Mina Pobreza (2)

El desastroso incendio que sufrió Bédar en 2012 afectó especialmente a la zona del barranco del Servalico. Como ya comenté anteriormente, afectó de lleno los terrenos donde se encuentra una de las minas más importantes en la historia de Bédar, la mina Pobreza.

Mientras documentaba los desastrosos resultados del incendio, aproveché también para documentar los restos de esta mina, en este caso libres de la vegetación que habitualmente dificulta su contemplación. Sinceramente, me gustaría no haber tenido esta oportunidad, y espero que nunca vuelva a ocurrir, aunque sí que da una imagen bastante aproximada de cómo quedarían los restos de esta mina si se preparara adecuadamente para su visita.

Pobreza es una de las minas más importantes y también una de las menos conocidas. Ya he dado anteriormente bastantes datos sobre ella, en ocasión de la descripción de su horno de calcinación de carbonatos de hierro. Ahora veremos más restos de esta mina.

Explotada por la Compañía de Águilas desde finales del siglo XIX hasta el cierre de las minas de la Unión Bedareña en los años veinte, Pobreza fue la mina que permitió que Bédar mantuviera una producción constante de mineral cuando, a finales de siglo, el mineral de las minas de Serena empezó a escasear. Los datos concretos sobre la importancia de esta mina, que todavía estamos investigando, esperamos que sean publicados prontamente.

Junto a la vía de transporte principal, paralela al barranco del Servalico, se encuentran las oficinas y la cuadra para las mulas que se utilizaban para el transporte de las vagonetas:

OFICINAS

Esta vía minera recogía el mineral de las bocaminas de las galerías principales de transporte San Diego y San José para llevarlo a la tolva-cargadero principal del ramal de cable aéreo que lo transportaba hasta la estación de ángulo del Pinar de Bédar. Este cargadero es muy parecido al cargadero-depósito de la mina Carabinera, que contaba también con un ramal de cable aéreo:

POBREZA1

Junto al cargadero se ubicaba la estación de llegada del ramal de cable, con su correspondiente máquina a vapor y junto a un aljibe para el suministro de agua que precisaba para su funcionamiento. Se observan todavía las balsas de suministro y fundamentos de la estación del cable, aon algunos vestigios de la maquinaria, como el tubo que se observa en la fotografía:

MAQUINA

TUBERIA

Aquí podemos ver el interior del aljibe:

ALJIBE

Más arriba en la loma, todavía se pueden encontrar alguno de los pozos iniciales que se practicaron para reconocer la capa de mineral que explotaron y que luego sirvieron como pozos de ventilación. En concreto vemos el pozo del Camino, junto al camino que recorría esta parte superior de la mina y que conectaba éste pozo con el pozo Maestro y el pozo de los Almendros. Todos los pozos de reconocimiento junto al camino estaban protegidos mediante con un pequeño muro de mampostería:

POZO CAMINO1

El pozo principal de extracción, ubicado en la parte superior del cerro, era el conocido como pozo Maestro. Unas instalaciones protegían la máquina de vapor que se utilizaba para extraer el mineral. Esto nos indica que, a parte de las galerías de transporte antes mencionadas, el avance de las labores de las minas hacia el interior del cerro, siguiendo una capa de mineral que buzaba ostensiblemente, por lo que elevaba mucho el coste del transporte hasta las bocaminas. Un pozo de extracción hasta el punto más elevado y cerca del cable de transporte facilitaría el movimiento de mineral.

En estas fotografías podemos ver los restos del pozo y de la caseta de máquinas. Parece que disponía de un pequeño castillete de madera y hierro del que solo quedan algunos enganches:

POZO MAESTRO1

POZO MAESTRO2

POZO MAESTRO3

POZO CAMINO2

Quedan todavía restos de curiosas piezas de cerámica, que como se podrá observar, se fabricaban en la Industrial Alfarera de Barcelona. Se tratan de restos de la cubierta de la caseta de máquinas, tejas planas alicantinas:

CERAMICA

CERAMICA 2

Recientemente se hundió la entrada a la galería de San Diego, lo que recuerda lo peligroso de explorar estas minas sin preparación. Curiosamente hay escasos restos de entibación en esta mina (algunos troncos para dar sensación de seguridad más que para otra cosa). La entrada a la galería de San José permanece derrumbada desde hace mucho tiempo.

SAN DIEGO

Cuando la Compañía de Águilas y la sociedad de Chávarri formaron la Unión Bedareña, se desinstaló todo el ramal de cable aéreo y quedó inservible el pozo Maestro. El mineral de nuevo fue extraído por las galerías de transporte San Diego y San Juan y se decidió transportarlo por medio del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, que discurría por el otro margen del barranco. El mineral primero se lanzaba hasta el fondo del barranco mediante un «vaciadero» ubicado entre las bocaminas de San Diego y San Juan. Desde allí se elevaba hasta un pequeño cargadero junto al ramal de ferrocarril, mediante un pequeño plano inclinado automotor. En la siguiente fotografía vemos este vaciadero con todo detalle, inapreciable habitualmente a causa de la vegetación. Nótese como todavía queda algo de mineral acumulado a los pies del mismo:

 

Ya describimos con detalle el horno de calcinación de esta mina, junto a la bocamina de la galería de Santa Bárbara (o trancada nº 3). En la siguiente fotografía podemos ver con detalle todo el conjunto, tal y como ser vería si siempre se mantuviera limpio y listo para las visitas:

HORNO

 

Rumbos tipo Bédar

Los restos más antiguos y la historia más compleja de la minería en Bédar no corresponde con la minería del hierro, es la del plomo y cobre del Pinar de Bédar. Aunque hay pocas pruebas claras que lo confirmen, se da por hecho que las minas de El Pinar se explotaron desde bastante antiguo. Quizás de momento solo los análisis de isótopos indican que ya se extraía cobre de El Pinar en la Edad del Bronce, pero con el tiempo estoy seguro de que aparecerán nuevas pruebas.

