Bédar: trabajos para la rehabilitación de la mina Mulata.

Entramos en la recta final de los trabajos de cartografía de la mina Mulata. A la espera de la elaboración de los planos definitivos y presentación de los proyectos turísticos más apropiados para esta mina, Thomas Pesenti y Maxence Regnault comienzan a facilitarnos numerosos datos y planos provisionales de la mina.

El estudio no se ha limitado a una simple cartografía 3D, se ha estudiado también desde un punto de vista geológico y mineralogico, identificándose las zonas seguras y las que hay que evitar por su inestabilidad o peligrosidad. También confirma que, contrariamente de lo que se podría pensar, las galerías no se encuentran por debajo del pueblo y que no hay  ninguna casa que haya sido construida enteramente sobre labores subterráneas. En el siguiente plano superpuesto en Google Maps podemos ver la extensión de estas galerías con respecto a la montaña:

 

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Los datos confirman la presencia de amplias salas bajo la montaña, apropiadas para diversas actividades turísticas y, posiblemente, a otras actividades económicas que pueden suponer un plus para la población. La red de galerías es caótica, tal y como lo hacía suponer la historia de esta mina, en los que se siguió una capa muy irregular de mineral de hierro.

 

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En las fotografías superiores, la sala principal de la mina Mulata, iluminada en ocasión de la visita del alcalde de Bédar, Angel Collado, junto a uno de los concejales y el policía local.

Otro de los objetivos era confirmar los datos tanto históricos como procedentes de la tradición oral que afirmaban la existencia de un túnel de transporte en la parte más baja de la mina que comunicaba los barrancos de la Fuentecica con el de la Cueva Oscura y que se utilizó para dirigir el mineral de hierro de La Mulata hasta el cargadero del ferrocarril.

 

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En la fotografía superior, la búsqueda de minerales en la pared de una de las galerías.

 

 

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Dicha galería de transporte se construyó en el emplazamiento de un antiguo punto de agua de la localidad, la Cueva Oscura. Esta galería, a la que por el momento solo se puede acceder por el interior de la mina, sigue recogiendo este agua. Para su exploración y cartografiado, los geólogos han tenido que improvisar un calzado impermeable que les permitiera pasar por la galería semi-inundada, como se observa en la fotografía superior.

 

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En la fotografía superior, sección de la galería inferior de transporte de la vía Mulata, con el curso de agua.

 

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Punto final del túnel de transporte de la mina Mulata. El trayecto se encuentra obstruido en el punto en el que se alcanzaba la tolva cónica que se encontraba en el barranco de la Fuentecica y que sería para transportar el mineral de otras minas adyacentes a la Mulata, en concreto la Segunda Mulata (el conocido como Pozo Plaza) y la mina Mozambique. Como se observa en la fotografía superior, la galería estaba reforzada con mampostería en este punto. La tolva fue completamente colmatada de escombros y tierra, que a su vez obstruyó la galería inferior al caer por la compuerta de carga.

 

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A la galería de transporte también conecta con este pozo, que se corresponde en superficie al pozo que se encuentra más o menos en el centro de la roza del Indio, y que se encuentra parcialmente obstruido. Fue utilizado seguramente para poder cargar el mineral de la cantera.

 

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El Pinar de Bédar: los partidarios de la Compañía de Águilas

La minería en el Pinar de Bédar tiene una larga e interesante historia. Aunque probablemente fueron explotadas sus vetas de cobre en la prehistoria y las de plomo por los romanos y en época hispano-musulmana, los primeros datos documentales de su explotación nos llevan al siglo XVII, en el que se registra una intensa actividad.

El prolongado periodo de explotación entre 1843 y 1926 se puede dividir en varios periodos muy bien definidos, en los que se alternan fases de minería artesanal y otras de intensa mecanización.

 

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Restos de un ataifor de época nazarita hayado en una escombrera de una mina de plomo en La Gamberra.

 

El periodo más largo y del que tenemos más información es el de los “partidarios de la Compañía de Águilas”, que trabajaron en estas minas aproximadamente entre 1885 y 1926. Esta información procede de varios documentos, en especial algunas cartas de los directores mineros de la Compañía de Águilas, pero el que más información aporta es sin duda el ingeniero Otto Pütz, que en 1906 visita estas minas, experiencias que recoge en un artículo que publicó en una revista alemana.

 

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Los partidarios utilizaban simples tornos de albardilla para el acceso a los pozos. Para bajar simplemente etrelazaban la pierna en la soga de esparto.

 

La Compañía de Águilas, que había adquirido el coto minero de El Pinar de Bédar, había intentado sacar beneficio en esta minas de plomo por medio de una gran inversión en maquinaria. Sin embargo, tuvo que abandonar el proyecto en 1884 ante la falta de beneficios. Sin embargo, esto no supuso el fin de la minería.

La Compañía decidió dar partidos de rebusca a los mineros, con el fin de retener a los trabajadores, pues estaba en marcha un nuevo proyecto de explotar las cercanas minas de hierro de Serena. Estos “rebuscadores de la sierra” o “partidarios”, que era como los conocían, buscaban por cuenta propia el mineral que podía haber quedado en las diferentes minas y vaciaderos, llegando a beneficiar hasta 300 toneladas de mineral al mes.

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Criba cartagenera, esquema realizado por Otto Putz de las utilizadas en el Pinar de Bédar.

 

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Mesa de arroyo o “Royo”, de los utilizados en el Pinar de Bédar (O. Putz).

 

La Compañía de Águilas les arrendaba parcelas de terreno, que explotaban de forma autónoma. Además, la Compañía les proporcionaba el agua necesaria para el lavado de minerales, comprándoles luego el mineral concentrado que habían obtenido.

A pesar de la dificultad del trabajo, llegaron a haber hasta 100 de estas explotaciones en 1906, en las que en algunas trabajaban familias enteras. En estas pequeñas parcelas, por las que pagaban una pequeña cantidad a la Compañía, se concentraban numerosos pozos y galerías. Había muchos niños empleados en los trabajos, y aunque se trabajaba en alguna mina, la mayor parte de las tareas eran de lavado de minerales. No era raro que las escombreras que un partidario había lavado ya, fueran lavadas de nuevo por otro para aprovechar hasta la más pequeña partícula de mineral.

 

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Diferentes casas-cueva ocupadas por los mineros que trabajaban para la Compañía de Águilas. Disponían de alacenas, minúsculas habitaciones y un hogar con chimeneas improvisadas en la roca. La última fotografía muestra uno de los hornos de la fundición Carmen rehabilitado como vivienda.

