Las minas del barranco del Albarico (Bédar)

El barranco del Albarico, situado al oeste de Los Pinos y La Torrecica,es un largo y abrupto barranco que viene a desembocar en el río Jauto, cerca del cerro Cabrero.

En esta zona las minas son menos abundantes que en los alrededores de Serena o Bédar, pero hay algunas. En concreto, la documentación existente habla concretamente de 3 minas, Cuatro Amigos, Gorbea y La Unión, aunque solo disponemos de alguna descripción de la mina Unión.

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En la confluencia del barranco del Albarico con el río Jauto, cerca donde pasaba el antiguo camino de Sorbas a Bédar, nos encontramos con los restos del cortijo «del peñón negro». El nombre le viene por un crestón de mineral de hierro junto al mismo, que no debió pasar desapercibido para los buscadores de minas.

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Dicho peñón está formado por mineral de hierro de buena calidad, como parte de una capa de mineral que parece seguir en dirección al barranco.

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En efecto, un poco al NO no encontramos con unos registros superficiales que dejan al descubierto el mineral (fotografía superior), aunque no aparecen trabajos de más entidad. Estos terrenos se encuentran dentro de la vieja concesión minera de Los Tres Palitos, que demarcó Abaldo Ubad Terriza. Sabemos que el director de la sociedad de Chávarri, Manuel Figuera, la consideraba como una mina interesante para explotar.

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El mineral de hierro es de buena calidad, pero la posición de la mina hacía difícil su transporte. Aunque cercana al río Jauto, una vía de paso natural, la mina más cercana con un sistema de transporte era la de Carabinera, a 1 km aproximadamente de distancia por dicho barranco.

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Bastante más al norte de Los Tres Palitos, nos encontramos con la cortijada del Albarico, junto al barranco del mismo nombre. Con unas insuperables vistas (como se observa en la fotografía superior), cerca de esta cortijada nos encontramos con más restos mineros, en terrenos de la vieja concesión minera Itálica, que formaba parte de las minas del vicecónsul Pecket.

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Los restos de esta mina, cuyo nombre exacto desconocemos, se disponen en la ladera del barranco del Albarico. Está compuesta por dos pequeños «trabajanderos» o  pequeñas canteras, del que se retiró  una pequeña cantidad de mineral.

Sin embargo, es sorprendente un hallazgo que realizaron los estudiantes de Nancy en esta concesión, muy cerca de esta mina. Se trata de unas vetas de galena, de espesor centimétrico, que discurren entre las de mineral de hierro. Sorprende el hecho de que los buscadores de minerales no hubieran descubierto estas vetas de galena, pues sin duda hubieran explotado la mina. En El Pinar de Bédar se explotaban minas de galena que consistía en pequeños gránulos de mineral en las grietas de la roca, requiriendo de lavado para obtener el mineral, y aún los escombros se lavaban y relavaban para obtener hasta la más mínima cantidad de este mineral. El elevado precio que se pagaba por él justificaba estos esfuerzos, por el que obtenían beneficioso a pesar de no disponer de buenos sistemas de transporte. Mostramos aquí algunas muestras de este mineral, extraídas de estas vetas:

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En cuanto al mineral de hierro, se observan en la zona algunos montones de un muy buen mineral, preparado para ser transportado por carretas o mulos, aunque nunca se pudo hacer. Cerca nos encontramos con los «trabajanderos» de donde se extrajo el mineral.

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Y hasta aquí las minas del barranco del Albarico, seguiremos investigando.

La mina Higuera (Bédar): 12 años después

PORTADA

En 2015, los alumnos de la universidad de Nancy Hélène Velcin y Clément Vorgy, realizaron un completo trabajo para cartografíar y describir, desde un punto de vista geológico, la mina Higuera. Aunque todavía queda mucho trabajo por hacer, ésto marcó un antes y un después en la investigación de esta mina, que actualmente es una de las visitas «estrella» de la minería de Bédar. Como seguro que muchos de ustedes no podrán acompañar a los alumnos de Nancy que podrán realizar una visita guiada a esta mina, explicaré hoy un poco la historia de su exploración… y algunas curiosidades de esta interesante mina de Bédar.

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Sin embargo, unos 14 años atrás, la mina yacía completamente abandonada, y pocos se acordaban bien de ella. Es más, empezaban a crearse algunos mitos sobre ella, que si estaba hundida, que si era un laberinto muy peligroso, etc. La verdad es que tampoco iban muy desencaminados. La bocamina daba bastante miedo y nadie (que yo sepa) se 020T Saint Léonard empujaba las vagonetas para que fueran cargadas en el cargadero de la Santa Catalina (que, curiosamente, está en la mina Higuera a esta altura).

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Pero decidido a saber qué quedaba de todo eso, realicé la primera exploración en agosto de 2004, evitando aventurarme por las laberínticas galerías laterales. Hacía más de 40 años que nadie se aventuraba por esta mina, pero pude identificar y seguir el túnel de la Higuera, que atraviesa la montaña, hasta casi llegar a la mina Santa Catalina, donde había una especie de derrumbe, aunque no era tal. La galería había sido colmatada de estériles lanzados por las viejas tolvas desde la parte superior de la mina. En la fotografía superior, la primera vez que alcancé el final de la galería, en 2004, en mi primera visita de exploración.

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En esta primera visita pude hacerme una idea aproximada de la estructura de la mina, en parte gracias también a las pocas informaciones que sobre ella existe, y que hablan de un túnel de unos 250 metros que atravesaba la montaña y que llegaba hasta Santa Catalina… y más allá, pues según cuenta por ella se podía llegar hasta la mina Júpiter. Alrededor de esa galería principal de transporte, que se llamaba y llama «el túnel de la Higuera», se sitúan numerosas y laberínticas galerías. Así era, pero hasta que Hélène y Clément no realizaron su trabajo de cartografía, no pudimos hacernos una idea más aproximada de la distribución de labores en esta mina.

