Diego Rubio: historia viva

Hacía tiempo que quería incluir en el blog este precioso artículo que escribió mi amigo Gonzalo Leal sobre Diego Rubio Guerrero y que fue publicado en el nº 2 del Boletín de la Agrupación de Electores Levante Sostenible (verano de 2008.)La vida de Diego, reflejada en el excelente relato que de ella hace Gonzalo, es un ejemplo del que todos deberíamos aprender:

Diego nació hace muchos años, el 20 de diciembre de 1945. Tiene, pues, sesenta y dos años y un cuerpo algo envejecido para esa edad por el trabajo que sostiene un espíritu joven emprendedor, tolerante y honesto.

Vivió una niñez estrecha pero feliz hasta que la muerte de su padre, Juan Rubio Mañas, en un accidente de mina el 8 de Marzo de 1956 en el pozo H de «Júpiter» vino a truncar la paz de una familia. Juan Rubio fue uno de los tres primeros que dejaron su vida en la mina en la etapa última de la minería del hierro (entre 1952 y 1970.) Ello trastornó lógicamente la vida familiar hasta que Diego cumplió los 14 años, edad en la que se tuvo que incorporar al mundo del trabajo como «pinche» o aprendiz en la empresa «Hierros de Garrucha», filial de la asturiana Duro Felguera que explotaba entonces la mina. Fueron años felices, por la novedad y por el dinero que pudo llevar a casa, trabajando en exterior como ayudante de forja, afilando barrenas, punteros, etc. Recuerda las barrenas normales de punta plana, el cambio a las de punta de widia, más dura y resistentes y las huecas para inyección de agua (1960), ya que la silicosis estaba ya dañando los pulmones de los mineros. De aquellos años le queda la afición al yunque que en la actualidad le entretiene sus horas de jubilado.

La familia marchó a Barcelona, donde trabajó meses de peón para emigrar a Alicante donde estuvieron la madre, la hermana y él hasta 3 años, trabajando en construcción, en agricultura, en calderería y de calafate. Vuelven a Bédar en 1967 y trabaja en todo lo que ha podido y valido, sobre todo en obras y para el Ayuntamiento. Se jubila, al amparo de la Ley del 67, de forma voluntaria a los 60 años, habiendo cotizado a la Seguridad Social durante 38 años, lo cual no cubre toda su vida laboral que abarcó 46 años.

Es, y está orgulloso de ello, nieto y biznieto de mineros. Su bisabuelo Pedro Castro Serrano murió también en accidente minero. A pesar de ello, diego no odia la mina, como las autoridades municipales enseñan hoy para borrar la memoria del pasado del pueblo. diego sabe que en 2005 murieron en accidentes en la construcción en España 365 obreros, uno cada día, y no conoce ninguna actividad en la que el hombre no esté expuesto a accidentes mortales, y sabe también que un pueblo que denosta y olvida su historia pierde la base sobre la que construir un futuro.

Charlando con él, dedica un recuerdo emocionado al heroico médico Antonio Bolea García, primo de su bisabuela que cabalgando su burro se cuidaba de Bédar, El Marchal, Los Giles, etc. Diego tenía 9 aún cuando murió (11 de Septiembre del 56 según su prodigiosa memoria) y recuerda que los mineros le subieron andando desde Las Pastoras hasta enterrarle.

Pero Diego tiene otras características enormemente importantes y dignas de destacar aquí.

La primera es la música. La música es su hobby y su dedicación generosa fuera del trabajo. Su instrumento es la trompeta y ha tocado en muchas bandas de música. cuenta que, aunque había en El Pinar una protobanda de música, la primera de Bédar fue creada por D. Francisco Alarcón, casado con Dª Josefa Carrillo Casanova, pianista, allá por 1890. Vive en Bédar todavía una sobrina de este matrimonio. Ya en los años de Alicante, tocó la tuba (que llama el bajo) en Campello. A partir del 60 ha tocado en Vera, en Cuevas, en Pechina, Garrucha y por supuesto al principio de ese periodo en Bédar. Lleva 48 años tocando la trompeta pero además es un amante de la música, de cualquier género pero sobre todo zarzuela y clásica.

Otra de las aficiones inveteradas es la lectura. En realidad la lectura es el vehículo. Su afición es el saber. Saber de todo. Lee todo. Se entera de todo. La avidez de cultura que posee este hombre es maravillosa. Le ayuda su prodigiosa, ya citada memoria, y le complementa su comunicabilidad. Siente el impulso de contar lo que aprende a los que cree que les puede interesar por lo que a veces se lleva un chasco desilusionante al no encontrar audiencia con el mismo interés. El sabe que la cultura hace libres a los hombres, les da criterio de comportamiento, tanto artístico, como social, como político, y practica este concepto moderno, casi sin conocerlo, que es la formación permanente.

Y cuando se lee todo lo que se puede, venga donde venga, y se conocen las razones de posturas diferentes, se hace uno tolerante y buen ciudadano. Se queja de que a veces le tildan (le encasillan) en una u otra idea porque habla de ella. Esto es una enfermedad social de la que España, y por tanto Bédar, padece desde hace siglos y contra la que no se lucha lo suficiente. El que esto escribe fue exiliado laboralmente a América durante cinco años por un gobierno de derechas, por socialista. Cuando volvió fue rebajado a soldado raso (empresarialmente hablando en una Empresa del Estado de la que era subdirector) por un gobierno socialista, pro reaccionario. Por eso comprendo a Diego. Por eso le admiro. Por eso somos amigos.

Hoy vive de su yunque y de su ingenio fabricando objetos en plan artesanal que si fueran conocidos como pretendemos podría comercializarlos o cumplir encargos que tengan que ver con ello. No lo olviden.

Juan Girona: desafiando a la gravedad

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Quizás mi admiración por este hombre es debida a la fobia a las alturas que padezco, pero la historia de Juan Girona es una de aquellas que no dejan de asombrar. Valga este pequeño post como mi humilde homenaje a este hombre extraordinario, para que nunca se olvide.

De todos era conocido su absoluto desprecio por la ley de la gravedad, por lo que no es de extrañar que su actividad laboral con Hierros de Garrucha estuviese ligada al cable aéreo.

Participó, bajo las órdenes del técnico Joaquín Larragoiti, en la instalación del cable aéreo desde San Manuel hasta Los Gallardos, el cable aéro de la mina Angustias y también en la instalación del Plano Inclinado desde el Socavón General en las Cañadicas.

Cómo no, él era el encargado de reparar el cable cuando se estropeaba, y me pone los pelos de punta imaginar como debía acercarse a gran altura por el cable para reparar los desperfectos, algo que según cuentan los que lo vieron, era verdaderamente de impresión.

