El Pinar de Bédar: los partidarios de la Compañía de Águilas

La minería en el Pinar de Bédar tiene una larga e interesante historia. Aunque probablemente fueron explotadas sus vetas de cobre en la prehistoria y las de plomo por los romanos y en época hispano-musulmana, los primeros datos documentales de su explotación nos llevan al siglo XVII, en el que se registra una intensa actividad.

El prolongado periodo de explotación entre 1843 y 1926 se puede dividir en varios periodos muy bien definidos, en los que se alternan fases de minería artesanal y otras de intensa mecanización.

 

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Restos de un ataifor de época nazarita hayado en una escombrera de una mina de plomo en La Gamberra.

 

El periodo más largo y del que tenemos más información es el de los “partidarios de la Compañía de Águilas”, que trabajaron en estas minas aproximadamente entre 1885 y 1926. Esta información procede de varios documentos, en especial algunas cartas de los directores mineros de la Compañía de Águilas, pero el que más información aporta es sin duda el ingeniero Otto Pütz, que en 1906 visita estas minas, experiencias que recoge en un artículo que publicó en una revista alemana.

 

ALBARDILLAp

Los partidarios utilizaban simples tornos de albardilla para el acceso a los pozos. Para bajar simplemente etrelazaban la pierna en la soga de esparto.

 

La Compañía de Águilas, que había adquirido el coto minero de El Pinar de Bédar, había intentado sacar beneficio en esta minas de plomo por medio de una gran inversión en maquinaria. Sin embargo, tuvo que abandonar el proyecto en 1884 ante la falta de beneficios. Sin embargo, esto no supuso el fin de la minería.

La Compañía decidió dar partidos de rebusca a los mineros, con el fin de retener a los trabajadores, pues estaba en marcha un nuevo proyecto de explotar las cercanas minas de hierro de Serena. Estos “rebuscadores de la sierra” o “partidarios”, que era como los conocían, buscaban por cuenta propia el mineral que podía haber quedado en las diferentes minas y vaciaderos, llegando a beneficiar hasta 300 toneladas de mineral al mes.

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Criba cartagenera, esquema realizado por Otto Putz de las utilizadas en el Pinar de Bédar.

 

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Mesa de arroyo o “Royo”, de los utilizados en el Pinar de Bédar (O. Putz).

 

La Compañía de Águilas les arrendaba parcelas de terreno, que explotaban de forma autónoma. Además, la Compañía les proporcionaba el agua necesaria para el lavado de minerales, comprándoles luego el mineral concentrado que habían obtenido.

A pesar de la dificultad del trabajo, llegaron a haber hasta 100 de estas explotaciones en 1906, en las que en algunas trabajaban familias enteras. En estas pequeñas parcelas, por las que pagaban una pequeña cantidad a la Compañía, se concentraban numerosos pozos y galerías. Había muchos niños empleados en los trabajos, y aunque se trabajaba en alguna mina, la mayor parte de las tareas eran de lavado de minerales. No era raro que las escombreras que un partidario había lavado ya, fueran lavadas de nuevo por otro para aprovechar hasta la más pequeña partícula de mineral.

 

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Diferentes casas-cueva ocupadas por los mineros que trabajaban para la Compañía de Águilas. Disponían de alacenas, minúsculas habitaciones y un hogar con chimeneas improvisadas en la roca. La última fotografía muestra uno de los hornos de la fundición Carmen rehabilitado como vivienda.

 

En las pocas minas en explotación se trabajaba a cielo abierto, pero también por medio de pozos. En los pozos se utilizaban los tornos de albardilla, las cuerdas y cestas eran de esparto y los mineros bajaban por ellos simplemente enlazando su pierna en la soga, sin otra medida de seguridad. Los niños eran especialmente utilizados en las minas, pues su pequeño tamaño les permitía acceder más fácilmente, transportando el mineral en unas cestas que llevaban a la espalda.

Casi todo el mineral extraído, al igual que las escombreras, debía ser sometido a un tratamiento que les ocupaba la mayor parte del tiempo. Primero trituraban el mineral con unas pesadas mazas con mango de madera flexible, que volteaban por encima de la cabeza para golpear con más fuerza. Algunas de los partidarios poseían molinos trituradores propulsados por mulas, pero era tal su coste que era muy raro que se utilizaran.

Para el lavado se utilizaban diversas máquinas.  Dejando a parte las cribas cartageneras, se usaban unas copias artesanales de maquinaria moderna, pero fabricadas con los materiales que estos mineros tenían más a mano.  Su construcción permitía que fueran fácilmente desinstaladas y trasladadas a otra zona o vaciadero.

 

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Casa-cueva al parecer realizada aprovechando una explotación minera pre-existente.

 

Primero se usaba la criba cartagenera, con el que se recuperaban las partículas más gruesas. Se trataba de un gran cajón con agua y una criba que se accionaba con una palanca. Lo que pasaba por la criba y se depositaba en el fondo del cajón se llevaba a una máquina llamada “Royo”, o mesa de arroyo. Era una tabla larga ligeramente inclinada en la que se exponía el mineral a una corriente de agua que se llevaba las partículas menos densas.  Conforme se lavaba, y a base de numerosas repeticiones, la tierra se iba volviendo más gris, hasta que la galena estaba lo suficientemente concentrada como para poder ser vendida. Un operario se encargaba de ir retirando el mineral limpio y poniendo más tierra, sin interrumpir el proceso de lavado.

La tercera y última máquina era el “Rumbo”, forma en que se conocía a estas copias artesanales de los “round-buddles” de origen inglés. En el Rumbo se lavaba la tierra arrastrada por el agua en los Royos, que se sacaba con una azada especial llamada “rodillo”. Esta arena fina todavía contenía partículas de galena que eran susceptibles de ser concentradas con el Rumbo.

El Rumbo era una superficie cónica con muy poca inclinación. La arena se arrastraba con agua hasta la superfície cónica, por la que descendía lentamente ayudada por unos fragmentos de lona que rotaban lentamente (de forma manual). La galena se quedaba en la zona más central mientras que las partículas más ligeras eran arrastradas más hacia la periferia. De esta manera se recogía la parte central, que era de nuevo pasada por la máquina, y así de 4 a 5 veces, en un proceso que llevaba aproximadamente una hora.

El trabajo se llevaba a cabo durante largas horas bajo el sol abrasador. El beneficio era muy poco, pero les permitía sobrevivir. Muchos de estos mineros vivían en pequeñas e insalubres casas-cueva. Incluso se llegaron a habilitar los hornos de la antigua fundición Carmen como vivienda improvisada para estos mineros. A pesar de la ineficiencia de estas máquinas artesanales, estos mineros obtenían beneficios gracias a la repetición sin pausa de los diferentes procesos de lavado. Además del plomo, se obtenía, como producto secundario, una cierta cantidad de mineral de cobre, pero de escasa calidad.

 

 

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Dibujo y reconstrucción a escala de uno de estos rumbos descritos por O. Putz en 1906. como los rumbos mecanizados de los que derivaban, la plataforma circular era de de 4 métros de diámetro, tamaño óptimo para rentabilizar el lavado.

 

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Plataforma de un “round-buddle” parcialente desenterrada. Se trata de una de las que funcionaron en lavadero mecánico de la mina Reforma a la par que el lavadero Grande de El Pinar (1882-1884). La plataforma está construida de mortero de cal y se puede observar el lugar donde estaba el eje y los radios que se utilizaron para su construcción. El diámetro es de 4 métros.

