El museo de la historia maldita

Bajo la montaña

¿Qué está pasando? no hace mucho que se publicó una noticia que no dejó de sorprenderme:

El Museo, según el primer edil, «será una institución dedicada a la investigación, difusión y conservación del patrimonio histórico y antropológico de nuestro municipio aunque, en especial, se pretende resaltar el pasado minero de Bédar».

Dicho equipamiento forma parte del Plan de Acción para la Promoción del Turismo Sostenible que está desarrollando el Ayuntamiento y que tiene como fin último convertir a Bédar en una Villa Ecoturística. Según Ángel Collado, «se trata de potenciar el turismo como motor de desarrollo económico, social y sostenible y hacer partícipes del mismo a los distintos núcleos de población de Bédar».

¿Van a hacer un museo en el que se pretende resaltar especialmente el pasado minero de Bédar? Eso estaría muy bien, pero no podrán decir que es una idea original. No puedo menos que preguntarme ¿han dejado de considerar la historia minera como algo maldito que solo ha aportado sufrimientos al pueblo? ¿Se creará un museo donde se resaltará la historia minera de Bédar, maldita para algunos, tanto tiempo olvidada?

Recuerdo cuando empecé mis indagaciones sobre las minas hace unos 8 años, desde entonces he escuchado muchos comentarios sobre mi actividad, muchos me han ayudado y animado. Otros, no muchos, me han criticado o me han contemplado como el que contempla a un loco con alguna extraña obsesión.

Imposible seguir

¿Obsesión? Desde luego, obsesión por Bédar. Mis pesquisas y recopilación de datos han cubierto un amplio abanico de temas, desde la historia antigua hasta los sistemas de riego, tradciones antiguas, naturaleza, geología, etc. ¿Por qué? pues no lo sé, siempre que me hacen esa pregunta me viene a la cabeza una cosa que me decía mi abuelo…»nunca ha habido nadie en este pueblo que lo quiera de verdad, solo se han aprovechado de él». Claro está que se refería a los diferentes gobiernos municipales que ha tocado vivir -y sufrir-, que han sido muchos, e imagino que tendría sus razones para pensar eso.

Lo que yo puedo decir es que cuando yo empecé poco se sabía, y con el tiempo y contra toda esperanza ha salido a la luz una historia mucho más rica y antigua de lo que nunca habría imaginado. Entrevistas, documentos, libros, artículos, archivos, correspondencia antigua, expedientes… 8 años dan para mucho para quien es paciente y siente curiosidad. Rápidamente, y no creo que nadie quiera rebatírmelo, pude comprobar que Bédar, nuestra Bédar, es tal cual la conocemos gracias a la mina y a los mineros. Es más, yo diría que Bédar sin sus minas no existiría hoy día.

Y creo sinceramente que lo que un día permitió existir a nuestro pueblo, puede seguir siendo un recurso económico, esta vez con su explotación turística. Ejemplos hay muchos, la mina atrae a la gente, la gente quiere conocer como vivían los mineros, los mismos familiares de mineros quieren saber también dónde y cómo trabajaban sus padres, sus abuelos… todos sentimos también curiosidad. ¿O no?

Me alegra que nuestro alcalde se haya sumado a mi «locura obsesiva» y también a nuestro grupo de «locos con ideas sostenibles». Me alegra que nuestro alcalde empiece a pronunciar la palabra «sostenibilidad» y a considerar la historia minera como parte de un nuevo motor de desarrollo económico.

Pero Ángel, no olvides nunca quienes fueron los primeros en plantear las ideas que ahora tú repites, y me refiero concretamente a Bédar Sostenible, grupo al cual pertenezco. Yo, a diferencia de lo que podría haber pensado mi abuelo, creo sinceramente que quieres a tu pueblo y estoy convencido que sabrás hacer lo correcto. El rectificar es de sabios.

Bédar merece un museo para guardar, proteger y difundir su historia, la minera y toda la demás. Por maldita que sea.

A pesar de todo, sospecho que este cambio de rumbo lo ha ocasionado más que nada el colapso de la construcción y su desaparición como fuente de trabajo y de dinero, pero como bien dicen no hay mal que por bien no venga. Desde aquí invito a todo el mundo a que participe en la visita a las minas que celebraremos el día 23 de este mes, siguiendo parte de la Ruta de las Tolvas.

