Estudio de varias fracciones de dirhem de Los Gallardos

Volvemos a tratar en este post al tan fascinante como poco conocido del tema de la numismática del periodo hispanomusulmán.

En este caso vamos hablar de 4 curiosas fracciones de dirhem aparecidas en Los Gallardos. Cabe decir que han llegado a mis oídos historias sobre varios hallazgos casuales de monedas de este periodo, como la historia sobre el hallazgo de un “tesorillo” en Bédar durante la construcción de una casa, o también el hallazgo de lo que parece (por la descripción) un dírhem califal. Estos hallazgos no son excepcionales, por lo que no hay motivos para no creer estas historias. Según cuentan, el “tesorillo” de Bédar fue vendido en su totalidad (lo que cabría esperar), y el supuesto dírhem califal, encontrado entre las piedras de un caballón, acabó siendo pulido para resaltar el brillo de la plata y ser utilizado como colgante.

Antes de seguir, comentar que cuando nos referimos a un “tesorillo” hablamos de un ocultamiento de moneda en momentos de dificultad (guerras, inestabilidad política…), en vasijas y escondidas en los muros de las casas u otros lugares. Se escondían con la idea de poder recuperarlos una vez la situación se calmase, pero a veces nunca se recuperaban. Estos ocultamientos solían ser monometálicos (plata u oro), por lo que es difícil que encontremos en ellos monedas de cobre (feluses).

En este tipo de monedas, cuando nos referimos a “fragmentos” no hacemos referencia a monedas rotas. Lo que importaba era el peso de la plata, por lo que se recortaban para alcanzar el peso necesario para las transacciones. De ahí que la presencia de muchas monedas fragmentadas en un tesorillo, por poner un ejemplo, nos indica que circuló bastante.

Antes de pasar a hablar de los fragmentos de dirhem, he de comentar que no se trata de un “tesorillo” ni formaban parte de él que sepamos. Solo se trata de hallazgos causales en terrenos de labor en Los Gallardos. Eso sí, se sabe que se encontraron en terrenos más o menos cercanos. Casi todos forman parte de una colección particular, clasificadas como fragmentos de poco valor. Hemos podido acceder a ellos y pesarlos (algo importante en estos casos) para ver de qué se trataba.

Para no alargar mucho el post, pasaremos a mostrar los ejemplares. Tengo que decir que una de ellas es excepcionalmente rara por los datos que aporta, pero en todo lo comentaríamos a posteriori si a alguien realmente le interesa saber más. Las monedas han sido estudiadas por un experto en numismática con bastante experiencia en este tipo de monedas. Como me han gustado las anotaciones que me ha pasado al respecto, me limitaré a reproducirlas aquí. No quiero dejar de recordar que quien haya encontrado y guarde monedas de este tipo, puede enviarnos imágenes para poder estudiarlas, indicando la zona (aproximada) de aparición y a ser posible el peso, unos datos especialmente valiosos.

Vamos a ver los ejemplares, incluyen una imagen con el ejemplar (dibujado para apreciar mejor los detalles) y las anotaciones y explicaciones del experto, que no tienen desperdicio:

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Por supuesto, quien quiera aportar datos, rectificar u opinar al respecto, es muy libre de hacerlo. ¿Sabe alguien el significado de encontrar un dirhem acuñado solo a nombre de “Al Nasir” en Los Gallardos?

 

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Una historia de castillos y atalayas

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Representación del castillo roquero de Bédar.

No es mi intención la de realizar ningún estudio arqueológico ni escribir la historia de Bédar y Serena, pero no puedo evitar interesarme por el tema. Así que sigo con el tema a riesgo de que me vuelvan a calificar de “erudito local”, término que no me gusta en absoluto y que todavía sigue desprendiendo ese tufillo a elitismo tan característico de determinados profesionales académicos dedicados al estudio de esa “historia general”. No creo que Bédar necesite que nadie “exalte” sus glorias, ni que hayan pasado por aquí los fenicios o romanos para sentirnos más importantes, ni tampoco que haya sido el lugar de origen o de estancia de personajes importantes. Claro que, de cara a una proyección turística del pueblo, no estaría mal que Aníbal hubiera descansado en Bédar en su viaje hasta Roma, o que Cneo Pompeyo parara en Bédar a comer. Pero la verdad es que no se tiene ni idea sobre su origen.

