La tolva de la trinchera de los Villaltas: la última gran tolva de Bédar

Tras repasar anteriormente el castillete del pozo P y la gran Tolva Embudo de Tres Amigos, vamos a hablar hoy, a dos años del centenario de su construcción, de otro de los principales elementos del patrimonio arqueológico-minero de Bédar.

La tolva de la trinchera de los Villaltas, o más conocida como tolva de la trinchera Villalta, fue una impresionante tolva de mampostería, la última gran obra de los excelentes pedriceros de Bédar.

Aún hoy, a pesar del estado de ruina en el que se encuentra, es una tolva que asombra por sus colosales dimensiones y excelente trabajo en piedra.

 

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Aun estando en ruinas con el muro frontal derrumbado, impresiona todavía el buen trabajo de mampostería y la altura de los muros de esta tolva. En los muros se observan los gruesos cables que anclaban el muro frontal.

 

A diferencia de otros elementos del patrimonio minero de Bédar, en el caso de la trinchera Villalta tenemos la suerte de disponer de los planos originales, concretamente el plano 15-E, un documento excepcional que nos desvela todos los secretos de esta maravilla.

El motivo de su construcción radica en la desmantelación de parte del cable aéreo de la Compañía de Águilas que, desde Serena, llevaba el mineral hasta Garrucha. Tras el parón en la explotación de las minas debido a la Gran Guerra, se reinició de nuevo la actividad, aunque ante el mercado había cambiado y la única posibilidad de ser competitivos residía en fusionar las dos grandes compañías mineras que actuaban en la zona, la Sociedad de Chávarri y la Compañía de Águilas. Es así como en 1916 surge una nueva compañía, la Unión Bedareña.

La nueva compañía disponía ahora de dos sistemas de transportes paralelos, el ferrocarril y el cable aéreo. Dado que el ferrocarril disponía de una capacidad de carga que el cable aéreo, se decidió desinstalar todo el cable desde la estación de El Pinar de Bédar hasta Garrucha, e instalar una pequeña derivación que desde El Pinar conectara con la línea de ferrocarril.

 

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Solo se conserva completa una de las compuertas de la sección central.

 

El punto elegido fue una de las trincheras más altas de las que atravesaba el ferrocarril, la trinchera de los Villaltas, situada a poca distancia del túnel del Boliche y no muy lejos de El Pinar de Bédar. La enorme trinchera presentaba unas laderas inclinadas que podían aprovecharse para la construcción de una tolva-depósito de gran capacidad. Sería la tolva más tardía y también la más grande de las construidas, superando las dimensiones de las tolvas reguladoras de Tres Amigos.

El proyecto contemplaba una tolva en tres secciones con tres compuertas de carga cada una, el concepto era muy similar a la de la Tolva-depósito de Tres Amigos, la de la mina Esperanza y a las tolvas de Vulcano, que aprovechan una fuerte pendiente para acumular gran cantidad de mineral de hierro, facilitando su carga en los vagones por medio de numerosas compuertas.

 

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Antiguo trayecto del ferrocarril Bédar-Garrucha por la Trinchera Villalta. Los escombros del derrumbe del muro frontal obligó a desviar ligeramente el trayecto de camino que discurre por esta antigua vía férrea.

 

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Visión en Google Maps de los restos de esta tolva. Una de las secciones ha prácticamente desaparecido. El ramal de cable aéreo proveniente de El Pinar, de 918 metros, llegaba a la parte superior de la trinchera, donde se había instalado una pequeña estación de descarga del cable. Unos operarios se encargaban de descargar el mineral en las tolvas.

 

El muro frontal era de una altura de algo más de 10 metros y  de más de 50 metros de largo. Disponía de tres secciones con tres compuertas de 1,5 x 0,5 metros, dotadas de un artístico arco de medio punto y a 3,4 metros de altura. La pendiente de la tolva era de 23,6 metros de longitud y no era plana, como en el caso de las otras tolvas, sino que presentaba una forma en “V” que canalizaba el mineral directamente hacia las compuertas.

Las compuertas estaban dotadas de buzones de carga que se abrían gracias a un contrapeso, lo que permitía poder cargar nueve vagones a la vez. Dado que el muro frontal era el que debía soportar la mayor presión, se habían previsto la instalación de gruesos cables insertados tanto en los muros laterales como en los de separación, que anclados en la roca evitaban que el muro frontal cediera hacia afuera por la presión del mineral de hierro.

 

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Planimetría ( plano 15-E) de la Unión Bedareña, vista lateral de la tolva con el sistema de apertura de la compuerta y los cables de anclaje.

 

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Visión frontal de una de las secciones con sus tres compuertas. La superficie en forma de “V” canalizaba directamente el mineral hacia las compuertas y facilitaba la carga.

 

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Perfil de los muros laterales y los de separación con el sistema de anclaje del muro frontal, que era más grueso en su base para que la estructura fuera más estable.

 

Aunque se trataba de una tolva de dimensiones faraónicas, se tardó menos de un año en tenerla lista. Una escueta noticia procedente de un periódico de septiembre de 1919 menciona precisamente al maestro albañil encargado de su construcción: La Benemérita  de Los Gallardos (Bédar) comunica que en la mañana del 20 se le presentó al maestro albañil de la compañía minera “La Unión Bedareña” Juan Pedro Murcia Oliver, denunciando que en el sitio llamado Trinchera de los Villaltas, donde se edifican unas torvas, y a consecuencia de haber descontado un cuarto de día a dos peones  que no habían concurrido a su hora al trabajo, lo habían dejado plantado a éste 16 peones que llevaba pertenecientes al Centro Obrero, reclamando a la vez aumento de jornal. Temía el maestro que pudieran causar desmanes en las obras que realizaba por su cuenta. La Guardia Civil se personó en el lugar indicado, encontrando a los 16 obreros que protestaban del trato que les da el contratista y del poco jornal. Invitados a disolverse pacíficamente si no querían trabajar, acordaron reanudar el trabajo y así lo efectuaron a la una de la tarde, quedando todo normal.

