La mina del Buitre y los nuevos proyectos: la cartografía de la mina Higuera

El dos de junio comenzaron los trabajos para cartografiar la mina Higuera. El proyecto, que ya iniciamos hace varios años, de hacer visitable una mina “tipo” de la zona de Bédar, da un primer e importante paso gracias a Hélène Velcin y Clément Vorgy. No hay que olvidar al que ideó todo el proyecto, el profesor Christian Hibsch.

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Aquí tenemos a Hélène, Clément y al que esto escribe (el que está en medio de ambos) en una fotografía realizada en el centro Guadalinfo de Bédar durante el recibimiento que realizó José Ramón Muñoz Artero, concejal en funciones de Bédar.

El trabajo que realizarán ambos estudiantes es básico para poder elaborar un proyecto de musealización de dicha mina Higuera. Sobre esos planos se realizará el resto del proyecto que, necesariamente, requerirá de financiación (vía subvención pública, como viene siendo habitual en proyectos de interés general).

Antes de recibir a Clément y Hélène, me apunté a la ruta de senderismo de las minas de Bédar que organizó el día 31 de mayo la Cruz Roja de Vera. La ruta fue un éxito, unas 80 personas asistieron y la organización fue perfecta. Sin embargo, se echaron en falta explicaciones sobre lo que íbamos viendo. El problema básico de esta ruta es que tiene como principales puntos de parada la Estación de carga de Tres Amigos (suficiente espacio para aparcar vehículos pero sin ningún servicio… bares, tiendas…) y Serena. Serena es una pequeña y tranquila pedanía casi totalmente habitada por vecinos de origen inglés y en la que aparcar una decena de coches podría ser muy problemático. En Serena no hay tiendas tampoco ni ningún otro servicio, salvo el pequeño museo, aunque sin una cita previa no es posible visitarlo.

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Los senderistas de la excursión de la Cruz Roja en el mirador del Hoyo Júpiter.

En resumen, en Bédar ni nos enteramos de que la gente hace la ruta de senderismo, y no hay oportunidad de prestar servicios a los fatigados caminantes (algo que por lo general debería beneficiar a los visitantes y a los visitados). Por no poder, no se puede ni adquirir un triste recuerdo de la ruta.

En el ayuntamiento no son ajenos a este problema, y dado que ya son muy conscientes de que el futuro del pueblo pasa (sí o sí) por el sector servicios ligado al turismo, están intentando dar una solución. La solución es sencilla, rediseñar las rutas para que pasen por Bédar. Por supuesto, para este objetivo siempre contarán con mi ayuda.

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Los senderistas pasando por la Vía Vulcano, en el barranco de los Lobos… una de las partes más espectaculares de toda la ruta. Lo malo es que muchos de ellos no sabían como se llamaba la vía, de donde venía y a dónde iba…

En este nuevo rediseño de las rutas, poder contar con minas musealizadas de la espectacularidad de la Higuera y Mulata, sería como poner la guinda al pastel, pues incrementaría mucho el interés turístico de dichas rutas. En Bédar hay muchísimas minas, pero pocas son lo suficientemente grandes y seguras como para que se puedan considerar como “objetivos musealizables”. De hecho, sólo dos pueden ser consideradas: La Higuera, junto al trayecto de la actual ruta de senderismo, y La Mulata, justo al lado del casco urbano de Bédar.

Pero a parte de las minas visitables, si se quieren rediseñar las rutas, éstas han de pasar necesariamente por zonas mineras de Bédar muy poco conocidas. Estas zonas, La Carrasquica-Olivicos y el Curato, son quizás las zonas más “salvajes” de todo Bédar. Hay pocas minas y muy mal conocidas, pero con la suficiente entidad y carga histórica como para merecer una ruta (aunque ya de por sí, por la riqueza natural, merecería la pena).

PARCIAL CURQAT

Hemos tenido que retomar el estudio de las zonas de El Curato y La Carrasquica, de cara a los nuevos planteamientos que parece que empiezan a desarrollarse. La ausencia de planos de concesiones mineras de la zona es un gran problema, pero siempres hay información. En el plano se presenta la zona cercana a la pedanía de Centinares y la abandonada de Los Olivicos. Las principales concesiones mineras de The Garrucha Iron Mining Company están reflejadas: Cuatro Amigos, Mi Bernardo, San Joaquín, El Borracho, Mi Compadre Frasquito y Chomín.