 

En las pocas minas en explotación se trabajaba a cielo abierto, pero también por medio de pozos. En los pozos se utilizaban los tornos de albardilla, las cuerdas y cestas eran de esparto y los mineros bajaban por ellos simplemente enlazando su pierna en la soga, sin otra medida de seguridad. Los niños eran especialmente utilizados en las minas, pues su pequeño tamaño les permitía acceder más fácilmente, transportando el mineral en unas cestas que llevaban a la espalda.

Casi todo el mineral extraído, al igual que las escombreras, debía ser sometido a un tratamiento que les ocupaba la mayor parte del tiempo. Primero trituraban el mineral con unas pesadas mazas con mango de madera flexible, que volteaban por encima de la cabeza para golpear con más fuerza. Algunas de los partidarios poseían molinos trituradores propulsados por mulas, pero era tal su coste que era muy raro que se utilizaran.

Para el lavado se utilizaban diversas máquinas.  Dejando a parte las cribas cartageneras, se usaban unas copias artesanales de maquinaria moderna, pero fabricadas con los materiales que estos mineros tenían más a mano.  Su construcción permitía que fueran fácilmente desinstaladas y trasladadas a otra zona o vaciadero.

 

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Casa-cueva al parecer realizada aprovechando una explotación minera pre-existente.

 

Primero se usaba la criba cartagenera, con el que se recuperaban las partículas más gruesas. Se trataba de un gran cajón con agua y una criba que se accionaba con una palanca. Lo que pasaba por la criba y se depositaba en el fondo del cajón se llevaba a una máquina llamada “Royo”, o mesa de arroyo. Era una tabla larga ligeramente inclinada en la que se exponía el mineral a una corriente de agua que se llevaba las partículas menos densas.  Conforme se lavaba, y a base de numerosas repeticiones, la tierra se iba volviendo más gris, hasta que la galena estaba lo suficientemente concentrada como para poder ser vendida. Un operario se encargaba de ir retirando el mineral limpio y poniendo más tierra, sin interrumpir el proceso de lavado.

La tercera y última máquina era el “Rumbo”, forma en que se conocía a estas copias artesanales de los “round-buddles” de origen inglés. En el Rumbo se lavaba la tierra arrastrada por el agua en los Royos, que se sacaba con una azada especial llamada “rodillo”. Esta arena fina todavía contenía partículas de galena que eran susceptibles de ser concentradas con el Rumbo.

El Rumbo era una superficie cónica con muy poca inclinación. La arena se arrastraba con agua hasta la superfície cónica, por la que descendía lentamente ayudada por unos fragmentos de lona que rotaban lentamente (de forma manual). La galena se quedaba en la zona más central mientras que las partículas más ligeras eran arrastradas más hacia la periferia. De esta manera se recogía la parte central, que era de nuevo pasada por la máquina, y así de 4 a 5 veces, en un proceso que llevaba aproximadamente una hora.

El trabajo se llevaba a cabo durante largas horas bajo el sol abrasador. El beneficio era muy poco, pero les permitía sobrevivir. Muchos de estos mineros vivían en pequeñas e insalubres casas-cueva. Incluso se llegaron a habilitar los hornos de la antigua fundición Carmen como vivienda improvisada para estos mineros. A pesar de la ineficiencia de estas máquinas artesanales, estos mineros obtenían beneficios gracias a la repetición sin pausa de los diferentes procesos de lavado. Además del plomo, se obtenía, como producto secundario, una cierta cantidad de mineral de cobre, pero de escasa calidad.

 

 

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Dibujo y reconstrucción a escala de uno de estos rumbos descritos por O. Putz en 1906. como los rumbos mecanizados de los que derivaban, la plataforma circular era de de 4 métros de diámetro, tamaño óptimo para rentabilizar el lavado.

 

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Plataforma de un “round-buddle” parcialente desenterrada. Se trata de una de las que funcionaron en lavadero mecánico de la mina Reforma a la par que el lavadero Grande de El Pinar (1882-1884). La plataforma está construida de mortero de cal y se puede observar el lugar donde estaba el eje y los radios que se utilizaron para su construcción. El diámetro es de 4 métros.

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Ampliación de una fotografía de José Rodrigo en el que se muestra el round-buddle excavado en la fotografía anterior, que formaba parte de una batería de estos artefactos, todos movidos por una máquina de vapor. Los elementos básicos eran los mismos, en azul se observa la plataforma circular de 4 métros, el amarillo los soportes del eje, y el rosa los depósitos para el mineral  y el agua.

 

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Restos de un rumbo artesanal ubicado en la mina Aprovechado. de 1,8 métros de diámetro, está ya lejos de los 4 metros de los primeros Rumbos, por lo que debe tratarse de uno de fase tardía.

 

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Ensayo de lavado con “Rumbo” a escala, de 15 cm de plataforma. La característica más importante para su funcionamiento era la inclinación de la pendiente de la plataforma de lavado. Rumbos con plataformas de menos de 4 metros podían funcionar perfectamente, tal y como lo demuestra esta miniatura de 15 centímetros de plataforma pero con la inclinación correcta. Sin embargo, estos Rumbos en miniatura debían ser muy ineficaces y requérir de muchas más repeticiones para obtener los mismos resultados que con uno más grande.

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El lavado con el Rumbo era una tarea repetitiva y monótona. A falta de máquina que moviera el ingenio, habitualmente era un muchacho el que, subido a la traviesa, accionaba el eje.

 

Aunque cueste de creer, este tipo de minería se mantuvo hasta 1926. Los restos estudiados en El Pinar nos llevan a pensar que los diferentes sistemas de lavado utilizados por estos partidarios sufrieron una especie de “regresión”. Por ejemplo, de los 4 métros de diámetros que tienen los Rumbos descritos por Putz (al igual que los rumbos mecanizados de los que derivan), se han encontrado algunos rumbos de tan solo 1,5 metros de diámetro. Aunque estos “mini-rumbos” eran sin duda capaces de lavar mineral, debían ser muy ineficaces, lo que en la práctica supondría un aumento del tiempo necesario para lavar una misma cantidad de mineral.

Sea como fuere, en 1916 se registra una producción anual ya bastante reducida procedente de los “partidarios”, tan solo 74,6 toneladas. Esta cantidad se redujo a unas casi residuales 44 toneladas en 1926, cuando ya solo trabajaban en las minas 62 mineros. Aunque se dio posteriormente algún partido de rebusca, se puede considerar este año de 1926 como el del fin de la minería del plomo.

 

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Marcados en rojo, la ubicación de los restos de “Rumbos” artesanales conocidos. Estos se encuentran en el paraje de La Gamberra, mina Reforma, mina Aprovechado y barranco de San Marcos. En cuanto a los puntos en amarillo, indica la presencia de casas-cueva, especialmente abundantes cerca de la fundición Carmen de Bédar y en la parte más alta del barranco del Gato. Había más de estas casas-cueva cerca el centro de la urbanización, desparecidas actualmente.

