Francisco Soler Antequera nos envía esta bonita colección de fotografías de Antonia, muchas gracias por compartirlas con todos nosotros:













Francisco Soler Antequera nos envía esta bonita colección de fotografías de Antonia, muchas gracias por compartirlas con todos nosotros:













Seguimos con fotografías cedidas de Antonia «la Retratista». A continuación adjuntamos más fotografías de la boda de Rocío y Francisca (por petición expresa de la misma autora de las fotografías), en la que como parece asistió bastante gente, incluida gente de Los Gallardos:
Las fotografías pueden ser muy variadas, gente paseando, yendo a trabajando, comuniones, etc.

Las bellas y las bestias.

Fotografía de comunión. Se observa con buen detalle el antiguo altar de la iglesia parroquial.



Cualquier momento podía ser bueno para una fotografía. Reflejo fiel de toda una época.
Ayer mismo tuve el gran placer de poder hablar por teléfono con Antonia García. A sus 91 años se encuentra excepcionalmente bien. Vive en La Carolina y conserva una mente bien lúcida y una memoria prodigiosa, aunque con los achaques ya propios de la edad. Desde aquí le enviamos un fuerte abrazo, porque sabemos que ve esta página.
Añadimos nuevas fotografías de Antonia, que iremos añadiendo a la sección. Les recordamos que pueden colaborar aportando sus propias fotografías de Antonia, que sabemos muchos de ustedes tienen, escaneándolas y enviándolas a la dirección: juan.ant.soler(arroba)gmail.com. ¡Gracias por su colaboración!




El año pasado un vecino de Lubrín fue a Bédar a realizar algunas gestiones en el Ayuntamiento, al parecer por haber vivido antes allí o por haberlo hecho algún familiar. Esta persona llevaba una fotografía que mostró a algunos vecinos de Bédar y en alguno de los restaurantes del municipio. La fotografía fue inmediatamente reconocida, no podría tratarse mas que de la vieja «casa de los ingenieros» de Tres Amigos, tal y como era cuando era la residencia de los ingenieros directores de la sociedad minera de Chávarri.

La casa de los Ingenieros en 1905. Fotógrafo: A. Carmona. Gracias a Manu Gallardo por este excepcional documento.
La noticia de esta «aparición» fotográfica llegó a oídos del actual propietario del viejo chatelet de los Chávarri, Jesús Fernández, quien rápidamente contactó con el propietario de la fotografía para conseguir una copia a buena calidad, incluyendo una serie de documentos y otras fotografías…
Ver la entrada original 849 palabras más
El año pasado un vecino de Lubrín fue a Bédar a realizar algunas gestiones en el Ayuntamiento, al parecer por haber vivido antes allí o por haberlo hecho algún familiar. Esta persona llevaba una fotografía que mostró a algunos vecinos de Bédar y en alguno de los restaurantes del municipio. La fotografía fue inmediatamente reconocida, no podría tratarse mas que de la vieja «casa de los ingenieros» de Tres Amigos, tal y como era cuando era la residencia de los ingenieros directores de la sociedad minera de Chávarri.

La casa de los Ingenieros en 1905. Fotógrafo: A. Carmona. Gracias a Manu Gallardo por este excepcional documento.
La noticia de esta «aparición» fotográfica llegó a oídos del actual propietario del viejo chatelet de los Chávarri, Jesús Fernández, quien rápidamente contactó con el propietario de la fotografía para conseguir una copia a buena calidad, incluyendo una serie de documentos y otras fotografías de las que algún día hablaremos. Sin duda la aparición de esta fotografía supuso una enorme alegría al actual propietario de la casa, pues siendo arquitecto de profesión y un enamorado de su pueblo, desde hace mucho tiempo ha intentado restaurar el esplendor original de la vieja casa de los ingenieros. Ante la ausencia total de documentación al respecto (incluidas fotografías), no tuvo más remedio que entrevistar a las personas más ancianas que habían visto la casa en el primer tercio del siglo XX. Esta casa se puede ver junto a la carretera de acceso a Bédar, no muy lejos de la tolva de carga y depósito de Tres Amigos, origen de la ruta minera de Bédar. No quiero dejar de subrayar este es el único bien inmueble, patrimonio histórico de Bédar, que se ha intentado restaurar con criterio y seriedad; lo triste es que haya tenido que ser por iniciativa privada.

La restauración de la casa de los Ingenieros realizada por su actual propietario, Jesús Fernandez, y basada en descripciones de testigos, es bastante aproximada, como pueden ver en la fotografía original. Sin duda este documento le sera de mucha utilidad para acabar el trabajo con resultados satisfactorios, para beneficio de todo Bédar por la recuperación de este edificio histórico.
Tras el hallazgo de la fotografía, y dado que se trata de uno de los edificios más conocidos e icónicos de Bédar, no tardó en propagarse el rumor de la existencia de la misma y empezaron a circular copias. Sin embargo, se desconocía hasta el momento la fecha exacta en la que se hizo y quien fue el fotógrafo. Recientemente, y gracias a un buen amigo, hemos recibido lo que parece ser otra copia de esta misma fotografía en la que aparecen los datos que nos faltaban: fecha y fotógrafo. Para quien no la haya visto, colgamos hoy en el blog dicha fotografía (aunque a baja resolución, pero perfectamente reconocible). Nos falta saber su procedencia, datos sobre el fotógrafo, si hay más fotografías, circunstancias en las que se tomó…

Un de las locomotoras ex Bédar en las minas de Fígols. Para entonces la locomotora ya había sido reparada y modificada y no se parecía ya mucho a la original que presto servicio en Bédar. Fotografía de Frank Jones cedida por Juanjo Elaizola Elordi (Museo vasco del ferrocarril).

