INAUGURACION 1ER CURSO DE GEOLOGIA EN BEDAR- 15 DE MARZO DE 2014

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Université de Lorraine – Faculté des Sciences et Techniques
Département Géosciences
U.M.R. GeoRessources n°7359

Christian HIBSCH
Maître de Conférences

Proyecto de cursos de geología en el área de Bédar

Preámbulo del proyecto :
Para entender como se ha gestado este proyecto, es necesario comentar a grandes rasgos cómo se desarrolló la tésis de Vanessa Dyja titulada :

» Interaction entre fluides de différents réservoirs lors de l’évolution d’un prisme orogénique en contexte de déformation partitionnée : les Cordillères bétiques internes (Espagne). Implications sur le transfert de métaux dans la croûte.»
defendida el 10 de marzo de 2014.

Nuestras actividades en las Cordilleras béticas se iniciaron en 2009 en el trascurso del primer año del Master de V. Dyja. En esta ocasión, el objetivo era doble, desarrollar un proyecto de investigación sobre la comprensión de las percolaciones de fluidos mineralizantes en la corteza y sobre la posibilidad de organizar un curso de geología para nuestros estudiantes de la ?Université de Lorraine?. Los trabajos de prospección se extendieron desde Mazarrón hasta Lucainena de las Torres, para finalmente optar por focalizar nuestra atención en la zona minera de Sierra Almagrera, donde los depósitos están alineados a lo largo de una falla principal asociada con un vulcanismo relativamente reciente.

Con el inicio de un doctorado en 2010, se desarrollaron colaboraciones con la Universidad de Granada y también, con Juan Antonio Soler, con el que contacté gracias a su blog sobre las minas de Bédar y con el que tuve el placer de encontrarme sobre el terreno (foto).

DENTRO

Poco a poco, y gracias a este contacto, empezamos a interesarnos en la problemática científica de las minas de hierro de las Sierras de Bédar, Alhamilla, de los Filabres, etc. Anteriores a los depósitos de la zona tectónico-volcánica precedente, los depósitos de hierro en estas sierras muestran una distribución muy diferente de los de la zona de sierra Almagrera. Durante mucho tiempo, estos yacimientos han sido considerados como concentraciones antiguas de hierro formadas durante el Triásico. Este nuevo enfoque lleva a considerar interpretaciones alternativas, en las que se tienen en cuenta el impacto de la tectónica alpina en la creación de estos depósitos de mineral de hierro. De esta manera se contempla la hipótesis de que estos depósitos se deban también a concentraciones ocurridas durante la etapa de orogenia alpina (Cenozoico) y no solo durante el periodo triásico. Por el gran interés que supone este nuevo enfoque, y debido a la excelente acogida que nos ha brindado el pueblo de Bédar, tanto por la colaboración científica como para nuestro alojamiento en el lugar, nos decidimos a organizar las siguientes misiones utilizando el pueblo como base de operaciones.

Proyecto de cursos de geología

Cada año, el departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias y Tecnologías de Nancy (Université de Lorraine) organiza cursos de formación en el terreno para Licenciaturas y Máster. Hasta ahora, estos cursos se realizaban en territorio francés.
Durante las misiones de investigación en la Bética, hemos disfrutado de un clima agradable, incluso a finales de invierno, muy propicio para los trabajos en el exterior, además de la excelente calidad de los afloramientos (con poca cubierta vegetal), su diversidad y su calidad científica y pedagógica. La Bética es desde hace tiempo la sede de prácticas sobre el terreno para estudiantes ingleses, holandeses, suizos, etc (con más frecuencia para Máster que no Licenciatura) pero muy raramente para estudiantes franceses. Una de las razones está muy relacionada con el funcionamiento de las universidades francesas, en las que las tasas de matrícula son relativamente bajas, y donde los desplazamientos son a cargo casi exclusivamente de la Universidad. A causa de esto, las salidas tenían lugar en Francia, para reducir los costes de transporte, mientras que los viajes al extranjero estaban reservados a los estudiantes que finalizaban sus estudios (nivel más alto).

