Ferrocarriles y cables aéreos mineros (continuación)

Aparte de las extensas descripciones de las vías de ferrocarril y de cable aéreo, se presta especial atención a las condiciones en las que trabajaban los mineros, así como a los accidentes y enfermedades a los que estaban expuestos. A finales del siglo XIX el hecho que la vida de un minero fuera corta era algo comúnmente aceptado, en aras del desarrollo y la prosperidad del país.

En 1888 el 30 por ciento de los operarios que trabajaban en las minas eran menores. Empezaban a trabajar normalmente a los 9 años y hasta los 16 eran conocidos como los “muchachos”, que debían trabajar en condiciones lamentables y, en no pocas ocasiones, eran maltratados. Por 1,75 pesetas e jornal, un minero sin experiencia se jugaba diariamente la vida en las minas, los muchachos empezaban con tan solo 0,75 pesetas de jornal y como mucho llegaban a 1,25 pesetas.

Placa de fabricante con el número de fabricación que llevaban las locomotoras fabricadas por la Saint Léonard de Liège en su lateral derecho. Las tres locomotoras del ferrocarril de Bédar a Garrucha eran las únicas de su tipo y llevaron este tipo de placas con los números 993, 994 y 995.

Además de la deficiente alimentación y de las duras jornadas laborales, literalmente de sol a sol, los mineros estaban expuestos a numerosos y variados riesgos de seguridad, como explosiones, desprendimiento de techos y colapso de galerías, caídas a pozos y por terraplenes, atropellos por vagonetas, etc. No faltaron tampoco atropellos mortales por las locomotoras y caída desde las vagonetas del cable, aunque estuviera prohibido viajar en ellas.

El anquilostoma o “gusano ganchudo” (hookworms en inglés), era el desagradable nemátodo con aspecto casi alienígena que causaba la “anemia del minero”.

Por si fueran ya pocos problemas, los riesgos de higiene no estaban tampoco ausentes. El trabajo agotador y la deficiente alimentación hacían mella en los trabajadores, que además de las enfermedades que periódicamente afectaban a toda la población, hubieran de soportar las propias de su profesión. A las ya más conocidas silicosis y saturnismo (intoxicación por plomo), se le añadió una enfermedad producida por unos desagradables gusanos cuyas larvas se encontraban en el agua que inundaba muchas minas y que tras atravesar la piel se instalaban en el intestino provocando una desnutrición y pérdida de sangre que llevaba a la anemia, la temida “anemia de los mineros”.

Representación de una de las locomotoras 030T Saint Léonard del ferrocarril Bédar-Garrucha en la Estación de Tres Amigos de Bédar, ante la casa de los Ingenieros, residencia del ingeniero director de las minas.

Aún están a tiempo de reservar sus ejemplares, ya sea en su versión inglesa (andy-tank-1@hotmail.co.uk) o española (juan.ant.soler@gmail.com).

Conferencia 14 agosto 2020: Mujeres e infancia en El Argar

Hoy recordaremos una de las conferencias más interesantes promovidas por la Asociación Amigos de El Argar y que pudimos grabar para todos los que no pudieron asistir. Se trata de la conferencia impartida por Margarita Sánchez Romero en la iglesia de Herrerías. Con la asistencia de las concejalas de cultura de los ayuntamientos de Cuevas y Totana. La introducción fue realizada por el alcalde de Cuevas, el presidente de la Asociación Amigos de El Argar, Julián Pérez Flores y el arqueólogo Domingo Ortiz Soler.

Hablando Siret 2019 -

La conferencia resultó realmente interesante, con un lenguaje sencillo y bien adaptado para los que no somos arqueólogos y de manera muy didáctica y amena. El tema no puede ser de más actualidad, pues se trata de una revisión de la forma en la que se han realizado históricamente las interpretaciones arqueológicas, en el que ha predominado siempre un punto de vista excesivamente masculino, algo que no se acaba de superar hoy en día.

Se ha dado quizás excesiva importancia a ciertos aspectos que se podrían considerar como “masculinos”, como podrían ser las armas de guerra, infravalorando o incluso obviando avances tecnológicos de vital importancia como la preparación de alimentos o el desarrollo de las técnicas textiles que, por considerarse como más “femeninos”, no se han tomado con la consideración que merecían y no ocupan actualmente el lugar que les pertenece en el desarrollo de las civilizaciones.

Evidentemente, la conferencia se ha centrado en la cultura de El Argar, que como recordó Julián Pérez Flores al final de la conferencia, es un patrimonio de todo el levante Almeriense que tenemos que poner en valor, animando a que todos los municipios del se unan a la Confederación de Pueblos Argáricos, como manera de conseguir que algún día se decida a actuar sobre importantes yacimientos como los de Gatas (Turre), El Oficio (Cuevas) o el icónico yacimiento de El Argar (Antas), que da nombre a una cultura que es conocida y reconocida internacionalmente… salvo en Almería.

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Julio de 2019: “La reutilización de los monumentos megalíticos en El Argar”

El 5 de julio de 2019, el Profesor de Prehistoria, Gonzalo Aranda Jiménez impartió la conferencia “La reutilización de monumentos megalíticos en el Argar”, dentro de las IX Jornadas de estudio sobre la  Cultura de El Argar. La conferencia se llevó a cabo en el Edificio Museo Pedro Flores de Antas. Como novedad en las conferencias promocionadas por la Asociación Amigos de El Argar, se organizó una visita a los yacimientos arqueológicos, de la mano de Gonzalo Aranda y el arqueólogo Domingo Ortiz Soler.

 

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La asistencia superó todas las espectativas, lo que demuestra el interés de este importante yacimiento cercano a Antas.

 

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Este importante yacimiento de la Edad del Bronce, que dio nombre a la cultura de El Argar, es de una importancia equivalente a otros como La Almoloya o La Bastida, que ya han sido puestos en valor y que experimentan cada año un número creciente de visitantes. En nuestro levante de Almería, podría ser la joya de toda una serie de ofertas culturales turísticas de renombre, entre las que ya se encuentra la visita  a la geoda gigante de Pulpí y el museo de Villaricos como los más importantes, pero que pronto esperamos que se aumente con las proyectadas minas visitables en Bédar, las que podrían serlo en Cuevas de Almanzora, y el rico patrimonio medieval que atesora nuestra tierra. Este valor añadido al turismo de playa y sol, puede hacer del levante una de las zonas más atractivas para todo tipo de visitantes.

El éxito de esta convocatoria nos anima a seguir trabajando por la puesta en valor de este yacimiento. Gracias de nuevo a todos.