Hemos podido reconstruir el aspecto original de las locomotoras gracias a los planos originales de fábrica de la empresa que las construyó, la Saint-Léonard.
Como ya he comentado en otras ocasiones, sorprende mucho que no existan prácticamente fotografías referentes al importante negocio minero de los Chávarri y a su ferrocarril. Aunque la falta de documentación y fotografías históricas es un mal crónico en Bédar, poco a poco hemos visto como han ido apareciendo fotografías que sabíamos que tenían que haberse realizado. ¿Es possible que A. Carmona también fotografiara las locomotoras entrando y saliendo de la cercana estación de Tres Amigos? Estamos seguros de que fue así. Si algún aparato mágico nos permitiera rotar la vista de la fotografía 180º, nos toparíamos de bruces con la estación de ferrocarril, y sin duda con un paisaje de lo más impresionante, con locomotoras y grandes tolvas. Desde luego cuesta mucho creer que nadie hiciera fotografías a las locomotoras en Bédar.


La «Bedareña» desmontada y cargada en camiones. Archivo Transportes Ochoa, colección Mariano Rodríguez.
En total, tan solo contamos con una fotografía realizada cuando el ferrocarril estaba en funcionamiento, tomada en la estación de descarga en Garrucha y en la que solo se ven los vagones de un convoy. Hay dos fotografías de estos trenes cuando se usaron en la construcción del puerto de Garrucha. Este es el triste balance documental que existe en Almeria con respect al ferrocarril Bédar-Garrucha. Fuera de Almeria, como viene siendo demasiado habitual, ha habido más suerte. Tras intentas pesquisas, ya tenemos fotografías de las locomotoras 030T (ya ex Bédar) en Zaragoza y Cataluña. Incluso contamos con una increíble serie de fotografrías, seguramente promocionales de Transportes Ochoa, donde se pueden ver una locomotora ex Bédar desmontada y cargada en camiones, seguramente la mítica nº 13 «Bedareña».

La nº 12 «Mojaquera» una vez reparada y pintada en el ferrocarril de Utrillas. Fotografía colección de Juan Manero. Pueden descargar el artículo completo referente al ferrocarril Bédar-Garrucha de Hobbytren en la sección de bibliografía de este blog.
La aparición de esta fotografía de la casa «chatelet» de los Chávarri en Tres Amigos nos recuerda el gran legado fotográfico que está pendiente de ser descubierto. También había una extraña escasez de fotografías del cable aéreo de la Compañía de Águilas, pero gracias a la ayuda de Lise Hansen, pudimos localizar en Noruega las fotografías que hicieron los constructores y que guardaban los familiares de los mismos. Algunas de ellas ya fueron publicadas en un artículo sobre ingenieros noruegos en Bédar (que puede descargarse en la sección de biblioteca de este blog), pero todavía hay varias inéditas muy interesantes que esperemos que pronto vean la luz, entre ellas una interesante fotografía de la estación de carga del cable de Serena (San Manuel) de 1888.
Esperemos que más fotografías, que seguramente duermen en viejos desvanes, vean pronto la luz.
Nos han ido enviando varios objetos encontrados en Los Gallardos para su identificación. Como no somos expertos (por no decir que no tenemos ni idea), incluimos aquí dichos objetos para ver si alguien nos puede ayudar con su identificación. Todos proceden de Cadima o alrededores.

Dedal de arquero, ¿medieval? Podría tratarse de los dedales que se utilizaban para proteger el dedo con el que los arqueros tensaban la cuerda, aunque lo más probable es que se trate de un dedal normal y corriente. Eso sí, muy antiguo. Bronce. Tamaño: 2,8 cm de largo y 2 cm de diámetro.


Aquí tenemos lo que parece un enganche de correaje, es posible que época romana. Es de bronce y con unas dimensiones de 5,4 cm de largo y 3,4 cm de ancho. Presenta una decoración sencilla a base de círculos concéntricos. Las marcas lineales que presenta ha sido efectuadas con una herramienta de corte afilada.

Lo que aquí tenemos sí que nos resulta familiar, se trata del fragmento de una contera o protección de la vaina de una espada o estilete. Es de bronce de 4,6 cm de largo y, si estuviera completa, de unos 4 cm de ancho en su parte superior. Nos queda la duda de si es romana o medieval.

Este objeto nos ha llamado muchísimo la atención. Es una punta de flecha y parece de cobre. Es de 3,9 cm de largo (teniendo en cuenta que la punta está rota) y 3,9 cm en su parte más ancha. Nos recuerda mucho a las puntas de tipo «palmela» típicas del Calcolítico tardío-Bronce antiguo.