RUMBOS REFORMA 2

Ampliación de una fotografía de José Rodrigo en el que se muestra el round-buddle excavado en la fotografía anterior, que formaba parte de una batería de estos artefactos, todos movidos por una máquina de vapor. Los elementos básicos eran los mismos, en azul se observa la plataforma circular de 4 métros, el amarillo los soportes del eje, y el rosa los depósitos para el mineral  y el agua.

 

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Restos de un rumbo artesanal ubicado en la mina Aprovechado. de 1,8 métros de diámetro, está ya lejos de los 4 metros de los primeros Rumbos, por lo que debe tratarse de uno de fase tardía.

 

MAQUETA RUMBO

Ensayo de lavado con “Rumbo” a escala, de 15 cm de plataforma. La característica más importante para su funcionamiento era la inclinación de la pendiente de la plataforma de lavado. Rumbos con plataformas de menos de 4 metros podían funcionar perfectamente, tal y como lo demuestra esta miniatura de 15 centímetros de plataforma pero con la inclinación correcta. Sin embargo, estos Rumbos en miniatura debían ser muy ineficaces y requérir de muchas más repeticiones para obtener los mismos resultados que con uno más grande.

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El lavado con el Rumbo era una tarea repetitiva y monótona. A falta de máquina que moviera el ingenio, habitualmente era un muchacho el que, subido a la traviesa, accionaba el eje.

 

Aunque cueste de creer, este tipo de minería se mantuvo hasta 1926. Los restos estudiados en El Pinar nos llevan a pensar que los diferentes sistemas de lavado utilizados por estos partidarios sufrieron una especie de “regresión”. Por ejemplo, de los 4 métros de diámetros que tienen los Rumbos descritos por Putz (al igual que los rumbos mecanizados de los que derivan), se han encontrado algunos rumbos de tan solo 1,5 metros de diámetro. Aunque estos “mini-rumbos” eran sin duda capaces de lavar mineral, debían ser muy ineficaces, lo que en la práctica supondría un aumento del tiempo necesario para lavar una misma cantidad de mineral.

Sea como fuere, en 1916 se registra una producción anual ya bastante reducida procedente de los “partidarios”, tan solo 74,6 toneladas. Esta cantidad se redujo a unas casi residuales 44 toneladas en 1926, cuando ya solo trabajaban en las minas 62 mineros. Aunque se dio posteriormente algún partido de rebusca, se puede considerar este año de 1926 como el del fin de la minería del plomo.

 

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Marcados en rojo, la ubicación de los restos de “Rumbos” artesanales conocidos. Estos se encuentran en el paraje de La Gamberra, mina Reforma, mina Aprovechado y barranco de San Marcos. En cuanto a los puntos en amarillo, indica la presencia de casas-cueva, especialmente abundantes cerca de la fundición Carmen de Bédar y en la parte más alta del barranco del Gato. Había más de estas casas-cueva cerca el centro de la urbanización, desparecidas actualmente.

 

 

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Todo sobre la fundición Carmen de Bédar

Hoy voy a hablar extensamente de la fundición Carmen de Bédar. Es una pena que todavía no se haya hecho ninguna actuación en este importante resto, y  antes de que acabe desapareciendo por pura desidia, quiero que quede bien clara su importancia, pues aún dirán que no sabían nada.

Todavía recuerdo bien la impresión que me dio la primera vez que la vi, debería ser 2003, cuando ya me empezaba a interesar mucho todo el tema de la minería. Acompañaba a mi padre a por higos, él me llevó allí sin duda a sabiendas de que me iba a gustar bastante. Y así fue, La chimenea en la cima de la colina y las abundantes ruinas me dejaron atónito, y eso que ya sabía los suficiente como para saber que se trataba de una fundición de plomo, básicamente por la galería de condensación que subía hasta la chimenea.

Me podía esperar minas e incluso algún resto de un cortijo-almacén de las mina, pero nunca una fábrica de fundición completa  ¿Qué se sabía entonces de ella? Pues absolutamente nada. Lo conocían, y no todos en Bédar, como “La Chimenea”, y más por las tres o cuatro higueras reales que allí hay, que proporcionaban una buena cantidad de higos y brevas.La investigación fue muy difícil, tanto como las dificultades para interpretar los restos como la casi absoluta falta de documentación sobre ella. El hecho de que Rodrigo no la retratara en sus famosa serie fotográfica sobre El Pinar me convenció que no era una de las estructuras construidas por la Compañía de Águilas, como hubiera sido fácil pensar. Finalmente pude asociarla a una época concreta y a una casi desconocida sociedad minera de mediados del siglo XIX; pude establecer una fecha de construcción, 1845, y lo más importante: el nombre: Carmen de Bédar. Al fin lo publicamos en el primer catálogo de las minas de Bédar, y desde entonces todo el mundo la llama por su nombre. Antes de eso, se desconocía practicamente su existencia.

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Sin duda es muy notoria la presencia en el Pinar de los restos bien conservados de una fábrica de fundición, en todo equiparable a las que se construyeron en el levante almeriense en esa época. Tenemos que encuadrarla entre las muchas construidas a partir de 1841, aunque debió tener una vida muy efímera; hemos de descartar el dato que hubiera estado en funcionamiento en 1848 a tenor de los datos aportados por Madoz en su obra.

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En 1843 se consiguió por fin fundir en Cartagena escorias antiguas con éxito y aprovechar el plomo que contenían. así ya se podrían beneficiar los escoriales antiguos que antes de esto se consideraban sin valor. Rápidamente se registraron concesiones en todas aquellas zonas con escoriales, incluida Bédar. Para regular todo este frenesí registrador, se exigió que para la concesión y explotación de registros de escoriales se establecieran, en un plazo no superior a un año, una fábrica de beneficio donde se llevarían esos escoriales.

Así sabemos que en Bédar, la sociedad Alfonso Moreno y Compañía demarcó una serie de escoriales desde abril de 1845, una vez finalizados estos registros, en junio del mismo año, Francisco Cano Torres resgistraba la fábrica de beneficio “Carmen de Bédar” en el paraje de la Arboleja del Pino. Es éste el motivo por el que se instaló en Bédar esta fundición, y podemos afirmar con bastante seguridad que estaba relacionada con esta desconocida sociedad Alfonso Moreno y Compañía. Sin embargo y a tenero de los restos estudiado, no solo se pretendía explotar los escoriales, la fábrica incluía un pozo de extracción y un lavadero de mineral. El suministro de agua se garantizaba mediante un sistema de acequias de los cuales quedan numerosos restos todavía.

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Al lado de los hornos se encuentran tres muros paralelos que hemos interpretado como los restos del lavadero de mineral asociado a la fundición.