Hay todavía grandes incógnitas, como la ubicación original del lavadero de plomo medieval, pero sobre la minería a partir del siglo XIX los avances han sido bastante importantes. Se pueden distinguir diferentes fases «tecnológicas» muy diferentes, relacionadas con numerosos factores que no es momento ni lugar para analizar. Al igual que el cable aéreo Bédar-Garrucha llegó a ser el «no va más» de la tecnología de la época, lo mismo pasó con los lavaderos mecánicos de la Compañía de Águilas, tecnología punta en el momento, sin rival alguno ni en tecnología ni en capacidad de producción.

Sin extenderme más, el caso es que hay numerosos restos de antiguas estructuras en las minas del Pinar que son, digamos, de muy difícil interpretación. El trabajo ha sido muy complicado dada la superposición de trabajos de diferentes épocas y el poco cuidado que se ha tenido en conservar estos restos (sin hablar de la destrucción que ha supuesto la locura urbanizadora). Entre otras estructuras, encontramos una serie de «circulos» extraños, de función desconocida… hasta hace relativamente poco.

Hasta la invención del sistema de flotación, el lavado de minerales de plomo se realizaba mediante separación por gravedad, aprovechando la mayor densidad del mineral de plomo con respecto a la roca que lo contiene. Para ello se necesitaba agua, maquinaria de trituración y sistemas de lavado. Se utilizaron varios sistemas de diferentes tipos y grado de teconología, pero el producto de todos estos procesos de lavado era un lodo (partículas muy finas) que todavía contenía algo de mineral de plomo. Como todo se aprovechaba, mediante una serie de «artefactos», se podían lavar estos lodos para sacar el plomo que aún contenía. Para lavar el lodo se inventaron varias máquinas, pero la más efectiva siempre fue el Round-Buddle inglés. Ideado en Cornualles para el lavado de mineral de estaño, pronto fue adoptado en las cuencas mineras de Murcia y no tardó mucho en utilizarse también en las de Almería.

Claro que hablamos de sistemas de lavado de última generación (para la época, claro), movidos con máquinas de vapor y con unas dimensiones especialmente escogidas para cumplir con su función de lavado. Básicamente se trataba de una superficie plana con una ligera inclinación, en la que el mineral de plomo, al ser más pesado, se resistía más a ser arrastrado por el agua, de esta manera se podía separar.

Entonces pasó una cosa curiosa. Dada la simplicidad del artefacto, en algunos cotos mineros comenzaron a fabricarse unas versiones «artesanales» de la máquina que eran movidas a mano. Claro que eran mucho menos eficaces que las mecanizadas, pero lo barato de su construcción y la posibilidad de moverlas de un lugar a otro (eran transportables) las hizo una de las máquinas más utilizadas para el lavado de estos lodos resultantes de los diversos procesos de lavado. Estos «cacharros» comenzaron a llamarse «Rumbos», por una españolización de la pronunciación en inglés de «Round-Buddle».

No hace mucho, Antonio González Jódar localizó por primera vez los primeros restos de estos Rumbos en sierra Almagrera, que podían ser o bien los ejemplares «mecanizados» bien construidos, normalmente asociados a fundiciones o establecimientos modernos, o bien las versiones más artesanales en negocios mineros más modestos.

¿Hubo Rumbos en Bédar? Por supuesto. Los primeros Round-Buddles se utilizaron en los modernos lavaderos de la Compañía de Águilas en el Pinar. De hecho, en El Pinar se probaron o utilizaron todos los tipos de sistema de lavado de mineral que existía en esos entonces. Tal es así que era como una especie de escuela a la que iban los ingenieros que querían conocer los diferentes sistemas de lavado que existían entonces.

RUMBO  1

Uno de los Rumbos del tipo Bédar más curiosos. Con tan solo 1,5 metros de diámetro, superfície de piedra plana (en naranja) y una estructura o base del depósito de agua (en rojo) muy elaborado, más grande (en relación a la plataforma) y ubicado a más altitud (1,8 metros).

De momento, en Bédar hemos localizado unos restos que son un firme candidato a ser uno de los primeros rumbos «mecanizados» o Round-Buddles auténticos que se describen en Bédar, aunque falta realizar una serie de comprobaciones para confirmar que es así, por lo que nada más diré ahora.

Lo que sí está comprobado, tanto documentalmente como por la localización de diversos restos, es de la presencia de diveros modelos de Rumbos artesanales. Hemos podido explicar así una parte de las extrañas «ruinas» que hay en estas minas.

Estos descubrimientos indican, como ya comenté en su momento en el congreso del SEDPGYM celebrado hace unos años en Boltaña, lo que se puede considerar como una evolución (más bien involución) de estos artefactos. Si estuviésemos hablando de especies animales, sería como si en una isla aislada, una especie cualquiera hubiera ido evolucionando apartada de sus congéneres hasta formar nuevas especies extrañas.

