Bédar: la mina Esperanza

Aunque deberíamos hablar más bien de la mina “Demasía a Sagunto”, esta mina es más conocida como mina “Esperanza”, nombre de uno de los pozos principales.

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La tolva de la mina Esperanza es una tolva para el almacenamiento y regulación del mineral en forma de medio cono invertido. Presenta un cuidado trabajo de mampostería. En la parte inferior se ubicaban cuatro compuertas para la carga del mineral en las vagonetas.

Se trata de una de las minas periféricas al centro inicial de explotación en Serena por parte de la Compañía de Águilas y su explotación se llevó a cabo a finales del siglo XIX como una continuación de las de Porfiado, Júpiter, Mahoma, Vulcano y Sagunto.

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Detalle del resbaladero de la tolva de la mina Esperanza.

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Pared lateral de la tolva. Obsérvese la pared antigua y la pared de cemento reforzado, parte de las obras de rehabilitación de la vieja tolva por Hierros de Garrucha.

La explotación se inició en la parte más alta del criadero que ocupa los terrenos situados en la confluencia del barrando de la Hoya con el de Los Lobos, mediante las galerías de San Marcial y de San Bartolomé. Desde estas galerías se establecieron unas vías de transporte que conducían el mineral hasta la vía de Vulcano. La vía de San Marcial discurría a una cota de 390 m, por lo que llegaba 15 metros por encima del origen de la vía Vulcano. La vía de San Bartolomé presentaba una pendiente ligeramente favorable.

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Caseta de motores. Es la antigua caseta de motores rehabilitada por Hierros de Garrucha.

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Depósito de agua para el motor.

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Base de cemento y anclajes del motor instalado por Hierros de Garrucha. En los restos de los muros derruidos se observa los restos del mortero de cal utilizado en su construcción, lo que confirma que se trata de una antigua construcción de las primeras minas rehabilitada posteriormente por Hierros de Garrucha.

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Todavía quedan algunos restos metálicos.

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Transformador eléctrico instalado por Hierros de Garrucha para la alimentación del motor del pozo y para los compresores. La construcción de ladrillo contrasta con el elaborado trabajo de mampostería de la caseta de motores.

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Antiguo plano de las galerías de la mina Esperanza. A la izquierda está la concesión de Demasía a Santiago y a derecha la de Vulcano. Como se ve, el socavón de San Bartolomé (Pozo de las Palas) era parte de las labores de la concesión de Vulcano. La explotación ocupaba terrenos en ambas concesiones. En rojo el trayecto de las vías mineras de transporte.

El criadero de mineral buzaba en dirección al SO, así que cuando se agotaron las capas más superficiales se realizó la explotación a partir de los pozos Esperanza, Entremedio y San Víctor. Se instaló un motor de extracción en el pozo Esperanza, seguramente a la vez que se construyó la tolva de almacenamiento que hoy se puede ver. El mineral se conectaba con la vía Vulcano por medio de la vía Esperanza.

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Pozo Esperanza. Pozo principal de extracción de la mina. 68 metros de profundidad.

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Galería de servicio del Pozo Esperanza. Da acceso al pozo a unos 9 metros por debajo de su parte superior. Era por donde accedían los mineros que bajaban a las labores. Se observan varios listones de madera para entibación que nunca llegaron a ser transportado a su destino.

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Muy cerca del camino de acceso a la caseta de motores encontramos esta bocamina con un pozo justo delante, medio oculto entre la vegetación. Tengan mucho cuidado si pasean por estos parajes.

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Pozo Fortuna, al otro lado del barranco de Los Lobos.

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Parte del trayecto de la vía Esperanza. Todavía quedan algunas traviesas.

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Pozo precariamente cubierto junto al trazado de la vía Esperanza. El intento de cubrir el pozo con ramas, quizás bienintencionado en un principio, convierte este pozo en una especie de trampa muy peligrosa. Se trata posiblemente del pozo Entremedio o del pozo San Víctor. Repito, mucho cuidado si andan por estos parajes, además de éstos, la mina fue importante y posiblemente hay otros pozos que puede que estén escondidos entre la vegetación.

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Pequeña casa-cueva cerca de la antigua ubicación del socavón de San Bartolomé (pozo de las Palas), podría tratarse de un pequeño abrigo para el guarda o de un polvorín.

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Hierros de Garrucha volvió a explotar esta antigua mina. Habiendo ya caducado la antigua concesión de Demasía a Sagunto, Hierros de Garrucha demarcó otra con el nombre Esperanza, nombre del pozo principal de la antigua mina, pues es así como se conocía la mina en general. Obsérvese como la nueva concesión rodea a la de Vulcano, que no había caducado. Obsérvese también la anotación junto al nombre de la concesión “pozo”, ya que es así como se conocía realmente, “Pozo Esperanza”.

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Son raros los planos que nos den más detalles de estas explotaciones. En la imagen, un corte longitudinal a la altura del pozo Esperanza y atravesando el barranco de Los Lobos. Obsérvese el pozo de servicio a una cota de 306 metros, el nombre de una galería (San Andrés) y un pozo que estaba a la altura del barranco, el pozo de La Palmera.

La abertura de la mina en 1952 por parte de la empresa Hierros de Garucha supuso la rehabilitación de toda la vía Esperanza y del socavón de San Bartolomé (pozo de las Palas). El mineral se transportaba por ambas vías, que se reunían en una antes de cruzar el barranco de la Hoya por el puente actual. Otro puente, hoy derribado, cruzaba el barranco de Los Lobos en dirección al pozo Esperanza. Inicialmente el mineral se transportaba con mulos hasta el cargadero de San Manuel, pero conforme la producción del pozo Esperanza y pozo de las Palas fue aumentando, se instaló una vía y empezó a utilizarse una pequeña locomotora diésel.

 

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Bédar: la mina Santa Catalina

Hoy hablaremos de una de las minas poco conocidas de Bédar. Se trata, sin embargo, de una de las minas más importantes de la Sierra, y va siendo hora que tratemos un poco en profundidad sobre ella. Aunque disponemos de información sobre ella, la falta de planos y otros documentos sobre ella hace bastante difícil su estudio. Dentro de lo que es la carencia de documentación minera en Bédar, las minas de la Sociedad de Chávarri son de las que menos información se ha conservado.

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Visión panorámica de la mina Santa Catalina.

La concesión Santa Catalina fue demarcada en 1873 por el vecino de Almería Pedro Lledó y Valdivia, en terrenos de Pedro Simón Castaño, muy cerca de Serena. La concesión se encuentra junto a concesiones muy ricas en mineral, como la Higuera, Júpiter y Mahoma, es por eso que fue pretendida por la Compañía de Águilas. El director de la Compañía, Juan Pié y Allué, viajó Almería para llegar a un acuerdo con el representante de los propietarios, José España y Lledó, aunque llegó tarde, pues el contrato ya había sido firmado con el representante de Clifton Pecket, que actuó como un mero intermediario de la sociedad de Víctor Chávarri.

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Pequeño barranco entre las concesiones de La Higuera (a la derecha) y Santa Catalina. En el centro se encuentra un pequeño depósito de estériles procedente de Santa Catalina.

Dentro de los problemas por impagos que tuvo Chávarri con casi todos los propietarios de las minas que tuvo arrendadas en Bédar, la de Santa Catalina fue la que más complicaciones le causó. José España y Lledó, propietario de un 57,5% de acciones de la mina y representante del resto, era además un abogado muy competente, que plantó cara a la poderosa compañía minera. El pleito, que fue ampliamente seguido por la prensa, se conoció como “El Asunto Chávarri”, y en cierta manera espoleó al resto de propietarios de minas arrendadas por la sociedad de Chávarri y que también consideraban que se habían incumplido los contratos. Se dice que Don Andrés López de la Presa, ingeniero director de estas minas, recibió amenazas de muerte a causa de los pleitos con los propietarios. El conflicto llegó a su fin en 1901 con la compra de la concesión minera por un total de 40.000 pesetas, una importante suma para la época.

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Cargadero de mineral en Santa Catalina. Aunque está cubierto por vegetación, se observa bien el resbaladero del cargadero y un muro lateral.

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Muro lateral del cargadero de Santa Catalina.

La explotación de la mina fue irregular, se retrasó el inicio de la explotación porque surgieron problemas con la expropiación de los terrenos. En 1897 la mina estaba en explotación mediante un pozo y  un plano inclinado, bajo la dirección inicialmente del ingeniero Manuel Figuera. En 1899, y ya siendo Don Andrés López director, se indica las dificultades que se encontraban los mineros debido a la ligereza con la que se habían realizado alguna de las primeras obras, así el muro del plano inclinado amenazaba con derrumbarse, o el pozo se obstruía o bien las vagonetas descarrilaban en el túnel.

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Túnel de la Higuera en su extremo a la altura de la concesión de Santa Catalina. Obsérvese que se trata de un túnel amplio y con un cuidadoso trabajo de mampostería, lo llama la atención al tratarse de una labor interior. El motivo es que en un principio se pretendió que la locomotora de Santa Catalina pudiera arrastrar los vagones hasta este punto para su carga, aunque bien sea por el coste o por dificultades para su construcción, se abandonó esta idea y se acabó el túnel con una galería simple sin ningún tipo de refuerzo. El transporte se realizaba con vagonetas, seguramente arrastradas por mulas y se estableció el cargadero para la carga del ferrocarril en el otro extremo del túnel.