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A un nivel inferior, al nivel del pozo y junto a la estructura de muros paralelos, se han encontrado diversos restos que suponen una evidencia clara que esta fundición contaba con un lavadero. En la parte inferior del complejo y tapada por una arena fina, se encuentra la base de una balsa de agua de varios metros de amplitu. Entre la arena que la cubre y la rodea se han hallado diversas piezas metálicas (tuercas, tornillos…) y entre ellas dos fragmentos de chapa perforada de 0,8 cm y una pieza rectangular de hierro de 17,4x24cm con uno de los bordes doblado que pudo ser utilizada como rascadora. Pero la pieza más importante es una antigua bomba de agua en hierro forjado con sus soportes, con un tamaño de 21 cm de largo, con una abertura de 2 cm por un lado y otra de 0,5 por otra, que apareció cubierta de la misma capa de sedimentos que el resto de material rescatado. En el boceto superior se describe una curiosa estructura junto a los tres hornos de fundición que es donde suponemos que estuvo instalado el sistema de lavado. No en vano, presenta como tres muros paralelos con una hendidura central. El agua llegaba por la parte superior, procedente del suministro general, y hay restos de acequias en su parte inferior, seguramente de recogida del agua. Por lo que sabemos de estos tipos de lavadero, debió de tratarse de algún sistema de lavado con cribas oscilantes o móviles.

BOMBA DE AGUACRIBA

                      DIVERSO
Todos estas piezas metálicas se descubrieron en los residuos que tababan una balsa de recogida de agua del lavadero de la fundición y que denotan que, con seguridad, estaba mecanizado. Los restos de cribas de 8 mm de perforación y el resto de elementos metálicos hallados, confirman esta suposición. Todos estos elementos estaban cubiertos por la misma capa de sedimentos endurecidos, han tenido que ser limpiados con mucha paciencia. Casi todo los elementos aparecieron en los bordes o el interior de la mencionada balsa, ubicada en el piso inferior de la fundición.

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Esta chapa presenta un borde doblado, podría haber sido utilizada como rascadora para elmiminar las capas superiores de estériles en las operaciones de cribado o lavado. Apareció en medio de la balsa de recogida de aguas.

SISTEMA CONDUCCION AGUAACEQUIA

Se puede seguir las acequias que suministraban el agua a la fundición y aún parte de las conducciones que la llevaban dentro de las instalaciones (están marcadas en azul en los bocetos). Se pueden seguir las conducciones, que llevan en dirección al actual núcleo de la urbanización de El Pinar. Desgraciadamente, las obras de allanamiento (por llamarlas de alguna forma) que han realizado en los alrededores de la fundición, han destrozado algunas, pero adjunto un esquema de como estaba dispuesto. Incluso disponía de un pequeño acueducto para salvar un pequeño barranco.

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Formando parte de la fundición se puede encontrar un pozo de mina y que parecía estar cubierto de alguna estructura,  en uno de sus esquinas se observan restos de unos pilares de una obra que cubría o rodeaba este pozo o que podrían formar parte de un castillete o soporte de cabestrante. Cercano a este pozo existe una piedra (2) donde había estado instalado algún tipo de maquina o maquinaria para el acceso al pozo (presenta marcas de fijaciones de pernos). Existen otras estructuras identificables, como los restos de dos casetas y lo que es parte de una tercera (los restos situados más a la derecha en el esquema, justo debajo del pozo) aunque de extraña forma y difícil interpretación. Hay que destacar una especie de pozo cubierto (4) de unos 10 metros de altura, con unos artísticos arcos y con una abertura inferior, por lo que podría tratarse de un horno de cuba. En la parte superior existe un curioso sistema que parece diseñado para recoger agua de lluvia (5) y cuya conducción está quebrado por una grieta sobre el terreno. Justo debajo de este sistema de recogida de agua de lluvia se encuentra una pequeña cueva. Unas escaleras daba acceso a la parte inferior donde se encontraban las edificaciones, posiblemente unas oficinas o almacén.

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INTERIOR CUBACUBA

Esta estructura se ha interpretado como un horno de cuba, presenta unos decorativos arcos en su parte superior, pero en su parte inferior se puede encontrar la abertura típica de estos hornos de cuba. Como se ve en la fotografía, unas obras de mantenimiento podrían evitar que esta curiosísima estructura no se viniese abajo.

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El pozo, rectangular, es de gran profundidad y se pueden apreciar como llegan a él galerías a distinta profundidad. Es muy peligroso y recomiendo no acercarse. Antaño estaba señalado por una cinta de aviso (véase la fotografía de la izquierda), pero creo que actualmente no hay nada que indique su existencia.
 
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La chimenea de esta fundición está ubicada en lo alto de un cerro para la evacuación de los gases venenosos, se aprecian los hogares de tres hornos con bóveda de cañón (dimensiones 2 x 1.5 x 6 m) situados bajo la planta principal y un edificio auxiliar de función incierta que creemos puede ser un horno de cuba. En comparación con establecimientos similares de la época, hay que destacar la poca longitud de la galería de condensación (27 m) y su pequeño diámetro (0,72X1m).  En este tipo de instalaciones, las galerías de condensación tenían dos funciones básicas, alejar los humos tóxicos y permitir la sublimación del plomo en las paredes para luego poder recogerlo (aunque en esa época no se conocía bien el mecanismo por el cual el plomo de los humos se depositaba en la galería). A más longitud de la galería, más plomo era posible recoger (algunas llegaban a tener 3,5 km de largo), pero la chimenea tenía menos tiro por lo que se tenía que gastar más combustible. Dada la lejanía de esta fundición de la costa, es seguro que primaba el ahorro de combustible (el coke traído desde Inglaterra en vapores), por lo que es lógico que se tratara de una galería pequeña y corta, que permitiera un buen tiro y ahorrara combustible, aunque no permitiera luego recoger el plomo contenido en los humos.

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Los hornos de fundición fueron “rehabilitados” como viviendas de mineros pobres, seguramente por los partidarios de la Compañía de Águilas, que sabemos que vivían en pésimas condiciones en estas casas-cueva minúsculas e insalubres. En El Pinar se podían ver muchos ejemplos de estas casas de mineros, aunque la urbanización las ha destruido casi todas. A pesar de todo quedan algunas, incluidas las que aprovechaban los hornos de la fundición (véase como la chimenea va adosada a la pared con yeso), para lo cual excavaron puertas de comunicación entre ellas y alacenas en las paredes.

INTERIOR CASA CUEVAINTERIOR CASA CUEVA2

Estos son otros ejemplos de casas-cueva de mineros cercanas a la fundición. Véase como están encaladas por dentro. Son diminutas, a duras penas una persona de 1,7 metros puede estar de pie dentro.  Todas disponían de hogares con perforaciones a modo de chimenea (fotograía de la derecha) y una o dos “habitaciones” en las que a veces excavaban alacenas.

CONTRAPESOAlgunas de las piezas recogidas son de función desconocida, como esta pieza de hierro fundido que presenta una perforación central.

Y hasta aquí hemos llegado, es el estado actual de investigación de estos restos. La idea es que de una vez se reconozca su importancia y empiecen a ponerse medios para su rehabilitación, antes de que acabe cayendo la chimenea y otras estructuras que presentan grandes grietas como el horno de cuba, que piden a gritos una actuación urgente de consolidación. También queda muy feo el vertedero de restos de obra que se puede ver en la fotografía inferior y que denota la poca importancia que le dan a estras ruinas. Ni siquiera se ha respetado un perímetro, las “excavaciones” han llegado hasta el límite mismo de los restos e incluso los han afectado. Sin embargo, como ya dije en el anterior post, no pueden ya tocarlo, es un resto reconocido y sobre todo CONOCIDO, siendo ésto último lo que creo que lo ha salvado de las palas de las excavadoras.