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En la fotografía superior, los pioneros de la investigación de esta mina en 2006, de izquierda a derecha Gonzalo Leal, Don Gaunt y yo mismo. Nos aventuramos por las galerías laterales  y creo recordar que ese día nos perdimos, algo de lo que solo nos dimos cuenta cuando ya habíamos pasado dos veces por el mismo sitio.

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Algunas de las galerías todavía conservan las traviesas de las vías mineras. Para esta mina se utilizaba un tipo de vagoneta especial, con caja de madera, especialmente diseñada para esta mina:

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Aquí tenemos una de los viejos buzones de la tolva, seguramente desde donde se cargaban las vagonetas desde la mina Santa Catalina… aunque no es el «cargadero de Santa Catalina» propiamente dicho, pues este se encuentra, por extraño que parezca, a 60 metros de la entrada… ¿por qué? pues porque el ferrocarril solo podía entrar hasta ahí, aunque ambos extremos presentan una anchura y están convenientemente fortificados con mampostería para permitir el paso de un ferrocarril, se abandonó esta idea y toda la parte central del túnel de la Higuera es más pequeño. Por este motivo, el cargadero en los vagones del ferrocarril se tuvo que instalar en ese punto preciso, creándose para ello un sistema de transporte de las vagonetas desde las tolvas de la mina Santa Catalina, hasta el cargadero del ferrocarril.

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En la fotografía superior podemos ver la transición entre el túnel reforzado y preparado para el paso de máquinas (ferrocarril) y una galería normal y corriente. Se trata del extremo contrario de la entrada, y seguramente el motivo de abandonar el proyecto de reforzar todo el trayecto del túnel de la Higuera fue puramente económico.

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Pronto localicé una trancada que ascendía a la parte superior de la mina o segundo piso de la Higuera. Una bocamina a la parte superior aseguraba una correcta ventilación de toda la mina. No fue hasta años después que descubrimos todavía un tercer piso por encima de este. Una enorme explotación en huecos y pilares ocupa todo este nivel de la mina, donde se extrajo una gran cantidad de mineral de hierro, aunque de no  muy buena ley.

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No fue fácil encontrar la estrecha trancada que conectaba ambos pisos. Aunque un poco empinada, es perfectamente transitable hoy en día.

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Un enorme pozo o abertura se encuentra en la parte intermedia de la mina. Podría tratarse simplemente de una obra de ventilación, un enorme hoyo al cual van a desembocar muchas bocaminas, a muchas de las cuales no hemos podido acceder. Una estrecha escalera, pequeña, inclinada y polvorienta, conecta la parte superior de este hoyo con la trancada que accede al piso interior. Intentar pasar por ahí es un suicidio, la caída es de más de 15 metros. Supongo que en otro tiempo sería algo más transitable, pero por el instante la llamamos «la escalera suicida». Estas estructuras tipo pozo que daban al exterior y que se ubicaban en medio de galerías de transporte como ésta (otros ejemplos están en la mina Júpiter) eran llamadas «pozos de luces».

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En los laberintos laterales, hay numerosas galerías que ascienden y descienden. Muchas de ellas están desgastadas y cubieras de polvo, lo que  garantiza algún que otro trompazo si no se va con cuidado.

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Aquí tenemos a uno de los primeros visitantes de esta mina, bajando con cuidado una de estas polvorientas escaleras. A partir de esta primera visita, muchos más han acudido a visitarla.

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En la Higuera también hemos encontrado algunos efectos mineros, la mayoría de Hierros de Garrucha, que realizó algunos trabajos (poco importantes) en esta mina. Aquí tenemos una barrena con la punta rota que dejaron apoyada en una de las galerías.

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Las galerías están excavadas en roca bastante sólida, es raro encontrar estructuras de entibación, la mayoría de mampostería seca y, muy raramente, algún elemento de madera. No todas las galerías son seguras, algunas presentan techos inestables y, por lo tanto, deben ser rigurosamente evitadas. Mejor es evitar ir si no se va correctamente equipado y/o acompañado con alguien que la conozca.

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Como en toda mina que se precie, siempre hay algún pozo. Este es especialmente impresionante, pues alcanza unos 60 metros de profundidad. La forma hexagonal de la boca es muy curiosa, pero mejor no acercarse mucho.

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El pozo es profundo. Ni la más remota idea de su utilidad. Puede que se practicara para estudiar la posible existencia de más depósitos de mineral de hierro en profundidad. Vemos que corta algunos filoncillos  de poca entidad de hematites más ricas.

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Más tarde, y gracias a esta vertiginosa trancada, se pudo acceder al tercer piso de la mina. La trancada es prácticamente vertical, y cuesta comprender cómo los mineros podían subir y bajar por esta trancada-pozo tan peligrosa, al que dimos el merecido nombre de «trancada de la muerte», aunque también sería muy adecuado llamarla del suicida, como las escaleras suicidas del pozo de luces. Pero parece que así era. El piso superior está compuesto de algunas galerías de exploración.

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Aún se localizaron más galerías laterales al eje central. Otra de las características de esta mina, y de la que hay numerosos ejemplos, son los «buzones», o sistemas que se utilizaban para transportar el mineral desde labores superiores. Podían ser simples agujeros, como el de los de la fotografía superior, o auténticos buzones, algunos de hasta 10 metros de altura y de forma cónica, con aberturas que permitían una cómoda carga del mineral en vagonetas ubicadas en el eje central de transporte.

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Las nuevas galerías descubiertas muestran una intrincada red de galerías todavía no cartogtrafiadas, y sospechamos que quedan todavía muchas más esperando a ser descubiertas, pues hay pozos y bocaminas inaccesibles a las que todavía no hemos podido acceder. La fotografía superior fue realizada durante la exploración de esta nueva red de galerías.