Estudio arqueológico en la Gamberra- Tercera parte.

Continuamos con la traducción. Ahora incluyo las traducciones de los apartados sobre minas, escombreras, hornos de calcinación, cerámica…

DSCN7222

Hornos de calcinación

Los minerales que contienen azufre, como la galena, a menudo son calcinados antes de ser fundidos. La calcinación elimina la mayor parte del azufre y, en nuestro caso, convierte la caliza en polvo, haciendo el mineral más ligero y, por lo tanto, el transporte reporta más beneficios.

La calcinación se puede realizar al aire libre o en hornos especialmente construidos en las que se dispone el mineral y el combustible (madera) por capas, manteniendo el horno encendido durante un día o incluso más.

Los hornos de La Gamberra son de forma circular y excavados en la roca, ligeramente inclinados. El diámetro exterior de los hornos varía entre 3,40 y 3,70 m, mientras que el interior lo hizo entre 1,90 y 2,40. Desde la borde superiro hasta la base del interior del horno variaba entre 2,80 y 3,10 m. El diámetro interior va haciendose menor hacia el fondo, lo que hace un recipiente del horno ligeramente cónico. Delante del horno existe una abertura, delante de un canal excavado en la roca, para que pueda entrar el aire necesario. Tres de los cuatro hornos disponían de plataformas de carga construidas a un lado. Los hornos de calcinación de la Gamberra eran muy similares en tamaño y construcción a los hornos de cal locales.

Escombreras

Las 88 escombreras halladas en el aire de estudio se pueden dividir en diferentes tipos:

-Escombros de mina (plomo y hierro.)
-Escombros de material de desecho de los hornos.
-Escoria de fundición (forja)
-Otros

Los escombros mineros son con frecuencia el resultado de las tareas de concentración del mineral, posiblemente a mano y mediante tamizado.
En muchos casos se observan montones de escombros de diferentes tamaños prodcedentes de la misma mina, representado las diferentes etapas de concentración.

La mayor mina del área estudiada contaba con al menos 16 escombreras diferentes.

En las escombreras había fragmentos de óxido de hierro mezclado con los escombros de la mina. En cada ocasión, los fragmentos de óxido de hierro eran del mismo tamaño que los fragmentos de desechos de minería, lo que sugiere que se trataban a la vez que el resto. Todos las escombreras que presentan estos óxidos de hierro probablemente pertenecen a los dos pozos de mina.

Las minas

Hay alrededor de 46 minas en el área de estudio. Es difícil ajustar el número exacto de minas porque, a veces, varias entradas están conectadas bajo tierra. En el caso de las minas grandes, cada entrada se ha considerado como una mina por separado, en el caso de las minas más pequeñas se toma como una sola mina.

Dos de las minas de la zona son de hierro, en la escombrera se encuentra siderita (carbonato de hierro) y no galena (sulfuro de plomo). Las minas de hierro son abundantes en la zona.

Dos de las minas son pozos, uno de ellos de 4,5 metros de profundidad y el tro de más de 21 metros! Los dos tienen escombreras en forma de herradura alrrededor con piedra que contiene galena (sulfuro de plomo.) Ambos disponen también de una amplia superfície dedicada a la concentración de mineral.

Objetos encontrados

De los 20 objetos hallados, doce son de cerámica y los otros ocho son fragmentos de objetos de hierro.

La cerámica vidriada y el hierro son probablemente las más modernas y contemporáneas con la actividad minera.

La cerámica no vidriada no puede ser datada, pero probablemetne pertenece a ese mismo periodo.

Mena y Ganga

La mayor parte de las minas de la zona de estudio son de plomo, de las que se extraía galena (sulfuro de plomo), que se encuentra en forma de pequeños cristales en piedra caliza.

En dos minas se extrajo siderita (carbonato de hierro.)

