente del incendio llegó aproximadamente a unos 150 metros del lugar donde se conservan, en dirección al Castillo de los Moros, una zona que todavía no nos ha sido posible visitar para evaluar su estado.

La proximidad del fuego obliga a una reflexión inevitable. De haber ardido la espesa vegetación que rodea este enclave, es muy probable que hoy estuviéramos lamentando la desaparición irreversible de un bien patrimonial único. Habría sido una pérdida irreparable para la historia de Bédar y para el patrimonio andalusí en su conjunto.

Arriba: Tramo de la Ruta del Agua entre la Balsa Alta y la fuente de los Chorreadores. Tras los daños ocasionados por las lluvias torrenciales del pasado año, el camino ha sido reparado y dotado de nuevas protecciones de madera para mejorar la seguridad de los visitantes.

Confiamos en que esta grave tragedia sirva, al menos, para poner de manifiesto la extraordinaria vulnerabilidad de estos bienes culturales. La conservación del patrimonio no puede depender únicamente de la fortuna o de que un incendio cambie de dirección en el último momento. Es necesaria una actuación decidida que garantice su protección, su estudio y su adecuada puesta en valor antes de que sea demasiado tarde.

Porque el patrimonio histórico no solo se pierde por la acción del fuego. También desaparece lentamente cuando el abandono se convierte en la norma y la inacción institucional acaba siendo la respuesta habitual.

Mañana verá la luz una historia que permanecía casi oculta…

Entre las páginas del Atlas ilustrado de cables aéreos mineros en Andalucía Oriental y Melilla aparece la figura de Carlos Bahlsen, un ingeniero de origen alemán que llegó a Almería y terminó convirtiéndose en uno de los grandes impulsores de su desarrollo industrial.

Desde La Maquinista, su fábrica junto a Las Almadrabillas, salieron soluciones técnicas que ayudaron a mover la minería almeriense: cables aéreos, maquinaria e instalaciones que hoy forman parte de la memoria industrial de nuestra tierra.

Gracias a la documentación conservada por la familia Bahlsen-Lacal y a otros archivos consultados, este libro recupera la trayectoria de un hombre apasionado por la ingeniería y devuelve a Bahlsen el lugar que merece en la historia industrial de Almería.

Mañana, 17 de julio, disponible en Amazon.

Solo faltan dos días

¿Sabías que algunos cables aéreos mineros de Andalucía superaban 10 kilómetros de longitud y atravesaban barrancos donde construir un ferrocarril habría sido prácticamente imposible?

Esa ingeniería, hoy casi olvidada, es la protagonista de Atlas de cables mineros de Andalucía oriental y Melilla.

Disponible dentro de dos días, el 17 de julio.

La sierra que amamos, devastada por el fuego

Aún no hemos salido del shock provocado por la tragedia que está viviendo nuestra sierra. En estos momentos no cabe otra valoración que no sea la de confiar en que el incendio pueda ser controlado cuanto antes, que se localice a las personas desaparecidas y que se preste toda la ayuda posible a quienes han resultado damnificados. Lo primero son las víctimas, sus familias y todas aquellas personas que, además del sufrimiento y la incertidumbre, ni siquiera saben todavía si conservan sus hogares o sus propiedades. Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a los servicios de extinción de incendios, a los cuerpos de seguridad, a los equipos de emergencias, a los voluntarios, a los profesionales de la información y a los ayuntamientos que han habilitado espacios de acogida y han prestado apoyo a quienes lo necesitaban. Gracias a todos los que, de una u otra forma, están ayudando en estos momentos tan difíciles.

Como blog dedicado al estudio, la divulgación y la defensa del patrimonio, especialmente del patrimonio minero, vivimos también estos días con una enorme tristeza. Nos duele profundamente el inmenso daño causado a nuestro patrimonio natural, a la flora y la fauna que forman parte inseparable de la identidad de esta sierra, pero también nos preocupa el patrimonio histórico y cultural que ha quedado amenazado por las llamas. La imagen que acompaña estas líneas, con el fuego avanzando peligrosamente cerca del histórico Palacete de los Chávarri, en Bédar, refleja la angustia que hemos sentido durante estas interminables horas.

Sabemos que, cuando llegue el momento, habrá que evaluar los daños y trabajar para recuperar todo aquello que sea posible. Será un camino largo y difícil, pero queremos dejar claro desde hoy nuestro compromiso de no dejar de trabajar por la recuperación de nuestra querida sierra, de su patrimonio natural, histórico e industrial, porque constituye una parte irremplazable de nuestra memoria colectiva y de nuestra identidad.