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Aún más restos de los antiguos mineros. Una espuerta de esparto y un puntal de madera, que se colocaban los ingenieros como guía en el techo de las galerías para poder seguir la correcta dirección mientras se excavaban. Entre otros elementos encontrados en esta mina destaca un botijo minero, que disponía como característica especial las aberturas cubiertas con placas perforadas para evitar en lo posible que entraran piedras o tierra.

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Para saber más:

  • Existe una posibilidad de realizar visitas guiadas por las minas de Bédar, más información en:

   BEDARMINERA +34 626 629 639 / 950 529 106  web (www.bedarminera.com)

  • También indicamos los alojamientos utilizados por los estudiantes de la universidad de Nancy. Las casas rurales de Bédar se pueden alquilar a buen precio y se encuentran muy cerca de las minas así como de los muchos atractivos turísticos de esta comarca, como son las playas y pueblos cargados de historia (Mojácar, Garrucha, Turre, Los Gallardos, Vera, Carboneras…), zonas mineras y arqueológicas de primer orden como Villaricos (antigua ciudad de Baria) y los importantes yacimientos arqueológicos de la cultura de El Argar (Edad del Bronce) de Antas, con un clima siempre agradable y una excelente comida.

ALOJAMIENTO RURAL LOS CASTROS +34 607 469 415 / 950 469 412 web (loscastros.es.tl)

  LOS AZAHARES DE MARUJA +34 606 443 492 / 950 475 199 web (www.losazahare.es)

4ª Escuela de campo geológica de Bédar

El 2 de febrero se realizará la recepción oficial en Bédar de la cuarta edición de los cursos de campo llevados a cabo por el departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias y Tecnologías de la Universidad de Lorraine, ubicada en la ciudad francesa de Nancy.

circuitos-2017-01Fieles a su cita anual, los estudiantes de la universidad de Nancy serán recibidos en el Ayuntamiento de Bédar, donde recogerán el material de seguridad que les facilitan los patrocinadores y se les entrega las llaves del local municipal en el que realizarán el trabajo con los datos recopilados en sus salidas de estudio a diferentes lugares de la comarca. Los patrocinadores también ponen a disposición de los alumnos y profesores una red WI-FI y el material informático que precisan, en especial una impresora/escáner A3, necesaria para el escaneo e impresión de los trabajos de los alumnos.

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La recepción se realizará el día 2 de febrero por la tarde (ya iremos precisando más), el mismo día se organiza una visita guiada a la mina Higuera de Bédar para los alumnos del curso. De nuevo, los patrocinadores son el Ayuntamiento de Bédar, la Asociación Amigos de El Argar y la Asociación Bédar Sostenible.

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Hefaistos-Vulcanus, el antiguo dios Hispano de la minería y la metalurgia

La minería ha sido y es una actividad peligrosa, no es de extrañar que desde siempre haya estado sujeta a numerosas supersticiones y que desde siempre los mineros se hayan entregado a la protección de diferentes entidades y deidades. A todos nos vendrá a la cabeza Santa Bárbara, la patrona de los mineros. Pero… ¿a quien pedían protección los mineros de la antigüedad? Hispania fue en la antigüedad una tierra con una importante riqueza minera, según Cicerón, en Hispania existió un fuerte culto a un dios indígena que debía asemejarse al Vulcano romano.

Pequeño plomo de poco más de 1 cm de diámetro y 1,5 grs de peso, con una leyenda en su parte anterior un lo que parece una maza en su parte posterior. El reverso es totalmente ilegible. El busto porta un «pileus», gorro cónico con el que se representa a Vulcano. La maza posterior, sin embargo, sería un atributo propio de Heracles.

Es sin duda en las monedas y téseras de plomo donde más manifestaciones se encuentran de esta  deidad efigiada como Vulcano, que al parecer estuvo muy arraigada entre nuestros antepasados. Fue sin duda una divinidad patrona de la minería y la metalurgia, pues aparece en las emisiones monetarias de ciudades que explotaban o comercializaban minerales, básicamente en la Bética. Se encuentran en monedas de menor valor, como los cuadrantes, así como en las monedas de plomo, que no son piezas de uso municipal sino objetos de cambio, útiles en ambientes mineros. Los motivos elegidos para estas monedas se elegían para que la clase social que las utilizaba pudiera comprender el mensaje que portaban. Se trata, pues, de testimonios de un culto indígena a un dios minero que estaba muy arraigado entre los habitantes de la Bética y que perduró hasta bien entrada la dominación romana.

Vulcanus era el dios del fuego en la mitología romana cuyas fiestas, las Volcanalia, se celebraban el 23 de agosto. En el mundo romano parece que no tuvo nada que ver con la metalurgia o la minería. Sin embargo, la asimilación que se hizo de las deidades helénicas (en este caso su homólogo griego Hefaistos), hizo que se representara a Vulcano con herramientas típicamente mineras como son el martillo y las tenazas, préstamos del dios griego, pero en Roma no fue un dios patrón de la minería o la metalurgia.

En Hispania, la deidad indígena adoptaría esta imagen propia de Hefaistos-Vulcanus. No hay que olvidar que en Hispania la iconografía griega llegó tempranamente por medio de griegos y fenicios.

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La cabeza de Vulcano de nuestro pequeño plomo tiene un evidente parecido al representado en estos bronces procedentes de Ilíberis (Granada).  El primero, número 920, presenta en el anverso una cabeza viril con casco y delante una palma. En su parte posterior una Triscela (símbolo griego que significa «tres piernas» , ligadas en un círculo y que representan el poder del movimiento progresivo) y una leyenda ibérica en su parte inferior (ILBeRIR.MANM). El segundo, el 921, presenta en su anverso también una cabeza viril con casco y delante la leyenda ibérica (ILBeRIR), en su parte posterior presenta una Victoria con escudo, delante una punta de lanza y detrás una palma.