Esto me ha obligado, por fin, a ir a por una de las pocas minas que, aunque localizadas, no había podido visitar: la mina del Buitre. Éste nombre, que solo sonará a la gente de Bédar, se corresponde con una de las minas de más difícil acceso de todo Bédar. No contaré en este post la aventura que fue el llegar a ella, pero sin duda mereció la pena. La mina del Buitre, que se llama así porque está ubicada en el barranco del mismo nombre, correspondería con una mina que fue explotada en dos periodos diferentes. En 1901-1902 por parte de The Garrucha Iron Mining Company Limited, y en los años sesenta, ya conocidad como “La mina del Buitre” por parte de Hierros de Garrucha.

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Interior con entibación de la mina del Buitre.

En tiempos de The Garrucha Iron, la mina del Buitre era conocida como “Mi Bernardo”, y se consideraba incluso más importante (potencialmente) que la de Cuatro Amigos, que compartían el mismo “corrimiento de mineral de hierro” en dirección NO-SE.

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Vista del barranco del Buitre desde la cabecera del plano de la mina.

Los otros grupos que faltan todavía por estudiar son los de la mina Silencio (una prometedora mina que fue propiedad de la Sociedad Chávarri) y las muy desconocidas minas de “Ureña y dos compadres” “La Perdiz” y “San Antonio Segundo”, en el Curato de Abajo o barranco de la cueva de la Barrilla.

Seguiremos informando.

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The Garrucha Iron Mining Company Limited: un proyecto fallido

En vísperas de la previsible votación de las municipales el domingo,voy a retomar un poco la costumbre de hablar de pequeñas minas olvidadas en Bédar.

Con tanto hablar de los ingleses de Bédar, me ha venido a la cabeza la poco conocida “sociedad minera inglesa” de Bédar, de la cual escuché hablar por primera vez al hijo del practicante facultativo que trabajaba en el hospital del Pinar de Bédar. Por eso, en este post voy a hablar de un pequeño grupo de minas que fueron explotadas por la compañía minera que se conoció siplemente como… “la inglesa”.

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Una de las pocas acciones conocidas de la Garrucha Iron Mining Company Limited, que explotó algunas minas de mineral de hierro en la sierra de Bédar.

Los “ingleses” coexistieron durante unos pocos años junto a los “franceses” (La Compañía de Águilas) y a los “vizcaínos” (Minas de Bédar Chávarri). A pesar de que la compañía era inglesa, contaba con un importante grupo de accionistas vascos. Se puede considerar que la empresa fue un absoluto fracaso. A pesar contar con un capital inicial ipomrtante, los esfuerzos no se vieron coronados por el éxito. ¿Qué es lo que pasó? ¿No estimaron bien las reservas de mineral?

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Vista del cargadero de Cuatro Amigos.

Desde 1895, una sociedad minera poco conocida, la Sociedad Vizcaína de Bédar, se hizo con una serie de concesiones mineras en Bédar. ESta sociedad nunca tuvo la intención de explotar esas minas, su negocio era el sacarles beneficios vendiéndolas o arrendándolas. La oportunidad llegó en 1901, cuando se formó la sociedad llamada “The Garrucha Iron Mining Company Ltd”, con la pretensión de explotar una serie de minas de hierros ubicadas en el paraje conocido como El Curato.

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Lo que hoy se conoce como “Cortijada de las Minas” no es más que las ruinas de las oficinas de la Garrucha Iron Mining en el Curato. En esto han acabado las lujosas dependencias construidas para los directivos de la compañía.

De esta manera, minas que la Sociedad Vizcaína había adquirido a bajo precio, pudo venderlas a la nueva sociedad minera. Así adquirieron las concesiones de “San Joaquín”, “El Borracho” y “Mi compadre Frasquito” a 5.000 pesetas por mina, que posteriormente vendieron por 10.200 pesetas (cada una) a la Iron Mining. Especulación pura y dura.

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Las labores consistieron en costosas labores de exploración para conocer las masas de mineral y su dirección. Algunas de las que se pueden observar dejan serias dudas de su utilidad.

El ingeniero director de la nueva compañía no tardó en llegar a Bédar, Juan Gardner, empezando a realizarse labores de investigación en las concesiones de “Cuatro Amigos”, “Mi Bernardo” y “San Joaquín”, las minas principales del grupo. Para transportar el mineral, se decidió la construcción de un cable aéreo que, desde “Cuatro Amigos” conectara con “Tres Amigos”, para poder transportar el mineral hasta Garrucha con el ferrocarril de los Chávarri.

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Esta enorme rafa, de 300 metros y en su mayor parte en estéril, es una de las obras faraónicas que se pueden observar en “Cuatro Amigos”. Es difícil imaginar cual es exactamente el objeto de excavar aquí esta enorme zanja. ¿Una trinchera para algún sistema de transporte que no se llegó a completar?