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Compuertas de carga en el extremo del túnel de la Higuera. Gracias a los trabajos de cartografía realizados por los estudiantes de Nancy, podemos ubicar estas compuertas en la zona donde se encontraba la tolva de carga de la mina Santa Catalina. Precisamente el túnel se encuentra obstruido a causa de los escombros lanzados por la tolva.

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Ubicación de la tolva de carga en el túnel de La Higuera

A pesar de las dificultades, siempre fue considerada como una de las minas más ricas de la zona, siendo la cabecera de uno de los dos ramales del ferrocarril, que recibía su nombre de esta mina. Según las Declaraciones de los mineros, fue la tercera más productiva, con casi 45.000 toneladas de mineral explotado, solo detrás de La Mulata y El Silencio. La concesión caducó en marzo de 1941.

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Corta junto al cargadero. El cargadero se alimentaba con el mineral extraído en esta corta, que está atravesada por una vía minera. Sin embargo es posible que también recibiera mineral por otra vía minera que se rodea el cerro, en dirección hacia otra pequeña corta.

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Muro de mampostería de refuerzo para vía minera.

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Muro de mampostería y mortero de cal. Parecen los restos de una pequeña balsa.

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Dos vistas del Socavón General

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En las dos fotografías superiores se ven algunas bocaminas cercanas al Socavón general.

En cuanto al funcionamiento de esta mina, la falta de documentación dificulta mucho la interpretación de los restos que todavía se pueden observar. Se sabe que se explotaba mediante un pozo principal y un plano inclinado. Información recogida en 1975  describe varias rozas, un socavón hundido y un pozo, el pozo del Embudo, que podría tratarse del pozo principal de explotación. A pesar de esto, se sabe que el mineral era transportado a través del túnel de La Higuera, la concesión colindante. El mineral se cargaba en las vagonetas dentro del túnel, posiblemente mediante una tolva desde el exterior, tal y como se recoge de testimonios de algunos mineros de Hierros de Garrucha.

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En las dos fotografías superiores, algunas galerías de la mina Santa Catalina.

Por el túnel de la Higuera el mineral llegaba hasta el cargadero conocido como de Santa Catalina, en el primer pozo de luces de la mina Higuera, donde se acumulaba en una tolva provista de nueve compuertas para la carga en los vagones del ferrocarril, que accedían mediante un túnel de 60 metros. Cabe decir que inicialmente se planteó en preparar el túnel de la Higuera para que la locomotora pudiera atravesar toda la Higuera hasta la misma mina Santa Catalina, motivo por el cual ambos extremos del túnel están preparados para ello, con una anchura mayor de lo normal y con una cobertura de mampostería de buena calidad (el túnel de la Higuera se empezó a la vez por ambos extremos). Pero finalmente se abandonó el proyecto (supuestamente por su coste) y se completó el túnel como un simple túnel de transporte con vagonetas.

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Plano de demarcación y algunas de las labores en la mina Santa Catalina.

Disponemos más información gracias a un inventario de mineral de 1916, en el que se da contabilizan cuatro volquetes de mina de una tonelada de capacidad, un volquete de 400 kilos y dos vertederas de tolvas, una de ellas de hierro fundido. También disponía de un malacate y un torno de pozo, además de una chabola de mampostería para fragua. En referencia al malacate de esta mina, en el único plano donde se muestran algunas de las galerías de esta mina se encuentra precisamente el “pozo del Malacate”, aunque ante la ausencia de más documentación, no podemos reconstruir de momento el funcionamiento de la mina, la ubicación del pozo de explotación o pozo del Embudo (si es que eran el mismo) ni conocemos la ubicación y utilidad del plano inclinado. Los testimonios posteriores solo hablan del “Socavón principal o general” de la mina, de una vía minera de superficie que recorría el centro de la concesión y de la “tolva” de carga en el túnel de la Higuera. Los mineros de Hierros de Garrucha podían ir por estas galerías desde la entrada del túnel de la Higuera hasta las labores del hoyo Júpiter, pues las galerías de Santa Catalina llegaron a conectar con las de Júpiter.

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Paralizados los trabajos con el cierre de las minas en los años veinte, Santa Catalina no volvió a ser explotada durante la época de Hierros de Garrucha. No han quedado restos de los trabajos realizados en esta mina, todos los elementos metálicos fueron desmantelados. Tan solo hemos podido encontrar esta punta de barrena, con incisiones en espiga, en uno de los frentes de trabajo de las galerías de la mina. Debe de datar de principios del siglo XX.

Las minas del barranco del Albarico (Bédar)

El barranco del Albarico, situado al oeste de Los Pinos y La Torrecica,es un largo y abrupto barranco que viene a desembocar en el río Jauto, cerca del cerro Cabrero.

En esta zona las minas son menos abundantes que en los alrededores de Serena o Bédar, pero hay algunas. En concreto, la documentación existente habla concretamente de 3 minas, Cuatro Amigos, Gorbea y La Unión, aunque solo disponemos de alguna descripción de la mina Unión.

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En la confluencia del barranco del Albarico con el río Jauto, cerca donde pasaba el antiguo camino de Sorbas a Bédar, nos encontramos con los restos del cortijo “del peñón negro”. El nombre le viene por un crestón de mineral de hierro junto al mismo, que no debió pasar desapercibido para los buscadores de minas.

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Dicho peñón está formado por mineral de hierro de buena calidad, como parte de una capa de mineral que parece seguir en dirección al barranco.

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En efecto, un poco al NO no encontramos con unos registros superficiales que dejan al descubierto el mineral (fotografía superior), aunque no aparecen trabajos de más entidad. Estos terrenos se encuentran dentro de la vieja concesión minera de Los Tres Palitos, que demarcó Abaldo Ubad Terriza. Sabemos que el director de la sociedad de Chávarri, Manuel Figuera, la consideraba como una mina interesante para explotar.

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El mineral de hierro es de buena calidad, pero la posición de la mina hacía difícil su transporte. Aunque cercana al río Jauto, una vía de paso natural, la mina más cercana con un sistema de transporte era la de Carabinera, a 1 km aproximadamente de distancia por dicho barranco.

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Bastante más al norte de Los Tres Palitos, nos encontramos con la cortijada del Albarico, junto al barranco del mismo nombre. Con unas insuperables vistas (como se observa en la fotografía superior), cerca de esta cortijada nos encontramos con más restos mineros, en terrenos de la vieja concesión minera Itálica, que formaba parte de las minas del vicecónsul Pecket.

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Los restos de esta mina, cuyo nombre exacto desconocemos, se disponen en la ladera del barranco del Albarico. Está compuesta por dos pequeños “trabajanderos” o  pequeñas canteras, del que se retiró  una pequeña cantidad de mineral.

Sin embargo, es sorprendente un hallazgo que realizaron los estudiantes de Nancy en esta concesión, muy cerca de esta mina. Se trata de unas vetas de galena, de espesor centimétrico, que discurren entre las de mineral de hierro. Sorprende el hecho de que los buscadores de minerales no hubieran descubierto estas vetas de galena, pues sin duda hubieran explotado la mina. En El Pinar de Bédar se explotaban minas de galena que consistía en pequeños gránulos de mineral en las grietas de la roca, requiriendo de lavado para obtener el mineral, y aún los escombros se lavaban y relavaban para obtener hasta la más mínima cantidad de este mineral. El elevado precio que se pagaba por él justificaba estos esfuerzos, por el que obtenían beneficioso a pesar de no disponer de buenos sistemas de transporte. Mostramos aquí algunas muestras de este mineral, extraídas de estas vetas:

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En cuanto al mineral de hierro, se observan en la zona algunos montones de un muy buen mineral, preparado para ser transportado por carretas o mulos, aunque nunca se pudo hacer. Cerca nos encontramos con los “trabajanderos” de donde se extrajo el mineral.

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Y hasta aquí las minas del barranco del Albarico, seguiremos investigando.

Viaje a la mina Angelita (Los Pinos, Bédar)

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Las vistas son insuperables desde las cimas de los cerros cercanos a Los Pinos. Desde aquí observamos Sierra Cabrera y Mojácar.

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Hoy haremos una visita a una de las minas más desconocidas de Bédar, la mina Angelita. No pudimos encontrarla hasta hace relativamente poco, y es una de esas extrañas minas de las cuales primero conocimos su nombre y más que probable existencia, y posteriormente conseguimos localizar las labores. La mina Angelita, no muy lejos de Santa Catalina, era una de las minas propiedad del vicecónsul inglés Clifton Pecket. Una vez construido el ferrocarril  en 1896, lo que venía a ser una mina poco rentable se convirtió, casi de la noche a la mañana, en una mina más que interesante. La cercanía del cargadero de ferrocarril de Santa Catalina la hacía una mina fácilmente explotable, y a buen seguro que Clifton Pecket contaba ya con ello.