 

 

¡Salvad la chimenea de Bédar!

 

Hace mucho tiempo que la chimenea de la fundición de plomo Carmen de Bédar  presenta unas grietas alarmantes. Siendo como es la última chimenea ligada al pasado minero de Bédar que queda en pie, sería una verdadera lástima que se viniera abajo. Desde hace tiempo que se pide que se haga algo, pero al fin parece que algo empieza a moverse.

Esta fundición de plomo, construida en 1845, es una de las más singulares de las construidas en el levante almeriense, y la más alejada de la costa, lo que explica su características especiales, de las cuales ya hemos hablado anteriormente. Sus hornos de reverbero reconvertidos en viviendas precarias de mineros es uno de los aspectos más curiosos que nos muestra esta fundición.

 

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El elemento más distintivo de las fundiciones de plomo es, sin duda, su chimena. La de Carmen de Bédar ha resistido a más de ciento cincuenta años de minería intensiva y urbanizaciones igualmente intensivas. En cierta manera es un auténtico milagro que todavía esté en pie.

 

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Pero poco a poco los vecinos de Bédar se han ido sensibilizando con la importancia de conservar su última chimenea. en especial los que más cerca la tienen, los habitantes de la urbanización de El Pinar de Bédar. De esta manera, se ha iniciado una recogida de firmas para que se pueda exigir  al área de Cultura de la Diputación de Almería, que ponga las medidas necesarias para impedir la pérdida de este elemento fundamental del patrimonio de Bédar.  Una solución rápida para parar su deterioro es realmente fácil, tal y como ha puesto de manifiesto uno de los miembros de Bédar Sostenible, que ha confirmado que con un simple cerclaje metálico en la parte superior se puede evitar que se abra la estructura y se derrumbe.

Esta recogida de firmas, vehiculada por la asociación Bédar Sostenible, se mantendrá abierta por dos semanas. Por supuesto, todo el mundo que esté cansado de quejarse y lamentarse y quiera pasar a la acción, puede ayudarnos contactando con la asociación al mail Bedarsostenibleinfo@gmail.com para poder participar. Además, es posible incorporarse al nuevo grupo de Whatsapp de Bédar Sostenible, para todos aquellos que quieran participar en los diferentes proyectos que se llevan a cabo.

 

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Bédar: la mina Unión de Tres Amigos

EboAntes de empezar con el tema de hoy, quiero recordar a un buen amigo y vecino ilustre que lo fue de Bédar, que nos ha dejado hace poco. Ebo Hellemann nos deja a la edad 84 años. El ingente trabajo de recopilación de este ingeniero de minas se ha convertido en un referente para los que estudiamos el patrimonio minero almeriense. Su página Mining Andaluz ha sido una obra de consulta, y sigue siéndolo ahora que su legado ha sido incorporado en :

http://minasdealmeria.es/mining/

A Ebo Hellemann dedico este post, dedicado a una de las minas de hierro más icónicas y antiguas de Bédar, la mina de Tres Amigos.

Avant de commencer avec le sujet d’aujourd’hui, je veux me souvenir d’un bon ami et voisin illustre de Bédar qu’il s’est éteint la semaine dernière. Ebo Hellemann nous laisse à l’âge 84 ans. Le travail de cet ingénieur des mines s’est converti en un référant pour ceux qui étudions le patrimoine minier d’Almeria. Sa page web Mining Andaluz est un ouvrage de référence, bien que son legs a été incorporé sur le site http://minasdealmeria.es/mining/

Je voudrais dédier ce post à Ebo, un résumé sur une des mines en fer plus antiques de Bédar, la mine Tres Amigos.

 

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Ubicación de los diferentes pozos con respecto al trazado del ferrocarril en su origen en la tolva en embudo del ramal de la mina Mulata. Placement des différents puits au côté du tracé du chemin de fer depuis son origine dans la trémie de l’embranchement de la mine Mulata.

 

Como otros lugares de Bédar, Tres Amigos, los pies del cerro Mojón, es un paraje que debe su nombre a la historia minera. Los datos de los que disponemos nos remontan al año 1857, antes de que se creara la sociedad Orozco y Cía. Gracias a los archivos de la familia Berruezo, que fueron importantes promotores mineros en la zona, sabemos de la existencia de La Sociedad para la explotación de la mina Jesús Nazareno, que hasta el momento tiene el honor de ser la primera sociedad minera ligada a la explotación de mineral de hierro de la que tenemos constancia en Bédar durante el “siglo minero”, el siglo XIX. Se trata de un contrato en el que Francisco Berruezo Ayora, representante de la sociedad, se obligaba a extraer 4000 quintales de mineral de hierro que entregaría al alemán afincado en Garrucha, Adolfo Kaiser, a un precio de 8 maravedís por quintal.

Située aux pieds du cerro Mojón (ce que veut dire la colline du borne), le parage de Tres Amigos doit son nom à l’histoire minière. Les données dont nous disposons remontent à un an avant la création de la société minière Orozco et Cía. Les fichiers de la famille Berruezo, qui sont un des promoteurs miniers les plus importants dans la zone, nous avons la connaissance de l’existence de la Société pour l’exploitation de la mine Jesús Nazareno. Cette société a l’honneur d’être la société minière plus ancienne dont nous avons constance à Bédar pedant le « siècle minier », le XIXème siècle. Il s’agit d’un contrat pour lequel Francisco Berruezo Ayora, représentant de la société, s’engageait à extraire 4000 quintaux du minerai de fer qu’il devrait livrer à Adolfo Kaiser, domicilié à Garrucha, à un prix de 8 maravédis.

 

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Edificio para la máquina de extracción en el pozo número 1. El pozo ha sido completamente tapado, por lo que por mucho tiempo se consideró como un edificio de oficinas. Al fondo se observa la cantera de la mina. Sur la photos supérieures, le bâtiment de la machine d’extraction dans du puits número 1. Le puits a été complètement bouche, c’est pour cela qu’on a considéré ces restes comme un édifice de bureaux. Au fond on peut voir la carrière de la mine. 

 

Esta primitiva mina Jesús Nazareno debió estar ubicada en los crestones de mineral visibles que se encuentran junto a donde hoy se ubica la carretera de Bédar a Los Gallardos. Posiblemente sea la misma mina, o colindante de la que posteriormente fue explotada por la sociedad Orozco y Cía. Se trataba en este caso de la mina El Corazón de Jesús, una de las que proporcionó el mineral para la ferrería de los Orozco en Garrucha durante los años sesenta del siglo XIX. Estaba ubicada en el lugar dicho del Corral, pozo del padre Cura, en el paraje del Cerro Mojón.