Finalmente nos aportan este pequeño fragmento de cerámica de 2,5 x 4 cm que muestra algún tipo de decoración en su superficie. Creemos encontrarnos ante un fragmento de cerámica sigillata, característica de época romana.
Tal y como anunciamos, han nombrado Hijo Adoptivo de Garrucha a Manuel Berruezo Ayora, que fue primer alcalde de la localidad, y darán su nombre al Centro Cultural. El próximo 23 de abril tendrá lugar el homenaje institucional, con la participación de familiares. El acto, sin embargo, parece que hubiera quedado manchado por el incompresible voto negativo del grupo municipal del PP de Garrucha a esta proclamación, aunque no consideramos que esta inexplicable decisión (¿es que esto puede tener que ver con la política?) desluzca en absoluto la importancia que este hombre tuvo para Garrucha.

Francisco Berruezo López (fotografía cortesía de la familia Berruezo)
Manuel Berruezo Ayora fue el primer alcalde de una Garrucha independiente de Vera y uno de los mejores, pues tal y como se recoge en la moción de nombramiento, durante su mandato Garrucha fue dotada de «Administración de Aduanas y Rentas Estancadas, Ayudantía de Marina, Sanidad Marítima, Compañía de Carabineros del Reino, Intervención de Minas, Feria, la Fundición de plomos San Jacinto, médico titular, notario público y viceconsulados inglés y francés, que facilitó la llegada de capital extranjero para la revitalización de la industria y el comercio que tanto benefició a Garrucha. Además se aprobó la construcción del Ayuntamiento, cárcel y Escuela de Instrucción».
Es de todos muy conocido que Garrucha y Bédar han disfrutado de una relación muy especial en su pasado reciente. Un cable y un ferrocarril mineros comunicaron ambas villas durante más de 20 años. Por ellos no sólo se transportó mineral, también alimentos (como pescado fresco) e incluso personas. Lo que quizás sea más desconocido es la participación que tuvieron varios miembros de la familia Berruezo en los inicios de la minería en Bédar, así como en la misma construcción del cable aéreo Bédar-Garrucha.
La participación de la importante familia Berruezo en la minería en Bédar a finales del siglo XIX es amplia y compleja. El 6 de octubre de 1887 se celebró en Garrucha una reunión en la que tomó a cabo la decisión definitiva de instalar el cable aéreo minero de Serena a Garrucha. En esta reunión participaron tanto representantes de la sociedad minera como propietarios de las minas. Así tenemos al ingeniero noruego Dietrichson, José María Suesa, Diego Ferrer Ballesteros y Francisco Berruezo López. Francisco Berruezo López fue alcalde entre 1887 y 1889 y vicecónsul de Portugal, pero al igual que Manuel Berruezo Ayora, estuvo muy implicado en asuntos mineros, tanto en Bédar como en otras zonas mineras. Queda claro que, en su condición como alcalde de Garrucha y propietario de minas y sociedades mineras en Bédar, debió influir notablemente en que el proyecto de la instalación del cable minero llegara a buen puerto.

Vieja postal de la playa norte de Garrucha en la que se aprecia un cable aéreo minero. Se trata del que utilizaba la sociedad Hierros de Garrucha para la carga de mineral de hierro en los barcos fondeados en el puerto de Garrucha. El origen del cable estaba en Serena, aunque a diferencia del primer cable aéreo, solo llegaba hasta Los Gallardos, y desde aquí hasta Garrucha era transportado en camiones.
Es complicado explicar la participación de los diferentes miembros de la familia Berruezo en Bédar, pero gracias a toda la documentación descubierta recientemente, ya tenemos una idea mucho más precisa de en qué grado intervinieron y promovieron dicha actividad minera. Junto a los Orozco y otras importantes personalidades como George Clifton Pecket, es de justicia incluir a los Berruezo en la lista de promotores de la minería de mineral de hierro en Bédar a finales del siglo XIX, cuyo esfuerzo acabaría cristalizando en importantes proyectos como el ya mencionado cable aéreo y el ferrocarril Bédar-Garrucha.

Aspecto de la mina Suerte en el Pinar de Bédar en 2004. Hoy desaparecida, en sus terrenos se ubica actualmente un centro comercial en proyecto.
Ya desde 1843 detectamos la primera actividad de registro minero y formación de sociedades por parte de Manuel Berruezo Ayora y de su hermano, Antonio Berruezo Ayora en las minas de plomo de El Pinar de Bédar. Destaca su participación en la primera sociedad minera conocida en el Pinar de Bédar, que explotaba las minas San Sebastián Triunfante, Consuelo y Observación, en los inicios de la minería del plomo en este importante yacimiento minero. Todos los proyectos mineros en el Pinar de Bédar culminarían en 1883 con la construcción de unos impresionantes lavaderos mecánicos en los que se explotarían, entre otras, estas minas de plomo. En 1849 también nos encontramos a Manuel Berruezo Ayora como partícipe en la Sociedad Constancia, que poseía diversas minas de plomo, entre ellas las de Suerte y La Ley, que explotaba el representante en Garrucha de la importante casa comercial del industrial malagueño Manuel Agustín Heredia.

Aspecto actual de la mina La Ley en el paraje conocido como La Gamberra.
Ya en una fecha tan temprana como 1852, Manuel Berruezo Ayora comentaba en su correspondencia la importancia de los criaderos de Serena, cuyo mineral empezaba ya a exportar, aunque en pequeñas cantidades debido a no disponer de sistemas eficaces de transporte. De una manera casi profética escribió en 1852 a unos industriales de Barcelona: «No descuiden este asunto creído que será cosa insignificante, pues tal vez sea el mayor (negocio) que han hecho Vds. en toda su vida. Y esto el tiempo lo dirá, tanto si hago en esa como si no.» Efectivamente, el tiempo le acabó dando la razón, los casi tres millones de toneladas de mineral de hierro extraídos de las entrañas de Bédar así lo atestiguan.

