¿Cemento? No, gracias

No es que yo entienda mucho, y me parece bien que se ponga freno al deterioro que sufría la mezquita de Serena. Ya denuncié en su momento el grave deterioro que sufría la mezquita, especialmente en una de sus esquinas, la más expuesta, que se derrumbaba ostensiblemente.

Lo que no esperaba es lo que ví cuando fui de visita. La mezquita, rodeada de unas vallas de obra, inusualmente limpia, presentaba un rebozado de cemento desde la esquina afectada, extendiéndose por toda la fachada en su parte inferior.

Repito que no entiendo mucho de restauraciones, pero… ¿con cemento? ¿no hubiera sido mejor utilizar las piedras de la zona -no será por piedras-, y un mortero de cal?

Comprobé que estaba limpio por dentro, lo cual me gustó bastante, pues hace tiempo que no lo veía tan bien y es algo que se ha de agradecer. Desapareció también el arbusto que crecía en la entrada y que amenazaba con derribar el arco de medio punto. Creo, sin embargo, que ha sido un error utilizar cemento para parar el deterioro de la fachada.

mezquita

Estoy seguro que se ha hecho con buena intención, y recuerdo que en los elementos de patrimonio histórico reconocidos, como lo es éste, es imprescindible avisar antes de hacer cualquier tipo de obra o intervención a la autoridad competente. Recuerdo la disposición al respecto:

“”Tercero. Hacer saber a los propietarios, titulares de derechos y simples poseedores de los bienes, que será necesario comunicar a la Consejería competente en patrimonio histórico la realización de cualquier obra o intervención con carácter previo a las mismas.””

Si se ha avisado y se ha autorizado a utilizar cemento, cosa que me niego a creer, he de decir que no deberían realizarse restauraciones con cemento de esta manera. Creo que la fotografía habla por sí sola.

Considero, sin embargo, que no es nada grave y que puede fácilmente solucionarse, aunque me gustaría que si no se ha consultado sobre la mejor manera de hacer estas reparaciones (que sin duda necesita), se realicen dichas consultas.

Por otro lado, el hecho de que se empiece a actuar sobre el patrimonio, cosa muy positiva a mi parecer, denota que existe algún plan o proyecto en marcha… ¿es posible?

El origen de Bedar y Serena: mitos y realidad

Desde hace tiempo cuando se habla del origen de Bédar se cuenta la historia de Ben Beder, un musulmán importante que vivió en el pueblo y que le dio el nombre tal y como lo conocemos.

No sé de donde proviene este supuesto origen etimológico del nombre Bédar, antes simplemente no se sabía, y un buen día apareció ben Beder de la nada. Bien es cierto que es muy útil tener una buena historia sobre el origen del nombre del pueblo de cara al turismo, y si no hay nada se ha de buscar.

Inicialmente pensé que podría proceder del árabe Badr, “luna llena”, que creo que se utilizaba también como nombre. Ben Badr o Ben Beder sería, por lo tanto “hijo de la luna llena”. No se puede negar que es muy bonito, recuerda a la canción de Mecano. Demasiado bonito quizás.

Lo primero que llama la atención al entrar en Bédar es la iglesia, que ostenta el escudo del obispo Antonio Carrionero (1558-1570), y aunque con diversas modificaciones, la torre de planta cuadrada corresponde a la etapa constructiva inicial. Se trataba de una iglesia-fortaleza por si aparecían piratas u otros invitados no esperados, poder refugiarse en ella. Pero ésta no fue la única iglesia de Bédar, el LAR de Bédar habla de la Iglesia Vieja, ýa en ruinas después de la guerra de los moriscos. Esta iglesia vieja no era más que la vieja mezquita de Bédar, que fue reconvertida en iglesia.

torre

No se puede dudar del la importante impronta de época musulmana de Bédar y Serena. Según indica el historiador Juan Grima, el origen de ambas debió tener lugar entre los siglos VIII y X, cuando la inestabilidad tras la conquista musulmana obligó a la población mozárabe (cristianos no convertidos bajo dominio musulmán) a esconderse en la Sierra. Bédar, Serena, Teresa y Cabrera debieron fundarse en esa época. Se han recogido algunas palabras en Bédar de origen mozárabe,como por ejemplo la forma payuelas (viruelas) o el topónimo Fornos. La recogida de estas palabras usadas en Bédar la debemos, entre otros, a Joan Corominas, famoso filólogo español que estaba casado con Bárbara de Haro, nacida en Bédar y a la que debemos que el filólogo y etimólogo catalán recogiera diversas palabras singulares utilizadas en Bédar, como son latonero, présul, figüelo, sólsa, etc.

