Nueva moneda de Constancio II en Cadima (Los Gallardos)

Hoy añadimos una nueva moneda de Constancio II, como siempre aportada por medio de fotografías y con información sobre el peso y dimensiones. Se trata de medio centenional de 1,4 grs y 14-15 mm de diámetro, con la siguiente leyenda en el anverso: «(DN CONSTANT)IVS PF AVG», con un busto diademado, a derecha.

En el anverso se muestra la leyenda «V(ICTORIAE) DD. AVGG.Q NN» (Victoriae Dominorum Augustorumque Nostrorum, o lo que es lo mismo, «Las victorias de nuestros Señores y Emperadores», un tipo poco común de leyenda que solo se encuentra en acuñaciones de Constate y Constancio II. En el reverso se representan dos Victorias, de frente, con guirnaldas, aunque está muy desgastado la leyenda es parcialmente visible y perfectamente identificable.

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Esta moneda fue acuñada en Aralate (Arlés) entre el 347-348 d.C. Antes de que el usurpador Magnencio se proclamara emperador en el 350 d.C. y asesinara al augusto de occidente, Constante. Tras el fallecimiento de Constantino I, éste repartió el Imperio entre sus tres Hijos, Constantino II, Constante y Constancio II. Tras la muerte de Constantino II, Constante pasó a gobernar todo el imperio de Occidente, mientras que Constancio II hacía lo propio con el de Oriente.

Constancio II no aceptó a Magnencio como augusto de Occidente, así que inició una campaña para derrocarle. En el desarrollo de esa campaña, las tropas de Constancio II tomaron fácilmente los territorios africanos del Imperio y desembarcaron en Hispania, que había permanecido fiel a Magnencio, aunque todavía quedaban muchos partidarios del asesinado Constante. La llegada de la flota de Constancio II se aprecia con un notable incremento de monedas acuñadas en Siscia y Roma.

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Se cree que el importante aumento de numerario del emperador Constancio II que se observa en los hallazgos de moneda bajoimperial en Hispania se debe al importante aporte de numerario de este emperador que trajeron los soldados durante esa campaña. No son una excepción ni Baria ni Cadima, donde las monedas de Constancio II son las más frecuentes, y explica el por qué se encuentran con menos frecuencia monedas de emperadores posteriores, ya que dado el alto número de moneda circulante no hizo falta nuevos aprovisionamientos de moneda con posterioridad. Ésta es la curiosa historia de estas pequeñas monedas que a veces se pueden encontrar en Cadima.

 

 

 

 

 

 

 

Cadima (Los Gallardos): hallazgo de una moneda íbero-romana de Sagunto

Como ya comentábamos anteriormente, se considera que el asentamiento más conocido como «Cadima» ha estado ocupado de forma ininterrumpida desde el siglo II a.C. hasta la llegada de los musulmanes en el siglo VIII d.C. Se habla del hallazgo de monedas íbero-romanas, correspondientes a las cecas de Gádir (Cádiz), Carmona, Aipora (Sanlúcar de la Barrameda), Caura (Coria del Río), etc. A pesar de todo, no hemos podido ver fotografía o dibujo de ninguna de las piezas.

Pero el tiempo  de esperar ha acabado y por fin hemos podido estudiar una de estas monedas íbero-romanas de Cadima, y la sorpresa ha sido mayúscula, el dictamen de nuestro experto numismático es claro: se trata de una moneda de Arse/Saguntum.

 

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Se trata concretamente de un As partido para ser utilizado como una fracción (un semis), de 2,6 mm de diámetro, datado entre el 130 y el 80 a.C. El partir este tipo de monedas era algo habitual dada la escasez de moneda fraccionaria. Se observa en el reverso la proa de una embarcación y en el anverso un busto con algún tipo de decoración a nivel del cabello.

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El libro de referencia para estas monedas es «Catalogo General de la Moneda Hispanica, desde sus origenes hasta el siglo V. F. Alvarez Burgos.» de donde proceden los dibujos que aquí se representan. Nuestro ejemplar de Cadima se correspondería con uno de estos dos tipos, aunque falta claramente el «caduceo» que está representado justo delante de la proa de la embarcación, que no aparece en nuestro ejemplar de Cadima. Podría tratarse, sin embargo, de una variante sin este elemento. En este sentido se trata de un hallazgo realmente interesante, pues no nos consta que se hallan encontrado este tipo de moneda en Almería. Los hallazgos más cercanos de este tipo (ases con reverso de proa) han sido encontrados en Murcia (Arse-Saguntum: la difusión de su moneda. Manuel Gozalbes Fernández de Palencia.)

 

Minas de Bédar: Ureña y dos compadres, Mi Paquito y San Antonio Segundo

Hoy vamos a visitar tres de las minas de hierro más desconocidas de la sierra de Bédar. El denominador común de todas ellas es que se encuentran en el paraje del Curato de Bédar, o «Curato de abajo». Sin embargo, quizás sea mucho más conocida esta zona con el nombre de «Rambla o Cueva de la Barrilla», cerca del trazado de la vía del viejo ferrocarril Bédar-Garrucha.

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Panorámica de  la Rambla de la Barrilla, en el Curato de Bédar.

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Plano de ubicación de las concesiones de Ureña y los dos compadres, Los dos compadres y Ureña, Mi Paquita(o) y San Antonio Segundo.

Es precisamente la presencia la de la línea de ferrocarril de los Chávarri la que permitió la explotación de estas minas, aunque nunca llegaron a ser, ni mucho menos, importantes. Todas son producto de la fiebre minera que siguió a la construcción del ferrocarril minero, que ofrecía un sistema económico de llevar el mineral de hierro hasta Garrucha.

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Puente de la Barrilla. Sólida construcción del ferrocarril Bédar-Garrucha sobre la rambla de la Barrilla.

A finales del siglo XIX, cuando la sociedad minera de Chávarri instaló su ferrocarril minero, la zona estaba ocupada por una inmensa concesión  minera de nombre «La Perdiz», que pertenecía a la todopoderosa Compañía de Águilas. Las noticias sobre la explotación minera en esta concesión son muy confusas, aunque por los restos mineros que se pueden observar en los terrenos de dicha concesión, no debieron pasar de simples registros de exploración y alguna pequeña galería, como la que se observa junto a la carretera Bédar-Los Gallardos. El ferrocarril de Chávarri cruzaba de O a E esta concesión, describiendo dos curvas para evitar las principales alturas.

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Galería principal de la mina Ureña y dos compadres, más conocida en Bédar como «Cueva de la Barrilla», pues el nombre de la mina hacía tiempo que había sido olvidado.

Al norte de la concesión de «La Perdiz» se registraron las concesiones de «Ureña y los dos compradres» y «Los dos compadres y Ureña», a nombre de Francisco Ureña. Toda la documentación disponible (la que poca que hay) parece indicar que las minas se organizaron en torno a dos sociedades, la Sociedad Ureña y la Sociedad Trinidad. Al menos se sabe que durante 1892 se extrajeron 1.993,5 toneladas de mineral de hierro a nombre de la Sociedad Ureña  y 13.1990,7 toneladas de hierro a nombre de la Sociedad Trinidad entre los años 1892 y 1894. Por entonces no estaba todavía en funcionamiento el ferrocarril de Chávarri, por lo que el mineral debió ser transportado con los métodos tradicionales (bestias de carga), hasta Garrucha o utilizando el cable de la Compañía de Águilas. En 1893 también se recoge la extracción de 6.401,8 toneladas de mineral a nombre de un viejo conocido de las minas de Bédar, Carlos Bahlsen, que debió trabajar la mina a partido. En esta mina sabemos que se construyeron algunos edificios auxiliares, entre ellos un polvorín.

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Edificios auxiliares de la mina Ureña y dos compadres. Se trata de los restos de dos edificios cercanos a las labores, uno de ellos encima de una colina (las dosprimeras fotografías), restos del polvorín de la mina.

Curiosamente, no se recoge ninguna producción en estas minas de «Ureña y compadres» a partir de la construcción del ferrocarril de Chávarri en 1896, aunque eso no excluye en absoluto que se continuaran las labores. De hecho, de otras dos minas muy cercanas no se tienen registro alguno de producción de mineral, aunque la escasa información que ha llegado hasta nosotros, y sobre todo los restos que se pueden encontrar hoy en día, nos indican que existió cierta actividad extractiva. Aunque la cantidad de hierro no era muy importante, la cercanía de la línea de ferrocarril hacía rentable la explotación de estas pequeñas minas. Nos referimos especialmente a las minas de «Mi Paquito» y a la de la concesión de «San Antonio Segundo».