Se puede decir que no ahorraron en gastos. La construcción de las oficinas, importantes trabajos de investigación y la instalación del cable aéreo supusieron una importante inversión. Además, la nueva compañía inglesa tenía fama de tratar bien al personal. En vez de pagar a los quince o veinte días de cumplidos los meses (como era la costumbre), los “ingleses” hacían los pagos el primer día de cada mes. El presidente de la compañía era S.Dobrée, mientras que de la Dirección administrativa se encargó el accionista Hollaud Poter.

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Enormes escombreras de mineral de hierro rodean las instalaciones de la mina.

Los inicios fueron esperanzadores. En 1902 se empezaron a cargar los primeros vapores en Garrucha con mineral procedente de El Curato. Así se registra la salida del vapor Vera, con 2.300 toneladas de mineral de hierro rumbo a Stokton, y el Fornsaid, con 1.900 toneladas con destino a Garston.

Pero no fue más que un espejismo. Desde junio de 1902 se había encargado de la explotación de las minas al ingeniero Cristóbal Goldsurthy, y ya en septiembre se comenta que “la empresa tropieza con dificultades por la falta de reconocimientos en sus minas”. Es decir, no había tanto mineral como en un principio se pensaba… pero eso no es lo que decían los informes previos sobre las reservas de mineral.

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Las instalaciones del cargadero de cable de “Cuatro Amigos” estaban construidas en buena mampostería, al estilo de la arquitectura minera de Bédar.

Los accionistas vascos de la sociedad, preocupados sobre todo por la mala gestión inglesa, comisionaron a Emilio Olano y Santiago Meave para que viajaran a Inglaterra. Se pretendía trasladar la dirección de la compañía de Londres a Bilbao.

CONCESIONES

Es difícil hoy en día encontrar documentación sobre estas minas y la Iron Mining. Hay pocos planos de concesiones que nos muestren las concesiones de “Cuatro Amigos”, “San Joaquín” y “Mi compadre Frasquito”. Éste plano es uno de ellos, muestra las concesiones tal y como estaban distribuidas a principios del siglo XX. Se sabe que se hicieron también numerosas fotografías, que estaban en poder de Dobree,

Inicialmente pareció que las gestiones de los comisionados fueron positivas: se comunicó que se consiguió liquidez suficiente como para pagar los créditos pendientes y levantar los embargos que pesaban sobre los materiales y las minas. Se esperaba así reiniciar pronto los trabajos de las minas “Cuatro Amigos” y “Mi Bernardo”.

Pero esta noticia también fue una ilusión. El 2 de octubre de 1903 se editó el anuncio oficial de la entrada en liquidación de la Garrucha Iron Mining. Aún así, corrió la noticia que se estaba intentando ceder las minas a otras sociedad minera; incluso se comentaba que el consejo de administración contaba con una suma de diez mil libras esterlinas para poder reactivar las minas. Pero como ya imaginaréis a estas alturas, nada de eso ocurrió.

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La concesión más importante, la de “Cuatro Amigos”, se encuentra muy cerca de la cortijada de Centinares (en la fotografía). Cerca de Centinares se pueden encontrar varios registros mineros que pertenencen también a esta mina.

El motivo principal del fracaso de esta compañía fue, tal y como expuso en sus trabajos el ingeniero José Prats y García-Olalla, que los propietarios iniciaron las labores con tanta generosidad, que en pocos años acabaron con todo el capital social. De ahí que en 1904 el personal solo se limitase a varios guardas (Soler, Gallardo y Ramón Meca) que vigilaban las herramientas y el material que quedaba, y un solo capataz, un tal Rodriguez. Parece que todo el material fue vendido para pagar las deudas que dejó la sociedad.

Sobre la prensa bedarense en el siglo XIX

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Todavía recuerdo cuando, hace ya varios años, vi el primer ejemplar del periódico “El Minero de Bédar”. Aunque parezca mentira, lo vi por televisión. Diego Rubio, en el plató de un programa de televisión (no recuerdo cual, creo que en el de Juan Imedio), exhibía una copia de uno de los ejemplares mientras decía “en Bédar se publicaba un periódico”.

No solo uno. Se publicaron dos. El otro periódico que se publicó fue el “Faro de Bédar”, que adopté como nombre de este blog. Todavía, y pasado tanto tiempo, solo contamos con un solo ejemplar del “Minero”, y ninguno del “Faro”. Desgraciadamente es algo habitual en Bédar, algo o alguien se ha tragado casi todos los restos de nuestro pasado minero. Pocas fotos (casi ninguna del ferrocarril Bédar-Garrucha)de las centenares que tuvieron que hacerse; solo una acción minera de las miles que tuvo que haber; solo un ejemplar de periódico de dos periódicos que se publicaron durante varios años. ¿Dónde está todo eso?