Los mozárabes de Bédar y Serena marcharon seguramente en 1125 con la incursión del rey aragonés Alfonso I el Batallador, y los que no huyeron con él fueron expulsados por los almorávides. Los nuevos pobladores musulmanes del peublo son los que hicieron la Bédar que conocemos, los sistemas de riego en terrazas, las norias, las acequias y balsas…

antonio carrionero

Pero ¿es cierto que el origen etimológico de Bédar y de Serena procede del grupo de mozárabes que buscaban un lugar seguro en la Sierra? ¿fueron los posteriores pobladores mudéjares o árabes? ¿cabe pensar que ya hubiera alguna población anterior en estos lugares del que pudieran provenir estos nombres? Muchas veces nos olvidamos de Serena, pero en su tiempo fue una población incluso más grande que Bédar, con su mezquita-fortaleza y su propio hisn. Por cierto que durante un tiempo pusieron un cartel informativo delante de la mezquita que rezaba “ermita árabe de Serena” y hasta hoy en día se refieren a ella como ermita árabe, entre ellos nuestro alcalde y sin ir más lejos en la última resolución para su protección se la siguen llamando “ermita de Serena.” Pero ¿qué es una ermita árabe? decir eso tiene tan poco sentido como decir “mezquita católica”. Es una mezquita y musulmana, por supuesto y depués reutilizada como iglesia, y posteriomente almazara. Nunca fue ermita.

Según me contaron algunas personas, alguien en Bédar entendido en la materia afirmaba que una parte de la mezquita de Serena estaba construida con piedras procedentes de otra construcción de época romana. No es la única referencia a los romanos, diversos autores ya mencionan que las minas de plomo argentífero de el Pinar de Bédar ya eran explotadas por los romanos. No hay, sin embargo, pruebas que lo demuestren, pero… pero Tapia Garrido apunta en su Historia General de Almería y su provincia que Schulce cree que Serena es un derivado del latín Serius. ¿Podría haber existido una antigua casa de campo romana en la zona? es una posibilidad,no hay que olvidar que existían, tanto en Bédar como en Serena, fuentes de agua potable.

Pero es más, incluso nos podemos remotar más atrás, el término Bédar podría ser de origen íbero, Joan Corominas y Josep María de Casacubierta escriben en su Onomasticon Cataloniae que las terminaciones átonas -ar y -al están muy extendidas en la toponímia que se considera ibérica… como Bédar. ¿Por qué no?

Que cada cual piense lo que quiera, pero me parece mucho más intrigante y atractivo el misterio de no saber exactamente su origen, quizás algún día quede claro de donde proviene el nombre, quizás por alguna inscripción o algún antiguo documento. De momento prefiero apostar por Joan Coromines, Schulce, Tapia Garrido y Juan Grima.

MEZQUITA DE SERENA

Es estupendo poder leer la noticia que sigue:

La ermita de La Serena, cerca de ser declarada BIC
Europa Press [ 25/09/2011 – 0:12: ]

La Delegación Provincial de Cultura de Almería ha sometido a información pública el procedimiento de inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bien de Interés Cultural (BIC), de la Ermita de La Serena en el término municipal de Bédar, según indica el anuncio publicado este miércoles en el BOJA.

Así, dado que se encuentra en tramitación el procedimiento para la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, y dado el estado en que se encuentran las actuaciones, se anuncia la apertura de un período de información pública, de forma que el expediente se expone en la Delegación durante un mes.

Según expresa el anuncio, las personas interesadas en conocer dicho expediente pueden acudir a partir de este jueves a consultarlo y examinarlo, de forma que también podrán formular alegaciones si lo estiman pertinente. El lugar de exhibición es la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura.

Recuerdo que todo esto empezó cuando publiqué en este mismo blog una fotografía en la que aparecía la mezquita con un cartel de “en venta”, indignado por el hecho que se pusiera en venta un bien histórico del pueblo porque el ayuntamiento no se interesaba en su compra. A partir de ahí se interesó la prensa, llegó a diferentes organismos interesados en la protección del patrimonio histórico y… voilà, se hizo el milagro.

Y ¡oh sorpresa! justo desde que saltó el tema a la prensa, el alcalde se excusó diciendo que los propietarios pedían mucho dinero y que por eso no la habían comprado, pero yo ya había podido comprobar por mí mismo que tampoco habían puesto interés en negociar con ellos; por entonces era todavía concejal de Bédar y pude experimentar como el alcalde eludía mis preguntas y peticiones al respecto de la mezquita y otros temas en un famoso pleno del que ya hablé en su momento (todavía no me ha contestado, por cierto.) Por todo esto me sorprende leer en la prensa como afirma sin ningún pudor que la mezquita siempre ha sido una prioridad para su gobierno. Pues menos mal. Vivir para ver.

