Cuevas de Almanzora: de pesca por un manglar del Plioceno superior

Visto el éxito que ha tenido nuestro anterior post sobre los fósiles de los manglares que había en lo que hoy es Cuevas de Almanzora hace entre 2 y 3 millones de años, y a petición de varios de nuestros lectores, publicamos una serie de fotografías que no incluimos en el anterior por parecernos un poco repetitivas. Viendo estos fósiles de peces y hojas de mangle, es fácil imaginar el ecosistemaen el que vivieron, lo que no deja de ser algo surealista dado el secarral donde ahora se encuentran.

Si unas cuantas fotografías de fósiles  tomadas a unos bloques sueltos generan tanto interés, no queremos ni pensar lo que puede generar el museo que supuestamente se está planeando.

Pasen y disfruten de estas improntas, testigos de un pasado muy, muy lejano del levante almeriense:

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Cuevas de Almanzora: un manglar de 2,5 millones de años

Desde hace un tiempo hemos estado escuchando cosas sobre el importante patrimonio fósil de Cuevas de Almanzora, dado a conocer por el paleontólogo valenciano Joaquín Ricardo Sendra había dado a conocer el hallazgo de un bosque de manglares tropical fósil en Cuevas de Almanzora, de entre 2 y 3 millones de años de antigüedad, al final de la Era Terciaria, en el Plioceno superior.

Las investigaciones de Sendra nos muestran la existencia en esa época de un ecosistema de manglar compuesto por manglares rojos y negros, con todo el ecosistema completo, peces, crustáceos, plantas… lo que considera un ecosistema tropical único en el mundo. El manglar estaba ubicado entre las sierras de Almagro y Almagrera, junto a los mares tropicales, también habitados por vacas marinas, ballenas y tiburones.

A continuación, dientes de tiburón sobre el terreno:

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En 2018 el paleontólogo dirigía las excavaciones en la rambla de cirera, en busca de los fósiles. No queremos dejar de recordar la aparición de varios esqueletos de ballenas en esta zona en tiempos mucho más antiguos. Al parecer la zona actuó un poco como una trampa en la que los grandes cetáceos y tiburones entraron en lo que fue una especie de mar menor.  Al parecer la idea es la puesta en valor de estos yacimientos para un futuro museo en la localidad, exposiciones temporales, charlas… esperamos que estos interesantes proyectos se lleven a cabo.

 

A continuación, diferentes fósiles de hojas de manglar y otros vegetales:

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Sabiendo como sabíamos que estos interesantes proyectos estaban en marcha, no nos sorprende las fotografías que una colaboradora nos ha enviado de el Toyo, cercano a Cirera. Se trata de peces fósiles, hojas fosilizadas, entre ellas hojas de manglar y otros organismos y plantas, como un crustáceo. Además, dos enormes dientes de tiburón.

A continuación, el inconfundible perfil de un cangrejo fósil:

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Al parecer, y según nos comunica la colaboradora, de Antas para más señas, los fósiles quedaron al descubierto tras unos movimientos de tierras a causa de una cementera que trabaja en la zona. Suponemos que no se trata de las zonas claves para la investigación paleontológica, ya que el ayuntamiento debe tener bien delimitadas las zonas de interés donde se encuentran los restos más importantes (los de mamíferos marinos, especialmente), y que es imposible controlar toda la extensión de estos manglares pliocénicos fósiles.

Para finalizar los más espectaculares, sin duda, los fósiles de diferentes especies de peces del manglar:

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Por lo pronto, podemos disfrutar de estas fotografías.

 

 

 

 

 

Pleistoceno (2ª parte)

Adjunto unas interesantísimas fotografías de fósiles de la zona de la cuenca de Vera aportadas por José Francisco Gallardo.

Se trata de ejemplares recolectados en el barranco Baeza de Bédar, Los Gallardos y cerca del Cabezo María.

Algunos ya nos son conocidos, pero hay otros fósiles muy curiosos que hace que merezca mucho la pena compartirlos:

SPONDYLUS

Más ejemplares de Spondylus.