Cette mine Jesús Nazareno étati placée sur les affleurements de minerai qui se trouvent à côté de l’actuel route Bédar-Los Gallardos. Il s’agit, probablement, de la même mine que l’exploitée pour la Société Orozco et Cía, la mine Corazón de Jesús. Cette mine a fourni le minerai pour la fonderie que la famille Orozco avait installé à Garrucha dans les années soixante du XIXème siècle. Cette mine s’y trouvait dans le site nommée del Corral , dans le lieudit le puits del padre Cura , au parage du cerro Mojón.

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Restos del pozo número 2. El pozo está también tapado, aunque se aprecia parte de su sección. Los soportes de un castillete de madera todavía son visibles. Sur les photos supérieures, les restes du puits numéro 2. Le puits est aussi bouché, bien qu’une partie de sa section est toujours visible. Les supports d’un chevalement en bois sont encore visibles.

 

En 1875 se demarcó en esa zona la que sería la definitiva, la famosa Unión de Tres Amigos, demarcada en por Juan Manuel de Haro en la rambla de Bédar. Para su gestión, se creó la Sociedad minera La Reforma, siendo el presidente José Peña y contando entre sus miembros a Francisco Berruezo López y George Pecket. La mina fue arrendada a George Pecket para su explotación en 1890, ya planteándose la necesidad de construir un ferrocarril u otro medio de transporte masivo.

La concession d’Unión de Tres Amigos a été délimitée sur ce parage en 1875, elle a été registrée par Juan Manuel Haro, sur le ravin de Bédar. Pour pouvoir la gérér, les propriétaires ont crée la Société minière La Reforma, dont José Peña était le président et qui racontait parmi ses membres Francisco Berruezo López et George Pecket. La mine avait été louée à M. Pecket pour son exploitation en 1890, avec la condition de construire un chemin de fer pour le transport des minerais.

 

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Las fotografías superiores muestran la entrada, trancada de acceso y galería con plano inclinado del pozo número 3. Se trataría de uno de las dos galerías con planos inclinados principales para la explotación de la mina. Sur les photographies supérieures montrent l’entrée, la galerie d’accès et le plan incliné du puits número 3. Il s’agit de l’un des deux galeries principaux avec des plans inclinés pour l’exploitation de la mine. 

 

Finalmente, y gracias a los esfuerzos de Pecket, la sociedad minera de Chávarri se hizo con los arriendos de diferentes minas en Bédar, entre ellas la de Tres Amigos, con la condición de la construcción de un ferrocarril minero. Este ferrocarril se acabó de construir en 1897, con dos ramales que recogían el mineral de las diferentes minas y lo conducían a una estación reguladora en un punto estratégico, precisamente en terrenos de la mina que nos ocupa hoy.

El ferrocarril permitió una intensa explotación de esta concesión, que acabó dando nombre tanto a la estación de ferrocarril primero y a todo el paraje después. Desde entonces toda la zona del barranco de Bédar que se encuentra a los pies del Cerro Mojón.

Finalement, et grâce aux efforts de M. Pecket, la société minière de Chávarri a pris la location de plusieurs mines de fer à Bédar, y compris Tres Amigos, toujours avec la condition de la construction d’un chemin de fer.

Le chemin de fer minier est fini en 1897 et il bénéficiait de deux embranchements pour le service des différentes mines. La station de départ s’y plaçait sur un point stratégique, précisément dans les terrains de la mine qui nous occupe aujourd’hui. Le chemin de fer a permis une intense exploitation de cette mie, qui a fini finalement pour donner le nom à la station d’abord, et puis à tout le parage placé aux pies du cerro Mojón.

 

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En la fotografía superior, el pozo número 4, de sección rectangular, ya tapado con una capa de cemento para evitar accidentes. Estaba protegido por un pequeño edificio. Sur la photographie supérieure, le puits número 4, de section rectangulaire, déjà bouché avec une couche en ciment pour éviter des accidents. Il était protégé par un petit bâtiment.

 

A parte de las propias instalaciones del ferrocarril, incluida la casa-dirección de la sociedad de los Chávarri, nos encontramos con importantes labores mineras. Destaca una explotación a cielo abierto de la que queda un corte de unos 200 metros de largo. La capa de mineral, que se presentaba en la falda de la sierra, buzaba en dirección suroeste, en una delgada capa que en algunos puntos era de tan solo metro y medio de espesor. La explotación fue difícil, pero la buena ley del mineral y la cercanía del transporte hicieron que se trabajara intensamente en ella.

En plus des installations du chemin de fer, y compris la maison-direction de la société du marquis de Chávarri, nous trouvons des importants travaux miniers. On peut observer une exploitation à ciel ouvert d’environ 200 mètres de longueur. La couche minérale montrait un fort pendage en direction sud-ouest, et elle était très mince, dans quelques endroits ne montrait que un mètre et demi d’épaisseur. L’exploitation a été très difficile, bien que la bonne loi du minerai et la proximité du transport ait permis son exploitation.

 

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En las fotografías superiores, el pozo número 5. Actualmente también se encuentra tapado. Al igual que el anterior, su función nos es desconocida.  Sur les photographies supérieures, le puits número 5. Actuellement il trouve aussi bouché. Comme l’antérieur, sa fonction reste ignorée.

 

La cantera se realizó durante a la vez que se construyó el ferrocarril, tal y como se deduce de la poca documentación conservada. Las labores subterráneas también empezaron a prepararse en el momento de la construcción del ferrocarril, obligados por el buzamiento de la capa de mineral. En 1896 ya se instaló una máquina fija de vapor por medio de una vía portátil para las vagonetas cargadas de mineral

Se practicaron dos galerías muy inclinadas que descendían por la capa de mineral, dotadas de planos inclinados por los que se extraía el mineral. A derecha e izquierda de los mismos se iban formando los pisos de explotación, a diferentes niveles. Del segundo plano se extraía un mineral muy mezclado con arcilla, lo que requería un difícil trabajo de tría.

Selon les documents conservés, la carrière a été coupée à la fois qu’on construisait le chemin de fer. Les travaux souterrains ont aussi commencé au moment de la construction du chemin de fer, obligés par le fort pendage de la couche. En 1896 la société avait installé une machine fixe à vapeur avec un plan incliné portative pour les wagonnettes de minerai.

La couche de minerai a été exploitée au moyen de deux galeries inclinées qui poursuivaient le minerai et dotées de plans inclinés pour l’extraction du fer. Des étages d’exploitation se formaient à droite et à gauche de les galeries principales, à différents niveaux. La deuxième galerie fournissait un minerai très mélangé avec de l’argile qui requérait un lourde travail de tri postérieur.

 

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Esquema de uno de los planos inclinados de la mina Tres Amigos (Alfonso Sierra, 1926). La galería sigue el buzamiento de la capa de mineral, con galerías a ambos lados para su explotación. Schéma de l’un des plans inclinés de la mine Tres Amigos (Alfonso Sierra, 1926). La galerie suit le pendage de la couche de minerai, avec des galeries aux côtés pour son exploitation.