Desgraciadamente la tolva no ha soportado bien el paso del tiempo. Pese a los pesados cables de anclaje y debido a la falta de mantenimiento, el muro frontal hace tiempo que se derrumbó sobre la antigua vía del ferrocarril, dejando expuestos los grueso cables, que no pudieron ser rapiñados por los chatarristas, estaban demaisado sólidamente fijados a la roca. Todos los demás elementos metálicos hace tiempo que desaparecieron (compuertas, sistema de poleas, etc.) Además, y debido a la excelente piedra utilizada para su construcción, la tolva fue durante mucho tiempo una cantera de piedra para muchas de las construcciones de los alrededores.

Actualmente deberían realizarse tareas de limpieza de los restos y apuntalar las partes más inestables para evitar que continúe el lento pero imparable deterioro. La tolva de la Trinchera Villalta es uno de los principales elementos patrimoniales del antiguo trayecto del ferrocarril Bédar-Garrucha. Hasta aquí nuestra pequeña sección del patrimonio minero de Bédar.

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Reconstrucción de las tolvas de la trinchera de los Villaltas, cuya construcción fue dirigida por el maestro albañil Juan Pedro Murcia Oliver. Un convoy está procediendo a posicionar los vagones bajo las compuertas para poder comenzar las tareas de carga.

 

 

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Minería de Bédar: el castillete del Pozo P y la mina Mahoma

El pasado 11 de noviembre se llevó a cabo una excursión por la ruta de la minería de Bédar, dentro de las Rutas por la Arqueología industrial de Almería, promocionadas por la Diputación Provincial de Almería y coordinadas por el doctor en Historia del Arte Alfonso Ruiz García. Además del itinerario habitual para ver las minas de Serena, se incluyó también la fundición de plomo de El Pinar de Bédar, una de las más peculiares. Dirigida como viene siendo habitual por el concejal de Bédar José Ramón Muñoz, las plazas para la excursión se agotaron mucho antes de la fecha prevista.

 

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Algunas imágenes de la ruta minera realizada el 11 de noviembre de 2017

 

Uno de los puntos que más llama la atención de todo el itinerario (de los muchos que lo hacen) es un curioso castillete minero que parece encontrarse totalmente aislado en un barranco al final de la ruta, antes de llegar a Serena. El senderista bien informado, o acompañado de un guía que conozca la zona, sabrá que se trata del castillete del pozo P, en la mina Mahoma. Dado lo pintoresco de su ubicación y debido a su forma poco usual para el tipo de castilletes que se usaron en Bédar, poco a poco va convirtiéndose en un símbolo de la ruta.

Se trata del único castillete de Bédar que queda en pie de los muchos que hubo. De todos los restos de Bédar es quizás uno de los elementos típicos mineros que más se echa en falta, y aunque quedan todavía los restos muy reconocibles de algunas casas de máquinas y muchos pozos, sorprendentemente no han llegado hasta nosotros otros castilletes, salvo éste, que recuerda mucho a los que se pueden encontrar en sierra Almagrera.

 

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Castillete del pozo P, mina Mahoma (barranco de la Hoya, Serena) Obsérvese a la izquierda las sujeciones de la escala que debía permitir acceder a la parte superior para reparación y mantenimiento. Mucho cuidado a los visitantes que se acerquen a este castillete, pues el pozo sobre el que está erigido no está protegido y la caída sería mortal de necesidad.

 

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Vista lateral del pozo P en la que se aprecia el anclaje en “x” que se utilizó para fijar el eje de las poleas.

 

La ausencia de castilletes, a diferencia de la multitud de tolvas y otros edificios que sí se conservan, es seguramente debido a que fueron por lo general estructuras de hierro o madera, por lo que o bien fueron desmanteladas o bien rapiñadas tras el cierre de las minas. Este castillete, en cambio, fue construido en mampostería, siguiendo más la tradición minera de la vecina sierra de Almagrera. Tras el cierre de las minas fue desprovista de todos sus elementos metálicos, incluida la escala metálica que disponía para acceder a la parte superior, pero los pilares de mampostería se ha mantenido en pie gracias a unas traviesas de madera que estabilizan la estructura. Como venimos diciendo siempre, debería actuarse antes de que esos maderos acaben por pudrirse definitivamente y este bonito y peculiar castillete pase definitivamente a la historia.

Las minas de Serena fueron explotadas por la Compañía de Águilas. Dentro del plan general de explotación, que fue diseñado por uno de sus primeros directores, de origen noruego, el ingeniero Fredrik Dietrichon, los pozos de extracción estaban identificados con letras mayúsculas. Así, además del pozo P, conocemos la situación de otros de los pozos principales, como son los pozos H, M, J y el F, o pozo de la Zaranda. El resto de pozos, o pocillos, bien podían ser de exploración o de ventilación, y estaban denominados simplemente con números. Las galerías, por contra, eran bautizadas con nombres de santos.