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En memoria del Lavadero Grande de Bédar

Ya se han cumplido 11 años del derribo del Lavadero Grande de El Pinar, y quería recordar un poco una de las joyas arqueológicas de Bédar que fue, desgraciadamente, arrasada por culpa de la voracidad de la urbanización de El Pinar y ante la inoperancia, o incluso colaboración, del Ayuntamiento de Bédar, que permitió el “patrimonicidio” cometido ese nefasto año de 2004.

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Una de las fotografías tomadas en 2003, poco antes de que arrasaran con todos los restos.

En aquel año, hacía todavía poco que me había interesado por esos restos y por su historia, sin embargo, ya se sabía (todos lo sabían) que se trataba de un lavadero de mineral de plomo muy antiguo y de bastante importancia en la historia de El Pinar (y por ende, en la de Bédar). A parte de eso, poca cosa más, que pertenecieron a la Compañía de Águilas, y que parece ser que estuvo en funcionamiento durante muy pocos años.

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Otras de las fotografías de 2003, se observan las balsas y una curiosa conducción- acequia por medio de un acueducto. No hubo tiempo de estudiar los restos de conducciones internas de agua ni de buscar los emplazamientos de las round-buddles.

Según mi procedimiento habitual de trabajo, primero examino los restos, hago esquemas, fotografío y anoto todo aquello que me parece interesante (aunque no sepa lo que es) y, posteriormente, realizo una investigación documental. Si hay suerte y consigo obtener datos, algo no muy habitual dada la misteriosa desaparición de todo lo que tenga que ver con minería en Bédar, intento interpretar los restos y, habitualmente, suelo hacer otras visitas posteriores para acabar de recabar datos.

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Otra de las fotografías de 2003 mostrando los muros de soprote de la estructura. En estas naves debía estar instalada toda la maquinaria de triturado y lavado.

En este caso, con los restos del lavadero de El Pinar, solo pude hacer un primer reconcimiento inicial en 2003. Es decir, unas primeras fotografías del complejo, que a la larga se convertirían en unas de las pocas que hay. En 2004, armado con mi cámara de fotos,fui de nuevo para ampliar las fotografías de las estructuras. Pero me quedé de piedra cuando vi los restos del lavadero… ya no estaban.

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Esta estructura se encontraba cerca de los restos del lavadero, en los terrenos de la famosa mina “Allá Veremos”. Podría haberse tratado de un cargadero, ya que destaca un resbaladero, aunque desconocemos quien lo construyó y para qué. Todo el terreno fue completamente allanado, aunque no sabemos para qué, pues no se construyó nada encima. Quizás solo se trataba de hacer desaparecer cualquier resto que oliese a minero o a antiguo.

Quedaba tan solo parte del horno que estaba instalado al fondo de los lavaderos y las balsas para la recogida del agua de lavado. Hice fotografías de todo, incidiendo sobre todo en las balsas (pues intuía que podría ser la última vez que pudiera verlas) y me fui, bastante desanimado.

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Tras la destrucción del lavadero solo se salvaron las balsas de recogida del agua de lavado. Prometieron que las respetarían, pero incumplieron su palabra.

Lo que pasó a partir de ahí ya lo he contado alguna vez. El tema no quedó tapado, como esperaban que ocurriera. Una asociación ecologista se hizo eco de la barbaridad que cometieron y lo denunció. Cuando la prensa fue al Ayuntamiento para pedir explicaciones, alguien debió ponerse muy nervioso y prometieron que ya no tocarían nada más y que respetarían lo que quedaba de las balsas del lavadero y la antigua fundición Carmen, que era (al parecer) el siguiente objetivo de las excavadoras. Pero como no te puedes fiar de los políticos, está claro que rompieron su palabra y destrozaron las balsas de la fundición, sustituyéndolas… que ironía… por unas piscinas para la horrorosa ampliación de la urbanización que ocuparía los restos del lavadero.

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Otra imagen de las balsas del Lavadero Grande.

Por suerte, parece ser que al salir a la luz los perversos planes de la urbanización, parece que los responsables recibieron una seria advertencia. Si tocaban los restos de la fundición Carmen, tendrían problemas. Y esta vez sí que lo respetaron, pero no se puede decir mucho de otros muchos restos que fueron completamente arrasados sin miramientos.

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La destrucción del complejo fue total, “respetaron” los muros laterales y la parte posterior, al parecer un horno de fundición. Estas partes luego fueron “rehabilitadas” a base de rebozarlas en hormigón. Se perdió mucha información y potenciales restos metálicos que hubieran quedado entre las ruinas.

Lo peor de todo es que, para el caso del Lavadero Grande, si que pude encontrar bastante información (gracias a Lise Hansen, todo hay que decirlo), gracias a las descripciones del ingeniero director, el ingeniero Dietrichson. La importancia y relevancia de este complejo lavadero quedó claramente al descubierto, haciendo todavía más deleznable el acto de los responsables que decidieron o no quisieron impedir su derribo en 2004. Nadie debería poder decidir tan sumariamente y con tan poca sensibilidad y respeto, sobre el patrimonio que es de todos nosotros.

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Parte posterior del complejo tras el derribo de los restos, parece un pequeño horno de fundición acoplado al lavadero. Tiene sentido porque en todas las fotografías antiguas se observa una pequeña galería de condensación que lleva a una chimenea.

Las obras de construcción del Lavadero Grande (pues ese era su nombre), comenzaron en 1871, cuando se excavó un pozo para el abastecimiento de agua en 1871. El Lavadero formaría parte del ambicioso plan de la Compañía de Águilas para explotar los yacimientos de plomo, incluyendo dos lavadero más pequeños (uno de ellos el de Reforma) y todas las construcciones auxiliares necesarias (talleres, viviendas, oficinas, etc.) El plan de explotación de las minas pretendía crear tres canteras o labores a cielo abierto, conectando éstas con los lavaderos por más de 10 kilómetros de vías, por las que llegaron a circular más de 200 vagonetas, empujadas por mulos por los mismos operarios. La principal vía, de 1 km de largo, acababa en un plano inclinado movido por una máquina de vapor, que llevaba el mineral hasta los lavaderos

  100-0021_IMG Vista general en 2004 de lo que queda del Lavadero Grande tras la “intervención”

Las canteras se trabajaban en pisos de 10 metros, y en 1884 se estaba trabajando ya en la tercera planta de una de ellas, teniendo previsto explotar 6 plantas en total. El recuerdo de aquel gran proyecto es la gran Hoya que hoy ya conocen como de Aprovechado.

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Cómo sustituir un resto arqueológico de más de 100 años de antigüedad por una horrorsa urbanización tipo “nicho”. Mostramos esta composición en el Congreso Internacional del SEDPGYM de Mieres. Los asistentes no podían creer que hubieran podido hacer esta barbaridad.

El Lavadero Grande estaba provisto de la maquinaria más moderna de la época, fabricada por la Sociedad Humboldt. La planta disponía de modernas quebrantadoras y machacadoras, molinos Herbel y trituradoras de cilindros para preparar el mineral. El lavado se realizaba mediante el sistema de trómeles de separación (tambores de lavado), por el cual el mineral pasaba por un sistema de trómeles cónicos escalonados que iban separando el mineral según el tamaño. El resultado del lavado, una especie de barro con algo de mineral llamado “Schlamm”, pasaba a un sistema de lavado por corrientes de agua. Todo el sistema permitía separar trozos de mieneral desde 1,5 hasta 0,5 milímetros.