La aparición de todo un ejemplar del “Minero” fue, por lo tanto, un auténtico shock para mí, y no tardé mucho en poder ver el original, conservado por una familia bedarense, y disponer de una copia del mismo para mis investigaciones. Todo lo que pone en este número resultó oro puro para un investigador de la historia de Bédar como soy yo. ¿Qué más se podría saber si se dispusiera de más números?

EL MINERO

Ejemplar en pdf (hacer click en la imagen para descargar) del Minero de Bédar de 20 de octubre de 1896.

A parte de este ejemplar, he podido recuperar numerosos fragmentos tanto del “Minero” como del “Faro” por referencias en otros periódicos de la época, con información muy interesante sobre la minería en Bédar.

El “Minero de Bédar” comenzó a publicarse en 1896, un año más tarde lo hacía el “Faro de Bédar”. Ambos estaban dirigidos por Salvador Rancel Ballesteros. El “Faro” también se dedicaba a tratar el tema minero, que debía ser el principal asunto en la Bédar de entonces. En el periódico “El Eco de Almanzora” de 15-10-1897, llegaba a ofrecerse un regalo por suscribirse al periódico que demuestra la importancia de este negocio para el pueblo:

Plano de minas.

Hemos tenido el gusto de examinar los planos de las pertenencias mineras de los distritos de Almagrera, Herrerías y Bédar, levantados por el director del periódico El Faro, fotografiado en papel ferroprusiato, que regala á los que se suscriban por un año a aquella interesante publicación periódica.

Es un trabajo muy bien acabado en escala de uno por 20.000 que poco deja que desear y que en realidad es un obsequio que hace á sus suscriptores, pues el importe de la suscripción recompensa los gastos de este útil trabajo, y mucho más en poblaciones en las cuales difícilmente se encontrará una persona que no cuente con mayor ó menor participación en las minas de los distritos mineros de que se deja hecha referencia.

Felicitamos al D. Salvador Rancel y Ballesteros por un trabajo que honra su capacidad y sus conocimientos especiales como hábil y entendido dibujante.

El “Faro de Bédar” tuvo una vida muy efímera, sabemos que en 1898 dejó de publicarse. El “Minero de Bédar” no sabemos cuanto tiempo se publicó. De todas maneras, hablamos de muchos ejemplares.

Si alguna vez encuentran alguno de ellos, ya sea dentro o como forro de algún viejo libro, o bien entre papeles viejos, no se olviden de hacernos llegar una copia. Hoy comparto con todos el ejemplar conocido, para todos los que no hayan podido leerlo.

Cacaruca

Antes de entrar en tema del patrimonio minero de Bédar, quiero hacer referencia a una noticia curiosa publicada en ELALMERIA de 17/08 y titulada “Apuestan por impulsar el turismo arqueológico través de los yacimientos”. La noticia dice así:

El Servicio Provincial de Turismo tiene el objetivo de poner en valor la cultura argárica. El yacimiento arqueológico de El Argar, junto a La Gerundia, ubicados en Antas, constituyen el poblado prehistórico de la Edad del Bronce del sudeste ibérico que da el nombre a la cultura argárica. Levantado sobre una meseta con abruptas pendientes en su lado occidental y laderas más suaves en el resto, el yacimiento de El Argar se considera un asentamiento de nueva fundación, sin antecedentes calcolíticos.

El Servicio Provincial de Turismo, de la Diputación de Almería, ha apostado una vez más por la puesta en valor de una de las zonas que más curiosidad despierta entre los visitantes, ya que los amantes de la historia encuentran en estos emplazamientos un motivo para adentrarse en el apasionante mundo de los ancestros.

Sorprende un poco la poca difusión de una noticia como ésta, y no parece casual, sobre todo tras la reciente campaña de conferencias organizadas por la Asociación ARGAR-FUENTE ALAMO para poner en valor precisamente estos importantes yacimientos. Tampoco puedo dejar de recordar la reciente apertura al público de los yacimientos de Baria. No creo necesario recordar lo importante que será para todo el levante almeriense que se lleven adelante estos proyectos, aunque espero ver todavía hasta qué punto nuestros gestores políticos se van a implicar en ellos, no se podría entender que dejaran pasar esta gran oportunidad.