Pues bien, la mezquita ya va camino de ser BIC, y me alegro por la parte que me toca, y sobretodo porque es una de las cosas que en su momento prometimos hacer cuando Levante Sostenible era todavía un partido político en activo, y recuerdo exactamente lo que dijimos entonces en nuestro programa:

Mezquita de Serena
Desde el Ayuntamiento se realizarán negociaciones tendentes a la adquisición para el pueblo de la antigua mezquita/iglesia de Serena, o bien a proceder a su expropiación mediante justiprecio establecido por tasadores imparciales. Queremos restaurar este edificio, declararlo BIC y darle una aplicación, como ubicar temporalmente el Museo arqueológico y etnográfico

Ahora ya tenemos a nuestro alcalde declarando a la prensa que está inmerso en negociaciones para su adquisición. Pero una vez pasada la tormenta estoy seguro que volverán a las andadas y volverán a dejar dormido el tema, que es lo que mejor saben hacer, a ver si hay suerte y se cae esa mezquita tan molesta. Pero bueno, ahí estaré para ir dando empujoncitos.
Lo más importante de todo es que a pesar de tenerlo todo en contra, con constancia y tenacidad se pueden conseguir muchas cosas.

Al fin y al cabo, yo no gano nada con todo esto. Realmente, y pese a quien pese, es Bédar la que ha ganado. La mezquita es de Bédar y para Bédar debe ser.

Para finalizar este tema adjunto algunas cosillas que tenía publicadas en mi antigua página web, además de los bocetos que hice en su momento (creo que por 2004), cuando la mezquita no importaba a nadie. Solo quiero añadir a lo que dije en su momento es que se trata de una mezquita-fortaleza, al igual que la iglesia de Bédar era una iglesia-fortaleza, donde los musulmanes se escondían cuando atacaban asaltantes cristianos. De ahí la austeridad en la decoración y la solidez de la construcción.

El edificio impresiona por su austeridad, los fuertes muros de mampostería de piedra y ladrillo dan un aspecto de solidez. En la fachada principal se observa una entrada con un arco de medio punto con un alfiz de ladrillo que sobresale ligeramente de la fachada en el cual no se aprecian restos de ningún tipo de decoración. Las fachadas laterales son anodinas, solo hay una pequeña ventana rectangular en la fachada izquierda.

mezq1

La sala de oración es un espacio rectangular dividido en tres naves por dos sencillos arcos de medio punto. Hay dos aberturas en sendas naves laterales que dan paso a la parte posterior de la mezquita, también rectangular y más pequeña donde se instalaron los atroces para el almacenamiento de la oliva. El interior está bastante deteroriado, por los largos años de uso como almazara y por su posterior abandono. En la actualidad está cubierto de matojos y es usado como trastero para muebles viejos entre los cuales se pueden ver todavía los diferentes elementos que componían la almazara.

No queda ni rastro de las cubiertas originales, debió estar provista de una cubierta a dos a dos aguas provista de teja curva o árabe. Posteriormente fue provista de otra cubierta más baja que cuya parte central se acabó derrumbando, todavía se mantiene el de las naves laterales. Esta techumbre posterior cruza a nivel de la ventana lateral, tal y como se puede observar en la fotografía que acompaña a este texto. en la estancia posterior de la mezquita se pueden observar dos cubiertas a diferente nivel, aproximadamente el tercio derecho tiene una techumbre que comienza en la parte más alta parte del muro posterior de la sala de oración, en los dos tercios de la izquierda comienza en cambio a un nives más bajo del mismo muro.

mezquita2

Hay todavía muchos lugareños que recuerdan como funcionaba esa almazara. Según recuerdan, las bestias cargadas con las olivas pasaban por la anteriormente citada puerta en su parte lateral, una vez dentro y por medio de una abertura a la izquierda pasaban a un pasillo donde se encontraban una serie de recipientes llamados “atroces”, en ellos se almacenaba la oliva, a la espera de que le llegara su turno para ser convertida en aceite.

Al fondo de la nave principal se encontraba el molino, con tres piedras cónicas y que, movidas por una mula o burro, trituraba la oliva que se iba colocando sobre la solera. La pulpa resultante se colocaba en unos cojines fabricados con esparto esparto, eran redondos y con un agujero en medio que encajaba con el tornillo de la prensa, sus bordes se curvaban hacia arriba formando un fondo de saco donde se colocaba la pulpa. Se colocaban varios de estos cojines en el tornillos de la prensa, que se encontraba más hacia el centro de la nave y una vez así dispuestos varios hombres se encargaban de accionar la prensa obteniendo del prensado un líquido que iba a caer a un depósito situado al pie de la prensa.

Una vez prensada la pulpa el líquido resultante se lavaba con agua caliente para separar el aceite de los turbios, para calentar el agua se disponía de una caldera que era alimentada con leña o con la sipia resultante del prensado que quedaba en los cojines. Los turbios se echaba por una acequia que pasaba por un agujero practicado en la vieja entrada tapiada de la mezquita e iba a parar al exterior. Estos turbios podían ser recogidos para hacer jabón. El aceite se guardaba en unos cántaros de aceite de hojalata que se usaban para su transporte pues eran más resistentes en caso de caídas evitando en tales casos la pérdida del preciado líquido.

Se podía pagar al almazarero con una parte del aceite (la maquila) o en dinero, y el dueño del aceite se llevaba la sipia, si no se había gastado para calentar el agua ya que algunos llevaban leña para tal menester, que podía ser utilizada como pienso para el ganado (para cerdos o gallinas, mezcladas con harina de cebada o de maíz) o también como abono.