RUMBOW

En efecto, con el cierre de los lavaderos mecanizados en 1884, la Compañía de Águilas delegó la explotación de las minas de plomo en pequeños mineros partidarios que sobrevivían con medios muy rudimentarios, entre ellos las ya conocidas copias artesanales de los Round-Buddles. Estos partidarios persistieron hasta 1926, aunque cada vez eran menos, más pobres y con menos medios. Los Rumbos también evolucionaron, cada vez más pequeños e ineficaces, pero lo suficientemente baratos como para ser utilizados por mineros que, más que vivir, sobrevivían como podían.

Los Rumbos resultantes, son pues, «especies» de Rumbos propios y característicos de Bédar. Los parámetros que, de momento, estamos analizando en los mismos y que creemos pueden ayudar a clasificarlos en su época y momento adecuados son, precisamente, el diámetro de la plataforma de lavado y el material con la que está construida.

RUMBO MADRILES

Rumbo en el Pinar de Bédar de 2 metros de plataforma (no quedan restos de la superfície original, posiblemente fue reaprovechada) junto al pilar del depósito de agua.

En 1906 están documentados en el Pinar Rumbos artesanales con plataformas de unos 4 metros diámetro y superficie de cerámica, que es la que se utilizaba en los Rumbos mecanizados. Por otro lado, el rumbo estaba construido con materiales de la zona y era movido manualmente por un muchacho (un niño) que se subía en el travesaño que sujetaba el eje.
Eran muy ineficaces, pero se podía suplir aumentando los tiempos de lavado con resultados más que aceptables.

RUMBOX

A partir de aquí, los Rumbos involucionaron (degeneraron, de hecho) hasta llegar a los pequeños Rumbos con plataformas de a duras penas 1,5 metros y superficies a base de piedras planas. Éstos debieron ser los últimos y además sumamente ineficaces Rumbos, pero de alguna manera servían a los propósitos de estos partidarios. Parece que solo se desarrollaron en Bédar, debido a las circunstancias únicas que concurrieron entre 1884 y 1926 en los criaderos de plomo del Pinar de Bédar.

Para comprobar si se podía lavar mineral de plomo con rumbos de tamaño tan reducido, fabricamos un pequeño rumbo a escala 1:27 de los rumbos de 4 metros de 1906. Tras machacar una parte de dolomía con algo de galena y mezclarlo con un poco de agua para crear un barro con partículas de mineral de plomo, lo pasamos por este mini-rumbo de 15 cm de plataforma, y pudimos observar que… podíamos separar el mineral, aunque de una manera muy imperfecta y a base de pasar bastante agua por el artefacto. Las fotografías hablan por sí solas:

MAQUETA RUMBO

Creemos pues, que estas estructuras eran variaciones artesanales muy «degeneradas» de Rumbos ya de por sí artesanales, copias a su vez de los Round-Buddles ingleses. Debían ser muy ineficaces y sería necesario numerosas repeticiones para conseguir resultados apreciables, y en todo caso sería muy limitado y para cantidades pequeñas de mineral.

RUMBO 3

Plataforma de Rumbo en el Pinar de Bédar de 1,8 metros de diámetro (en naranja) delimitado por piedras planas en empalizada (en rojo).

Hemos dado en llamar «Rumbos tipo Bédar» a estos Rumbos pequeños, de entre 1,5 y 2 metros de plataforma y con superfície de piedra plana, toscamente pulida.

Estudio arqueológico en La Gamberra III

Continuamos con la traducción. Ahora incluyo las traducciones de los apartados sobre minas, escombreras, hornos de calcinación, cerámica…

DSCN7222

Hornos de calcinación

Los minerales que contienen azufre, como la galena, a menudo son calcinados antes de ser fundidos. La calcinación elimina la mayor parte del azufre y, en nuestro caso, convierte la caliza en polvo, haciendo el mineral más ligero y, por lo tanto, el transporte reporta más beneficios.

La calcinación se puede realizar al aire libre o en hornos especialmente construidos en las que se dispone el mineral y el combustible (madera) por capas, manteniendo el horno encendido durante un día o incluso más.

Los hornos de La Gamberra son de forma circular y excavados en la roca, ligeramente inclinados. El diámetro exterior de los hornos varía entre 3,40 y 3,70 m, mientras que el interior lo hizo entre 1,90 y 2,40. Desde la borde superiro hasta la base del interior del horno variaba entre 2,80 y 3,10 m. El diámetro interior va haciendose menor hacia el fondo, lo que hace un recipiente del horno ligeramente cónico. Delante del horno existe una abertura, delante de un canal excavado en la roca, para que pueda entrar el aire necesario. Tres de los cuatro hornos disponían de plataformas de carga construidas a un lado. Los hornos de calcinación de la Gamberra eran muy similares en tamaño y construcción a los hornos de cal locales.

Escombreras

Las 88 escombreras halladas en el aire de estudio se pueden dividir en diferentes tipos:

-Escombros de mina (plomo y hierro.)
-Escombros de material de desecho de los hornos.
-Escoria de fundición (forja)
-Otros

Los escombros mineros son con frecuencia el resultado de las tareas de concentración del mineral, posiblemente a mano y mediante tamizado.
En muchos casos se observan montones de escombros de diferentes tamaños prodcedentes de la misma mina, representado las diferentes etapas de concentración.

La mayor mina del área estudiada contaba con al menos 16 escombreras diferentes.

En las escombreras había fragmentos de óxido de hierro mezclado con los escombros de la mina. En cada ocasión, los fragmentos de óxido de hierro eran del mismo tamaño que los fragmentos de desechos de minería, lo que sugiere que se trataban a la vez que el resto. Todos las escombreras que presentan estos óxidos de hierro probablemente pertenecen a los dos pozos de mina.