Y ahora vamos a las minas. En otros posts he hablado de los minerales de El Pinar. Es normal, pues son bonitos y coloridos, muy apreciados por los coleccionistas. Muchos son coleccionados y debidamente identificados, y no deparan pocas sopresas. Sin embargo, a veces (y no pocas) me han preguntado por los minerales de hierro que se explotaban en Bédar. No soy quizás la persona más indicada para responder a esto, ni soy geólogo, ni ingeniero de minas, ni tampoco soy especialmente aficcionado a la mineralogía. Pero sí puedo responder, en cierta manera, basándome en los conocimientos que los mismos mineros tenían y que han quedado reflejados en algunos documentos.

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Diversas muestras de óxidos de hierro con inclusiones de cristales de barita. Por orden, se trata de mineral procedente de la mina Higuera, hierro “colorado” procedente de la mina Júpiter, y mineral procedente de la mina Nunca es tarde.

En las minas de hierro de Bédar se han explotado principalmente óxidos de hierro (hematites) más o menos manganesíferos. Suelen ser grandes masas amorfas de rocas que van desde un color pardo, con tonos rojizos o de un negro azulado. Se incluyen oligistos, ocres, “hierros de los pantanos” (hematites pardas y limonitas)y otros como magnetitas, goethitas, etc. Resumiendo, grandes masas de mineral de un aburrido color oscuro.

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En las fotografías superiores, diversas muestras de minerales de hierro procedentes de la mina Cuatro Amigos, la primera se trata de una limonita, las dos siguientes son muestras de hematites típicas de esta mina.

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Dos muestras más de óxidos de hierro procedentes de Cuatro Amigos, en una parte del yacimiento cercana a la cortijada de Centinares.

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El barranco de los Burgos en su trayecto por el curato de los Bolea de Bédar. Estos agrestes parajes, que escaparon por muy poco de las avariciosas garras de los “ladrilleros” (llegó a proyectarse por aquí una enorme urbanización y un campo de golf), es uno de los parajes más bonitos y desconocidos de toda la sierra de Bédar.

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Otra panorámica del Curato de los Bolea. Es difícil poder contemplar parajes de cerros como éstos sin la presencia de chalets ilegal… perdón, de aljibes y corrales de ganado en sus cumbres y laderas.

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En la fotografía podemos observar el cargadero del ramal de cable de la mina Cuatro Amigos, en el Curato de los Bolea. Esta mina, más conocida en la zona como “Majá la Cana” era propiedad de la Garrucha Iron Mining Company. Sus minas conectaban mediante un ramal de cable de 1,5 km de longitud con Tres Amigos.

En las minas de Serena en las últimas décadas del siglo XIX se reconocían dos tipos de mineral de hierro. Un mineral negro-azulado (muy rico en hierro, húmedo y con poco fósforo) y un mineral rojizo con menor ley en hierro (más seco y con algo más de fósforo). En la Higuera se hablaba de grandes masas de hematites pardas, con una ley menor en hierro pero en grandes cantidades. En la Mulata, con grandes cantidades de hematites pardas y pequeñas zonas de mineral más rico, incluyendo magnetitas.
También se pueden encontrar hematites rojos o negros con cristales blancos de Barita, que se encuentran con facilidad en las minas de Serena (Júpiter, Porfiado, Nunca es tarde, Higuera…)

Hay numerosas minas que por dimensiones y cantidad explotada considero como “menores” y de las que todavía no he hablado mucho. Hace poco se publicó en el MTI-Blog un artículo sobre la desconocida mina “Nunca es tarde”, una mina que seguro que todos en Serena han visto muchas veces como una pequeña escombrera en la cima de uno de los cerros.

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Dos fotografías, una del interior y otra de los trabajos en el exterior, en la mina San Antonio Segundo, junto al trayecto del ferrocarril a Garrucha.

Pero una mina tan pequeña como desconocida es la de San Antonio Segundo, ubicada justo al lado del trazado de la vía de ferrocarril. Es muy posible que se trate de la mina explotada por Agustín Flores Zamora, que empezó a trabajarse en el año 1914 y en la que contó con varios empleados, entre ellos sus hijos. Aunque el yacimiento explotado no era importante, la cercanía del ferrocarril facilitaba mucho el transporte del mineral. El arrendamiento, e incluso sub-arrendamiento de minas por parte de la sociedad Chávarri a pequeños explotadores era una práctica habitual, como está documentado ampliamente en la mina Gracia. El negocio era rendondo, sin hacer ninguna inversión la empresa arrendaba al minero la mina y tan sólo se ocupaba de transportar el mineral, comprándole el mismo a un precio ya establecido.

En San Antonio Segundo se explotaban las ya habituales hematites pardas, pero como siempre, hay sorpresas. Junto a las labores de la mina pude detectar manchas verdes y negras correspondientes a carbonatos de cobre y manganeso, unos minerales que si no fuera porque los encontré allí “in situ”, juraría que proceden de El Pinar. Otro pequeño misterio que corresponde a los científicos estudiar.