Hoy, sin embargo, es tiempo de solidaridad, de respeto y de esperanza. Esperanza en que el incendio quede definitivamente controlado, en que no haya que lamentar más pérdidas y en que todas las administraciones competentes pongan los medios necesarios para que una tragedia como esta no vuelva a repetirse. Ese es el mejor homenaje que podemos hacer a quienes están sufriendo y la mejor forma de honrar y proteger el extraordinario legado que todos tenemos la responsabilidad de conservar.

Nuevo libro: 42 cables aéreos históricos que recuperan la memoria industrial del sureste español

¿Hubo un cable aéreo cerca de tu pueblo?


Durante décadas, decenas de estas impresionantes infraestructuras atravesaron montañas, barrancos y valles del sureste español, uniendo minas, estaciones ferroviarias y puertos. Hoy, muchas han desaparecido casi por completo, pero su historia permanece en documentos, fotografías y en la memoria de los paisajes que transformaron.

El próximo 17 de julio se publicará un libro que reúne el resultado de más de veinte años de investigación sobre los cables aéreos históricos, una obra que combina historia, ingeniería y patrimonio industrial.

El libro incluye un catálogo documental con 42 líneas de cables aéreos, muchas de ellas vinculadas directamente a pueblos y comarcas concretas:

Almería

  • Serena (Bédar) – Garrucha y trinchera Villalta (Bédar).
  • Serena (Bédar) – Los Gallardos.
  • Líneas secundarias de las minas de Bédar: Carabinera, Pobreza, Borrasca, Santiago, Silencio y Angustias.
  • Mina Cuatro Amigos (Bédar).
  • Puerto de Garrucha.
  • Barranco Jaroso, mina Violeta, mina Los Tres Pacos y otras líneas de Sierra Almagrera (Cuevas del Almanzora).
  • Mina Isabel (Mojácar).
  • Cuevas Negras y Gran Coloso (Tíjola y Bayarque).
  • Cable Cabarga San Miguel y cables del Manzano y Cortijuelo (Serón y Bacares).
  • Minas del Tesorero (Serón y Baza), también en Granada.
  • Cable de Cóbdar.
  • Canteras de andesita de Rodalquilar y Mesa Roldán (Níjar y Carboneras).
  • Rincón de Martos (Níjar).
  • Colativí – Casa Fuerte (Tabernas, Níjar y Almería).
  • Calares – ferrocarril de Lucainena de las Torres a Agua Amarga.
  • Los Baños – estación de El Chorrillo (Pechina).
  • Alfaro – ferrocarril de Sierra Alhamilla (Rioja y Pechina).
  • Canteras de Huéchar al Andarax.
  • Olula de Castro – Fuente Santa.
  • Gérgal – Cruz de Mayo.
  • Mina Miguelito (Gérgal).
  • Nacimiento.
  • Escúllar.
  • Beires – Doña María (Beires, Ohanes y Nacimiento).

Granada

  • Las Piletas – estación de Huéneja.
  • Minas del Conjuro (Busquístar, La Taha, Órgiva y Vélez de Benaudalla).
  • Dúrcal – Motril (Dúrcal, Nigüelas, Lecrín, El Pinar, Lanjarón, Vélez de Benaudalla, Órgiva y Motril).
  • Mina Santa Julia – estación de Riofrío (Loja).
  • Guájar Alto – Río Verde (Los Guájares, Lentegí, Otívar y Almuñécar).

Jaén

  • Cable del Centenillo (Baños de la Encina, La Carolina y Carboneros).
  • Cable del Guindo (La Carolina).
  • Cable de la mina Sinapismo (La Carolina).
  • Cable de la mina La Abundancia.
  • Pozo Mirador – Santo Tomás (Baños de la Encina).
  • Cable de Grañena (Jaén).

Málaga y Melilla

  • Altos Hornos de Málaga (desde las minas de Casariche y Badolatosa, en Sevilla).
  • Línea de Marbella.
  • Línea de San Juan de las Minas (Guelaya, Melilla).