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Restos de las trincheras de explotación de la mina Mi Paquito, más conocida durante el periodo de Hierros de Garrucha como La Abeja. La cercanía de la línea de ferrocarril favoreció su explotación.

La concesión de «Mi Paquito» forma parte de las participadas por la familia Berruezo en Bédar. Hay que decir que tras los importantes grupos de minas propiedad de los Orozco y los Abad, la familia Berruezo fue otro de los grandes pioneros propietarios de minas en la sierra de Bédar, que arrendó concesiones a las principales sociedades explotadoras que actuaron en esta sierra. Entre ellas están las importantes minas de Serena que, bajo la sociedad «la Recuperada» (Júpiter, Porfiado, San Manuel…), fueron arrendadas a la filial de la «Compañía de Águilas»; también algunas de las principales minas arrendadas a la sociedad de Chávarri (Segunda Mulata, El Negrito…); y aún a la «The Garrucha Iron Mining Compay Ltd. (la mina Mi Bernardo o mina del Buitre)». Mi Paquito fue otra de las minas que sabemos que fueron arrendadas a la sociedad de Chávarri; aunque disponía de muy poco mineral, éste era de buena calidad y se encontraba tan cerca de la línea del ferrocarril que su explotación era factible, así nos lo explica Manuel Figuera, ingeniero director de la sociedad Chávarri,  en correspondencia personal. Los restos mineros de Mi Paquito se encuentran cerca del puente de la Barrilla, se trata de dos calicatas de investigación-explotación con un movimiento de roca de, aproximadamente, 200 m³ sobre una mineralización de siderita y hematites no muy abundante. Esta mina era conocida en tiempos de Hierros de Garrucha como la mina «La abeja», en una curiosa tendencia que hemos observado a «olvidar» los nombres de origen de las minas que pertenecieron a la familia Berruezo, de manera similar a lo que ocurrió con la mina Buitre.

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Desmonte y pequeño carril de acceso a la mina San Antonio Segundo, al lado del trazado de la vía del ferrocarril.

La mina de San Antonio Segundo es la más misteriosa de las tres y de la que menos documentación disponemos. La concesión se ubica al E de lal concesión de «La Perdiz» junto al trayecto del ferrocarril, de ella consta un registro a nombre de Juan Martínez Flores en 1901. Se trata de una pequeña mina en la que se observa un desmonte de la ladera y un pequeño grupo de galerías con un inicio de explotación en huecos y pilares con varias galerías de exploración. Sin duda hubo explotación de mineral, aunque desconocemos tanto los propietarios de la concesión como la cantidad de mineral que pudo extraerse. El único dato que nos parece relacionado con esta mina es una información aparecida hace tiempo en la revista «La Cimbra» de Los Gallardos, al respecto de una pequeña explotación llevada a cabo por Agustín Flores Zamora, sobre un yacimiento poco importante cercano a la línea del ferrocarril, lo que facilitaba el transporte del mineral. Los trabajos se iniciaron en 1914, contando con varios empleados, entre ellos los hijos del mismo Agustín Flores.

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Labores internas de la mina San Antonio Segundo. La componen un socavón de entrada muy inclinado hasta una pequeña zona de explotación en huecos y pilares, sobre una mineralización de hematites y carbonatos de hierro. Desde esta explotación parten dos galerías de exploración y varios registros.

Nuevas aportaciones numismáticas

Incluimos nuevas aportaciones a las secciones de numismática. Se trata de un Antoniniano de vellón pobre de Claudio II «Gótico» del 269 d. C. acuñado en Roma y encontrado en Cadima, y de medio centenional de Constancio II acuñado en Constantinopla, procedente de Baria. Gracias por las aportaciones.

CLAUDIO II. Antoniniano. Roma. 269 d.C. (Cadima)

A/ «IMP. C. CLAVDIVS AVG.» Busto radiado a derecha.
R/ «VICTORIA AVG.» Victoria, estante a derecha, con guirnalda y palma.
Vellón muy pobre, 2,6 grs. 17-20 mm.
CONSTANCIO II. Medio centenional. Constantinopolis (Thracia), 335-340 d.C. (Baria)
A/ FL IVL CONSTANTIVS NOB C
Rv/ GLO-RIA EXERC-ITVS

Bédar y Serena durante el misterioso periodo comprendido entre 1571 y 1682

Empezaron pronto las deportaciones de los moriscos del reino de Granada tras el fin de la rebelión de las Alpujarras, y no se salvaron ni los que no participaron de la rebelión. Unos 50000 moriscos fueron deportados, de los que se calcula que murieron más del 20% por hambre y enfermedad. Primero fueron trasladados al interior de la península, como preludio de su expulsión general decretada en el año 1609.

En la distribución de los moriscos que se había planeado, según Mármol, los moriscos de Guadix, Baza y cuenca del Almanzora irían a la Mancha, reino de Toledo, Castilla la Vieja e incluso León mientras que los de la tierra de Almería  serían embarcados hacia Sevilla desde donde se repartirían teniendo cuidado que no fueran a Murcia, Valencia y el Marquesado de Villena pues había allí ya muchos moriscos.

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Barranco de la Balsa Alta y de los Chorreadores

El encargado de llevar a los moriscos del valle del Almanzora y de la sierra de Filabres fue el capitán Miguel de Moncada. Según Tapia fueron conducidos a Vera y Almería 3800 personas. El plan consistía en aprovechar un día de fiesta, separarlos en la iglesia y engañarlos explicándoles que lo hacían para poder llevarlos a otro lugar en espera que la situación mejorara y pudieran volver. Primeramente se pretendía embarcarlos en la playa de Vera para llevarlos en galeras hasta Sevilla, tal y como se hizo en el grupo de moriscos llevados a Almería. Pero el mal tiempo evitó que siguieran este camino, por lo que se llevaron a Albacete. El 7 de noviembre de 1570 se inicia la marcha, don Pedro de Padilla lleva a Albacete a 8.000 moriscos que recoge en Vera e informa a su llegada, el 22 de diciembre del mismo año, que ha tenido que dejar a algunos en Lorca y Murcia por estar enfermos y no poder caminar, entregando más o menos unos 6300. En Albacete se instalan provisionalmente siendo después repartidos.

Moneda hallada en Bédar (Jamontar/Dehesa Real). Por su buena factura sabemos que fue acuñada en «el Ingenio» de Segovia. Esta bonita pieza tiene la característica de que se puede ver la moneda «base», a pesar de los resellos, y podemos comprobar que se trata de una moneda de dos maravedís de Felipe III (Philippvs III) de 1601. En cuanto a los resellos, observamos claramente un resello de cuatro maravedís (IIII) y otro de seis (VI). Sabemos que resellos con un IIII se hicieron en los años 1603 (con una corona en la parte superior y la inicial de la ceca debajo) y 1654-5 (llevaba estampado en la parte posterior la fecha). Por la falta de algunos elementos, no sabemos de cual de los dos «IIII» se trata, la ausencia del sello posterior parece indicar que es de 1603, aunque parece que el de «IIII» se superpone a la de «VI». Por otro lado, el resello de VI es más claro, con punto superior y ceca -G- de Granada, con su correspondiente resello posterior que debería indicar un «1641» coronado (se aprecian solo la corona, el primer 1 y parte del 6).

El 7 de diciembre del mismo año 1570 sale una segunda partida de moriscos, entre los que se encuentran los de Sorbas, Lubrín y unos cuantos de Cabrera y Serena. Estos tuvieron peor suerte ya que salieron con condiciones climáticas muy adversas y  se dirigían a Córdoba, a las tierras que allí tenía el Marqués del Carpio. Tan difícil fue la travesía que solo llegaron a  Córdoba 471, el resto murió en el camino o fueron dejados en Lorca, Caravaca, Calasparra, Hellín, Linares y Satisteban del Puerto. De los que consiguieron llegar muchos murieron al poco de llegar, por lo que se informó de que «solamente superaron el trasplante 222, la cuarta parte».

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Barranco de la Cueva Oscura

El apeo de Bédar se hizo junto al de Serena y se realizó muy tarde (empezó el 18 de Abril de 1575) debido al peligro que suponía la presencia de monfíes moriscos en la sierra de los Filabres. Rodrigo Alonso hace traer desde Lorca a Alonso Martinez, un morisco que residía en Serena y que conocía las tierras para poder realizar el apeo de estos lugares.