La téseras de plomo y monedas que se han conservado corresponderían al siglo I a.C., perdurando hasta el Alto Imperio. Los encontramos en, por ejemplo, monedas mineras de Ilipa (cerca de Sevilla), un centro importante de minería de la plata, según Estrabón. En el anverso se representa un Vulcano con tenazas y pileus (una especie de gorro o casquete); en el reverso, aparece un minero con una pala al hombro, lo que indica su clara relación con el ambiente minero.

Una cabeza de Vulcano aparece también en el anverso de unas monedas con unos caracteres púnicos que se han interpretado como «Albtha», o Abla (Almería), otra zona minera; junto a la cabeza de Vulcano,  de nuevo unas tenazas. Más representaciones de Vulcano se encuentran en plomos monetiformes en todo el valle del Betis hasta Cástulo, que delatan unas creencias religiosas, sin culto oficial organizado, propio de estas zonas mineras.

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En cuanto a nuestro pequeño plomo, nos encontramos seguramente con una variante de las téseras de plomo de Ilíberis (Granada), delante con una leyenda y detrás con una maza.  El busto presenta un «pileus», o gorro cónico con el que se representa a Vulcano. Se trataría, pues de la forma en la que se representaría al dios hispano de la minería y la metalurgia que mencionaba Cicerón. Sin embargo, la maza es un atributo propio de Heracles, con el que tenía muchas concomitancias otro dios indígena, Sucellus, dios celta de la muerte, pero también protector de la minería y, en general, de la riqueza del suelo. Precisamente, uno de los pocos testimonios del culto a Sucellus procede de un pequeño bronce hallado en la antigua colonia púnica de Baria, un reputado foco minero.  El plomo es minúsculo, en la fotografía lo vemos comparado con la punta de un bolígrafo para hacernos una idea de su pequeño tamaño. Su valor debía ser también ínfimo, sobre todo al tratarse de una tésera de plomo, utilizado tan solo para realizar intercambios en zonas mineras.

Para saber más: «Bronces y religión romana». J. Arce- F. Burkhalter. Monografías de la Escuela Española de Historia y Arqueología. Roma. CSIC.

El Hoyo Júpiter, viaje al centro de las explotaciones (Serena)

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Este viaje comienza en el cargadero de San Manuel. Sin duda donde comienza la explotación a gran escala de las minas de hierro de la Sierra de Bédar.  Es una fotografía típica, tomada desde la parte más alta del impresionante barranco Baeza, y muestra el punto de partida de los dos teleféricos de transporte que se instalaron en este punto. De hecho, lo que vemos es lo que queda del cable de Hierros de Garrucha, que retomó la explotación allá por 1952. El cable aéreo partía desde el mismo punto que en 1888 fue elegido para el cable aéreo de la Compañía de Águilas, que inició un periodo de explotación de las minas de las Cañadicas (Serena) que se prolongó hasta casi finales de los años veinte.baeza

Recientemente, y gracias a las gestiones de nuestra amiga Lise Hansen, localizamos una impresionante fotografía de este cargadero de cable aéreo, tal y como era en 1888, procedente de la familia del ingeniero Gustav Thorkildssen y que ha sido publicada en el último número de la Axarquía, en el artículo dedicado a la filial de la Compañía de Águilas que explotó estas minas en Bédar. Se hace difícilmente reconocible el barranco Baeza en la fotografía, observándose dos casas formando parte del cargadero. La primera casa, a la izquierda de la fotografía, era un almacén, mientras la que aparece un poco más a la derecha se llamaba «casa Reemperada», para el personal que controlaba el cable, con conexión directa por teléfono con la estación de descarga en Garrucha. También se observa el plano Grande, el camino que llevaba hacia Serena y que actualmente sigue ahí, y una vía minera que se puede observar a un nivel un poco inferior, a la altura del cargadero, y que se conocía como «vía de Guerrero». En la parte superior del barranco se observan diversas labores, se trata de un vaciadero de estériles y el lugar donde se fabricaba el mortero de cal que se utilizaba para las minas y en la construcción de edificios auxiliares, fabricado en dos hornos de cal que todavía se pueden observar en ese mismo lugar.

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Hierros de Garrucha volvió a instalar un plano inclinado y un cargadero de cable aéreo en 1952, justo en los mismos sitios. En la fotografía superior, en una fotografía procedente de la mítica revista «La Cimbra», observamos una vagoneta cargada de mineral descendiendo por el cable hacia el cargadero, desprovisto de las edificaciones con las que contaba el antiguo cargadero.

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En la cabecera del plano Grande, Hierros de Garrucha instaló las oficinas y fraguas para la reparación de los útiles mineros. En la fotografía superior vemos los restos de las fraguas en Las Cañadicas.

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Restos del polvorín de Hierros de Garrucha, situado por seguridad lejos del resto de instalaciones.

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Si seguimos por las cañadicas hacia el Hoyo Júpiter, nos encontramos con una antigua cantera minera, es lo que queda de la mina Porfiado, una de las productivas de toda la sierra junto a Júpiter. En su momento se trabajaba a cielo abierto en diferentes explotaciones o «rozas» con nombres como «San Marcos» o «Roza del Teléfono», comunicadas por diversas vías de transporte y pequeños planos inclinados. En la fotografía superior podemos ver los restos de unos edificios, de época de Hierros de Garrucha, se trata de las antiguas duchas de los mineros, que según cuentan tuvieron que ser construidas después de que un inspector de trabajo visitara las minas y comprobara cómo los mineros salían completamente negros por culpa del polvo de mineral de hierro, de manera «que solo se les veía el blanco de los dientes y de los ojos». porfiado2

En la fotografía superior observamos a Christian Hibchs extrayendo unas muestras en uno de los cortes de Porfiado. Durante este año de 2017 volveremos a contar con la visita de los estudiantes de Nancy, a los que se espera el día 2 de febrero.