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El conocimiento de que se trataba del pozo P fue gracias a los testimonios de antiguos mineros de Hierros de Garrucha que, al parecer, lo habían escuchado a sus mayores. Más adelante hemos podido comprobar a ciencia cierta de que no estaban equivocados. Habiendo sido localizado en un plano de 1922 (ver plano superior) y habiendo comprobado que la posición se corresponde, efectivamente, con el castillete en cuestión, podemos afirmar con total seguridad de que se trata del pozo P y no de otroPor otra parte, no sabemos por qué se decidió instalar este pozo de extracción en esta ubicación, en medio del barranco de la Hoya, muy alejado de las principales vías de transporte. Aunque hoy parece que el barranco de la Hoya (es decir, la mina Mahoma) esté desprovisto prácticamente de restos mineros, en su tiempo debió haber varias vías de transporte que desconocemos donde se situaban.

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La mina Mahoma se explotó como una extensión de las labores a partir de la de Júpiter, aunque la única información que disponemos de esta fase de la explotación proviene del ingeniero director Wilhelm Friedrich Karl Baron von Fircks, que lo fue entre 1901 y 1903. Fircks nos describe cómo se explotó el yacimiento de hierro bajo este barranco, en lo que se conoció como la “fosa de Mahoma”.

Finalmente, y en cuanto al tipo de máquina de vapor que dio servicio a este castillete, hay que decir que no hay ni el más mínimo rastro de la existencia de una caseta de máquinas o de fundamentos de ningún tipo. Esto tampoco debe sorprender, pues era muy habitual en la época la utilización de locomóviles, sobre todo en terrenos tan abruptos como los de la sierra de Bédar. Las locomóviles eran máquinas de vapor instaladas sobre un soporte con ruedas que permitía poder desplazarlas hasta donde fuera necesario, se desinstalaban las ruedas y se ubicaban en algún tipo de soporte, normalmente de mampostería. Eran muy útiles para la minería, pues permitía instalar máquinas de vapor de manera fácil y económica. Cuando dejaban de ser útiles en esa ubicación concreta, solo tenían que volver a instalarle las ruedas y podían llevarla a otro lugar donde hiciera falta.

 

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A diferencia de otros pozos que disponían de una “caseta de máquinas” en la que se instalaba la máquina a vapor, junto al pozo P no hay ni el más mínimo rastro de una construcción de tal tipo. No era infrecuente que se instalaran máquinas de vapor portátiles, o “locomóviles”, como la que debió estar instalada en este castillete. Si se esperaba que la locomóvil estuviera instalada un cierto tiempo, a veces se construían pequeñas estructuras de protección para las locomóviles, como ocurrió con la locomóvil que accionaba el cable de Carabinera o la del lavadero de Reforma, pero dado el clima habitual de la zona muchas veces se de dejaba a la intemperie.

 

A pesar de la escasez documental que caracteriza a la minería en Bédar, disponemos de varios ejemplos documentados de locomóviles usadas por la Compañía de Águilas:

 

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En el plano superior, se aprecia el esquema de la locomóvil que se instaló para el cable de Carabinera. Se instaló sobre una base de mampostería y se dispuso en una caseta de protección.

 

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En esta otra fotografía observamos otra locomóvil, que es la que se usaba para accionar los lavaderos mecánicos de plomo de la mina Reforma. También estaba instalada en una base de mampostería y disponía de un techo de protección.

 

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En la excelente fotografía superior, realizada en Bédar en 1890 y procedente del archivo Dietrichson. En ella aparecen una serie de ingenieros de la Compañía de Águilas, seguramente en el Pinar de Bédar. Destacan el ingeniero difector noruego Fredrik Dietrichson, quien diseñó el sistema de explotación de las minas de Serena (en el centro apoyado y con sombrero de hongo claro), y el director general de la Compañía, Ferdinanz Pütz (el personaje central con el bastón). Llama mucho la atención a la derecha dos ruedas enormes, que son precisamente las de una locomóvil. Una vez instalada, las ruedas se guardaban para cuando se necesitaran de nuevo.

Y hasta aquí la pequeña reseña sobre la historia minera de Bédar de hoy, que puedes serle muy útil para cuando hagan la ruta minera y reparen este bonito castillete. Esperamos también que se asegure correctamente para evitar que acabe en ruinas, no en vano es el último castillete de Bédar, un símbolo de su patrimonio minero.

 

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Huércal-Overa: conferencia “Desentrañando Cerro Minado de Huércal-Overa. Un superviviente de la Minería Prehistórica en el Sudeste”

Juan Luis Fernández Díaz, miembro de la Asociación de Amigos de El Argar, nos invita de parte de la Concejalía de Cultura de Huércal Overa a una interesante conferencia que se llevará a cabo el martes 14 de noviembre a la 20:00 en el Salón de Plenos del Ayuntamiento (Av. Guillermo Reyna, 7, 04600 Huércal-Overa, Almería).

Se trata de la conferencia Desentrañando Cerro Minado de Huércal-Overa. Un superviviente de la Minería Prehistórica en el Sudeste, que correrá a cargo del Doctor en Arqueología Prehistórica Nicolau Escanilla Artigas.

 

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Como los lectores de este  blog ya sabrán, la Asociación Amigos de El Argar, presidida por el arquitecto Julián Pérez Flores, es una asociación de personas dedicadas al estudio y conservación del Patrimonio de la cultura de El Argar, que comprende los importantes yacimientos de El Argar (Antas), Fuente Álamo (Cuevas del Almanzora), Gatas (Turre), entre otros. Nuestro objetivo es de seguir con las excavaciones y conservación y catalogación de las piezas encontradas y su difusión tanto del Patrimonio arqueológico como del arquitectónico.