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Carbonatos de cobre y “flores” de manganeso en una muestra de mineral procedente de la mina San Atonio Segundo y que no se encuentra, aunque lo parezca, en El Pinar de Bédar.

Hay otras minas con estructuras muy curiosas, como la mina Los Rincones, de la que hablaré en otra ocasión. Hay más, está Mi Gitana, Angustias y Leonor, SilencSe sabe también que en las minas de El Pinar se explotaba el mineral de cobre, pero de una forma complementaria a la del plomo y en mucha menos cantidad. Sin embargo se pueden encontrar los restos en el barranco de San Marcos de lo que vendría a ser una explotación dedicada, en exclusiva, a la explotación de cobre. El mineral de cobre (malaquita y azurita), se explotaba por medio de pequeñas galerías y era posteriormente triturado y garbillado, a tenor de los restos que se pueden observar. Desconocemos el nombre de la mina y a que compañía pertenecía, pero es la única de la zona que se dedicaba a la explotación en exclusiva de este mineral. Todavía es posible recoger parte del mineral que explotaban:

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Carbonatos de cobre explotado en una de las minas del barranco de San Marcos, en El Pinar de Bédar.

De estas minas menores es muy difícil encontrar datos. Los mineros de El Pinar llamaban “cacaruca” a un tipo de galena que se encontraba en la mina Suerte. El nombre viene a significar algo así como “difícil de realizar”, y que viene al pelo para definir este tipo de yacimiento compuesto de diminutos fragmentos de galena dismeninados por las grietas del mineral y que debía ser especialmente difícil de separar. Sin duda tiene cacaruca el estudiar estas minas menores, y se me antoja que tiene mucha más cacaruca conseguir que alguna vez el patrimonio de Bédar pueda ser valorado en la medida de su importancia. Y por no decir de la cacaruca que tiene conseguir que alguna vez los políticos de este Levante Almeriense dejen de mirarse el ombligo y empiecen a preocuparse por su tierra.

No puedo acabar este post sin mencionar la barriada abandonada de Los Olivicos, ubicada en la cañada del Buitre y con unas fantásticas vistas hacia el Jauro… testigo mudo de otra época:

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Nueva informacion sobre el Pinar de Bedar

Hace unos días se publicó en la revista digial HASTIAL el último de mis trabajos sobre minería en El Pinar de Bédar.

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Los trabajos de investigación sobre estas minas comenzaron en 2003, aunque cuando pude comprobar la rápida destrucción de los restos mineros provocada por la urbanización de El Pinar (en la que destaca la destrucción de los restos del Lavadero Grande en 2004), tuve que darme prisa en fotografiar y registrar todos los datos posibles. De ahí que muchas de las cosas que aparecen en las fotografías de este trabajo ya no existen.

La mega-urbanización, que incluía un campo de Pitch & Putt (una especie de campo de golf enano)amenazaba con fagocitar todo el espacio ocupado por los restos mineros. Creo que muchos conocerán mi firme oposición a la construcción de ese megalomaníaco proyecto, sobre todo tras la destrucción del Lavadero Grande en 2004, lo cual me hizo sospechar que no respetarían nada. No solo era el cabreo lógico por destruir el objeto de mi curiosidad, también fue por la ligereza de la decisión de hacer desaparecer un patrimonio que en un futuro podría ser útil, e incluso por la grave afectación de unas zonas donde, tradicionalmente, se podían ver muchas tortugas moras (Testudo graeca). Sin embargo, en 2004, la “ladrillitis” estaba en su pleno apogeo, y no había riesgo (construir en zonas mineras no es que sea precisamente buena idea)ni patrimonio que pudiera pararlo.

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Ahora, una vez desinflado el globo de la especulación urbanística, empiezan a cristalizar ideas sobre promoción turística, que tendrán que conformarse con lo que ha quedado. Los terrenos del abortado campo de Pitch & Putt empiezan a ser ocupados, de nuevo, por sus legítimos dueños, mientras que las calzadas y aceras de la urbanización se deterioran y sucumben ante las lluvias torrenciales ocasionales, cuyas aguas recuperan sus cursos habituales de toda la vida, temporalmente ocupados.

En el presente artículo, se muestran los resultados de bastantes años de investigación. No solo sobre el terreno, también documental, con documentos llegados hasta de la lejana Noruega (gracias a Lise Hansen), y la inestimable ayuda de grandes profesionales, como el ingeniero de minas Gonzalo Leal y el historiador Juan Grima Cervantes, referente obligado en todos estos temas. Incluso cuenta con la única investigación arqueológica auténtica que se ha realizado en Bédar y que pocos conocen: la del equipo del arqueólogo belga Paul Rondelez, en una campaña en la zona de La Gamberra que fue en su momento financiada por el grupo de vecinos Levante Sostenible.

El Pinar de Bédar tiene un gran potencial turístico, pues en un relativamente pequeño espacio de terreno se pueden encontrar numerosos restos histórico-mineros, muy representativos del siglo minero almeriense, que permitirían una gran cantidad de rutas y actividades.

El trabajo no ha finalizado, todavía quedan muchas incógnitas, pero al menos se han podido establecer de forma general los diferentes periodos que caracterizana a esta minería, en un periodo de tiempo entre 1843 y 1926.

Visita a la mina la Higuera 22-23 de marzo de 2014

Los días 22 y 23 de marzos se llevó a cabo la visita programada a la mina La Higuera por parte de los estudiantes en prácticas de geología de la Universitat de Lorraine.

La estancia del grupo está a punto de acabar y todo ha salido tal y como fue planeado, incluso el tiempo ha acompañado a esta primera experiencia que esperamos se repita año tras año y que atraiga, cada vez más, a más estudiantes y durante más tiempo.

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La mina La Higuera ha sido la elegida para la visita por varias razones. En primer lugar, es una de las minas con más recorrido explorado, está excavada en la dura caliza y presenta dos entradas a distinto nivel y “patios de luces” que aseguran una buena ventilación.

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En segundo lugar, se trata de un auténtico museo-reliquia de lo que fue la minería del hierro a finales del siglo XIX y principios del XX. La galería de transporte principal, de unos 240 metros de recorrido (visitables en casi su totalidad) era utilizado para el transporte del mineral desde la vecina mina de Santa Catalina. Como en el camino natural desde Santa Catalina hasta Tres Amigos se interponía Serena, se tuvo que excavar este túnel, que según cuentan fue iniciado desde ambos extremos por dos grupos de trabajadores, encontrándose en el centro de la montaña, allá por 1896.

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En uno de los patios de luces de este túnel se encontraba el cargadero de Santa Catalina, con sus 9 compuertas. Todas las labores que se desarrollaron a partir de este túnel convergían en él, ya bien sea por pequeñas vías de transporte o por buzones de distintos tamaños que llevaban el mineral al túnel principal o hacia el cargadero de Santa Catalina. En la parte superior de esta mina se desarrolló una gran explotación en huecos y pilares, en lo que parece una fase más tardía de explotación de esta mina.

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Desde la parte superior de la explotación el mineral se sacaba a la parte superior de la montaña, donde mediante un plano inclinado se llevaba el mineral hasta la misma entrada del túnel por la parte Este, donde aprovechando cuando la locomotora salía del túnel arrastrando los vagones, se cargaba el mineral en éstos. Los estériles se desviaban por dos vías, acumulándose todo el material a un extremo de la salida del túnel, donde se formó con el tiempo dos inmensas montones que actualmente han sido reaprovechados en parte.

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La visita a la mina Higuera es, por tanto, una visita a una red casi laberíntica de galerías y trancadas, donde podemos observar gigantescos “buzones” para el transporte del mineral, inmensas salas sustentadas por pilares y los estragos de las últimas explosiones de dinamita cuyo mineral no llegó a ser extraído.

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No falta la fauna habitual en estas minas, como son los pequeños insectos, escarabajos, alguna que otra serpiente que ha buscado refugio y los habituales “morciguillos” -pues así llaman a los murciélagos-. Pero en esta última visita nos encontramos además con un sapo, que se vio seguramente sorprendido por tan inesperados visitantes en un lugar que, sin duda, consideraba muy tranquilo.

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Como ya he comentado alguna vez, La Higuera, junto a la mina Mulata, son perfectas para ser “musealizadas”.

Las minas Jupiter y Porfiado

Hoy visitaremos una de las minas más importantes de toda la sierra de Bédar y uno de los puntos culminantes de la ya conocida “ruta minera” de Bédar, uno de los miradores de parada obligatoria. Pocos nombres despiertan tan malos recuerdos entre los viejos mineros de Hierros de Garrucha que el de “Hoyo Júpiter”, y no de extrañar, solo hay que adentrarse por esas galerías para entender lo que debía ser trabajar allí dentro jornadas enteras…

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La mina es también una de las más antiguas, las Peñicas Negras, en las “Cañadicas”, no muy lejos de Serena. Estoy seguro que muchos de los que ya han hecho la ruta se acordarán del mirador del Hoyo Júpiter. Pero si quieren ver lo que hay en ese inmenso Hoyo, no se pierdan estas fotografías.

