Bédar: 1/8 de dirham nazarí

Nos envían las fotografías de otra pieza numismática procedente de Bédar. Son varias las monedas de época hispano-árabe que parecen haberse encontrado en Bédar a lo largo del tiempo, pero nunca habíamos podido analizar ninguna de ellas… hasta ahora.

 

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Se trata de una diminuta pieza cuadrada de plata de, por lo que nos indican, 9 x 8,5 mm y de 0,2 gramos solamente. Parece proceder de un paraje muy cercano al castillo de la localidad. Un estudio de las fotografías releva rápidamente que se trata de una fracción de 1/8 de un dirham nazarí, muy mal acuñado como suelen ser las monedas de este tipo por la zona, un tipo de moneda rara pero en ningún modo fuera de lugar.

octavo dirh

Las leyendas están muy descentradas, por lo que gran parte de las mismas están fuera del cospel, pero por su tamaño corresponden bien a una moneda de 1/8 acuñada como tal y no a una moneda de más valor recortada. En la primera área aparecen dos líneas de una leyenda religiosa (tenía tres a pesar de su pequeño tamaño). En la segunda área aparece claramente una abreviatura típica en las monedas nazaríes y, afortunadamente, parte de la ceca, concretamente la terminación “ta” de Garnata lo que nos identifican la moneda como acuñada en Granada.

Sorprenden estas diminutas fracciones de moneda de plata. Si la vemos comparada en con un medio dirhem (de la vecina Serena), con un tamaño parecido a nuestro centavo de euro, podemos apreciar mejor su tamaño:

comparacionMontaje para comparar el tamaño de 1/8 de dirham de Bédar con 1/2 de dirham de Serena.

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La abreviatura que se aprecia en la segunda área es muy típica de las monedas nazaríes. Se trata de la abreviatura de ta’ala” (ensalzado sea).

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Numismática Bédar (2): el 1/2 dirham de plata nazarí

Seguimos con una segunda parte sobre numismática.

Ya sé que hace tiempo que no doy otras noticias más “actuales” pero, sinceramente, no hay muchas noticias que dar. Las fiestas transcurrieron dentro de lo esperado. También ha llovido mucho estos días (que falta hacía), por suerte sin que se produjeran desperfectos por el agua como otras veces. Por otro lado, se reiniciaron las conversaciones (o reuniones, o lo que sea) con los propietarios afectados por el proyecto de la urbanización en la Meseta que ya comenté anteriormente… vistos los resultados, tengo dudas muy serias sobre la viabilidad de volver a los viejos tiempos en los que se construían casas y urbanizaciones como si nada. ¿Es que no hemos aprendido nada de lo que ha pasado?

Y hablando sobre urbanizaciones, en algo sí que somos los número 1… concretamente en parcelas sin ningún uso concreto. Concretamente, el 87% de las parcelas del término municipal del pueblo no se usan para ningún tipo de actividad, ni agrícola, ni industrial ni urbano. Nos sigue de cerca Turre (83%) y a más distancia Garrucha (75%). Lo que yo decía, campeones en no hacer nada. Además, sospecho que la mayor parte del 13% que sí tiene un uso, es urbano. Igual con la nueva urbanización de la Meseta llegamos al 15%. Lean si quieren la noticia aquí:

http://www.elalmeria.es/article/almeria/1856429/mas/territorio/provincial/son/parcelas/sin/ningun/uso/concreto.html

Pero vayamos al tema que nos ocupa. Siguiendo el anterior post, sobre maravedís resellados del siglo XVII, veremos ahora tres ejemplos de 1/2 dirham de época nazarí. Tampoco son piezas de especial interés numismático, pero conocemos su procedencia, algo que lo que carecen casi todas las monedas que circulan entre los coleccionistas. Éstas proceden de Bédar, y más concretamente de Serena, población independiente de la de Bédar en época nazarí.

Aunque parezca increíble, las tres monedas pertenecen a un mismo tipo, descrito en la obra de Medina como nº 266, medio dirham de plata de 14 mm y 0,84 gramos de peso. Las leyendas que portaban eran éstas:

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Podían tener diversas cecas (lugar donde se fabricaban), la más frecuente Granada, pero también Guadix, Almería y Ceuta. No tenían fecha ni se indicaba por qué rey nazarí fueron acuñadas.