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En la concesión de Angelita se encuentran dos labores diferenciadas, la primera no es más que una galería y algunos trabajos superficiales en el cerro que se muestra en la fotografía. Se ve la bocamina a la altura del bancal con árboles y algunas pequeñas labores superficiales sobre la ladera del cerro.

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Interior de la galería, de no mucho recorrido. Esta parte de la concesión no contenía gran cantidad de mineral.

Sabemos, con seguridad, que esta mina fue explotada a partido por un viejo conocido, Carlos Bahlsen, al menos en 1898. Volvió a ser explotada entre 1903 y 1908, esta vez por parte del mismo Clifton Pecket o por medio de partidarios como Arturo Lengo (de hecho un representante de C. Pecket) o D. Martínez. Puede que en total se hayan extraído una decena de miles de toneladas, aunque seguramente fueran mucho más, pues los datos son siempre muy difíciles de localizar, sobre todo en estas minas olvidadas.

La concesión contiene dos áreas de labores. Sin duda la más importante es la que se encuentra más cerca de Santa Catalina, en la que se explotó un yacimiento de óxidos de hierro. Vamos a visitarla por dentro.

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La mina, como muchas de esta época, está explotada según un sistema de galerías de reconocimiento-exploración y por medio de huecos y pilares. Es lo que cabe esperar de estos yacimientos de óxidos tan irregulares, tan típicos de la Sierra de Bédar. En la fotografía superior vemos uno de los huecos, se observa como se ha dejado en el centro un pilar casi minúsculo de mineral de buena calidad, siendo más pobre el mineral que se observa en techo y suelo. Al fondo, una obra de mampostería, para estabilizar el hueco dejado por la explotación del yacimiento de óxidos de hierro.

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La mina se compone de un socavón principal, que se sigue por un galería que atraviesa todo el cerro en el que se encuentra la mina, con anchurones explotados por huecos y pilares, donde el mineral más rico formaba bolsadas. A ambos lados (y hacia abajo, generalmente) parten diversas galerías de exploración, que siguen prolongaciones laterales del yacimiento principal, parcialmente explotado en muchas ocasiones. Obsérvese en la fotografía superior otro pilar de buen mineral dejado por los mineros para evitar el hundimiento del techo, en este punto se observa que la capa de mineral de buena calidad apenas tiene un metro de espesor.

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La galería principal presenta muchos refuerzos con mampostería seca, aprovechando los estériles procedentes de la misma explotación. En la fotografía superior, un  muro de mampostería reforzando uno de los laterales de uno de los anchurones principales.

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Las galerías secundarias muchas veces presentan refuerzos de mampostería, pues a la vez que se excavaban se explotaba el mineral que contenía, y para evitar el hundimiento y ante la escasez de madera en la zona, los mineros solían realizar este tipo de entibamiento con mampostería seca, muy típica de Bédar.

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Obsérvese en el techo de esta galería los restos de mineral rico que se siguió (a la vez que se explotaba), la galería recorre una veintena de metros hasta que toca estéril. La mampostería evita el hundimiento del techo.

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En esta fotografía vemos el avance de la galería. Los restos de óxido del techo son un testimonio del filón que siguieron los mineros y que justificó el esfuerzo de entibamiento. Una de las ventajas del entibamiento con mortero seco es que se pueden utilizar rocas estériles de la propia explotación y ahorrarse de esta manera el tener que transportarlas hasta el interior. En todo caso, hay que reconocer que los pedriceros de Bédar tenían fama de ser bastante buenos, y entibaciones como ésta, que ha durado más de 100 años, parecen atestiguarlo. Todo es mampostería seca, no se ha utilizado ni mortero ni yeso.

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Otras galerías no necesitaban mampostería porque la roca era lo suficientemente estable como para avanzar si más. Sin embargo, vemos los restos de un extraño muro de mampostería con mortero en la entrada, a modo de murete y en el que parece perfilarse una entrada a modo de puerta. Desconocemos totalmente la utilidad de esta obra, aunque no es la primera vez que vemos muros parecidos. ¿Muros para contener filtraciones de agua provenientes de la galería? Obsérvese en la parte superior de la galería, algunos “cascabeles”, como llaman en Bédar a estos opiliones o patilargos (no son realmente arañas), que suelen encontrarse agrupados en grandes cantidades en muchas minas. Se les llama así seguramente porque hacen vibrar el cuerpo cuando se les molesta, como cuando se sacude un cascabel.

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Esta galería presenta algo todavía más raro. Aunque estamos acostumbrados a ver las marcas de los martillos neumáticos o las perforaciones con barrena para la instalación de cartuchos, no deja de llamarnos la atención las manchas negras que se ven en paredes y techo. Estas son marcas muy parecidas a las que dejan los candiles de aceite cuando se dejaban colgados en las paredes de la mina, ejemplo de ello los tenemos en minas del Pinar de Bédar, en la que se pueden ver las manchas negras en las paredes, en una de las cuales encontramos un candil que las ocasionaba.

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Sin embargo, cuando nos acercamos observamos esto. Una marca clara de barreno clara (de arriba a abajo) rodeada de una mancha negra. Esto también lo habíamos visto antes, y también en El Pinar de Bédar. Se trata de restos de la explosión de un cartucho de pólvora, introducido en el agujero practicado con el barreno. Estos restos solo se encuentran en una de las galerías laterales, en el resto de labores no se encuentran. Puede que esta galería fuera más antigua que el resto, pues sabemos que esta mina fue explotada, al menos, en dos periodos diferentes, al menos en 1898, y no es descartable que en esa fecha todavía se utilizaran cartuchos de pólvora (mucho menos potentes pero puede que más baratos). La cuestión queda ahí planteada, se aceptan sugerencias e ideas.

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Claro está, las minas nunca están deshabitadas del todo. No solo nos encontramos con los a veces molestos “cascabeles”, aquí tenemos también un escarabajo “minero” y los habituales “morciguillos” bedarenses, habitantes habituales de estas minas.

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Finalmente salimos por el otro lado de la montaña, después de un agradable recorrido bajo tierra. Se trata de una salida discreta, pero no dejamos de estarle agradecidos porque nos ha ahorrado todo el camino de vuelta, dejándonos muy cerca de Los Pinos.

Minas de Bédar: Mis Hijos, San Francisco y Amarillo Oro, minas de serpentina y mármol

Cuando se habla de minería en la sierra de Bédar, se cree generalmente que Hierros de Garrucha fue la última iniciativa minera antes del cese de toda actividad. Sin embargo no es así, todavía en 1973 se explotaban unas canteras, pero no eran de mineral de hierro, eran de serpentina. Esta parte de la historia es bastante más desconocida, pero hoy vamos a intentar arrojar un poco más de luz sobre la explotación de serpentina verde en Bédar.

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Concesiones de serpentina y mármol entre Lubrín y Los Gallardos. 1973.

Para comenzar, las historias que corren por Bédar nos hablan de una compañía que explotó “mármol verde” en el barranco de los Chorreadores. En ese paraje se podían encontrar unos cuantos buenos bancales, propiedad algunos de ellos de Juan Bolea, que es de quien pude obtener más información. La compañía llegó a un acuerdo económico con éste y otros propietarios de bancales en el barranco de los Chorreadores para la explotación de la piedra verde que allí se puede encontrar. Los trabajos se iniciaron, haciendo desaparecer en poco tiempo varios bancales. La piedra que se extraía se la llevaban en camiones, y para el trabajo en la cantera no se disponía de mucha maquinaria, salvo un winche que había pertenecido a Hierros de Garrucha. Cuentan que el encargado de los trabajos se hospedaba en Bédar, en una habitación alquilada. Según cuentan, un buen día se pararon los trabajos, y cuando quisieron darse cuenta, el encargado desapareció también, dejando en la habitación alquilada (dicen que a Pedro Cano), un montón de piedras. Del acuerdo que se llegó con los propietarios de terrenos, al menos en lo que respecta a Juan Bolea, éste no llegó a ver ni una peseta. Eso sí, el barranco de los Chorreadores quedó destrozado a la altura de la cantera, que quedó como no deben acabar nunca este tipo de trabajos: sin tapar. Tras varias de las lluvias torrenciales que, periódicamente, azotan el levante almeriense, los escombros de piedra verde corrieron barranco abajo, colmatando hasta casi hacerla desaparer, la tolva minera del barranco de la Cueva Oscura.

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Plano con los principales yacimientos de serpentinas en la Sierra de Bédar. 1973 Destacan los yacimientos cercanos a Bédar y entre la Torrecica y el Albarico.

Esto es lo que la tradición oral a la que he podido tener acceso nos cuenta. La verdad es que los restos de la cantera y el destrozo que supuso en el barranco de los chorreadores es visible hoy en día, con enormes capas de escombros de serpentina junto a un corte vertical, lo que hace bastante creíble estos testimonios. Afortunadamente, hemos podido  localizar documentación sobre la empresa que realizó estos trabajos, junto a algo de documentación.