 

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Cantera oeste de Cerro Minado

 

El Ayuntamiento de Huércal-Overa, que ya ha mostrado su interés por incorporarse a la Confederación de Pueblos Argáricos promovida por nuestra asociación, nos ofrece esta interesante conferencia. Cerro Minado es especialmente importante ya que, aunque la metalurgia en el sureste peninsular jugó un papel muy destacado en el desarrollo de los grupos arqueológicos de Los Millares y El Argar, prácticamente se desconocía la existencia de algo tan importante en todo proceso metalúrgico como son las evidencias de explotaciones mineras prehistóricas. La identificación inequívoca de evidencias de esta minería en Cerro Minado viene a suplir esta carencia. Gracias a un programa de investigación muy especializado, se ha podido identificar un grupo de herramientas líticas mineras del periodo Calcolítico (previas al desarrollo de la cultura de El Argar) que durante largo tiempo habían sido ignoradas.

Gracias a esta conferencia, de mano de uno de los especialistas que mejor conoce este yacimiento, tendremos la oportunidad ponernos al día del estado de las investigaciones y de conocer todo lo referente a este interesantísimo conjunto de artefactos mineros del Calcolítico hallados en Cerro Minado. Además, servirá para conocer la importancia y excepcionalidad de Cerro Minado en el contexto de la minería  prehistórica en el sureste peninsular, comparable a la que tiene las minas de Gavà (Barcelona) y, por lo tanto, comprender el por qué de la necesidad de proteger todo el paraje para evitar su destrucción definitiva.

 

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Sistemas de riego de Bédar: fuentes, nacimientos, minas, balsas y acequias

El sistema de riego tradicional de Bédar es una de las peculiaridades más interesantes del municipio. En pocos sitios se conserva el sistema de riego tradicional como en Bédar, cuyo sistema es heredado del que ya utilizaban los moriscos, y aún se conservan historias sobre las acequias y balsas, historias que parecen remontar a época musulmana.
Este sistema de riego, que intenta aprovechar al máximo la poca agua existente, ha servido desde muy antiguo para convertir esta sierra tan agreste en un auténtico vergel. Desde Rodrigo Alonso en el siglo XVI, pasando por numerosos visitantes que estuvieron en nuestra tierra, todos han admirado el perfeccionado sistema de, nacimientos, cimbras, balsas y acequias, que se remonta hasta los desconocidos orígenes musulmanes de Bédar.
Formando parte de este increíble legado patrimonial de Bédar, se encuentra también uno de los restos arqueológicos más notables, las pinturas murales encontradas en la antigua balsa Alta de Bédar, que datan de los siglos X-XI.
Actualmente el sistema de riego está todavía en funcionamiento, pero es imprescindible su mantenimiento, pues promete ser uno de los atractivos turísticos más importantes del municipio. Ya existe una ruta, la “ruta del Agua” por la que se puede visitar parte de esta red de acequias y balsas, pero todavía está lejos de mostrar toda su importancia.
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Fuente Cahara, caño de agua procedente de “la Pecera” y la entrada de la cimbra.
El escribano del rey, Rodrigo Alonso, al realizar el apeo de los bienes que los moriscos tenían en Bédar, no puede ocultar su admiración por este sistema por tandas, que permitía aprovechar al máximo la poca agua de la que se disponía. De esta manera se podía regar de forma proporcional y equitativa todos los pagos de regadío. A los que conocen el sistema de riego actual, le sorprenderá leer lo que Rodrigo Alonso indicó al respecto en el siglo XVI, y se asombrarán de comprobar que prácticamente no ha variado:

Fuentes y el encaminamiento de aguas:

Preguntado que agua tiene y le pertenece al dicho lugar de Bédar y de que río se saca y por qué acequia se trae y como se regaba con ella y que agua tenían en propiedad los moriscos del dicho lugar, dijeron que en el dicho lugar y su término no hay ríos y que solo hay cuatro fuentes con que se riega la tierra arbolada que son las siguientes:

Una que llaman la fuente Vedarin, que está desde el pueblo hacia la parte de Lubrín, que podrá echar media hazada de agua. Que con ella se riegan las heredades del pago de Vedarín y la dicha agua se recoge en una balsa que está junto a la fuente y los vecinos que tenían heredades en el dicho lugar regaban por sus tandas y orden tomando el agua la primera heredad, conforme al repartimiento que de ella tenían hecho, y todos gozaban igualmente de ella respecto de la tierra que cada uno tenía.

Otra fuente que se llama Alain, que nace encima del pueblo en una rambla que echa media hazada de agua con la cual se riega el pago de Jumintal, que tiene una balsa junto a la fuente, y de ella sale una acequia con que se regaban todas las heredades del dicho pago por sus tandas, y con la misma orden que el pago antes de este, prefiriendo siempre el riego las heredades más cercanas al agua. Y acabado de regar el dicho pago se tomaba la dicha agua por otra acequia de la misma balsa y se llevaba al pago de Vedarin y se regaban las heredades que alcanzaba. Y las que no se podían regar con ella se acababan de regar con el agua de la fuente de Vedarin, y que las dichas tandas se tomaban de doce en doce e de quince en quince días conforme a como tenían necesidad la tierra de riego, y por ser poco el hilo de estas dos fuentes se metía siempre en las balsas y no se regaba con él.

Hay otra fuente encima del pueblo en una rambla que nace de la sierra que está frontero del Castillo que se llama la fuente de Cahara, que echará una hazada de agua con la cual se riega el pago de Cahara y otro pago que está junto al pueblo que se dice el pago de Aofar. Los cuales dichos pagos se riegan por sus tandas en esta manera que está una balsa en bajo de la dicha fuente donde siempre entra el hilo de agua en ella con la cual se riegan las heredades de los dichos pagos. Y primero se riegan las heredades del pago de Cahara y acabadas se riegan la del pago de Aofar, y la más tierra que de allí abajo alcanza tomándola por sus tandas y orden como se ha declarado, y el que ha de regar tiene cuenta el día antes a la puesta del sol de tapar la balsa.