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Representación del castillo roquero de Serena.

Ya que parece que Bédar, como “ente” histórico local no tiene mucho que aportar a la historia “general” (exceptuando las pinturas de la Basalta, que parece que tienen algo que aportar al arte pictórico andalusí en el contexto hidráulico), yo me pregunto qué tiene que aportar lo que se sabe de la historia “general” a la historia local de Bédar. Es decir, ¿puede ayudarme de alguna manera lo que se sabe o se ha estudiado hasta ahora a interpretar lo que en Bédar hay? Algunos datos sí que se pueden extraer de la gran cantidad de artículos de académicos profesionales y libros sobre el tema que existen.

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Cima amesetada del cerro donde se encuentran los restos del “castillo de los moros” o castillo nazarita de Bédar.

Tampoco cabe esperar que se emprenda, ni a corto ni a medio plazo, ningún tipo de estudio arqueológico en Bédar-Serena. Parece que la falta de presupuesto y la poca relevancia para la “historia general” son determinantes. No creo que el hallazgo, hace relativamente poco, de un castillo de época nazarita desconocido y una atalaya en Serena, cambiarán esta realidad.

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Restos de cerámica superficial en el castillo de Serena.

Bédar y Serena formaron parte de la frontera del reino de granada durante los siglos XIV y XV. Fue durante el reinado del rey de Granada Muhammad V que se construyeron y repararon la mayor parte de las fortalezas de la frontera. Cada núcleo de población, por pequeño que fuese, debía disponer por lo menos de una torre de refugio para la población. Una serie de atalayas vigilaban la posible llegada de tropas enemigas.

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Otros restos superficiales del castillo de Serena. Algunas monedas de época nazarí, anillos, una contera de estilete, un clavo de atalaje, una punta de virote de ballesta, botones, etc.

Sin duda fueron tiempos difíciles, los ataques cristianos se cebaban especialmente sobre las poblaciones de la frontera. Se sabe que en 1436 las tropas murcianas ocuparon varias plazas nazaritas, entre ellas Bédar. Pero no Serena. Bédar fue recuperada por las tropas nazaritas entre 1446 y 1447, bajo el reinado de Muhammad X “El Cojo”.

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Algunos fragmentos de cerámica incisa superficial del castillo de Bédar.

Sin embargo, y pese a la cercanía, desde el castillo de Serena no se tenía contacto visual con el de Bédar, debido a la orografía del terreno. Debía haber, por lo tanto, alguna atalaya que permitiera esta comunicación. El lugar más probable para su ubicación era el del cerro de la Cruz, desde donde además se podía controlar el camino entre Bédar y Serena, que seguía después en dirección a Sorbas. Allí encontramos recientemente los restos de una atalaya, desde la que se podía ver directamente el castillo de Serena, pero no el de Bédar. Desde donde estaba ubicada esta atalaya sí que se puede observar, hoy en día, el pueblo de Bédar y el cerro del Pecho. Algún autor ha comentado, alguna vez, la posibilidad de que en este cerro existiera alguna antigua atalaya. Esta suposición se basa en el hecho de la presencia de restos de cerámica medieval en la cima. Yo mismo pude comprobar que, en efecto, hay bastantes restos de cerámica en esta ubicación, muy similar a lo que se puede encontrar en los castillos.

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Otros restos superficiales del castillo de Bédar: fragmentos de cerámica esgrafiada al manganeso, considerada de lujo. También unas pinzas dentadas, un instrumental médico que se utilizaba para pequeñas intervenciones en la piel, como la extracción de cuerpos extraños. También podemos ver una punta de flecha de sección cuadrangular.

La ubicación de la atalaya del cerro de la Cruz, desde la que no se podía ver el castillo de Bédar pero sí este cerro, apoya la hipótesis de la existencia de esta segunda atalaya. Con ambas atalayas quedaban conectados los dos castillos, de manera que pudieran alertarse mutuamente si había problemas.