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La empresa se llamaba IMPOSSA (Industrial Poliminera de Serpentinas, S.A.), y estaba domiciliada en Tíjola. La cantera de serpentina que se explotó en el barranco de los Chorreadores se llamaba “Mis hijos“, pero no fue la única, otra cantera de serpentina fue explotada también cerca de la cortijada abandonada de la Torrecica, cerca de Los Pinos, su nombre: “San Francisco“. Además, esta empresa explotaba otra concesión de  mármol de color caramelo, de nombre “Amarillo Oro“, cuyo lugar exacto desconocemos, pero que seguramente tiene relación con la dolomía de color caramelo de El Pinar de Bédar.

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Bloque de serpentina verde “manzana” en la concesión de “Mis Hijos”, en el barranco de los Chorreadores.

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Afloramiento de serpentinas verdosas a lal altura del barranco de los Chorreadores. El Malecom y la mina Mulata se observan al fondo.

Un informe de J.C. Jacquin de febrero de 1973 nos da más información sobre esta empresa. IMPOSSA se constituyó en Tíjola en 1966, compuesta por 5 accionistas principales. El accionista mayoritario vendió sus acciones a sus nietos.  En 1973 el accionista mayoritario era José Oliver Corsera, presidente del Consejo de Administración. En el momento de la constitución de la sociedad, el capital era de 1.050.000 pesetas. IMPOSSA adquirió posteriormente la empresa CODOMA, una pequeña sociedad que disponía de material de calidad, parece que la compra de esta sociedad fue para evitar la competencia que ésta les podría ocasionar.

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Corte de la cantera de serpentina en la concesión “Mis Hijos” de Bédar.

Esta empresa disponía de una concesión de dolomía en Tíjola (“Nacarina“), otra de mármol en Macael (“Plan 72″, otra de serpentina en Bayarque (“Recuperada“) y dos concesiones en Bédar, una de serpentina (“San Francisco“) de 540 pertenencias y otra de mármol (“Amarillo Oro“, de 1 Ha 90 a). CODOMA disponía de una concesión de serpentina en Lubrín (“La Milagrosa“), que estaba en funcionamiento en 1973 y que producía 70 toneladas por día, de manera casi continua.

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Tal y como afirman los testigos, la empresa abandonó los trabajos sin realizar los trabajos habituales de clausura que se han de realizar en estos casos, para restaurar el paisaje y evitar perjuicios a los propietarios. Dejaron gran cantidad de escombros a la altura del barranco de los Chorreadores, arrastrados en gran parte por las riadas que de tiempo en tiempo azotan esta zona. Las fotografías muestran el gran volumen de escombros que todavía quedan en la zona.

IMPOSSA disponía de otras concesiones que eran propiedad de los accionarios de la sociedad y que arrendadas a la empr3esa. Propiedad de José Oliver eran las concesiones “Mis Hijos” (serpentina, Bédar) y “José Manuel” (serpentina, Bayarque), además de otra concesión en Lubrín (“Nuestra Señora del Socorro“). Antonio Molina, otro de los accionistas, tenía arrendada la concesión de serpentina “Dos Amigos“, en Albanchez.

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Parte de lal escasa documentación que disponemos sobre esta empresa. Se trata de un requerimiento para la ocupación temporal de terrenos de 1969  y una carta dirigidas a Juan Jódar Cánovas para negociar el arrendamiento de parte de unos bancales colindantes a las labores, de un año antes, al que no dio respuesta. En este caso, el propietario no tenía ningún interés en arrendar dichos terrenos (sabia decisión visto lo ocurrido después), que de otra forma podrían haber sido expropiados. Sin embargo, el asunto no llegó a más porque la empresa cesó antes los trabajos.

En total, la empresa disponía de 780 pertenencias de serpentina y dos hectáreas y media de mármol.  En 1973 estaban en producción la cantera  de La Milagrosa (CODOMA) que proporcionaba 1000 toneladas mensuales de serpentina triturada para la fabricación de aglomerados. Las canteras “San Francisco”, “José Manuel”, “Nuestra Señora del Socorro” y “Dos Amigos” proporcionaban de 2.000 a 2.500 toneladas de serpentina triturada, así como bloques de 40 cm para la fabricación de placas. Se trataba de una serpentina de color verde, más o menos oscura, que era transportado a Tíjola para su trituración. La tonelada de serpentina triturada de primera calidad se vendía a 700 pesetas la tonelada.

La cantera de mármol “Amarillo Oro“, de Bédar, proporcionaba un material con un tono entre beige y caramelo oscuro, destinado a la fabricación de aglomerados. La cantera “Plan 72″ de Macael proporcionaba un mármol entre beige y rosa, estando a la espera de poder explotar mármol blanco.

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Además de la fábrica en Tíjola, la empresa disponía de un “almacén-regulador” en Zurgena.  En asociación con LLOBREFGAT-FAYOS, IMPOSSA disponía también de un almacén en Felanitx-Porto Colom (Mallorca). Esta empresa suministraba de serpentina verde a Cataluña, Baleares , Valencia, Almería, Madrid, La Mancha y Sevilla. De esta manera monopolizaba un 60% del mercado nacional de triturados de serpentina.

Concretamente, la concesión de “Mis Hijos” producía una serpentina color verde manzana medianamente compacta. La de “San Francisco” producía una serpentina verde oscura, muy compacta y de primera clase, que permitía extraer bloques.

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Fotografías de la cantera San Francisco, cerca de la cortijada abandonada de La Torrecica. Se observa el crote de la cantera y el carril por la que accedían los camiones. Se trataba de una serpentina verde oscura de buena calidad, de la que se obtenía tanto serpentina para triturar como serpentina en bloques.

Con el cierre de estas canteras, cuya fecha exacta desconocemos, acaba oficialmente la actividad minera. Posteriormente se realizaron trabajos de para la extracción de muestras y sondeos para valorar las posibilidades de algunas de las minas, pero no volvería a reactivarse ninguna explotación. Al menos hasta hoy.

Hierros de Garrucha, S. A. (Minas de Bédar)

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En la ya mítica revista La Cimbra de Los Gallardos nº 9 de 2001 se publicaba por primera vez un artículo completo y bien estructurado sobre el periodo de las minas de Bédar que va desde 1952 a 1970. El artículo estaba firmado por Mario Guillén Valdivia, Segundo Ramírez Rodríguez y Emilio Ruiz Ruiz. Dicho artículo incluía un completo listado de trabajadores de las minas procedentes de Los Gallardos. A pesar que para entonces ya había iniciado yo por mi cuenta el estudio de las minas de Bédar, me dejó impresionado la cantidad y calidad de la información que aportaba, además de mostrarme lo mucho que todavía faltaba por descubrir y saber. Más tarde pude conocer a Mario Guillén y Emilio Ruiz, y éste último me dejó consultar la diferente documentación de Hierros de Garrucha que se había conservado en Los Gallardos. Fue entonces cuando decidí recopilar y completar toda la información al respecto, aprovechando que muchos de los protagonistas estaban vivos.

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Homenaje a los trabajadores de Hierros de Garrucha durante la inauguración del homenaje al minero en Bédar. 2005.

 Ahora, quince años después, puedo decir que se ha avanzado bastante, aunque todavía falta mucho por saber. La última novedad es la aparición de una serie de acciones mineras de Hierros de Garrucha. No hace mucho que apareció la primera, que fue subastada por poco más de 15 euros. No hace mucho se han puesto a la venta una decena más de acciones del mismo lote (seguramente pertenecieron a un mismo accionista). Es raro encontrar documentación original sobre las minas de Bédar, especialmente acciones mineras, a pesar de que hubo miles de ellas. Esta nueva aparición de información, interesante por lo rara pero que no aporta mucho a esta historia, me ha decidido a realizar este post-artículo recopilatorio sobre esta “Hierros de Garrucha – Minas de Bédar”.  El listado original de trabajadores de Hierros de Garrucha de Garrucha fue completado posteriormente con trabajadores procedentes de Bédar y sus pedanías.

A la izquierda, acción de la empresa matriz Duro Felguera de 1963. A la derecha, acción de Hierros de Garrucha, S. A.

La decadencia de la minería de mineral de hierro en Almería posterior a 1930 se explica por el hundimiento de los precios de los minerales y la de la demanda. Muchas de las minas eran antiguas, con galerías de gran longitud, lo que suponía un transporte interior costoso, muchas de ellas también estaban agotadas. Tras la Guerra Civil, los víveres eran escasos en todas las zonas mineras, y la carestía de los artículos y materiales necesarios para las explotaciones, lo que junto a la falta de vagones y locomotoras en los ferrocarriles mantenía cerrados numerosos cotos mineros de la zona.

En 1952 tan solo se trabajaba en las minas de Serón-Bacares y en la sierra de Doña María-Ocaña. La alta cotización que estaba alcanzando el mineral de hierro hizo que en 1953 se formara una empresa para explotar las minas de Bédar, por parte de un consorcio liderado por el Banco Urquijo y la Sociedad Minero-Metalúrgica Duro Felguera, S.A. La llegada de Felipe Guillén Montoya a Los Gallardos en mayo del año 1952 marca el inicio de la reactivación de la actividad minera en la Sierra de Bédar, actividad que se prolongaría durante 18 años. La Sociedad Minero-Metalúrgica Duro Felguera, S.A. encarga a Felipe Guillén valorar  la posibilidad de volver a explotar las minas de Bédar y para ello se pone en contacto con el Ingeniero de Minas jubilado Alfredo Dörn, con Ovidio Fernández y también con Ismael Fernández. Don Felipe no duda en adquirir los planos que don Alfredo poseía sobre la etapa minera anterior.