No quedó ahí la cosa, también se encargaba de las operacioens de carga del mineral en los barcos en Garrucha, trabajó en la mina Alerta cuando su hundimiento, trabajó en el desagüe de la mina Carabinera y fue encargado de la mina de La Cuadra, entre otras cosas.

Cuentan también que él fue quien socorrió a Juan Gómez «el Vasquiña» cuando sufrió el accidente mortal en San Manuel al averiarse la locomotora diesel que conducía mientras intentaba bajar unas vagonetas que se habían quedado atascadas en el plano inclinado, muriendo por las heridas sufridas en los brazos de Juan Girona.

Gracias a Alfonso Girona por las fotografías de su padre, en especial mi fotografía favorita, hecha cuando se fue a trabajar a Alicante, después de las minas. La fotografía lo dice todo:

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Estudio arqueológico en La Gamberra III

Continuamos con la traducción. Ahora incluyo las traducciones de los apartados sobre minas, escombreras, hornos de calcinación, cerámica…

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Hornos de calcinación

Los minerales que contienen azufre, como la galena, a menudo son calcinados antes de ser fundidos. La calcinación elimina la mayor parte del azufre y, en nuestro caso, convierte la caliza en polvo, haciendo el mineral más ligero y, por lo tanto, el transporte reporta más beneficios.

La calcinación se puede realizar al aire libre o en hornos especialmente construidos en las que se dispone el mineral y el combustible (madera) por capas, manteniendo el horno encendido durante un día o incluso más.

Los hornos de La Gamberra son de forma circular y excavados en la roca, ligeramente inclinados. El diámetro exterior de los hornos varía entre 3,40 y 3,70 m, mientras que el interior lo hizo entre 1,90 y 2,40. Desde la borde superiro hasta la base del interior del horno variaba entre 2,80 y 3,10 m. El diámetro interior va haciendose menor hacia el fondo, lo que hace un recipiente del horno ligeramente cónico. Delante del horno existe una abertura, delante de un canal excavado en la roca, para que pueda entrar el aire necesario. Tres de los cuatro hornos disponían de plataformas de carga construidas a un lado. Los hornos de calcinación de la Gamberra eran muy similares en tamaño y construcción a los hornos de cal locales.

Escombreras

Las 88 escombreras halladas en el aire de estudio se pueden dividir en diferentes tipos:

-Escombros de mina (plomo y hierro.)
-Escombros de material de desecho de los hornos.
-Escoria de fundición (forja)
-Otros

Los escombros mineros son con frecuencia el resultado de las tareas de concentración del mineral, posiblemente a mano y mediante tamizado.
En muchos casos se observan montones de escombros de diferentes tamaños prodcedentes de la misma mina, representado las diferentes etapas de concentración.

La mayor mina del área estudiada contaba con al menos 16 escombreras diferentes.

En las escombreras había fragmentos de óxido de hierro mezclado con los escombros de la mina. En cada ocasión, los fragmentos de óxido de hierro eran del mismo tamaño que los fragmentos de desechos de minería, lo que sugiere que se trataban a la vez que el resto. Todos las escombreras que presentan estos óxidos de hierro probablemente pertenecen a los dos pozos de mina.

Las minas

Hay alrededor de 46 minas en el área de estudio. Es difícil ajustar el número exacto de minas porque, a veces, varias entradas están conectadas bajo tierra. En el caso de las minas grandes, cada entrada se ha considerado como una mina por separado, en el caso de las minas más pequeñas se toma como una sola mina.

Dos de las minas de la zona son de hierro, en la escombrera se encuentra siderita (carbonato de hierro) y no galena (sulfuro de plomo). Las minas de hierro son abundantes en la zona.

Dos de las minas son pozos, uno de ellos de 4,5 metros de profundidad y el tro de más de 21 metros! Los dos tienen escombreras en forma de herradura alrrededor con piedra que contiene galena (sulfuro de plomo.) Ambos disponen también de una amplia superfície dedicada a la concentración de mineral.

Objetos encontrados

De los 20 objetos hallados, doce son de cerámica y los otros ocho son fragmentos de objetos de hierro.

La cerámica vidriada y el hierro son probablemente las más modernas y contemporáneas con la actividad minera.

La cerámica no vidriada no puede ser datada, pero probablemetne pertenece a ese mismo periodo.

Mena y Ganga

La mayor parte de las minas de la zona de estudio son de plomo, de las que se extraía galena (sulfuro de plomo), que se encuentra en forma de pequeños cristales en piedra caliza.

En dos minas se extrajo siderita (carbonato de hierro.)

Sorprendentemente, siete de las escombreras de plomo con piedra caliza contenían también fragmentos de óxido de hierro. Estos fragmentos siempre son del mismo tamaño que los fragmentos de mineral de plomo, lo que sugiere que se procesaron y tamizaron a la vez. Los fragmentos son idénticos a las piedras encontradas, junto con las escorias de fundición (¿de hierro?) encontradas en el barranco de San Marcos, a cerca de un kilómetro al suroeste, al otro lado del pueblo de El Pinar.

Dos montones eran de escoria de fundición, claramente relacionados con el horno de calcinación. Estos corresponderían, sin duda, a tareas de reparación de herramientas, es decir, herramientas o instrumentos utilizados para desmenuzar el mineral y/o herramientas para la calcinación del mineral.

Estructuras

Las 23 estructuras registradas dentro del área de estudio son muy variadas:

-Construcciones relacionadas con la caza.
-Edificios.
-Muros.
-Plataformas.
-Probables instalaciones de cribado.
-Construcciones de función desconocida.

El único grupo de estructuras claramente no relacionadas con la actividad minera son las relacionadas con la caza. Éstas son circulares o con forma de herradura, se trata de puestos de caza, a veces camuflados y grupos de piedras para el señuelo.

Dos estructuras muy similares son las plataformas, cada una con una estructura de piedra circular en su parte superior.

Definitivamente conectadas a la actividad minera, la función de estas estructuras sigue siendo desconocida.

Estudio arqueológico en La Gamberra II

Continuamos con la traducción. Aquí pongo la traducción de la última parte de la web, la correspondiente a «resultados» y una de las más interesantes:

Los resultados

El objetivo de este proyecto era triple:

-En primer lugar queríamos dejar un registro detallado del sitio. Se están realizando obras a gran escala en la zona al borde del área de estudio y parece inevitable la destrucción, evidente ya en tres de los cuatro hornos.

-Difusión de esta información a la mayor escala posible. Estos datos pueden ser de interés para los especialistas que buscan lugares comparables con sus zonas de estudio mineras. Otros investigadores pueden querer saber como eran estos hornos de calcinación de plomo. Pero también, como esperamos, esta información hará que unos pocos no especialistas se desviarán durante sus vacaciones en Andalucía para ir a visitar este lugar.