Sorprendentemente, siete de las escombreras de plomo con piedra caliza contenían también fragmentos de óxido de hierro. Estos fragmentos siempre son del mismo tamaño que los fragmentos de mineral de plomo, lo que sugiere que se procesaron y tamizaron a la vez. Los fragmentos son idénticos a las piedras encontradas, junto con las escorias de fundición (¿de hierro?) encontradas en el barranco de San Marcos, a cerca de un kilómetro al suroeste, al otro lado del pueblo de El Pinar.

Dos montones eran de escoria de fundición, claramente relacionados con el horno de calcinación. Estos corresponderían, sin duda, a tareas de reparación de herramientas, es decir, herramientas o instrumentos utilizados para desmenuzar el mineral y/o herramientas para la calcinación del mineral.

Estructuras

Las 23 estructuras registradas dentro del área de estudio son muy variadas:

-Construcciones relacionadas con la caza.
-Edificios.
-Muros.
-Plataformas.
-Probables instalaciones de cribado.
-Construcciones de función desconocida.

El único grupo de estructuras claramente no relacionadas con la actividad minera son las relacionadas con la caza. Éstas son circulares o con forma de herradura, se trata de puestos de caza, a veces camuflados y grupos de piedras para el señuelo.

Dos estructuras muy similares son las plataformas, cada una con una estructura de piedra circular en su parte superior.

Definitivamente conectadas a la actividad minera, la función de estas estructuras sigue siendo desconocida.

Horno de calcinación

ESTUDIO ARQUEOLOGICO EN LA GAMBERRA

Desde hace unos meses que está disponible en internet el estudio arqueológico realizado por Paul Rondelez en La Gamberra (El Pinar de Bédar). La web donde se ofrecen los resultados contienen un interesante mapa interactivo que nos permite un auténtico «paseo» por estos restos. El único problema es que la página está solo en inglés. Es por eso que ofrezco una traducción de los textos de la web, que iré complentado poco a poco para facilitar su comprensión por los que no dominan el inglés (entre los que me incluyo.)

La página web original la podéis localizar aquí:

http://www.timespaces.eu/Spain/Bedar.html

La traducción corresponde a los apartados de «introducción» y «antecedentes históricos»:

Durante la última mitad del siglo XIX España fue una de las más importantes zonas mineras de plomo en el mundo. La costa sur de España está todavía llena de vestigios de este pasado industrial. Uno de ellos se encuentra en la zona de montañas que rodean el hermoso pueblo de Bédar.

En La Gamberra el paisaje de minería de plomo casi ha escapado por completo de los estragos que causan el tiempo y el hombre. En algunos lugares todavía se puede ver los lugares donde se tamizaba, donde los mineros descansaban o la forma en la que se reparaban las herramientas en la forja para el siguiente turno.

El proyecto. Este proyecto se llevó a cabo en cooperación con el grupo Levante Sostenible, una organización española dedicada al estudio y protección del medio ambiente y el patrimonio de Bédar (Almería, España) y Eachtra Archaeological Projets, una empresa irlandesa especializada en la excavación, el registro y la publicación de datos arqueológicos.

El proyecto se gestó a principios de 2007, durante una visita a El Pinar, donde Juan Antonio Soler y Gonzalo Leal de Levante Sostenible nos mostraron algunos de los restos mineros locales más impresionantes. Juan Antonio tiene su propia página web sobre la minería en este lugar y alrededores de Bédar.

Al año siguiente se acordó realizar un mapa de una de las muchas áreas mineras sería un primer paso de una futura investigación, conservación y mayor difusión de este rico patrimonio.
El lugar elegido fue la meseta de La Gamberra, por su variedad de restos y el relativametne buen estado de conservación de todo el paisaje.

Durante la última semana de abril y la primera semana de mayo de 2008 se ubicaron por DGPS todos los elementos construidos por el hombre en un espacio de 300 por 300 metros, las estructuras más significativas fueron limpiadas de vegetación para observarlas mejor.
El último día se realizó una visita guiada organizada para las personas residentes en la zona y en la localidad.

Durante el resto de 2008 nos dedicamos a ordenar toda esta información para presentarla de una manera visualmente agradable, para que se pueda disfrutar de él.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

El área de estudio de La Gamberra forma parte de la zona minera de El Pinar. Se dispone de muy pocas pruebas documetnales relacionadas directamente con La Gamberra, pero gracias a los extensos estudios de Juan Antonio Soler, un historiador de la minería local, tenemos una buena descripción de la historia de El Pinar (Soler 2008 y comunicación personal.)