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Antonio Imbernón, caballista de Hierros de Garrucha, fue una gran fuente de información. Aquí lo tenemos explicando el funcionamiento delante de las compuertas de las tolvas de Vulcano

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Diego Rubio, gran conocedor de la historia minera de Bédar y de Hierros de Garrucha.

El Banco Urquijo había concertado el arrendamiento de las concesiones más importantes de aquella zona, posteriormente constituyeron la Sociedad de Hierro de Garrucha, S.A. con capital de 15.000.000 de pesetas, de la que forman parte Duro-Felguera, Banco Urquijo y otros Bancos. Se organizó una recogida de muestras de mineral para comprobar la viabilidad del proyecto. Guiados por Pedro Ruiz Castaño, gran conocedor de la sierra que Don Felipe pudo recoger las muestras del mejor mineral, por lo que los análisis resultaron ser completamente satisfactorios y Duro Felguera accedió finalmente reabrir las minas de Bédar. Se imponía establecer un plan de ataque de las minas basándose en los informes obtenidos y los datos que contenían los planos comprados a don Alfredo. El alcalde de Bédar de entonces, Luis Fernández, aceptó con dificultades que el nombre de la empresa fuera Hierros de Garrucha SA, que se justificaba por una cuestión puramente de marketing empresarial al ser más conocida Garrucha como puerto de embarque. No obstante se acordó que siempre llevaría la coletilla de “Minas de Bédar.”

Diferentes sellos utilizados por la empresa

La nueva empresa quedó bajo la dirección de Felipe Guillén Montoya. Contaba con tres administrativos: Pepe Flores Simón, Martín González Flores y Mario Guillén Valdivia (químico); dos auxiliares administrativos: Juan Alarcón y Antonio Guillén Valdivia; cinco jefes de cuadrilla y un vigilante mayor: Bautista Díaz. Según testimonios, los ingenieros jefes se llamaban Don Ricardo y Don Arturo, aunque desconocemos los apellidos. En un borrador corregido del informe que para la Duro Felguera redactó don Felipe en julio de 1952 se describe este plan de ataque, en él se describen los trabajos previos de recuperación y preparación de las minas para la explotación. Como datos interesantes, en el informe se indica que en la etapa minera anterior se había extraído una cantidad de mineral de hierro que superaba los 3.000.000 de toneladas (dato obtenido de documentos de embarque consultados en Garrucha) y se estimaba la reserva de mineral en 1.200.000 oneladas. En el informe se indica expresamente que la paralización de las minas fue debido a una bajada en el precio del hierro y no a un agotamiento de los yacimientos.

Para la explotación se divide el coto minero en dos zonas: el Grupo de Serena y el de Tres Amigos. Los trabajos se iniciarían en la zona de Serena, según el informe comienzan los trabajos de limpieza y rehabilitación de las viejas galerías y vías mineras en Las Cañadicas en julio de 1952 con la rehabilitación del Socavón General y el desatoro de las galerías de las viejas concesiones mineras de Mahoma y Júpiter en el conocido como Hoyo Júpiter. También se recupera la vieja Vía de Vulcano que permitiría el acceso a las minas del Pozo Esperanza, de la Trancada de San Marcial y del Socavón San Pablo.

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Plano de concesiones de Hierros de Garrucha (Instituto de cartografía de la Junta de Andalucía)

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Comparativa de los trazados de la vía Vulcano y la vía Esperanza entre las antiguas minas y Hierros de Garrucha (elaboración propia a base de planimetría antigua)

ATAQUE EN LA ZONA MINERA DE SERENA

 En esta etapa, prosiguieron las explotaciones en el Hoyo Júpiter, explotando a cielo abierto una masa de mineral que anteriormente lo había sido mediante labores subterráneas, en la mayoría de los casos mediante labores de rapiña del mineral que había permanecido en los pilares de las explotaciones anteriores, motivo por el cual la mayor parte de las labores se hundieron.

Para dar servicio a los compresores, en 1954 se proyectó un ramal de 25 Kv desde la subestación de La Ballabona de Hidroeléctrica El Chorro, hasta un transformador en la mina del Hoyo Júpiter, desde donde partían dos sub-ramales hasta San Manuel y el Pozo Esperanza (Expediente 2255 del Archivo Histórico Provincial de Almería.) De esta manera se daba servicio para dos compresores de 40 y 50 H.P. y un taller de 10 H.P. En el Pozo Esperanza se instaló una máquina de extracción de 30 H.P. y un compresor de 50 H.P. En San Manuel se daba  electricidad para los cables de transporte de 30 y 40 H.P. y otro taller de 10 H.P.

En el BOPA del Martes 22 de marzo de 1955 (nº66), se publica la autorización (expediente 3.148) para la construcción de tres ramales de línea eléctrica trifásica a 25.000 voltios y tres centros de transformación en los parajes de Hoyo de Júpiter (14.000 m), Pozo Esperanza y San Manuel. En el diario Yugo de 1 de Abril de 1959 se destaca la presencia de un compresor eléctrico de 125 H.P. “Demag”, dos de 40 H.P. marcas “Ingersoll” y “Flottomamm”, cinco marca “Bético”, de los cuales dos eran de 40 H.P. y tres de 20 H.P., estos últimos eran aparatos portátiles para las investigaciones.

Referente a la producción, en el diario Yugo de 1 de Abril de 1959 se menciona una producción en esos momentos de más de 4000 toneladas mensuales, cuya producción era destinada a Duro Felguera desde hacía siete años. Los sueldos iban desde unas trece pesetas diarias de los obreros hasta las dieciséis de los administrativos, sin tener en cuenta los diferentes trabajos especiales, que eran tratados aparte.

En el BOPA nº 100 de 22 de Julio de 1961 se publica la petición de Hierros de Garrucha de una prolongación de la línea de 25.000 voltios, haciendo la toma en el transformador de La Carabinera, hasta la Higuera, con un recorrido total de 4.194 metros de longitud e instalación de dos transformadores de intemperio en Los Trances y La Higuera (recorrido de la mina La Carabinera a la mina La Higuera, pasando por Los Trances.) La potencia de transformación era de 160 K.V.A., con un presupuesto de 337.195,00 pesetas.

En el Boletín Oficial del Martes, 1 de Agosto de 1961 (nº173) se publica la petición para el suministro de energía eléctrica de la mina Alerta. Dicho suministro se establecería a partir del poste número 185 de la línea de 25.000 voltios que partía de la caseta de entronque, situada al lado de la subestación de la Hidroeléctrica del Chorro de Vera a la mina Hoyo Júpiter. Con un recorrido de 32 metros, mismo voltaje y caseta de transformación tipo intemperio de 40 K.V.A. El plazo de construcción se estimó en tres meses, con un presupuesto de 72.103,42 pesetas, con toda la maquinaria de procedencia nacional.

TRABAJOS DE REHABILITACIÓN REALIZADOS

Para el transporte del mineral desde el Hoyo Júpiter se reconstruyó el antiguo Plano Grande desde el Socavón General. De esta manera no se construye ninguna nueva estructura, tan solo se repararon las de las viejas minas que se consideraron necesarias.  En el informe de Don Felipe al hablar de la rehabilitación de la Vía Vulcano se habla de recuperar la “vía complementaria más alta” del Pozo Esperanza como parte de la vía de transporte que se continúa con la Vía Vulcano.

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Año 1955: vista del plano inclinado que va desde el Socavón General a la Tolva de San Manuel. (Fotografía Mario Guillén). La Cimbra nº 9 de 2001.

Poco después de pasar por delante del antiguo Socavón de San Pablo la vía procedente del Pozo Esperanza y de la Trancada de San Marcial se dividía en dos. Uno de los ramales bajaba por un plano inclinado que permitía a las vagonetas descender hasta llegar a nivel de las compuertas de unas tolvas conocidas como Tolvas de Vulcano, poco antes de internarse en el primer túnel de la Vía; el otro ramal continuaba al mismo nivel y se utilizaba como vía de carga de dichas tolvas. No hay rastro de estas tolvas de la Vía Vulcano en los planos de don Alfredo Dörn que se conservan y tampoco se hace referencia a ellas en el informe de don Felipe. A pesar de esto varios testigos afirman que estas conocidas como Tolvas de Vulcano eran antiguas tolvas que simplemente fueron reparadas, en estas labores de reparación participaron  José Soler Barón y Pedro Castro Cánovas. Todo hace pensar que en este tramo se respetó también el funcionamiento de la Vía Vulcano tal y como era antes, al igual que pasó con el Plano Grande siendo las Tolvas de Vulcano una de las pocas tolvas de las viejas minas (junto a las del cargadero del cable de la antigua estación de Serena y la tolva del Pozo Esperanza) que fueron reparadas y puestas en funcionamiento; en otras minas tan solo se instalaron tolvas metálicas y no se llegó a construir ninguna tolva de mampostería. Lo mismo se puede decir del plano inclinado, que sin duda tan solo fue reparado y que sería la conexión entre la antigua Vía Esperanza y la de Vulcano, salvando un desnivel de unos 10 metros.