 

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Adjuntamos un resumen de la conferencia:

LA CONFERENCIA QUE IMPARTIÓ EL DR. GONZALO ARANDA EN EL MUSEO EDIFICIO PEDRO FLORES DE ANTAS, ALMERIA, EXPUSO LAS PRÁCTICAS DE RESISTENCIA A LA DIVISIÓN SOCIAL. LA CONTINUIDAD Y REUTILIZACIÓN DE MONUMENTOS MEGALÍTICOS EN El ARGAR

Las sociedades argáricas han sido tradicionalmente consideradas como culturalmente monolíticas y uniformes. Desde una perspectiva evolucionista, la aparición en torno al ca. 2200 cal BC de la cultura de El Argar supuso el abrupto final de las sociedades calcolíticas y sus características formas culturales. Efectivamente, el inicio de El Argar dio paso a numerosas innovaciones como la fundación de nuevos poblados en donde se generalizaron las viviendas de planta rectangular, trapezoidal o absidal que se yuxtaponen unas a otras creando un denso caserío. La nueva casa argárica fue concebida el espacio social por antonomasia que incorporaba no solo a los vivos, sino también a los muertos. La aparición de sepulturas individuales en el interior de los poblados, habitualmente bajo los pisos de las viviendas, es otra importante innovación cultural. Además, se produjeron destacados cambios en la forma y propiedades de objetos tan habituales como las vasijas cerámicas o los metales cuya producción experimentó un relevante proceso de intensificación y especialización artesanal.

Este proyecto singular sobre la Cultura Argárica, tiene sus objetivos principales en la investigación arqueológica del poblamiento argárico en el Sudeste de la Península Ibérica, a la luz de los estudios de los yacimientos de esta cultura en todo el amplio territorio referenciado, para la contribución al progreso del conocimiento histórico de las primeras manifestaciones de una civilización -estado.

El Proyecto  debe contribuir a la superación de los paradigmas histórico-culturales que desde los tiempos de Luis Siret y Pedro Flores venían siendo reciclados sin profundizar en el estudio de la “Economía Política” de la sociedad argárica, y sin desarrollar un estudio parangonable con el impacto antrópico de dicha cultura con respecto de la transformación de la naturaleza del Sudeste peninsular durante la Edad del Bronce.

En cuanto a las conclusiones sobre esta Cultura han quedado puestas en evidencia las características urbanas propias de esos poblados y la función de producción de cada una de ellos, así como en particular el yacimiento arqueológico de El Argar, ubicado en  una planicie sobre el río Antas  en el área nuclear del territorio argárico, como estado central. Permitiendo los resultados obtenidos a partir del año 1984 (Schubart y Arteaga, en Homenaje a Luis Siret, Sevilla, 1986) postular por primera vez respecto de la prehistoria de la Península Ibérica la existencia de una “sociedad clasista inicial” (Arteaga, 1992), mostrativa de la aparición del Estado en el Sudeste (Arteaga, 2000).

En referencia al tema de la imagen del territorio en aquellos momentos de esplendor de la Cultura Argárica a través del análisis geoarqueológico de la Depresión litoral de Vera, decir que este tema es parte de una de sus muchas líneas de investigación, que radica en la aplicación de la Geoarqueología como una ciencia interdisciplinar abocada en el estudio de las transformaciones paleoambientales y alteraciones ecológicas ocurridas en las costas atlánticas-mediterráneas de Andalucía durante todo el Holoceno, mostrando ejemplos de líneas litorales fósiles que conformarían pequeñas islotes,  cuando la depresión quedaría totalmente ocupada por una amplia llanura aluvial inundada, trayendo consigo, desde el punto de vista paleogeográfico, la formación de lenguas de agua en las desembocaduras de los tres ríos, Almanzora, Antas y Aguas, y tierra adentro de la comarca litoral, con niveles de marismas, que confirmaría que el núcleo urbano de El Argar tendría salida al mar mediante fondeadero.

El enorme énfasis puesto en el cambio y la innovación que supuso El Argar ha provocado que todos aquellos aspectos culturales relacionados con la continuidad y permanencia de tradiciones calcolíticas hayan sido minusvalorados o considerados como propios de sociedades marginales o en proceso de aculturación. Este es el caso de la aparición de objetos típicos de época argárica como parte de los ajuares de sepulturas megalíticas. Sin embargo, el análisis de la continuidad y reutilización de estos espacios funerarios durante época argárica permite plantear una situación muy diferente.

Lejos de la consideración residual de estos espacios rituales colectivos, el análisis de la documentación disponible muestra que las más importantes necrópolis megalíticas del sureste peninsular fueron objeto de una intensa actividad ritual durante la Edad del Bronce. En ellas se documentaron ajuares funerarios cuyas características formales y tecnológicas son indistinguibles de los que aparecen en las sepulturas argáricas del interior de los poblados. Se trata fundamentalmente de recipientes cerámicos, entre los que destacan formas clásicas como las copas, y objetos metálicos como los puñales de remaches, punzones, brazaletes, cuentas, anillos y pendientes.

Además de la documentación de objetos argáricos, en el año 2012 iniciaron un programa de dataciones radiocarbóncias sobre hueso humano con el objetivo de profundizar en la escala, intensidad y temporalidad de las prácticas de reutilización de sepulturas megalíticas. Para ello, centraron su atención en las necrópolis de Panoría (Darro, Granada), El Barranquete (Níjar, Almería), Las Churuletas, La Atalaya y El Llano de El Jautón (Purchena, Almería). Como resultado se han obtenido 90 nuevas dataciones, lo que supone un considerable avance si tenemos en cuenta que hasta 2012 solo se conocían 10 fechas.

La nueva serie radiocarbónica permite establecer diferentes valoraciones. La actividad funeraria megalítica comenzó entre el 3810–3635 cal BC y los últimos enterramientos se produjeron entre el 425–690 cal AD, aunque la mayor intensidad ritual se concentró durante el tercer y segundo milenio. Sorprende que en la serie radiométrica no existe ninguna interrupción o hiatus en el ca. 2200 cal BC cuando aparecen las sociedades argáricas. Al contrario, las sepulturas megalíticas fueron intensamente utilizadas hasta el final de la Edad del Bronce. La discontinuidad cultural entre las Edades del Cobre y Bronce no parece que tuviera ningún efecto en los tradicionales rituales funerarios megalíticos.

Las dataciones pertenecientes a la Edad del Bronce se concentran muy especialmente en las sepulturas tipo tholoi. Si centramos nuestra atención en la serie radiocarbónica de estas sepulturas destaca la escala y relevancia de las prácticas de reutilización. De las cuarenta y seis fechas disponibles, el 48% pertenece a la Edad de Bronce, una situación imaginable antes de que se llevara a cabo este programa de datación por radiocarbono. Si descendemos al análisis comparativo de las tres sepulturas de la necrópolis de El Barranquete que poseen amplias series radiocarbónicas encontramos igualmente algunas consideraciones relevantes. En primer lugar, las series radiocarbónicas de las sepulturas 8 y 11 presentan muchas similaridades. En ambos casos se distinguen dos fases, la más antigua de la Edad del Cobre concentra la mayoría de los inhumados y en la más reciente todos los enterramientos pertenecen a la Edad del Bronce. Sin embargo, en la serie radiocarbónica de la sepultura 9  sorprende que solo una datación pertenezca a la Edad del Cobre. Su situación contextual en el corredor, en la capa más superficial de enterramientos permite sospechar que se trata de un enterramiento secundario de restos antropológicos procedentes probablemente de otro sitio. Si este fuera el caso, todas la deposiciones de restos antropológicos se habría realizado durante el Bronce argárico.