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Detalle de la urbanización, obsérvese como están rellenando de cemento las balsas de decantación del Lavadero Grande para utilizarlas de cimientos para una piscina. Un concepto muy extraño de lo que significa “preservar”.

Aún de lo que sobraba (los lodos), que contenía todavía algo de galena, se trataba con otra serie de maquinaria especializada. De hecho en El Pinar de Bédar se probaron diversos sistemas de lavado de lodos, aunque no todos fueron útiles. Así se podía encontrar cámaras alemanas de precipitación Spitzkasten, round buddles ingleses, cribas francesas, mesas giratorias alemanas Rundheerde y mesas Rittinger de percusión continua. Tal era la variedad de sistemas, que El Pinar era un lugar donde los ingenieros en formación viajaban para ver y analizar los diferentes sistemas existentes de lavado. El Lavadero Grande tenía capacidad para procesar 1.000 toneladas de mineral cada 24 horas, superando la capacidad del lavadero más grande conocido hasta el momento, el de las minas del Harz superior en Alemania. A pesar de todo, y a causa del agotamiento del criadero, no se llegó a procesar más de 260-270 toneladas diarias de mineral, del que se obtenía un producto con un 56% de plomo y 7,4 onzas de plata por tonelada.

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Fotografía clásica de Rodrigo que muestra el Lavadero Grande en funcionamiento. A destacar la chimenea y la galería de condensación, elementos que indican la posible presencia de un horno de fundición anexo al Lavadero.

En las minas y los lavaderos trabajaban unos 900 operarios, incluidos niños y mujeres. Las instalaciones contaban con nueve máquinas de vapor, incluida la máquina sistema Kley para la extracción de agua y cinco más para las estaciones de lavado.

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Restos del Lavadero antes de su destrucción. La cantidad de restos que podrían quedar entre las ruinas podrían haber aclarado muchos aspectos sobre la distribución y funcionamiento de esta excepcional estructura.

A pesar de la impresionante inversión realizada en estas instalaciones, el margen de beneficio era muy escaso, por lo que cuando el precio del mineral de plomo cayó, no pudo seguir funcionando y la Compañía de Águilas tuvo que cerrar y desmantelar las instalaciones. En total, estuvo funcionando entre 1881 y 1884, siendo, en tan corto periodo de tiempo, el lavadero de mineral más grande conocido.

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Lavadero Grande en 1910. Se observa el Lavadero desmontado, con la chimenea en pie. Se sabe que tras desinstalar el lavadero en 1884-1885, se guardó todo el costoso material de lavado por un tiempo. La Compañía recibió de ofertas de compra del mismo, pero no sabemos finalmente qué fue de él. Como curiosidad, a la derecha se ve el cable aéreo Serena-Garrucha, y destacan dos chimeneas más en el Pinar. Una de ellas es la de la fábrica San Jacinto (la que está más a la derecha), la que está en medio podría corresponder a la del misterioso “tercer lavadero” que se instaló en El Pinar (lo que hoy correspondería al Bar El Pinar, cuya piscina aprovecha la antigua balsae la misma) o la chimenea de la máquina de extracción Kley del pozo Bomba, que alcanzaba casi los 200 metros d eprofundidad.

A veces la historia es demasiado “Grande” como para ser borrada y olvidada, por muchos intereses económicos que haya habido por medio. En este caso, sin duda, el interés económico prevaleció sobre el interés de todos los bedarenses, y eso ha supuesto la pérdida de algo que podría haber sido un potencial atractivo turístico más para el pueblo. Sea como fuere, unos pocos no pueden destrozar lo que no es suyo. No me cansaré de recordárselo. Ellos ya saben a quién me refiero.

Algunas minas poco conocidas de Bédar

Haremos hoy un pequeño repaso a una serie de minas bedarenses, algunas muy poco conocidas y fuera de las rutas de senderismo habitual.

—————- ANGELITA

La mina Angelita pretendió ser, al menos como proyecto inicial de Clifton Pecket, el origen de uno de los dos ramales que alimentarían las tolvas de Tres Amigos. El plan de Pecket no deja de ser ingenioso, cedía al industrial Chávarri las minas necesarias que justificaran la instalación de un ferrocarril, reservándose una serie de minas cercanas que por obra y gracia de la construcción de dicho ferrocarril, podrían ser explotadas con beneficio. Un negocio redondo. Angelita es una de las principales minas de Pecket, explotada por su representate, Arturo Lengo y, parece ser también, dada a partido.

La mina en sí consta de una serie de pequeñas explotaciones a cielo abierto y un par o tres de socavones, uno de los cuales da acceso a una serie de galerías que atraviesan el cerro en el que se encuentra la mina. El transporte del mineral se debió hacer mediante la mina Santa Catalina, a donde seguramente era llevado el mineral de esta mina mediante carretas. Desde Santa Catalina, el mineral se cargaba por medio de una tolva en las vagonetas dispuestas en el túnel de la Higuera.

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—————- MI BERNARDO

La mina Mi Bernardo, o mina del Buitre (por encontrarse en este barranco) es una de las minas explotadas a principios de siglo por la Garrucha Iron Mining Company Limited. Fue de nuevo explotada por Hierros de Garrucha, instalándose una vía férrea desde las dos bocaminas de la explotación hasta un plano inclinado que llevaba el mineral hasta un carril donde era cargado en camiones. Una pequeña locomotora diésel era la encargada de llevar las vagonetas hasta el plano inclinado por el poco más de 1 km de vía. Entre los restos de la galería principal, con algunos trabajos de la entibación, se observan restos de cajas de cartuchos de dinamita y el vestigio de la última comida de alguno de los mineros, una lata de calamares “Mary Mon”.

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—————- SANTA CATALINA

Santa catalina no es una mina menor, fue origen de uno de los ramales del ferrocarril y considerada como una de las minas más prometedoras con las que contaba la sociedad Chávarri, Lecoq y Cía. A pesar de todo, sabemos poco sobre las labores llevadas a cabo en esta mina, salvo que se excavó una galería principal a la que daba acceso un pozo llamado “del Embudo” y que, además, tuvo que instalarse un plano inclinado. Los restos que quedan en la zona nos muestran un resbaladero-tolva de una vía minera a un nivel superior cuyo origen concreto desconocemos (posiblemente la corta adayacente) y lo que se conoce como el Socavón General (colapsado), además de otros socavones accesorios, pequeñas galerías y canteras superficiales. Según relatan algunos testigos, desde el Socavón principal se cargaba el mineral en una vía central que recorría los terrenos de la mina y que llevaba el mineral a una tolva para su carga en el túnel de La Higuera.

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—————- MINA SANTIAGO.

Santiago era otra de las minas que Pecket se reservó de cara a poder luego explotarlas por medio del ferrocarril. Llegó a construirse un pequeño ramal de cable aéreo de 500 metros entre esta mina y el camino a la mina Vulcano, cerca de la mina Santa Catalina. Durante tiempo se ubicó erróneamente esta mina y se suponía que el ramal de cable conducía hasta la Mulata, el error parece provenir de una Estadística Minera donde no se dejaba muy claro. Hierros de Garrucha intentó volver a explotar esta mina, junto a Soria, llegando a proyectar de nuevo un cable aéreo que seguía el mismo recorrido, aunque solo llegaron a construirse la tolva de carga y algunos pilares.