Una vez el escribano del rey tomó posesión de las propiedades y terrenos en nombre del rey se procedió a dividirlo todo en “suertes”, que se repartían entre los nuevos pobladores. Si por cualquier razón una “suerte” parecía desigual se daba una “refaizión” (seguramente una compensación). Serena quedó sin repoblar después de la expulsión de los moriscos, que fueron deportados hacia Castilla en septiembre de 1570. Serena se unió al municipio de Bédar en 1575, ya que, aunque en el Libro de Apeo se diferencian claramente entre Bédar y Serena, en el repartimiento de las “suertes” se mezclan las tierras de ambos suelos.

Moneda hallada cerca de la Pecera, en Bédar. Se trata de una moneda acuñada a martillo (tosca y con bordes irregulares). Presenta tantos resellos y está tan desgastada que no se aprecia nada de la moneda original. En una de su caras se ve claramente un resello de ocho maravedís (número arábigo). La otra cara es completamente caótica y solo se distingue un resello «VI» y otra vez un «8». Este «8» se aplicó en diversas monedas durante los años 1651-2.

 La expulsión de los moriscos conllevó una grave crisis que duró hasta el siglo XVII. En primer lugar se produjo una crisis demográfica que no pudo se subsanada con la llegada de los repobladores, por lo general pobres escasamente preparados para las labores que debían emprender; y todo esto en un marco de opresión por parte de la corrupta burocracia y oligarquías locales. Muchos repobladores, endeudados y sin tierras, tuvieron que volver a sus lugares de origen mientras que las mejores tierras quedaron en manos de la iglesia, militares y otros poderes locales

Por otro lado estaba la actividad de los monfíes moriscos que actuaban desde sus refugios en las montañas, a destacar la banda del Joraique, que actuó en la zona del valle del Almanzora. La acitividad de los monfies se mantuvo en la zona hasta el año 1577 y fue su presencia en Filabres la que hizo que se retrasaran los apeos y repartos en esas zonas. También estaba el problema de la piratería, el clima de inseguridad que provocaban sus ataques se incrementó tras la expulsión de los moriscos, que aportaron a los piratas información precisa. La actividad corsaria dificultaba en mucho el proceso de repoblación de las ciudades de la costa.

Moneda hallada en Bédar (Jamontar/Dehesa Real). Se trata de una moneda de Felipe III de «el Ingenio» con unos resellos visibles de 1651 y del «8», siendo problemente de 1651-1652.

Como consecuencia de esta situación, las poblaciones de Bédar y Serena permanecieron sin ser repobladas, pero ¿durante cuanto tiempo? En 1573 visitó estas zonas el comisario real Tello Gómez del Aguilar, declarando que para evitar el paso de los piratas se debía establecer una cuadrilla de 40 soldados en Cabrera. El miedo a las incursiones piráticas mantenía una despoblación que, a su vez, favorecía la acción de los piratas. El proyecto de repoblar Bédar con 30 vecinos cristianos viejos no pudo llevarse a cabo porque nadie deseó ocupar aquellos lugares.

Años más tarde, el mismo comisario real redactó lo que venía a ser un parte de defunción de las cuatro pueblos moriscos despoblados: «En la ciudad de Moxacar a dos días del mes de julio de mil e quinientos y setenta e seis años, Tello González de Aguilar mandó se ponga en relación en como los lugares de Bedar y Serena, Teresa y Cabrera están despoblados, en lugares muy peligrosos». Este miedo perduró muchos años, todavía en 1593 los 41 vecinos del lugar de Turre residían en Mojácar, por estar mejor defendida, desplazándose solo para cultivar las tierras y luego retornaban por la noche.

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Barranco de los Chorreadores-de la Cueva Oscura

La despoblación en Bédar y Serena se mantuvo durante mucho tiempo, los archivos parroquiales de la iglesia de Santa María de la Cabeza de Bédar no se inician hasta 1682,cuando en otros lugares cercanos se inician mucho antes, como pasa en Antas (1612) o Turre (1660). Durante este periodo sabemos que se instalaron unos lavaderos del mineral de plomo para el mineral que se explotaba en El Pinar de Bédar. Desconocemos la ubicación de este lavadero, aunque por los registros de escorias registrados a partir de mediados del siglo XIX creemos que pudo estar cerca de la fuente de agua de la Basalta o bien en el barranco de la Cueva Oscura o Bedarín. Según se informa en el asiento para la explotación de las minas de plomo del Pinar de Bédar (desde 1613), cuyo mineral se llevaba a Bédar para ser lavado y fundido, se indica claramente que Bédar estaba despoblada: se llevan los metales á media legua dellas á un despoblado que llaman de Bedar, donde hay abundancia de agua para las fundiciones y lavaderos. Estas minas estuvieron activas, al menos, hasta 1629, aunque desconocemos exactamente hasta qué fecha estuvieron en explotación.

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Barranco de la Cueva Oscura y Bedarín.

Estos son los datos documentales que hemos podido consultar. Desde el punto de vista de los hallazgos numismáticos en Bédar, tenemos constancia de tres monedas, encontrada una cerca de la Pecera (cerca de la Balsa Alta) y otras dos no muy lejos de ahí, en la zona de Jamontar-Dehesa Royal. Se trata de monedas de época de Felipe III-Felipe IV que por los resellos que presentan estuvieron circulando entre 1641 y 1652. ¿Pudieron ser monedas perdidas por los primeros pobladores de Bédar de 1682? Es posible, pero en 1660 la Monarquía decidió abandonar la práctica de los resellos y se acuñaron nuevas monedas (pragmática de 29 de octubre de 1660). Podríamos suponer que estos tres ejemplares pudieron pertenecer a los primeros repobladores que, tal y como ocurrió en Turre, no residían en Bédar por lo peligroso del lugar pero que cultivaban tierras allí. Sin embargo, no parece una hipótesis muy plausible por la lejanía a poblaciones más seguras. Podría tratarse también de los primeros pobladores que ya residieran allí previo inicio oficial de los registros de la parroquia de Bédar, aunque también pudieron haber pertenecido a visitantes temporales, como por ejemplo los trabajadores del lavadero que sabemos a ciencia cierta que trabajaron en Bédar. La cercanía de los hallazgos a los lugares donde sabemos que pudo estar ubicado este lavadero da cierta verosimilitud a esta teoría.

En todo caso, este periodo que comprende el final del siglo XVI y gran parte del siglo XVII es uno de los más misteriosos (sin tener en cuenta los propios orígenes) de la historia de nuestro pueblo.

No puedeo finalizar el post sin acordarme de nuestro gran amigo, el diputado José Luis Sánchez Teruel. Ya saben, el diputado del PSOE que votó en contra de una intervención arqueológica de emergencia en El Argar. Un figura donde los haya.

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Cadima durante el reinado de Flavius Iulius Constantius

Una nueva pieza numismática procedente de Cadima viene a aumentar la ya considerable colección de monedas romanas del Bajo Imperio que hemos podido recopilar. Con ésta ya son 49 las que hemos podido estudiar, procedentes de diferentes colecciones, todas con el denominador común de proceder de Cadima, en Los Gallardos. Pronto se alcanzará la cifra redonda de 50, pues esperamos fotografías y medidas de otra más de la zona, que por lo que sabemos hasta ahora tiene toda la pinta de ser un antoniniano oficial de Claudio II.

Esta pieza, a diferencia de lo que suele ser habitual, se encuentra en un excelente estado de conservación, pudiendo leerse la totalidad de los textos: FL. IVL. CONSTANTIVS NOB. C. (FLAVIUS IULIUS CONSTANTIUS NOBILISSIMUS CAESAR), que sería conocido como el emperador Constancio II. El busto de Constancio se representa con coraza y una diadema laureada. En el reverso presenta  dos soldados con dos estandartes entre ellos CLOR – IA EXERC – ITVS (GLORIA EXERCITVS) y la ceca ART Arelate (actual Arlés, Francia, entre Montpellier y Marsella) bien visible.

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La moneda es un medio centenional (1,6 grs.) de entre los años 333-335 después de Cristo, cuando Constancio era todavía césar, rango al que fue elevado en el 324 d.C. En el momento de la muerte de su padre, Constantino I (el Grande) en el 337 d.C., Constancio se encontraba luchando en la frontera oriental del imperio contra el rey persa Sapor II.

Tras la muerte de Constantino I los césares Dalmacio y Anibaliano, tíos de Constancio, fueron asesinados. Seguramente Constancio y su hermano Constante estuvieron detrás de estos asesinatos. Una vez realizada la purga, los tres hijos de Constantino I se declararon augustos. Constancio II reinó sobre Constantinopla y todo oriente, mientras que Constante hacía lo propio sobre Italia, África y las provincias ilíricas. Hispania quedaba bajo el control de Constantino II, el hermano mayor.