FUERA

La puesta en marcha de un curso de geología para estudiantes franceses que terminan la Licenciatura ha ido madurando lentamente. El proyecto ha tenido que esperar a la llegada de una nueva habilitación de enseñanza (renovada cada 4-5 años) para preverlo oficialmente y se ha visto favorecido por un apoyo técnico por parte del Ayuntamiento de Bédar y con la colaboración de Juan Antonio Soler (asociación Bédar Sostenible) y EcoCenter Bédar. Este apoyo se ha traducido en la cesión de una sala de trabajo por parte del Ayuntamiento durante toda la duración del curso, así como por la cesión por parte de Bédar Sostenible del equipo de seguridad obligatorio que necesitan nuestros estudiantes para el trabajo de campo (chalecos reflectantes, gafas de seguridad y cascos, eventualmente), además de otro material como linternas, baterías, material de primeras curas para los botiquines y una impresora-escáner A3 necesaria para el trabajo de los estudiantes. Se organizará una visita a una de las minas de Bédar durante el periodo de formación, en el que se aprovechará para exponer los numerosos atractivos geo-turísticos de esta región con una arqueología minera tan rica y tan bien documentada.

Por otra parte, me gustaría agradecer la excelente acogida de Francisco Castro Sánchez y Ana María Jódar Cintas, que también nos han permitido llevar a cabo organizar este curso con unas condiciones técnicas y financieras tan favorables que facilitaron la validación del proyecto por parte de nuestro Departamento de Ciencias de la Tierra.

Solo nos queda esperar que este curso se desarrolle lo mejor posible y ¡que sea el primero de muchos!

Christian HIBSCH, Albert GALY y Cédric CARPENTIER

Minas del barranco de la Mina Grande: Suerte y Reformada

Son los ingenieros Ramón Pellico y Amalio Maestre los que nos hablan por primera vez del significado de la Mina Grande 1840, que es el nombre que los bedarenses daban entonces a los antiguos restos de minas en el Pinar de Bédar y de la que según nos cuentan, corrían numerosas leyendas sobre su origen.

El nombre, además, ya había sido incorporado como parte de la toponimia del lugar, pues con ese nombre se conocía el barranco donde se encontraban muchos de los restos de estas minas, y así se recoge en las demarcaciones de las diferentes concesiones mineras que se registraron en esa zona a partir de 1843.

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Se documenta actividad minera en la sierra de Bédar al menos desde 1525, aunque se considera que la explotación de los yacimientos del Pinar de Bédar, antiguo pago de Alcornia, desde hace mucho más tiempo.

Cuando hablamos de “Mina Grande” no nos referimos a ninguna mina concreta de la que conozcamos la fecha de demarcación ni si fue explotada, es un término antiguo que, precisamente, rememora esta antigua actividad y que englobaría todas las labores antiguas de el Pinar.

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Sobre la antigua Mina Grande solo queda la escueta descripción de los anteriormente mencionados ingenieros, que describen la presencia de un pozo de más de 20 varas (16,7 metros) y un socavón fortificado con arcos de gneis, tapiado a unas 8-10 varas de la bocamina. Éstos, y otros restos antiguos que pudieran encontrarse, fueron borrados por el desarrollo posterior de la minería en la zona.

Sin embargo, el conocido como barranco de la Mina Grande, con todos sus estratos arqueológicos fue borrado definitivamente entre 2004 y 2005. Y cuando digo borrado quiero decir exactamente eso, eliminado del mapa. Desapareció así la posibilidad de realizar estudios más en profundidad y conocer algo más sobre esta Mina Grande.

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En mi caso solo dio tiempo a realizar un reconocimiento de la zona, antes incluso de saber la importancia que tenía.