Los restos que quedan de esta mina lo componen una serie de resbaladeros-tolva que conducen a una especie de cargadero que recuerda a otros como los del cable del Colativí (muy posiblemente el origen del cable aéreo de Santiago) y una zona de explotación a un nivel superior.

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—————- MINA SORIA

Esta desconocida mina se encuentra muy cerca de la anterior, y posiblemente también utilizara el mismo ramal de cable (era del mismo propietario), a tenor del curioso depósito-resbaladero de esta mina. Se pueden observar los restos de dos edificios, un socavón con una bocamina con arco de mampostería y algunas pequeñas cortas y galerías secundarias a diferentes niveles de la loma del barranco. El resbaladero, junto a una trinchera, parece el punto de carga del mineral. Ya utilizara, o no, el cable aéreo de Santiago, parece claro que el destino del mineral también era Santa Catalina. La ubicación de esta mina ha sido difícil, por las diferencias que existen en su ubicación en los diferentes planos de época que hemos consultado.

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—————- LA GRACIA

Se trata de una mina adyacente a la muy famosa mina Unión de Tres Amigos. Su ubicación era privilegiada, junto a la estación de Tres Amigos, lo que hacía muy rentable su explotación. Aunque pertencía a las minas arrendadas por los señores Chávarri, Lecoq y Cía, la mina fue explotada en sub-arriendo por partidarios locales. La compañía vizcaína facilitaba el acceso al ferrocarril y las vagonetas, encargándose el explotador de cortar el mineral y ponerlo en la vía. A pesar de todas estas facilidades, su porpia ubicación junto al barranco de Bédar supuso bastantes problemas por la inundación de sus labores, tal y como pasara con Unión de Tres Amigos. Los trabajos de desecación fueron difíciles, pero pudieron realizarse con éxito y la mina tuvo su aportación a la producción general de esta compañía.

Los restos actuales comprenden una trancada hacia labores subterráneas junto a un pozo (anegado recientemente por encontrarse demasiado cerca de la parada de visitantes en Tres Amigos), y una corta a un nivel un poco superior.

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—————- EL NEGRITO

Esta mina es otra de las arrrendadas por la sociedad de Chávarri. Tenía poco mineral, pero al estar ubicada junto al ramal de la Mulata, su transporte era muy económico. Aunque no consta ninguna cantidad de mineral declarada procedente de esta mina, sabemos que sí que se extrajo (los restos que quedan también lo indican) y que se utilizaba para mezclar con el resto del mineral y conseguir así la ley en hierro deseada.

Los restos que quedan actualmente son pocos, una galería de poco recorrido y varias cortas con escombreras de mineral.

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Trabajos previos a la musealización de la mina Higuera

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LA “RIQUEZA” POSIBLE BAJO LA TIERRA EN BÉDAR

La mina Higuera ha sido el lugar escogido para cartografiar y también para vislumbar más sobre el pasado.

LAS “MINAS DE ORO” Aprenden sobre el terreno y abren paso al futuro.

ESTUDIANTES FRANCESES CARTOGRAFÍAN MINAS DE BÉDAR PARA MUSEALIZARLAS

J. S. Bédar se ha convertido en los últimos años en el lugar de aprendizaje de campo de jóvenes franceses, pero además esta pequeña localidad del Levante almeriense es objeto “de deseo” de un turismo que podría convertirse en algo muy novedoso en la provincia de Almería. Estos días y hasta primeros de julio, estudiantes de la Universidad de Lorraine están cartografiando algunas minas, ya el año pasado estuvieron en la zona para hacer prácticas sobre el terreno, con fines geológicos. Las puertas que pueden abrirse gracias a este proyecto son muchas, tanto a nivel docente y de investigación como de turismo.

Así lo explicó a IDEAL, uno de los promotores de la iniciativa, Juan Antonio Soler, quién recordó que este proyecto “nació a raíz de la colaboración de Bédar Sostenible con el departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias y Tecnologías de Nancy (Université de Lorraine). En marzo se realizó el segundo curso de formación de estudiantes de esta universidad en el terreno, patrocinado por Bédar Sostenible dentro del programa de fomento de actividades sostenibles de desarrollo económico para el municipio. El Ayuntamiento de Bédar colaboró en ambos cursos y en este segundo se añadió como colaborador la Asociación de Amigos del Argar (AAA)”.

Pero la formación fue más allá. “El caso es que teníamos previsto fomentar la musealización de algunas minas para que pudieran ser visitadas, dentro de un proyecto turístico más general. Incluso esta idea había sido recogida en los programas electorales de las últimas municipales en el pueblo. No es una idea nueva, en España hay una treintena de minas preparadas para ser visitadas y algunas en proceso, entre ellas algunas tan importantes como las de Almadén. Peor en Almería no se cuenta con ninguna (no hay que confundirlo con cuevas naturales como las que hay en Sorbas). Uno de los profesores, Christian Hibchs, propuso destinar a alguno de los estudiantes para iniciar los trabajos de cartografía de las dos minas que habíamos seleccionado como principales candidatas a ser musealizadas, La Higuera y La Mulata. Para los estudiantes será una actividad formativa muy interesante mientras que para Bédar supone un primer paso para dicha musealización. De momento la financiación ha corrido a cargo doe Bédar Sostenible, con la colaboración del Ayuntamiento y la AAA. Los siguientes pasos serían el estudio de seguridad de las minas elegidas y, finalmente, la elaboración de un proyecto delimitando las zonas visitables, sistema de iluminación, plan de evacuación, etcétera. Todo el proceso es bastante caro, pro lo que se pretende buscar subvenciones que hagan viable el proyecto. Lo habitual es contar con subvenciones públicas para el fomento del turismo, pero por alguna extraña razón, las actuaciones en este sentido en Almería dejan mucho que desear, habiendo como hay enormes yacimientos arqueológicos y naturales (de ahí la colaboración de grupos como la AAA, que busca la excavación arqueológica y musealización de los importantes yacimientos argáricos de Antas, tal y como se hace en Murcia, mientras que aquí hay una parálisis difícil de explicar”, matizó.

Soler comentó que este es solo un primer paso, la cartografía de La HIguera seguramente se ampliará en años sucesivos, continuando la exploración de la mina Mulata y, “si es posible, de minas cercanas conectadas con ellas por labores subterráneas. El objetivo es doble: iniciar unas tareas que serían muy costosas, a bajo coste, gracias a la colaboración con la universidad, y en segundo lugar dar a conocer a la gente e intentar activar estos proyectos por parte de las entidades públicas que deberían encargarse de ello (Diputación, Junta, Instituto de Estudios Almerienses…)”.

La Higuera es una mina que empezó a explotarse en 1896 por la sociedad mienra del industrial Chávarri. Era, además, el inicio de uno de los ramales del ferrocarril Bédar-Garrucha, incluyendo en su infraestructura los sistemas de carga y transporte en el ramal de ferrocarril. La solidez de la roca en la que discurre esta mina, la presencia de varios accesos, y la variedad de estructuras que contiene (varios pisos, tolvas internas de carga, zonas de explotación, trancadas…)la convierten en la principal candidata a ser musealizada, como ejemplo de explotación típica de hierro de finales del siglo XIX y principios del XX.