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En las fotografías superiores: atalayas de vigía del castillo de Teresa, en la vecina sierra Cabrera. Desde ella se tenía una amplia panorámica del curso del río Aguas y la sierra de Bédar al fondo.

Finalmente, Vera capituló en 1488 ante el rey don Fernando, y tras Vera hicieron lo mismo todas las villas y alquerías de la zona. El Macarche, por Bédar y Almaf Canif por Serena, se entregaron al rey Don Fernando.
Tras la conquista, las fortalezas de Bédar y Serena fueron derribadas para evitar que fueran utilizadas de sublevación. Ahí acaba la historia conocida de estas fortalezas.

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Restos de la atalaya del cerro de la Cruz.

El castillo de Serena fue olvidado durante mucho tiempo hasta que hace unos años, y siguiendo las pistas que daba el libro de Repartimiento y Apeo, fue de nuevo redescubierto. De ahí que en superficie se hayan encontrado más objetos de metal que no en Bédar. Destaca la presencia de más fragmentos de cerámica esgrafiada al manganeso, que se utilizaba especialmente para el servicio del agua y que podría considerarse como de lujo. Hay que señalar también el hallazgo de una pieza de instrumental médico en el castillo de Bédar, en concreto unas pinzas dentadas, que se utilizaban para pequeñas operaciones sobre la piel.

Todos estos objetos que hablan de tiempos complicados, pobreza y guerra: puntas de flecha y virotes de ballesta, escorias de hierro, fragmentos de plomo, anillos, una contera de estilete… También algunas monedas, feluses (uno con la fecha de 1474) y dirhams nazarís perforados (posiblemente usados como adornos o amuletos). También se han encontrado entre los restos superficiales de los castillos dos herraduras y un clavo de atalaje, los caballos eran una de las posesiones más caras.

Para acabar, presento algunas fotografías de los restos superficiales del castillo de Serena. El hecho de que no se conociera su existencia explica el hecho de que se hayan encontrado muchas más piezas metálicas en superficie que no en Bédar, a pesar de que la zona ha sido también afectada por pequeñas obras. La destrucción de este castillo por las tropas cristianas se hizo a conciencia, la superficie está ocupada por escombros y restos de los paramentos de lo que debió ser el aljibe, y tan solo quedan pequeños fragmentos de la muralla y de lo que parece que fue un torreón. Como resultado, es muy difícil reconocer que allí hubo un castillo si no fuera por los restos de cerámica, parece una cima más de uno de los cerros.

En comparación, el castillo de Bédar se encuentra completamente libre de escombros, pues son muchos años de ir allí a la búsqueda del “tesoro de los moros” y de utilizar las piedras en caballones y otras construcciones. Varias son las cosas que se dice que se han encontrado allí, muchas simples leyendas sin fundamento, y muy complicado encontrar algunos restos que se sepa, con un razonable grado de seguridad, que provienen de este castillo. Sin embargo, el castillo de Bédar conserva su aljibe y muchos más restos de muros que el de Serena, cosa que lo hace mucho más interesante de visitar.

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Importantes novedades respecto a la balsa alta de Bedar

Fue en 2004 cuando se descubrieron las pinturas de la Basalta. Claro que ya se conocían, pero hasta que alguien no se dio cuenta de que era algo realmente importante, no se dio la voz de alarma.Para mí también fue una sorpresa, siempre recuerdo esa balsa completamente llena de matorrales e imposible de ver nada… una sorpresa no, un auténtico sorpresón. La primera vez que las vi no me lo podía creer…

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Pero han tenido que pasar 10 años para que alguien que realmente entiende de esto, publique algo al respecto:

Sophie Gilotte, doctora en Historia del arte y arqueología islámicas, ha publicado este artículo que recomiendo que lean, aquí podrán acceder a él:

http://halshs.archives-ouvertes.fr/docs/00/96/40/18/PDF/x-14_-_S._Gilotte_233-259.pdf

Queda clara la excepcionalidad de estos restos, y le llama mucho la atención el poco interés que ha despertado, y despierta, entre los que deberían estar más interesados en restaurarlo. Sophie Gilotte no se equivoca, sin ir más lejos, ¿recuerdan la votación de las siete maravillas de Bédar? las pinturas murales de la Basalta NI APARECIERON.