Las minas

Hay alrededor de 46 minas en el área de estudio. Es difícil ajustar el número exacto de minas porque, a veces, varias entradas están conectadas bajo tierra. En el caso de las minas grandes, cada entrada se ha considerado como una mina por separado, en el caso de las minas más pequeñas se toma como una sola mina.

Dos de las minas de la zona son de hierro, en la escombrera se encuentra siderita (carbonato de hierro) y no galena (sulfuro de plomo). Las minas de hierro son abundantes en la zona.

Dos de las minas son pozos, uno de ellos de 4,5 metros de profundidad y el tro de más de 21 metros! Los dos tienen escombreras en forma de herradura alrrededor con piedra que contiene galena (sulfuro de plomo.) Ambos disponen también de una amplia superfície dedicada a la concentración de mineral.

Objetos encontrados

De los 20 objetos hallados, doce son de cerámica y los otros ocho son fragmentos de objetos de hierro.

La cerámica vidriada y el hierro son probablemente las más modernas y contemporáneas con la actividad minera.

La cerámica no vidriada no puede ser datada, pero probablemetne pertenece a ese mismo periodo.

Mena y Ganga

La mayor parte de las minas de la zona de estudio son de plomo, de las que se extraía galena (sulfuro de plomo), que se encuentra en forma de pequeños cristales en piedra caliza.

En dos minas se extrajo siderita (carbonato de hierro.)

Sorprendentemente, siete de las escombreras de plomo con piedra caliza contenían también fragmentos de óxido de hierro. Estos fragmentos siempre son del mismo tamaño que los fragmentos de mineral de plomo, lo que sugiere que se procesaron y tamizaron a la vez. Los fragmentos son idénticos a las piedras encontradas, junto con las escorias de fundición (¿de hierro?) encontradas en el barranco de San Marcos, a cerca de un kilómetro al suroeste, al otro lado del pueblo de El Pinar.

Dos montones eran de escoria de fundición, claramente relacionados con el horno de calcinación. Estos corresponderían, sin duda, a tareas de reparación de herramientas, es decir, herramientas o instrumentos utilizados para desmenuzar el mineral y/o herramientas para la calcinación del mineral.

Estructuras

Las 23 estructuras registradas dentro del área de estudio son muy variadas:

-Construcciones relacionadas con la caza.
-Edificios.
-Muros.
-Plataformas.
-Probables instalaciones de cribado.
-Construcciones de función desconocida.

El único grupo de estructuras claramente no relacionadas con la actividad minera son las relacionadas con la caza. Éstas son circulares o con forma de herradura, se trata de puestos de caza, a veces camuflados y grupos de piedras para el señuelo.

Dos estructuras muy similares son las plataformas, cada una con una estructura de piedra circular en su parte superior.

Definitivamente conectadas a la actividad minera, la función de estas estructuras sigue siendo desconocida.

Estudio arqueológico en La Gamberra II

Continuamos con la traducción. Aquí pongo la traducción de la última parte de la web, la correspondiente a «resultados» y una de las más interesantes:

Los resultados

El objetivo de este proyecto era triple:

-En primer lugar queríamos dejar un registro detallado del sitio. Se están realizando obras a gran escala en la zona al borde del área de estudio y parece inevitable la destrucción, evidente ya en tres de los cuatro hornos.

-Difusión de esta información a la mayor escala posible. Estos datos pueden ser de interés para los especialistas que buscan lugares comparables con sus zonas de estudio mineras. Otros investigadores pueden querer saber como eran estos hornos de calcinación de plomo. Pero también, como esperamos, esta información hará que unos pocos no especialistas se desviarán durante sus vacaciones en Andalucía para ir a visitar este lugar.

-Y por supuesto, tratamos de buscar información sobre la minería del plomo en el siglo XIX que no ha sido escrita.
Cronología

A juzgar por los registros escritos, esta parte de El Pinar fue explotada principalmente entre 1846 y 1870.

Cerámica

La cerámica encontrada en el lugar podría fácilmente atribuirse a todas las fechas a partir de este periodo. Debido al corto intervalo de tiempo y a la propia naturaleza de la cerámica (es posible que haya pasado tiempo entre la producción de la cerámica y los posibles vertidos de la misma en fechas muy posteriores a la actividad minera), estos no pueden ser utilizadas para ajustar las fechas.

Objetos de hierro

Un estudio detallado de algunos de los objetos de hierro, conectados directamente con las actividades mineras, podría darnos fechas más precisas. La tecnología de la fabricación de hierro pasó por varias etapas distintivas durante el siglo XIX. Un estudio como éste no era posible en el ámbito de este proyecto.

Vías de acceso

Uno de los caminos lleva desde una zona minera importante (minas grandes, escombreras de material transformado, dos edificios) hacia el sur, es decir, fuera de El Pinar. El Pinar fue explotado en siglo XIX durante los años cuarenta y posteriormente en los ochenta (instalación de lavado.)

Estratigrafía.

Se han detectado pocos casos de estratigrafía. Uno de los hornos fue construido en la cima de una mina en desuso. Y los caminos, presumiblemente para el transporte de mineral (por mula), no se conectaron a los hornos de calcinación. Esto podría significar que en una primera fase se extraía el mineral, se cribaba y transportaba por mulas a la fundición, seguida de otra fase en el cual el mineral fue calcinado junto a las minas y luego se transportaba en cargas más pequeñas. Esto no es más que una conjetura basada en pocas evidencias. Más aún porque todavía no está claro el tamaño de las partículas de mineral que eran calcinadas en los hornos, y además alguna de las tareas de cribado podrían ser contemporáneas a la calcinación.