 

La mina tenía fama de peligrosa, pues a parecer de los mineros precisaba de fortificaciones y otras precauciones para evitar desgracias. Ya en 1897 moría en su plano inclinado Isidoro Arriola, un importante empleado de la sociedad Chávarri, al caer en la vía y ser arrollado por una vagoneta. En 1907 se habla de un peligroso hundimiento que casi estuvo a punto de enterrar a casi 30 mineros.

Como otras minas de Bédar, también precisó de trabajos de desagüe, lo que complicaba el avance de las labores en profundidad.

La mine avait une très mauvaise réputation chez les mineurs. A son avis, la mine avait besoin des fortifications et d’autres précautions pour éviter des malheurs. En 1897,  Isidoro Arriola, un important employé de la société du marquis de Chávarri, est décédé dans un des plans inclinés. M. Arriola a tombé sur les rails et a été percuté par un wagonnet. En 1907 un éboulement a presque failli tuer les 30 miniers qu’y travaillaient. En plus, et comme d’autres mines de Bédar, il a fallu des travaux de drainage pour poursuivre l’exploitation en profondeur.

 

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Restos del edificio de máquinas y otras instalaciones auxiliares del pozo número 6. Fue explotada por Hierros de Garrucha. Sur les photographies supérieures, les restes du bâtiment de la machine de extraction et d’autres installations auxiliaires du puits número 6. Elle a été exploitée par la société Hierros de Garrucha. 

 

Como todas las minas explotadas por Chávarri, la explotación fue bastante irregular. En algunos momentos solo trabajaron en ella dos parejas de picadores. A pesar de todo los trabajos alcanzaron una profundidad tal que la compañía experimentó verdaderos problemas para seguir la explotación, por lo que se centró en las galerías más altas, que aunque con menos mineral, la explotación era mucho más económica.

En 1916 la mina contaba con dos máquinas de extracción con todos sus accesorios, 3 volquetes de minas de 400 kg de capacidad y cinco de una tonelada. Además había instalado un torno de madera y una fragua portátil para la reparación de herramientas.

Comme toutes les mines exploitées par la société Chávarri, l’exploitation a été assez irrégulière. A certaines époques il n’y avait que deux paires de piqueurs. Malgré tout, les travaux ont atteint une profondeur telle que la compagnie a expérimenté difficultés pour poursuivre l’exploitation, c’est pour cela qu’ils se sont concentrés sur les galeries les plus hautes, plus économique à exploiter mais avec moins de minerai.

En 1916 la mine disposait de deux machines d’extraction avec tous ses accessoires, 3 wagonnettes de 400 kg et 5 d’une tonne. On y avait aussi un tour en bois et une forge portative pour la réparation d’outils.

 

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Fotografía publicada en el periódico El Yugo el 1 de abril de 1959. Photographie de l’exploitation du puits Tres Amigos, El Yugo 1 avril 1959.

 

Los restos que actualmente se pueden encontrar en esta mina incluyen la presencia de 3 pozos conocidos, una galería inclinada con los restos de haber dispuesto de un plano inclinado, las ruinas de una caseta de máquinas (aunque sin retos del pozo al que debía servir) y aún otro pozo taponado con indicios de haber estado provisto de un castillete de madera.

Les restes qu’on y peut trouver actuellement incluent 6 puits, un d’eux avec les restes d’avoir disposé d’un plan incliné, les ruines d’un bâtiment pour la machine à vapeur et un puits bouché avec d’indices d’avoir être pourvu d’un chevalement en bois.

 

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Pozo número 6 y soporte del castillete metálico instalado por Hierros de Garrucha. Sur les photographies supérieures, le puits numéro 6 et une des fixations du chevalement métallique installée pour Hierros de Garrucha.

 

Uno de estos pozos, de 50 metros de profundidad, fue puesto de nuevo en explotación a mediados del siglo XX por parte de la empresa Hierros de Garrucha. En él se instaló un castillete metálico y una máquina de extracción, aprovechando parcialmente las estructuras de las primeras minas. El mineral se almacenaba en unas tolvas metálicas desde donde se cargaba en los camiones que lo llevaban a Garrucha.

Un de ces puits, de 50 mètres de profondeur, a été mis à nouveau en exploitation au XXème siècle de la part de la compagnie minière Hierros de Garrucha. Ils ont installé un chevalement métallique et une machine d’extraction, en profitant les structures déjà existantes de la première exploitation. Le minerai était stocké dans des trémies métalliques d’où il se chargeait dans des camions pour le porter à Garrucha.

 

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Pequeña galería cercana al pozo número 6. Sur la photographie supérieure, une petite galerie proche du puits número 6.

 

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Reconstrucción del pozo de Tres Amigos durante su explotación por Hierros de Garrucha. Reconstruction de la mine Tres Amigos pendant son exploitation par Hierros de Garrucha.

Una reliquia de las minas de Bédar. Une relique des mines de Bédar.

Vamos a hablar hoy de uno de los pocos restos que han sobrevivido de las viejas minas de Bédar y que hemos  podido recuperar, en vistas de poder donarlos al futuro museo de las minas de Bédar.

Su recuperación ha sido posible gracias  a las gestiones de Andrew Devey, residente de El Pinar que realizó todas las gestiones para su cesión.

Se trata de una pieza muy especial, pues es uno de los primeros cascos industriales de seguridad utilizados. Lejos de lo que pueda creerse, durante las antiguas minas de bédar (mediados del siglo XIX y principios del XX), los mineros no utilizaban cascos de forma habitual. Los cascos que se utilizaban, si se utilizaban, eran simples protecciones de cuero. No es hasta 1919 que la empresa de Edward D. Bullard patentó el primer casco de protección industrial, fabricado en lona endurecida al vapor, con pegamento y pintura de color negro. Los primeros modelos estaban claramente inspirados en los cascos con ala M1917 “Brodie”, que usaron los soldados ingleses durante la Primera Guerra Mundial.

 

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El casco, hallado en El Pinar de Bédar, es claramente uno de estos primeros modelos. La capa de lona presenta todavía restos de pegamento y pintura negra, tal y como se describen estos primeros modelos. Este ejemplar fue expuesto en el bar de El Pinar durante mucho tiempo, hasta el fallecimiento de sus propietarios, tras lo cual, su hija lo cedió en vista de su exposición en el futuro museo de Bédar. Le damos las gracias.