Las prácticas de reutilización de sepulturas megalíticas durante la Edad del Bronce evidencian un fenómeno de enorme relevancia que pone en tela de juicio la supuesta uniformidad cultural de las sociedades argáricas. Durante la cultura de El Argar coexistirían dos prácticas rituales y funerarias muy diferentes: una nueva caracterizada por enterramientos individuales en el interior de los poblados con significativas diferencias en sus ajuares funerarios, y otra tradicional consistente en la continuidad y reutilización de monumentos funerarios colectivos. Las primeras se han asociado al surgimiento de las elites sociales argáricas y la construcción de nuevas identidades basadas en el proceso de fragmentación y división social. Por el contrario, las segundas supondrían un claro énfasis en prácticas rituales colectivas relacionadas con el pasado, la memoria y los ancestros.

Estas formas claramente diferenciadas de construcción de las identidades sociales pueden explicarse en términos de resistencia a los procesos de cambio e innovación cultural argárica. La reutilización de tumbas megalíticas podría considerarse como parte de estrategias de resistencia al proceso de diferenciación social argárico. Los intentos de consolidar profundas asimetrías sociales habrían entrado en conflicto con el deseo de mantener formas culturales ancestrales que se oponían a la división social en favor de las identidades colectivas.

 

Julián Pérez Flores

Arquitecto

Presidente de la Asociación Amigos de El Argar

Conferencia de abril de 2019: Almería, un museo al aire libre… 70 años después, 1949-2019

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En nuestro repaso a la actividad de la Asociación Amigos de El Argar, llegamos a 2019. El jueves 11 de abril, el presidente de la asociación, Julián Pérez Flores, asistió a la segunda conferencia convocada por la Asociación Amigos de la Alcazaba. Ésta formaba parte de un ciclo de conferencias que persigue la defensa y puesta en valor del patrimonio de la provincia, bajo el nombre “Almería: un museo al aire libre… 70 años después, 1949-2019”.

Nuestro presidente asistió a esta interesante conferencia, en nombre de la asociación y como descendiente de Pedro Flores, que fue capataz de Luis Siret. Junto a él Gonzalo Aranda, de la Universidad de Granada y Manuel Pérez Sola, un buen conocedor de Los Millares.

En la conferencia se habló sobre el yacimiento de Los Millares, su importancia y sobre Siret y su capataz.  Al respecto de este importante yacimiento, se planteó su merecida promoción para que sea declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, para lo cual es imprescindible que el complejo se convierta en un “conjunto arqueológico”, con un servicio administrativo específico para su conservación.

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https://www.diariodealmeria.es/ocio/Gonzalo-Aranda-Millares-Patrimonio-Humanidad_0_1345065822.html

Agosto de 2018, Baria: un milenio de historia en el Valle del Almanzora

En nuestro repaso de fin de semana de las conferencias promocionadas por la Asociación Amigos de El Argar, le toca el turno a la magistral conferencia del Dr. Jose Luis López Castro que les llevó a cabo el 24 de agosto de 2018, incluida en las IV jornadas “hablando con Siret”.

Realiza el resumen Juan Antonio Soler Jódar, miembro de la asociación de Amigos de El Argar:

Esta vez, como novedad, decidí registrar la conferencia con la ayuda de mi teléfono móvil. No estaba previsto ni disponía del material adecuado, por lo que la calidad deja mucho que desear con los continuos ajustes y pequeños movimientos. Me comprenderán bien si alguna vez han intentado grabar un vídeo con un móvil de una hora y media de duración… a pulso. Al menos permite por lo menos ver y escuchar esa intersante conferencia todas las veces que se desee.

BARIA FENICIA

La Conferencia fue presentada por el concejal delegado de Cultura y Turismo del ayuntamiento de Cuevas en esos momentos, Indalecio Modesto; el presidente de la Asociación Amigos de El Argar, Julián Pérez Flores y el arqueólogo Domingo Ortíz Soler.

En la presentación se planteó un tema que no deja de ser curioso, y es que parece que sigue habiendo gente, supuestamente “ilustre” que considera al arqueólogo Luis Siret como un “expoliador”. Esto, desde luego, solo se puede decir desde la ignorancia, sobre todo cuando aun hoy en día sus escritos y hallazgos siguen siendo la base de trabajo de los arqueólogos hoy en día.  Siret no solo donó todo lo que encontró al gobierno español (extraño expoliador) sino que todos las libretas con anotaciones de su capataz, Pedro Flores, quien llevó a cabo muchas de la excavaciones, son documentos todavía necesarios hoy en día. En el vídeo podrán comprobar como el Dr. José Luis López Castro lo deja mucho más claro y zanja, a mi parecer, esta cuestión.

La historia fenicia de Baria es la historia de la fundación de la Ciudad hasta su toma por el general Escipión. Lejos de tratarse de una conferencia técnica pensada para otros arqueólogos e historiadores, se trata de una reunión de divulgación general.  Aunque la afluencia de profesionales del tema es algo esperable, dada la calidad del conferenciante, la Asociación Amigos de El Argar siempre prepara conferencias dirigidas para que gente sin mucha preparación en el tema (como yo mismo) puedan entender perfectamente de que se trata y seguir los argumentos. Lejos de estereotipos de arqueólogos estrictos y que solo dicen cosas incomprensibles para el común de los mortales, la mayor parte de los arqueólogos e historiadores son gente muy normal y deseosa de poder transmitir a la gente sus últimos descubrimientos y, sobre todo, su pasión por los temas que estudian. El Dr. José Luis López Castro es un claro ejemplo de ello.

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Calco de Baria

A parte de esta introducción, todo lo yo pueda decir está de más teniendo la posibilidad, como tienen, de ver el video y dejar que el conferenciante os transporte a esa lejana época de la Baria fenicia. Los fenicios llegaron aquí en la búsqueda del estaño necesario para la fabricación del bronce. El estuario del río Almanzora, en esos entonces ideal como refugio para sus embarcaciones, y la riqueza minera y agrícola de la zona, les impulsó a la creación de la colonia después de una serie de asentamientos más pequeños, que sería la ciudad de Baria. El intercambio entre los fenicios y los habitantes locales, los íberos, fue de lo más fructífero. Los fenicios aportaron nuevos cultivos y técnicas metalúrgicas, como la del hierro, desconocida por los íberos. Baria, convertida en la cabecera de toda la región, dispuso de templos para el culto de sus divinidades fenicias y llegó incluso a acuñar moneda propia. La conquista por los romanos en el 209 antes de Cristo, no supuso el fin de la ciudad ni mucho menos, ésta continuó siendo una importante ciudad romana que todavía daría mucho que hablar.

El interés de estas conferencias es la de dar a conocer el enorme legado histórico y arqueológico del levante almeriense. Baria, junto a los yacimientos argáricos de Antas, pueden y deben ser los referentes arqueológicos del levante almeriense, que vertebraría sin duda una oferta mucho más amplia gracias todos los yacimientos y puntos de interés de toda la comarca (no hay que olvidar proyectos como las excavaciones en Mojácar la Vieja, por ejemplo), muchos de ellos olvidados, muy deteriorados o incluso destruidos de forma irreparable a causa del urbanismo y las roturaciones agrícolas.