En el informe de Don Felipe se comenta la intención de rehabilitar las labores del Socavón San Pablo, que se situa en la vieja concesión de Sagunto a la altura de la Vía Vulcano, para avanzar los trabajos hasta llegar a los yacimientos  del Hoyo Júpiter a un nivel de 350 metros sobre el nivel del mar. De esta manera se pudo explotar en sentido ascendente e iniciar un  movimiento de mineral en sentido contrario por la Vía Vulcano hasta el cargadero, concentrando de esta manera el mineral en estas tolvas. Por los testimonios podemos decir que este plan se llevó a cabo, ya que se iniciaron los trabajos a nivel de dicho socavón desde el que, efectivamente, se llegó a las labores del Hoyo Júpiter siendo explotados los yacimientos tal y como se había planeado. Este socavón era conocido por los mineros como el Socavón de Los Lobos.

ALBARAN PLANO INCLINADO

Uno de los albaranes de registro de jornales, éste concretamente se refiere a las labores de limpieza y explanación del plano inclinado de la “tolva San Manuel”. Cortesía de Emilio Ruiz Ruiz.

La conservación de un pormenorizado albarán de jornales del mes de agosto de 1952 nos permite conocer que labores se llevaron a cabo entonces:

Nos encontramos a Francisco Imbernón Ramos, Geordano Ureña Fernández y Juan Martínez Gallardo ocupados durante este mes en la limpieza y explanación del plano inclinado de la tolva de San Manuel, dedicando 21 jornales entre todos a la labor. A la rehabilitación de la Vía Vulcano durante este mes ocuparon 17 jornales los trabajadores José Imbernón Ramos, Francisco López Guerrero y Pedro Castro Cánovas. La rehabilitación del Socavón General requirió mucho más esfuerzo, en total se invirtieron 251 jornales por parte de numerosos obreros.

También se trabajó en la rehabilitación del Socavón de la mina Alerta, invirtiéndose 103 jornales y en el que participaron los trabajadores Pedro Balastegui López, Juan Guerrero Sánchez, José López Guerrero y Juan Soler Barón. Durante este mes se trabajó también en la rehabilitación del Socavón San Pablo con 79 jornales invertidos en su realización.

CABLE AÉREO A LOS GALLARDOS, INSTALACIONES EN SAN MANUEL

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En el centor, Joaquín Larragoiti Larragoichea, ingeniero encargado de la instalación del cable aéreo Bédar-Los Gallardos.

En el informe de Don Felipe no se hace mención a los trabajos realizados en la antigua estación de cable aéreo de Serena y tan solo menciona la “tolva de carga de San Manuel”, desde la que se prevé la construcción de un cable aéreo que partiría desde el mismo punto desde donde partía el antiguo cable hacia Garrucha. La financiación para la construcción del cable aéreo corrió a cargo del Banco Urquijo S.A. (Alcalá, 47), quien hace la petición para la instalación (BOPA 264 de 20 de Noviembre de 1953.) En el proyecto original el cable parte de San Manuel y termina en las proximidades del km 194,130 de la carretera nacional nº 340 cerca del pueblo de Los Gallardos, con una capacidad de 50 toneladas métricas/ hora. El trazado, único, por sistema bicable, se cruzaba con la línea eléctrica a 60.000 voltios de la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, que iba a Sierra Almagrera. El presupuesto era de 3.554,140 pesetas y el plazo de montaje previsto inicialmente era de 5 meses. Atravesaba los terrenos propiedad de  los bedarenses Isabel Ruiz Castaño, José Castro Soler, Benito Barón Padilla, Benito Padilla Guerrero, Francisco López Padilla, Francisca Ramos Mañas y Juan Fulquie Amarón. También atravesaba el terreno de los gallarderos Francisca Simón Rodríguez, Francisco Castro López y Pedro Rodríguez Ros. Según afirman los testigos este cable se construyó desde cero y solo conservaba del antiguo las tolvas de carga y el trayecto, aunque el nuevo cable solo llegaría hasta la Venta del Empalme de la Carretera de Almería-Murcia (Las Canteras), teniendo por lo tanto 3.849 m. de longitud horizontal. En esta ubicación se  construiría un cargadero de 500 toneladas de capacidad desde el que se cargaba el mineral en camiones. La capacidad de transporte de este cable se calcula en unas 35 toneladas/hora.  La construcción del cable duró 2 años bajo la dirección de Joaquín Larragoiti Larragoichea, ingeniero de la empresa vizcaína instaladora (García de Legarda, Hijo, domiciliada en Bilbao), empezó a funcionar en 1956. Esta empresa se encargaría, además, del mantenimiento del mismo.

SAN MANUEL

Fotografía actual del depósito y cargadero de cable de San Manuel. Al fondo, el transformador que alimentaba el motor del cable.

De la infraestructura de edificios de la antigua estación de Serena no se conservaría nada, desaparecen el Almacén, las básculas, la casa y la fragua. En el lugar donde antes se ubicaba el almacén nos encontramos con un depósito de mineral. La nueva estación de cable fue dotada de una nueva infraestructura: un motor eléctrico que movía el cable con la consiguiente torre del transformador que lo alimentaba, además de una caseta y las poleas del cable. Posteriormente se construyó una caseta para la pequeña locomotora diesel que prestaba servicio en la Vía Vulcano.

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Descargadero del cable de Hierros de Garrucha en Los Gallardos. La fotografía fue publicada en el número 9 de La Cimbra. Desde este punto, el mineral se cargaba en camiones que llevaban el mineral hasta Garrucha.

Encima del depósito se instaló un torno manual que permitía subir las vagonetas cargadas que, procedentes del plano inclinado, debían ser subidas a la parte superior del depósito para ser basculadas por el lado que daba a las tolvas. En la antigua estación de Serena y, según los planos que nos la muestran, las vagonetas que procedían del plano salvaban, mediante un pequeño túnel, la elevación natural en la cual se encontraba el almacén y que todavía se conserva en la actualidad.

garrucha1007Cable de transporte del mineral desde la playa de Garrucha hasta el cargadero en el puerto.

La misma tolva de carga parece tener modificaciones, la tolva original contaba con varias vías de desvío mientras que la de la nueva estación cargaba los vagones del cable mediante 6 buzones.

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Año 1956: tramo final del monocable en el puerto de Garrucha (fotografía Mario Guillén). La Cimbra nº 9 de 2001.

Se planeó también la instalación de un sistema de carga para almacenar y cargar el mineral en el puerto de Garrucha. Para ello se planeó construir unas tolvas de 3000 toneladas de capacidad desde la cual se transportaría el mineral por un monocable aéreo de unos 720 metros de longitud y una capacidad de 50 toneladas por hora que pasaría por el Dique de Lepanto. Para la carga en los barcos se utilizaría una cinta transportadora móvil que descargaría directamente sobre el barco. De esta manera se proyectó un sistema de carga que acabó siendo instalado según estas disposiciones aunque se desconoce si las tolvas, que estaban situadas en la playa norte de Garrucha, fueron construidas con la capacidad indicada.

INSTALACIONES EN LAS CAÑADICAS

Las oficinas de la empresa se instalaron inicialmente en los Gallardos, en la casa de Andrés Flores en la Calle Mayor, pero solo permanecieron aquí unos meses. La ubicación en Los Gallardos produjo tal malestar en Bédar que no quedó más remedio que construir unas nuevas oficinas en las Cañadicas, en la cabecera del plano.

La construcción de las nuevas oficinas se construyeron bajo la dirección del maestro albañil Juan Albarracín, ayudado por su hijo Luis y Luis Cazorla Ortega. Las oficinas incluían un despacho para Felipe Guillén y su facultativo ayudante, Juan Herrerías Mora, además de administración, comedor, cocinas y aseos.

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Panorámica de Las Cañadicas, plano inclinado y cargadero de San Manuel (cortesía Mario Guillén).

Se construyó además un taller de reparaciones con fragua, un botiquín y un polvorín (sustituyendo a la cueva que hasta entonces cumplía esa función.) Las Oficinas de Las Cañadicas se convirtieron en el centro de reunión de los trabajadores que esperaban la asignación de tareas. Cerca de las oficinas, en dirección al Hoyo Júpiter, se encontraba un edificio que se utilizó como almacén de carburo, más adelante se encontraba la oficina del guarda (una pequeña cueva abovedada que dotaron de un pequeño aseo.) Tras una visita de un inspector del Trabajo, que observó como los mineros salían del trabajo completamente cubiertos de polvo de hierro, se obligó a la empresa a que construyera unas duchas, que fueron instaladas cerca del Hoyo.

Nueva Alerta y la Higuera

 En el informe se hace referencia a la mina de Nueva Alerta en la que se hace mención a informes de los asesores que indican la presencia de mineral de muy buena calidad y sin explotar en gran parte. En el informe se continúa hablando de esta mina, al parecer encontraron el socavón de entrada de la misma hundido unos 40 metros desde la entrada por lo que se precisaría madera para poder poner las labores en condiciones de ser visitadas. En las muestras que se tomaron en esta mina por Mario Guillén se confirmó que se trataba de una mena de hierro de excelente calidad, llegándose a obtener muestras con una riqueza de un 60% de hierro y tan solo un 1% de sílice.