 

Nous allons parler aujourd’hui d’un des rares restes des anciennes mines de fer de Bédar qui ont survécu et que nous avons pu récupérer pour le futur musée des mines de Bédar. Cela a été possible grâce aux démarches d’Andrew Devey, un anglais résidant à El Pinar. Il s’agit d’une pièce vraiment spécial, car nous reconnaissons une des premiers casques de sécurité industriels fabriqués. Loin de ce qu’on peut croire, les miniers ne portaient pas des casques dans cette époque-là (dans le moitié du XIXe siècle et le principe du XXe), tout au plus des protections en cuir.

 

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C’est en 1919 qu’Edward D. Bullard dépose le brevet du premier casque de protection industrielle. Les premiers modèles étaient de bâche endurcie sous vapeur, avec de la colle et de la peinture noire, inspirés dans les casques M1917 « Brodie » qui portaient les soldats anglais pendant la Première Guerre Mondiale.

Sans doute, le casque, trouvée à El Pinar de Bédar s’agit d’un de ces premiers modèles, on voit toujours les restes de colle et de la peinture noire originale sur la surface dénudée de bâche. Depuis sa découverte, cet exemplaire a été exposé dans le bar de El Pinar pendant beaucoup d’années, jusqu’au décès de ses propriétaires. Finalement, la fille des propriétaires l’a cédé en vue de son exposition dans le futur musée de Bédar, et nous le remercions.

 

La fundición Carmen de Bédar: estado de la investigación

Volvemos hoy a hablar de un elemento del patrimonio arqueológico industrial más notables de Bédar, la fundición Carmen. Su nombre era el de Carmen de Bédar y no Virgen del Carmen como hemos visto en algún lado.

No hay absolutamente ninguna documentación sobre esta fundición, al menos de momento. Tan solo sabemos que fue registrada en 1845 por Francisco Cano Torres en el paraje de la arboleja del Pino. Es casi seguro que estuvo ligada a una sociedad minera poco conocida, de nombre Alfonso Moreno y Compañía, que en esos años parece que desarrolló una intensa actividad tanto en el Pinar como en escoriales de plomo cercanos al pueblo.

 

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Barajamos la posibilidad de que la actividad de esta fundición se prolongara hasta 1848, en la que posiblemente fue completada con una estación de lavado de minerales para el aprovechamiento de escoriales procedente de unas concesiones registradas por Miguel Aduncín y José Giménez Peña. De esta manera, se recoge la instalación de un lavadero de nombre muy poco imaginativo (se llamó Lavadero), en febrero de 1848, a nombre del mismo José Giménez.

Sin embargo, no deja de ser una mera hipótesis que Lavadero fuera una ampliación de Carmen de Bédar, aunque es posible por las fechas. Lo que es seguro es que la actividad de esta fábrica no continuara más allá de 1848, de otra manera hubiera sido mencionada por Madoz en su obra.

 

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Imagen Google Maps de la fundición Carmen de Bédar.

 

Los restos de la fundición son en todo equiparables a las construidas en toda la zona a partir de 1841, tras la fiebre minera desatada tras el descubrimiento del Jaroso en sierra Almagrera. A diferencia de otras fundiciones más conocidas de la costa, la fundición bedarense ha pasado mucho tiempo desapercibida, creyéndose parte de las instalaciones que la todopoderosa Compañía de Águilas estableció a partir de 1885. Sin embargo, la vetusta fundición sobrevivió a esta agitada época de finales del siglo XIX. Poco faltó para que desapareciera definitivamente en 2004 víctima de las urbanizaciones, tal y como le pasó al desafortunado Lavadero Grande, pero se salvó casi milagrosamente.

Sin embargo, la fundición sigue amenazada por el abandono. Tampoco se ha respetado su entorno inmediato, que ha sido allanado como parte del ya obsoleto plan urbanístico de El Pinar. Pero si no se actúa rápido, tanto la chimenea como el inusual horno de cuba de la fundición pronto no serán más que recuerdos, amenazados como están por grietas que ponen en peligro su estabilidad estructural. Vuelvo a señalar a las autoridades competentes, y no sé cuantas veces van ya, que si no se apuntalan rápido estas estructuras, acabarán cayendo.

La fundición bedarense posee algunas características muy inusuales, si las comparamos con sus contemporáneas, características que nos ha llevado mucho tiempo analizar y comprender y que expondremos en el presente post, con ánimo de despertar el interés de las autoridades que han de conservar este importante elemento patrimonial de Bédar.

Nos ayudaremos para ello de una imagen de Google Maps donde hemos marcado las principales secciones de la fundición y donde hemos marcado la procedencia de los principales restos encontrados.

 

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Estructuras principales de la fundición Carmen de Bédar. En amarillo se representan los hornos de reverbero y de manga. En azul las conducciones hidráulicas, lavadero y depósitos. En naranja el pozo de extracción. En verde almacenes y oficinas. En rojo se indican la posición de diferentes artefactos hallados durante la investigación.

 

La primera de las estructuras que identificamos son las de fundición (A-amarillo). Es innegable la presencia de tres hornos de reverbero, con tres hogares paralelos que permitirían fundir el plomo en los hornos que habrían estado ubicados justo encima, en una sección que, por la presencia de restos de pilares, estuvo cubierta. De estos hornos no quedan más que algunos restos de ladrillos refractarios y algunas escorias de fundición.

 

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La chimenea de la fundición Carmen de Bédar lleva más de 150 en pie, pero el tiempo y el abandono pasan factura. Si no se toman medidas pronto, acabará cayendo la última chimenea de Bédar.

 

La evacuación de los humos, de toxicidad conocida desde antaño, eran conducidos por una pequeña galería de condensación de humos de 28 metros hasta la chimenea, ubicada en lo más alto de un pequeño cerro. Esta es la primera característica anómala de esta fundición. Aunque la chimenea se alejaba para evitar intoxicar a los operarios, las galerías de humos tenían otra función más práctica, pues eran la forma de recuperar el plomo que se encontraba en los humos. Por sublimación, el plomo se condensaba en las paredes de dichas galerías. Cuanto más larga era la galería, más plomo podía recuperarse. Es por eso que estas galerías eran lo suficientemente grandes como para permitir el paso a un hombre, siendo a veces muy largas y sinuosa para maximizar la recuperación del preciado metal.

 

CONDENSACION

Galería de humos de la fundición Carmen de Bédar. Con 28 metros de largo y apenas 1 metro de ancho por 72 cm de alto, no permitía la recuperación de plomos sublimados y alejaba a duras penas los humos tóxicos de la fundición, priorizando del tiro de los hornos para el ahorro de combustible.

 

Sin embargo, cuanto más larga era la galería, menor era el tiro del horno y más combustible se precisaba para la fundición (en el caso que nos ocupa, carbón coke inglés). Esta corta galería, que además era de muy pequeñas dimensiones (imposible que un operario pudiera pasar por dentro para recuperar el plomo sublimado) indica que la prioridad era el ahorro de combustible. No es nada raro, pues la lejanía relativa del puerto de Garrucha debía suponer un gasto de transporte que no debía ser compensado por el plomo recuperado en dicha galería. Recordamos la presencia de preocupantes grietas que amenazan con acabar con la última chimenea de Bédar.

