Mina Higuera, Serena (Bédar)

Empiezan a legarnos fotografías de los trabajos realizados durante el «stage» de rehabilitación de la mina Higuera. A esta mina no le falta de nada, grandes cavidades creadas a base de pico y martillo neumático, trancadas de vértigo, profundos pozos, galerías estrechas, patios de luces, diferentes salidas… pero valen más unas imágenes que mil palabras…

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Final de stage de rehabilitación de la mina Higuera, Serena (Bédar)

El viernes finalizó el stage en la mina Higuera, en Serena.  El stage es fruto de la colaboración de la asociación Bédar Sostenible con la Facultad de Ciencias y Tecnologías de la Universidad francesa de Nancy en el cuadro de una colaboración que ya dura cuatro años y que ha permitido ya la organización de cuatro stages de formación para los alumnos de esta universidad. , Quentin Brunsmann y Thomas Pesenti, dos estudiantes, espeleólogos y especializados en el diseño, preparación y segurización de rutas, han estado durante un mes estudiando las posibilidades de preparación de la antigua mina de hierro “la Higuera” de Serena, Bédar, explotada a finales del siglo XIX y principios del XX, para poder recibir visitas.

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En la fotografía superior, entrada a la mina Higuera, en Serena. Todavía se encuentra el pie el antiguo cocherón donde se guardaba la locomotora 020T «Santa Catalina» fabricada por la sociedad Saint Léonard. El cargadero del ferrocarril, que disponía de 9 compuertas de carga, se encontraba después de atravesar 60 metros de túnel. También se cargaba el ferrocarril por una rampa dispuesta justo a la salida del túnel con mineral procedente de los niveles superiores de la mina.

Los dos estudiantes han seguido el estudio que iniciaron otros dos alumnos, Hélène Velcin y Clément Vorgy, que cartografiaron la mina en 3D y realizaron las primeras propuestas para su rehabilitación. En esta ocasión los trabajos han ido más allá del simple estudio y elaboración de un proyecto, pues ambos estudiantes han comenzado de hecho a limpiar accesos y caminos, instalar líneas de vida, señalizar y bloquear el acceso a las zonas que se consideran no aptas para la visita.

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De izquierda a derecha, Quentin Brunsmann, Thomas Pesenti, José Ramón Muñoz e Ine Thijs.

Ha habido también grandes novedades en cuanto a la colaboración por parte de los vecinos de Bédar. Desde hace 4 años que colaboramos con la Asociación Amigos de El Argar y con el Ayuntamiento de Bédar, especialmente con el concejal José Ramón Muñoz; pero en este stage varios propietarios de alojamientos y restaurantes en Bédar se han interesado por el proyecto, participando activamente en las discusiones sobre las acciones a llevar a cabo e incluso con una ayuda económica dentro de sus posibilidades.

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En las fotografías superiores dos aspectos de los trabajos de rehabilitación. La instalación de líneas de vida para las «trancadas» o accesos entre diferentes niveles y la delimitación y limpieza de senderos en la parte superior de la mina que cerrarían los diferentes circuitos de visita.

También hemos tenido la inestimable ayuda del CD Aventura Sierra Almagrera, en especial de Francisco Mulero y Elios García, que han ayudado facilitando el material y herramientas necesarios para los trabajos. Tengo que destacar la gran labor de descubrimiento y protección del patrimonio natural, histórico y minero que este club deportivo está realizando en Cuevas de Almanzora, sin ningún tipo de ayudas oficiales ni apoyo de su ayuntamiento, no perdiendo sin embargo la oportunidad de ayudar en otros proyectos en la zona.

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No menos importante es delimitar tanto las zonas peligrosas por ser inestables como las zonas con riesgos de caída como pozos, pozos de luces o buzones. De momento estas zonas están indicadas, pero habrá que protegerlas con barandillas u otros elementos de seguridad.

La mina Higuera presenta una serie de características que la hacen ideal para un proyecto de este tipo. Presenta una extensa red de galerías excavadas en rocas muy estables, presentando varios niveles y una gran variedad geológica que ofrece la posibilidad de realizar visitas muy instructivas. Además, al disponer de varias salidas permite el diseño de diferentes rutas, unas sencillas para personas con movilidad reducida y otras más complicadas para los amantes de las emociones fuertes.

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Las explicaciones de las diferentes zonas geológicas será otro de los atractivos de esta mina. Las galerías atraviesan diferentes capas geológicas, lo que permite también un circuito formativo-informativo en geología.

El Ayuntamiento de Bédar también se ha implicado en el proyecto, así el concejal José Ramón Muñoz se ha reunido con los estudiantes para hablar sobre las posibilidades de preparar la mina para las visitas, que no incluye solo visitas guiadas, además se barajan muchas posibilidades como recreaciones históricas y exposición de materiales originales. Incluso se plantear otras actividades para los adictos a la adrenalina, como disfrutar de aventuras fantásticas en las oscuras galerías, en las que los aventureros tengan que escapar evitando toparse con personajes disfrazados como en las obras de Tolkien o de fantasmas o zombis, por poner algunos ejemplos. Por las noticias que nos han llegado, han avanzado mucho las conversaciones entre el propietario de los terrenos donde se encuentra la mina, un enamorado de Bédar y su historia, está dispuesto a cederlos a cambio que el Ayuntamiento se comprometa a seguir con el proyecto.