Unos días antes de acabar la estancia de los jóvenes estudiantes, Juan Antonio Soler ya avanzó a través de su blog “El Faro de Bédar” algunos de los avances de los trabajos. “Según los estudios preliminares que empiezan a suministrarnos, podemos ver que las galeraías de la mina llegan prácticamente al nivel del camino de Serena a las Cañadicas y que a este nivel sería factible un acceso a estas galerías desde este punto. Es más, dicha disposición nos da unas valiosas pistas sobre la configuración del cargadero de la mina Santa Catalina, desde cuya tolva se sabe que se cargaban las vagonetas en el túnel de la Higuera, eje del conjunto de minas que está en estudio. Podría tratarse de un cargadero en tolvas en el interior de un túnel. NO sería un cargadero atípico en Bédar, pues ejemplos de este tipo de sistema ya los conocemos en minas como La Mulata o el cargadero-embudo de Tres Amigos”.

Es más, Soler apunta en dicho blog que “los resultados no dejan lugar a dudas sobre la idoneidad de esta mina para su musealización. Como es normal, existen zonas que no son seguras, ya sea por el riesgo de desprendimientos o por la presencia de buzones, tolvas y pozos. Parte del trabajo consiste en delimitar estas zonas para poder planificar, en las partes seguras de la mina, las siguientes actuaciones a realizar”. “Finalmente, se pretende encontrar el ya mítico paso que conectaba el túnel de la Higuera con las laboreso del Hoyo Júpiter. Este paso, utilizado habitualmente por los mineros de Hierros de Garrucha, cayó en el olvido y no ha podido ser localizado”. dijo.

DATOS MUY ÚTILES Y CON VISIÓN

Otro de los objetivos es el de recoger todos los datos necesarios para poder interpretar esta mina desde un punto de vista geológico. Aspecto éste que es muy de remarcar, pues Hélène y Clément no se dedican solo a cartografiar, sus observaciones geológicas nos serán muy útiles para interpretar el yacimiento de hierro y cómo su configuración influyó en el desarrollo de las labores de la mina.

Las cruces grabadas del túnel del Servalico

A no pocos de los senderistas que han recorrido la ruta minera de Bédar les ha llamado la atencón la presencia de varias cruces grabadas en la entrada del túnel del Servalico que da a la mina Pobreza. Al respecto, según contaba Diego Rubio, se decía que la gente grabó esas cruces en recuerdo de un muchacho que murió allí arrollado por el tren. Como en otras ocasiones, la tradición oral de lo ocurrido se ajusta bastante a la realidad de lo ocurrido.

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Locomotora 020T Saint Léonard, reconstrucción en base a los planos originales de una de las dos locomotoras de este tipo destinadas a Bédar. En total se construyeron nueve locomotoras de este tipo, una de las cuales fue la causante del accidente, ya que se destinó al servicio del ramal de las minas Santa Catalina y Angelita.

Ahora sabemos que el 31 de marzo de 1906, la locomotora que realizaba el servicio de arrastre de minerales procedentes de las minas Santa Catalina y Angelita arrolló a la altura del túnel del Servalico al joven de 14 años Bernabé Moreno García, natural de Bédar y trabajador de esas minas. El muchaho guiaba una caballería, que también murió en el accidente, lo cual da una idea de la violencia del mismo.

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Lo peor de todo este caso es que la madre del muchacho era viuda, reclamó en todas partes una indemnización por la víctima, pero al parecer sin mucho resultado. La prensa de la época se quejaba de que la única cosa que hizo la socieda minera de Víctor Chávarri fue la de recomendar a los mineros que rezaran oraciones por el alma del niño.

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A partir de esto, quien esté haciendo la ruta, sabrá el significado de estas cruces grabadas a la entrada del túnel.

En busca de la mina perdida: Angelita

Este año he podido asistir por fin al festival andalusí-morisco de Bédar. Aunque parezca mentira, hasta ahora no había coincidido nunca con mis estancias en Bédar. Es indudable que es una fiesta creada para turistas, sin tradición previa en Bédar, aunque se quiera justificar con el pasado morisco de Bédar. Sin embargo, y aunque te pueda gustar más o menos desde el punto de vista tradicionalista, no se puede ocultar que es una fiesta absolutamente necesaria.

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Desfile de las tropas moras por la plaza de la Cruz.

Esto es así porque Bédar necesita turismo, y cualquier cosa que sirva para atraer a la gente nunca estará de más. Además, desde la nueva concejalía de cultura, que creo que ostenta el concejal José Ramón Muñoz (aunque no lo sé seguro), empiezan a tomarse más en serio las rutas senderistas y la necesidad de que pasen por Bédar, para fomentar el comercio y las empresas de restauración locales.

Espero que tomen también en consideración los proyectos de musealización de una mina (y la instalación de un pequeño ferrocarril turístico) que estamos promoviendo desde Bédar Sostenible, así como la adhesión a la Asociación de Amigos del Argar, para el desarrollo del turismo arqueológico en la zona. No es cuestión de tener dinero, que es lo que nunca se tiene, es cuestión de ganas, de interés y de solicitar las subvenciones necesarias… pero para aprovecharlas en algo que pueda, a medio plazo, suponer un incremento de los ingresos y la posibilidad de generar puestos de trabajo.

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Diversas actividades durante los dos días de fiesta. Desfile de los bandoleros de Mojácar y espectáculo de pirotecnia nocturno.

También fui a ver los desperfectos sufridos en el túnel del Servalico. Por suerte solo se ha tratado de un pequeño desprendimiento de la mampostería que recubre el interior del túnel cerca de una de las salidas. Los escombros han sido retirados y cubiertos los bordes con pelladas de yeso o cemento.

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El túnel del Servalico sigue aguantando tras más de 120 años después de ser construido. Sin duda los pedriceros de Bédar tienen la culpa. El pequeño desprendimiento de una pequeña parte de la mampostería que recubre el túnel no ha supuesto consecuencias de importancia. Sin embargo, ésta (y otras estructuras) reclaman mantenimiento. Quiero recordar la chimenea de la fundición Carmen, que precisa de fora urgente una actuación para evitar que acabe cayendo al suelo.

Este túnel se hizo a conciencia para durar muchos años, y los pedriceros de Bédar siempre han sido de los mejores. Por cierto, me paré a observar las cruces grabadas en la salida del lado de la mina Pobreza. Hace ya meses que descubrimos el significado de esas cruces: las fue haciendo la gente en recuerdo de un muchacho de 14 años que fue arrollado por la locomotora Santa Catalina en ese lugar. Esto ocurrió en 1906 y el menor se llamaba Bernabé Moreno. A esa edad ya trabajaban en las minas.

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En este lugar murió atropellado el joven Bernabé. Es el sentido de estas cruces grabadas en los sillares de la entrada del túnel del Servalico.

Y de minas, cómo no, hablaré ahora. Aprovechando las vacaciones, me puse a investigar un poco en uno de los aspectos menos conocidos de la historia de la minería de Bédar. Se trata de un grupo de minas, que yo considero como “menores” y que fueron explotadas por George Pecket por medio de Arturo Lengo, además de otros partidarios como el muy conocido Carlos Bahlsen. Estas minas se encuentran en la cortijada de Los Pinos (cerca de la pedanía de Serena). Básicamente se trata de tres minas: Santiago, Soria y Angelita. Muchos de los que leen esto, incluyendo los que viven en Los Pinos y Serena, seguro que es la primera vez que escuchan estos nombres.