Los restos más antiguos de la mina Alerta se hayan por encima del túnel del Servalico y se corresponden con la primera explotación a cielo abierto o «Roza» de esta mina.
Fue Francisco Berruezo López quien, en cierta manera, continuó con el negocio minero en Bédar, continuando con la explotación (todavía en pequeñas cantidades) de minerales procedentes de las ricas minas de Serena, aunque no fue el único. En 1857 aparece Francisco Berruezo Ayora como contratista de la primera sociedad minera para la explotación de mineral de hierro, la Sociedad minera para la explotación de la mina Jesús Nazareno. Este nombre quizás no les diga nada a los vecinos de Bédar, pero si les digo que se ubicaba en el cerro del Mojón y que luego se llamó Tres Amigos, quizás sepan mejor de qué mina se trata. Manuel Berruezo Ayora también fue propietario de una de las primeras minas de hierro conocidas, la mina Alerta, demarcada allá por junio de 1860.

Perfil de la mina San Manuel donde se aprecian labores antiguas abandonadas.
A partir de aquí, nos encontraremos con ellos en todas las minas y sociedades que tuvieron éxito en lo que vino a llamarse la «fiebre minera» en Bédar, con la llegada del capital de sociedades foráneas y con la construcción de los grandes sistemas de transporte. Así tenemos por ejemplo su participación como propietarios de la Sociedad minera La Recuperada, de la cual Francisco Berruezo López fue presidente y que disponía del principal grupo de minas, las más ricas de todas, en Serena. La Recuperada arrendó estas minas a la Compañía de Águilas, y no solo justificó la creación del cable aéreo hasta Garrucha, sino que sus ricos yacimientos permitieron mantenerlo en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XX, superando con creces las expectativas iniciales de los explotadores. Este grupo de minas, muy conocido, incluye las que más mineral aportaron a la Compañía: Júpiter, San Manuel, Porfiado y Carabinera.

Aspecto actual de la mina San Manuel

Hoyo Júpiter (mina Júpiter) en la actualidad, una de las minas más productivas del coto.

Aspecto actual de la mina Carabinera con los restos de oficinas y de lo que creemos que se trataba de un lavadero de lodos.
Pero no acaba aquí la cosa, nos los volvemos a encontrar a Francisco Berruezo López en dos sociedades mineras como son la Sociedad minera La Reforma y la Sociedad minera Segunda Mulata, cuyos potentes yacimientos permitieron a su vez la construcción del muy conocido ferrocarril Bédar-Garrucha. En concreto, la Sociedad La Reforma era la propietaria de la importante mina de Unión de Tres Amigos, donde en 1896 se construyó la estación de tren que llevaba el mismo nombre. El primer contrato de arrendamiento del que tenemos noticia es el de esta mina a George Clifton Pecket, que junto a otras de la zona y gracias a sus gestiones, pudo arrendar finalmente al industrial vizcaíno Víctor Chávarri con el compromiso de la construcción del ferrocarril. El resto es historia ya conocida por todos.

Aspecto actual de la mina Unión de Tres Amigos. Es una de las minas más conocidas, junto a la carretera de acceso a Bédar.
Por si fuera poco, también volvemos a encontrarnos a Francisco Berruezo López como propietario de otra mina de las que permitió a la Garrucha Iron Mining Company iniciar los trabajos de explotación en Bédar. Sin embargo, el éxito no acompañó en esta ocasión a este proyecto, a pesar de lo importante de la inversión. En este caso nos referimos a la mina Mi Bernardo, aunque es más conocida en Bédar como mina del Buitre.

Acceso a las labores de la mina Mi Bernardo (conocida como mina del Buitre, por el nombre del barranco donde se ubica). Fue nombrada así por Francisco Berruezo López en honor a su hijo Bernardo.
Toda esta información no la hubiéramos podido conocer sin los documentos facilitados tan amablemente por la familia Berruezo. Estos nos demuestran que no hubo negocio importante minero en Bédar en el que no participaran, de alguna u otra manera, miembros de la familia Berruezo. Sirvan estas líneas como nuestro personal homenaje a Manuel Berruezo Ayora y al resto de la familia, destacando especialmente a Francisco Berruezo López por su especial implicación en la minería de Bédar.
Para más información sobre la familia Berruezo no duden en consultar con el blog que hemos incluido en nuestra sección de enlaces. También pueden consultar más información sobre esta noticia en los siguientes links:
http://www.lavozdealmeria.es/Noticias/104549/3/Homenaje-al-padre-de-la-independencia
Antes de empezar, quiero avisar que el jueves 14 de abril el Ayuntamiento de Garrucha celebrará un pleno extraordinario en le que se nombrará a Manuel Berruezo Ayora Hijo Adoptivo de la villa, a título póstumo, y se bautizará el Centro Cultural del municipio como Centro Cultural Alcalde Manuel Berruezo Ayora, en reconocimiento de la labor que desarrolló en el municipio durante su mandato como Primer Alcalde y en la consecución de la independencia de Garrucha de 1861. El acto oficial con la familia se celebrará el sábado 23 de abril, a las 12 horas, en el mencionado Centro Cultural.
Para quien no lo sepa, Manuel Berruezo Ayora estuvo muy implicado en los inicios de la minería en Bédar, junto a otros miembros de la familia Berruezo. No duden en visitar el excelente blog de investigación sobre la familia Berruezo (http://losberruezo.blogspot.fr/) pues no se trata solo de la historia de Garrucha, de lo que va es de la historia de toda la comarca del Levante.
También quiero recordar que el 22 de abril de 2016 a las 20:00 horas. se celebran las VII Jornadas de Estudio sobre la Cultura de El Argar. No pueden perderse esta conferencia a cargo de D. Francisco Contreras Cortés, catedrático de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada. En la Asociación de Amigos de El Argar nos estamos esforzando mucho en traer a nuestra tierra a los que más saben de la Cultura de El Argar. Un oportunidad única de conocer más y mejor nuestro legado arqueológico. Se celebrará en la calle Arrieros, número 2, en el Edificio Museo Pedro Flores, en Antas.