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Ya han empezado a instalarse algunas barandillas en puntos con riesgo en zonas vitales para los circuitos.

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Publicación en el Ideal del día de hoy (02/07/2017) que hace referencia a los trabajos de rehabilitación en esta mina.

En todo caso, lo que Bédar está demostrando es que no siempre se necesitan grandes subvenciones para llevar a cabo proyectos de este tipo, con interés, paciencia y esfuerzo se pueden encontrar otras soluciones, como la colaboración con la universidad de Nancy que hemos mencionado. Creemos un gran error esperar sentado a que las soluciones vengan de la Junta o de la Diputación. No es aceptable que en una región con un patrimonio histórico-minero tan importante como el nuestro, especialmente en la sierra de Bédar y Almagrera, no haya ni una sola mina  visitable. Esperamos que eso cambie muy pronto.

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Aspecto que debía tener la mina Higuera a finales del siglo XIX. En el dibujo, la locomotora Santa Catalina sale del túnel de la Higuera en dirección a Tres Amigos, atravesando un pequeño puente que salvaba el barranco de Serena y pasando junto al cocherón.

Continuación de los trabajos de rehabilitación de la mina Higuera (Bédar)

Entramos ya en la última semana del stage de preparación de la mina Higuera en Bédar. Se ultiman los trabajos de instalación en la trancada principal de acceso al segundo nivel, colocando una línea de vida y protegiendo el peligroso recodo al final de dicha escalera que hacía especialmente peligroso cualquier caída en la misma.

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Estos trabajos no pueden ser realizados por cualquiera. Se trata de unos elementos de seguridad vitales y para su instalación se tienen que tener conocimientos específicos para poder estudiar el tipo de roca y poder elegir así los anclajes adecuados que aseguren que sean suficientemente resistentes para el importante cometido que se les da.

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En las fotografías superiores, la galería de acceso al segundo nivel de estas minas, aún tienen que ser reparadas las escaleras para hacer más seguro el ascenso.

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Instalación de pasamanos de metal para evitar puntos peligrosos como el mostrado en las fotos superiores. Ciertamente no sirve simplemente con una cinta de precaución, hacen falta medios más expeditivos.

También han explorado el pozo de 64 metros de profundidad que se encuentra en su interior, un pozo realizado con mucho cuidado y revestido de mortero, encontrándose obturado en su fondo… el misterio sobre la utilidad de este pozo sigue ahí.

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En las fotografías superiores, la parte inferior del pozo interior de la mina Higuera. Se trata de tierra que ha caído (deliberadamente o no) y obtura el pozo. Mientras no se excave un poco seguiremos sin saber la utilidad de este pozo, que no parece cruzar capas de mineral de importancia. En todo caso, sigue siendo un punto muy peligroso que hay que proteger.

 

La locomotora «Santa Catalina» y la mina Alerta (minas de Bédar)

Desde hace tres semanas dos estudiantes franceses de Nancy especializados en la securización de minas para visitas están trabajando en la mina Higuera de Bédar. Esta mina no era más que una parte más de uno de los dos ramales de ferrocarril que llevaban el mineral desde las diferentes minas propiedad de la Sociedad de Chávarri hasta la estación de Tres Amigos. Hoy en día es la arteria principal en la ruta minera de Bédar, pues permite ir desde Tres Amigos (origen de la ruta) hasta el núcleo de minas de Serena. Por el camino se puede observar la mina Pobreza y atravesar el túnel del Servalico, pero esta ruta tiene mucha más historia de la que parece a primera vista.

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Reconstrucción de las tareas de carga en la Tolva-cargadero de Tres Amigos. Es una de las dos tolvas que componían la Estación de ferrocarril de Tres Amigos, y donde se recogía el mineral procedente del ramal de Santa Catalina. La locomotora Santa Catalina llegaba a un nivel superior, desde donde el desnivel se salvaba por medio de un plano inclinado que llevaba el mineral hasta esta enorme tolva. La tolva, de excelente factura, permitía la carga simultánea de dos trenes, uno en el interior del túnel y otro en el exterior.

A diferencia de la su vía gemela, la de la mina Mulata, el ramal de ferrocarril de Santa Catalina se ha conservado gracias que ha sido usada como carretera para llegar hasta Serena. La mina Higuera era el origen del ramal, pues el punto de partida (el cargadero de Santa Catalina) estaba literalmente dentro de esta mina.

Pero hasta la Higuera llegaba el mineral de otras minas más lejanas, como la misma Santa Catalina, la mina Angelita y otras como Soria y Santiago, todas alrededor de la barriada de Los Pinos. por medio de complicados sistemas de transporte que incluyen galerías de transporte y cables aéreos.