Tiene otra fuente junto de la Almazara del pueblo que se llama el Begira, que en nuestro lenguaje quiere decir la fuente temprana, que tiene poca agua con la cual se regaban las heredades que alcanzaba del pago de Baguira. Recogiéndose en una balsa que está junto a la fuente y la orden que tenían de regar con la dicha agua era la que tenían con las demás fuentes del dicho lugar y todos los dichos pagos tienen su acequia principal, y de ellas salen sus ramales por donde se riegan las heredades conforme al orden de tandas que tenían.

Haremos un recorrido, tanto por las fuentes y balsas principales como por algunas de las secudarias. Como otras secciones en este blog, el post pasará a ser página fija y se irá completando a medida que se vaya obteniendo más información o fotografías.

 

FUENTE CAHARA (BALSA ALTA)

 

La fuente Cahara se correspondería con la famosa Balsa Alta o “Basalta”. El descubrimiento de graffitis de época musulmana en la antigua balsa datados en el siglo XI denota la gran antigüedad de este sistema de balsas y acequias. Aunque no hay documentación histórica oficial, la tradición oral de Bédar cuenta que la antigua balsa de los moros era bastante pequeña, por lo que cuando construyeron una cimbra en el barranco del mismo nombre se vieron obligados a construir otra balsa más grande junto a la antigua. La cimbra hoy en día sigue proporcionando parte del agua a la balsa, a parte de la proveniente de la antigua “fuente Cahara”.

De la Basalta, que tiene una tanda de 13 días, salen dos acequias madre. La primera acequia madre se dirige hacia la fuente Temprana (Begira), con los que se riegan tierras en el pago de la Fuente y llegando hasta la huerta de don Pepe y algunas tierras del cortijo Bernardo.

La segunda acequia madre se dirige hacia el Malecom (antiguo pago Aofar), desde aquí una acequia cubierta atraviesa el pueblo hasta la parte más baja, el paraje conocido como “la Meseta”, acabando en “las Oliveras”, junto a la carretera a Los Gallardos.

 

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Antigua Balsalta, la “de los moros”.

 

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Graffitis musulmanes en la Basalta de los moros. Según los especialistas, datan del siglo XI. En el perro que aparece en el centro, de representa una escena de caza, se ha basado el logo de la asociación Bédar Sostenible.

 

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El sistema de medida de las tandas se sigue haciendo con una caña, con la que se mide el descenso del nivel del agua. Este sistema, imaginamos, no ha cambiado desde que los moriscos regaban.

 

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Acequia en dirección a la Basalta.

 

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Basalta, la balsa de recogida del agua de la fuente Cahara.

 

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Salida de la Basalta, división en las dos acequias madre.

 

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Acequia madre en dirección a la Fuente Temprana. junto a la acequia discurre un pequeño camino utilizado por los regantes. Este camino es estrecho y muy frecuentemente junto a barrancos bastante profundos. No siempre está en buen estado, por lo que hay que recorrerlos con cuidado, en especial esta acequia madre, que es la que sigue la actual “ruta del Agua” de Bédar, que utiliza este trayecto existente entre la Fuente Temprana y la Basalta.

 

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Acequia a la altura del Malecón, el antiguo pago Aofar.

FUENTE ALAIN (LOS CHORREADORES)

El pago de Jamontar (antiguo pago de Jumintal mencionado en el libro de Apeo) posee su propia balsa, que se corresponde con la fuente Alaín mencionada por Rodrigo Alonso. La tanda es de 11 días, tres de los cuales es para el riego de tierras (heredades) del pago de Jamontar y los 8 siguientes el de Bedarín. La acequia madre de esta balsa es la conocida como “acequia de los moros”, sobre la cual existe una curiosa historia. Cuentan que los regantes de Bedarín, necesitados de agua para sus tierras y tras algunos problemas con los regantes de Jamontar, construyeron en una sola noche una acequia para poder llevar el agua a sus tierras.

 

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La fuente Alaín se corresponde con “los Chorreadores”, “Chorradores” o “Chorreaores”. El agua procede tanto de la fuente, actualmente protegida por una caseta y de una mina de agua, la mina de los Chorreadores. Se trata de una mina moderna, construida a finales del siglo XIX o principios del XX. La galería es de 80 metros y posee una “lumbrera”, o pozo de aireación de sección circular. La mina atraviesa terrenos de diferente consistencia, por lo que tuvo que realizarse trabajos de entibado con mampostería, como se puede observar en la fotografía, realizada a la altura de la “lumbrera” de la mina.

 

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Aunque no podemos afirmarlo con seguridad, la construcción de la mina de agua de los Chorreadores tenga que ver con esta sociedad de nombre “La Fortuna”, constituida el 15 de abril de 1915 para la explotación de aguas subterráneas en dicho barranco.

 

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Se pueden observar preciosas concreciones en las paredes de la mina, consecuencia de los muchos años de paso del agua.

 

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La Balsa de Jamontar tal y como estaba en 2003, sin verja de protección.

 

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Actualmente la Balsa de Jamonar luce este aspecto.

 

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Regulador de salida de la Balsa de Jamontar. Hay dos acequias madre, una es la acequia de los moros y la otra sirve para regar los terrenos por debajo de la balsa, en el pago de Jamontar.

 

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Acequia de los moros, en dirección a Bedarín.