Desde mediados de 2015 andamos tras la pista de varias personas que cuentan con monedas de la zona. Es sorprendente la poca difusión que hay al respecto de nuestro patrimonio arqueológico e industrial, y no me refiero tan solo a los muy importantes yacimientos de El Argar o el extenso patrimonio minero del que disponemos. A pesar de los diversos trabajos que hablan del tesorillo de dirhams califales de Vera (Siret), los tesorillos de Garrucha o Turre, las monedas de bronce de Baria o las más raras todavía de Tíjola, es amplio el desconocimiento general, y no pocos ignoran esta parte de nuestro patrimonio.
Con esto no quiero decir que no se haya estudiado convenientemente, en muchos casos sí aunque en otros todavía queda mucho por hacer. Pero es indudable que a nivel promocional o de difusión la gestión es manifiestamente mejorable. Si alguien quiere ver, por ejemplo, monedas o restos arqueológicos de Cadima, Roceipón o Baria, seguramente no sabrá donde ir.
Denario de época republicana procedente Baria (Villaricos). Se trata claramente de un denario forrado, pues ha perdido parte del recubrimiento de plata. El valor de estas monedas dependían de la cantidad y pureza de la plata, aunque podría ser obra de falsificadores también podría haberse acuñado por parte de las cecas oficiales, pues en ocasiones los mismos talleres emitían fraudulentamente monedas forradas. Es curioso observar cómo la moneda presenta una incisión que está cubierta parcialmente de plata. Para detectar estas monedas falsas, era habitual «rascar» un poco la moneda para ver si estaba forrada o no. Sabiendo esto, las monedas se creaban ya con incisiones falsas que se recubrían también de plata, de manera que pareciera que la moneda ya había pasado con éxito esta prueba de autenticidad.
No creo que a nadie le sorprenda que los mejores «ejemplares» de monedas antiguas estén circulando por colecciones privadas. Las que he podido ver en museos no son, sin duda, las mejor conservadas. Tampoco creo que soprenda a nadie si digo que la mayor entrada de «nuevas» monedas en los círculos de coleccionistas coincide, de forma harto sospechosa, con ciertas excavaciones concretas. No me refiero con esto necesariamente a monedas procedentes de expolios, en los casos concretos de Villaricos (Baria) primero y Los Gallardos (Cadima) después, detectamos un aumento importante de moneda antigua circulante entre los principales proveedores, sospechamos que procedente de las tierras «retiradas» por excavadoras en los trabajos previos a la excavación. Puede sonar extraño, pero parece ser el procedimiento habitual.
Los plomos monetiformes eran plomos acuñados o fundidos como moneda, imitando las monedas de metales nobles (oro, plata y cobre-bronce) circulantes en el momento o bien con diseños nuevos. El plomo es blando y se desgasta fácilmente, no es el metal ideal para acuñar moneda, además su valor era muy bajo, en un momento en el que el valor de la moneda iba asociado al del metal en el que se acuñaba. Se ha dudado mucho que se tratara de verdaderas monedas, muchos de ellos no son más que meras fichas que daban acceso a ciertos servicios o para usos similares. Sin embargo, algunas emisiones llegaron a tener valor fiduciario, en épocas de guerra o de dificultades de aprovisionamiento de moneda oficial. También se utilizaban como forma de pago en ciertas zonas muy determinadas (normalmente mineras o agrícolas), teniendo sólo valor en las zonas donde se emitía.

Presentamos dos ejemplos, el primero es un plomo monetiforme procedente de un proveedor de la zona del Levante almeriense (lo cual no quiere decir necesariamente que proceda de Almería), en el que se aprecia claramente un elefante. Sería tentador, sabiendo de dónde es el proveedor, pensar en los cartagineses de Baria, pero es más probable que se trate de un plomo procedente de Lascuta, que se cree que estaba en Alcalá de los Gazules (Cádiz), villa de origen púnico y posteriormente romana que emitió bronces en los que se representaron elefantes. Es más, en el reverso (o anverso, es difícil de saber) parece que se ve una grafila con lo que podrían ser caracteres púnicos.