Como autora de una petición a las autoridades encargadas de la conservación de estos restos arqueológicos, Sophie indica que básicamente es la falta de presupuesto la que ha impedido su restauración. No logro llegar a entender, y si alguien lo entiende que me lo explique, cómo no se ha podido destinar una subvención de unos 54.000 euros (lo que se ha estimado que cuesta su restauración)cuando se ha gastado mucho más que eso en otros asuntos que, sinceramente, considero que no eran tan necesarios y que no supondrán ningún beneficio futuro al pueblo.

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Sophie Gilotte, en su artículo, habla del proyecto que presentó de Estudio integral y recuperación de la balsa de Bédar a petición de la Delegación de Cultura de Almería en agosto de 2009, pero no se pudo concretar nada por razones de orden presupuestario. Es decir, si ni siquiera hay dinero para conservar este “excepcional vestigio”, ¿que podemos esperar de otros restos menos excepcionales como el castillo de los moros, o el recientemente descubierto castillo de Serena? La misma autora se lamenta de la falta de estudios en los restos arqueológicos conocidos y catalogados en Bédar, como el castillo de los moros. De hecho, para el estudio publicado en este artículo han tenido que utilizar el “calco anónimo” publicado en la web del ayuntamiento, que presenta, según la autora “a simple vista, algunos fallos”. Para quien no lo sepa (y si no lo saben, ya se lo digo yo) el autor de ese dibujo he sido yo, y es normal que tenga fallos, mis conocimientos sobre epigrafía árabe son nulos y mis aptitudes para el dibujo solo proceden de las posibilidades de las que la naturaleza me ha dotado, sin formación ni educación posterior alguna. Aún recuerdo lo mal que lo pasé, delante de las pinturas, intentando representar en el papel ese montón de trazos rojos, muchos de ellos casi imperceptibles. La traducción, que muy amablemente me proporcionaron, tampoco iba muy bien encaminada, pero bueno… agradezco muchísimo el esfuerzo de los que lo intentaron. Al menos se interesaron.

pinturas murales

La pregunta que nos podemos hacer es ¿qué podemos ganar con la restauración de estas pinturas? Yo creo que el beneficio es evidente. Castillos los hay más grandes y mejor conservados, mezquitas también, pero pinturas de este tipo en balsas de riego no tantas. Y como la de Bédar, ninguna. Repito… son ÚNICAS y EXCEPCIONALES.

Un “vestigio excepcional” es una oportunidad “excepcional” de tener algo representativo y característico de Bédar. Esta balsa, restaurada y convenientemente estudiada, sería el reclamo ideal para el turismo y que daría a conocer y daría una personalidad especial a Bédar dentro de la multitud de ofertas culturales y turísticas de toda la zona del Levante y Almería. Sobre este faro, se podría articular una oferta turística completa, añadiendo los demás restos arqueológicos, mineros, de sistemas hidrológicos, naturales… Vale que no llegará a ser una “dama de Elche” ni mucho menos una “Gioconda”, pero deberíamos ser lo suficientemente inteligentes como para utilizarlo. Además, no sabemos las sorpresas que puede traer un estudio serio… ¿y si consiguen traducir todos los textos? ¿y si un estudio arqueologico reglado descubre más cosas “excepcionales”? Lo poco que ha podido traducir Sophie parece una fecha… “En el principio del mes de yumada segundo…. Allah y…” Vaya, yo por lo menos me muero de curiosidad por saber lo que pone.

Pintura mural de Bédar

No podemos estar parados con los brazos cruzados esperando a que la anquilosada maquinaria estatal ponga los medios necesarios para restaurar estos restos. Han pasado 10 años y no han hecho nada de nada, para cuando sale por fin un primer estudio serio, no tenían ni siquiera unas fotos adecuadas, se han visto obligados a utilizar los lamentables dibujos de un servidor. El ayuntamiento ha de moverse para pedir subvenciones, o molestar a quien sea, para que esto se mueva.