-Y por supuesto, tratamos de buscar información sobre la minería del plomo en el siglo XIX que no ha sido escrita.
Cronología

A juzgar por los registros escritos, esta parte de El Pinar fue explotada principalmente entre 1846 y 1870.

Cerámica

La cerámica encontrada en el lugar podría fácilmente atribuirse a todas las fechas a partir de este periodo. Debido al corto intervalo de tiempo y a la propia naturaleza de la cerámica (es posible que haya pasado tiempo entre la producción de la cerámica y los posibles vertidos de la misma en fechas muy posteriores a la actividad minera), estos no pueden ser utilizadas para ajustar las fechas.

Objetos de hierro

Un estudio detallado de algunos de los objetos de hierro, conectados directamente con las actividades mineras, podría darnos fechas más precisas. La tecnología de la fabricación de hierro pasó por varias etapas distintivas durante el siglo XIX. Un estudio como éste no era posible en el ámbito de este proyecto.

Vías de acceso

Uno de los caminos lleva desde una zona minera importante (minas grandes, escombreras de material transformado, dos edificios) hacia el sur, es decir, fuera de El Pinar. El Pinar fue explotado en siglo XIX durante los años cuarenta y posteriormente en los ochenta (instalación de lavado.)

Estratigrafía.

Se han detectado pocos casos de estratigrafía. Uno de los hornos fue construido en la cima de una mina en desuso. Y los caminos, presumiblemente para el transporte de mineral (por mula), no se conectaron a los hornos de calcinación. Esto podría significar que en una primera fase se extraía el mineral, se cribaba y transportaba por mulas a la fundición, seguida de otra fase en el cual el mineral fue calcinado junto a las minas y luego se transportaba en cargas más pequeñas. Esto no es más que una conjetura basada en pocas evidencias. Más aún porque todavía no está claro el tamaño de las partículas de mineral que eran calcinadas en los hornos, y además alguna de las tareas de cribado podrían ser contemporáneas a la calcinación.

Minería y tecnología de procesamiento del mineral.

Minería.

La mayor parte de los trabajos mineros descritos en el lugar de estudio son comparables a las descripciones de pequeña minería de plomo de la época en otros lugares de la región. Pequeños túneles y pozos someros, a veces acumulándose en minas más grandes con varias entradas. Un hallazgo inesperado fue el de dos pozos, rodeados por productos elaborados y no por minerales, pero sin evidencia de otras entradas de mina.

Mecánica de procesamiento de mineral.

De forma contemporánea, y un poco más tarde, mencionamos la existencia de distintas etapas de la llamada mecánica de procesamiento del mineral (trituración, selección, cribado, lavado, etc.) Se encuentran los restos bien conservados de una instalación de cribado, hallándose un fragmento de un tamiz de hierro y dos pernos, posiblemente para la colocación del tamiz a un marco de madera. Los diversos montones de escombros son de tamaños cada vez más pequeños, ilustrando las diferentes etapas del tratamiento del mineral. No existen pruebas que se utilizara agua en La Gamberra.

Calcinación

Hasta ahora, no había constancia en la zona de operaciones de calcinación de mineral de plomo. Destacamos la utilización de una mina abandonada como tobera para un horno de calcinación. Posiblemente la mina generaba una constante corriente de aire más adecuada que la que proporcionaba el viento proveniente de los valles. Los hornos de calcinación de plomo están relativamente bien conservados y merecen un estudio más profundo y su conservación.

Forja

Junto a los cuatro hornos de calcinación, se extienden escorias de fundición. No se han encontrado acumulaciones parecidas en ningún otro lugar del sitio, por lo que se puede interpretar que estas zonas estuvieron relacionadas directamente con las operaciones de calcinación.

Mineral de hierro

Intrigante fue el encontrar fragmentos de mineral de hierro mezclado con el mineral de plomo en varias escombreras. Este mineral no se originó a partir de las dos minas de hierro encontradas en el lugar, por lo que podrían haberse encontrado en el mismo lugar o haber sido traídas de otra zona. Se podrían haber utilizado para facilitar el proceso de calcinación de plomo o para aumentar el peso del mineral.

Las plataformas

Por último está la cuestión de las “plataformas”, dos rectangulares, de piedra, con estructuras de construcciones más o menos circulares en la parte superior. La falta de grano fino de drenaje alrededor de los fragmentos de estas plataformas excluye su función como estaciones de cribado. Una de estas plataformas se construyó en una ladera con vistas al valle junto al acceso a la carretera principal, pero el otro se construyó en lo alto de un valle sin acceso desde abajo. Este último no se encuentra al principio de un camino que conduzca al edificio. Su función sigue siendo desconocida.

Conclusiones

La utilización de tecnología DGPS nos ha permitido registrar y reconstruir, en un periodo de tiempo relativamente corto, alrededor de 75.000 m2 de paisaje minero del siglo XIX. El resultado es un mapa interactivo que puede ser usado de muchas formas.

A nivel científico, el mapa y la información se puede utilizar como referencia o material comparativo para otros estudios, históricos, arqueológicos o industrial-tecnológico. En un plano más local, este proyecto puede ser una base para investigaciones futuras en el mismo lugar e inmediaciones. También podría servir para abrir el lugar, junto con el resto de la zona, a un “turismo industrial”.

Pero lo más importante, el proyecto es un registro para la posteridad, a disposición de todos para poderlo usar, disfrutar y para inspirar.

Estudio arqueológico en La Gamberra

Desde hace ya tiempo está disponible en internet el estudio arqueológico realizado por Paul Rondelez en La Gamberra (El Pinar de Bédar). La web donde se ofrecen los resultados contienen un interesante mapa interactivo que nos permite un auténtico «paseo» por estos restos. El único problema es que la página está solo en inglés. Es por eso que ofrezco una traducción de los textos de la web, que iré complentado poco a poco para facilitar su comprensión por los que no dominan el inglés (entre los que me incluyo.)

La página web original la podéis localizar aquí:

http://www.timespaces.eu/Spain/Bedar.html

La traducción corresponde a los apartados de «introducción» y «antecedentes históricos»:

Durante la última mitad del siglo XIX España fue una de las más importantes zonas mineras de plomo en el mundo. La costa sur de España está todavía llena de vestigios de este pasado industrial. Uno de ellos se encuentra en la zona de montañas que rodean el hermoso pueblo de Bédar.

En La Gamberra el paisaje de minería de plomo casi ha escapado por completo de los estragos que causan el tiempo y el hombre. En algunos lugares todavía se puede ver los lugares donde se tamizaba, donde los mineros descansaban o la forma en la que se reparaban las herramientas en la forja para el siguiente turno.