Los mineros partidarios que perduraron hasta 1926 explotando estas minas, conocían este barranco como el barranco de San Manuel, pero queda suficientemente demostrado por los documentos de registro de varias minas, que antes era conocido como barranco de la Mina Grande. Allí se demarcaron minas como “Bien estar”, “Alarma”, “No ganamos para sustos”, “Algarroba” o el registro “San Nicolás de Bari”. Posteriormente tenemos “La infalible” y, finalmente, la concesión minera conocida como “Reformada” (que no “Reforma”, que es otra mina), nombre con la que se conoció después. También se englobaba dentro de esta antigua “Mina Grande” los restos mineros que se encuentran en el barranco de San Marcos, y no es descabellado pensar que, la “Mina Grande“ no era más que el nombre que se daban a todas las minas antiguas de El Pinar, cuyas grandes cantidades de escombros debieron estimular sobremanera la imaginación de los lugareños. Sin duda de ahí lo de “grande”.

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Pero del barranco de San Manuel, o de la “Mina Grande”, hoy en día no queda más que una serie de calles y explanadas de una urbanización a medio construir y abandonada. Un desagradable recuerdo de la “ladrillitis” que afectó a mucha gente no hace tanto tiempo. Triste destino que sufrieron también otras zonas como los tristemente famosos restos desaparecidos del “Lavadero Grande”, gran parte del barranco de San Antonio Abad, el desaparecido cerrillo de San Antonio el Alto, o los restos de otras minas como “Suerte”, “Por bien de todos” o la de “Allá veremos”, que durante mucho tiempo fue considerada la primera mina de la zona (aunque luego se demostró que hubo otras anteriores).

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No estamos viendo ahora las fotografías de lo que hay ahora, ya las he puesto en otras ocasiones. Estamos viendo lo que había antes, en 2004, poco antes de que todo fuera arrasado. Queda tan solo un pequeño montículo que correspondía con la antigua mina “Alarma”, posteriormente incluida en “Reformada” y lugar de peregrinación muy conocido y apreciado por parte de los buscadores de minerales.
Vemos, pues, lo que hemos perdido. Restos en los que ahora, con el conocimiento actual sobre la minería de Bédar, reconozco estructuras que antes se me antojaron imposibles de identificar.

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Durante un breve reconocimento realizado el año antes de su destrucción por el arqueólogo industrial Paul Rondelez y su equipo, identificó un posible circulo de «grillage» o de tostación de mineral de plomo, junto a una antigua y minúscula galería que pudimos explorar en su totalidad.

Pude documentar también unos antiguos hornos de tostación de mampostería seca que estaban ubicados en la vieja mina «No ganamos para sustos». Estas instalaciones fueron «eliminadas» por un incomprensible camino practicado hacia ninguna parte y sin objeto aparente, como un tentáculo de la mastodóntica explanada que hizo desaparecer por completo el cerrillo de San Antonio el Alto y que ahora se podría llamar perfectamente «la explanada sin nombre». Parece que el único objetivo de este camino fue hacer desaparecer estos molestos restos(¿¿qué sentido puede tener si no construir un camino de gran pendiente hacia la abrupta cima de un cerro rodeado por riscas?? allí ni se puede construir nada ni hay posibilidades de continuar hacia ningún lado). Ahora, lo único que queda de todo eso son algunos restos de cerámica que pude recoger y las mediciones y acusadoras fotografías que pude hacer de los tres hornos que formaban el complejo de esta mina.

Podemos ver también en las fotografías montones de escombros, producto del lavado de minerales, e incluso una estructura cilíndrica de mampostería seca que antes era una completa incógnita y ahora identifico sin problemas como una chimenea de ventilación de un antiguo pozo.

Sin embargo no todo está perdido, persisten todavía muchas labores antiguas de esta antigua Mina Grande, especialmente en el barranco de San Marcos. Si se ha salvado ha sido por la crisis de la construcción y no por ningún tipo de sensibilización con respecto al patrimonio histórico. Simplemente se ha de valorar si después de haber contemplado las fotografías que adjunto a este texto, consideran que es mucho mejor contar con horribles urbanizaciones mal planificadas (o peor, urbanizaciones abortadas y abandonadas)o si hubiese sido mejor intentar armonizar un crecimiento urbanístico controlado con el debido respeto y conservación de los lugares de especial interés histórico y patrimonial, de cara a un más que posible futura utilización turística. Ahora ya no podemos arreglar el desastre ni hay nadie al que pedirle explicaciones.

Pero de poco sirve lamentarse, a ver si al menos se ha aprendido la lección…