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Entrada al túnel del Servalico, de 200 metros de longitud y construido en 1895 como parte del ramal de ferrocarril a la mina Santa Catalina.
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Compuerta de carga en el ferrocarril dentro del túnel del Servalico, observen los enganches utilizados para el contrapeso que permitía abrir la compuerta.

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Antiguo apartadero dentro del túnel del Servalico.

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Compuerta de carga del túnel del Servalico para la mina Alerta. La tolva se encuentra totalmente colmatada de material y  al parecer fueron los mismos mineros los que lo hicieron. A través de las compuertas se pueden ver las ruedas y eje de una vagoneta que se lanzó dentro de la tolva. Sería interesante poder recuperarla para el museo de la minería de Bédar.

Por el camino, aún el ferrocarril recogía mineral de otras minas, entre ellas la de la mina Pobreza (tras la creación de la Unión Bedareña) y la mina Gracia, ya tocando al cargadero de Tres Amigos. Pero lo que poca gente sabe es que la mina Alerta también utilizaba este ramal de ferrocarril para el transporte de su mineral, que era de los mejores que se extraía en Bédar.

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El túnel tiene también su historia triste, no pocos visitantes se percatan de la presencia de numerosas cruces grabadas a la entrada del túnel. En 1906 la locomotora «Santa Catalina» arrolló en este punto a un muchacho de 14 años, Bernabé Moreno, que ya trabajaba para la sociedad minera y que en esos momentos conducía una mula, que también murió en el accidente. Esas cruces se grabaron allí en su recuerdo. No lo hemos olvidado.

La mina Alerta es una de las más antiguas de Bédar, demarcada en 1860 era una de las minas propiedad de la familia Berruezo que arrendaron a la sociedad de Chávarri. La mina se encontraba a cierta distancia al norte del túnel del Servalico, por lo que el mineral se transportaba por medio de una vía minera hasta la parte superior del túnel, por el lado más cercano a Tres Amigos.

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Reconstrucción de los trabajos de carga en el túnel del Servalico. La vía procedente de la mina Alerta llegaba hasta la tolva del túnel. Las vagonetas, llevadas por caballerizas, descargaban el mineral en la tolva, que luego era cargado en el ferrocarril por medio de su única compuerta. La locomotora debía ir ubicando uno a uno los vagones del ferrocarril bajo la compuerta para realizar la carga. Por encima del túnel se observan las viejas canteras de esta mina, que se corresponden con las primeras labores que se realizaron en 1892 a cargo de Clifton Pecket. En esos entonces ni el túnel se había construido ni tampoco el ferrocarril, por lo que el mineral se llevaba por medio de mulas o carretas hasta la tolva de los Ingleses, no muy lejos de la mina Higuera, para poder cargarla en el cable aéreo que la Compañía de Águilas había instalado para el transporte del mineral de sus minas en Serena hasta Garrucha.
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Reconstrucción del aspecto de la locomotora 020T Saint Léonard según los planos de fábrica. Cada una de los dos ramales de ferrocarril disponía de una, llamadas «Santa Catalina» y «Mulata».

En el túnel del Servalico construyeron una tolva cónica en la parte final del túnel, con una única compuerta de carga dentro del túnel. Dado que solo contaba con una sola compuerta, el ferrocarril debía ir posicionando uno a uno los vagones bajo la compuerta para efectuar a la carga.

El mineral «tipo Alerta» era de lo mejor que producían las minas de Bédar, por lo que era muy apreciado entre los compradores. La compañía lo vendía bien sin mezclar o bien lo usaba para enriquecer la ley de hierro del mineral procedente de otras minas, especialmente el mineral de la mina Higuera, que no era especialmente rico aunque sí muy abundante.

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Planos de la mina Alerta, se trata de los pocos documentos de las minas de la Sociedad de Chávarri que han llegado hasta nosotros. Formaba parte de los planos de Ovidio Fernández que fueron entregados a Hierros de Garrucha cuando se reabrieron las minas en 1952. Hierros de Garrucha estuvo muy interesado en esta mina dado la buena calidad del mineral que de ella se extraía, aunque los trabajos fueron muy difíciles dado la inestabilidad del terreno.
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Caseta para los compresores para alimentar los martillos neumáticos construida por Hierros de Garrucha a la entrada del socavón de San Toribio. La mina sufrió continuos derrumbes, algunos muy estrepitosos aunque afortunadamente sin bajas que lamentar. La mina precisó de un trabajo muy esmerado de entibación, pero el director de Hierros de  Garrucha, Felipe Guillén, siempre insistió en su explotación, dada la buena calidad del mineral.