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El ejemplar de mejor calidad y mas cercano al “estándar” que se recoge en la obra de Medina. Se leen bien la primera línea, bastante mal la segunda y la tercera es ilegible (precisamente donde estaba la ceca). No es que esté muy desgastada, seguramente no se leyó nunca por una mala acuñación. La moneda está perforada, se cree que para ser utilizada como amuleto por las leyendas religiosas que generalmente portaban estas monedas. Eso pudo haber reducido algo el peso en plata total de la moneda, que era lo que daba realmente el valor. Peso 0,73 gr, 13 mm.

Destaca la mala factura de estas monedas, muy descentradas, mal acuñadas, mal recortadas y algunas con una plata que parece contener algo de cobre. No es de extrañar, los últimos periodos del reino nazarí fueron de todo menos fáciles. El felus (divisor de cobre) aparecido con estas monedas de plata nos ayuda a situarnos en el contexto histórico. Estos felus solían llevar la fecha en una de sus caras y, a pesar del mal estado de conservación, en el de Serena se observa claramente parte de la fecha: 879 de la Hégira, lo que equivale al 1474 dC. Ésto nos situa en la última época del reino nazarí, bajo el reinado de Ab? al-Hasan ‘Ali ben Saad (Mulhacén). Fue una época de razzias y guerras de frontera, en la que Bédar llegó a ser ocupada por tropas cristianas durante un periodo de tiempo y tuvo que convivir con una Serena todavía musulmana, antes de ser recuperada de nuevo por las tropas nazarís.

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Se trata de 1/2 de plata, roto por la mitad (seguramente al intentar perforarla con un punzón). Se pueden leer parcialente las dos primeras líneas del texto, lo que permite su clasificación. Peso 0,26 gr (muy inferior, al estar rota), 11-13 mm).

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Ésta es la más rara de los tres ejemplares. Se pueden leer las tres líneas de texto por ambas caras, pero parcialmente, lo cual parece ser debido más a una mala acuñación que a desgaste. Presenta una sola perforación, puede que con un estilete. En el texto se puede seguir el indicado por Medina en su catálogo, pero en la ceca no parece que se trate de la de Granada. La “oI” que se ve en la ceca podría indicar que se trata de la de Almería. Destaca también una extraña grafía (imagen de la derecha, abajo a la izquierda)que no parece una letra, más bien un dibujo esquemático. Peso 0,74 gr, 11×17 mm.

Una historia de castillos y atalayas

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Representación del castillo roquero de Bédar.

No es mi intención la de realizar ningún estudio arqueológico ni escribir la historia de Bédar y Serena, pero no puedo evitar interesarme por el tema. Así que sigo con el tema a riesgo de que me vuelvan a calificar de “erudito local”, término que no me gusta en absoluto y que todavía sigue desprendiendo ese tufillo a elitismo tan característico de determinados profesionales académicos dedicados al estudio de esa “historia general”. No creo que Bédar necesite que nadie “exalte” sus glorias, ni que hayan pasado por aquí los fenicios o romanos para sentirnos más importantes, ni tampoco que haya sido el lugar de origen o de estancia de personajes importantes. Claro que, de cara a una proyección turística del pueblo, no estaría mal que Aníbal hubiera descansado en Bédar en su viaje hasta Roma, o que Cneo Pompeyo parara en Bédar a comer. Pero la verdad es que no se tiene ni idea sobre su origen.

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Representación del castillo roquero de Serena.

Ya que parece que Bédar, como “ente” histórico local no tiene mucho que aportar a la historia “general” (exceptuando las pinturas de la Basalta, que parece que tienen algo que aportar al arte pictórico andalusí en el contexto hidráulico), yo me pregunto qué tiene que aportar lo que se sabe de la historia “general” a la historia local de Bédar. Es decir, ¿puede ayudarme de alguna manera lo que se sabe o se ha estudiado hasta ahora a interpretar lo que en Bédar hay? Algunos datos sí que se pueden extraer de la gran cantidad de artículos de académicos profesionales y libros sobre el tema que existen.

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Cima amesetada del cerro donde se encuentran los restos del “castillo de los moros” o castillo nazarita de Bédar.