Minería y tecnología de procesamiento del mineral.

Minería.

La mayor parte de los trabajos mineros descritos en el lugar de estudio son comparables a las descripciones de pequeña minería de plomo de la época en otros lugares de la región. Pequeños túneles y pozos someros, a veces acumulándose en minas más grandes con varias entradas. Un hallazgo inesperado fue el de dos pozos, rodeados por productos elaborados y no por minerales, pero sin evidencia de otras entradas de mina.

Mecánica de procesamiento de mineral.

De forma contemporánea, y un poco más tarde, mencionamos la existencia de distintas etapas de la llamada mecánica de procesamiento del mineral (trituración, selección, cribado, lavado, etc.) Se encuentran los restos bien conservados de una instalación de cribado, hallándose un fragmento de un tamiz de hierro y dos pernos, posiblemente para la colocación del tamiz a un marco de madera. Los diversos montones de escombros son de tamaños cada vez más pequeños, ilustrando las diferentes etapas del tratamiento del mineral. No existen pruebas que se utilizara agua en La Gamberra.

Calcinación

Hasta ahora, no había constancia en la zona de operaciones de calcinación de mineral de plomo. Destacamos la utilización de una mina abandonada como tobera para un horno de calcinación. Posiblemente la mina generaba una constante corriente de aire más adecuada que la que proporcionaba el viento proveniente de los valles. Los hornos de calcinación de plomo están relativamente bien conservados y merecen un estudio más profundo y su conservación.

Forja

Junto a los cuatro hornos de calcinación, se extienden escorias de fundición. No se han encontrado acumulaciones parecidas en ningún otro lugar del sitio, por lo que se puede interpretar que estas zonas estuvieron relacionadas directamente con las operaciones de calcinación.

Mineral de hierro

Intrigante fue el encontrar fragmentos de mineral de hierro mezclado con el mineral de plomo en varias escombreras. Este mineral no se originó a partir de las dos minas de hierro encontradas en el lugar, por lo que podrían haberse encontrado en el mismo lugar o haber sido traídas de otra zona. Se podrían haber utilizado para facilitar el proceso de calcinación de plomo o para aumentar el peso del mineral.

Las plataformas

Por último está la cuestión de las “plataformas”, dos rectangulares, de piedra, con estructuras de construcciones más o menos circulares en la parte superior. La falta de grano fino de drenaje alrededor de los fragmentos de estas plataformas excluye su función como estaciones de cribado. Una de estas plataformas se construyó en una ladera con vistas al valle junto al acceso a la carretera principal, pero el otro se construyó en lo alto de un valle sin acceso desde abajo. Este último no se encuentra al principio de un camino que conduzca al edificio. Su función sigue siendo desconocida.

Conclusiones

La utilización de tecnología DGPS nos ha permitido registrar y reconstruir, en un periodo de tiempo relativamente corto, alrededor de 75.000 m2 de paisaje minero del siglo XIX. El resultado es un mapa interactivo que puede ser usado de muchas formas.

A nivel científico, el mapa y la información se puede utilizar como referencia o material comparativo para otros estudios, históricos, arqueológicos o industrial-tecnológico. En un plano más local, este proyecto puede ser una base para investigaciones futuras en el mismo lugar e inmediaciones. También podría servir para abrir el lugar, junto con el resto de la zona, a un “turismo industrial”.

Pero lo más importante, el proyecto es un registro para la posteridad, a disposición de todos para poderlo usar, disfrutar y para inspirar.

Estudio arqueológico en La Gamberra

Desde hace ya tiempo está disponible en internet el estudio arqueológico realizado por Paul Rondelez en La Gamberra (El Pinar de Bédar). La web donde se ofrecen los resultados contienen un interesante mapa interactivo que nos permite un auténtico «paseo» por estos restos. El único problema es que la página está solo en inglés. Es por eso que ofrezco una traducción de los textos de la web, que iré complentado poco a poco para facilitar su comprensión por los que no dominan el inglés (entre los que me incluyo.)

La página web original la podéis localizar aquí:

http://www.timespaces.eu/Spain/Bedar.html

La traducción corresponde a los apartados de «introducción» y «antecedentes históricos»:

Durante la última mitad del siglo XIX España fue una de las más importantes zonas mineras de plomo en el mundo. La costa sur de España está todavía llena de vestigios de este pasado industrial. Uno de ellos se encuentra en la zona de montañas que rodean el hermoso pueblo de Bédar.

En La Gamberra el paisaje de minería de plomo casi ha escapado por completo de los estragos que causan el tiempo y el hombre. En algunos lugares todavía se puede ver los lugares donde se tamizaba, donde los mineros descansaban o la forma en la que se reparaban las herramientas en la forja para el siguiente turno.

El proyecto. Este proyecto se llevó a cabo en cooperación con el grupo Levante Sostenible, una organización española dedicada al estudio y protección del medio ambiente y el patrimonio de Bédar (Almería, España) y Eachtra Archaeological Projets, una empresa irlandesa especializada en la excavación, el registro y la publicación de datos arqueológicos.

El proyecto se gestó a principios de 2007, durante una visita a El Pinar, donde Juan Antonio Soler y Gonzalo Leal de Levante Sostenible nos mostraron algunos de los restos mineros locales más impresionantes. Juan Antonio tiene su propia página web sobre la minería en este lugar y alrededores de Bédar.