FUENTE VEDARIN (FUENTE BEDARÍN)

La fuente Vedarin mencionada por Rodrigo Alonso se corresponde con la Balsa Nueva de Bedarín, con una tanda de 11 días.

Aquí tenemos que  mencionar la balsa del Queque, también en Bedarín.

 

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Balsa del Queque, Bedarín

 

FUENTE EL BEGIRA (FUENTE TEMPRANA)

La cuarta fuente mencionada en el Libro de Apeo de Bédar es la fuente el Begira o Fuente Temprana, más conocida simplemente como “la Fuente”. Con sus aguas se riegan las tierras del mismo pago. Es la fuente de referencia para todo el pueblo.

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Fuente Al Begira, la fuente Temprana

 

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Balsa de recogida del agua de la fuente Temprana, junto a los lavaderos de Bédar.

 

FUENTE DE SERENA

Mencionada en el libro de Apeo de Serena, se trata de la única fuente referida en esta población por el escribano del Rey. Sus aguas se recogían, como de costumbre, en una serie de balsas para el riego de los pagos de la Coca y de la Mar. El sistema, como la misma Serena, no ha cambiado apenas. Ha de considerarse también como una de las fuentes principales.

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La fuente de Serena antes de ser remodelada.

 

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Una de las balsas en desuso en Serena.

 

FUENTES Y NACIMIENTOS SECUNDARIOS

El listado de fuentes menores, más o menos estacionarias, es casi interminable. Ante cualquier nacimiento de agua, por pequeño que fuera, siempre se procedía de la misma manera, construyendo una balsa de agua adecuada a la cantidad de agua que se podía recoger. Luego el agua se canalizaba por diferentes acequias (con “gomas” hoy en día). Alguna de las balsas, aun con nacimiento propio, también se llenaba con el agua procedente de las balsas principales.

Muchas de ellas están abandonadas o secas. De manera rápida y sin ser exhaustivos podemos mencionar las fuentes de El Campico, la mina de los Marcelos, la fuente del Albarico, la fuente de la Torrecica, el balsón de los Brunos, la mina dle Agüica en el Servalico, la fuente de los Matreros, la mina de los Olivicos, la balsa del Cañico, el balsón de Jamontar y el Medio Celemín; las minas del Curato, Las Molinas, las Yeseras, la Nava y La Mortera; el balsón de Los Álamos, la balsa del Queque, la balsa del Maestro, la balsa de los Mercaderes o Balsa Seca, la mina del barranco del Escribano; la mina de Las Majás y la de Anica Morales.

Son numerosos los restos antiguos de balsas y acequias sin uso que sería interesante poder identificar, como ocurre con esta curiosa acequia que cruza el barranco de MaCayetano y que, manifiestamente, está sin uso desde hace bastante tiempo.

 

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Por supuesto, estaremos encantados si alguien quiere aportar fotografías de algunas de estas balsas y nacimientos, con el fin de poder documentar el rico patrimonio de sistemas de riegos de Bédar.

 

FUENTE DE LA PALMERA

 

A pesar de no estar recogida en el libro de Apeo, esta fuente también tiene sus tandas, por lo que se le presupone cierta antigüedad. El agua procede de diferentes nacimientos, especialmente el procedente de la antigua galería minera de La Palmera, y recoge el agua que discurre por el barranco de los Chorreadores.

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El frondoso paraje de La Palmera, uno de los vergeles creados a base de un uso racional del agua.

 

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Uno de los nacimientos de la Palmera

 

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Mina de agua en La Palmera

 

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Balsa de la Palmera.

MINA Y BALSA DEL MAESTRO

 

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Mina y balsa del Maestro. Sepultada en las riadas del 21 de octubre de 1948, fue recientemente restaurada.

 

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Artículo: La sociedad de explotación de las minas de hierro de Bédar

Realizado en colaboración con Lise Hansen, en el artículo se realiza un recorrido por la historia de esta filial de la Compañía de Águilas, que dirigió la explotación de las minas de hierro en Serena y que instaló uno de los cables aéreos de transporte más largos de su época.

Desde los mismos orígenes de la minería en Bédar, se recoge también como la Compañía de Águilas realizó una fuerte inversión para la explotación de las minas de plomo de El Pinar de Bédar, con la construcción de unos impresionantes lavaderos mecánicos. Tras el fracaso de este proyecto, la Compañía se centró en las minas de hierro de Serena, instalando el célebre cable aéreo que desde Serena llevaba el mineral hasta Garrucha. En el artículo se cita y comenta la actuación de los diferentes directores de la sociedad, desde Anton Getz hasta Alfredo Dörn, pasando por Fredrik Dietrichson, Rafael Homedes Cabrera, José Pié y Allué y Wilhelm Friedrich.

En el artículo se publican fotografías y documentación inédita procedentes de fuentes noruegas, en especial procedente de las colecciones de Tuva Halbo y de la familia Dietrichson, heredera de uno de los directores noruegos que dirigieron la Compañía de Águilas y su filial a finales del siglo XIX, Fredrik Dietrichson.

Destacan fotografías inéditas como la del cargadero de cable aéreo de San Manuel en Serena, fotografías de El Pinar de Bédar o la casa de los Ingenieros de Tres Amigos. Fue publicado en la revista Axarquía número 16 de diciembre de 2016.