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Planimetría antigua procedente de la empresa minera de Chávarri de la mina Alerta. Estos planos fueron utilizados por Hierros de Garrucha para rehabilitar las labores y ponerlas de nuevo en explotación. Cortesia de Emilio Ruiz Ruiz.

El hecho de una mina casi sin explotar y con mineral de buena calidad explica la insistencia de Felipe Guillén por explotarla. Como capataz de esta mina se designó a Antonio Rodríguez (a) El Serafín. La puesta a punto fue muy dificultosa, las galerías se hundían con frecuencia  e incluso se habla de un aparatoso hundimiento que dejó un enorme cráter, que casi deja atrapados a varios mineros dentro, el entibador José Soler Barón y el martillero Juan (a) l Cojo. Pero estos contratiempos no minaron la voluntad de explotar sus ricos yacimientos y se volvió a insistir en ella hasta que la junta de accionistas se negó a invertir más dinero en la explotación de esta mina a pesar de la insistencia de Don Felipe.

Para dar servicio a Alerta se instaló un compresor en una caseta, transportándose el mineral hasta la pequeña tolva que hay a la salida del túnel del Servalico para cargarlo en los camiones. En 1975, en un informe que hace referencia a esta mina Alerta, se menciona un socavón hundido de unos 100 m en dirección S 10º O, además de recoger testimonios que afirmaban que se excavaron 500 m de galerías y planos, explotando por huecos y pilares las masas de mineral; recoge también la existencia de una roza excavada al otro lado del barranco

En cuanto a la mina Higuera (conocida por los mineros como roza del Castillico), los testimonios nos revelan que este socavón, lejos de ser abandonado, fue usado intensamente como vía de acceso a las labores del Hoyo Júpiter. Pero el uso de esta galería (el conocido como túnel de la Higuera) no se queda en una mera vía de acceso alternativa, según testimonio de los mineros se extrajo mineral de registros laterales en la Higuera (provistos de unas pequeñas tolvas),  que se transportaba por una vía minera que se instaló dentro hacia el Socavón General para ser cargado en el cable. Se sabe, por lo tanto, que estas labores conectaban con el Hoyo Júpiter, pero a pesar de las diferentes exploraciones que se han llevado a cabo en esta mina, no ha podido ser hayada dicha conexión. Es posible que el túnel de la Higuera, bloqueado deliberadamente por el lanzamiento de escombros por un antiguo buzón, conectara con las labores del Hoyo Júpiter a nivel de lo que se conoce como “los balcones“, o galerías que desembocaban a cierta altura desde el Hoyo y que eran utilizadas como depósitos de mineral.

Hoyo Júpiter

En pocos meses se preparó esta mina para su explotación, durante el segundo semestre de 1.952, desatorando y entibando las galerías, reconstruyendo el Plano Grande e instalando el tendido eléctrico. El Hoyo fue el principal centro de explotación, para lo cual fue reparado el Plano Grande y desatorado el Socavón San Pablo. En la memoria de 1975 sobre estas minas, y referente a las labores llevadas a cabo por Hierros de Garrucha, se comenta su explotación a cielo abierto, ampliando la corta original, explotando a cielo abierto una masa que anteriormente lo había sido en labores subterráneas (EPM pág. 11 y 88.) Estas zonas son las de San Ignacio y Santa Cecilia, al NE y N del Hoyo, aunque también hubo labores subterráneas en la zona O, con el pozo H, el Socavón San Pablo y otras, no existiendo prácticamente labores que no fueran en menor o mayor medida exploradas. Como ya comentábamos, existen testimonios de la realización de labores a nivel de las galerías en La Higuera, donde existen varias tolvas pequeñas y restos de explotación de esta época (barrenas perforadas, tolvas, etc.), mineral que era extraído a través del Hoyo, aunque hubiera parecido más beneficiosa su extracción por el viejo ramal de Santa Catalina por medio de camiones. Claro que existen testimonios que afirman que había que justificar de alguna manera la costosa instalación del cable aéreo…

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Año 1955: impresionante vista del Hoyo Júpiter y el socavón general. Obsérvese los depósitos de mineral desde bocaminas a más altura (los balcones), (fotografía Mario Guillén).  La Cimbra nº 9 de 2001.

En estas minas de las Cañadicas trabajaron como capataces los bedarenses Ginés González y Frasquito Moreno (a) El Dido. El rendimiento del Hoyo Júpiter decayó a principios de los sesenta, por lo que se añadieron la explotación de Alerta y Pozo Esperanza.

En la memoria de 1975 se afirma que en la mayor parte de las labores donde se prosiguieron las explotaciones se rapiñó el mineral que había permanecido en los pilares de las explotaciones anteriores, resultando por ello inaccesibles la mayoría de las labores por presentar hundimientos (EPM pág. 11.)

El Pozo Esperanza y la Trancada de San Marcial.

En el albarán conservado del mes de agosto de 1952 aparece una hoja correspondiente a las labores de desatoro y limpieza del Pozo Esperanza, pero en ella no hay anotación alguna. Es posible que estos trabajos se realizaran en meses posteriores pero el hecho es que la mina del Pozo Esperanza fue rehabilitada y su tolva de carga reparada. También se rehabilitó la galería de San Bartolomé, mas conocida por los mineros como Pozo de las Palas. Inicialmente el mineral extraído en estas minas se transportaba con caballerías (conducidos por los caballistas, como Antonio Imbernón) hacia San Manuel siguiendo un camino que llevaba hasta el cargadero, distinto la Vía de Vulcano, pero cuando la producción del Hoyo Júpiter empezó a decaer se aumentó su producción y una pequeña locomotora diesel tomó el relevo al transporte con mulas. La nueva vía seguía el trayecto de las viejas vía Vulcano, utilizando como depósito la tolvas de Vulcano. Las vagonetas de mineral podían salvar el desnivel entre la vía Esperanza y la Vía Vulcano por medio de un plano inclinado junto a las tolvas, pero por lo general se almacenaba en las tolvas hasta que llegaba un barco a Garrucha para ser cargado de mineral. En este ramal trabajaba una locomotora diesel. En Bédar se utilizaron las siguientes máquinas:

  1. Batignolles-Châtillon, nº bastidor 5842, nº fábrica 43106-11, modelo M-4115-BE del año 1955.

     2. Batignolles-Châtillon, nº bastidor 5843, nº fábrica 43106-12, modelo M-4115-BE del año 1955.

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Fotografía de fábrica de un pequeño tractor M 4115 BE como los adquiridos por HIerros de Garrucha. (Colección de Philippe Royer; LLD, Batignolles-Châtillon y Batiruhr en España, Luis Caillot y José antonio Gómez Martínez – Revistia de historia ferroviaira, año 4 número 8, diciembre de 2007).

     3. Orenstein-Koppel, construida por Construcciones Ferroviarias Industriales de Cornellá (Barcelona) y posiblemente destinada al pozo Esperanza (Según Luis Caillot y J.A. Gómez Martínez).

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Planos de una Orenstein-Koppel M00 construida por Construcciones Ferroviarias Industriales de Cornellà de Llobregat (Barcelona). Pudo ser utilizada en el ramal de la mina Esperanza y el pozo de las Palas, aunque pudo ser también la que se utilizó en la vía de servicio de la mina del Buitre (Mi Bernardo).

Según esta misma publicación, fue bajo la dirección de José María Magariño que se amplió la vía férrea principal a los pozos Esperanza y Las Palas.

El funcionamiento del Pozo Esperanza era casi idéntico al que se llevaba a cabo en las antiguas minas pues la información que se puede extraer de los planos de don Alfredo Dörn coincide con las descripciones de mineros y los restos que quedan en la zona.

Socavón Los Pinos

Se iniciaron los trabajos de preparación para explotar el conocido como Socavón del Balsón, situado en la vieja concesión minera de Nunca es tarde. Situada en el barranco existente entre la cortijada de Los Pinos y Serena, hubo problemas con el propietario de los terrenos que debía cruzar el puente que debía construirse para salvar dicho barranco, aunque llegó a construirse parte del mismo. En 1975 se describe como un socavón de 200 m excavado en dirección Norte en la base del cerro de la Cruz.

Pozo Los Pinos y San Gregorio

Se recuperaron los pozos mineros de Los Pinos y San Gregorio en la cortijada de Los Pinos, que daban acceso a labores de explotación. El de Los Pinos fue reprofundizado y utilizado para regadío, pero no se realizó explotación en ninguno de los dos.

Mina Carabinera

También se pretendió la explotación de las minas de la vieja y conocida concesión minera de Carabinera. Como sus galerías estaban anegadas por el agua se instaló una bomba con la que, tras sufrir dificultades iniciales, consiguieron extraer toda el agua. Juan Girona participó en las labores de desagüe, al parecer el agua que se extraía por medio de una bomba volvía a filtrarse de nuevo.  Se extrajo cierta cantidad de mineral de esta mina que se mezclaba con el de la mina de Las Pastoras.

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Trabajos de desagüe en la mina Carabinera. En la actualidad, las labores siguen inundadas.