Al año siguiente se acordó realizar un mapa de una de las muchas áreas mineras sería un primer paso de una futura investigación, conservación y mayor difusión de este rico patrimonio.
El lugar elegido fue la meseta de La Gamberra, por su variedad de restos y el relativametne buen estado de conservación de todo el paisaje.

Durante la última semana de abril y la primera semana de mayo de 2008 se ubicaron por DGPS todos los elementos construidos por el hombre en un espacio de 300 por 300 metros, las estructuras más significativas fueron limpiadas de vegetación para observarlas mejor.
El último día se realizó una visita guiada organizada para las personas residentes en la zona y en la localidad.

Durante el resto de 2008 nos dedicamos a ordenar toda esta información para presentarla de una manera visualmente agradable, para que se pueda disfrutar de él.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

El área de estudio de La Gamberra forma parte de la zona minera de El Pinar. Se dispone de muy pocas pruebas documetnales relacionadas directamente con La Gamberra, pero gracias a los extensos estudios de Juan Antonio Soler, un historiador de la minería local, tenemos una buena descripción de la historia de El Pinar (Soler 2008 y comunicación personal.)

Inicio de la minería en el Sur de España

El Sur de España es una de las regiones de Europa en las que las minas han dado forma a su historia. Hace unos 5000 años atrás se conocía ya metalurgia del cobre y el bronce en las aldeas del Sur de España. Algunos de los objetos de plomo españoles más antiguos, alrededor de 4000 años, se encontraron en El Oficio (Cuevas de Almanzora), a apenas 15 km al este de Bédar (Ramos, p. 187)
En el 700 aC, los fenicios, operando desde el Norte de África, había establecido colonias en el sur de España para explotar las minas locales con el objetivo de abastec er su industria metalúrgica, que era conocida por su alta calidad artesanal.

Cuando los romanos conquistaron España en el siglo 2 aC, continuaron el trabajo en los centros mineros, abriendo otros nuevos, ante las exigencias de su creciente Imperio. España, y especialmente el sur, se convertiría para Roma en una de las zonas mineras más productivas, suministrando grandes cantidades de cobre, plomo, plata y estaño. Los trabajos mineros fueron especialmente intensos alrededor de Cartagena, a unos 100 km al este de nuestra área de estudio, siendo ya trabajadas probablemente con anterioridad a su llegada.

Aunque algunos autores mediavales musulmanes elogiaron las minas y la riqueza en minerales de España, hasta ahora exsisten pocas pruebas de explotaciones por su parte en Andalucía. En Río Tinto, por ejemplo, donde la minería romana y desde el siglo XVI es muy amplia, no existen pruebas de actividad mienra de época musulmana (Raymond, p.30.)

Según autores del siglo XIX, el área alrededor de Bédar es trabajada desde la época de los romanos (Madoz 1846 y Paula Mellado 1845.)

Los primeros datos concretos de actividad minera en la zona se remontan al siglo XVII. En 1615 don Antonio Sirley realiza una inversión en unas minas de plomo y plata a dos millas y media de Vera, propiedad de don Diego de los Reyes desde 1613. Se refiere la existencia de una planta de lavado y fundición en Bédar, a media milla de las minas. Hasta esta fecha, 1615, se habían producido 650.000 quintales de plomo (aproximadamente 14.000 kg.) Estos datos se refieren probablemente a la conocida como Mina Grande de El Pinar.

Mina Grande
También exite una descripció de dos miembros del Cuerpo de Ingenieros de Minas de la abandonada Mina Grande en 1840 (Pellico y Maestre 1841), en la que se describe un amplio socavón (con finos arcos de mampostería) y la presencia de minerales de plomo y cobre y un pequeño horno, pero no escorias. Sugieren que las instalaciones para el tratamiento del mineral podrían encontrarse a media milla de distancia, junto a una fuente de agua.

Un nuevo comienzo.

El descubrimiento en 1838 de una rica veta de plomo argentífero en el barrando Jaroso, a menos de 100 km de Bédar, provocó una verdadera fiebre minera en el sur de España. En 1845 se habían abierto ya más de 1700 minas en la zona.

En 1845 se registra una fundición de plomo llamada Carmen de Bédar en El Pinar, pero Madoz (1846), en su visión general de la minería en Andalucía, refiere que en realidad el mineral de las minas de El Pinar se fundía en Villaricos, a unos 7 kilómetros de distancia.

En 1840 se registran una gran cantidad de concesiones en El Pinar, en su mayor parte por propietarios locales, pero también por propietarios con concesiones mineras en otras poblaciones.Curiosamente, algunas de las concesiones mineras en Bédar fueron registradas específicamente para la explotación de escorias antiguas de fundición, aunque no está claro si eran escorias de hierro o plomo.

La llegada de las Compañías

Alrededor de 1847, varias e las principales mineras del Sur de España empiezan a sufrir problemas, en Almagrera las minas llegan al nivel del agua. Las fundiciones de plomo de la costa comienzan a buscar otras fuentes de plomo (y de plata.) En el Pinar de Bédar la compañía Heredia comienza a comprar concesiones mineras, sobretodo entre 1848 y 1852. La llegada de estas compañías provocó malestar entre la población de Bédar que estalla en 1850, cuando 300 bedarenses en actitud agresiva, dirigidos por el alcalde, toman por la fuerza las minas de El Pinar.

Una de las concesiones registradas en este periodo es Ello es Preciso, de 1851, que se encuentra en nuestra área de estudio. Más tarde pasaría a ser propiedad de la Sociedad Especial minera «Filantropía» en 1860. Durante la década siguiente se incrementa la producción de plomo en el Pinar, progresión que si vio truncada por la «crisis del plomo» de 1870, causada por un desplome de los precios.