Muchas otras zonas desearían disponer de yacimientos de tal relevancia nacional e incluso internacional como las que aquí tenemos, podrían convertirse en motores del turismo cultural y de calidad que tanta falta nos hace. No podemos depender únicamente de fiestas, festivales y playa, somos mucho más que eso.

Por otro lado, la Confederación de pueblos argáricos que coordina la asociación Amigos de El Argar avanza, con la incorporación de los ayuntamientos de Puerto Lumbreras y el de Galera. Lejos de cualquier nacionalismo que, desgraciadamente, tanto abunda hoy en día, la Confederación de pueblos argáricos solo busca la unión para la colaboración en la preservación del importante legado arqueológico que se atesora en diversas provincias.

Juan Antonio Soler Jódar

Minas, cables, ferrocarriles y transporte de mineral en Bédar, Los Gallardos, Garrucha, Turre y Mojácar

Por fin disponemos de una fecha para la publicación del libro bilingüe que llevamos tiempo preparando Andy Devey y el que suscribe este artículo. Con el permiso del virus que todavía nos amenaza, está previsto para marzo de 2021, un retraso debido a la desgraciada situación que todos conocemos.

Creemos que la espera merecerá la pena, pues en esta obra hemos volcado muchos años de investigación e incluido numeroso material inédito, lo que comprende numerosas fotografías, planos, documentos y todo tipo de ilustraciones que ayudarán a arrojar luz sobre la importante época minera que va desde 1840 y 1970. No es un libro que trata solo de Bédar y Los Gallardos, aunque sin duda bedarenses y gallarderos encontrarán numerosa información sobre su historia minera. En un sentido más amplio, se trata la minería de todas las zonas puestas en relación por el ferrocarril minero de Chávarri y el cable aéreo de la Compañía de Águilas, esto es, Garrucha, Mojácar y Turre.

Incluimos las últimas novedades de la historia minera que desde hace un tiempo investigo junto a José Berruezo García, investigaciones que todavía continúan y que están desvelando una época minera sorprendente y muy desconocida, previa a la llegada de las grandes compañías mineras en el último tercio del siglo XIX que inauguraron lo que podríamos considerar como la “Edad del hierro” de la minería almeriense. Entre ellas destaca la mina mojaquera de Fraternidad (conocida vulgarmente como Las Menas), como una de las más importantes, sin olvidar un muy desconocido coto minero de mineral de plomo y de hierro en Garrucha, con minas tan importantes como Felicidad y Unión, o la poco estudiada minería de mercurio en Turre. Todo sin olvidar las fundiciones de mineral en la zona, tanto las conocidas, como las desconocidas hasta ahora, interpretadas desde novedosos puntos de vista.

Como libro centrado en los sistemas de transporte y todo lo relacionado con las tareas de carga del mineral en los vapores, se presta especial atención a todos los aspectos técnicos, lo que estamos seguro que será del agrado de las personas interesadas en los detalles más técnicos relacionados con las tareas de instalación y funcionamiento de un cable aéreo y de un ferrocarril minero de vía estrecha. Numerosa información procedente de los mismos ingenieros que dirigieron las instalaciones se incluye, con gran detalle, en los que destacan el diario del ingeniero director de la instalación del cable aéreo, Gustav Thorkildssen (traducido de un incomprensible antiguo noruego gracias a nuestra amiga Lise Hansen), y diferentes escritos profesionales de Pohlig y Dietrichson. Entre otras sorprendentes novedades, sabemos que el cable aéreo Bédar-Garrucha llegó a ser el más largo del mundo tras su construcción y fue el banco de pruebas para la construcción del famoso (y posterior) cable del Transvaal (para las minas de oro de Sudáfrica), que lo superó en longitud, pero no en capacidad.

Se trata también con mucho detalle las tareas de embarque de minerales en Garrucha y las obras de construcción del puerto, con sus vías férreas. No nos olvidamos también de todo el aspecto humano y social ligado a las minas, con los movimientos obreros, las enfermedades, las costumbres y otros muchos aspectos curiosos, como pueden ser los espectaculares robos de los que fueron objeto las principales compañías mineras.

Finalmente, también se trata la última fase de la minería en la zona de Bédar y Garrucha durante la fase de autarquía en la dictadura franquista, con la empresa Hierros de Garrucha, lo que puso punto y final a la intensa fase minera de esta zona del levante almeriense.

Como ejemplos veremos algunos documentos y curiosidades. Entre la numerosa información hemos contado con numerosa correspondencia de ingenieros, lo que agradecemos especialmente a Juan Grima Cervantes. Esta correspondencia ha sido de gran ayuda para la interpretación de algunos aspectos sobre los que no existe mucha información, como son la evolución de las diferentes explotaciones mineras y la construcción de los embarcaderos de la Compañía de Águilas en la playa norte de Garrucha. Es menos frecuente encontrar los sobres de esas cartas, generalmente desprovistas de su valioso contenido y vendidas en diferentes subastas simplemente por su valor filatélico. Así nos encontramos con el sobre reproducido arriba, enviado desde Vera en 1901 a la Bergakademie (Escuela de minas) de Freiberg en Alemania, lugar en el que estudiaron casi todos los ingenieros jefes de la Compañía de Águilas en Bédar (Dietrichson, Putz, Dörn…). En este caso se trata de una carta dirigida a Profesor Friedr. Kollbeck, cuyo nombre completo era Friedrich Ludwig Wilhelm Kolbeck (1860-1943) y que podemos ver en la fotografía de la izquierda, fue profesor de mineralogía y petrología y el creador de varias colecciones especiales para la educación de los estudiantes, colecciones que luego fueron trasladadas al castillo de Freudenstein. En su honor se puso el nombre de Kolbeckita a un mineral descubierto en la mina de cobre de Sadisdorf, un fosfato de escandio hidratado. ¿Se trataría de alguna pregunta por parte de alguno de los ingenieros de la Compañía de Águilas a su viejo profesor ? ¿Se trataría a lo mejor del descubrimiento de algún espécimen interesante de mineral? ¿Puede que se enviaran minerales de la zona a Alemania que pudieron acabar formando parte de esas colecciones? Seguramente no lo sepamos nunca, pero ahí tenemos ese viejo sobre como testigo de una todavía muy poco conocida época minera bedarense que, a todas luces, guarda todavía muchos secretos e historias.