Inicio de la minería en el Sur de España

El Sur de España es una de las regiones de Europa en las que las minas han dado forma a su historia. Hace unos 5000 años atrás se conocía ya metalurgia del cobre y el bronce en las aldeas del Sur de España. Algunos de los objetos de plomo españoles más antiguos, alrededor de 4000 años, se encontraron en El Oficio (Cuevas de Almanzora), a apenas 15 km al este de Bédar (Ramos, p. 187)
En el 700 aC, los fenicios, operando desde el Norte de África, había establecido colonias en el sur de España para explotar las minas locales con el objetivo de abastec er su industria metalúrgica, que era conocida por su alta calidad artesanal.

Cuando los romanos conquistaron España en el siglo 2 aC, continuaron el trabajo en los centros mineros, abriendo otros nuevos, ante las exigencias de su creciente Imperio. España, y especialmente el sur, se convertiría para Roma en una de las zonas mineras más productivas, suministrando grandes cantidades de cobre, plomo, plata y estaño. Los trabajos mineros fueron especialmente intensos alrededor de Cartagena, a unos 100 km al este de nuestra área de estudio, siendo ya trabajadas probablemente con anterioridad a su llegada.

Aunque algunos autores mediavales musulmanes elogiaron las minas y la riqueza en minerales de España, hasta ahora exsisten pocas pruebas de explotaciones por su parte en Andalucía. En Río Tinto, por ejemplo, donde la minería romana y desde el siglo XVI es muy amplia, no existen pruebas de actividad mienra de época musulmana (Raymond, p.30.)

Según autores del siglo XIX, el área alrededor de Bédar es trabajada desde la época de los romanos (Madoz 1846 y Paula Mellado 1845.)

Los primeros datos concretos de actividad minera en la zona se remontan al siglo XVII. En 1615 don Antonio Sirley realiza una inversión en unas minas de plomo y plata a dos millas y media de Vera, propiedad de don Diego de los Reyes desde 1613. Se refiere la existencia de una planta de lavado y fundición en Bédar, a media milla de las minas. Hasta esta fecha, 1615, se habían producido 650.000 quintales de plomo (aproximadamente 14.000 kg.) Estos datos se refieren probablemente a la conocida como Mina Grande de El Pinar.

Mina Grande
También exite una descripció de dos miembros del Cuerpo de Ingenieros de Minas de la abandonada Mina Grande en 1840 (Pellico y Maestre 1841), en la que se describe un amplio socavón (con finos arcos de mampostería) y la presencia de minerales de plomo y cobre y un pequeño horno, pero no escorias. Sugieren que las instalaciones para el tratamiento del mineral podrían encontrarse a media milla de distancia, junto a una fuente de agua.

Un nuevo comienzo.

El descubrimiento en 1838 de una rica veta de plomo argentífero en el barrando Jaroso, a menos de 100 km de Bédar, provocó una verdadera fiebre minera en el sur de España. En 1845 se habían abierto ya más de 1700 minas en la zona.

En 1845 se registra una fundición de plomo llamada Carmen de Bédar en El Pinar, pero Madoz (1846), en su visión general de la minería en Andalucía, refiere que en realidad el mineral de las minas de El Pinar se fundía en Villaricos, a unos 7 kilómetros de distancia.

En 1840 se registran una gran cantidad de concesiones en El Pinar, en su mayor parte por propietarios locales, pero también por propietarios con concesiones mineras en otras poblaciones.Curiosamente, algunas de las concesiones mineras en Bédar fueron registradas específicamente para la explotación de escorias antiguas de fundición, aunque no está claro si eran escorias de hierro o plomo.

La llegada de las Compañías

Alrededor de 1847, varias e las principales mineras del Sur de España empiezan a sufrir problemas, en Almagrera las minas llegan al nivel del agua. Las fundiciones de plomo de la costa comienzan a buscar otras fuentes de plomo (y de plata.) En el Pinar de Bédar la compañía Heredia comienza a comprar concesiones mineras, sobretodo entre 1848 y 1852. La llegada de estas compañías provocó malestar entre la población de Bédar que estalla en 1850, cuando 300 bedarenses en actitud agresiva, dirigidos por el alcalde, toman por la fuerza las minas de El Pinar.