Tampoco cabe esperar que se emprenda, ni a corto ni a medio plazo, ningún tipo de estudio arqueológico en Bédar-Serena. Parece que la falta de presupuesto y la poca relevancia para la “historia general” son determinantes. No creo que el hallazgo, hace relativamente poco, de un castillo de época nazarita desconocido y una atalaya en Serena, cambiarán esta realidad.

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Restos de cerámica superficial en el castillo de Serena.

Bédar y Serena formaron parte de la frontera del reino de granada durante los siglos XIV y XV. Fue durante el reinado del rey de Granada Muhammad V que se construyeron y repararon la mayor parte de las fortalezas de la frontera. Cada núcleo de población, por pequeño que fuese, debía disponer por lo menos de una torre de refugio para la población. Una serie de atalayas vigilaban la posible llegada de tropas enemigas.

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Otros restos superficiales del castillo de Serena. Algunas monedas de época nazarí, anillos, una contera de estilete, un clavo de atalaje, una punta de virote de ballesta, botones, etc.

Sin duda fueron tiempos difíciles, los ataques cristianos se cebaban especialmente sobre las poblaciones de la frontera. Se sabe que en 1436 las tropas murcianas ocuparon varias plazas nazaritas, entre ellas Bédar. Pero no Serena. Bédar fue recuperada por las tropas nazaritas entre 1446 y 1447, bajo el reinado de Muhammad X “El Cojo”.

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Algunos fragmentos de cerámica incisa superficial del castillo de Bédar.

Sin embargo, y pese a la cercanía, desde el castillo de Serena no se tenía contacto visual con el de Bédar, debido a la orografía del terreno. Debía haber, por lo tanto, alguna atalaya que permitiera esta comunicación. El lugar más probable para su ubicación era el del cerro de la Cruz, desde donde además se podía controlar el camino entre Bédar y Serena, que seguía después en dirección a Sorbas. Allí encontramos recientemente los restos de una atalaya, desde la que se podía ver directamente el castillo de Serena, pero no el de Bédar. Desde donde estaba ubicada esta atalaya sí que se puede observar, hoy en día, el pueblo de Bédar y el cerro del Pecho. Algún autor ha comentado, alguna vez, la posibilidad de que en este cerro existiera alguna antigua atalaya. Esta suposición se basa en el hecho de la presencia de restos de cerámica medieval en la cima. Yo mismo pude comprobar que, en efecto, hay bastantes restos de cerámica en esta ubicación, muy similar a lo que se puede encontrar en los castillos.

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Otros restos superficiales del castillo de Bédar: fragmentos de cerámica esgrafiada al manganeso, considerada de lujo. También unas pinzas dentadas, un instrumental médico que se utilizaba para pequeñas intervenciones en la piel, como la extracción de cuerpos extraños. También podemos ver una punta de flecha de sección cuadrangular.

La ubicación de la atalaya del cerro de la Cruz, desde la que no se podía ver el castillo de Bédar pero sí este cerro, apoya la hipótesis de la existencia de esta segunda atalaya. Con ambas atalayas quedaban conectados los dos castillos, de manera que pudieran alertarse mutuamente si había problemas.

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En las fotografías superiores: atalayas de vigía del castillo de Teresa, en la vecina sierra Cabrera. Desde ella se tenía una amplia panorámica del curso del río Aguas y la sierra de Bédar al fondo.

Finalmente, Vera capituló en 1488 ante el rey don Fernando, y tras Vera hicieron lo mismo todas las villas y alquerías de la zona. El Macarche, por Bédar y Almaf Canif por Serena, se entregaron al rey Don Fernando.
Tras la conquista, las fortalezas de Bédar y Serena fueron derribadas para evitar que fueran utilizadas de sublevación. Ahí acaba la historia conocida de estas fortalezas.

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Restos de la atalaya del cerro de la Cruz.

El castillo de Serena fue olvidado durante mucho tiempo hasta que hace unos años, y siguiendo las pistas que daba el libro de Repartimiento y Apeo, fue de nuevo redescubierto. De ahí que en superficie se hayan encontrado más objetos de metal que no en Bédar. Destaca la presencia de más fragmentos de cerámica esgrafiada al manganeso, que se utilizaba especialmente para el servicio del agua y que podría considerarse como de lujo. Hay que señalar también el hallazgo de una pieza de instrumental médico en el castillo de Bédar, en concreto unas pinzas dentadas, que se utilizaban para pequeñas operaciones sobre la piel.