Cuando Constantino II murió, toda la parte occidental del Imperio quedó bajo control de Constante, al menos hasta su muerte frente a las tropas del usurpador Magnencio. Constancio II se negó a reconocer a Magnencio como par y acabó lo derrotando a en el en el 353 d.C., quedando como soberano único. Este emperador emprendió una persecución de los paganos, ordenando la destrucción de todos los templos paganos en un edicto en el 354 d.C. Murió de unas fiebres en Tarsus en el 361 d.C., cuando iba a hacer frente a su césar, Juliano (que sería conocido como el Apóstata), que se alzó en armas y fue proclamado Augusto.

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Otra de las monedas de Constancio II de Cadima, un centenional acuñado en Alejandría que se puede datar entre los años 351 a 355, en el periodo en el que Constancio II era ya Augusto. Obsérvese que porta una doble diadema perlada.

Las monedas de época de Constancio II, 11 en total, representan un 22% de esta serie de monedas del Bajo Imperio de Cadima. Son seguidas en frecuencia por las monedas de imitación «Divo Claudio», un 20%; y en tercer lugar las de su padre Constantino I, con un 16%. Pero si tenemos en cuenta las moneda de Constantino I y sus hijos, incluido el malogrado Crispo (o lo que es lo mismo, entre el 306 y el 361 d.C.), contamos con un total de 26, lo que supone más de la mitad de todas las monedas de la serie (52%). Durante este periodo se «perdieron » más monedas que en ningún otro de una serie que abarca monedas entre el 216 d.C. (emperador Caracalla) y el 392 d.C. (emperador Valentiniano II). Casi dos siglos (III y IV d.C.), ahí es nada. Pero dejo las interpretaciones para los que entienden de esto.

Ya que hablamos de una antigua villa romana bastante grande,  no quiero dejar de acordarme de nuestro amigo el diputado José Luis Sánchez Teruel. Ya saben, el diputado del PSOE nacido en nuestra tierra que votó en contra de una intervención arqueológica de emergencia en El Argar… y que además considera que los yacimientos arqueológicos están bien a salvo cuando están bien enterrados.

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Supongo que José Luís no conoce la existencia de esta ciudad romana enterrada bajo el suelo de Los Gallardos, pero me apuesto lo que quieran a que considera que no existe expoliación alguna. Salvo la acción erosionadora continua del río Aguas, por supuesto. O la habitual y normal actividad agrícola, o la construcción…

Lo más triste de todo es que la gente conoce más la existencia y parte de la historia de este importante yacimiento gracias a las cuatro cosas que vamos publicando en este blog, y a la participación de la gente que nos aporta fotografías e información sobre las cosas que han ido encontrando. Los canales culturales oficiales o oficiosos de difusión son inexistentes y a nuestros políticos, como al ya mencionado José Luís Sánchez Teruel, parece que les importa muy poco.

Almería, la «España profunda» (2)

Hace unos días hablábamos del abandono de los yacimientos de El Argar y La Gerundia de Antas, así como de la inadmisible ignorancia e inacción de nuestros políticos. Pero me he quedado de piedra al ver el ruinoso estado del yacimiento del Cabezo del Oficio, en Cuevas de Almanzora, cerca de la pedanía de Grima. No se preocupen si no les suena de nada este nombre, a mí tampoco me sonaba de nada hasta que Francisco Mulero publicó en facebook una serie de fotografías que muestran la magnitud del yacimiento y el terrible estado de abandono en que se encuentra.

Es lo que pasa en esta Almería, la cultura y el patrimonio es algo que no interesa y puede que a varios kilómetros de donde vivan exista un valioso yacimiento  arqueológico, que de estar en Murcia (por poner un ejemplo) o en Sevilla (por poner otro) ya contaría con un centro de interpretación, visitas guiadas y gran cantidad de publicaciones accesibles al público en general.

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Fotografías de Francisco Mulero del Cabezo del Oficio. Todo el yacimiento está en un lamentable estado de abandono.

Pero estamos en Almería, dejados de la mano de Dios, y si queremos podemos irnos al cabezo del Oficio a darle patadas a los restos de una necrópolis argárica, o a Bédar a darles unos retoques con spray rojo a las pinturas murales del siglo XI de su antigua balsa mora. No pasaría nada, no hay cercas que nos lo impidan ni a nadie le va a importar. Cuando alguien pide que se haga algo, nuestros políticos, al más puro estilo de Gila, nos toman por tontos y nos cuentan chistes absurdos. Véase si no mi anterior post sobre la vergonzosa actuación de los diputados del PSOE con respecto a los importantísimos yacimientos de Antas… «no se preocupen que nadie los va a expoliar porque están enterrados, pero si eso le sacaremos brillo a las piedras que sobresalgan para que se vean bien.»

Si alguna protección han tenido ha sido precisamente el propio desconocimiento de lo que aquí tenemos. Pobre protección, porque hay muchos más tipos de expolio  aparte del intencionado, como puede ser sin ir más lejos la erosión natural, la actividad agrícola o la construcción.

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Restos en la cima del Cabezo (Fotografías de Francisco Mulero), incluyendo parte de un enterramiento.

Así que me veo observando boquiabierto unas fotografías de un yacimiento muy cerca de Bédar que desconocía totalmente. Para variar, no hay publicaciones en Almería que yo conozca a las que poder echar mano para saber algo más. Desde que dejó de publicarse la revista AXARQUIA, que era prácticamente el único canal de difusión cultural y sobre patrimonio con el que contábamos, casi toda la información procede de personas voluntariosas que se preocupan por dar a conocer nuestro rico patrimonio. Es muy triste, pero es así. Buscando en Internet se puede encontrar algo más, fotografías de algunas piezas procedentes de este yacimiento en el Museo Arqueológico Nacional (ceres.mcu.es) y algunas notas en varias webs. Parece que hay algún artículo más extenso y especializado… pero no parece fácil acceder a la versión completa.

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Vasijas argáricas procedentes del yacimietno del Cabezo del Oficio (Museo Arqueológico Nacional (ceres.mcu.es)

Gracias a la wikipedia sabemos que entre los hallazgos en El Oficio se encuentra (o se encontraba) un posible lugar de culto un altar de cuernos empotrado en el muro de un habitáculo, así como objetos de oro, un hallazgo raro en los enterramientos de la cultura de El Argar.

Al final, llegamos a la Base de datos de Patrimonio de  la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/resumen.do?id=i8056), donde se dice lo siguiente:

«Sitio arqueológico situado en las estribaciones septentrionales de la Sierra Almagrera. Aún es visible parte de la muralla que protegía al poblado. Su situación y el gran desnivel que alcanzan sus pendientes contribuyen a una erosión acusada que, unida al expolio, están dañando irreversiblemente el yacimiento.
Es preciso tomar medidas de cara a su protección frente a los dos factores que están contribuyendo a su progresivo deterioro: la erosión natural y la expoliación

Ya vemos en la fotografía todas las medidas que han dispuesto para evitar el progresivo deterioro… una vez más, nada de nada. He marcado lo de «expolio» e «irreversiblemente» para que lo tenga en cuenta nuestro diputado José Luis Sánchez Teruel, almeriense para más datos, que votó en contra de una intervención arqueológica de emergencia en El Argar. Incomprensiblemente, José Luís está convencido que en El Argar no existe expolio alguno, aunque no sabemos si ha ido alguna vez. Añadimos su fotografía por si alguien se ha olvidado de él:

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Sí, José Luís, el expolio existe. Es más, el hecho de que los yacimientos estén enterrados no los protege en absoluto, porque no hay expoliador que se precie que no sepa cavar… ¿lo pillas, José Luís?

YACIMIENTO ARQUEOLOGICO DE EL ARGAR, ANTAS, LEVANTE ALMERIENSE

El Argar (Antas). Los miembros de la Comisión de Cultura instaron al Consejo de Gobierno a limpiar las  estructuras del yacimiento que sobresalen…  es que son muy de la broma, humor andaluz.

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Pinturas hispano-árabes de Bédar. Siete años tras su descubrimiento «oficial». No solo no las han restaurado (solo cuesta unos 45.000 euros, menos de lo que el Ayuntamiento se gastó en renovar los pavimientos en buen estado de Bédar con el ya famoso plan «E»), sino que siguen completamente abandonadas y sin ninguna protección.

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Villa romana de Cadima (Los Gallardos). Poco a poco los restos de la villa son erosionados por el  curso del río Aguas. Se llevó a cabo un estudio de emergencia a consecuencia de las obras del AVE. Durante un corto periodo de tiempo se realizaron visitas a las excavaciones y me consta que a causa del interés que despertó, algún «político» o similar (lo desconozco) aprovechó para prometer a un miembro del Ayuntamiento de Los Gallardos que se excavaría una zona que se habilitaría para poder realizar visitas. Todo quedó en nada, como de costumbre, pues nada se ha hecho, ya pueden observar en la fotografía, que es bastante reciente, que el lugar es un erial. ¿Sorprendidos? Yo no.