El proyecto. Este proyecto se llevó a cabo en cooperación con el grupo Levante Sostenible, una organización española dedicada al estudio y protección del medio ambiente y el patrimonio de Bédar (Almería, España) y Eachtra Archaeological Projets, una empresa irlandesa especializada en la excavación, el registro y la publicación de datos arqueológicos.

El proyecto se gestó a principios de 2007, durante una visita a El Pinar, donde Juan Antonio Soler y Gonzalo Leal de Levante Sostenible nos mostraron algunos de los restos mineros locales más impresionantes. Juan Antonio tiene su propia página web sobre la minería en este lugar y alrededores de Bédar.

Al año siguiente se acordó realizar un mapa de una de las muchas áreas mineras sería un primer paso de una futura investigación, conservación y mayor difusión de este rico patrimonio.
El lugar elegido fue la meseta de La Gamberra, por su variedad de restos y el relativametne buen estado de conservación de todo el paisaje.

Durante la última semana de abril y la primera semana de mayo de 2008 se ubicaron por DGPS todos los elementos construidos por el hombre en un espacio de 300 por 300 metros, las estructuras más significativas fueron limpiadas de vegetación para observarlas mejor.
El último día se realizó una visita guiada organizada para las personas residentes en la zona y en la localidad.

Durante el resto de 2008 nos dedicamos a ordenar toda esta información para presentarla de una manera visualmente agradable, para que se pueda disfrutar de él.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

El área de estudio de La Gamberra forma parte de la zona minera de El Pinar. Se dispone de muy pocas pruebas documetnales relacionadas directamente con La Gamberra, pero gracias a los extensos estudios de Juan Antonio Soler, un historiador de la minería local, tenemos una buena descripción de la historia de El Pinar (Soler 2008 y comunicación personal.)

Inicio de la minería en el Sur de España

El Sur de España es una de las regiones de Europa en las que las minas han dado forma a su historia. Hace unos 5000 años atrás se conocía ya metalurgia del cobre y el bronce en las aldeas del Sur de España. Algunos de los objetos de plomo españoles más antiguos, alrededor de 4000 años, se encontraron en El Oficio (Cuevas de Almanzora), a apenas 15 km al este de Bédar (Ramos, p. 187)
En el 700 aC, los fenicios, operando desde el Norte de África, había establecido colonias en el sur de España para explotar las minas locales con el objetivo de abastec er su industria metalúrgica, que era conocida por su alta calidad artesanal.

Cuando los romanos conquistaron España en el siglo 2 aC, continuaron el trabajo en los centros mineros, abriendo otros nuevos, ante las exigencias de su creciente Imperio. España, y especialmente el sur, se convertiría para Roma en una de las zonas mineras más productivas, suministrando grandes cantidades de cobre, plomo, plata y estaño. Los trabajos mineros fueron especialmente intensos alrededor de Cartagena, a unos 100 km al este de nuestra área de estudio, siendo ya trabajadas probablemente con anterioridad a su llegada.

Aunque algunos autores mediavales musulmanes elogiaron las minas y la riqueza en minerales de España, hasta ahora exsisten pocas pruebas de explotaciones por su parte en Andalucía. En Río Tinto, por ejemplo, donde la minería romana y desde el siglo XVI es muy amplia, no existen pruebas de actividad mienra de época musulmana (Raymond, p.30.)

Según autores del siglo XIX, el área alrededor de Bédar es trabajada desde la época de los romanos (Madoz 1846 y Paula Mellado 1845.)

Los primeros datos concretos de actividad minera en la zona se remontan al siglo XVII. En 1615 don Antonio Sirley realiza una inversión en unas minas de plomo y plata a dos millas y media de Vera, propiedad de don Diego de los Reyes desde 1613. Se refiere la existencia de una planta de lavado y fundición en Bédar, a media milla de las minas. Hasta esta fecha, 1615, se habían producido 650.000 quintales de plomo (aproximadamente 14.000 kg.) Estos datos se refieren probablemente a la conocida como Mina Grande de El Pinar.

Mina Grande
También exite una descripció de dos miembros del Cuerpo de Ingenieros de Minas de la abandonada Mina Grande en 1840 (Pellico y Maestre 1841), en la que se describe un amplio socavón (con finos arcos de mampostería) y la presencia de minerales de plomo y cobre y un pequeño horno, pero no escorias. Sugieren que las instalaciones para el tratamiento del mineral podrían encontrarse a media milla de distancia, junto a una fuente de agua.

Un nuevo comienzo.

El descubrimiento en 1838 de una rica veta de plomo argentífero en el barrando Jaroso, a menos de 100 km de Bédar, provocó una verdadera fiebre minera en el sur de España. En 1845 se habían abierto ya más de 1700 minas en la zona.

En 1845 se registra una fundición de plomo llamada Carmen de Bédar en El Pinar, pero Madoz (1846), en su visión general de la minería en Andalucía, refiere que en realidad el mineral de las minas de El Pinar se fundía en Villaricos, a unos 7 kilómetros de distancia.

En 1840 se registran una gran cantidad de concesiones en El Pinar, en su mayor parte por propietarios locales, pero también por propietarios con concesiones mineras en otras poblaciones.Curiosamente, algunas de las concesiones mineras en Bédar fueron registradas específicamente para la explotación de escorias antiguas de fundición, aunque no está claro si eran escorias de hierro o plomo.

La llegada de las Compañías

Alrededor de 1847, varias e las principales mineras del Sur de España empiezan a sufrir problemas, en Almagrera las minas llegan al nivel del agua. Las fundiciones de plomo de la costa comienzan a buscar otras fuentes de plomo (y de plata.) En el Pinar de Bédar la compañía Heredia comienza a comprar concesiones mineras, sobretodo entre 1848 y 1852. La llegada de estas compañías provocó malestar entre la población de Bédar que estalla en 1850, cuando 300 bedarenses en actitud agresiva, dirigidos por el alcalde, toman por la fuerza las minas de El Pinar.

Una de las concesiones registradas en este periodo es Ello es Preciso, de 1851, que se encuentra en nuestra área de estudio. Más tarde pasaría a ser propiedad de la Sociedad Especial minera «Filantropía» en 1860. Durante la década siguiente se incrementa la producción de plomo en el Pinar, progresión que si vio truncada por la «crisis del plomo» de 1870, causada por un desplome de los precios.

En 1881 la banca Rothschild crea la Compañía de Águilas, con el objetivo de explotar el plomo del sureste español. Esta empresa realizó una gran inversión en El Pinar, aunque descubrió pronto que no era tan rentable como esperaba. Desde entonces la Compañía de Águilas arrendó la mayoría de las minas en su poder a los llamados «partidarios», mineros locales que vendían su mineral a la Compañía. Este mineral se transportaba en su inicio por carretera y por cable aéreo a partir de 1888, hasta el puerto de Garrucha. Esta actividad minera de extracción de plomo perduró hasta 1926.