 

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Debido a su longitud, el artículo ha sido dividido en dos partes, se pueden descargar pulsando la imagen o el link inferior:

 

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Bédar: la Sociedad vizcaína de Bédar y la especulación minera

Pasadas las fiestas en honor de la Virgen de la Cabeza, consideramos que no es necesario publicar ninguna fotografía. El evento, uno de los más importantes del calendario de fiestas del pueblo, ha sido ampliamente cubierto (fotográficamente hablando), incluso con un vídeo reportaje, facilitado por Carmen del Castillo: He aquí el acceso al vídeo y a una muy completa galería fotográfica:

 

Bédar es una de las pocas poblaciones del levante almeriense donde todavía podemos observar las típicas construcciones…

Posted by Almería por ti. on Sunday, September 24, 2017

 

Hecho este pequeño paréntesis, vamos con un episodio olvidado de la historia de nuestro pueblo. No es extraño que se trate, de nuevo, de algo relacionado con las minas. Desde mediados del siglo XIX la historia de Bédar ha ido ligada, irremediablemente, a la historia de sus minas. De ser una pequeña aldea que subsistía a duras penas de la agricultura, pasó a ser un importante centro minero cuya población llegó a alcanzar 9000 almas. Hoy subsiste como zona residencial, albergando una importante comunidad de ingleses (básicamente), con un turismo no muy desarrollado pero con mucho potencial, y algo de agricultura y ganadería.

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Panorámica de la mina Alerta.

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Panorámica de la mina Unión de Tres Amigos

Se puede afirmar que el verdadero “boom” de crecimiento empieza en 1895 con la construcción del ferrocarril de carga minera a cargo de la empresa minera del marqués de Chávarri. La llegada de la nueva empresa vizcaína acabó con el monopolio del que, hasta el momento, disfrutaba la Compañía de Águilas. La construcción del ferrocarril hizo que de repente muchas zonas mineras inexplotables hasta entonces por no disponer de un medio de transporte, se convirtieran de repente en un negocio muy prometedor.

El movimiento especulativo que se siguió a la construcción del ferrocarril hizo que se dispararan las solicitudes de concesiones mineras en Bédar. Tanto mineros locales como inversores extranjeros no tardaron en lanzarse en el negocio. A pesar de la falta de fuentes y documentación. Poco a poco vamos indagando y recuperando información sobre ese periodo, alguna vez la trataremos con más profundidad, pero a grandes rasgos podemos identificar tres tipos de actividades.

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La primera sin duda son las grandes empresas explotadoras. Estas compañías disponían del capital suficiente como para adquirir concesiones mineras y permitirse los costosos sistemas de transporte y explotación a gran escala de las minas. Básicamente fueron la Compañía de Águilas y la Sociedad minera de Chávarri. También podríamos incluir la The Garrucha Iron Mining Company y la Haxton Mc Farlane y Compañía, aunque estas dos últimas subcontrataban los medios de transporte de las primeras.

El segundo tipo de empresas mineras eran mucho más modestas. Formada habitualmente por miembros de una misma familia o por pequeños capitales. Disponemos de pocos ejemplos de este tipo, como la Sociedad minera Santa Isabel, o las que explotaron las minas San Antonio Segundo y La Gracia. Normalmente arrendaban (o subarrendaban) minas, que trabajaban con pocos efectivos. Para que fueran rentables debían contar con la cercanía de uno de los sistemas de transporte de mineral, bien fuera el cable aéreo o, con preferencia, el ferrocarril, de mayor capacidad. Aún con todo, estas pequeñas sociedades mineras explotaban por sus medios las minas.

Un tipo especial de empresas eran los contratistas, formadas en su mayoría por obreros locales. Estas empresas eran contratadas por las grandes compañías para la realización de trabajos concretos (galerías, pozos…) o para la explotación de algunas de las minas. Según los datos que poseemos, las grandes compañías recelaban mucho de estos contratistas, pero recurrían a ellos muchas veces porque era menos costosa que la utilización de sus propios obreros a jornal.

El cuarto tipo de empresas eran las de corte puramente especulativo. Era quizás el negocio más beneficioso, pues consistía en registrar concesiones mineras en zonas prometedoras y esperar pacientemente a que contuvieran bastante mineral y fueran arrendadas por alguna de las compañías explotadoras. Por lo general solían tener concesiones mineras en otras muchas zonas mineras. Podríamos mencionar muchas de este tipo, empezando por las más conocidas como la Sociedad la Recuperada, la Sociedad minera La Mulata y El Negrito o las menos conocidas como la Sociedad Santa Margarita y la Sociedad Gómez Hermanos. Pocas de ellas consiguieron beneficios arrendando sus minas, solo las que primero supieron ver el negocio y demarcar las mejores concesiones. En algunos de los casos los propietarios de acciones de estas minas las consideraron durante mucho tiempo como una carga, pero cuando empezaron a explotarse y a dar rendimiento, no faltaron pleitos entre los diferentes herederos por su control. Raramente los dueños de estas sociedades pisaban las minas, solían disponer de alguien delegado en la zona que controlaba los negocios, si es que llegaba a haberlos.

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Acción minera de la Sociedad minera La Mulata y El Negrito

Dentro de éstas destaca una por su implicación, la Sociedad Vizcaína de Bédar. Esta sociedad llegó casi al mismo tiempo que la Sociedad de Chávarri, y pronto se hizo con una interesante cartera de concesiones mineras, aunque finalmente el negocio no pareció ser muy rentable. El gerente de esta sociedad, el bilbaíno José Manuel Aguirre, no dudó el luchar por conseguir las concesiones mineras más prometedoras.

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Diversos ejemplos de crestones superficiales de mineral en la zona colindante a Alerta.