Así nos va. Tengan cuidado por donde pisan, no sea que estén expoliando involuntariamente algún yacimiento de los que ya estudió Siret a finales del siglo XIX y que bien entrado el siglo XXI nadie a vuelto a estudiar. Esto es Almería.

Almería: la España profunda

La situación en la que se encuentran los yacimientos argáricos de Antas, que comprenden El Argar y La Gerundia, es algo que debería preocuparnos mucho más de lo que lo hace. Mucho hemos insistido sobre su importancia en este blog, no en vano el yacimiento de El Argar es uno de los más importantes de la Edad del Bronce, excavado ya por los hermanos Siret a finales del siglo XIX.

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Dicho yacimiento es de unas dimensiones y una impotancia tal que es difícilmente comprensible que no se haya realizado ya una intervención arqueológica para su excavación, mantenimiento y conservación. Quien pueda pensar que esto no es importante ni prioritario,  deberían informarse un poco de lo que hasta el momento se ha llevado a cabo en otros yacimientos de la cultura de El Argar, que afortunadamente no se encuentran en la provincia de Almería. Como ejemplo La Bastida, en Totana, que no solamente ha sido excavado y estudiado adecuadamente, sino que además cuenta con un Centro de Interpretación y Museográfico, además de una importante actividad divulgadora que pretende acercar este importante yacimiento al público, con el consecuente beneficio turístico que ello comporta. Un vistazo a la página web de este yacimiento demuestra el importante trabajo que han realizado hasta ahora:

http://www.la-bastida.com/inicio/index.html

Antas no se encuentra realmente muy lejos de Totana,  pero está a años luz en lo que se refiere a precupación por el patrimonio. En Antas los yacimientos conocidos permanecen soterrados, para evitar ser destruidos, prácticamente olvidados y casi totalmente desconocidos entre los almerienses. ¿Cómo es esto posible? pues porque Almería es todavía la España profunda, donde reina la ignorancia y los canales culturales brillan por su ausencia. Si esto que digo les parece fuerte, analicemos el bochornoso espectáculo que están dando nuestros políticos al respecto.

YACIMIENTO ARQUEOLOGICO DE EL ARGAR, ANTAS, LEVANTE ALMERIENSE

A pesar de un proyecto de intervención llevado a cabo en 1987 y de haber sido declarado como BIC en 2003, el yacimiento se haya en un estado de completo abandono. El Ayuntamiento de Antas ha hecho un verdadero esfuerzo dentro de sus posibilidades y compentencias, con la construcción de un Centro de Interpretación, pero éste no está todavía equipado, pues está pendiente una subvención de 100.000 euros que ya fue aprobada por el Ministerio de Cultura.

La petición para que se realice un intervención de emergencia en estos yacimientos, dado su situación de abandono y deterioro, se llevó a cabo por parte del PP en la Comisión de Cultura este mes de octubre, mediante una Proposición No de Ley, pero obtuvo el voto negativo de los diputados del PSOE. Pero ¿por qué? ¿cómo es posible que esto pueda pasar?

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No es la primera vez que se habla de estos yacimientos, las acusaciones entre unos y otros muestran hasta qué punto parece importarles muy poco las necesidades de los pueblos y su gente. Las acciones siempre están supeditadas a sus luchas por el poder, envueltas siempre en acusaciones y dando a veces explicaciones que rozan el ridículo. Así la prensa publicaba en 2015 unas declaraciones de la alcaldesa de Antas (Isabel Belmonte) en la que se quejaba de su estado de abandono y de los expolios inv0luntarios que había sufrido este importante yacimiento. Pero claro, como es una alcaldesa del PP, rápidamente la Junta negó la mayor. Alfredo Valdivia, Delegado Provincial de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, contestó a estas declaraciones indicando que trataba de un yacimiento «que está soterrado» y que «no hay peligro de un expolio«, además subrayó que «en 2007 se trabaja en un proyecto de colaboración con la UAL financiado por la Consejería de Cultura que, posteriormente, se traslada al Ayuntamiento de Antas en 2009. Incluso hubo conversaciones con dicho Ayuntamiento para realizar un centro de interpretación, pero a día de hoy no hemos obtenido ninguna respuesta». Y tras decir esto, se quedó tan a gusto. El desconocimiento del estado de estos yacimientos por parte de la Junta es, sencillamente, bochornoso.

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Pero la gota que ha colmado el vaso son sin duda las esperpénticas conclusiones de la Comisión de Cultura celebrada este mes de octubre de 2016. Los diputados del PSOE, incluyendo al almeriense José Luis Sánchez Teruel, votaron en contra de llevar a cabo una actuación de emergencia en el yacimiento. Eso sí, entre todos los miembros de la Comisión de Cultura se instó al Consejo de Gobierno a «limpiar las estructuras parcialmente visibles en El Argar, con todos los medios técnicos y científicos adecuados, y a señalizar el yacimiento en la A-7 y en la A-1202, con arreglo a la Ley de Patrimonios y Ley de Carreteras; e instar al Consejo de Gobierno a colaborar con el Ayuntamiento de Antas y la Asociación Amigos de El Argar en el ciclo de conferencias que se viene realizando desde 2009 en el Centro de Interpretación, así como a colaborar en el depósito en dicho centro de piezas de El Argar no expuestas en el Museo Provincial, con arreglo a la Ley de Museos y siempre que se garantice su seguridad y conservación en perfecto estado.«

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No se preocupen si no entienden nada de lo que dicen estos políticos. No les preocupe si no entienden que no haya riesgo de expolio porque resulta que el yacimiento está soterrado, debe ser porque los expoliadores en Almería deben ser muy vagos y eso de «cavar» no les va. Lo peor es que olvidan olímpicamente que el deterioro de los yacimientos «sin mantenimiento» se debe a muchas más causas que los posibles expolios intencionados… que digan lo que digan, que haberlos, haylos. Pretenden además limpiar las estructuras parcialmente visibles en El Argar… con todos los medios técnicos y científicos adecuados (obviamente). Claro que si está soterrado no habrá nada que limpiar (obviamente)… traducción al lenguaje común: no se va a hacer nada (obviamente), pero ya han puesto una bonita parrafada… como si se preocuparan de verdad. Lo de señalizar el yacimiento ni lo comento, por ser una solemne estupidez.

TRIPTICO AMIGOS DEL ARGAR

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Lo de colaborar con la Asociación de Amigos de El Argar también debe ser una broma de mal gusto, quizás los señores diputados ignoran que recientemente el IEA (Instituto de Estudios Almerienses) rechazó una petición de subvención por parte de esta Asociación para el ciclo de conferencias realizadas en 2016. La  Asociación de Amigos de El Argar lleva tiempo promoviendo estas conferencias, de cara a poner en valor estos yacimientos. Como no son actividades baratas, se decidió pedir ayuda al IEA, pero éste lo rechazó por motivos de «verdadero peso», concretamente porque «No es una actividad propia del IEA, ya que está publicada en internet«, refiriéndose con ello a este modesto blog, donde nos esforzamos en publicar y dar a conocer todas las actividades de la Asociación. El IEA es dependiente de la Diputación de Almería y es, para variar, un organismo altamente politizado, de ahí su inoperancia. Desgraciadamente, me temo que La Asociación de Amigos de El Argar tendrá que seguir dependiendo del esfuerzo de sus miembros, como hasta ahora.

Lo dicho, la España profunda. No voy a finalizar el post sin volver a recordar a José Luis Sánchez Teruel, de profesión «político». Como el resto de diputados que votaron en contra, se olvidan que el objetivo final y más importante es poner en valor este yacimiento, de manera que se cumplan dos objetivos básicos: estudiar y proteger el yacimiento (de lo cual es competencia de la Junta de Andalucía);  y de ponerlo en valor, de manera que pueda ser accesible al público general y se convierta en un foco turístico que ayude al desarrollo económico de la zona.

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José Luis Sánchez Teruel, más conocido por votar en contra de una intervención arqueológica en El Argar.