En 1881 la banca Rothschild crea la Compañía de Águilas, con el objetivo de explotar el plomo del sureste español. Esta empresa realizó una gran inversión en El Pinar, aunque descubrió pronto que no era tan rentable como esperaba. Desde entonces la Compañía de Águilas arrendó la mayoría de las minas en su poder a los llamados «partidarios», mineros locales que vendían su mineral a la Compañía. Este mineral se transportaba en su inicio por carretera y por cable aéreo a partir de 1888, hasta el puerto de Garrucha. Esta actividad minera de extracción de plomo perduró hasta 1926.

Aunque se dispone de más información de este último periodo de explotación, no parece referirse a la actividad minera desarrollada en nuestra área de estudio. Según las fuetnes de informaci´no escritas, el área que hemos escogido fue trabajada principalmente durante el periodo de 1856 hasta la década de 1870. Es posible que se hubiera iniciado actividad antes, pero la información de este periodo es muy vaga e incompleta. También es posible que se mantuviera cierta actividad después de la adquisición de su propiedad por parte de la Compañía de Águilas.

Aunque no se posee documentación acerca de lo que realmente sucedió en este área de La Gamberra, sí que se podemos hacernos una idea bastante aproximada basándonos en los informes sobre otras minas de plomo de la provincia (Paillete 1841, Pernollet 1846 y Putz 1906 para un periodo más reciente.)

Minería.

Esta minería aprovechaba la rentabilidad de los filones o concentraciones de mineral hasta su agotamiento o hasta la llegada al nivel freático. Las minas superficiales podían ser desde pequeñas excavaciones hasta verdaderos laberintos subterráneos. Las herramientas utilizadas eran martillos y cinceles y sólo en las minas más grandes se utilizó pólvora para extraer el mineral. La iluminación era a base de lámparas de aceite colocadas a intervalos regulares. El mineral era sacado en cestas de esparto.
Horno de calcinación
Tratamiento de los minerales.

El mineral extraído era machacado y seleccionado a mano, tarea de la que se encargaban mujeres y niños. A continuación, en función de los recursos disponibles y la distancia a la planta de fundición, el mineral podía ser cribado, lavado o calcinado (o una combinación de estos procedimientos.)

El cribado se realizaba con cribas de esparto o hierro con soportes de madera. El tritruado de mineral, a veces mezclado con tierra, se realizaba con un mineral reducido a partículas de aproximadamente 2-3 mm.

El lavado se realizaba en instalaciones especialmente destinadas a ello. Éstas eran muy diversas, pero todas se basaban en la selección por gravedad. Diversas instalaciones de lavado estuvieron en funcionamiento en El Pinar entre los años 1880 y 1926.

La calcinación a baja temperatura para convertir el sufuro de plomo en óxido de plomo y para eliminar parte de la piedra caliza. El resultado es un mineral más ligero y más fácil de fundir. Esta calcinación se realizaba al aire libre o mediante una variedad de hornos especialmente destinados.

Fundición

Fundición de mineral.

La fundición se llevaba a cabo por una serie de hornos que utilizaban madera y maleza como combustible, también mediante hornos de reverbero que utilizaban carbón y hornos especiales para la fundición de escorias de plomo. Estos hornos se construían en amplias plantas de producción mientras que hornos más pequeños persistían lejos de estas fundiciones. En El Pinar se fundió plomo durante cierto tiempo en 1840, aunque por falta de rentabilidad se tendió a transportar el mineral hasta las plantas de fundición instaladas en la costa.

El accidente del cable en 1890

Como hemos tenido noticia de un aparatoso accidente que sufrió el cable en 1890, con más de 300 metros de cable y decenas de vagonetas por los suelos, decidí hacer una pequeña investigación de campo pensando que un accidente de estas dimensiones debió dejar muchos restos que podría fotografiar. No tenía de todas formas muchas esperanzas, pues la búsqueda de hierros de después del cierre de las primeras minas fue de tal intensidad que muy pocos elementos metálicos escaparon, la gente se moría de hambre y no había otras formas de ganar algo de dinero. Aún así tuve algo de suerte:

base cable

De las torres del cable poco ha quedado, todas las instalaciones fueron vendidas, quedan las bases en las que iban ancladas los postes de las torres, que podían ser de madera o hierro en función de la tensión que debían soportar. En la fotografía tenemos una de las bases de una torre de las grandes (de las de hierro) situada en un paraje muy abrupto entre la trinchera nº 5 y 6 del cable.

restos cable 2

No tardé en empezar a encontrar restos del accidente, justo en la zona donde las noticias que tenemos nos dicen que ocurrió. ¿Qué cabría esperar? en principio, y tal como se explica en el artículo de Juan Pié para La Crónica,  los operarios del cable arreglaban las roturas del cable de una forma muy rápida, gracias al sistema de nudos que servían para el anclaje de los enganches de las vagonetas. El cable, formado a su vez por diferentes cables de pequeño grosor entrelazados, se desilachaba cuando se rompía y previamente a unir dos cabos del mismo los fragmentos deshilachados debían ser cortados con alicates. En la zona donde se hubiera reparado un cable esperaríamos encontrar precisamente estos trozos cortados, muy significativos de este tipo de reparaciones y a su vez lo suficientemente pequeños como pasar desapercibidos a los buscadores de restos de hierro que recorrieron la sierra. En efecto, en la zona del accidente pude observar varios de estos fragmentos, de unos 9-10 cm de largo, además de otros elementos metálicos pequeños como arandelas y tuercas.