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La presentación del grupo de estudiantes de este año se realizará en Bédar el día 2 de febrero por la tarde. Está promocionada por el Ayuntamiento de Bédar, la Asociación de Amigos de El Argar y la asociación Bédar Sostenible. Iremos dando más información al respecto en nuevos posts.

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Seguimos la visita a la mina, en dirección al Hoyo Júpiter nos toparemos con los restos de un transformador y varias instalaciones que alojaban los compresores para los martillos neumáticos, incluyendo pequeños depósitos de agua y un aljibe. Todas estas instalaciones pertenecen a la época de Hierros de Garrucha.

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Desde las instalaciones de los compresores tenemos una de las mejores panorámicas del Hoy Júpiter, aún mejor que la que se puede obsrvar desde el «mirador» de la ruta de las minas (y ya es difícil). Ya estamos en la mina Júpiter, y no se nos antoja más apropiado el nombre que recibía por los mineros de Hierros de Garrucha, pues se trata de un enorme Hoyo en donde una vez existió una pequeña montaña. El hierro fue extraído con avidez por medio de dos «rozas» principales, la roza Negra y la roza Colorada (por las características del mineral que se extraía de cada una). Cuando las labores llegaron al nivel de los 365 metros del nivel de mar, los ingenieros de la Compañía de Águilas comprobaron que si seguían explotando a cielo abierto, los costes de extracción del estéril ponían el riesgo el beneficio de la explotación, por lo que empezaron una explotación por medio de galerías, que siguió en profundidad el yacimiento de hierro. Para el transporte del mineral de hierro desde estas labores hasta la cabecera del Plano Grande se utilizaba una galería subterránea que partía desde el fondo del Hoyo Júpiter y que atravesaba los terrenos de la mina Porfiado. Esta galería fue rehabilitada y vuelta a utilizar por Hierros de Garrucha.

 

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En la parte superior tenemos una fotografía realizada desde el fondo del Hoyo Júpiter. Observamos un antiguo plano inclinado a la derecha, de tiempos de la Compañía de Águilas, que era utilizada por Hierros de Garrucha como camino para los conductos de aire comprimido de los martillos neumáticos que se utilizaban en la mina.

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Para acceder a las labores internas de Júpiter hay que entrar por el conocido como «Socavón principal», en realidad una pequeña galería a la que llegaban por medio de tolvas el mineral de los pisos superiores. Sin embargo, la extensión de las labores en profundidad hizo pronto necesario encontrar un camino de salida para el mineral más económica. Finalmente se facilitó una salida hacia la vía Vulcano por medio del socavón San Pablo, situado a un nivel inferior, lo que facilitaba mucho el transporte.

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Se utilizaba poco la madera, un bien escaso en la zona. Se prefería siempre que era posible la entibación con muros de mampostería y mortero de cal.

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En las fotografías vemos algunos ejemplos y detalles del tipo de entibación en la mina Júpiter, a base de mortero de cal y algunos troncos de madera y listones. La verdad es que el estado no inspira mucha confianza, y en algunos puntos de la galería principal hay derrumbes nada tranquilizadores.

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En las paredes de las galerías, se observan varias compuertas de buzón, tapadas con tablas y colmatadas de escombros. Por estas compuertas se cargaba el mineral en las vagonetas, procedente de las labores situadas en los pisos superiores de la mina.

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En la fotografía superior, acceso a labores inferiores a partir de la galería principal. Se trata del acceso a las labores del pozo H. No nos hemos aventurado por esta entrada por lo peligroso de estas labores, con muy mala reputación a causa de un terrible accidente que allí tuvo lugar. La trancada es estrecha y  muy inclinada, invita poco a pasar.

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Otro de los accesos a partir de la galería principal es ascendente y dispone de una especie de rampa a base de piedras y listones de madera. La trancada es estrecha, pero accesible.

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A través de la trancada llegamos a una zona de explotación, donde todavía encontramos algunos restos de los mineros de Hierros de Garrucha que ahí trabajaron, como el fragmento de hierro sin identificar de la fotografía superior.

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En la fotografía superior, la caída de esta roca tuvo lugar durante la explotación de la mina. Cayó encima de una sección de una vía minera que no pudo ser desinstalada y ahí ha quedado.

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En la fotografía superior, varias espuertas que dejaron los mineros de Hierros de Garrucha.

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Desde la zona de explotación se puede acceder a algunas labores inferiores en la mina por medio de una empinada trancada. En la fotografía superior vemos a un esforzado explorador de minas subiendo por dicha trancada, con evidente dificultad por lo inestable del terreno.

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la explotación también conecta con labores del piso superior, como ocurre con esta «chimenea» (pozo interior entre pisos de explotación), en la que se observa una rejilla de seguridad dispuesta sobre el pozo.

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Por medio de la trancada accedemos a una red de galerías inferior, por la que avanzamos hacia el Oeste. La galería acaba con un derrumbe, junto al acceso a otra chimenea que da acceso a más labores a una cota inferior. Se observa que se trata ya de instalaciones más antiguas, de época de la Compañíia de águilas, como la inestable escalerilla que se observa en la fotografía inferior para bajar por el pozo, o los restos sobre el mismo que se corresponderíana a una cabria, desmontada hace ya mucho tiempo, de la que queda en pie parte de los soportes de madera (fotografía superior), los restos de la cabria yace a un lado, con los enganches allí apilados.

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En las fotografías inferiores vemos los restos de la cabria apilados en la galería junto al pozo. La galería se encuentra derrumbada en el pozo, del cual parte un más que sospechoso cable eléctrico (nada antiguo), que quedó atrapado en el derrumbe.

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Viaje a la mina Angelita (Los Pinos, Bédar)

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Las vistas son insuperables desde las cimas de los cerros cercanos a Los Pinos. Desde aquí observamos Sierra Cabrera y Mojácar.