El origen de Bédar y Serena

Podríamos acabar rápidamente esta parte de la historia con un sencillo: «se desconoce». Así es, no se conoce cuando se fundó, ni siquiera de donde proviene el nombre del pueblo. Lo mismo pasa con Serena, que fue un pueblo independiente en el pasado. Desde no hace mucho tiempo, y ante la necesidad que suelen tener todos los pueblos y ciudades de disponer de un «origen» para reforzar su identidad, surgió una explicación «histórica» que suple esta tremenda carencia: el nombre viene de un influyente personaje hispano-árabe llamado «ben Beder» (hijo de Beder) que dio origen al nombre. Nadie sabe de donde surgió esta curiosa historia, pero no deja de ser un simple mito, inventado sí, pero que sirve de refuerzo identitario para los bedarenses y de inspiración para asociaciones y grupos de la localidad.

Sin embargo hay hipótesis al respecto mucho más fundadas. La que más fuerza tiene es sin duda la planteada por Juan Grima Cervantes en su libro «Turre  Historia, cultura, tradición y fotografía». Durante la época romana y tardo-romana la población de lo que después será la tierra de Vera estaba ubicada principalmente en núcleos de la costa y cuencas de los ríos Aguas y Almanzora (Baria, Cadima, Roceipón y Mojácar la Vieja). Estos pueblos empezaron a declinar, acabando despobladas, mientras aparecían poblaciones situadas en la sierra. Juan Grima expone los factores que propiciaron el abandono de estos núcleos y la aparición de asentamientos situados en las sierras circundantes. Según este autor en el siglo III se inicia una crisis con el declive de la esclavitud, la ruralización de la zona y expansión de la gran propiedad, la llegada de los bárbaros tras la caída del Imperio romano de occidente y la posterior ocupación bizantina de la zona. La crisis afecta especialmente nuestra comarca, prolongándose y siendo de especial relevancia entre los siglos VIII y XIII bajo el dominio musulmán. Fue en este periodo cuando se fundan las poblaciones situadas en la sierra, como Bédar, Serena, Cabrera y Teresa.

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Es decir, los diferentes pueblos aparentemente «escondidos» en las Sierras de Bédar y Cabrera fueron fundados por mozárabes que huían del peligroso valle, eligiendo los puntos de la sierra con disponibilidad de agua. En este sentido se han recogido algunas palabras en Bédar de origen mozárabe (cristianos que siguen profesando su fe bajo dominio musulmán),como por ejemplo la forma payuelas (viruelas) o el topónimo Fornos. La recogida de estas palabras la debemos, entre otros, a Joan Corominas, famoso filólogo español que estaba casado con Bárbara de Haro, nacida en Bédar y a la que debemos que el filólogo y etimólogo catalán recogiera otras palabras singulares utilizadas en Bédar, como son latonero, présul, figüelo, sólsa, etc.

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Los mozárabes de Bédar y Serena se marcharon seguramente durante el año 1125 durante la incursión del rey aragonés Alfonso I el Batallador, y los que no huyeron con él fueron expulsados como venganza por los almorávides. Los nuevos pobladores musulmanes del pueblo son los que hicieron la Bédar que conocemos, los sistemas de riego en terrazas, las norias, las acequias y balsas… pero esto lo trataremos en un capítulo posterior de esta breve historia de Bédar y Serena.

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Pero cuando se analizan los pocos datos o apreciaciones sobre el origen etimológico de los topómino «Bédar» y «Serena», nos vamos bastante atrás. Así tenemos un posible origen íbero del nombre:  Bédar significa “hierba”,”hierbas”,”herbazal” en íbero y comparte raíz etimológica con la palabra vasca “bedartz” (=”hierba”,”herbazal”). Pero en este sentido una voz tan autorizad como es Joan Corominas propone que viene del íbero-vasco (“bide/beda”) “camino” y cita precisamente como ejemplo el pueblo de Bédar. Joan Corominas y Josep María de Casacubierta escriben en su Onomasticon Cataloniae que las terminaciones átonas -ar y -al están muy extendidas en la toponímia que se considera ibérica. En cuanto a Serena, Tapia Garrido apunta en su Historia General de Almería y su provincia que Schulce cree que Serena es un derivado del latín Serius. A este respecto hay que decir que Bédar no siempre se ha escrito tal cual. A mitad del siglo XIX no era raro verlo escrito como «VEDAR», e incluso en un documento de 1495 se refieren al pueblo como «VIDAR» (Un padrón de los mudéjares de la «Tierra» de Vera en 1495. Victoriano del Cerro Bex, Chronica Nova 11, 1980, 57-87), lo cual no deja de recordar el «bide» que indica Corominas como origen del nombre.

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Tanto la hipótesis del desplazamiento de mozárabes hacia la sierra como el presumible origen que indica el estudio etimológico de los nombres no han de ser necesariamente excluyentes. Pequeños núcleos ya existentes de cristianos en la Sierra, cercanas a las fuentes de agua o a las minas, podrían haber recibido un aporte extra de población mozárabe procedente del valle. En todo caso, sería necesario esperar a nuevos hallazgos documentales o arqueológicos que puedan arrojar luz sobre estos aspectos. Un hecho cierto es el descubrimiento y descripción de varias tumbas posiblemente de época argárica en varios puntos del municipio, lo cual no es de extrañar dada la cercanía de importantes núcleos de población durante este periodo (Antas está muy cerca), además de la existencia de minas de cobre en El Pinar de Bédar, conocidas desde antiguo. Entre los enterramientos que se describen en el artículo “Los enterramientos de las fases iniciales en la Cultura de Almería”, de 1981 (escrito por Pilar Acosta y Rosario Cruz-Auñón) se habla de un sepulcro de planta simple circular, tapado con losa de un metro de diámetro con restos humanos hallado en Los Gallardos y de “sepulcros sin especificar planta ni técnica constructiva” ubicados en la Cañada de Los Collados, en Bédar. Las primeros sepulcros se sitúan en el neolítico antiguo y las de Bédar en el neolítico medio, es decir, nos remontamos ya al periodo comprendido entre el neolítico antiguo hasta la cultura de los Millares.

Y hasta aquí este capítulo. Desde luego no podemos acabar sin acordarnos de nuevo de alguien muy querido… sí, nuestro ilustre diputado (almeriense) del PSOE José Luís Sánchez Teruel, que tuvo a bien votar en contra de una excavación de emergencia en el yacimiento de El Argar de Antas. Gracias a él y a sus amigos diputados que también votaron en contra, no podremos disponer de un atractivo turístico de primer orden como lo sería un poblado argárico de la talla de El Argar preparado par ser visitado. Eso sin contar las maravillas arqueológicas que sin duda esperan en ese yacimiento a ser rescatadas. Una pena. Y todo porque no pueden aprobar nada que venga de sus archienemigos del PP, como si la política fuera un juego de niños, aunque esto suponga un claro perjuicio para sus convecinos. Pero tranquilos, que nos han prometido sacar brillo a las piedras del yacimiento para que se vean bien (ojo, solo si están descubiertas parcialmente, de cavar nada de nada, que es muy caro) e indicar en las carreteras cercanas que allí hay algo que no podemos ver… como el indicador de Bédar al castillo de los Moros, que no lleva a ningún sitio. En fin ¡gracias José Luís!

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José Luís Sánchez Teruel.

Bédar y Serena durante el reino nasrí de Granada, la toma de Bédar y Serena por los Reyes Católicos y los mudayyan (mudéjares)

Empezamos hoy con algunos posts que conformarán la sección de historia de este blog. A falta de una obra de historia local «oficial», nos basaremos en diversas obras y fuentes de información.

Mi intención no es la de realizar una obra profunda de investigación de la historia local, algo propio de un buen «erudito local», término que detesto. Soy perfectamente consciente que lo ocurrido en Bédar y Serena aporta poco o nada a la historia de España o de nuestra provincia.Tampoco pretendo dotar a nuestro pueblo de una «identidad» gracias al conocimiento de su historia. Bédar no necesita eso en absoluto para ser lo que es.

Esta historia va dirigida tanto a los vecinos de Bédar y Serena (y otras pedanías) como a todos aquellos que tenemos alguna relación con este pueblo, aunque vivamos fuera. Se trata más de descubrir lo que la historiografía oficial puede aportar al conocimiento de nuestra pequeña historia local que no al revés. Sé que lo leerá poca gente, porque desgraciadamente en nuestra tierra la historia y el patrimonio no importan mucho. No se puede esperar más de un pueblo donde no se pueden comprar periódicos ni libros, porque nadie los vende (y a nadie le importa que así sea). El objetivo fundamental es saciar mi propia curiosidad, de ahí que no espero nada más que eso.

La historia conocida de Bédar y Serena empieza durante el reino de Granada. Nada sabemos de épocas anteriores, algunas teorías. Hasta que no se estudie seriamente restos como las pinturas de la Balsa Alta me temo que no sabremos nada más, y visto el interés que hay en ello, más vale que esperemos sentados.