CORAL

Unos inconfundibles fósiles de coral.

MILIOBATIDAE

Aunque inicialmente los confundí con mandíbulas de raya fósil, son realmente parte del borde inferior de un Dendraster.

LABRODON

Placa dental de un pez de género Labrodon, posiblemente un Labrodon pavimentatus.

HEXAPLEX

Inconfundible fósil de Hexaplex trunculus (cañaílla), gasterópodo carnívoro muy conocido en el ámbito culinario andaluz.

PECTEN

Bonita colección de bivalvos, se ven unos bonitos ejemplares de Pecten benedictinus a la izquierda en primer plano. A la derecha y en primer plano destaca un precioso ejemplar de Sellithyris sella, un fósil que por cierto es típico del cretácico inferior (no hablamos ya del Pleistoceno, nos vamos más atrás).

ERIZO

Perfecto ejemplar de erizo de mar fósil.

Pleistoceno

Dado el interés que ha generado el tema de los fósiles que se pueden encontrar en la zona, vuelvo a mostrar algunos de los fósiles de mi colección.

Como siempre y antes de nada, aviso de nuevo que ni soy experto en el tema ni lo pretendo, así que hay que poner todas las reservas posibles en cuanto a las identificaciones que hago, que marcaré convenientemente con los correspondientes signos de interrogación. Solo en las pocas ocasiones en las que estoy seguro de los especímenes que muestro, en esas ocasiones (y solo en esas ocasiones) me atreveré a indicar la especie.

Los fósiles que muestro proceden del barranco Baeza, en plena sierra de Bédar y de los terrenos cercanos a la pedanía de Los Giles. Son zonas fosilíferas del Pleistoceno ya conocidas, mezcladas con icnofósiles. La diferencia entre los fósiles del barranco Baeza y Los Giles es que los procedentes del segundo todavía presentan en muchas ocasiones ese aspecto nacarado, mientras que las del barranco Baeza, ubicadas a mucha más altura (360 metros o más sobre el nivel del mar), están sustituidas completamente por roca.

Me consta que hay algunos que tienen colecciones mucho más grandes y mejores que la mía, si alguien se anima a enviarme fotos de sus ejemplares, gustosamente iré poniéndolas en el blog. Cualquier corrección o indicación sobre la información que aporto será más que bienvenida.

Como curiosidad, todavía recuerdo que había una especie de “ostra” bastante grande, que se podía encontrar en los Giles, muy utilizada como decoración. Todavía recuerdo enormes conchas fósiles en los recibidores de las casas, y todavía debe quedar alguna. Yo me he atrevido a clasificarlas en el género Hinnites y, desgraciadamente, la zona donde se encontraban desapareció bajo la autopista, pero conservo algunos ejemplares.

Pasemos a las fotos…

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Ejemplo de las enormes “ostras” de Los Giles utilizadas como decoración, posiblemente del género Hinnites (¿?). Ésta es una de las pequeñas, de 15×10 cm.

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Otra de estas enormes conchas de braquiópodo (16×13 cm), no era lo suficientemente vistosa como para ser “expuesta”, pero si muy útil para mantener las puertas abiertas y que no se cerraran con el viento.

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Tres ejemplares fósiles de Ostrea lamellosa procedentes del barranco Baeza. Recuerdo que este fósil en concreto era el que íbamos a buscar de pequeños al baranco Baeza, rivalizando en ver quien encontraba el fósil más grande y bonito. Los había realmente grandes, pero era muy raro encontrar especímenes completos. Estos son tres de los mejores, con ambas valvas y de tamaños de 10×11, 8×10 y 7×9 cm respectivamente.

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Este fósil es una auténtica preciosidad. Procede también del barranco Baeza y fue una verdadera sorpresa, tan acostumbrado como estaba a encontrar solo Ostreas lamellosas. Es de 18×20 cm y debe pertenecer al género Chlamys(¿?), aunque no lo tengo muy claro.