Otras historias conectan más con la misma tradición de los pueblos que estuvieron implicados en esta fase minera. Todo el mundo en Bédar sabe quién fue Antonio Bolea García, el médico. Pocos conocen, sin embargo, lo relacionado que estuvo su padre, Antonio Bolea Rodríguez, con la minería bedarense y, especialmente, con el mineral de plomo de El Pinar de Bédar. Parte de esta desconocida historia ha sido investigada por José Berruezo y esperamos que pronto su trabajo vea la luz, pues a pesar de haber sido recogida en sus términos generales en la obra que nos ocupa, todos los pormenores e interesantes datos que lo acompañan los aportará su inédito artículo. Esto muestra, en definitiva, que lejos de lo que se pudiera pensar, la población de finales del siglo XIX y principios del XX en Bédar y en Los Gallardos y, en menor medida, en Garrucha, Mojácar y Turre, giraban casi en exclusiva en torno a estos negocios mineros. También sorprenderá como la participación de elementos locales de forma autónoma (partidarios, contratistas, etc.) estaba muy generalizada, descartando la idea tan comúnmente aceptada de mineros casi esclavizados por las grandes compañías. Algunos incluso llegaron a tener la iniciativa y el capital suficiente como para crear sus propias empresas mineras y llegar a contar con sus propios trabajadores. Tenemos ejemplos como Francisco Ureña, pero el que más impacto tuvo y que más sorprenderá es sin duda Antonio Bolea Rodríguez, de manera que el negocio minero pudo estar en la base del importante patrimonio que dejó a sus descendientes y del que todavía queda de testigo la imponente casa de Antonio Bolea en Bédar (fotografía a la izquierda), que tanto nos hacer recordar otras como la que poseía en Somontín Manuel Berruezo, señal inequívoca de su prestigio social.

Para quien esté interesado en historias como éstas, todavía es posible reservar su libro a los mails habituales (juan.ant.soler@gmail.com) para las reservas en español y (andy-tank-1@hotmail.co.uk) para las reservas del libro en inglés.

13/09/2020

Juan Antonio Soler Jódar

 

Santa Fe de Mondújar, junio de 2018: “El dominio de Los Millares sobre la cuenca del Andarax”

En nuestro repaso a las conferencias de gran nivel promocionadas por la Asociación Amigos de El Argar le toca el turno a “El dominio de Los Millares sobre la cuenca del Andarax“, que corrió a cargo de D. Juan Antonio Cámara Serrano, profesor Titular de Prehistoria de la Universidad de Granada.

 

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Los Millares es uno de los yacimientos europeos más importantes de la Edad del Cobre, y a diferencia del otro gran yacimiento almeriense, el de El Argar, se ha avanzado bastante en su protección y puesta en valor. En efecto, se ha vallado el poblado y la necrópolis y se han llevado a cabo distintas intervenciones de consolidación, con diversos proyectos de acondicionamiento y rehabilitación. Una zona interpretativa del yacimiento fue creada en 2005.

 

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Dos momentos de la conferencia del 29 de junio de 2018, en la mesa el presidente de la Asociación Amigos de El Argar, la alcaldesa de Santa Fe de Mondújar, Trinidad , y el profesor Juan Antonio Cámara.

 

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Visita al yacimiento de Los Millares el 30 de junio de 2018, guiada por D. Juan Antonio Cámara, sin duda un guía de excepción.

 

El Argar, en Antas, corresponde a uno de los asentamientos fundamentales de la Edad del Bronce en el mediterráneo, pero todavía ni siquiera hay constatada una partida presupuestaria para acondicionar este yacimiento. Por el momento, las peticiones para una intervención de emergencia han sido ignoradas por la Comisión de Cultura de la Junta de Andalucía, con argumentos que muchas veces rozan el ridículo. Creemos que esta preocupante falta de interés tiene mucho de político, aderezada con una gran dosis de ignorancia, pues olvidan que se trata de uno de los yacimientos arqueológicos cruciales para el conocimiento de la Edad del Bronce en la península. El asunto es todavía más incomprensible cuando constatamos que uno de los votos negativos fue el de un diputado almeriense, José Luis Sánchez Teruel.

 

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El ingeniero belga Louis Siret fue quien descubrió ambos yacimientos, y se publicó un artículo sobre Los Millares en la revista HISTORIA de National Geographic, en su último número de agosto de 2018. En el artículo se explica el descubrimiento de Los Millares y destaca el importante trabajo realizado por Siret. Destaca también el importante papel de su capataz, Pedro Flores. Dado que el ingeniero belga debía ocuparse de los negocios mineros en Sierra Almagrera, era su capataz el que estaba al frente de las excavaciones, siguiendo una metodología precisa, y enviando todos los datos al arqueólogo para que los analizara. Un artículo muy recomendable.

 

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Abril de 2018: LA CIUDAD DE VIRA, UN TERRITORIO FRONTERIZO A LO LARGO DE LA EDAD MEDIA

Seguimos recordando las coferencias patrocinadas por la Asociación Amigos de El Argar (AAA), en este caso la presentada por los arqueólogos Lorenzo Cara Barrionuevo y Domingo Ortiz Soler el 27 de abril de 2018 en el marco de las actividades realizadas por el V Centenario del terremoto de Vera.

La Asociación Amigos de El Argar, en su constante apoyo a todas las iniciativas en favor de la puesta en valor y conservación del importante patrimonio arqueológico del sureste almeriense, hace tiempo que promociona conferencias, impartidas siempre por especialistas conocedores del tema, para dar a conocer nuestro rico legado historico-arqueológico, y en especial los importantes restos arqueológicos de la cultura del Argar.

En esta ocasión, Lorenzo Cara Barrionuevo, arqueólogo y exconservador de la Alcazaba de Almería y Domingo Ortiz Soler, arqueólogo y director del Museo Historico de Vera, hablaron de la Vera de la Edad Media y del importante yacimiento arqueológico del cerro del Espíritu Santo.

 

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Lorenzo Cara Barrionuevo y Domingo Ortiz Soler.

 

Conferencia

La ciudad de Vira, un territorio fronterizo a lo largo de la Edad Media’, es el título de la conferencia que Domingo Ortiz y Lorenzo Cara pronunciaron el pasado 27 de abril en el Convento de la Victoria de Vera. Aprovechando la Conmemoración del V centenario del Terremoto de 1518, que asoló la ciudad, el Ayuntamiento pretende llevar a todos los ciudadanos la historia y arqueología del Cerro del Espíritu Santo, antiguo enclave de Vera la Vieja. Lo hará a través de actividades que se celebrarán a lo largo de todo el año así como la divulgación a través de conferencias y publicaciones.

LA CIUDAD DE VIRA, UN TERRITORIO FRONTERIZO A LO LARGO DE LA EDAD MEDIA

Domingo Ortiz- Lorenzo Cara

Con esta conferencia de arqueología -que es la ciencia que se ocupa del estudio de las sociedades humanas a partir, fundamentalmente, del análisis de sus restos materiales- trataremos los aspectos más relevantes de la práctica arqueológica en el cerro del Espíritu Santo con los procedimientos de investigación acordes con nuestra profesión, reflexionando también sobre los aspectos relativos a la conservación, protección y transmisión de este pasado como importante  patrimonio arqueológico. Con ello planteamos acercar la Historia y la Arqueología de este enclave desde la prehistoria, a través del ejemplo concreto de los más de 34 años de voluntariosa investigación que venimos llevando a cabo, y para transmitir la importancia de lo que fue Vera la Vieja, con método científico y con pensamiento crítico para el conocimiento del pasado y del presente de los orígenes de esta ciudad, además de concienciar sobre la importancia y la defensa del patrimonio histórico y arqueológico desde una perspectiva global (que integre este Monumento  y otros elementos menos visibles del este Patrimonio histórico en su contexto geo-histórico). Este elemento Patrimonial ha sido declarado con la tipología jurídica Como Zona Arqueológica BIC (Bien de Interés Cultural), publicado en el BOJA  con fecha 20 de marzo de 2006.