La obra incorpora además decenas de imágenes históricas recuperadas, incluyendo fotografías inéditas procedentes de archivos públicos y privados, junto con documentos gráficos que permiten reconstruir instalaciones hoy desaparecidas o de las que apenas quedan vestigios. Muchos de estos cables aéreos han desaparecido casi por completo; por ello, este libro pretende conservar su memoria y poner en valor un patrimonio industrial antes de que se pierdan definitivamente sus últimos testimonios materiales.

La portada del libro muestra una fotografía inédita de la línea de cable aéreo del mítico barranco Jaroso de Sierra Almagrera, una de las muchas imágenes recuperadas durante la investigación y que permiten descubrir cómo eran estas instalaciones cuando todavía estaban en funcionamiento. A través de fotografías históricas, planos, informes técnicos y documentación de archivo, la obra reconstruye la evolución de una tecnología que tuvo un papel fundamental en la minería española desde finales del siglo XIX hasta el siglo XX. Destacamos, entre otras fotografías inéditas, una vista impresionante del cargadero de cable aéreo de Los Gallardos o una nueva serie de fotografías de Serón-Bacares, entre otras.

Esta obra no solo estudia una tecnología de transporte: recupera la historia de decenas de localidades, de sus explotaciones mineras y de las personas que hicieron posible unas instalaciones que fueron símbolo de innovación e ingenio.

Muchos de estos cables forman hoy parte de un patrimonio frágil y poco conocido. Conocerlos es también conservar la memoria de una época en la que los paisajes estaban unidos por auténticos caminos suspendidos sobre las montañas.

Título: Atlas de cables mineros de Andalucía oriental y Melilla
Autor: Juan Antonio Soler Jódar
Extensión: 426 páginas con más de 800 ilustraciones (fotografías, planos, documentos, etc.)
Formato: tapa dura
Contenido: historia + características y evolución tecnológica + instalación de cables aéreos + Carlos Bahlsen y La Maquinista de Almería + catálogo de 42 líneas aéreas documentadas

Disponible a partir del 17 de julio en Amazon.

Duodécimo curso de campo en Bédar para los alumnos de la Université de Lorraine de Nancy / Douzième cours de terrain à Bédar pour les étudiants de l’Université de Lorraine de Nancy.

Le douzième cours de terrain des étudiants du département Sciences de la Terre de la Faculté des Sciences et Technologies de l’Université de Lorraine à Nancy s’est achevé avec succès le mardi 17 mars, après deux semaines d’activités intensives menées du 3 au 17 mars. Cette édition a permis aux étudiants de mettre en pratique leurs connaissances théoriques dans un cadre exceptionnel, tout en développant leurs compétences d’observation, d’analyse et de travail en équipe sur le terrain.

Au cours de ce séjour, les participants ont pu réaliser de nombreux travaux géologiques et cartographiques, dans des conditions globalement favorables, malgré quelques épisodes de pluie qui n’ont heureusement pas entravé de manière significative le bon déroulement des activités prévues.

Comme lors des années précédentes, et en coordination avec le professeur M. Hibsch, l’Association des Amis du Patrimoine Minier de Bédar (APAMIBE) et l’Association des Amis d’El Argar pour la réhabilitation des sites archéologiques néolithiques, ainsi que la mairie de Bédar, ont apporté un soutien logistique précieux. Leur collaboration s’est traduite par la mise à disposition d’équipements de sécurité, de trousses de premiers secours, ainsi que des locaux municipaux (Guadalinfo), contribuant ainsi à garantir de bonnes conditions de travail et de séjour pour l’ensemble des participants.

Nous adressons nos sincères remerciements à toutes les personnes et institutions impliquées dans l’organisation de ce cours de terrain, dont l’engagement et la disponibilité ont été déterminants. Nous félicitons également les étudiants et les enseignants pour leur investissement tout au long de ces deux semaines, et nous espérons que cette expérience aura été aussi enrichissante sur le plan scientifique qu’humain.

El duodécimo curso de campo de los estudiantes del departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias y Tecnologías de la Universidad de Lorena en Nancy concluyó con éxito el martes 17 de marzo, tras dos semanas de actividades intensivas desarrolladas del 3 al 17 de marzo. Esta edición ha permitido a los estudiantes poner en práctica sus conocimientos teóricos en un entorno excepcional, al tiempo que desarrollaban sus competencias de observación, análisis y trabajo en equipo sobre el terreno.

Durante esta estancia, los participantes han podido realizar numerosos trabajos geológicos y cartográficos, en condiciones globalmente favorables, a pesar de algunos episodios de lluvia que, afortunadamente, no han dificultado de manera significativa el buen desarrollo de las actividades previstas.