El segundo plomo monetiforme es muy interesante, pues no coincide con ningún tipo de emisión conocida. Se trata de un gran plomo de unos 11 gramos procedente de un proveedor de la provincia de Córdoba. El anverso es anepígrafo y presenta un busto femenino (¿Atenea?), pero lo más interesante es el reverso, en el que se aprecia claramente un pico minero, de tipo romano, que deja pocas dudas sobre el ámbito de utilización de este plomo. Se aprecian también varios glóbulos (3 ó 4), que se cree que indicaban el valor del plomo.
El problema de las colecciones es que muchas veces se pierde el origen, no ya solo del estrato arqueológico sino de la misma procedencia. El valor es intrínseco a la calidad y rareza de la pieza en concreto y no importa tanto de donde venga. De esta manera, son descartadas muchas monedas sin valor numismático pero que podrían tener bastante interés «arqueológico». Para complicar más las cosas, debido al alto precio que pueden alcanzar las piezas más raras, no dejan de fabricarse falsificaciones modernas de las mismas, que infestan muchas colecciones y que muchas veces son muy difíciles de identificar, dado la alta calidad que presentan. Es por eso que estas piezas procedentes de colecciones tienen un valor relativo, aunque se pueda llegar a saber su procedencia en algunas ocasiones, pero por lo general solo se tiene el dato del «proveedor». En nuestra zona, en concreto, podemos distinguir de momento una serie de ejemplares con procedencia confirmada de Villaricos y otras de Cadima, algunas de las cuales hemos podido estudiar y exponer en este blog.

Bronce muy desgastado por el uso procedente de Villaricos. El toro que se aprecia es muy característico de las acuñaciones de Cástulo. Procedencia: Baria (Villaricos). Próximamente será añadida en la sección de «numismática» incluyendo la metrología.
Hoy toca hablar de una curiosidad procedente de Villaricos (Baria). Procedente de una colección privada, aunque calificada como moneda «no interesante», encontramos una moneda muy gastada (por haber circulado durante mucho tiempo) pero con información suficiente como para clasificarla como procedente de Cástulo. Lo más seguro es que el mineral de los ricos yacimientos de la region minera de Cástulo (Cazlona, Linares) fueran transportados hasta Baria para su embarque a Sicilia y a Cartago, en el norte de África. Es por eso que no es extraño que haya llegado numerario de Cástulo hasta Baria. Tanto es así, que se localizó un pequeño depósito de monedas ibéricas y púnicas, acuñadas en la ciudad de Cástulo, en una sepultura de la necrópolis púnica de la ciudad de Baria, datada entre los siglos II y I a.C. (Un tesorillo de monedas ibéricas y púnicas de la Antigua Baria, Maria José Almagro Gorbea. Cuad. Preh. Gr. 11, 1986, pp. 331-353). Se trata del primer hallazgo de moneda de Castulo en Baria, además dentro de un contexto arqueológico específico, demostrando la conexión entre ambas ciudades dentro de los siglos II-I a.C. En este caso se maneja la hipótesis de que un jugador professional les ganó los ahorros, que luego fueron enterrados en su sepultura, a uno o varios mineros que habían trabajado en Cástulo o en Herrerías-Sierra Almagrera, siendo pagados con moneda de Cástulo.
De nuestro ejemplar poco podemos decir, más que procede de Villaricos y que se trata de una moneda procedente de Cástulo. Poco más.

Panorámica de Bédar con una vista en dirección al barranco de la Fuentecica. Es un barranco muy frecuentado ya que en su parte colindante al pueblo se encuentra la fuente Temprana (de ahí su nombre) y en su parte más alta la conocida como Balsa Alta o Basalta.
Hoy hablaremos de una episodio de la historia de Bédar muy poco conocido, relacionado con el desarrollo de la minería de hierro a finales del siglo XIX y principios del XX. A pesar de que ya se conoce con bastante exactitud las compañías mineras que se establecieron en Bédar y las minas que trabajaron, poco se sabe de la relación que las mismas tuvieron con los vecinos y propietarios de Bédar. Otras minas y sociedades mineras no tuvieron quizás demasiados problemas debido a la lejanía de sus principales minas de los núcleos de población más importantes. Pero la existencia de grandes yacimientos de mineral de hierro en las cercanías y por debajo de Bédar harían que a no mucho tardar alguna de las compañías mineras intentaran obtener beneficio. El conflicto, entonces, estaría servido.
Así fue. Llama la atención los restos de minas de cierta envergadura que se encuentran justo al lado del núcleo urbano de Bédar. Al lado del actual “campo de fútbol” se observan numerosos restos de escorias y rozas de explotación. El mismo cerro de la Señora se haya ocupado por una gran roza minera antigua, el mismo cerro está perforado por numerosas galerías y cavidades, de tal manera que es posible transitar desde el mismo campo de fútbol hasta el barranco de Bédar, junto a la carretera a Lubrín, por medio de las galerías y trancadas que atraviesan el cerro.