Una de las disputas más célebres fue la que envolvió a los terrenos colindantes a la rica concesión de Alerta. La Sociedad Vizcaína de Bédar poseía una concesión minera colindante a Alerta (de nombre Aguirre), que a su vez colindaba con la Pobreza, que explotaba la Compañía de Águilas. Según la ley minera, las compañías podían pedir como “demasía” los terrenos francos colindantes a las minas que ya poseían, a modo de ampliación de la misma. Cuando en 1894 la Compañía de Águilas pidió esos terrenos como demasía a Pobreza, José Manuel Aguirre pidió la anulación de la misma porque consideraba que pertenecían a su concesión Aguirre. Como los terrenos mostraban signos evidentes de poseer importantes cantidades de mineral de hierro, la Compañía de Águilas no dio fácilmente su brazo a torcer, llegando incluso a plantearse modificaciones de otras concesiones colindantes de su propiedad para poder incluir dichos terrenos. El pleito tuvo que resolverse finalmente en Madrid, cuya resolución fue finalmente favorable a los intereses de la Sociedad Vizcaína de Bédar en 1916, aunque de poco le sirvió ya, la minería en Bédar ya se encontraba en franco retroceso.

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Bédar: el mineral tipo Alerta

La mina Alerta es una de las minas míticas de Bédar. El mineral “tipo Alerta” era de los más demandados por los exportadores, a pesar que no se extraía en gran cantidad. Esto explica la determinación por parte de la Sociedad minera del marqués de Chávarri de explotar los yacimientos, a pesar de la inestabilidad del terreno. El ramal de Santa Catalina atravesaba los terrenos de esta concesión minera, cargándose el mineral de esta mina en una tolva ubicada en uno de los extremos del túnel del Servalico.

Es la riqueza de mineral en esta zona la que provocó diferentes enfrentamientos por la propiedad entre las distintas sociedades mineras que operaban a finales del siglo XIX y principios del XX. Es especial fue larga y complicada la guerra judicial por varias demasías mineras (ampliaciones adjudicadas a concesiones mineras ya existentes) entre la Sociedad Vizcaína, representada por José Manuel Aguirre en Bédar, y la Compañía de Águilas. Ambos pretendían la propiedad de varias demasías adyacentes a la mina Alerta para sus respectivas concesiones mineras de Pobreza (Compañía de Águilas) y Aguirre (Sociedad Vizcaína de Bédar). La batalla judicial fue larga y al parecer la Sociedad Vizcaína fue la vencedora bien avanzado el siglo XIX, aunque para entonces de poco le sirvió la victoria ante el declive de la minería en la zona.

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Maniobras de carga en el ferrocarril en el cargadero de la mina Alerta

Ya en 1952, y con el reinicio de la actividad minera por parte de la sociedad Hierros de Garrucha, la mina y su rico mineral no pasaron desapercibida para su director, don Felipe Guillén. Tal es así que algunos mineros citan la “obsesión” con la que se pretendía explotar esta mina, a pesar de la inestabilidad del terreno, que provocaba numerosos derrumbes en la galería principal.

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Restos de la caseta de compresores de Hierros de Garrucha en la mina Alerta. 

Eran tan continuos los derrumbes que decidió fortificarse la galería principal de acceso con troncos de pino procedentes del paraje de la Mortera, trabajos de refuerzo a cargo de la cuadrilla de Juan Soler Barón. Don Felipe Guillén insistía en la explotación de la mina, a buen seguro por la fama de sus minerales. A pesar de los continuos derrumbes, algunos muy aparatosos, no hubo que lamentar accidentes mortales.

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Pequeño acceso a la galería principal de la mina Alerta.

Tras el abandono de la mina, la galería se derrumbó y la entrada quedó completamente colapsada, haciendo imposible el reconocimiento de las labores internas de esta mina. Sin embargo, y gracias al descubrimiento de un pequeño acceso, hemos podido acceder a uno de los tramos de la galería principal que todavía no ha colapsado.

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En este segmento de la galería principal podemos ver el importante trabajo realizado para estabilizarla, con muros de mampostería y un entibado con troncos de pino y tablones en la parte superior, tal y como han explicado todos los testigos. La inestabilidad del terreno es evidente y los continuos desprendimientos no tardarán en colapsar toda la galería.

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Vieja roza minera en terrenos de la concesión Alerta.

En la zona abundan los crestones de mineral y otros signos de yacimientos de mineral de hierro de buena calidad. Esto explica sin duda en interés que generó esta zona entre las diferentes compañías mineras y la presencia de diferentes minas y registros, que deben ser enmarcadas en los trabajos mineros efectuados anteriormente por parte de la sociedad minera del vicecónsul inglés George Pecket primero y posteriormente por la Sociedad bilbaína del marqués de Chávarri, que fue la que finalmente inició los trabajos por medio de galerías subterráneas que posteriormente siguió explotando Hierros de Garrucha. Las labores antiguas de más envergadura se encuentran sobre el trazado del túnel del Servalico y a la izquierda del antiguo trazado de la vía Mulata en dirección a la Higuera, con diversos trabajos subterráneos y los restos de lo que parece ser un antiguo cargadero de mampostería.

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Aspecto de la mineralización de uno de los crestones localizados en terrenos de la mina Alerta, con hematites, magnetita y goethita.

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Parte del mineral, de excelente calidad, que aflora en superficie se presenta en esta especie de conglomerado, que fue intensamente explotado por medio de rozas y pequeñas labores subterráneas. Este mineral de hierro, formado en gran parte por magnetitas, se caracteriza por contener gran cantidad de calcopirita

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Muestra de mineral de la mina Alerta con numerosas inclusiones de calcopirita.

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Otra muestra de mineral procedente de la mina Alerta, magnetita con un bonito cristal de cuarzo.