Aunque se dispone de más información de este último periodo de explotación, no parece referirse a la actividad minera desarrollada en nuestra área de estudio. Según las fuetnes de informaci´no escritas, el área que hemos escogido fue trabajada principalmente durante el periodo de 1856 hasta la década de 1870. Es posible que se hubiera iniciado actividad antes, pero la información de este periodo es muy vaga e incompleta. También es posible que se mantuviera cierta actividad después de la adquisición de su propiedad por parte de la Compañía de Águilas.

Aunque no se posee documentación acerca de lo que realmente sucedió en este área de La Gamberra, sí que se podemos hacernos una idea bastante aproximada basándonos en los informes sobre otras minas de plomo de la provincia (Paillete 1841, Pernollet 1846 y Putz 1906 para un periodo más reciente.)

Minería.

Esta minería aprovechaba la rentabilidad de los filones o concentraciones de mineral hasta su agotamiento o hasta la llegada al nivel freático. Las minas superficiales podían ser desde pequeñas excavaciones hasta verdaderos laberintos subterráneos. Las herramientas utilizadas eran martillos y cinceles y sólo en las minas más grandes se utilizó pólvora para extraer el mineral. La iluminación era a base de lámparas de aceite colocadas a intervalos regulares. El mineral era sacado en cestas de esparto.
Horno de calcinación
Tratamiento de los minerales.

El mineral extraído era machacado y seleccionado a mano, tarea de la que se encargaban mujeres y niños. A continuación, en función de los recursos disponibles y la distancia a la planta de fundición, el mineral podía ser cribado, lavado o calcinado (o una combinación de estos procedimientos.)

El cribado se realizaba con cribas de esparto o hierro con soportes de madera. El tritruado de mineral, a veces mezclado con tierra, se realizaba con un mineral reducido a partículas de aproximadamente 2-3 mm.

El lavado se realizaba en instalaciones especialmente destinadas a ello. Éstas eran muy diversas, pero todas se basaban en la selección por gravedad. Diversas instalaciones de lavado estuvieron en funcionamiento en El Pinar entre los años 1880 y 1926.

La calcinación a baja temperatura para convertir el sufuro de plomo en óxido de plomo y para eliminar parte de la piedra caliza. El resultado es un mineral más ligero y más fácil de fundir. Esta calcinación se realizaba al aire libre o mediante una variedad de hornos especialmente destinados.

Fundición

Fundición de mineral.

La fundición se llevaba a cabo por una serie de hornos que utilizaban madera y maleza como combustible, también mediante hornos de reverbero que utilizaban carbón y hornos especiales para la fundición de escorias de plomo. Estos hornos se construían en amplias plantas de producción mientras que hornos más pequeños persistían lejos de estas fundiciones. En El Pinar se fundió plomo durante cierto tiempo en 1840, aunque por falta de rentabilidad se tendió a transportar el mineral hasta las plantas de fundición instaladas en la costa.

Fuego y agua

Desastrosos han sido los efectos del temporal en el Levante, por suerte en Bédar no hay que lamentar daños personales, pero sí muchos materiales.

El reciente incendio que arrasó las Rellanas sin duda ha hecho que las riadas hayan sido más intensas, al faltar la vegetación el agua ha bajado sin impedimentos por los barrancos. Porque en Bédar, como en el resto del Levante, los ríos y barrancos «salen», como si el resto del tiempo hayan estado esperando escondidos, y cuando salen arrasan sin piedad.

Los destrozos han sido muchos, bancales completamente arrasados y puentes colapsados por los escombros. El barranco de la Basalta ha salido esta vez, y hacía muchísimo tiempo que no lo hacía, hay destrozos en la cuesta de la fuente. El barranco de los Chorreadores ha bajado con fuerza destrozando diversos terrenos, afectando al Malecom y en Jamontar el agua ha destrozado numerosos ribazos y bancales, ha cortad la acequia de los moros hacia Bedarín y derribando la carretera a los pozos, que hoy estaba siendo reparada.

Dicen también que el puente de la Ramona se ha tapado rápidamente con los escombros y el agua ha arrastrado tanto material que ha dejado anegado el barranco.

Todo esto hace pensar si las normas que no permiten desbrozar los terrenos, que supongo que buscan la protección de la naturaleza, no están siendo excesivamente dañinos. Habría que empezar a replantearse la situación, pues ya vemos que primero el fuego y luego el agua han estado campando a sus anchas, y la enorme cantidad de vegetación seca o hace de excelente combustible o arrastrada por el agua tapa rápidamente los, a veces, estrechos conductos de puentes y desagues.

El accidente del cable en 1890

Como hemos tenido noticia de un aparatoso accidente que sufrió el cable en 1890, con más de 300 metros de cable y decenas de vagonetas por los suelos, decidí hacer una pequeña investigación de campo pensando que un accidente de estas dimensiones debió dejar muchos restos que podría fotografiar. No tenía de todas formas muchas esperanzas, pues la búsqueda de hierros de después del cierre de las primeras minas fue de tal intensidad que muy pocos elementos metálicos escaparon, la gente se moría de hambre y no había otras formas de ganar algo de dinero. Aún así tuve algo de suerte:

base cable

De las torres del cable poco ha quedado, todas las instalaciones fueron vendidas, quedan las bases en las que iban ancladas los postes de las torres, que podían ser de madera o hierro en función de la tensión que debían soportar. En la fotografía tenemos una de las bases de una torre de las grandes (de las de hierro) situada en un paraje muy abrupto entre la trinchera nº 5 y 6 del cable.

restos cable 2

No tardé en empezar a encontrar restos del accidente, justo en la zona donde las noticias que tenemos nos dicen que ocurrió. ¿Qué cabría esperar? en principio, y tal como se explica en el artículo de Juan Pié para La Crónica,  los operarios del cable arreglaban las roturas del cable de una forma muy rápida, gracias al sistema de nudos que servían para el anclaje de los enganches de las vagonetas. El cable, formado a su vez por diferentes cables de pequeño grosor entrelazados, se desilachaba cuando se rompía y previamente a unir dos cabos del mismo los fragmentos deshilachados debían ser cortados con alicates. En la zona donde se hubiera reparado un cable esperaríamos encontrar precisamente estos trozos cortados, muy significativos de este tipo de reparaciones y a su vez lo suficientemente pequeños como pasar desapercibidos a los buscadores de restos de hierro que recorrieron la sierra. En efecto, en la zona del accidente pude observar varios de estos fragmentos, de unos 9-10 cm de largo, además de otros elementos metálicos pequeños como arandelas y tuercas.