Quizás, una vez que la mina Higuera esté lista para recibir visitantes, se pueda plantear la instalación de un ferrocarril turístico que recorra el viejo camino de la locomotora Santa Catalina. El proyecto no es para nada descabellado, pues es posible construir una réplica de la locomotora (hay empresas especializadas que lo pueden hacer, a precios no especialmente desorbitados), ya que lo más importante se conserva todavía: el trazado del ramal. Este ramal de Santa Catalina iba desde la vieja estación para esta locomotora cerca de Tres Amigos, con la que se conectaba mediante un plano inclinado, hasta el cargadero de Santa Catalina en la Higuera, tras pasar por dos túneles, uno de 200 metros y otro de 60 ya dentro de la mina. Hasta todavía se conserva el viejo cocherón donde se guardaba la locomotora, a la entrada del túnel de 60 metros…

 

Bédar quiere «resucitar» sus minas…

Interesante noticia publicada hoy en la Voz de Almería:

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Mientras tanto, los trabajos de rehabilitación en la mina Higuera continúan, en las fotografías se observan los trabajos de limpieza de uno de los accesos a las galerías:

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Trabajos de rehabilitación de la mina Higuera (Serena, Bédar) Parte 3

Seguimos aportando información de los trabajos de rehabilitación de la mina Higuera. En su primera semana es inevitable las presentaciones y entrevistas. Hoy tocaba una reunión en el Ayuntamiento para presentación a la prensa del proyecto que se realizará durante el mes de Junio.

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De izquierda a derecha, Quentin Brunsmann, Thomas Pesenti, Ine Thijs y José Ramón Muñoz. Fotografía realizada ante la estatua del minero de la plaza San Gregorio de Bédar.

En dicha entrevista, realizada en el Ayuntamiento y bajo la organización del concejal José Ramón Muñoz, se trataron varios aspectos importantes del proyecto. Como Asociación organizadora, la representante de Bédar Sostenible, Ine Thijs, participó en la entrevista.

También participan el proyecto el C.D. Aventura Sierra Almagrera y la Asociación de Amigos del El Argar, asociaciones que como Bédar Sostenible, están muy implicadas en la conservación y promoción del patrimonio arqueológico y minero de nuestra tierra. Se comentó también que los presentes trabajos son continuación de los que ya se realizaron en 2015 por parte de otros dos estudiantes de Nancy, Hélène Velcin y Clément Vorgy.

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Entrevista en el salón de plenos del Ayuntamiento de Bédar.

El objetivo es sencillo, se trata de preparar para las visitas una de las minas más características e interesante de la sierra de Bédar, la mina Higuera. Su inclusión dentro de los circuitos actualmente existentes, complementará la oferta a los interesados en la historia y el patrimonio, permitiendo la visita de una auténtica mina trabajada desde finales del siglo XIX hasta principios del XX.

DSC_3986Thomas Pesenti mostrando el primer boceto provisional de una de las zonas de la mina Higuera donde trabajan.

Entre los proyectos de visita se plantea la realización de dos trayectos diferentes, una para menores y personas con movilidad reducida y otro para visitantes más atrevidos y más dispuestos a explorar todos los rincones de esta extensa mina. Los trabajos de securización son vitales para este proyecto, de ahí la decisión de que los realicen dos personas especialmente formadas para realizar este tipo de trabajos.

La colaboración con la Universidad de Nancy es vital para este proyecto. La relación con esta Universidad viene de hace 4 años, en las que se han realizado diversos «stages» de estudiantes de geología. Todos estos proyectos han sido posibles gracias a las gestiones realizadas por Bédar Sostenible con dicha Universidad, siendo el Ayuntamiento de Bédar una pieza vital que ha proporcionado el apoyo necesario para que dichos proyectos hayan sido exitosos, en especial su concejal José Ramón Muñoz, que ha actuado en diversas ocasiones como guía para la visita a esta mina de los estudiantes franceses.

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El concejal José Ramón Muñoz, contemplando los bocetos de la mina.

 

El beneficio es también para estos estudiantes y para la misma universidad, pues permite una formación complementaria práctica sobre el terreno, en un lugar geológicamente muy interesante, como es Bédar. La geología peculiar de la mina permite al visitante no sólo acercarse a lo que era la vida del minero en esa época, también es un auténtico viaje al centro de la sierra en el que se pueden observar las diferentes capas de rocas que la forman.

 

Inicio de los trabajos de rehabilitación en la mina Higuera (Serena, Bédar) Parte 2.

Comienzan los trabajos de preparación para visitas de la mina Higuera. Desde el lunes, dos estudiantes de la universidad de Nancy especializados en securización de rutas realizan los trabajos preliminares, planeando las posibles rutas y medidas de seguridad a adoptar.

En las fotografías inferiores vemos como han limpiado y despejado el primer «patio de luces» de la mina, acceso obligado para los visitantes. En este patio de luces se encontraba el cargadero de mineral de Santa Catalina. Los vagones de mineral eran conducidas hasta aquí por una locomotora de vapor de 10 toneladas, hasta un cargadero compuesto por 9 compuertas metálicas, desde la que se cargaba directamente el mineral en los vagones.

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Una vez limpio de maleza, se observa con claridad la trinchera de mampostería donde estaba dicho cargadero.

Thomas Pesenti y Quentin Brunsmann nos han hecho llegar uno de los planos-boceto de las galerías de la parte superior de la mina. No somos especialistas, pero sabemos identificar un trabajo profesional cuando lo vemos. Sin duda, podemos esperar un excelente trabajo de estos dos profesionales.