 

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Hogares de los hornos de reverbero de la fundición Carmen de Bédar. Posteriormente fueron rehabilitados como vivienda (precaria) de los mineros partidarios que, para la Compañía de Águilas, extraían y lavaba el mineral de plomo de los agotados criaderos.

 

Otro aspecto  muy curioso el extraño y artístico horno de cuba o de manga (B-amarillo), de unos 10 metros de altura, ubicado en uno de los extremos del complejo. Estos hornos se utilizaban para tratar minerales de segunda, por estar muy oxidados o contener muchas impurezas, o bien para tratar los residuos procedentes de los hornos de reverbero, que podían contener todavía una cantidad aprovechable de plomo. En todo caso la identificación de esta estructura fue complicada hasta que descubrimos la abertura inferior típica de este tipo de hornos, del mismo tipo que las conocidas “caleras” muy utilizadas en la zona. Este horno único por su curiosa construcción también está amenazado por preocupantes grietas que ponen en riesgo la estructura.

 

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Estado actual de la curiosa parte superior del horno de manga de la fundición Carmen de Bédar. Si no se actúa pronto, la estructura corre el riesgo de hundirse.

 

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Interior del horno de manga de la fundición Carmen de Bédar. en la parte inferior se aprecia la abertura típica de este tipo de hornos y que identifica a esta estructura como tal.

 

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Esquema de la ubicación del horno de manga y del pozo en la fundición Carmen de Bédar.

 

En azul hemos representado todas las canalizaciones y estructuras que, sin lugar a dudas, denotan la existencia de un lavadero en esta fundición (C, D y E azules). Las instalaciones se pueden dividir en un sistema de aporte de agua, representado por una serie de acequias y pequeños depósitos de almacenamiento que se dirigen sin duda alguna desde alguna zona desconocida ubicada en la actual urbanización (posiblemente un pozo), hasta la fundición. Dentro de la fundición se aprecian restos de acequias que permitían llevar el agua hacia una estructura formada por muros paralelos donde estaba instala algún tipo de lavadero mecánico, hay que destacar la presencia de una muesca en la que estaba instalado algún tipo de mecanismo rotativo. El Hallazgo de unas placas perforadas de 8 milímetros (b-rojo) deja pocas dudas sobre la existencia de este lavadero.

En tercer lugar, había otras acequias que llevaban el agua resultante hacia unos pequeños depósitos de decantación, sistema habitualmente utilizado para poder recuperar las pequeñas partículas de plomo que hubieran podido quedar tras el proceso de lavado.

La presencia de estos depósitos de decantación hemos podido demostrarla mediante una pequeña cata en la zona indicada en azul en el plano, llegando hasta la base de una de ellas, que por lo demás estaba impregnada de partículas de plomo. El hallazgo de una pequeña bomba de agua (a-rojo) así como de diferentes elementos metálicos (c-rojo) confirma la existencia de un sistema de control del agua en estos depósitos. Dada la presencia de los restos de una acequia que parece dirigirse a la zona delante de los hornos de reverbero, es muy posible que hubiera más depósitos de decantación en esa zona.

 

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Esquema del lavadero con restos de acequias de la fundición Carmen de Bédar.

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Chapa perforada de 8 milímetros, parte del sistema de cribado del lavadero. Hallada en el punto b-rojo, en la zona donde estuvo ubicado uno de los depósitos de decantación.

 

BOMBA DE AGUA

Bomba de agua encontrada en el punto a-rojo. La presencia de este elemento concreto indica la presencia de un lavadero mecanizado, lo que comporta que necesariamente estuvo dotada de algún tipo de máquina de vapor.

 

DIVERSO

Diferentes elementos metálicos encontrados en el punto c-rojo. Podría tratarse de restos de la maquinaria utilizada para accionar el lavadero de la fundición.

 

CONTRAPESO

Pieza de hierro fundico hayada en el punto d-rojo. Provista de una perforación central, es de función desconocida, posiblemente algún componente de la maquinaria de los lavaderos de la fundición.

 

También es a destacar la presencia de un pozo de explotación minero, con restos que indica que estuvo dotado de un pequeño castillete de explotación, movidos por un pequeño motor o torno. Está marcado en el plano con la G-naranja. La instalaciones de esta fundición cuenta con todos los elementos propios del proceso de extracción, lavado y fundición de mineral, algo que la diferencia de otros establecimientos similares, solo dedicados a la fundición y, más raramente, al lavado del mineral cuando éste no llegaba lo suficientemente limpio.

 

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Pozo ubicado en la fundición Carmen de Bédar. En el interior se pueden ver diferentes niveles en la explotación

 

Finalmente, no podría faltar algún tipo de edificio de almacén y oficinas. El marcado como G-verde debió ser el almacén para guardar el valioso mineral ya procesado. El edificio disponía de dos puertas paralelas y una sola ventana, justo al lado de las instalaciones de la fundición. Prudentemente alejada de las instalaciones (y de su tóxico producto) se encuentra otra edificación H-verde, sin duda algún tipo de oficinas o alojamiento del director de la fundición.

 

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Entorno degradado alrededor de los restos de la fundición Carmen de Bédar.

 

Un estudio más pormenorizado sin duda depararía más sorpresas sobre el funcionamiento y origen de esta fundición, así como de la misteriosa compañía minera Alfonso Moreno y Compañía, exponente de un periodo de la minería de Bédar muy poco conocida.  Mientras tanto, exhortamos a las autoridades competentes a tomar las medidas necesarias para evitar su deterioro, siendo urgente el apuntalamiento provisional de las estructuras mencionadas, a la espera de poder aplicar otras medidas que permitan evitar su colapso, como por ejemplo los cerclajes metálicos usados en muchas chimeneas antiguas.

 

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Reconstrucción artística del aspecto que debió tener la fundición Carmen de Bédar cuando estuvo en funcionamiento a mediados del siglo XIX. Una de las fundiciones más singulares del siglo minero almeriense.

La tolva de la trinchera de los Villaltas: la última gran tolva de Bédar

Tras repasar anteriormente el castillete del pozo P y la gran Tolva Embudo de Tres Amigos, vamos a hablar hoy, a dos años del centenario de su construcción, de otro de los principales elementos del patrimonio arqueológico-minero de Bédar.

La tolva de la trinchera de los Villaltas, o más conocida como tolva de la trinchera Villalta, fue una impresionante tolva de mampostería, la última gran obra de los excelentes pedriceros de Bédar.