Nueva torre vigia nazari

Sigue siendo emocionante encontrar cosas nuevas, pero la sierra de Bédar no deja de dar sorpresas. Últimamente he estado contando muchas cosas respecto a la recién constituida asociación de amigos del Argar-Fuente Álamo, y contaré muchas más, pero hoy toca volver a Bédar.

Los importantes restos de la cultura del Argar están llamados a ser un foco importante de atracción turístico-cultural a esta región de Almería. Hay que evitar caer en localismos sin sentido. Aunque los yacimientos más importantes están en Antas, lo que es bueno para Antas, lo es también para Bédar, y lo es bueno para Antas y Bédar, lo es para toda la comarca. Creo que es muy importante que todos los pueblos y ciudades circusncritos en el antiguo área de extensión de la cultura del Argar, se animen a participar en el proyecto, y con más razón Bédar, donde también se pueden encontrar enterramientos de esta época, y donde se encuentran una de las minas de cobre que, sin duda, utilizaron.

Pero a parte de esto, cada localidad ha de saber cuidar y poner en valor su patrimonio propio, pues todo nuevo patrimonio puesto en valor, enriquece el ya de por sí enorme patrimonio que tenemos en común.

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Dicho esto, presentamos un nuevo resto arqueológico, es de suponer que de época nazarita, en Bédar. Durante el reino nazarí de Granada, Serena y Bédar eran dos localides independientes, con sus correspondientes castillos y mezquitas. Bédar y Serena estuvieron, durante un tiempo, en la frontera de este reino. Tuvieron, por tanto, que sufrir todos los inconvenientes que eso suponía, incluidas las razzias cristianas.

Debieron disponer, por lo tanto, de puestos de vigía, como ocurría en toda la frontera. De estas atalayas de vigía hay muchos ejemplos en la antigua frontera nazarí. En Bédar, en concreto, se sabe que a parte del castillo “hisn”, había una atalaya en el cerro del pecho. La presencia de restos de cerámica medieval así lo atestigua, pero no queda nada de la construcción original tras la construcción en el lugar de una pequeña ermita y, posteriormente, los efectos la explotación minera.

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¿Y que pasaba con Serena? Serena, escondida en su barranco, está muy bien oculta. Desde su “hisn” se tiene una buena panorámica de cualquier peligro que pudiera venir desde el río Jauto, vía natural de acceso, pero por la disposición de la sierra no permitía contemplar al pueblo vecino.

Partiendo de la premisa de que tenía que haber algún tipo de contacto visual entre ambos pueblos, empezamos a sospechar de que podría haber existido una atalaya “de contacto” entre ambas. Dada la orografía, identificamos la posición más probable, fuimos y… bingo.

No nos sorprendió saber a posteriori de que en el pueblo ya se hablase de que “allí hay algo”, pasó lo mismo con las pinturas murales de la Basalta. El caso es que subí, junto a José Francisco Gallardo, a dicha posición, y encontramos lo que en este post mostramos.

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Se trata de los restos de una construcción rectangular de 7 metros x 4,2 metros, junto a una de las cimas. Sobre lo que parece una plataforma rectangular, se encuentran los restos de unas estructura rectangular u ovalada, construida con mampostería seca (no encontramos restos de argamasa). La presencia de restos de cerámica medieval (vasijas de almacenamiento y otras) no dejaba dudas sobre su origen. Dejo ya para los arqueólogos, si es que a alguno le interesa, la interpretación de estos restos.

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Desde ese punto no se puede ver el hisn Bédar, pero sí el cerro del pecho y la propia Bédar, por lo que en su tiempo tendría contacto visual directo con la atalaya de Bédar. Por el otro lado, se tenía contacto visual también con el hisn Serena. De esta manera, con una pequeña guardia en esta atalaya, cualquier aviso de peligro en uno u otro pueblo, era rápidamente transmitido al pueblo vecino, para que pudieran refugiarse en el castillo o en la mezquita fortaleza.