Pero entremos en materia. Fue en el pacto de Alcaraz con el infante don Alfonso, en nombre de su padre el rey Fernando, en el año 1243, cuando la tierra de Vera pasó a formar parte del reino nazarí de Granada. En este pacto se dispuso que las tierras de Vera y los Vélez se integrasen en el nuevo reino de Granada. Qalqasandi nos cita los mojones de la nueva frontera oriental del reino de Granada: Bayra y Al-Mansura. En el 1247 quedó configurado el territorio del reino nazarí, compuesto de 3 coras o provincias: Rayya (Málaga), Elvira (Granada) y Bayyana (Almería).

Durante esta época de la tierra de Vera como parte del reino nazarí de Granada se ven los resultados de la reestructuración agrícola llevada a cabo anteriormente: una huerta productiva y el cultivo del moral que permite la cría del gusano de la seda. Pero el hecho de ser una región tan cercana a la frontera traerá sus consecuencias, ya que los conflictos fronterizos eran frecuentes.  De esta manera, en el año 1304, una tropa compuesta de unos 400 jinetes y 150 infantes asolaron la tierra de Vera, quemando y talando el terreno. En 1316 se firmó un pacto entre Castilla, Murcia y Granada para pacificar la frontera oriental, pero duró poco y en el 1319 volvieron los ataques de los cristianos.

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Hisn de Bédar

Sobre la evolución de la frontera oriental del reino nazarita, C. Torres establece cuatro fases:

  • La primera, desde el año 1246 al 1260, se caracteriza por el establecimiento de la línea defensiva.
  • La segunda fase, de 1260 a 1273, consiste en una modificación de frontera debida a la sublevación de la población mudéjar (musulmanes en territorios conquistados por los cristianos). Con esto se extiende el territorio nazarí hasta el reino de Murcia.
  • La tercera fase sería la fijación definitiva de la frontera entre los años 1273 y 1314
  • Por último, hubo una fase de ampliación hacia el nordeste hasta el 1324.

Conocemos la línea defensiva en la frontera oriental que correspondía a la segunda fase de C. Torres gracias a un documento escrito. En abril de 1347 el rey nazarí Yusuf I realizó un viaje de reconocimiento de la frontera, el relato de este viaje fue recogido por su consejero Lisan al-Din al-Jatib. En este escrito se mencionan las fortalezas de Serón, Purchena, Cantoria y Vera. Acerca de Vera escribe: “…es plaza fronteriza y lugar de rebato, cuyos defensores tienen innumerables méritos; es una villa donde el enemigo ataca sin cesar, donde la gente vive en constante terror y alarma…” Ibn al-Jatib recoge de esta manera el clima de inseguridad y miedo que vive esa región fronteriza.

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Restos de uno de los muros del hisn Serena

Fue durante el reinado del rey de Granada Muhammad V (1354-1358 y 1361-1390) que se construyeron y repararon la mayor parte de las fortalezas de la frontera. Cada núcleo de población, por pequeño que fuese, debía disponer por lo menos de una torre de refugio para la población. Una serie de atalayas vigilaban la posible llegada de tropas enemigas. Tanto Bédar como Serena disponían de su propio hisn (castillo roquero), además de diversas atalayas de vigilancia que parece que conectaban ambos castillos y con los de la periferia. Se ha confirmado la existencia de una antigua atalaya en el cerro de la Cruz, ubicado entre ambos castillos, y posiblemente había dos más, una en el cerro de la Señora (suposición que se basa en el hecho de la presencia de restos de cerámica medieval en su cima) y otra en la Torrecica (Serena), aunque su existencia todavía no está totalmente demostrada.

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Restos de la atalaya del Cerro de la Cruz

En los primeros años del siglo XV se organizaron desde Murcia y Lorca una serie de campañas contra el reino de Granada. En Almería estas operaciones se cebaron sobre las poblaciones más cercanas a la frontera, como Vera, Overa y Zurgena. Las campañas cesaron con la firma de una paz entre los cristianos y el rey Yusuf III, pero se reiniciaron en el 1410 y se prolongaron hasta 1429, año en que se firma una tregua que se mantendría durante más de dos décadas.

La guerra se reinició durante el reinado de Muhammad IX. Los cristianos ocuparon los Velez en la década de 1436-1446, incluida Baza y alguna población del valle del Almanzora. En el año 1939 se firmó una nueva tregua con los cristianos que duraría hasta el 1442 y en la que se reconoció la superioridad de los cristianos. El îqlim(1) de Vera se convierte en la frontera oriental del reino de Granada y  Bédar pasó a estar en primera línea de la misma. Según Juan Grima, la frontera quedaba establecida por las fortalezas y lugares de Alicún de Ortega, Benzalema, Benamaurel, Cúllar, Castilléjar, Galera, Orce, Huéscar, Los Vélez, Xiquena, Overa, Arboleas, Zurgena, Albox, Partaola, Cantoria, Albanchez, Bédar, Cuevas y Vera (Almería y el reino de Granada en los inicios de la modernidad s. XV-XVI, Juan Grima Cervantes, pp. 43).

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Hisn Bédar. Fragmentos de cerámica esgrafiada al manganeso, muy típica de época nazarí y con motivos geométricos y vegetales análogos a otros restos de este tipo hallados en Murcia. Se trataba de cermámica «de lujo» que se utilizaba, básicamente, en recipientes para agua (como jarritas).

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Pequeñas pinzas con dientes, hisn Bédar. Se utilizaba para pequeñas intervenciones en la piel, para extraer cuerpos extraños, etc. Una curiosa muestra de «instrumental médico» de época nazarí.

Sin duda fueron tiempos difíciles, los ataques cristianos se cebaban especialmente sobre las poblaciones de la frontera. Se sabe que en 1436 las tropas murcianas ocuparon Bédar, pero no Serena. Bédar permaneció bajo dominación cristiana hasta que fue recuperada por las tropas nazaritas entre 1446 y 1447, bajo el reinado de Muhammad X “El Cojo”.

La batalla de los Alporchones en el 1452 puso en apuros al rey Muhammad IX y evidenció la falta de planificación y de estrategia. Los cristianos aprovecharon los enfrentamientos entre las distintas familias de la corte granadina. De esta manera don Pedro Fajardo, que controlaba Los Vélez desde el año 1438, atacó Mojácar y taló el campo de Vera.

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Contera de estilete (refuerzo de la punta de la vaina). Hisn Serena.

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Anillos de época nazarí. Hisn Serena.

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Virote de ballesta y punta de flecha. Hisn Serena.

Una vez ocupada Málaga, los Reyes Católicos pusieron sus ojos en la zona oriental del reino nazarí. El 9 de julio de 1488 el marqués de Cádiz se acercó a Vera y tras dialogar con su alcalde se acordó la entrega de la plaza al día siguiente. El día 12 Mojácar también fue tomada. Tras la caída de estas dos ciudades nazaritas, las demás poblaciones también se entregaron. Los habitantes de las alquerías y villas de Teresa, Cabrera, Sorbas, Mojácar, Bédar y Lubrín acudieron a Vera (el campamento estaba ubicado en el Real de Antas) para rendir homenaje al rey Don Fernando. Este hecho se refleja en el escudo de Bédar con una llave entre dos torres terrazadas árabes de oro. El Macarche, por Bédar y Almaf Canif por Serena, se entregaron al rey Don Fernando. Tras la conquista, las fortalezas de Bédar y Serena fueron derribadas para evitar que fueran utilizadas en caso de sublevación. Algunas puntas de flecha y virotes de ballesta, junto a restos de un incendio, pueden observarse en el hisn de Serena, testigos de esta agitada época.

La capitulación de esta comarca fue debida a un pacto secreto del alcaide de Almería, Cidi Yahya Alnayar, y otras autoridades nazaríes y oligarquías locales (Turre. Historia, cultura, tradición y fotografía, pag. 27, Juan Grima Cervantes). Serena, durante la dominación musulmana (y hasta la guerra de las Alpujarras) constituía la pedanía más importante del municipio, y junto a Bédar y Bedarín pasaron a formar parte de la Tierra de Vera cuando llegaron los Reyes Católicos.

Para alojamiento de los cristianos el marqués de Cádiz eligió las ciudades fortificadas de Vera y Mojácar. Los habitantes de estas dos plazas tuvieron que abandonarlas. Los musulmanes de Mojácar se reinstalaron a orillas del río Aguas, lo que sería posteriormente Turre; los de Vera hicieron lo propio a orillas del río Antas fundando el pueblo del mismo nombre.