Como elemento más significativo pude encontrar un fragmento de una de las ruedas del sistema de rodadura por el cable fijo del cable de Bédar (fragmento triangular en la parte superior de la fotografía.) Su identificación fue fácil, pues he podido observar dos ruedas de este tipo enteras, y para que una de ellas se pudiera romper tuvo que haber caído desde mucha altura y estrellarse contra las rocas. Fue una sorpresa encontrar también uno de los enganches de sujeción de una de las torres, todavía engarzada en su barra de hierro. Esta pieza nos cuenta que la torre en cuya base encontré el resto también se vino abajo.

cableresto

Pero el resto que más me impactó fue el encotrar un fragmento de una rueda dentada. Se trata de un fragmento de arco de una gran rueda dentada de 1-2 metros de diámetro, por el lugar donde lo encontré podría provenir tanto de una máquina de vapor como de uno de los engranajes que movían el cable aéreo, seguramente de la estación de Ángulo de El Pinar:

fragmento rueda dentada

Lo más curioso de esta pieza es que mientras que algunos de los dientes de la rueda son los originales (los dos de la derecha), otros han sido añadidos mediante trozos de hierro moldeados por habilidosos herreros sobre ranuras practicadas a tal fin, a base de martillo y fragua. Se observan también dos ranuras sin el diente correspondiente. Es fácil de entender que era muy complicado y costoso sustituir una rueda dentada de tal tamaño, aunque se tuvieran repuestos.

Y no quiero aburrir más con el tema, aunque es emocionante comprobar cómo todavía hoy en día se pueden seguir los rastros sobre el terreno de un accidente que tuvo lugar hace 120 años, y todavía sigo preguntándome cómo demonios pudieron instalar una infraestructura tan colosal en unos barrancos tan inaccesibles y abruptos como los de Bédar, por los que estuve a punto de caerme en varias ocasiones, y eso que solo estaba de paso.

Médicos de Bédar: el Dr. Bernardo Renovales Cabeza-Olías

Nacido en Mora (Toledo) en 1857, estudió medicina en la Universidad Central de Madrid, se doctoró con una tesis sobre la pústula maligna. Se casó con su primera mujer, Brígida Romero López en Huéscar (Granada), del matrimonio nacerían Luisa y José Manuel Renovales Romero, falleciendo la primera siendo niña.

3Bernardo Renovales Cabeza-Olías de joven.

Tras el fallecimiento de su primera mujer, contrajo matrimonio en segundas nupcias con Francisca Tejedor Calcia, matrimonio del cual nacerían Bernardo, Francisco, Antonio, Ángel y Luisa.

4Brígida, primera mujer de Bernardo Renovales.

Brígida era hija de Manuel romero Ortiz, relacionado con la sociedad minera Compañía de Águilas, siendo también administrativo de la misma el padre de Bernardo Renovales, Pantaleón José Renovales y Saracha. Estas relaciones fueron, posiblemente, el motivo por el cual se ofreciera a Bernardo Renovales el trabajo de médico en esta compañía minera, concretamente para la segunda sección de la Compañía de Águilas, bajo la dirección del noruego Fredrik Dietrichson, que se ocupaba de las minas de plomo y hierro de Sierra Almagrera y Bédar.

Posiblemente el Dr. Renovales llegaría a Bédar para sustituir al Dr. Pedro Bolea García, natural de Albánchez, que falleció en 1889 tras tres años ejerciendo como médico rural en Bédar. Era una época difícil, la minería era la principal actividad económica y la población de Bédar superaba entonces los 3.000 habitantes.

El sueldo de un médico rural estaba en relación con la gente del pueblo en el que se ejercía, el Dr. Bolea cobraba una cantidad pequeña y los bedarenses, en gran parte dispersos por el campo, solicitaban con frecuencia la asistencia de facultativos de otros pueblos, más cercanos.
El Dr. Bolea dejaba viuda, Elísea García Torrecilla, y tres hijos menores.

Bernardo se trasladó a Bédar con toda la familia a excepción del hijo del primer matrimonio, José Manuel Renovales, aunque tras el fallecimiento de sus abuelos pasó una temporada en Bédar, marchando posteriormente a Huescar y después a Valencia, donde opositó al cuerpo de policía y llegó a ser comisario, trabajando en Barcelona y Puerto de Sagunto, fue también Guardia secreta del Rey Alfonso XIII.

En Bédar la familia residía en la calle Clavel, números 1, 5 y 7. Como otros muchos bedarenses en plena fiebre minera, el Dr. Renovales intentó participar del negocio minero, sabemos que en Octubre de 1897 arrendó la mina llamada Liga Italiana y su demasía.

En cumplimiento de la Ley Benot de 1873 y como médico de la Compañía de Águilas, el Dr. Bernardo Renovales Cabeza-Olías estaba encargado de dar asistencia a los mineros accidentados. Para tal fin se construyó un hospital en los terrenos que dicha sociedad poseía en El Pinar de Bédar. Para realizar sus tareas asistenciales contaba también con la ayuda de un practicante facultativo.

En 1896 debía desplazarse a las minas de las Cañadicas para reconocer el cadáver de un minero, Francisco Guerrero Gallardo, víctima de un desprendimiento en la mina Mahoma, al que realizó la autopsia poco tiempo después.

2El Dr. Bernardo Renovales.

A partir de 1900 y como consecuencia de la Ley de Accidentes de Trabajo, las actuaciones del médico de la Compañía cobraron gran relevancia. Entre sus funciones se incluían el realizar los diagnósticos, autopsias y tratamiento a los mineros accidentados hasta su recuperación incapacidades temporales o, en su caso, la declaración de una incapacidad permanente parcial o total fruto de esas lesiones. Al mismo tiempo era miembro permanente de la Junta de Bédar por su condición de médico titular del pueblo.

1El Dr. Bernardo Renovales.

Como médico de la Compañía sólo estaba obligado a dar asistencia a los trabajadores contratados a jornal por ésta y no a los partidarios o contratistas, disponiendo para ello de un listado de trabajadores en los que constaba esta condición. Para asegurar que el accidente se había producido en la mina éstos debían aportar la «papeleta de la baja». A pesar de esto y tal como se refleja en la documentación consultada, el mismo Dr. Renovales manifestaba que también atendía por caridad a los partidarios que se accidentaban en la mina, siempre previa presentación de la pertinente papeleta, pero sin expedir las certificaciones prevenidas por la Ley de Accidentes porque, sencillamente, no podía.

6José Manuel Renovales Romero. De su matrimonio con Josefa Navarro Pelejero nacieron Manuel, Brígida, Luisa, Pepe y Josefa.

Además de las presiones propias por parte de los trabajadores, la empresa debió ejercer a su vez una gran presión sobre su trabajo. No en vano, en esos entonces la declaración por parte del médico de la empresa de una incapacidad comportaba que la empresa tuviera que pagar la pertinente indemnización, pero cuando se trataba de una incapacidad permanente parcial la sociedad mineral debía buscar además un puesto de trabajo apropiado a la minusvalía que presentaba el trabajador.