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Dos imágenes, la primera corresponde al barranco de los Lobos y el cerro Cabrero visto desde Los Pinos con la sierra Cabrera al fondo. La segunda son Los Pinos vistos desde las rellanas, a la derecha se puede observar el cargadero de la mina Santiago. La espectacularidad de los paisajes lo dice todo.

Quizás no sea justo considerarlas como “minas menores”, fueron algo más que calicatas o pequeñas galerías de exploración, y de hecho se extrajeron miles de toneladas de estas minas. Claro que no llegan, ni de lejos, a la actividad de las grandes minas de la zona, como Júpiter, Santa Catalina o La Higuera. Sin embargo, por las producciones de mineral
sabía que tenían que quedar restos importantes de estas minas, y efectivamente, así ha ocurrido.

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Detalle de lo que hemos identificado como parte del cargadero de cable de la mina Santiago. Una serie de tolvas y resbaladeros servían para transportar el mineral hasta este punto desde la corta y la galería situada en la parte superior de la mina.

No quiero cansar a nadie con los pormenores de la búsqueda, los documentos y referencias son muy escasos y la ubicación en los planos ha sido muy complicada. Pero finalmente, y creo que muy satisfactoriamente, puedo decir que he localizado e identificado la mina Angelita y, en los restos ya conocidos, he podido distinguir los de Soria y Santiago.

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Parte del sistema de transporte y carga en la mina Soria. El pequeño cargadero que se ve al fondo, provisto de un único resbaladero, descargaba en una pequeña trinchera. Es posible que utilizara el cable aéreo de la vecina Santiago, o puede que sirviera como punto de carga para las carretas o bestias que transportaban el mineral a la cercana Santa Catalina.

Cualquiera que conozca Los Pinos, o que viva allí, seguro que ha reparado en la presencia de restos mineros en dos de los barrancos que bajan de las Rellanas. Ya me comentó hace mucho tiempo un antiguo minero, Antonio Imbernón, que había minas en dos barrancos en Los Pinos (me dijo los nombres de los barrancos, pero no los recuerdo, uno era el de “los rincones de los Pinos”). También me comentó que Hierros de Garrucha tenía previsto tender un cable aéreo desde esos restos hasta el camino a Vulcano, y llegó a construir la tolva, pero que finalmente no lo hizo.

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Bocamina con arco de mampostería medio anegada por escombros de la mina Soria. Se trataría de una galería principal, aunque hay otras más pequeñas y una pequeña corta en la parte superior de la mina.

Y ahí quedo la cosa. Poco tiempo después identifiqué los restos mineros de ambos barrancos como correspondientes a la mina Santiago. No tardé mucho en darme cuenta que había un error en toda la bibliografía precedente, que consideraba que existió un cable aéreo desde la mina Santiago y el ramal de la Mulata. Realmente el cable conectaba con la mina Santa Catalina y es el mismo que Hierros de Garrucha quiso volver a instalar.

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Las galerías de la mina Angelita destacan por la gran utilización de fortificaciones com mampostería seca, únicamente comparables a la mina Mulata. En la fotografía se puede observar una angustiosamente estrecha galería fortificada bajo una enorme masa de excelente mineral de hematites (obsérvese de las tonalidades negras del mineral).

El problema llegó cuando, ya provisto de más datos y de referencias más concretas, tuve que ubicar tres minas donde solo se conocían los restos de una: Santiago, Soria y Angelita. Todas las minas fueron arrendadas por diferentes explotadores (George Clifton Pecket-Arturo Lengo, Carlos Bahlsen…)que trabajaron estas minas, con una producción de varios miles de toneladas de mineral de hierro, que transportaron hacia la mina Santa Catalina y, desde aquí, al ferrocarril Bédar-Garrucha. De hecho, la estrategia de George Clifton, que fue uno de los principales promotores del ferrocarril Bédar-Garrucha, fue la de ceder minas para que la sociedad de Chávarri construyera el ferrocarril y reservarse otras minas periféricas a las que había cedido, que luego podría explotar aprovechando la presencia cercana del ferrocarril para transportar sus minerales. Y funcionó, hasta tal punto que inicialmente el ramal de ferrocarril de Santa Catalina no se llamó así, en una noticia de época se cuenta que Pecket estaba inspeccionando el tren arrastrado por la locomotora “Angelita”… Luego se llamó Santa Catalina, pues fue la mina de origen principal del ramal, pero la noticia es sin duda muy significativa.

Como pasa en muchas minas de la zona, las galerías presentan en ocasiones una especie de tabiques de mampostería y mortero de cal a modo de “puertas”. También se pueden observar en otras minas como La Higuera. La función es desconocida, ¿tabiques de contención en caso de filtración de aguas subterráneas?
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Pero ¿dónde estaban Angelita y Soria? Tras descubrir unos planos de concesiones, el asunto de Soria quedó claro, porque lo que en un principio consideré que era solo una mina, realmente eran dos. Fue un error porque Antonio Imbernón ya me comentó que eran dos minas en dos barrancos, pero como son barrancos contiguos… parecía una sola. De ahí la confusión inicial.

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Seguramente hace bastante tiempo que nadie visitaba las galerías de la mina Angelita (al menos, sabiendo que estaba pisando una mina con ese nombre). Eso sí, los habitantes habituales de las minas la conocen muy bien. Aquí tenemos a dos murciélagos descansando en el frente de corte de una de las galerías.

Angelita fue más difícil, finalmente localicé unas coordenadas en un viejo documento, y así pude ubicar y explorar una interesantísima red de galerías reforzadas con mampostería que se corresponden a esta mina. Desde Angelita podía transportarse fácilmente el mineral hasta Santa Catalina por medio de un camino carretero (o incluso un cable aéreo, aunque no hay referencias a ninguno). Desde Santa Catalina se transportaba el mineral por el túnel de la Higuera, cartografiado recientemente por los alumnos de la Universidad de Nancy, hasta el cargadero de Santa Catalina en La Higuera, desde donde se cargaba en el ferrocarril que llevaba el mineral hasta la icónica tolva-depósito de Tres Amigos.

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Los refuerzos de mampostería se utilizaron con mucha profusión en esta mina, la mayor parte de las galerías discurren por debajo de una gran masa de mineral. Tras una pequeña sala de explotación en huecos y pilares, varias galerías y trancadas recorren y reconocen la masa de mineral de esta mina. En la fotografía, una galería con paredes de mampostería de refuerzo muestra un pequeño derrumbe de la mampostería un poco más adelante. Comparado con el trabajo de La Mulata (y siendo más o menos de la misma época), se denota una mampostería de peor calidad.

Si me preguntan si me lo pasé mejor en la fiesta morisca o en la búsqueda de la mina Angelita, no sabría que decir. También fui en busca de la “mina menor” Concepción, que aunque no pude llegar a visitar por lo difícil del acceso, sí que la tengo bien documentada y ubicada en el mapa. De momento, cuando la gente de Los Pinos vean estos restos mineros, al menos ya sabrán que nombres ponerles.

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La época de explotación de esta mina queda clara en los frentes de corte de las galerías. En la fotografía observamos una clara marca de barrena en la piedra que nos indica que se trata de una mina explotada a finales del siglo XIX y principios del XX. Aparece una amplia mancha oscura en la zona de ataque de la barrena, muy parecida a las marcas que dejan carburos y lámparas de aceite, que no habíamos observado en otras marcas similares de otras minas de la época. De momento no hemos sabido interpretar lo que significan estas extrañas manchas oscuras.