NUEVE

Los fósiles que más abundan en Los Giles y Los Gallardos son del género Pecten y Chlamys. Pueden parecer todos iguales, pero a poco que nos fijemos iremos descubriendo muchas diferencias. Clasificarlos en sus especies correspondientes ya es un poco más complicado para mí. Los ejemplares de la fotografía oscilan entre 2 y 3 cm de diámetro aproximado.

CATORCE

Tampoco es complicado encontrar bivalvos del género Spondylus. Este en concreto no es de los más grandes (9×8,5 cm), pero sí que está muy bien conservado y presenta toda la parte del umbo hundida, como si hubiera recibido un gran golpe, lo que hace especular sobre cómo acabo los días este organismo y qué o quién fue el que le ocasionó tan mortal golpe…

TRECE

Esto que parece un mejillón gigante (y que llevó a fabular sobre su utilización en hipotéticas y gigantescas paellas), es un bivalbo del género Pinnidae, una “Nacra”. Es de tamaño y peso colosal (18×11 cm) y procede de Los Giles.

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Uno de mis fósiles favoritos de los Giles, una inconfundible estrella de mar de 2,5×3 cm.

QUINCE

Paleodictyon strozzii de Los Giles que ya comenté en otra ocasión. Se cree que es un icnofósil de un género de gusano que hasta hace poco se creía extinto, pero se ha encontrado un pariente en las fosas abisales en el Atlántico, junto a volcanes submarinos.

DIEZ

La clase gastrópoda también está presente en los Giles, aquí tenemos algunos ejemplares (entre 2,5 y 3 cm) sobre los que no me atrevo a esepecular sobre su género.

SIETE

Hablando de gasterópodos, no puedo evitar comentar esta curiosidad (2,5×2 cm). No procede ni del barranco Baeza ni de los Giles, lo encontré en otro punto de la sierra donde tradicionalmente no se encontraban fósiles, pero ahí está.

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Para acabar, estos son los dos últimos fósiles, procedentes de Los Gallardos. El primero es un bivalvo, posiblemente de la familia Glycymerididae (una almeja, vamos), con un curioso umbo curvado, de 5×6 cm. El otro, sinceramente, ni idea (5 centímetros de largo y 1 de ancho).

Paleodictyon Strozzii

Para completar un poco el post anterior quiero hablar un poco sobre el fósil del Paleodictyon, pues tiene una historia muy curiosa y el organismo, en cuestión, también tiene algo de misterio.

Pero para empezar creo necesario aclarar una serie de conceptos, aunque ha de quedar bien claro que de en estos temas soy más bien profano, por l

La Paleoicnología es una rama de la Paleontología que se encarga de la observación de las huellas, pistas o rastros fosilizados, comparándolas con las marcas dejadas por los animales actuales en playas y marismas. Estas capas blandas con las marcas una vez consolidadas se conocen como flysch. No se trata de fósiles sino de icnofósiles, es decir, las marcas fosilizadas que dejan sobre el sedimento al desplazarse, al comer, al esconderse…

Las diferentes características de estos icnofósiles permiten su clasificación según el tipo de marca que dejan, ya sean para desplazarse, como madriguera (por ejemplo de gusanos), pistas de alimentación o… trazas de agricultura o Agrichnia. De todos los icnofósiles destaca uno por la regularidad de sus marcas en forma de panal de abejas, es el Paleodictyon, descrito primeramente en Italia por Meneghini. ¿Qué organismo ha podido dejar estas marcas y para qué?

Se barajan varias opciones, desde un pequeño organismo que utiliza la red como “granja” de bacterias para alimentarse (Agrichnia) o bien se puede tratar de un organismo celular parecido al Hydrodyction reticulatum, algas de agua dulce que forman redes celulares también hexagonales. El género Paleodictyon fue creado por Meneghini hacia 1850 y las diferentes especies se reconocen por el tamaño de los lados de los hexágonos que forman, desde la P. minutum, de 0,91 mm hasta la P. Gomezi, de 33 milímetros, pasando por la P. Strozzii (2-2,5 mm), P. majus (3-5 mm) y P. giganteum (5-6 mm). Se suelen encontrar sobretodo en el flysch cretáceo-eoceno, pero también se han encontrado en niveles muy distantes. Los hexágonos no forma solo una capa sino que penetran en el interior, como formando fragmentos de prismas hexagonales. Este tipo de icnofósil caracteriza a los fondos profundos abisales de unos 500 m.