Contamos con varios ejemplos de cómo era su trabajo. En 1906 un partidario de la Compañía sufrió un accidente mientras trabajaba en la mina Sagunto (Las Cañadicas) el 19 de mayo, sufriendo una lesión en la pierna por la que fue atendido en el hospital de El Pinar. El accidentado cobró medio jornal hasta el 28 de junio en el que fue dado de alta y siguió trabajando hasta diciembre. A raíz del abandono de la mina del que era partidario, dicho trabajador denunció a la Compañía solicitando una indemnización por su estado de incapacidad permanente total a consecuencia del accidente ocurrido en mayo. El trabajador accidentado acusaba además al médico de la Compañía de haber cedido a las presiones del Director (en esos entonces Alfredo Dörn) para que le diera el alta a pesar de no estar curado. La defensa del Dr. Renovales se basó simplemente en demostrar que el trabajador era partidario, la asistencia médica fue por caridad y no procedía ninguna indemnización.

El 31 de octubre 1906, Manuel Caparrós Fernández, que acababa de encender un barreno en una galería de la mina Júpiter (Las Cañadicas) cayó en un hoyo mientras se retiraba precipitadamente en busca de un lugar seguro, con resultado de una hernia inguinal traumática provocada en la caída. Los compañeros de trabajo lo sacaron del hoyo y empezó a recibir tratamiento en el hospital hasta el 31 de diciembre, cobrando el medio jornal que consistía en 1,12 ½ pesetas. El trabajador denunció posteriormente las malas condiciones de la mina en la que se accidentó, pues no se había rellenado la parte explotada. Además se quejaba que lo habían declarado curado y útil para el trabajo, cuando la hernia que había sufrido y las lesiones articulares le provocaban dolores agudos y claudicación pronunciada de la pierna izquierda, lo que le impedía realizar cualquier actividad. La Compañía contestó afirmando que no era cierto que se hubiera declarado curado sino que se declaró como incapacidad permanente parcial, alegando además que si se produjo la hernia fue debido a la existencia previa de una «relajación inguinal.» Sin embargo, su condición de minero a jornal de la Compañía y el tipo de lesión que presentaba, hacía difícil que el fallo no accediera a las pretensiones del trabajador.

7Luisa Renovales Tejedor.

Desde luego no parece que el ambiente fuera especialmente tranquilo para ejercer su profesión, en Enero de 1907 y tal como relata la prensa de la época, tras la asistencia a Francisco Crespo Gallardo, accidentado en la mina Mulata, los obreros denunciaron que se había negado a facilitar el documento y certificado acreditativo de la lesión como accidente laboral. Se lo considera en la noticia como representante de la sociedad minera Chávarri, Lecoq y Compañía, aunque no indica si el trabajador accidentado era partidario o estaba a jornal de la sociedad minera referida.

5Francisco Renovales Tejedor.

En Julio de 1909 de nuevo asistía a un trabajador en las minas de Las Cañadicas, Francisco Collado Campoy estaba bebiendo agua cuando una enorme piedra se desprendió fracturándole la pierna derecha. Acompañado del practicante facultativo, Sr. Leirves, asistieron convenientemente al herido.

Como médico titular de Bédar, el Dr. Renovales formaba parte como miembro nato de la Junta de Reformas Sociales. Este hecho y su trabajo como médico de la Compañía fueron suficientes para granjearse la antipatía de los obreros, que seguramente lo veían como un mero instrumento a las órdenes de la empresa.

El 20 de Julio de 1908 fallecía su hijo Ángel Renovales Tejedor, otro de sus hijos, Bernardo Renovales Tejedor, estuvo trabajando en Vera como maestro, participando en las Juntas locales de primera enseñanza de Gérgal y Bédar, fallecía en Noviembre de 1925. Francisco Renovales Tejedor, nacido el 11 de Junio de 1890, aparece también en varios estallidos de la prensa de 1912 por secundar, junto a su padre, una campaña contra el alcalde de Bédar, acusándole por malversación de fondos. Finalmente llegaría a ser concejal del ayuntamiento de Bédar, alcanzando la alcaldía un año después. Acabó emigrando a Cuba, falleciendo el 30 de Marzo de 1947.

Además de sus labores como médico, el Dr. Renovales participó activamente en la política del pueblo, en la campaña contra el Alcalde junto a su hijo Francisco y también como Presidente del Comité de la Unión Patriótica de Bédar, llegando a celebrar una entrevista con el gobernador civil de Almería, Huelín, en Junio de 1927.

10Diego Fernández Moreno, practicante facultativo entre 1916 y 1918.

En Diciembre de 1929 tuvo que ser operado en Almería por una enfermedad grave. Al parecer se restableció pero persistieron molestias en las piernas que le impedían deambular correctamente.

Ya mayor, su mujer Francisca Tejedor Calcia fallecía el 22 de Abril de 1934, ya solo vivía en Bédar con su hija Luisa Renovales Tejedor.

El Dr. Bernardo Renovales Cabeza-Olías fallecía finalmente el 16 de Octubre de 1935, acompañado de su hija Luisa y su hijo José Manuel.

La biografía ha sido posible gracias a las aportaciones de la familia del Dr. Renovales, a la cual agradezco su colaboración. Agradecimientos especiales a Antonio y Miguel de la Cruz Renovales, Rosa Cabanes Renovales y Maria José Renovales.

Firebricks y arqueologia industrial

Los firebricks o ladrillos refractarios están fabricados para resistir altas temperaturas y la abrasión, por lo que se utilizan en hornos y calderas. Pueden estar fabricados a base de alúmina o sílice y se trata de unos ladrillos más caros que los comunes (debido a su proceso de fabricación).

ramsay

La cuestión que me planteé es si estos ladrillos podrían utilizarse como marcadores de la edad de la construcción donde se encuentran, a modo de los fósiles guía que los geólogos utilizan para identificar los diferentes estratos. Para ello las fábricas que construían estos ladrillos deberían haber estado funcionando poco tiempo o bien haber cambiado con frecuencia de modelo, además estos cambios tendrían que estar bien documentados para poder ser utilizados con garantías.

hall stourbridge

Realmente, aunque la información sobre los fabricantes de los siglos XIX y principios del XX no es muy abundante, parece ser que en Reino Unido, principal productor de estos ladrillos, hay verdaderos coleccionistas de estos ladrillos con marca de fábrica.

mt¬co

En la fundición Carmen se encuentran básicamente dos tipos de ladrillo, el ya mencionado RAMSAY y otro de marca HALL STOURBRIDGE. Parece que se utilizaron para revestir los hornos de la fundición y no es difícil encontrar fragmentos en la parte superior de la misma, donde estaban instalando. Ahora bien, fue una sorpresa encontrar fragmentos de estos ladrillos en la base de la chimenea, como parte del relleno de construcción. Posiblemente se utilizaron restos procedente de la construcción de los hornos, pero sólo es una teoría.