ATAQUE EN LA ZONA MINERA DE TRES AMIGOS

En el informe de Don Felipe ya se hace mención a las minas de Previsión y Nueva El Porvenir, Nueva Cuatro Amigos y Nuevas Mulatas. Para la explotación de estas minas se propuso construir un cable aéreo que, partiendo de Tres Amigos, llegaría hasta la tolva de San Manuel, lo que harían un total de 2.761 metros de longitud horizontal y que formaría un ángulo con el Cable de San Manuel de 62,04º. Incluso llegó a preverse la construcción de unas tolvas que recogieran el mineral de todo el grupo de Tres Amigos para poder ser transportado a las tolvas de San Manuel.

Nunca llegó a construirse el citado cable ya que el transporte con camiones era más efectivo. No hemos podido descubrir a que mina se refería al hablar de Previsión. Con Nuevas Mulatas hacían referencia a las viejas concesiones de La Mulata, Los Mulatos y Segunda Mulata, todas muy cercanas al pueblo de Bédar. Con Nueva El Povenir se referían a la concesión que fue propiedad de la Compañía de Águilas conocida como El Porvenir, situada en la Rambla de Bédar, aunque es más conocida como la mina de Tres Amigos.  Con Nueva Cuatro Amigos se referían a la antigua mina de Cuatro Amigos propiedad de la Garrucha Iron Mining y situada en El Curato de los Bolea.

Nueva Silencio

Esta concesión se demarcó englobando los restos de la antigua Silencio, y aunque se realizaron trabajos de reconocimiento, no se llegó a poner en explotación. (EPM pág. 54.)

Mina La Cuadra y Tres Amigos

Ambas minas están situadas en la Rambla de Bédar. En cuanto a la mina de La Cuadra se comenta que era muy profunda y que las vagonetas cargadas de mineral eran movidas por mulas, su capataz se llamaba Melchor y era de Los Gallardos; todavía se puede observar el trabajo de entibación en esta mina. Está descrita en 1975 como un socavón en dirección Este-Oeste con explotación por cámaras (EPM pág. 62), vendria a corresponderse con uno de los accesos a las labores de la antigua mina Pobreza.

TRES AMIGOS

Panorámica de la mina de Tres Amigos. El mineral se acumulaba en una tolva metálica desde la cual se cargaba en los camiones.

La mina Tres Amigos se explotó un pozo de 50 metros, donde se instaló un castillete metálico, máquina de extracción y otras casetas de infraestructura. Se almacenaba en ambas minas el mineral en unas tolvas metálicas desde donde se cargaban directamente en los camiones que los llevaban a Garrucha. Ya se menciona que estaba en explotación en el diario Yugo de 1 de Abril de 1959.

DURO FELGUERA012

En la fotografía, los mineros Ginés y Manolo reciben la visita de unos familiares (fotografía de Miguel Gómez publicada en La Cimbra nº 9 de 2001). Se aprecia el castillete metálico de la mina.

Mina de Majada de la Cana (Cuatro Amigos)

Cuatro Amigos no llegó a explotarse a pesar de que se construyó un carril de acceso e incluso se pensó en la construcción de una vía férrea o un cable aéreo; se sabe que estuvieron trabajando unos hombres con un compresor y un martillo durante unos días (José (a) El Serafín como martillero, Robustiano Jódar como compresorista manejando un compresor portátil de la marca “Bético” de 20 Hp, José Soler Barón como pedricero/entibador y  Reyes Barón como peón). No se hizo nada en las concesiones colindantes a Bédar, las denominadas Nuevas Mulatas. En el diario Yugo de 1 de Abril de 1959 se refiere el comienzo de los trabajos en Cuatro Amigos, desde donde se estaba haciendo en esos momentos un estudio de un cable o ferrocarril de cuatro kilómetros que la enlazase con Tres Amigos, lo que finalmente no llegó a hacerse.

Mina Las Pastoras (Mi Gitana)

Ubicada entre la pedanía de Las Pastoras de Los Gallardos y El Pinar de Bédar, se trata de una mineralización pobre de hierro, con siderita, ocre amarillento, hematites parda y goethita. Vuelta a explotar hacia 1963, se extrajeron algunas toneladas de mineral de baja calidad que mezclaban con el procedente de Carabinera.

Mina Las Angustias

Al estar la mina situada en la parte superior del abrupto e impracticable barranco de Las Angustias (en las Rellanas de Bédar) se decidió instalar un pequeño cable aéreo para bajar el mineral hasta la carretera Bédar-Lubrín a la altura de La Mortera, donde instalaron tolvas metálicas desde las cuales se cargaba el mineral en los camiones. Juan Girona se encargó de instalar este cable aéreo que, aprovechando la gran pendiente del barranco, transportaba el mineral por un sistema tan sencillo como efectivo: disponía tan solo de dos vagonetas de manera que la que bajaba llena impulsaba otra hacia arriba. Según testigos de estas labores se extrajo gran cantidad de mineral de hierro de excelente calidad. Siguiendo la costumbre de Hierros de Garrucha, no se trata de ninguna mina nueva, se pueden observar todavía trabajos de prospección antiguos aunque no disponemos datos antiguos sobre prospección. El mineral se bajabahasta la carretera a Lubrín, donde se almacenaba en una tolva metálica desde donde se cargaba el mineral en camiones.

Mina Santiago

La concesión de Santiago se encuentra cerca de la cortijada de Los Pinos, en lo que se conoce como el barranco del Atajo o de Los Rincones de Los Pinos. Se planeó volver a explotarla mediante la construcción de un plano inclinado que la llevara al camino entre Los Pinos y Vulcano. Aunque llegó a construirse parte del plano y una pequeña tolva en el camino hacia Vulcano, no llegó a ponerse en funcionamiento.

 Mina del barranco del Buitre-San Bernardo.

También se pretendió explotar la calicata del Buitre, situada en el barranco del mismo nombre y cuya capa de mineral, de siderita sobretodo (también con hematites, ocre amarillo, magnetita, pirita y pirolusita), presentaba una potencia de entre 1 y 2 metros.

Al parecer llegaron a hacerse algunos trabajos en esta mina entre las décadas de los años 50 y 60. Según testimonios se extrajo cierta cantidad de mineral de uno de los socavones, emboquillándose posteriormente otro situado a 50 metros; este mineral se transportaba por una pequeña máquina unos 500 metros y por un plano inclinado se almacenaba en unas tolvas metálicas para el transporte en camiones hasta Garrucha. En la obra Trenes, cables y minas de Almería se describe la explotación de la mina Buitre y socavón de San Bernardo (Mi Bernardo), en la que se describe un ramal exterior de vía de 60 centímetros de ancho de unos 600 metros de longitud a la que puede que fuera destinada la locomotora diesel construida en Cornellà de Llobregat (Barcelona) por la firma Construcciones Ferroviarias e Industriales. Desde el final del ramal el mineral era transportado en camiones hasta Garrucha. Otros testimonios indican que se preparó un presupuesto para construir un carril de acceso (presupuesto que ascendió a unas 400.000 pesetas.)

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Vía minera para servicio de la mina del Buitre. Con aproximadamente 1 km de longitud, conectaba con un plano inclinado por el que se transportaba el mineral hasta unas tolvas metálicas, desde donde se cargaban los camiones. Una de las tres pequeñas locomotoras diesel fue destinada prestar servicio en esta mina.

Cuando estas labores fueron exploradas en 1975, se observó un socavón inferior hundido y otro a un nivel superior de 120 m de recorrido con una dirección media N 160º E, estando ambos comunicados por diversos coladeros con el nivel inferior y con otro nivel superior. Ladera arriba, a unos 50 m de desnivel, describieron un pozo.

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Interior de la galería con entibación de la mina del Buitre (Mi Bernardo).

Los testimonios antes descritos hablan del emboquillamiento de otro socavón a nivel más bajo al E, que tuvo que ser abandonado por culpa del agua y errores en el proyecto. Puede corresponderse esta labor con el mencionadio Socavón San Bernardo y con la mina Torbas mencionada en 1975, cercana a la anterior y que se encontraba hundido cuando fue visitado, donde se describe un pequeño socavón en dirección a unas capas de espesores entre decimétricos y métricos hacia el E y con buzamiento 40º N.

JUAN A. SOLER JODAR (julio 2016).

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Instituto Geológico y MInero de España. Memoria: Establecimiento de las posibilidades mineras de la zona Pb, Zn, Cu del Pinar de Bédar. 1975-76.
  2. Mario Guillén Valdivia, Segundo Ramírez Rodríguez y Emilio Ruiz Ruiz. 1952-1970, Minas de Bédar (I). La Cimbra nº 9, 2001.
  3. Juan A. Soler Jódar. Minas de Bédar (II). La Cimbra nº 13, 2004.
  4. Louis Caillot y José Antonio Gómez Martínez. LLD, Batignolles-Châtillon y Batiruhr en España. Revista de Historia Ferroviaria, número 8, diciembre 2007.
  5. José Antonio Gómez Martínez y José Vicente Coves Navarro. Trenes, Cables y Minas de Almería. Instituto de Estudios Almerienses, 2000.