El yacimiento es de gran potencial arqueológico, dado que se han constatado restos desde época prehistórica y romana, aunque los restos emergentes más importantes se vinculan directamente a momentos de la ocupación musulmana, en concreto a la ciudad de Bayra. De este asentamiento se aprecia su perímetro amurallado, diversas torres de planta rectangular y una alcazaba que se situaba en la parte más elevada. En el interior de este recinto, que alcanza una extensión de 12.500 metros cuadrados, se han documentado restos de viviendas, silos, aljibes, entre otras estructuras, mientras que en la parte superior y con fisonomía rectangular se halla la alcazaba. También se han podido localizar, en este caso extramuros, dos arrabales con cimentaciones de viviendas y un aljibe además de hornos de alfarero. Las viviendas ocupaban las laderas, adaptándose al terreno y desarrollándose en terrazas.

En la parte superior del cerro se ubica la alcazaba, de planta rectangular, que se vio afectada profundamente por el terremoto de 1518. Presenta restos de un muro perimetral de tapial con evidencias de tres torres rectangulares en las esquinas. La entrada se realizaba mediante escalinatas, de las que se conservan tres peldaños y un posible acceso acodado en rampa hacia la zona donde se emplazaría la torre residencial.

En el interior de este recinto superior se distinguen restos de una habitación cuadrada que en planta presenta evidencias de la división en dos espacios diferenciados. En el sector sur aparecen una serie de muros sobre los que se ha colocado una peana del Sagrado Corazón, mientras que en el lado este se localiza un aljibe que atraviesa la zona superior en su totalidad. Las torres de esta alcazaba son de fábrica distinta a los muros, en este caso estos son de cal y cantos. Las torres que se adosan a las esquinas presentan un sistema constructivo a base de un zócalo de calicanto, sobre el que se levantan cuerpos en tapial. El acabado exterior se hace mediante enlucido, creando un aspecto alisado. También se han hallado restos de viviendas extramuros, documentándose al norte y sureste del recinto.

La muralla que rodea este recinto es de varios tipos de fábrica. En algunos lienzos se observa un zócalo y la continuación del alzado, realizado mediante cajones, siguiendo la técnica de la tabiya, a base de piedras de pequeño y mediano tamaño, usando como aglutinante cal y arena, así como también muros de sillarejos, que recuerdan la arquitectura defensiva califal. Estos paños de muralla, mediante estudios de arqueología muraria que hemos desarrollado, nos confirman varios momentos de construcción, reparaciones y readaptaciones, confirmando sus diferentes cronologías a lo largo de su existencia.

El amurallamiento del sistema defensivo de la ciudad se extendía a media ladera del cerro, adaptándose al relieve del mismo. Anexos a la muralla se localizan cinco aljibes, encontrándose adosados a las murallas con el fin de contribuir a su solidez, recoger la máxima cantidad de agua y economizar espacio, se dispusieron simétricamente a ambos lados de las vertientes. Todos los aljibes tienen las mismas características generales: una sola nave abovedada con paredes de mortero hidráulico de cal y canto. El segundo aljibe se adosa a un saliente de la muralla opuesta, rebajando en parte su paramento interior. El tercer aljibe se encuentra perpendicular a la muralla. El último aljibe es conocido como “Cueva de la Bruja” y presenta características semejantes a los anteriores.

En un momento indeterminado se acondicionó una ermita en uno de los aljibes. Ésta presenta una sola nave rectangular con cubierta de bóveda de cañón, en cuyo centro se encuentra la apertura por donde se alimentaría la cisterna. Al transformar esta estructura en ermita se acondicionó e incorporaron una serie de elementos, como un pequeño cuerpo a la entrada, que define un espacio superior a modo de coro, al cual se accede mediante una escalera de caracol. Se abrió también un vano, que actuarían como puerta y, aprovechando el hueco de la entrada de agua del decantador como vano de ventana. Aún se conservan restos de la decoración como un marco en bajorrelieve, situado en lo que sería la cabecera del edificio, para la colocación de un cuadro que en sí constituiría un sencillo altar; también una estrella de ocho puntas situada en la parte inferior del forjado del coro, así como un zócalo pintado que simula un despiece de mármol con formas diversas. Una inscripción pintada en negro sobre la pared reza P.V.D. AD 1870.

Datos históricos

La zona geográficamente denominada como Tierra de Vera mantiene una ocupación humana de forma continuada desde el Paleolítico Superior con ejemplos, que señalan la importante evolución histórica de la zona que le llevará a desarrollar marcos propios para procesos posteriores como el Neolítico o el Bronce. Los últimos estudios llevados a cabo evidencian la relación e importancia directa entre el comercio y explotación de los recursos mineros de la zona, con la expansión y desarrollo de esta cultura material. A partir de este momento, la explotación de los recursos mineros potencian las relaciones comerciales por todo el mediterráneo y en la zona surge el poblado de Villaricos, junto a la desembocadura del río Almanzora y situada sobre una zona de ensenada. De esta forma, nos encontramos ya con la Baria fenicia que posteriormente se convertirá en la Baria romana, hasta llegar al topónimo de Bayra árabe. Es evidente que el cerro del Espíritu Santo mantiene vínculos con todos estos procesos históricos, la aparición de materiales prehistóricos y materiales romanos tardíos, lo relacionan con los diferentes momentos. Los restos emergentes más importantes y visibles en la actualidad lo vinculan directamente a momentos de ocupación musulmana.

Vera fue centro administrativo de la comarca, camino natural de entrada hacia Almería por la zona de Levante. La provincia de Bayra perteneció a la cora de Tudmir, dentro de la división territorial musulmana. En ella se establecen grupos clánicos. Fue distrito dependiente de Toledo, dentro de una división político-administrativa más pequeña, de las que dependían un numero de ciudades y pequeñas villas. Bayra es el iqlim costero más meridional de la Cora, sobre ella se encuentran referencias en algunos cronistas musulmanes citado por Al-Udri como ciudad administrativa y financiera, puramente agrícola.

Al Idrisi (s. XII) menciona su amurallado recinto, la importancia de esta apreciación por parte del cronista viene motivada por el conocimiento y exhaustividad con que se refiere a las murallas de la ciudad. Fuentes árabes indican la importancia de la ciudad fortificada, ya en las referencias a la construcción de su mezquita. La muralla del Espíritu Santo, la antigua ocupación de Vera, es el referente arqueológico para explicar los diferentes acontecimientos históricos, por lo que ha pasado reflejo de su actual estado de conservación. En ella, se han documentado algunas pequeñas torres rectangulares. Sin embargo, el conjunto ha llegado hasta la actualidad bastante modificado.