Lo que sí está claro es que esos ladrillos fueron reutilizados como parte de otras construcciones. Ladrillos RAMSAY se pueden encontrar hasta en cortijos del río Jauto. En las minas de hierro de Serena también he encontrado firebricks, en concreto con las marcas MT&Co y HKO (de los que no he encontrado todavía ninguno en la fundición Carmen). Los posibles orígenes de estos ladrillos pueden ser las viejas minas de plomo o, quizás, algún recubrimiento de calderas de las propias minas de hierro.

En todo caso, la información sobre los fabricantes a la que hemos tenido acceso no es muy amplia en el caso de RAMSAY y HALL STOURBRIDGE, muy escasa en cuanto a MT&Co y nula en el caso de HKO. Eso de momento.

RAMSAY quizás sean los más famosos, se trata de los ladrillos fabricados por la Compañía de ladrillos G.H. Ramsay & Co de Swallwell, Newcastle-on-Tyne. Esta empresa funcionó entre 1789 y 1925 y fue fundada por G. Heppell, que estableció una fábrica en Derwenthaugh que llegó a producir 7 millones de ladrillos al año. Firebricks RAMSAY se han encontrado en muchos lugares desde Rusia hasta EEUU y Chile. Para unos hornos construidos en 1843, que es la fecha aproximada de construcción de la fundición Carmen según la documentación disponible, perfectamente se podría haber utilizado ladrillos refractarios RAMSAY exportados desde Inglaterra.

hko

Del fabricante de ladrillos refractarios ubicada en Stourbridge (Dudley) se tienen noticias de este fabricante al menos desde 1862, aunque desconocemos la fecha de inicio de la fabricación no tenemos más datos sobre cantidad de ladrillos producidos y hay algunos problemas con la «topología», pues los ladrillos de Bédar carecen del «OB» (over brick) que sí aparecen en ejemplares de estos ladrillos conservados en colecciones inglesas.

De los ladrillos MT&Co sólo sabemos que se han encontrado también en California, no tenemos más datos. HKO es una marca desconocida hasta el momento.

Firebricks y arqueologia industrial

Hace unas semanas, mientras paseaba entre los restos de la fundición Carmen de El Pinar, pude observar que alguien había reunido varios fragmentos de ladrillo, de los que se pueden encontrar en la zona, que reunían una particularidad: llevaban estampillados la marca del fabricante, en concreto RAMSAY.

Hace unos 9 años, en una de mis primeras visitas a los restos de esta fundición, encontré un ladrillo del mismo fabricante. Me llamó poderosamente la atención y me prometí investigar más al respecto. Los firebricks o ladrillos refractarios están fabricados para resistir altas temperaturas y la abrasión, por lo que se utilizan en hornos y calderas. Pueden estar fabricados a base de alúmina o sílice y se trata de unos ladrillos más caros que los comunes (debido a su proceso de fabricación).

ramsay

La cuestión que me planteé es si estos ladrillos podrían utilizarse como marcadores de la edad de la construcción donde se encuentran, a modo de los fósiles guía que los geólogos utilizan para identificar los diferentes estratos. Para ello las fábricas que construían estos ladrillos deberían haber estado funcionando poco tiempo o bien haber cambiado con frecuencia de modelo, además estos cambios tendrían que estar bien documentados para poder ser utilizados con garantías.

hall stourbridge

Realmente, aunque la información sobre los fabricantes de los siglos XIX y principios del XX no es muy abundante, parece ser que en Reino Unido, principal productor de estos ladrillos, hay verdaderos coleccionistas de estos ladrillos con marca de fábrica.

mt¬co

En la fundición Carmen se encuentran básicamente dos tipos de ladrillo, el ya mencionado RAMSAY y otro de marca HALL STOURBRIDGE. Parece que se utilizaron para revestir los hornos de la fundición y no es difícil encontrar fragmentos en la parte superior de la misma, donde estaban instalando. Ahora bien, fue una sorpresa encontrar fragmentos de estos ladrillos en la base de la chimenea, como parte del relleno de construcción. Posiblemente se utilizaron restos procedente de la construcción de los hornos, pero sólo es una teoría.

Lo que sí está claro es que esos ladrillos fueron reutilizados como parte de otras construcciones. Ladrillos RAMSAY se pueden encontrar hasta en cortijos del río Jauto. En las minas de hierro de Serena también he encontrado firebricks, en concreto con las marcas MT&Co y HKO (de los que no he encontrado todavía ninguno en la fundición Carmen). Los posibles orígenes de estos ladrillos pueden ser las viejas minas de plomo o, quizás, algún recubrimiento de calderas de las propias minas de hierro.

En todo caso, la información sobre los fabricantes a la que hemos tenido acceso no es muy amplia en el caso de RAMSAY y HALL STOURBRIDGE, muy escasa en cuanto a MT&Co y nula en el caso de HKO. Eso de momento.

RAMSAY quizás sean los más famosos, se trata de los ladrillos fabricados por la Compañía de ladrillos G.H. Ramsay & Co de Swallwell, Newcastle-on-Tyne. Esta empresa funcionó entre 1789 y 1925 y fue fundada por G. Heppell, que estableció una fábrica en Derwenthaugh que llegó a producir 7 millones de ladrillos al año. Firebricks RAMSAY se han encontrado en muchos lugares desde Rusia hasta EEUU y Chile. Para unos hornos construidos en 1843, que es la fecha aproximada de construcción de la fundición Carmen según la documentación disponible, perfectamente se podría haber utilizado ladrillos refractarios RAMSAY exportados desde Inglaterra.

hko

Del fabricante de ladrillos refractarios ubicada en Stourbridge (Dudley) se tienen noticias de este fabricante al menos desde 1862, aunque desconocemos la fecha de inicio de la fabricación no tenemos más datos sobre cantidad de ladrillos producidos y hay algunos problemas con la «topología», pues los ladrillos de Bédar carecen del «OB» (over brick) que sí aparecen en ejemplares de estos ladrillos conservados en colecciones inglesas.

De los ladrillos MT&Co sólo sabemos que se han encontrado también en California, no tenemos más datos. HKO es una marca desconocida hasta el momento.

Pues hasta aquí mi pequeña exposición, por supuesto si alguien ve un ladrillo de este tipo y le viene bien fotografiarlo, le agradecería si me indicara el tipo de ladrillo y el lugar donde lo encontró. ¡Muchas gracias!