Justo detrás del actual campo de fútbol, se puede apreciar una depresión en el terreno, que se correspondería con la antigua tolva de carga de las minas Mozambique y Segunda Mulata. Justo enfrente, se observan algunos trabajos (rozas y desmontes) de la mina Mozambique.
Sin duda, la cercanía de estas minas a las casas del pueblo ocasionó numerosos conflictos con los vecinos, y realmente así fue, aunque ninguna historia se ha conservado en la tradición oral. No es nada que sorprenda demasiado, sobre todo si tenemos en cuenta el acusado proceso de “amnesia histórica” que ha sufrido Bédar en lo que respecta a su historia minera. Lo único que se conservan son algunas historias sobre el trato que se le daba a los muchachos de cuadrillas de gavia que trabajaban en las minas de lo que se conocía como barranco de la Fuentecica, donde hoy podemos encontrar el campo de fútbol y algunas viviendas. Estas historias cuentan cómo los capataces azuzaban a los niños que transportaban el mineral, en unos petos que llevaban a la espalda, y cómo eran azotados con cinturones para mantener el ritmo. Incluso llegaron a recitarme en una ocasión, parte de una copla o comparsa antigua que decía algo así como “Si quieres ver a tu hijo morir, envíalo a la mina, y entrégalo al capataz…” Estas historias, que podrían en un principio considerarse como meras exageraciones, no lo son tanto en el momento en el que se pueden encontrar historias semejantes en los periódicos de la época, referentes al trato que se daba a estos niños. Otros detalles que se dan son demasiado precisos como para ser una invención, como el hecho de que estos niños llevaban el mineral a la espalda, sobre unas cestas (de esparto, se supone) con una capacidad para una arroba de mineral, sujetos a la espalda por unos petos de lata que evitaban que la humedad del mineral empapase la ropa.

En la fotografía, algunas de las labores de desmote en Mozambique. Las labores en esta mina se limitaron a una explotación a cielo abierto y algunas galerías.
Lo cierto es que los problemas empezaron en el mismo momento que la Sociedad de Chávarri se puso como objetivo el explotar los ricos yacimientos próximos a Bédar, lo cual acabaría con la construcción del ferrocarril cuyo ramal de «La Mulata» partiría precisamente desde estas minas.
Hablamos concretamente de tres minas: La Mulata, Segunda Mulata y Mozambique. El primer y habitual paso tras conseguir las concesiones mineras era el de realizar la expropiación de la superficie necesaria para realizar los trabajos mineros. Esta expropiación era forzosa siempre que no fuera dudosa la ventaja de la explotación del subsuelo sobre la del suelo, cosa poco frecuente. El problema que surgía habitualmente era la divergencia con los propietarios al respecto del precio que había que abonarse por los terrenos, lo que hacía interminables dichos expedientes de expropiación, judicializados muchas veces, lo que hacía que tardaran mucho tiempo en resolverse.
En la fotografía se aprecian los que queda de la antigua tolva de carga en el barranco de la Fuentecica. Obsérvese el muro de la parte superior de la misma y los restos de un «resbaladero» o rampa de carga del mineral que procedía del pozo Plaza (Segunda Mulata).
El problema es que el terreno que se pretendía expropiar estaba ocupado por tierras de regadío, con numerosos árboles frutales y cortijos, por lo que las dificultades fueron más de las que ya se podían prever. Incluso el alcalde de Bédar de esa época (1895-1896) parece que favoreció a los propietarios, poniendo todas las trabas posibles a la ocupación de estos terrenos. En 1900, el Ayuntamiento de Bédar ordenó paralizar los trabajos en Mozambique y Segunda Mulata, por el riesgo que suponía la cercanía de la fuente Temprana, con miedo a que la Sociedad de Chávarri desviara las aguas para satisfacer sus propias necesidades. El conflicto judicial se prolongó por casi 20 años.
No en vano, en la prensa de la época se pueden encontrar las quejas de los vecinos de Bédar, ya que las fincas rústicas de esa zona no podían disponer del agua que tenían en propiedad, y hasta se indica que había disminuido el caudal de agua en la fuente pública.

En la fotografía se puede observar los depósitos de estériles de mina depositados en el barranco procedentes de la mina Mozambique.
Otro problema importante derivaba de la misma explotación de las minas. Las explosiones de dinamita en las rozas colindantes con el pueblo suponían un problema más que evidente, ya que las rocas proyectabas caían directamente sobre las casas y calles del pueblo. Si no se registró ninguna desgracia era porque los mineros avisaban de la pegada de los barrenos haciendo sonar una caracola, de manera que la gente tuviera tiempo de ponerse a refugio.

Todavías son visibles los efectos de las últimas explosiones de dinamita en los desmontes de la mina Mozambique.
El tercer gran problema que suponía la explotación, y el más importante por su repercusión, era el tema de los escombros. Según se informa en la prensa, la Sociedad de Chávarri lanzaba los escombros al mismo barranco de la Fuentecica, lo cual suponía un enorme riesgo para el pueblo, ya que al situarse el mismo en la parte alta del pueblo, dichos escombros bloqueaban (y bloquean) el curso natural de las aguas. Como zona semiárida que es, el suelo es incapaz de absorber el agua de las lluvias copiosas, lo que en Bédar puede suponer peligrosas riadas, que periódicamente provocan numerosos daños en las instalaciones y calles del pueblo. Bloquear un barranco suponía, por lo tanto, un riesgo más que evidente. Se recoge en la prensa de la época como las riadas habían provocado numerosos daños en las fincas rústicas colindantes a este barranco. Es muy clarificador lo que afirma el corresponsal del periódico El Radical de marzo de 1907: “…la misma Compañía posee otra mina a unos cincuenta metros de la población, cuyos vaciaderos amenazan enterrar el pueblo en días de inundación, y cuyas galerías, según la dirección de los trabajos, amenazan también con cortar y hacer desaparecer el agua de la fuente pública, corriendo el peligro de ser encauzada por alguna tubería propiedad particular.”