En el periodo Taifas, de 1009 a 1091, la cora de Tudmir, con la tierra de Vera en su órbita, cae durante los primeros cuatro años en manos de los beréberes. De 1013 a 1038 está en poder de los reyes eslavos de Almería. De 1038 a 1041, es regida por Ibn Tahir bajo la soberanía del rey de Valencia Abd al Asís. De 1041 a 1051, obedece con Lorca al rey de Almería. De 1051a 1054, siempre a la órbita de Lorca, se independiza de Almería para caer en manos de Ibn Tahir, rey de Murcia. De 1078 a 1090, los reinos de Lorca y Murcia son disputados por el rey de Sevilla al Mutamid e Ibn Rasiq, un caudillo local. Poco después, todo el sudeste cae en manos del almorávide Yusuf b. Taxufin.

A partir del tratado de Alcaraz firmado por el rey de Murcia y el infante D. Alfonso, el dominio castellano se consolida en tierras de Murcia. Vera asume un papel de ciudad fronteriza, convirtiéndose en un peón de los reinos de Lorca y Almería. Alrededor de las grandes fortalezas fronterizas, se desarrolla un sistema de atalayas cilíndricas de mampostería, levantadas en el primer cuarto del siglo XIV, zona de Vera y los Vélez. Muhammad V durante su reinado, emprende obras de restauración y consolidación de las fortalezas de la frontera y del interior. En 1436 capitularon las poblaciones de Vélez Blanco, Vélez Rubio, Albos, Oria, Arboleas, Cantoria, Zurgena, Albanchez, Overa y Cuevas

Los datos más antiguos de época islámica se remontan al siglo IX, asentándose ya durante el siglo XI como ciudad-medina cuando se convirtió en el centro administrativo de la comarca con su planteamiento como fortificación de frontera durante el reino de Taifa de Almería con Murcia y camino natural de entrada hacia Almería por la zona de Levante, perteneciendo a la cora de Tudmir, dentro de la división territorial musulmana.

Es aquí, donde nace la Vera musulmana, ciudad fronteriza también del reino nazarí de Granada con las cristianas tierras de Lorca partir de la segunda mitad del siglo, y tierra por lo tanto de frecuentes enfrentamientos hasta su toma, en 1488 por Fernando el Católico.

Munzer, en su viaje a Vera en 1494 afirma que había unas 600 viviendas en la población del cerro.

En 1518 fue asolado por un terremoto que destruyó todo el pueblo, sólo quedando en pie parte de la muralla y algunos aljibes.

Pero esta es otra historia…

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Artículo de Carlos Visiedo en La Voz de Almería

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Diferentes publicaciones de Domingo Ortiz en el Ideal.

 

La hipótesis de un origen íbero de Bédar

El origen etimológico de “Bédar” es uno de los misterios de este bonito pueblo de la sierra del levante almeriense, sobre el que ya hemos hablado en otras ocasiones. Con el tiempo, y ante la falta de un origen confirmado y oficial, se acabó desarrollando una curiosa historia que afirma que su origen procede el nombre de un influyente personaje hispano-musulmán, ben Beder, que habitó en el lugar. Nadie sabe ni dónde ni cuándo surgió este relato, pero sin duda era algo necesario y pronto empezó a usarse “ben Beder” de forma más o menos oficial como origen, siendo adoptado como por ejemplo por la Asociación musical ben Beder.

Pero queda claro que se trata de un relato inventado, sin ninguna base documental ni arqueológica. Fue precisamente Joan Corominas, un famoso lingüista y filólogo español que además se casó con Barbara Haro, originaria de Bédar, quien apuntó a un origen íbero. Joan Corominas y Josep María de Casacubierta escriben en su Onomasticon Cataloniae que las terminaciones átonas -ar y -al están muy extendidas en la toponimia que se considera íbera. Considera así que procede del íbero-vasco (bide/beda) “camino” del que cita como ejemplo precisamente al pueblo de Bédar.

Pero no todos los autores están de acuerdo en la relación que pudo haber existido entre el vasco y la lengua íbera, habiendo intentos en los que se ha intentado leer la hasta ahora muy desconocida lengua íbera por medio del vasco actual (a pesar de que el vasco moderno no debe parecerse mucho al proto-vasco). Siguiendo esta hipótesis, se habría propuesto que Bédar significa “hierba”,” hierbas”,” herbazal” en íbero, pues compartiría la raíz etimológica de la palabra vasca bedartz (=” hierba”,” herbazal”).

 Hay autores, como Georges Díaz-Montexano, que apuntan más bien a un origen del íbero como antiguo idioma paleo-Eurasiático relacionado principalmente con las lenguas de la macrofamilia Altaica (túrquicos, mongoles y tungús). Los parecidos con el proto-vasco podría explicarse más como transferencias procedentes del íbero. Así, en Eurasia se encuentra el mongol bide- “viaje” y el altaico peda, beda “vado”

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Hay que decir que Bédar no siempre se ha escrito tal cual. A mitad del siglo XIX no era raro verlo escrito como “VEDAR”, e incluso en un documento de 1495 se refieren al pueblo como “VIDAR” (Un padrón de los mudéjares de la “Tierra” de Vera en 1495. Victoriano del Cerro Bex, Chronica Nova 11, 1980, 57-87), lo cual no deja de recordar el bide (“camino”) que indica Corominas como origen íbero-vasco o el bide- del mongol en la hipótesis del origen euroasiático (“viaje”).

En todo caso, parece descartarse las teorías que hacen derivar el origen de Bédar del Badr árabe. Aunque esto nos lleva a una cuestión clave, ¿existe alguna traza arqueológica que indique la presencia íbera en la actual Bédar? Aunque no hay ningún estudio ni excavación arqueológica oficial que sepamos, todo parece apuntar al lugar que ocupa actualmente el castillico de los moros, en la cima amesetada de un cerro, junto a las ruinas de un poblado y que parecen ser de mayor antigüedad que otros castillos roqueros cercanos como por ejemplo el de la vecina Serena la de Teresa.

CASTILLO

Como hallazgos ocasionales, ya apuntamos en este blog de la existencia de dos hallazgos ocasionales de dos ponderales de plomo que pudimos localizar y documentar. El primero parece que se encontró en la ladera sur del cerro del castillico, en el que existen numerosos restos del castillo, en una lenta erosión que hace desprenderse numerosos materiales desde la cima. La segunda se encontró se encontró hace unos 40 o 50 años cuando se labraba un campo de cultivo, puede que cerca de la Basalta, a los pies del mismo cerro.

Estos ponderales nos recuerdan mucho a otros procedentes de la vecina zona de la Contestania ibérica (vecina en su tiempo de la Bastetania, donde se ubica el pueblo de Bédar actualmente) y publicados en el artículo de Ignacio Grau Mira y Jesús Moratalla Jávega del Área de Arqueología de la Universidad de Alicante (La regulación del peso en la Contestania ibérica. Contribución al estudio formal y metrológico de las pesas de balanza). En este artículo se describen ponderales típicos en forma de disco, muchas veces perforados para facilitar su transporte mediante un alambre o vástago central, pero no siempre.