Numismatica

Son pocas, pero se podría decir que son las primeras monedas de origen hispanomusulman que se han estudiado mínimamente y que se conoce a ciencia cierta que proceden de Bédar.

Quizás tengan escaso valor desde el punto de vista de un coleccionista, pero al menos sabemos su procedencia, al contrario de muchas de las piezas de colección, lo cual les quita mucho de su valor histórico.

He podido examinar y fotografiar estas piezas en concreto y, con la ayuda de un coleccionista con experiencia, he intentado clasificarlas. Es por eso que, como siempre digo, esta información se ha de tomar con todas las reservas posibles, y si alguien cree que puede aportar nueva información o corregir los datos que ofrecemos, estaremos encantados en hacer las rectificaciones oportunas. De la misma manera, si alguien ha encontrado monedas de este tipo por la zona y quiere que le echemos un “vistazo”, estaremos encantados. Con unas buenas fotografías, las medidas de la pieza y el peso (a ser posible) sería suficiente.

No sorprende que todas sean de la época del reino de Granada, están bien documentadas las poblaciones de Bédar y Serena durante esta época. En primer lugar, tenemos dos medios dirhem cuadrados de plata “tipo almohade”. Por el color verdoso que presentan, debía de tratarse de plata con cierta cantidad de cobre. Una de ellas está recortada, pues era habitual en la época obtener moneda “fraccionaria” de esta manera. La otra, que se encuentra en mal estado y las leyendas prácticamente ilegibles, presenta dos perforaciones por haber sido utilizada con fines decorativos.

DIRHEM

El ejemplar más curioso es el que presentamos a continuación. Se trata de un medio dirhem de plata, con leyendas parcialmente legibles en ambas caras. Destaca la tosquedad de la pieza, mal acuñada y muy irregular. En el lugar donde se indica habitualmente el lugar de fabricación (ceca), se pueden observar las letras “LM” (leído de derecha a izquierda), por lo que se cree que es de la ceca de Almería (al-Mariyya). También está perforada para su utilización como adorno.

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Lo que viene a continuación es un felus (moneda de cobre). Estas monedas son interesantes porque solían poner la fecha por uno de los lados, y aunque este ejemplar está en mal estado y solo se ve algo por una de las caras. Por fortuna lo que se puede leer (aunque con dificultad) es precisamente parte de la fecha, lo que permite saber que indicaba “nueve y setenta y ochocientos”, es decir, el 879 de la Hégira, o lo que es lo mismo, el año de 1474 d.C.

FELUS

Tendrán muy poco valor económico, sin duda, pero son muy valiosas desde el punto de vista de la historia de Bédar.

Restos arqueológicos

En mi primer post del nuevo año voy a hacer una pequeña recopilación de restos arqueológicos de la época nazarita de Bédar. Procedentes de diferentes colecciones y de diferentes lugares, he podido observar varios auténticos restos “moros” de la antigua Bédar/Serena que tuve a bien fotografiar y posteriormente dibujar. Casi lo suficiente para una pequeña vitrina de un pequeño museo, pero quizás eso sea mucho pedir.

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En la parte superior vemos varios fragmentos de cerámica con decoración incisa a base de líneas paralelas en horizontal o formando arcos, incisiones circulares a base de puntillados y diferentes impresiones. Un poco más abajo tenemos dos monedas, un felus de cobre de época de Muley Hacén y medio dirhem de planta.
Más abajo se ven algunos fragmenos de la típica cerámica esgrafiada sobre manganeso. Esta técnica decorativa consiste en recubrir la superficie de un recipiente cerámico con una capa de óxido de manganeso que posteriormente será rasgada con un buril para mostrar el color natural del barro, aveces se puede combiar con pintura con el mismo óxido o incluso con estampillado y cuerda seca. La mayor parte de los fragmentos cerámicos esgrafiados se fechan entre la segunda mitad del sigo XII y el siglo XIII presente en la costa mediterránea peninsular y norte africana, coincidiendo cronológicamente con el imperio almohade y desapareciendo conforme avanzaban los reinos cristianos hacia el sur. Se trataba de una cerámica poco corriente y se podría considerar como de “lujo” y posiblemente muy relacionada con cerámica para cotención y servicio de líquidos (jarritas y jarras). Como decoración vemos motivos vegetales, diseños de hexágonos, líneas y punteados, etc.

Sin embargo la pieza más curiosa son las pinzas de médico que están representadas en el margen derecho, se trata de unas pequeñas pinzas con una cabeza que estaba provista de unos pequeños dientes para realizar pequeñas intervenciones en la piel, retirar cuerpos extraños, etc.

Cerámica de lujo, pinzas de médico… ¿había algun señor de cierta importancia en Bédar en época nazarí? Quien sabe.

MEZQUITA DE SERENA

Es estupendo poder leer la noticia que sigue:

La ermita de La Serena, cerca de ser declarada BIC
Europa Press [ 25/09/2011 – 0:12: ]

La Delegación Provincial de Cultura de Almería ha sometido a información pública el procedimiento de inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bien de Interés Cultural (BIC), de la Ermita de La Serena en el término municipal de Bédar, según indica el anuncio publicado este miércoles en el BOJA.

Así, dado que se encuentra en tramitación el procedimiento para la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, y dado el estado en que se encuentran las actuaciones, se anuncia la apertura de un período de información pública, de forma que el expediente se expone en la Delegación durante un mes.

Según expresa el anuncio, las personas interesadas en conocer dicho expediente pueden acudir a partir de este jueves a consultarlo y examinarlo, de forma que también podrán formular alegaciones si lo estiman pertinente. El lugar de exhibición es la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura.

Recuerdo que todo esto empezó cuando publiqué en este mismo blog una fotografía en la que aparecía la mezquita con un cartel de “en venta”, indignado por el hecho que se pusiera en venta un bien histórico del pueblo porque el ayuntamiento no se interesaba en su compra. A partir de ahí se interesó la prensa, llegó a diferentes organismos interesados en la protección del patrimonio histórico y… voilà, se hizo el milagro.

Y ¡oh sorpresa! justo desde que saltó el tema a la prensa, el alcalde se excusó diciendo que los propietarios pedían mucho dinero y que por eso no la habían comprado, pero yo ya había podido comprobar por mí mismo que tampoco habían puesto interés en negociar con ellos; por entonces era todavía concejal de Bédar y pude experimentar como el alcalde eludía mis preguntas y peticiones al respecto de la mezquita y otros temas en un famoso pleno del que ya hablé en su momento (todavía no me ha contestado, por cierto.) Por todo esto me sorprende leer en la prensa como afirma sin ningún pudor que la mezquita siempre ha sido una prioridad para su gobierno. Pues menos mal. Vivir para ver.

Pues bien, la mezquita ya va camino de ser BIC, y me alegro por la parte que me toca, y sobretodo porque es una de las cosas que en su momento prometimos hacer cuando Levante Sostenible era todavía un partido político en activo, y recuerdo exactamente lo que dijimos entonces en nuestro programa:

Mezquita de Serena
Desde el Ayuntamiento se realizarán negociaciones tendentes a la adquisición para el pueblo de la antigua mezquita/iglesia de Serena, o bien a proceder a su expropiación mediante justiprecio establecido por tasadores imparciales. Queremos restaurar este edificio, declararlo BIC y darle una aplicación, como ubicar temporalmente el Museo arqueológico y etnográfico

Ahora ya tenemos a nuestro alcalde declarando a la prensa que está inmerso en negociaciones para su adquisición. Pero una vez pasada la tormenta estoy seguro que volverán a las andadas y volverán a dejar dormido el tema, que es lo que mejor saben hacer, a ver si hay suerte y se cae esa mezquita tan molesta. Pero bueno, ahí estaré para ir dando empujoncitos.
Lo más importante de todo es que a pesar de tenerlo todo en contra, con constancia y tenacidad se pueden conseguir muchas cosas.

Al fin y al cabo, yo no gano nada con todo esto. Realmente, y pese a quien pese, es Bédar la que ha ganado. La mezquita es de Bédar y para Bédar debe ser.