Hasta ahora no se había encontrado huellas semejantes en las playas actuales, por lo que no se ha podido saber de qué se trata, pero en 2011 el científico Peter A. Rona descubrió el Paleodictyon nodosum a 3 km. de profundidad en las aguas del Atlántico Norte, cerca de fuentes hidrotermales, aunque se han visto las formaciones hexagonales no se ha podido identificar al misterioso organismo que crea estas redes.

La cuenca de Vera, en su evolución geológica, ha pasado por fases muy diferentes. Muy al princio, la cuenca de Vera era una de las cuencas intermontañosas que comunicaban el Atlántico y el Mediterráneo,conformado durante el plegamiento Alpino en el
Mioceno inferior. En el Mioceno superior la elevación de las cordilleras Bética y del Rif aisló al Mediterráeno. Fue en el Pleistoceno cuando el Atlántico irrumpió en la cuenca, más bien seca del Mediterráneo, convirtiendo de nuevo la cuenca de Vera en un fondo marino en el que hubo una importante actividad tanto volcáncia como hidrotermal al encontrarse en una zona de falla. Finalmente, en el Plioceno superior, el nivel del Mediterráneo volvió a bajar y emergió la cuenca de Vera que conocemos hoy en día, incluyendo los depósitos de fósiles de la vida marina que un día la ocupó, incluyendo desde aguas someras hasta llanuras abisales.

Son conocidos ejemplares de Paleodictyon en el flysch de la cuenca de Vera, y concretamente en Bédar, cerca de los Giles, Pablo Fábrega recogía en 1933 un ejemplar de P. Strozzii a 500 metros de la venta del Chocolate, como ya comenté en el post anterior. En 1932 F. Aezpitia ya reproducía un Paleodictyon procedente de Bédar (Datos para el estudio paleontológico del flysch d ela costa cantábrica y de algunos otros puntos de España, Boletín Inst. Geol. y Min. de España, Madrid 1932).

En 2004, mientras buscaba fósiles cerca de la carretera que conduce a la pedanía de los Giles, encontré, en el fondo de un barranco unas superfícies de aspecto pizarroso que claramente habían sido descubiertas recientemente por el agua. Entre las formaciones había diversos surcos, estrías y líneas que recordaban a la arena de la playa, entre ellas unas curiosas estructuras en forma de panal de abeja que me llamaron la atención y de las que cogí una muestra, pues entendí que de fósiles se trataba.

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La simple medición de los lados de los hexágonos nos indica que se trata de un P. Strozzii (2 mm), como el que recogiera Pablo Fábrega y en la misma zona.

Fosiles

Hace tiempo que ya hablé sobre los fósiles que se pueden encontrar en Bédar y quiero actualizar un poco los datos, dentro de las limitaciones que conlleva el ser simplemente un aficcionado que sabe más bien poco sobre el tema.

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En la fotografía: fósil de estrella de mar procedente de Los Giles

Sin duda, los lugares más propicios para encontrar fósiles en Bédar son Los Giles y el Barranco Baeza, donde abundan fósiles del Terciario y Cuaternario.

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Pecten de unos 14 cm recogido en el barranco Baeza

El jemplar de Paleodityon lo recogí en Los Giles, en el lecho de un barranco. Aunque sabía que se trataba de un fósil, no tenía ni idea de lo que podía ser. Luego descubrí que tampoco se sabía muy bien qué organismo produjo estas huellas fósiles, anque se cree que se trata de las madrigueras de unos gusanos. Pero no fui el primero en encontrar de un fósil de este tipo en Bédar, en el Boletín Geológico Minero de 1933 se indica que D. Pablo Fábrega recogió un ejemplar de Paleodictyon Strozzii a 500 metros dal Sur de la Venta del Chocolate, realmente muy cerca de donde yo lo encontré…

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Ejemplar de Paleodictyon recogido en Los Giles.