Como en años anteriores, y en coordinación con el profesor M. Hibsch, la Asociación de Amigos del Patrimonio Minero de Bédar (APAMIBE) y la Asociación de Amigos de El Argar para la rehabilitación de los yacimientos arqueológicos neolíticos, así como el Ayuntamiento de Bédar, han aportado un valioso apoyo logístico. Su colaboración se ha traducido en la puesta a disposición de equipos de seguridad, botiquines de primeros auxilios, así como de locales municipales (Guadalinfo), contribuyendo así a garantizar buenas condiciones de trabajo y de estancia para todos los participantes.

Expresamos nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas e instituciones implicadas en la organización de este curso de campo, cuyo compromiso y disponibilidad han sido determinantes. Felicitamos también a los estudiantes y a los profesores por su implicación a lo largo de estas dos semanas, y esperamos que esta experiencia haya sido tan enriquecedora en el plano científico como en el humano.

La expedición minera de la Sociedad Schneider (1898). Un viaje por el sureste español

Ayer se presentó, en la Casa Molino Ángel Ganivet de Granada el libro «La expedició minera de la Sociedad Schneider (1898)», con la participación de la diputada de Cultura y Educación, Pilar Caracuel, Juan Antonio Soler Jódar, Manuel Titos Martínez y Ángel Bañuelos Arroyo.

El álbum fotográfico, con casi 300 fotografías, muestra el viaje de una expedición en 1898 de la sociedad francesa Schneider, una importante multinacional en la actualidad, en busca de yacimientos de hierro. Desde Cartagena a Moncorvo (Portugal), pasando por Almería, Granada y la Alpujarra Granadina, se trata de un testimonio fotográfico de primer orden. Con algunas fotografías mineras, destacan sobre todo las fotografías de escenas del día a día de las gentes de los diferentes pueblos, paisajes, edificios y todo lo relacionado con el viaje (carruajes, posadas, pasos de vados, etc.), incluidos edificios desaparecidos, como la fábrica de azúcar de Nuestra Señora de la Cabeza en Motril, víctima de un incendio en 1901.

Son numerosas las ciudades y pueblos que fueron retratados: Murcia, Cartagena, Almería, Berja, Benaudalla, Padul, Cástaras, Motril, Vélez, Salobreña, Motril, Calahonda, Órgiva, Trevélez, Busquistar, Almejijar, Loja, Córdoba, Sevilla, Moncorvo, Madrid… Destacan series fotográficas como las de Cástaras o las de Motril, con la industria de la caña de azúcar.

Entre los pueblos por los que pasaron se encuentra también Bédar, al parecer invitados por el vicecónsul inglés en Garrucha, Clifton Pecket. El resultado fueron unas 20 fotografías de Cuatro Amigos, el Jauto y Serena, incluidas las principales minas de hierro, Santa Catalina y La Mulata, la icónica Cueva Oscura de Bédar (abajo).

25/10/2025- Presentación de la Revista FARUA en Berja: el cable aéreo de Beires al detalle

El 25 de octubre se presenta en el salón de actos del Molino del Perrillo de Berja, a las 19:30H el número 28 de la revista FARUA. Nos hacemos eco de la publicación, en este número de un artículo publicado en colaboración de Joaquín Gaona Villegas y Juan Antonio Soler Jódar sobre el cable aéreo de transporte de Beires, que conectaba las minas de esta localidad con la estación de Doña María, para la carga en el ferrocarril de Linares a Almería.

En este artículo, se da a conocer un álbum inédito de fotografías en la que se documenta con detalle la instalación del cable aéreo en 1901, siendo la primera colección de fotografías que muestra, con tanto detalle, la instalación de una de estas líneas de carga. Desde la sala de máquinas, estaciones tensoras, de ángulo, diferentes fases de la instalación de los cables, columnas, etc. Todas las fotografías con gran detalles y debidamente comentadas tas un trabajo de identificación y análisis de las fotografías para ubicarlas en su contexto geográfico y tecnológico.

Además se trata de un cable aéreo con muchos paralelismos con el de Bédar-Garrucha de 1888, mostrando las dificultades y esfuerzos de la adaptación de estos ingenios a las zonas montañosas. Sin duda un artículo que no puede perderse ningún aficionado al patrimonio minero-metalúrgico de Almería.