Para finalizar este tema adjunto algunas cosillas que tenía publicadas en mi antigua página web, además de los bocetos que hice en su momento (creo que por 2004), cuando la mezquita no importaba a nadie. Solo quiero añadir a lo que dije en su momento es que se trata de una mezquita-fortaleza, al igual que la iglesia de Bédar era una iglesia-fortaleza, donde los musulmanes se escondían cuando atacaban asaltantes cristianos. De ahí la austeridad en la decoración y la solidez de la construcción.

El edificio impresiona por su austeridad, los fuertes muros de mampostería de piedra y ladrillo dan un aspecto de solidez. En la fachada principal se observa una entrada con un arco de medio punto con un alfiz de ladrillo que sobresale ligeramente de la fachada en el cual no se aprecian restos de ningún tipo de decoración. Las fachadas laterales son anodinas, solo hay una pequeña ventana rectangular en la fachada izquierda.

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La sala de oración es un espacio rectangular dividido en tres naves por dos sencillos arcos de medio punto. Hay dos aberturas en sendas naves laterales que dan paso a la parte posterior de la mezquita, también rectangular y más pequeña donde se instalaron los atroces para el almacenamiento de la oliva. El interior está bastante deteroriado, por los largos años de uso como almazara y por su posterior abandono. En la actualidad está cubierto de matojos y es usado como trastero para muebles viejos entre los cuales se pueden ver todavía los diferentes elementos que componían la almazara.

No queda ni rastro de las cubiertas originales, debió estar provista de una cubierta a dos a dos aguas provista de teja curva o árabe. Posteriormente fue provista de otra cubierta más baja que cuya parte central se acabó derrumbando, todavía se mantiene el de las naves laterales. Esta techumbre posterior cruza a nivel de la ventana lateral, tal y como se puede observar en la fotografía que acompaña a este texto. en la estancia posterior de la mezquita se pueden observar dos cubiertas a diferente nivel, aproximadamente el tercio derecho tiene una techumbre que comienza en la parte más alta parte del muro posterior de la sala de oración, en los dos tercios de la izquierda comienza en cambio a un nives más bajo del mismo muro.

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Hay todavía muchos lugareños que recuerdan como funcionaba esa almazara. Según recuerdan, las bestias cargadas con las olivas pasaban por la anteriormente citada puerta en su parte lateral, una vez dentro y por medio de una abertura a la izquierda pasaban a un pasillo donde se encontraban una serie de recipientes llamados “atroces”, en ellos se almacenaba la oliva, a la espera de que le llegara su turno para ser convertida en aceite.

Al fondo de la nave principal se encontraba el molino, con tres piedras cónicas y que, movidas por una mula o burro, trituraba la oliva que se iba colocando sobre la solera. La pulpa resultante se colocaba en unos cojines fabricados con esparto esparto, eran redondos y con un agujero en medio que encajaba con el tornillo de la prensa, sus bordes se curvaban hacia arriba formando un fondo de saco donde se colocaba la pulpa. Se colocaban varios de estos cojines en el tornillos de la prensa, que se encontraba más hacia el centro de la nave y una vez así dispuestos varios hombres se encargaban de accionar la prensa obteniendo del prensado un líquido que iba a caer a un depósito situado al pie de la prensa.

Una vez prensada la pulpa el líquido resultante se lavaba con agua caliente para separar el aceite de los turbios, para calentar el agua se disponía de una caldera que era alimentada con leña o con la sipia resultante del prensado que quedaba en los cojines. Los turbios se echaba por una acequia que pasaba por un agujero practicado en la vieja entrada tapiada de la mezquita e iba a parar al exterior. Estos turbios podían ser recogidos para hacer jabón. El aceite se guardaba en unos cántaros de aceite de hojalata que se usaban para su transporte pues eran más resistentes en caso de caídas evitando en tales casos la pérdida del preciado líquido.

Se podía pagar al almazarero con una parte del aceite (la maquila) o en dinero, y el dueño del aceite se llevaba la sipia, si no se había gastado para calentar el agua ya que algunos llevaban leña para tal menester, que podía ser utilizada como pienso para el ganado (para cerdos o gallinas, mezcladas con harina de cebada o de maíz) o también como abono.