Estos discos podían estar fabricados en bronce o plomo, teorizando con la posibilidad de que los de bronce, más perfectos y de pesos más constantes, serían los modelos a partir de los cuales se realizarían copias en plomo, material sujeto a más posibles variaciones en el tiempo, para su utilización en el día a día. Estos discos raramente llevan signos o marcas, pero si la dicha perforación central para el transporte o diferentes muescas, que podrían interpretarse como algún tipo de soporte que facilitaría poder guardarlas en algún tipo de recipiente.

El estudio de estos ponderales íberos parece indicar un sistema predominantemente basado en la dracma griega, de 8,6 gr. en el siglo IV a. C; otro en una unidad de 7,2 gr. durante el s. III a. C, y  una época final en la que se basaría en los 7 gr. o incluso menores.

Nuestros ponderales presentan la siguiente metrología:

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Destaca el hecho que ambos tienen el mismo diámetro y que podrían considerarse como múltiplos de una unidad de valor aproximado de 7.

El ponderal número 1, de casi 15 gramos de peso, correspondería perfectamente a un múltiplo de una unidad basada en la dracma griega. La presencia de un bebedero cuidadosamente limado en uno de los costados, nos indica que se trata de una pieza fundida con molde, incluyendo la muesca que presente, que podría tratarse bien de una marca de identificación o para sujetarlo al guardar el ponderal en, por ejemplo, alguna caja.

plomo bedar

El ponderal número 2 presenta una marca de rascado que se presume de hace bastantes años, seguramente realizado por su descubridor para comprobar si se trataba de un metal precioso. El hecho que la rascada, que ha deteriorado parte de la superficie, esté repatinada con un color más oscuro, indica que se hizo hace bastantes años. Presenta también un signo inciso con una pátina igual al del resto del ponderal.  Sus casi 27,2 gr del peso podrían corresponderse a los de un As uncial (peso estándar del As de bronce romano, unidad de las monedas de bronce) que se utilizó entre el 179 y el 158 a. C (siglo II a. C.). Esta medida fue usada para la acuñación de Ases Íbero-romanos en Cástulo, importante ciudad minera, capital de la Turdetania íbera y cuyas monedas se han encontrado en Baria y Cadima. La coincidencia de peso nos hizo formular la hipótesis de que la marca incisa que presenta el ponderal (marcado en color rojo en la imagen inferior) se tratara de una letra íbera, concretamente la “Ka” del alfabeto íbero del sur, como acrófono del nombre íbero de Castulo, KASTILO kastilo.jpg, pues de ser correcta esta hipótesis, el ponderal serviría para comprobar el peso de estas monedas.

                                           plomoib2.jpg

Sin embargo, otros hallazgos arqueológicos apuntan a otra posibilidad para explicar la marca en este ponderal. El hallazgo de dados con signos íberos han ayudado a comprender mejor los números en escritura ibera, expresados como acrófonos: bi, e, l, ti, be y ta:

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Dado ibérico (Museo Numantino)

Siguiendo la hipótesis del origen euroasiático del íbero del mencionado Georges Díaz-Montexano, el signo que correspondería al 3  se correspondería con l1 (l) o l2 (u) como acrófonos del ibero (i)lun/(i)lur o lur/lun, que significa 3 o tercero, que podrían proceder del proto-tungúsico ilan (3) o del proto-túrquico üč (3), ambas lenguas euroasiáticas. Es decir, en cualquiera de los dos sentidos en los que se leyera este signo, significaría “3” según la hipótesis euroasiática. dado

No cabe duda de la similitud entre ambos signos, por lo que el signo sobre el ponderal de Bédar podría tratarse, simplemente, de un acrófono del “3” íbero para poder identificarlo más fácilmente

Podemos concluir que nos encontramos con varias pruebas claras en favor de la hipótesis de un origen íbero de Bédar:

1. Ambos ponderales pueden considerarse como múltiplos de unidad equiparable a la dracma griega y que se sabe que era usada en la vecina Contestania ibérica hacia el siglo III a. C. y que era diferente del sistema que usaron los romanos.

2. La forma de los ponderales descritos(discos de plomo) también era característica de los pueblos íberos. Independientement del significado, la inscripción en uno de los ponderales puede corresponderse también a un signo en lengua íbera.

3. El origen etimológico (Bédar) parece también tener un origen íbero (camino, vado o viaje).

 

Huércal-Overa, noviembre de 2017: conferencia “Desentrañando Cerro Minado de Huércal-Overa. Un superviviente de la Minería Prehistórica en el Sudeste”

Juan Luis Fernández Díaz, miembro de la Asociación de Amigos de El Argar, nos invita de parte de la Concejalía de Cultura de Huércal Overa a una interesante conferencia que se llevará a cabo el martes 14 de noviembre a la 20:00 en el Salón de Plenos del Ayuntamiento (Av. Guillermo Reyna, 7, 04600 Huércal-Overa, Almería).

Hoy recordaremos la conferencia Desentrañando Cerro Minado de Huércal-Overa. Un superviviente de la Minería Prehistórica en el Sudeste, que corrió a cargo del Doctor en Arqueología Prehistórica Nicolau Escanilla Artigas y que se llevó a cabo en el Salón de Plenos de Ayuntamiento.

 

cerro minado

 

La Asociación de Amigos de El Argar fue invitada al evento por Luis Fernández Díaz, también miembro de la asociación, por parte de la Concejalía de Cultura de Huércal Overa. Como muchos ya sabrán, la Asociación Amigos de El Argar, presidida por el arquitecto Julián Pérez Flores, es una asociación de personas dedicadas al estudio y conservación del Patrimonio de la cultura de El Argar, que comprende los importantes yacimientos de El Argar (Antas), Fuente Álamo (Cuevas del Almanzora), Gatas (Turre), entre otros. El objetivo principal es el de seguir con las excavaciones y conservación y catalogación de las piezas encontradas y su difusión tanto del Patrimonio arqueológico como del arquitectónico.

 

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Cantera oeste de Cerro Minado

 

Cerro Minado es especialmente importante ya que, aunque la metalurgia en el sureste peninsular jugó un papel muy destacado en el desarrollo de los grupos arqueológicos de Los Millares y El Argar, prácticamente se desconocía la existencia de algo tan importante en todo proceso metalúrgico como son las evidencias de explotaciones mineras prehistóricas. La identificación inequívoca de evidencias de esta minería en Cerro Minado viene a suplir esta carencia. Gracias a un programa de investigación muy especializado, se ha podido identificar un grupo de herramientas líticas mineras del periodo Calcolítico (previas al desarrollo de la cultura de El Argar) que durante largo tiempo habían sido ignoradas.

Gracias a esta conferencia, de mano de uno de los especialistas que mejor conoce este yacimiento, tuvimos la oportunidad de ponernos al día del estado de las investigaciones y de conocer todo lo referente a este interesantísimo conjunto de artefactos mineros del Calcolítico hallados en Cerro Minado. Además se destacó la importancia y excepcionalidad de Cerro Minado en el contexto de la minería  prehistórica en el sureste peninsular, comparable a la que tiene las minas de Gavà (Barcelona) y, por lo tanto, comprender el por qué de la necesidad de proteger todo el paraje para evitar su destrucción definitiva.

 

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