Aún hoy, a pesar del estado de ruina en el que se encuentra, es una tolva que asombra por sus colosales dimensiones y excelente trabajo en piedra.

 

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Aun estando en ruinas con el muro frontal derrumbado, impresiona todavía el buen trabajo de mampostería y la altura de los muros de esta tolva. En los muros se observan los gruesos cables que anclaban el muro frontal.

 

A diferencia de otros elementos del patrimonio minero de Bédar, en el caso de la trinchera Villalta tenemos la suerte de disponer de los planos originales, concretamente el plano 15-E, un documento excepcional que nos desvela todos los secretos de esta maravilla.

El motivo de su construcción radica en la desmantelación de parte del cable aéreo de la Compañía de Águilas que, desde Serena, llevaba el mineral hasta Garrucha. Tras el parón en la explotación de las minas debido a la Gran Guerra, se reinició de nuevo la actividad, aunque ante el mercado había cambiado y la única posibilidad de ser competitivos residía en fusionar las dos grandes compañías mineras que actuaban en la zona, la Sociedad de Chávarri y la Compañía de Águilas. Es así como en 1916 surge una nueva compañía, la Unión Bedareña.

La nueva compañía disponía ahora de dos sistemas de transportes paralelos, el ferrocarril y el cable aéreo. Dado que el ferrocarril disponía de una capacidad de carga que el cable aéreo, se decidió desinstalar todo el cable desde la estación de El Pinar de Bédar hasta Garrucha, e instalar una pequeña derivación que desde El Pinar conectara con la línea de ferrocarril.

 

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Solo se conserva completa una de las compuertas de la sección central.

 

El punto elegido fue una de las trincheras más altas de las que atravesaba el ferrocarril, la trinchera de los Villaltas, situada a poca distancia del túnel del Boliche y no muy lejos de El Pinar de Bédar. La enorme trinchera presentaba unas laderas inclinadas que podían aprovecharse para la construcción de una tolva-depósito de gran capacidad. Sería la tolva más tardía y también la más grande de las construidas, superando las dimensiones de las tolvas reguladoras de Tres Amigos.

El proyecto contemplaba una tolva en tres secciones con tres compuertas de carga cada una, el concepto era muy similar a la de la Tolva-depósito de Tres Amigos, la de la mina Esperanza y a las tolvas de Vulcano, que aprovechan una fuerte pendiente para acumular gran cantidad de mineral de hierro, facilitando su carga en los vagones por medio de numerosas compuertas.

 

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Antiguo trayecto del ferrocarril Bédar-Garrucha por la Trinchera Villalta. Los escombros del derrumbe del muro frontal obligó a desviar ligeramente el trayecto de camino que discurre por esta antigua vía férrea.

 

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Visión en Google Maps de los restos de esta tolva. Una de las secciones ha prácticamente desaparecido. El ramal de cable aéreo proveniente de El Pinar, de 918 metros, llegaba a la parte superior de la trinchera, donde se había instalado una pequeña estación de descarga del cable. Unos operarios se encargaban de descargar el mineral en las tolvas.

 

El muro frontal era de una altura de algo más de 10 metros y  de más de 50 metros de largo. Disponía de tres secciones con tres compuertas de 1,5 x 0,5 metros, dotadas de un artístico arco de medio punto y a 3,4 metros de altura. La pendiente de la tolva era de 23,6 metros de longitud y no era plana, como en el caso de las otras tolvas, sino que presentaba una forma en “V” que canalizaba el mineral directamente hacia las compuertas.

Las compuertas estaban dotadas de buzones de carga que se abrían gracias a un contrapeso, lo que permitía poder cargar nueve vagones a la vez. Dado que el muro frontal era el que debía soportar la mayor presión, se habían previsto la instalación de gruesos cables insertados tanto en los muros laterales como en los de separación, que anclados en la roca evitaban que el muro frontal cediera hacia afuera por la presión del mineral de hierro.

 

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Planimetría ( plano 15-E) de la Unión Bedareña, vista lateral de la tolva con el sistema de apertura de la compuerta y los cables de anclaje.

 

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Visión frontal de una de las secciones con sus tres compuertas. La superficie en forma de “V” canalizaba directamente el mineral hacia las compuertas y facilitaba la carga.

 

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Perfil de los muros laterales y los de separación con el sistema de anclaje del muro frontal, que era más grueso en su base para que la estructura fuera más estable.

 

Aunque se trataba de una tolva de dimensiones faraónicas, se tardó menos de un año en tenerla lista. Una escueta noticia procedente de un periódico de septiembre de 1919 menciona precisamente al maestro albañil encargado de su construcción: La Benemérita  de Los Gallardos (Bédar) comunica que en la mañana del 20 se le presentó al maestro albañil de la compañía minera “La Unión Bedareña” Juan Pedro Murcia Oliver, denunciando que en el sitio llamado Trinchera de los Villaltas, donde se edifican unas torvas, y a consecuencia de haber descontado un cuarto de día a dos peones  que no habían concurrido a su hora al trabajo, lo habían dejado plantado a éste 16 peones que llevaba pertenecientes al Centro Obrero, reclamando a la vez aumento de jornal. Temía el maestro que pudieran causar desmanes en las obras que realizaba por su cuenta. La Guardia Civil se personó en el lugar indicado, encontrando a los 16 obreros que protestaban del trato que les da el contratista y del poco jornal. Invitados a disolverse pacíficamente si no querían trabajar, acordaron reanudar el trabajo y así lo efectuaron a la una de la tarde, quedando todo normal.

Desgraciadamente la tolva no ha soportado bien el paso del tiempo. Pese a los pesados cables de anclaje y debido a la falta de mantenimiento, el muro frontal hace tiempo que se derrumbó sobre la antigua vía del ferrocarril, dejando expuestos los grueso cables, que no pudieron ser rapiñados por los chatarristas, estaban demaisado sólidamente fijados a la roca. Todos los demás elementos metálicos hace tiempo que desaparecieron (compuertas, sistema de poleas, etc.) Además, y debido a la excelente piedra utilizada para su construcción, la tolva fue durante mucho tiempo una cantera de piedra para muchas de las construcciones de los alrededores.

Actualmente deberían realizarse tareas de limpieza de los restos y apuntalar las partes más inestables para evitar que continúe el lento pero imparable deterioro. La tolva de la Trinchera Villalta es uno de los principales elementos patrimoniales del antiguo trayecto del ferrocarril Bédar-Garrucha. Hasta aquí nuestra pequeña sección del patrimonio minero de Bédar.

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Reconstrucción de las tolvas de la trinchera de los Villaltas, cuya construcción fue dirigida por el maestro albañil Juan Pedro Murcia Oliver. Un convoy está procediendo a posicionar los vagones bajo las compuertas para poder comenzar las tareas de carga.