Como elemento más significativo pude encontrar un fragmento de una de las ruedas del sistema de rodadura por el cable fijo del cable de Bédar (fragmento triangular en la parte superior de la fotografía.) Su identificación fue fácil, pues he podido observar dos ruedas de este tipo enteras, y para que una de ellas se pudiera romper tuvo que haber caído desde mucha altura y estrellarse contra las rocas. Fue una sorpresa encontrar también uno de los enganches de sujeción de una de las torres, todavía engarzada en su barra de hierro. Esta pieza nos cuenta que la torre en cuya base encontré el resto también se vino abajo.

cableresto

Pero el resto que más me impactó fue el encotrar un fragmento de una rueda dentada. Se trata de un fragmento de arco de una gran rueda dentada de 1-2 metros de diámetro, por el lugar donde lo encontré podría provenir tanto de una máquina de vapor como de uno de los engranajes que movían el cable aéreo, seguramente de la estación de Ángulo de El Pinar:

fragmento rueda dentada

Lo más curioso de esta pieza es que mientras que algunos de los dientes de la rueda son los originales (los dos de la derecha), otros han sido añadidos mediante trozos de hierro moldeados por habilidosos herreros sobre ranuras practicadas a tal fin, a base de martillo y fragua. Se observan también dos ranuras sin el diente correspondiente. Es fácil de entender que era muy complicado y costoso sustituir una rueda dentada de tal tamaño, aunque se tuvieran repuestos.

Y no quiero aburrir más con el tema, aunque es emocionante comprobar cómo todavía hoy en día se pueden seguir los rastros sobre el terreno de un accidente que tuvo lugar hace 120 años, y todavía sigo preguntándome cómo demonios pudieron instalar una infraestructura tan colosal en unos barrancos tan inaccesibles y abruptos como los de Bédar, por los que estuve a punto de caerme en varias ocasiones, y eso que solo estaba de paso.

Firebricks y arqueologia industrial

Los firebricks o ladrillos refractarios están fabricados para resistir altas temperaturas y la abrasión, por lo que se utilizan en hornos y calderas. Pueden estar fabricados a base de alúmina o sílice y se trata de unos ladrillos más caros que los comunes (debido a su proceso de fabricación).

ramsay

La cuestión que me planteé es si estos ladrillos podrían utilizarse como marcadores de la edad de la construcción donde se encuentran, a modo de los fósiles guía que los geólogos utilizan para identificar los diferentes estratos. Para ello las fábricas que construían estos ladrillos deberían haber estado funcionando poco tiempo o bien haber cambiado con frecuencia de modelo, además estos cambios tendrían que estar bien documentados para poder ser utilizados con garantías.

hall stourbridge

Realmente, aunque la información sobre los fabricantes de los siglos XIX y principios del XX no es muy abundante, parece ser que en Reino Unido, principal productor de estos ladrillos, hay verdaderos coleccionistas de estos ladrillos con marca de fábrica.

mt¬co

En la fundición Carmen se encuentran básicamente dos tipos de ladrillo, el ya mencionado RAMSAY y otro de marca HALL STOURBRIDGE. Parece que se utilizaron para revestir los hornos de la fundición y no es difícil encontrar fragmentos en la parte superior de la misma, donde estaban instalando. Ahora bien, fue una sorpresa encontrar fragmentos de estos ladrillos en la base de la chimenea, como parte del relleno de construcción. Posiblemente se utilizaron restos procedente de la construcción de los hornos, pero sólo es una teoría.

Lo que sí está claro es que esos ladrillos fueron reutilizados como parte de otras construcciones. Ladrillos RAMSAY se pueden encontrar hasta en cortijos del río Jauto. En las minas de hierro de Serena también he encontrado firebricks, en concreto con las marcas MT&Co y HKO (de los que no he encontrado todavía ninguno en la fundición Carmen). Los posibles orígenes de estos ladrillos pueden ser las viejas minas de plomo o, quizás, algún recubrimiento de calderas de las propias minas de hierro.

En todo caso, la información sobre los fabricantes a la que hemos tenido acceso no es muy amplia en el caso de RAMSAY y HALL STOURBRIDGE, muy escasa en cuanto a MT&Co y nula en el caso de HKO. Eso de momento.

RAMSAY quizás sean los más famosos, se trata de los ladrillos fabricados por la Compañía de ladrillos G.H. Ramsay & Co de Swallwell, Newcastle-on-Tyne. Esta empresa funcionó entre 1789 y 1925 y fue fundada por G. Heppell, que estableció una fábrica en Derwenthaugh que llegó a producir 7 millones de ladrillos al año. Firebricks RAMSAY se han encontrado en muchos lugares desde Rusia hasta EEUU y Chile. Para unos hornos construidos en 1843, que es la fecha aproximada de construcción de la fundición Carmen según la documentación disponible, perfectamente se podría haber utilizado ladrillos refractarios RAMSAY exportados desde Inglaterra.

hko

Del fabricante de ladrillos refractarios ubicada en Stourbridge (Dudley) se tienen noticias de este fabricante al menos desde 1862, aunque desconocemos la fecha de inicio de la fabricación no tenemos más datos sobre cantidad de ladrillos producidos y hay algunos problemas con la «topología», pues los ladrillos de Bédar carecen del «OB» (over brick) que sí aparecen en ejemplares de estos ladrillos conservados en colecciones inglesas.

De los ladrillos MT&Co sólo sabemos que se han encontrado también en California, no tenemos más datos. HKO es una marca desconocida hasta el momento.