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Hoy haremos una visita a una de las minas más desconocidas de Bédar, la mina Angelita. No pudimos encontrarla hasta hace relativamente poco, y es una de esas extrañas minas de las cuales primero conocimos su nombre y más que probable existencia, y posteriormente conseguimos localizar las labores. La mina Angelita, no muy lejos de Santa Catalina, era una de las minas propiedad del vicecónsul inglés Clifton Pecket. Una vez construido el ferrocarril  en 1896, lo que venía a ser una mina poco rentable se convirtió, casi de la noche a la mañana, en una mina más que interesante. La cercanía del cargadero de ferrocarril de Santa Catalina la hacía una mina fácilmente explotable, y a buen seguro que Clifton Pecket contaba ya con ello.

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En la concesión de Angelita se encuentran dos labores diferenciadas, la primera no es más que una galería y algunos trabajos superficiales en el cerro que se muestra en la fotografía. Se ve la bocamina a la altura del bancal con árboles y algunas pequeñas labores superficiales sobre la ladera del cerro.

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Interior de la galería, de no mucho recorrido. Esta parte de la concesión no contenía gran cantidad de mineral.

Sabemos, con seguridad, que esta mina fue explotada a partido por un viejo conocido, Carlos Bahlsen, al menos en 1898. Volvió a ser explotada entre 1903 y 1908, esta vez por parte del mismo Clifton Pecket o por medio de partidarios como Arturo Lengo (de hecho un representante de C. Pecket) o D. Martínez. Puede que en total se hayan extraído una decena de miles de toneladas, aunque seguramente fueran mucho más, pues los datos son siempre muy difíciles de localizar, sobre todo en estas minas olvidadas.

La concesión contiene dos áreas de labores. Sin duda la más importante es la que se encuentra más cerca de Santa Catalina, en la que se explotó un yacimiento de óxidos de hierro. Vamos a visitarla por dentro.

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La mina, como muchas de esta época, está explotada según un sistema de galerías de reconocimiento-exploración y por medio de huecos y pilares. Es lo que cabe esperar de estos yacimientos de óxidos tan irregulares, tan típicos de la Sierra de Bédar. En la fotografía superior vemos uno de los huecos, se observa como se ha dejado en el centro un pilar casi minúsculo de mineral de buena calidad, siendo más pobre el mineral que se observa en techo y suelo. Al fondo, una obra de mampostería, para estabilizar el hueco dejado por la explotación del yacimiento de óxidos de hierro.

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La mina se compone de un socavón principal, que se sigue por un galería que atraviesa todo el cerro en el que se encuentra la mina, con anchurones explotados por huecos y pilares, donde el mineral más rico formaba bolsadas. A ambos lados (y hacia abajo, generalmente) parten diversas galerías de exploración, que siguen prolongaciones laterales del yacimiento principal, parcialmente explotado en muchas ocasiones. Obsérvese en la fotografía superior otro pilar de buen mineral dejado por los mineros para evitar el hundimiento del techo, en este punto se observa que la capa de mineral de buena calidad apenas tiene un metro de espesor.

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La galería principal presenta muchos refuerzos con mampostería seca, aprovechando los estériles procedentes de la misma explotación. En la fotografía superior, un  muro de mampostería reforzando uno de los laterales de uno de los anchurones principales.

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Las galerías secundarias muchas veces presentan refuerzos de mampostería, pues a la vez que se excavaban se explotaba el mineral que contenía, y para evitar el hundimiento y ante la escasez de madera en la zona, los mineros solían realizar este tipo de entibamiento con mampostería seca, muy típica de Bédar.

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Obsérvese en el techo de esta galería los restos de mineral rico que se siguió (a la vez que se explotaba), la galería recorre una veintena de metros hasta que toca estéril. La mampostería evita el hundimiento del techo.

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En esta fotografía vemos el avance de la galería. Los restos de óxido del techo son un testimonio del filón que siguieron los mineros y que justificó el esfuerzo de entibamiento. Una de las ventajas del entibamiento con mortero seco es que se pueden utilizar rocas estériles de la propia explotación y ahorrarse de esta manera el tener que transportarlas hasta el interior. En todo caso, hay que reconocer que los pedriceros de Bédar tenían fama de ser bastante buenos, y entibaciones como ésta, que ha durado más de 100 años, parecen atestiguarlo. Todo es mampostería seca, no se ha utilizado ni mortero ni yeso.

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Otras galerías no necesitaban mampostería porque la roca era lo suficientemente estable como para avanzar si más. Sin embargo, vemos los restos de un extraño muro de mampostería con mortero en la entrada, a modo de murete y en el que parece perfilarse una entrada a modo de puerta. Desconocemos totalmente la utilidad de esta obra, aunque no es la primera vez que vemos muros parecidos. ¿Muros para contener filtraciones de agua provenientes de la galería? Obsérvese en la parte superior de la galería, algunos «cascabeles», como llaman en Bédar a estos opiliones o patilargos (no son realmente arañas), que suelen encontrarse agrupados en grandes cantidades en muchas minas. Se les llama así seguramente porque hacen vibrar el cuerpo cuando se les molesta, como cuando se sacude un cascabel.

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Esta galería presenta algo todavía más raro. Aunque estamos acostumbrados a ver las marcas de los martillos neumáticos o las perforaciones con barrena para la instalación de cartuchos, no deja de llamarnos la atención las manchas negras que se ven en paredes y techo. Estas son marcas muy parecidas a las que dejan los candiles de aceite cuando se dejaban colgados en las paredes de la mina, ejemplo de ello los tenemos en minas del Pinar de Bédar, en la que se pueden ver las manchas negras en las paredes, en una de las cuales encontramos un candil que las ocasionaba.