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No quiero aburrir con muchos datos históricos, que los hay, sobre esta mina en concreto. Junto a San Manuel, Porfiado y Mahoma, son las más importantes del “grupo de Serena” y las grandes cantidades de hierro que contienen (o contenían) fueron el motivo de que se construyeran dos cables aéreos de transporte. Se calcula que, de estas minas de Serena, se extrajeron cerca de 3.000.000 de toneladas, gran parte de este mineral se extrajo a “cielo abierto”, y donde antes había una montaña, ahora hay un enorme agujero de unos 200 metros de largo y 50 de ancho, que recorre las concesiones mineras de Porfiado y Júpiter. Y si impresionante es verlo desde arriba, más sobrecogedor es, si cabe, verlo desde abajo, desde la famosa cota 360.

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Para facilitar el transporte, una galería recorría todo el fondo del Hoyo hasta salir en lo que era la cabecera del gran plano inclinado que llevaba el mineral al cargadero del cable. Todo este fondo del Hoyo está surcado por numerosas cicatrices y depresiones, los restos de las antiguas labores de extracción y vías de transporte superficial. Así podemos diferenciar antiguas depresiones que se corresponden con los tres planes de Hoyo de Júpiter, dos de ellos conocidos como roza Colorada y roza Negra. Los hoyos de San Marcos y de Porfiado y la roza del Teléfono, en Porfiado.

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Si descendemos al fondo del hoyo, podemos llegar con algo de dificultad al “socavón general”, pero hay que saber cual es, pues en el hoyo hay multitud de bocaminas. Cuando el Hoyo llegó a la cota 360, debido a que las capas de mineral profundizaban en la tierra siguiendo un ángulo, era tal la cantidad de estéril que se tenía que movilizar que la Compañía minera se vio obligada a iniciar labores subterráneas. Estas labores se extienden como una red en todas direcciones, pero principalmente se desarrollaron en dirección al barranco de la Hoya, en la concesión de Mahoma.

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Una vez dentro, diferentes trancadas llevan a los diversos niveles de la mina. La red de galerías es compleja, y se encuentr a diversos niveles. Desgraciadamente no existen muchos planos de estas minas ni tampoco son muy fiables, como hemos podido comprobar. Los diversos periodos de explotación en un periodo de tiempo tan dilatado y el posterior reaprovechamiento por parte de Hierros de Garrucha, hace difícil la tarea. A Pesar de todo estamos bastante seguros que nos movemos por el antiguo sector de San Jacinto, internándonos en la concesión de Mahoma.

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Nos movemos por galerías que ya han sido visitadas, en alguna ocasión, por buscadores de minerales, aunque no es buen sitio para minerales, dada la presencia masiva de óxidos de hierro con pocos minerales “bonitos”. Podemos encontrar, eso sí, diferentes restos que dejaron los mineros de Hierros de Garrucha, como espuertas, puntas de barrena rotas, fragmentos de vagonetas, etc. También impresiona un fragmento de vía de transporte que no pudieron llevarse para reaprovechar el hierro porque fue atrapada, creo que para siempre, por una enorme piedra desprendida del techo de la galería.

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Las galerías dan acceso a las zonas de explotación´, gigantescas e impresionantes cavidades excavadas a base de explosivos.

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Diferentes “trancadas” conectan los niveles, así se conocían las galerías de acceso para los mineros desde el exterior o las conexiones entre diferentes galerías. Entre los diferentes pisos de la minas se observan lo que se conocían como “pocillos”, o pozos que conectaban galerías a diverso nivel y que servían para transportar el mineral. Los pozos inclinados que conectaban zonas de explotación a diverso nivel, recibían el nombre de “chimeneas”, mientras que los “buzones” eran también conexiones a diferente nivel, pero diseñadas específicamente para el transporte entre niveles, en forma de embudo generalmente y provistos por lo general en su parte inferior de compuertas de carga.

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Avanzamos por las galerías, aunque nos es imposible saber si es la vieja galería de San Andrés o la de San Augusto. Sabemos, sin embargo, que avanzamos hacia el Pozo P, pozo de extracción con castillete que se encuentra en el barranco de la Hoya. Pero no conseguimos alcanzar el objetivo, un derrumbe lo impide. A pesar de todo, encontramos restos que nos indican claramente que nos encontramos cerca de alguna de las salidas al barranco de la Hoya.

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La única forma de continuar es por medio de un “pocillo” provisto de una escalera metálica y los restos de un cabrestante, pero como observarán en las fotografías, no parecía estar en perfectas condiciones como para ser utilizado. Aquí finalizaba nuestra aventura.

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