Una de las concesiones registradas en este periodo es Ello es Preciso, de 1851, que se encuentra en nuestra área de estudio. Más tarde pasaría a ser propiedad de la Sociedad Especial minera «Filantropía» en 1860. Durante la década siguiente se incrementa la producción de plomo en el Pinar, progresión que si vio truncada por la «crisis del plomo» de 1870, causada por un desplome de los precios.

En 1881 la banca Rothschild crea la Compañía de Águilas, con el objetivo de explotar el plomo del sureste español. Esta empresa realizó una gran inversión en El Pinar, aunque descubrió pronto que no era tan rentable como esperaba. Desde entonces la Compañía de Águilas arrendó la mayoría de las minas en su poder a los llamados «partidarios», mineros locales que vendían su mineral a la Compañía. Este mineral se transportaba en su inicio por carretera y por cable aéreo a partir de 1888, hasta el puerto de Garrucha. Esta actividad minera de extracción de plomo perduró hasta 1926.

Aunque se dispone de más información de este último periodo de explotación, no parece referirse a la actividad minera desarrollada en nuestra área de estudio. Según las fuetnes de informaci´no escritas, el área que hemos escogido fue trabajada principalmente durante el periodo de 1856 hasta la década de 1870. Es posible que se hubiera iniciado actividad antes, pero la información de este periodo es muy vaga e incompleta. También es posible que se mantuviera cierta actividad después de la adquisición de su propiedad por parte de la Compañía de Águilas.

Aunque no se posee documentación acerca de lo que realmente sucedió en este área de La Gamberra, sí que se podemos hacernos una idea bastante aproximada basándonos en los informes sobre otras minas de plomo de la provincia (Paillete 1841, Pernollet 1846 y Putz 1906 para un periodo más reciente.)

Minería.

Esta minería aprovechaba la rentabilidad de los filones o concentraciones de mineral hasta su agotamiento o hasta la llegada al nivel freático. Las minas superficiales podían ser desde pequeñas excavaciones hasta verdaderos laberintos subterráneos. Las herramientas utilizadas eran martillos y cinceles y sólo en las minas más grandes se utilizó pólvora para extraer el mineral. La iluminación era a base de lámparas de aceite colocadas a intervalos regulares. El mineral era sacado en cestas de esparto.
Horno de calcinación
Tratamiento de los minerales.

El mineral extraído era machacado y seleccionado a mano, tarea de la que se encargaban mujeres y niños. A continuación, en función de los recursos disponibles y la distancia a la planta de fundición, el mineral podía ser cribado, lavado o calcinado (o una combinación de estos procedimientos.)

El cribado se realizaba con cribas de esparto o hierro con soportes de madera. El tritruado de mineral, a veces mezclado con tierra, se realizaba con un mineral reducido a partículas de aproximadamente 2-3 mm.

El lavado se realizaba en instalaciones especialmente destinadas a ello. Éstas eran muy diversas, pero todas se basaban en la selección por gravedad. Diversas instalaciones de lavado estuvieron en funcionamiento en El Pinar entre los años 1880 y 1926.

La calcinación a baja temperatura para convertir el sufuro de plomo en óxido de plomo y para eliminar parte de la piedra caliza. El resultado es un mineral más ligero y más fácil de fundir. Esta calcinación se realizaba al aire libre o mediante una variedad de hornos especialmente destinados.

Fundición

Fundición de mineral.

La fundición se llevaba a cabo por una serie de hornos que utilizaban madera y maleza como combustible, también mediante hornos de reverbero que utilizaban carbón y hornos especiales para la fundición de escorias de plomo. Estos hornos se construían en amplias plantas de producción mientras que hornos más pequeños persistían lejos de estas fundiciones. En El Pinar se fundió plomo durante cierto tiempo en 1840, aunque por falta de rentabilidad se tendió a transportar el mineral hasta las plantas de fundición instaladas en la costa.