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Sin embargo, cuando nos acercamos observamos esto. Una marca clara de barreno (de arriba a abajo) rodeada de una mancha negra. Esto también lo habíamos visto antes, y también en El Pinar de Bédar. Se trata de restos de la explosión de un cartucho de pólvora, introducido en el agujero practicado con el barreno. Estos restos solo se encuentran en una de las galerías laterales, en el resto de labores no se encuentran. Puede que esta galería fuera más antigua que el resto, pues sabemos que esta mina fue explotada, al menos, en dos periodos diferentes, al menos en 1898, y no es descartable que en esa fecha todavía se utilizaran cartuchos de pólvora (mucho menos potentes pero puede que más baratos). La cuestión queda ahí planteada, se aceptan sugerencias e ideas.

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Claro está, las minas nunca están deshabitadas del todo. No solo nos encontramos con los a veces molestos «cascabeles», aquí tenemos también un escarabajo «minero» y los habituales «morciguillos» bedarenses, habitantes habituales de estas minas.

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Finalmente salimos por el otro lado de la montaña, después de un agradable recorrido bajo tierra. Se trata de una salida discreta, pero no dejamos de estarle agradecidos porque nos ha ahorrado todo el camino de vuelta, dejándonos muy cerca de Los Pinos.

Nueva moneda de Constancio II en Cadima (Los Gallardos)

Hoy añadimos una nueva moneda de Constancio II, como siempre aportada por medio de fotografías y con información sobre el peso y dimensiones. Se trata de medio centenional de 1,4 grs y 14-15 mm de diámetro, con la siguiente leyenda en el anverso: «(DN CONSTANT)IVS PF AVG», con un busto diademado, a derecha.

En el anverso se muestra la leyenda «V(ICTORIAE) DD. AVGG.Q NN» (Victoriae Dominorum Augustorumque Nostrorum, o lo que es lo mismo, «Las victorias de nuestros Señores y Emperadores», un tipo poco común de leyenda que solo se encuentra en acuñaciones de Constate y Constancio II. En el reverso se representan dos Victorias, de frente, con guirnaldas, aunque está muy desgastado la leyenda es parcialmente visible y perfectamente identificable.

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Esta moneda fue acuñada en Aralate (Arlés) entre el 347-348 d.C. Antes de que el usurpador Magnencio se proclamara emperador en el 350 d.C. y asesinara al augusto de occidente, Constante. Tras el fallecimiento de Constantino I, éste repartió el Imperio entre sus tres Hijos, Constantino II, Constante y Constancio II. Tras la muerte de Constantino II, Constante pasó a gobernar todo el imperio de Occidente, mientras que Constancio II hacía lo propio con el de Oriente.

Constancio II no aceptó a Magnencio como augusto de Occidente, así que inició una campaña para derrocarle. En el desarrollo de esa campaña, las tropas de Constancio II tomaron fácilmente los territorios africanos del Imperio y desembarcaron en Hispania, que había permanecido fiel a Magnencio, aunque todavía quedaban muchos partidarios del asesinado Constante. La llegada de la flota de Constancio II se aprecia con un notable incremento de monedas acuñadas en Siscia y Roma.

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Se cree que el importante aumento de numerario del emperador Constancio II que se observa en los hallazgos de moneda bajoimperial en Hispania se debe al importante aporte de numerario de este emperador que trajeron los soldados durante esa campaña. No son una excepción ni Baria ni Cadima, donde las monedas de Constancio II son las más frecuentes, y explica el por qué se encuentran con menos frecuencia monedas de emperadores posteriores, ya que dado el alto número de moneda circulante no hizo falta nuevos aprovisionamientos de moneda con posterioridad. Ésta es la curiosa historia de estas pequeñas monedas que a veces se pueden encontrar en Cadima.

 

 

 

 

 

 

 