Entre los diversos fósiles que se pueden recoger en Los Giles, aunque la zona donde se encuentran ha sido parcialmente destruida por el paso de la autovía. Ya no quedan casi las grandes ostreas que se usaban de decoración en las casas, pero aún abundan los pecten y otros fósiles interesantes, especialmente ostrea, aunque de tamaños más modestos. Aquí muestro algunos de ellos:

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Fimbria encontrada en Los Giles.

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Spondylus de 9 cm procedente de Los Giles.

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Nacra(Pinna)de Los Giles, uno de los bivalvos más grandes.Ejemplar de 18 cm.

Pero mucho más impresionante lo que encontró el catedrático de Historia natural de Lorca D. Francisco Cánovas en la cañada de Pelotas, al Este de Bédar y cerca de la carretera a Almería, según se cuenta en los Anales de la Sociedad Española de Historia Natural de 1877: ni más ni menos que los restos de un Carcharodon megalodon (entiendo que los dientes), una especie de tiburón que podía alcanzar los 17 metros y que al parecer se alimentaba de ballenas, con unos dientes tan grandes como una mano humana abierta. Adjunto una imagen comparativa del animalito con un buzo (procede de la página http://www.ylje.com, adjunto el enlace) para poder hacernos una idea de los animalitos que nadaban por lo que ahora es Bédar:

Carcharodon-Megalodon-Largest-Shark-Still-Alive

Fosiles

Hace tiempo que ya hablé sobre los fósiles que se pueden encontrar en Bédar y quiero actualizar un poco los datos, dentro de las limitaciones que conlleva el ser simplemente un aficcionado que sabe más bien poco sobre el tema.

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En la fotografía: fósil de estrella de mar procedente de Los Giles

Sin duda, los lugares más propicios para encontrar fósiles en Bédar son Los Giles y el Barranco Baeza, donde abundan fósiles del Terciario y Cuaternario.

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Pecten de unos 14 cm recogido en el barranco Baeza

El jemplar de Paleodityon lo recogí en Los Giles, en el lecho de un barranco. Aunque sabía que se trataba de un fósil, no tenía ni idea de lo que podía ser. Luego descubrí que tampoco se sabía muy bien qué organismo produjo estas huellas fósiles, anque se cree que se trata de las madrigueras de unos gusanos. Pero no fui el primero en encontrar de un fósil de este tipo en Bédar, en el Boletín Geológico Minero de 1933 se indica que D. Pablo Fábrega recogió un ejemplar de Paleodictyon Strozzii a 500 metros dal Sur de la Venta del Chocolate, realmente muy cerca de donde yo lo encontré…

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Ejemplar de Paleodictyon recogido en Los Giles.

Entre los diversos fósiles que se pueden recoger en Los Giles, aunque la zona donde se encue

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Fimbria encontrada en Los Giles.

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Spondylus de 9 cm procedente de Los Giles.

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Nacra(Pinna)de Los Giles, uno de los bivalvos más grandes.Ejemplar de 18 cm.

Pero mucho más impresionante lo que encontró el catedrático de Historia natural de Lorca D. Francisco Cánovas en la cañada de Pelotas, al Este de Bédar y cerca de la carretera a Almería, según se cuenta en los Anales de la Sociedad Española de Historia Natural de 1877: ni más ni menos que los restos de un Carcharodon megalodon (entiendo que los dientes), una especie de tiburón que podía alcanzar los 17 metros y que al parecer se alimentaba de ballenas, con unos dientes tan grandes como una mano humana abierta. Adjunto una imagen comparativa del animalito con un buzo (procede de la página http://www.ylje.com, adjunto el enlace) para poder hacernos una idea de los animalitos que nadaban por lo que ahora es Bédar:

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