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Seguiremos informando…

Continuación de los trabajos de rehabilitación de la mina Higuera (Bédar, Serena)

Desde el día de hoy prosiguen los trabajos de estudio y puesta a punto de la mina Higuera, en Serena. Thomas Pesenti y Quentin Brunsmann son dos alumnos de geología de la Universidad de Nancy. Thomas y Quentin continuarán con el trabajo iniciado en 2015 por Helene Velcin y Clément Vorgy, en el que cartografiaron en 3D esta mina de Serena y realizaron el primer estudio de circuitos de visitas y medidas de seguridad a realizar.

El stage de trabajo de este año se planeó en Nancy junto Thomas Pesenti, tras el stage anual que la universidad de Nancy viene realizando en Bédar desde hace 4 años. Se propone a los mejores alumnos de esta universidad un stage de preparación en Bédar de cara a mejorar su preparación, a la vez que se realizan importantes avances en el objetivo que nos hemos marcado, objetivo también del Ayuntamiento de Bédar, de hacer visitable una de las minas más impresionantes de Bédar, la mina Higuera.

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En la fotografía, realizada a la entrada de la mina y de izquierda a derecha: Quentin Brunsmann, Thomas Pesenti, José Ramón Muñoz (concejal del Ayuntamiento de Bédar) e Ine Thijs, representante de Bédar Sostenible.

Este año, además de la habitual colaboración de los miembros de Bédar Sostenible, del ayuntamiento de Bédar y de la Asociación de Amigos del Argar, nos complace contar con la importante colaboración del Club Deportivo Aventura Sierra Almagrera. Francisco Mulero y Elios García, miembros del CD Aventura Sierra Almagrera, se reunieron con los estudiantes franceses para revisar el material que utilizaran éstos durante el mes de estudio.

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Los estudiantes franceses entre Francisco Mulero (izquierda) y Elios García (derecha), miembros del Club Deportivo Aventura Sierra Almagrera.

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Ambos estudiantes, acompañados de miembros de Bédar Sostenible y del concejal del Ayuntamiento de Bédar, José Ramón Muñoz, realizaron una pequeña visita a la mina en la que se realizarán los estudios.

José Ramón Muñoz además es la única persona que realiza visitas guiadas a las minas de Bédar, por lo que conoce bien la historia minera de Bédar, como pueden ver en su página web: http://www.bedarminera.com/ruta_minera.php

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En el interior del a mina, recorrieron algunas de las galerías más importantes, mientras realizaban observaciones generales sobre la geología de la misma y la diferente mineralogía que presenta. El trabajo sin duda se presenta interesante.

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Los visitantes de la mina Higuera, al final del túnel principal.

Los trabajos se realizarán durante todo el mes de junio. Iremos informando.

Estado actual del patrimonio arqueológico minero en Bédar.

Es inevitable que los restos mineros de Bédar estén sometidos a un proceso continuo de deterioro. Al deterioro propio al abandono, se han sumado en muchos puntos la destrucción deliberada, sobre todo en la época de los «locos años» de la construcción, en la que se vio afectado especialmente el patrimonio minero de El Pinar, uno de los más antiguos y característicos de Bédar. A esta destrucción de la mano del hombre, se ha de añadir la provocada por los desastres naturales, sin ir más lejos el terrorífico incendio del año 2012, que afectó de lleno los restos mineros de las minas Pobreza y Alerta, provocando daños irreparables.

Es por eso que lo asombroso sea que muchos de ellos, con más de un siglo de antigüedad sigan ahí, a pesar de que nunca se haya realizado ningún tipo de trabajo de mantenimiento o restauración sobre ninguno de ellos.

De vez en cuando supervisamos las estructuras más importantes, y comprobamos como el deterioro es imparable. No nos hacemos ilusiones con que se puedan realizar trabajos de restauración de algunos elementos. En una provincia donde los políticos incumplen repetidamente con su deber de proteger el patrimonio de su tierra no esperamos que se fijen en el patrimonio minero-industrial de Bédar (véanse las vergonzosas actuaciones de la Junta con respecto a los yacimientos arqueológicos en El Argar y las intolerables declaraciones de diputados con raíces almerienses como José Luis Sánchez Teruel). Al menos, creemos, se deberían llevar algunas acciones de urgencia para asegurar y evitar el previsible deterioro y pérdida de algunos elementos claves de nuestro patrimonio que amenazan derrumbe, como apuntalar la única chimenea que queda en pie en Bédar, perteneciente a una fundición de plomo de mediados del siglo XIX; pero ni eso se plantea.

Esto no impide que vigilemos y alertemos de todos aquellos elementos que corren más riesgo.

El último deterioro documentado afecta a los restos de la caseta de máquinas del pozo Esperanza, en la mina de demasía a Sagunto. La caseta, construida a finales del siglo XIX y rehabilitada posteriormente por Hierros de Garrucha, ha sufrido el derrumbe de algunos de sus muros, como se puede ver en las fotografías:

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En las fotografías superiores, vemos los restos de la caseta de máquinas del pozo Esperanza en 2011.

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En nuestra última visita en 2017, hemos observado con pesar cómo se ha caído casi toda la fachada.

Una de las pérdidas más sentidas fue a causa del pavoroso incendio de 2012, que acabó con la icónica entibación de madera del socavón San Toribio de la mina Alerta. Las fotografías dejan clara la pérdida:

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En las fotografaís superiores, aspecto de la entibación conservada en el socavón San Toribio en 2011.

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En la fotografía superior, realizada por José Manuel Sanchís en 2014, se observa como la entibación a ardido completamente, colapsando la galería. Una pérdida irreparable, ya solo nos quedan las fotografías para recordarlo.

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Otra pérdida, menos conocida, es la del hundimiento del socavón de San Darío de la mina Pobreza, que contemplamos en las dos fotografías superiores. Esta galería permitía un acceso sencillo a las labores interiores de esta tan importante como desconocida mina de Bédar. De hecho, había algunos proyectos para investigar los yacimientos de esta mina. El que esto escribe pudo explorar esta galería durante un buen trecho hasta que la prudencia le aconsejó dar media vuelta para volver con ayuda más especializada, dada la enormidad y complejidad de la red de galerías. Sin embargo, en 2012 comprobamos que había colapsado, aunque no sepamos si el incendio tuvo algo que ver.

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Sin duda, una de las peores pérdidas es la completa destrucción de los restos del importante Lavadero mecánico de El Pinar de Bédar, de finales del siglo XIX (pieza clave del patrimonio minero de Bédar), a manos del urbanismo descontrolado. Las dos fotografías superiores se realizaron en 2004, poco antes de que fueran derribadas. Son de las pocas fotografías que nos han quedado.

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Además de estas estructuras afectadas, nos preocupa (y mucho) el deterioro imparable de unas de las joyas del patrimonio minero de Bédar, la tolva embudo de Tres Amigos. A pesar de su impresionante tamaño y esmerada construcción (el cono, de más de 25 metros de diámetro en su parte superior) apenas se aprecia en la fotografía superior. A pesar de todo, sigue impresionando cuando se ve en directo, pero si no se limpia y se evita la proliferación de maleza de todo tipo (incluso pequeños árboles), el trabajo de mampostería acabará por destruirse, quizás irreparablemente.

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Otra de nuestras principales preocupaciones es, y sigue siendo, la chimenea de la fundición Carmen (en la fotografía superior). Este es uno de los restos más antiguos de la minería de Bédar, de mediados del siglo XIX. Se trata de una fundición de plomo que incluye un lavadero mecánico y una explotación (un pozo  minero). A pesar de su antigüedad, está bastante bien conservado y se pueden apreciar numerosas características que diferencian esta fundición de las que se construyeron en la época cerca la costa, convirtiéndola en una estructura única que nos puede ayudar mucho a comprender el importante episodio minero del plomo del siglo XIX.

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Como pueden ver en la fotografía superior, la chimenea presenta una gran grieta en el lateral que amenaza seriamente la estructura. Lo ideal sería un cerclaje con bandas metálicas, como se hace en numerosas chimeneas antiguas para evitar que se abran y se derrumben. Si eso no fuera posible (aunque no entendemos por qué no puede serlo), al menos realizar algún tipo de obra de apuntalamiento que evite el derrumbe hasta que se pueda hacer algo mejor. Es la última chimenea de Bédar, es un símbolo de la minería de esta zona y cuando caiga (lo que ocurrirá tarde o temprano si no se hace nada) perderemos algo más que una vieja chimenea.

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Si la chimenea de la fundición Carmen de El Pinar es la última chimenea y un símbolo de la vieja minería bedarense del plomo, el castillete del pozo P (Mina Mahoma) es el último castillete de extracción que queda en pie en Bédar. Es, por méritos propios, un símbolo de la otra gran minería de Bédar, la del hierro. Y empieza a preocuparnos. Estructuralmente muy parecida a algunos castilletes de Sierra Almagrera, parece que si no se ha colapsado todavía es porque las traviesas de madera que sujetaban las poleas mantienen unido ambos muros del castillete. Eso hasta ahora, pero habría que empezar a analizar su estabilidad y, en caso necesario, proponer medidas que eviten su más que previsible colapso cuando las maderas que la unen acaben cediendo al tiempo y la podredumbre.

Minas San Ignacio y Santa Cecilia. Serena (Bédar)

El Hoyo Júpiter y toda la zona minera que la rodea es una de las más importantes de la sierra de Bédar. A finales del siglo XIX, y partiendo de una serie de concesiones mineras que allí poseía la familia Orozco, la todopoderosa Compañía de Águilas estableció un plan de explotación de las inmensas reservas de mineral que atesora esta sierra.

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Para que la explotación resultara rentable, se instaló en 1888 un cable aéreo de transporte hasta Garrucha, del que mucho hemos hablado. Sin embargo, fue en 1885 cuando los ingenieros cubicaron la masa de mineral e idearon un ambicioso plan de explotación de la sierra. Este plan lo debemos al ingeniero noruego Fredrik Dietrichson y al alemán Ferdinand Putz.

Descubrir este plan de acción no ha sido fácil, dado la escasez de documentación preservada, pero gracias a los escritos de Dietrichson, a varios planos conservados, a la correspondencia de Manuel Figuera y a una exhausta investigación del terreno, tenemos una buena idea de cómo se desarrollaron estas labores, hasta configurar los restos mineros que, hoy en día, pueden ser visitados en la ya conocida ruta minera de Bédar.

Una de los planos que más información han dado ha sido uno de los que más nos ha costado interpretar. Veámolos aquí escaneado y reducido (el plano original es de unos 1,8 metros de largo):

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Plano inédito de superfície de las Cañadicas en 1896 perteneciente a la planimetría de la Compañía de Águilas. Al Norte (parte superior del plano) se observa una colina y el avance de las hoyas de explotación de la mina Júpiter, las rozas Colorada y Negra. Destaca el complejo sistema de transporte en superície, con planos automotores y diferentes túneles y tolvas.

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Fotografía de Los Pinos y el barranco de la Hoya desde la cima de la colina al norte de la concesión de Júpiter.

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Desde esa cima, y hacia en NE, se observa el pozo P con su castillete en el centro del barranco de la Hoya y al fondo el impresionante cerro Cabrero.

A diferencia de la mayoría de planos, éste representa las labores superficiales del Hoyo Júpiter y de la concesión de Porfiado durante 1896. Se observan las diferentes vías de transporte de mineral y de escombros, así como los principales «hoyos» o canteras de extracción de mineral. Como punto muy interesante, se ve la salida de la galería a la altura de la cabecera del Plano Grande, punto vital que fue la base del «descifrado» del plano.

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En las laderas de este cerro no faltan preocupantes fracturas del terreno que denotan la intensa actividad de minería subterránea. en algunos lugares, las vetas de óxidos de hierro son visibles en la calcita.

De una manera resumida, y para no aburrir al lector con demasiados detalles, cabe decir que donde hoy hay un enorme hoyo, antes había un cerro. Este cerro, casi de puro mineral de hierro, fue explorado en profundidad mediante una serie de pocillos. Gracias a la información obtenida por los pocillos, Dietrichson estimó que las reservas de mineral alcanzaban los 3.000.000 de toneladas, algo que al resto de ingenieros de la Compañía le pareció excesivo, para algunos incluso una idiotez. Nadie pensaba que las reservas sobrepasaran las 750.000 toneladas, y ese debió ser el parecer de los directores de la Compañía, pues ni compraron las concesiones a sus propietarios cuando tuvieron la oportunidad, ni instalaron un sistema de transporte de demasiada capacidad (el cable era barato y fácil de construir, pero de mucha menos capacidad que un ferrocarril).

Sin embargo, el tiempo le dio la razón a Dietrichson, pues las reservas de esta zona parecía no agotarse nunca. En especial cuando empezaron a explotarse las minas aledañas, que, poco a poco, fueron conectándose al cargadero de mineral ubicado en la concesión de San Manuel.

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Al Este del cerro se observa un pequeño desmonte donde antes se situó el pozo J (que durante un tiempo confundimos erróneamente con el pozo F). El pozo en sí ya no existe, en algún momento fue cubierto. Al fondo, y ya en el barranco de la Hoya junto al camino, se encuentran las escombreras de lo que fue el pocillo de exploración nº 8, que también fue enterrado.

En lo que concreta a la explotación, las concesiones de Júpiter, Porfiado y Mahoma fueron las más productivas, junto con la de San Manuel. Todo empezó con una enorme cantera, ubicada en las concesiones de San Manuel, Porfiado y Júpiter, siendo esta última la situada más al norte. De esta cantera, donde llegaron a trabajar 200 mineros en superfície, se extrajeron cantidades ingentes de mineral, y aún la capa de mineral de hierro seguía en profundidad. El problema fue que una vez alcanzada la cota 365, la cantidad de estériles que tenían que transportar para seguir trabajando en cantera era tan grande, que no había literalmente espacio para su almacenamiento. Fue entonces cuando empezó la explotación por galerías, que partían de forma radial de la parte más al Norte, al Este y al Oeste de esta enorme cantera. Desde ahí, la explotación se dirigió fundamentalmente hacia el Oeste, pues allí la Compañía disponía de más concesiones mineras con bastante buen mineral, mientras que las concesiones mineras al norte y Este fueron adquiridas por Chávarri (Santa Catalina y la Higuera, fundamentalmente).

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Al sur del cerrillo de Júpiter nos encontramos con un paisaje totalmente diferente. Se tratan de las minas San Ignacio y Santa Cecilia, al norte del Hoyo Júpiter. En el terreno, totalmente colapsado, se observan parte de las labores al descubierto.

Es por eso que hoy en día se puede observar el enorme Hoyo, que se correspondería con las concesiones de Porfiado y Júpiter, y más al norte una gran cantidad de bocaminas. El explicar cómo se desarrollaron y planificaron estas labores internas es algo complicado y no es éste el lugar, pero hay que decir que las explotaciones se dividían en numerosos trabajos diferentes. Estos trabajos, también llamados «minas», muchas veces eran entregados a partidarios (contratistas), pequeñas empresas mineras, muchas veces familiares, que explotaban a partido una pequeña parte de la mina, entregando el mineral a la Compañía. Tan solo algunos trabajos eran realizados por mineros a jornal de la Compañía, normalmente los más ricos o los que la Compañía considerara más importantes.

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El terreno irregular de las minas de San Ignacio y Santa Cecilia están sembradas de galerías y depósitos de mineral. Entre los restos, dos peligrosos pozos.

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Uno de los pozos, muy irregular y sin obra de refuerzo de mampostería, dispone de un pequeño murete en su parte superior. Siempre hay que andar con mucho cuidado por terrenos mineros.

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El segundo pozo, tan irregular como el anterior, conserva parte de una estructura de madera en su parte superior. Da la impresión que el pozo quedó al descubierto al hundirse parte del terreno.

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Vista del Hoyo Júpiter y de Porfiado desde la parte superior de las labores de San Ignacio.

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Depósitos de mineral en Santa Cecilia.

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Entre los restos, dispuestos de forma anárquica, se encuentra esta traviesa de vía minera.

En este trabajo «a partido», muy bien documentado, participaban no pocos mineros de Bédar, en pequeñas empresas de partidarios. Algunos de los nombres de estas «minas» nos han llegado hasta hoy día, como por ejemplo «Dos de Mayo», «Los lobos» o «la mina de Diego», sin que sepamos exactamente donde estaban. A parte de estas «minas a partido», las labores se dividían en diferentes sectores, independientemente de las concesiones donde se ubicaban. Estas zonas o «sectores» eran zonas más amplias que las «minas», aunque no sabemos qué criterios seguían para realizar estas divisiones.

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Las labores al Este del Hoyo Júpiter están menos desarrolladas. No sabemos si por disponer de menos reservas de mineral o por estar demasiado cerca de las concesiones de Chávarri (la Higuera y Santa Catalina).

De esta manera, sabemos que la zona minera al Este del Hoyo Júpiter (la zona entre las concesiones mineras Mahoma y Júpiter) se llamaba la «zona de San Jacinto». Disponemos de un plano de labores de esta zona, y tiene su interés porque se trata de toda la zona al Este del Hoyo, justo por debajo de donde se observa el Hoyo Júpiter en la actual ruta mineral y que llega hasta el pozo J, en Mahoma.

Siguiendo sin duda una forma sistemática y ordenada de trabajo, los pozos principales de extracción se denominaban con letras mayúsculas, así tenemos localizados con cierta seguridad el pozo F o «pozo de la Zaranda«, el pozo P (el que dispone de castillete), el Pozo J, el pozo M y el pozo H. Junto a éstos, había otros pocillos que eran de ventilación, con nombres de santos, sin olvidar los originales pocillos de exploración que se practicaron para explorar la zona (numerados del 1 al 10).

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Impresionante fotografía de los «balcones» y del socavón general del Hoyo Júpiter desde las labores de Santa Cecilia.

Las diferentes Hoyas o canteras (tambén rozas) a cielo abierto de Júpiter y Porfiado también recibieron nombres. Sabemos que en Porfiado se encontraban las rozas de Porfiado, San Marcos y del Teléfono. En Júpiter estaban las rozas Negra y Colorada, denominadas así por los diferentes minerales que se extraían, uno negro más rico en hierro y pobre en fósforo; y otro rojo más pobre en hierro y con más fósforo. En general, la Compañía  mezclaba los minerales de diferente calidad para obtener un producto homogéneo, en especial controlando la cantidad de fósforo, que no interesaba en absoluto a los compradores.

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Castillete del pozo P. Se trata del único castillete conservado en Bédar y que recuerda mucho a los de sierra de Almagrera. Una impresionante y simbólica obra que debería conservarse, el castillete amenaza derrumbarse si no se actúa a medio plazo.

La zona al Norte de los hoyos de Júpiter, que se encuentra justo al pie de la colina que se ve representada en el plano de superficie de 1896, fue explotada por galerías durante la fase de galerías, con varios pozos que creemos que fueron básicamente de ventilación. En esta zona se delimitaron las «minas» de las que hoy hablamos, las de San Ignacio y Santa Cecilia. Si los nombres se han conservado no es porque aparezcan en ningún mapa de los que quedan, se conservaron porque ambas minas fueron explotadas también por Hierros de Garrucha a mediados del siglo XIX. Muchos de estos antiguos nombres fueron recogidos por los mineros de Hierros de Garrucha, seguramente como parte de la información que el ingeniero Don Ovidio Fernández facilitó a Don Felipe Guillén. Los mineros de Hierros de Garrucha explotaron estas antiguas minas de San Ignacio y Santa Cecilia, explotando en retirada los pilares de mineral o «claves» que dejaron los viejos mineros, de manera que todo el terreno acabó colapsándose. Este hundimiento ha dejado una marca visible, un paisaje característico, en la zona al norte del Hoyo.

Y hasta aquí por hoy. Seguiremos con la minería de este interesante paraje.