La Axarquía nº 16 y las I jornadas de la Axarquía almeriense

Ayer día 28 se celebró la presentación del nº 16 (navidad 2016) de la revista Axarquía en Los Gallardos. Al acto asistieron, entre muchos otros, los alcaldes de Bédar, Turre y Garrucha. Parq quien no pudo asistir, tenemos que decir que se celebra una nueva presentación en Cuevas del Almanzora el 4 de enero de 2017, a las 20:30 horas en el salón de Actos del Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora (casa palaciega de los Torcuatos).
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Como novedad, los días anteriores se celebrarán las I Jornadas de la Axarquía almeriense, que se celebrarán en el mismo lugar los días 3 y 4 de enero de 2017. Es algo que nos parece realmente interesante y por ello publicamos aquí el cartel de dichas jornadas y una explicación completa de Juan Grima sobre estas jornadas y sus objetivos:
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Hola Amigos:
Una comarca donde no se debate sobre su pasado, su presente y su futuro es un territorio dejado de la mano de Dios y, por supuesto, se desarrollará (si es que lo hace) a tenor de los intereses que tengan los grupos dirigentes (fuerzas vivas, políticos, constructores, determinadas empresas…) y apaga y vámonos, pero sin la participación del resto de la ciudadanía. En estos casos, muchos temas son ignorados porque no tienen interés económico o geo-estratégico para dichos grupos dominantes o, sencillamente, nuestras señas de identidad se destruyen para favorecer la codicia de unos pocos (arrasamiento de yacimientos arqueológicos, demolición de edificios de interés histórico, asolación de áreas con plantas autóctonas o endémicas, construcciones ilegales o alegales al borde del mar o en ramblas…) y casi siempre con el apoyo y/o complicidad de algunas instituciones públicas. Eso ha ocurrido desde hace muchos años y desgraciadamente sigue pasando todavía en el Levante Almeriense. Desde la Revista Axarquía queremos instaurar unas Jornadas anuales, donde personas cualificadas, con una gran formación sobre los temas a tratar, puedan analizar la realidad que tenemos y ofrecer soluciones a cuestiones importantes para el ‘desarrollo sostenible’ de nuestra comarca y de la comunidad que la habita. La idea motriz es que podemos y debemos hablar y debatir sobre lo que nos preocupa, así como crear corrientes de opinión para salvaguardar lo que nos ha proporcionado generosamente la naturaleza y la historia, y que ello sirva de base para forjar una tierra de prosperidad y bienestar en el mañana.
Y entendemos por «sostenibilidad», aquella forma de conservación del territorio y explotación equilibrada de los recursos naturales, que permiten su crecimiento paulatino pero no descontrolado, y que no ponen en peligro lo que nos caracteriza y poseemos desde siempre (medio ambiente, patrimonio, economía, tradiciones) para que podamos transmitirlos a nuestros hijos y a las generaciones venideras tal cual lo recibimos o  mejorado, pero no destruido o esquilmado.
Por tanto, convocamos para los días 3 y 4 de enero de 2017, a las I JORNADAS DE LA AXARQUÍA ALMERIENSE, que tendrán lugar en el AYUNTAMIENTO DE CUEVAS DEL ALMANZORA (Salón de Conferencias del Palacete de Torcuato Soler Bolea), en las que durante dos días, por la tarde-noche se impartirán cuatro conferencias y habrá dos mesas redondas para tratar temas de máxima actualidad. La entrada será libre y gratuita mientras haya aforo, pudiendo participar los asistentes en las mesas redondas, preguntando lo que deseen sobre los temas tratados. Como cierre de las I Jornadas, se hará una breve exposición de las CONCLUSIONES, llevaremos a cabo la  PRESENTACIÓN del último número de la REVISTA AXARQUÍA, editado durante esta Navidad, y nos tomaremos una copa de vino en un ambiente de buena conversación, amistad, cultura y libros, estrenando el año nuevo. 
(ROGAMOS QUE LEAN LOS DOS DOCUMENTOS ADJUNTOS QUE LES ENVIAMOS CON ESTE EMAIL, DONDE INCLUIMOS TODA LA INFORMACIÓN DETALLADA SOBRE CONFERENCIANTES, TÍTULOS DE LAS CONFERENCIAS, INTEGRANTES DE LAS MESAS REDONDAS Y HORARIOS).
Feliz Navidad y feliz Año Nuevo 2017
Un abrazo a todos.
Juan Grima Cervantes
Arráez Editores
NOTA: Con el Patrocinio de ARRÁEZ EDITORES y del Excmo. AYUNTAMIENTO DE CUEVAS DEL ALMANZORA (CONCEJALÍA DE CULTURA Y TURISMO).
Ni que decir tiene que estamos totalmente de acuerdo con los objetivos de estas jornadas, y nos alegramos mucho de que se realicen actos como éste, dirigidos sobre todo a concienciar a la gente, que en muchos casos desconoce la importancia y el potencial del patrimonio histórico, arqueológico y cultural de nuestra tierra. Como tantas veces hemos comentado ya con respecto a los importantes yacimientos arqueológicos de El Argar de Antas, nos toca a nosotros defender y exigir que se realicen todas las acciones necesarias para hacer de este patrimonio un nuevo valor en el desarrollo económico de toda la zona.
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No queremos dejar de recordar que se publica en este número de la Axarquía y completo artículo sobre la Compañía de Águilas, concretamente sobre la filial que explotó las minas de hierro de la Sierra de Bédar a finales del siglo XIX y principios del XX. En el artículo aparecen numerosas fotografías inéditas de esta época, procedentes de un lugar tan inesperado como lo puede ser Noruega. Gracias a nuestra colaboradora Lise Hansen, coautora del artículo, hemos podido acceder a toda esta información que, de otra forma, permanecería ignorada en archivos fotográficos y documentales en este país. Entre las fotografías que aparecen se incluye una fotografía del cargadero de San Manuel en Serena en 1888, como parte de las fotografías realizadas para dar publicidad al cable Bédar Serena.
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Disponibilidad: a la venta en el Ayuntamiento de Bédar a 12 euros.

Cadima (Los Gallardos): hallazgo de una moneda íbero-romana de Sagunto

Como ya comentábamos anteriormente, se considera que el asentamiento más conocido como «Cadima» ha estado ocupado de forma ininterrumpida desde el siglo II a.C. hasta la llegada de los musulmanes en el siglo VIII d.C. Se habla del hallazgo de monedas íbero-romanas, correspondientes a las cecas de Gádir (Cádiz), Carmona, Aipora (Sanlúcar de la Barrameda), Caura (Coria del Río), etc. A pesar de todo, no hemos podido ver fotografía o dibujo de ninguna de las piezas.

Pero el tiempo  de esperar ha acabado y por fin hemos podido estudiar una de estas monedas íbero-romanas de Cadima, y la sorpresa ha sido mayúscula, el dictamen de nuestro experto numismático es claro: se trata de una moneda de Arse/Saguntum.

 

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Se trata concretamente de un As partido para ser utilizado como una fracción (un semis), de 2,6 mm de diámetro, datado entre el 130 y el 80 a.C. El partir este tipo de monedas era algo habitual dada la escasez de moneda fraccionaria. Se observa en el reverso la proa de una embarcación y en el anverso un busto con algún tipo de decoración a nivel del cabello.

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El libro de referencia para estas monedas es «Catalogo General de la Moneda Hispanica, desde sus origenes hasta el siglo V. F. Alvarez Burgos.» de donde proceden los dibujos que aquí se representan. Nuestro ejemplar de Cadima se correspondería con uno de estos dos tipos, aunque falta claramente el «caduceo» que está representado justo delante de la proa de la embarcación, que no aparece en nuestro ejemplar de Cadima. Podría tratarse, sin embargo, de una variante sin este elemento. En este sentido se trata de un hallazgo realmente interesante, pues no nos consta que se hallan encontrado este tipo de moneda en Almería. Los hallazgos más cercanos de este tipo (ases con reverso de proa) han sido encontrados en Murcia (Arse-Saguntum: la difusión de su moneda. Manuel Gozalbes Fernández de Palencia.)