En su nueva condición como mudéjares los habitantes de Bédar y Serena conservaron sus bienes y continuaban rigiéndose por sus leyes. Los tributos eran los mismos que pagaban a los reyes granadinos y conservaban su religión. Todo esto tal y como se había acordado en las capitulaciones. No había intención por parte de los Reyes Católicos de poblar con cristianos los demás lugares de la zona. Las fortificadas Vera y Mojácar debían evitar posibles rebeliones de la población mudéjar. Con tal fin se concentró todo el poder en la figura del capitán general y justicia mayor, que en Vera era el alcaide Garci Lasso de la Vega.

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Medio dirhem (1238-1492), reino nazarí de Granada. Hisn Serena.

Desde el verano de 1488 hasta la navidad de 1489, en la que cayó Almería, los mudéjares realizaron una serie de acciones en contra de los cristianos, poniendo de relieve el rechazo de la población a las capitulaciones que los sometían a los cristianos. De esta manera se explica la toma de Níjar y Cúllar por las tropas nazaritas al mando de Al-Zagal. Tal es la situación que se llegó a prohibir a los mudéjares el salir a los campos hasta una hora después del amanecer y a volver otra hora antes del atardecer. También se estableció la pena de muerte como castigo a los que fueran sorprendidos deambulando cerca de los territorios ocupados por Al-Zagal. Estas medidas afectaron, sin ninguna duda, a los mudéjares de Bédar, que a pesar de esto protegieron y escondieron, junto a los a los mudéjares de Antas,  a unos almogávares (2) que operaron durante cierto tiempo en la parte de Bédar.

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Felus de cobre de Abu al-Hasan ‘ Ali ben Saad (Mulhacén), indica la fecha: 1474 d.C. Hisn Serena.

Muchos de los mudéjares que se habían entregado a los castellanos lo hicieron pensando que se mantendrían en señoríos bajo algunos principales moros, como Al-Zagal o Yahya Alnayar. Una posible explicación de las sublevaciones que se produjeron entre los mudéjares, poco después de haber firmado las capitulaciones, es que se sintieran traicionados a este respecto. Así pues, Al-Zagal estaba en negociaciones para vender sus señoríos a los Reyes Católicos, pues pensaba en pasar a África, y por otro lado, los monarcas no cumplieron su palabra y le quitaron territorios que tenía en señorío Yahya Alnayar.

Boabdil, rey de Granada, no entregó la ciudad en enero de 1490 tal y como había pactado (por una serie de razones en las que no vamos a entrar) e hizo llamamientos al alzamiento contra los castellanos a los que pronto obtuvo respuesta. Durante el verano la Alpujarra se rebeló ante el avance de las tropas nazaritas. Entre marzo y julio de ese año hubo un levantamiento en la tierra de Vera del que poco se sabe: algunos mudéjares de Bédar y Antas se echaron al monte por miedo a ser esclavizados por haber ayudado a los almogávares. Los mudéjares no aceptaron fácilmente estas capitulaciones. La dureza de los castigos que impusieron a los sublevados de algunas ciudades como Abrucena y Fiñana nos hacen pensar que las revueltas fueron realmente difíciles de reducir. Los cristianos, por su parte, aprovecharon estas sublevaciones como excusa para incumplir los pactos, expulsando a los mudéjares de varias ciudades, incluida Almería.

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Medio dirhem (1238-1492), reino nazarí de Granada. Ceca de Almería. Hisn Serena.

Una vez finalizada la guerra, la figura del Justicia Mayor fue sustituida por los Corregimientos que en Vera se constituyeron en el 1492. Tras la la caída de Granada, Bédar formará, junto a los demás pueblos de la zona del río Aguas y Bajo Almanzora, parte de la “Tierra de Vera”. Bédar constituía lo que se llamaba una tierra de realengo, esto es, los reyes se reservaban la titularidad y el derecho exclusivo para resolver los litigios en grado de apelación, nombramiento de escribanos, las alcabalas y tercias de los vecinos cristianos que pudieran asentarse, los pedidos, moneda y moneda forera, el derecho a elevar fortalezas y la explotación de las minas.  Muchos de estos territorios de realengo eran cedidos por los monarcas a los nobles en compensación por servicios prestados a la corona. Esto violaba las capitulaciones en la que los reyes prometieron mantenerlos bajo su dominio directo y nunca cederlos a la administración de señorío.

Bédar permaneció como tierra de realengo entre los años 1492 y 1500. Durante este periodo se sucedieron cuatro Corregidores: el bachiller Diego de Santa Cruz (1492), el licenciado Diego López de Burgos (1493-1495), el bachiller Juan López Navarro (1495-1498) y el doctor Abellán de Murcia (1498-1500).

Las cesiones a los nobles hicieron que el corregimiento de Vera se viera muy reducido, lo que obligó a que se fusionara con el Corregimiento de Baza en el 1495. Una vez unidos, los Reyes Católicos establecieron el nombramiento de dos alcaldes mayores o lugartenientes de corregidor para que supliesen por delegación al propio corregidor cuando éste no estuviese en alguna de las dos ciudades. De esta manera, Bédar estaba bajo la autoridad  del alcalde mayor que residió en Vera.

De estos corregidores, el más criticado fue don Diego López de Burgos. Según nos cuenta Juan Grima en su libro (Almería y el reino de Granada en los inicios de la modernidad s. XV-XVI, pp. 160-171) este corregidor llegó a condenar a esclavitud a todos los mudéjares de Serena y Antas, sentencia muy problemática que tuvo que ser anulada por la Corona en el año 1499.

 

(1)îqlim: división administrativa en la España musulmana.

(2)almogáver (al-mugawir): soldado de  una tropa escogida que lleva a cabo correrías en tierras enemigas.

No puedo acabar sin recordar la cara de nuestro gran amigo José Luís Sánchez Teruel, diputado del PSOE que recordemos que votó en contra de una excavación de emergencia en el yacimiento de El Argar de Antas. Quédense con su cara, más que nada por si alguna vez les promete algo… que lo tengan en cuenta:

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Bibliografía:

– «Almería Musulmana I (711/1172)». José Ángel Tapia Garrido. Almería 1981-1990.

– «Almería Musulmana II (1172/1492)». José Ángel Tapia Garrido. Almería 1981-1990.

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-Libro de apeo y repartimiento de Bédar y Serena. Ayuntamiento de Bédar.

Almería Musulmana desde la conquista de Almería por Alfonso VII hasta el principio de la guerra de Granada 1147-1482 d. de J.C. de José Ángel Tapia Garrido.

«El valle del Almanzora durante el Islam (y Suflí al fondo)». José Acosta Montoro. Colección investigación n. º 5. Arráez editores. Almería 1995.

Almería Morisca de Nicolás Cabrillana.

-Libro de apeo y repartimiento de Bédar y Serena. Ayuntamiento de Bédar.

«Historia de Zurgena. A la Historia desde tu Historia». José García Gallego, Josefina Varela Tudela y Pedro Segura Cano. colección investigación n.º 2. Arráez editores. Almería 1994.

-Axarquía, revista del Levante Almeriense. Año III, N.º 3, verano 1998. Artículo: «Bédar en el siglo XVI: población morisca, configuración agraria y repoblación con cristianos viejos de Vera y Mojácar tras la deportación de los moriscos en 1570», de Carmen Rodríguez-Gerschwitz. Artículo: Notas para el estudio de la arquitectura militar en la zona de la axarquía almeriense (siglos VIII al XVIII)(2), de Mariano Martín García. Artículo: Karl Bahlsen y los cables mineros, de Antonio Alonso Arza.

Turre. Historia, cultura, tradición y fotografía». Ana Alarcón, Josefa Alarcón y Juan Grima. Arráez editores. Turre 1996.

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-Axarquía, revista del Levante Almeriense. Año V, N.º 5, verano 2000. Artículo:» Cuevas, los moriscos y Aben Humeya. Historia de una tragedia» de Valeriano Sánchez Ramos.

-Axarquía, revista del Levante Almeriense. Año VI, N.º 6, verano 2001.  Artículo: «Los moriscos de Antas (siglo XVI)» de Carmen Rodríguez-Gerschwitz. Artículo: «Vera y la estrategia de Aben Humeya», de Valeriano Sánchez Ramos. 

«Tratado de numismática arábigo-española». Codera y Zaidin, Francisco. Madrid, 1879.

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-Artículo: «Islamic and Christian spain in the early middle ages» de Thomas F. Glick

-«La mezquita almohade de Fiñana (Almería)». Carmen Barceló Torres y Antonio Gil Albarracín. Almería-Barcelona, 1994.

-«La España Musulmana II», Claudio Sánchez Albornoz. Madrid, 1973.