Panorámica de La Mulata desde la mina Mozambique. Junto a la tolva del barranco de la Fuentecica había una trancada que permitía el acceso de los mineros hasta las galerías inferiores. Las rozas y bocaminas que se observan en la fotografía dan acceso también a estos niveles inferiores de explotación de la mina Mulata, por las que se puede atravesar, aún hoy en día, de un lado a otro del cerro. Por supuesto, no recomendamos a nadie que lo intente.
Aunque poco ha quedado en la tradición oral con respecto a estos problemas, cosa que ya digo que no ha de sorprender demasiado, sí que ha quedado una cosa bien clara, y es que se sabe perfectamente que este barranco está colmatado de escombros.
Cuando se construyó el campo de fútbol primero, y las casas colindantes después, no dejaron de escucharse algunos comentarios de sorpresa al respecto de la idoneidad de «construir sobre escombros de mina». Junto al campo de Fútbol se encontraba una antigua tolva cónica, bastante grande, que fue completamente cubierta con tierra para aprovechar el terreno como cultivo. Todavía quedan visibles parte de las paredes de la misma y su resbaladero, utilizado para lanzar el mineral procedente de la vía de servicio del pozo Plaza (mina Segunda Mulata). Esta tolva recogía todo el mineral procedente de las minas Mozambique y Segunda Mulata, y por medio de una galería inferior de transporte que atravesaba el cerro de la Señora, el mineral se llevaba a una segunda tolva, gemela a la anterior, ubicada en el barranco de Bédar (conocido como el barranco de la Cueva Oscura), desde la que se cargaba directamente el mineral en los vagones del ferrocarril, dentro del túnel conocido como «la Palmera». No siempre el transporte de estas minas fue así, ya que nos referimos a los últimos años de explotación en los años veinte, pero no es el momento ahora de tratar de estos asuntos. Baste el ejemplo para ver la complejidad de galerías y trancadas que perforan toda la zona, además del importante depósito de escombros, algo evidente todavía en muchas zonas del barranco.
Bocamina del pozo Plaza en Segunda Mulata (fotografía de 2004). El acceso a esta mina tenía mucha pendiente, por lo que ha de considerarse como muy peligroso. En la fotografía se aprecia cómo está tapado apenas con un montón de ramas secas y maleza. Desconocemos el estado actual de esta bocamina. Es muy peligrosa.
Sabiendo esto, no deben sorprender las dificultades que se comenta que experimentaron los obreros de las casas colindantes al campo de fútbol, en especial a la hora de construir las cimentaciones de las casas y piscinas.

Plano anterior a 1896 en los que se aprecian las tres minas de las que hemos hablado. También se marca el trazado del barranco de la Fuentecica, que rodea el pueblo en dirección a la concesión minera de Dos Amigos. Se indica también la posición de la antigua Ermita del cerro de la Señora y la «Fuente de Bédar». Las labores en Mozambique se llevaron a cabo desde el mismo barranco de la Fuentecica en dirección a la fuente, de ahí que se paralizaran los trabajos. La explotación de la mina Mulata tuvo otro daño colateral, que es el derribo de la ermita mencionada. Como compensación, la Sociedad de Chávarri construyó otra ermita en la parte superior del pueblo, que no hace muchos años también fue derribada y sustituida por la actual ermita.

En la fotografía superior, la vieja ermita de Bédar en la cima del cerro de la Señora, antes de que fuera derribada al considerarse peligroso que la gente subiera hasta ella, ya que justo al lado se llevó a cabo una gran explotación a cielo abierto para aprovechar la gran masa de mineral que se ve reflejado en el plano inferior, justo donde se encontraba la ermita. Esta explotación a cielo abierto o «roza» se llamó en Bédar «roza del Indio», no sabemos muy bien por qué. Corresponde, de todas formas a la parte superior de la mina Mulata o «Mulata alta», cuyo mineral era transportado aprovechando el túnel inferior que conectaba con la tolva de la Cueva Oscura.

El plano de la fotografía superior muestra los yacimientos de hierro que se reconocieron en el cerro de la Señora antes de que se iniciaran las explotaciones a gran escala. Antes de esto tan solo se habían realizado algunos trabajos mineros a nivel de los yacimientos situados junto al barranco de la Cueva Oscura por parte de una Sociedad minera llamada «La Mulata», que tan solo llegó a explotar una limitada cantidad de carbonatos de hierro que se vendían en la costa como fundente para las fundiciones de plomo. Posteriormente se descubrieron más yacimientos en dirección hacia el barranco de la Fuentecica, lo que motivó la explotación de las minas Segunda Mulata y Mozambique.

Nos han hecho llegar una nueva moneda procedente de Cadima. A pesar de encontrarse en mal estado y con muchas concreciones en su superficie, no podemos dejar de destacarla, pues a diferencia del resto de monedas de allí procedente del que tenemos noticia, se trataría del primer denario de nuestra serie.
Dado su estado, desde el punto de vista del coleccionismo la pieza carece prácticamente de valor. Con un diámetro de 18 mm y 3,1 grs de peso, es posible leer casi todas las leyendas (con el adecuado contraste de luz), lo que la delata como un denario (forrado) del emperador Caracalla.
La descripción de la misma sería la siguiente:
