Desaparece el último castillete de Bédar: adiós al pozo P de la mina Mahoma

Con la desaparición del último castillete que permanecía en pie en Bédar, el del pozo P de la mina Mahoma, se cierra un capítulo fundamental de la historia minera del municipio. Esta estructura, que durante décadas formó parte inseparable del paisaje bedarense, no era solo un vestigio industrial, sino también un símbolo de la memoria colectiva de generaciones de mineros y de familias que vivieron vinculadas a la extracción de mineral. Su pérdida supone la desaparición de uno de los últimos testimonios visibles de un pasado que marcó profundamente la identidad de la localidad.

Resulta especialmente triste comprobar cómo, año tras año, el patrimonio histórico minero de Bédar ha ido deteriorándose o desapareciendo sin que se hayan tomado medidas suficientes para garantizar su conservación. Castilletes, galerías, cargaderos y otras infraestructuras que narraban la extraordinaria historia minera de la Sierra de Bédar han sucumbido al abandono y al paso del tiempo. Esta situación contrasta con la de otros municipios de la comarca, como Lubrín, donde se están impulsando iniciativas para recuperar y poner en valor antiguas infraestructuras mineras como parte de su patrimonio cultural y turístico. Mientras allí se trabaja para preservar estas huellas del pasado, en Bédar algunos de sus elementos más emblemáticos terminan desapareciendo por falta de actuaciones que garanticen su mantenimiento.

La desaparición del castillete del pozo P de la mina Mahoma debe servir como una llamada de atención sobre la necesidad urgente de proteger lo que aún queda de este patrimonio excepcional. Conservar estos restos no significa anclarse en el pasado, sino valorar y transmitir una herencia cultural única que forma parte de la historia de Bédar. Hoy decimos adiós al último castillete, pero también lamentamos que con él se haya perdido otra pieza irremplazable de la memoria minera de nuestro pueblo.

Cuevas del Almanzora: Baria-Villaricos, o cómo destruir un yacimiento arqueológico milenario

Desgraciadamente empezamos este año 2019 con el vergonzoso asunto de la destrucción de parte del yacimiento arqueológico de Baria. Las actuaciones de la plataforma Salvemos Baria continúan, chocando con la indiferencia de las instituciones públicas, incluido el silencio del Ayuntamiento de Cuevas, que por el momento da muestras de no querer colaborar en nada.

 

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Es por eso que desde Bédar Sostenible nos hemos acercado a ver el estado del yacimiento y  lo que hemos visto nos ha dado bastante pena. Las obras, en pleno yacimiento, están rodeadas de una cerca negra que, sin embargo, no impide que se vea el desastre que ocurre en el interior. Sin dificultades descubrimos como la delicada pala de la excavadora ha dejado ya al descubierto una estructura, con restos de cerámica que señalamos en la fotografía.

 

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La tierra que se saca de la obra se lleva a una finca privada para que nadie pueda poner en evidencia el desastre, como ocurrió en 2004, cuando se descubrió abundante material arqueológico de una tierra que no había sido analizada ni cribada. A saber cuantos estratos se habrán ya destruido a base de pala bajo la supuesta vigilancia de una supuesta o supuesto arqueólogo que debería controlar los trabajos. No hace falta ser arqueólogo para saber que si te pones a construir en medio de un yacimiento, vas a encontrar restos tarde o temprano, pero suponemos que toda la maquinaria de control institucional está bien engrasada con abundante dinero, lo que vuelve ciegos sin duda a los que deberían proteger nuestro patrimonio. Una vergüenza, empezando por todos los responsables del ayuntamiento de Cuevas y acabando por los impresentables responsables de la Junta de Andalucía.

 

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Aspecto de la «excavación arqueológica» a base de pala de excavadora, la estructura rectangular puesta a descubierto y los restos de cerámica ampliados.

 

Esperemos que llegue un día en el que se pida responsabilidades a todos los causantes de este destrozo de nuestro patrimonio, su castigo llegará tarde o temprano, pero desgraciadamente ya no podremos recuperar lo que hoy se está perdiendo.