Todos estos objetos que hablan de tiempos complicados, pobreza y guerra: puntas de flecha y virotes de ballesta, escorias de hierro, fragmentos de plomo, anillos, una contera de estilete… También algunas monedas, feluses (uno con la fecha de 1474) y dirhams nazarís perforados (posiblemente usados como adornos o amuletos). También se han encontrado entre los restos superficiales de los castillos dos herraduras y un clavo de atalaje, los caballos eran una de las posesiones más caras.

Para acabar, presento algunas fotografías de los restos superficiales del castillo de Serena. El hecho de que no se conociera su existencia explica el hecho de que se hayan encontrado muchas más piezas metálicas en superficie que no en Bédar, a pesar de que la zona ha sido también afectada por pequeñas obras. La destrucción de este castillo por las tropas cristianas se hizo a conciencia, la superficie está ocupada por escombros y restos de los paramentos de lo que debió ser el aljibe, y tan solo quedan pequeños fragmentos de la muralla y de lo que parece que fue un torreón. Como resultado, es muy difícil reconocer que allí hubo un castillo si no fuera por los restos de cerámica, parece una cima más de uno de los cerros.

En comparación, el castillo de Bédar se encuentra completamente libre de escombros, pues son muchos años de ir allí a la búsqueda del “tesoro de los moros” y de utilizar las piedras en caballones y otras construcciones. Varias son las cosas que se dice que se han encontrado allí, muchas simples leyendas sin fundamento, y muy complicado encontrar algunos restos que se sepa, con un razonable grado de seguridad, que provienen de este castillo. Sin embargo, el castillo de Bédar conserva su aljibe y muchos más restos de muros que el de Serena, cosa que lo hace mucho más interesante de visitar.

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Nueva torre vigia nazari

Sigue siendo emocionante encontrar cosas nuevas, pero la sierra de Bédar no deja de dar sorpresas. Últimamente he estado contando muchas cosas respecto a la recién constituida asociación de amigos del Argar-Fuente Álamo, y contaré muchas más, pero hoy toca volver a Bédar.

Los importantes restos de la cultura del Argar están llamados a ser un foco importante de atracción turístico-cultural a esta región de Almería. Hay que evitar caer en localismos sin sentido. Aunque los yacimientos más importantes están en Antas, lo que es bueno para Antas, lo es también para Bédar, y lo es bueno para Antas y Bédar, lo es para toda la comarca. Creo que es muy importante que todos los pueblos y ciudades circusncritos en el antiguo área de extensión de la cultura del Argar, se animen a participar en el proyecto, y con más razón Bédar, donde también se pueden encontrar enterramientos de esta época, y donde se encuentran una de las minas de cobre que, sin duda, utilizaron.

Pero a parte de esto, cada localidad ha de saber cuidar y poner en valor su patrimonio propio, pues todo nuevo patrimonio puesto en valor, enriquece el ya de por sí enorme patrimonio que tenemos en común.

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Dicho esto, presentamos un nuevo resto arqueológico, es de suponer que de época nazarita, en Bédar. Durante el reino nazarí de Granada, Serena y Bédar eran dos localides independientes, con sus correspondientes castillos y mezquitas. Bédar y Serena estuvieron, durante un tiempo, en la frontera de este reino. Tuvieron, por tanto, que sufrir todos los inconvenientes que eso suponía, incluidas las razzias cristianas.

Debieron disponer, por lo tanto, de puestos de vigía, como ocurría en toda la frontera. De estas atalayas de vigía hay muchos ejemplos en la antigua frontera nazarí. En Bédar, en concreto, se sabe que a parte del castillo “hisn”, había una atalaya en el cerro del pecho. La presencia de restos de cerámica medieval así lo atestigua, pero no queda nada de la construcción original tras la construcción en el lugar de una pequeña ermita y, posteriormente, los efectos la explotación minera.

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¿Y que pasaba con Serena? Serena, escondida en su barranco, está muy bien oculta. Desde su “hisn” se tiene una buena panorámica de cualquier peligro que pudiera venir desde el río Jauto, vía natural de acceso, pero por la disposición de la sierra no permitía contemplar al pueblo vecino.

Partiendo de la premisa de que tenía que haber algún tipo de contacto visual entre ambos pueblos, empezamos a sospechar de que podría haber existido una atalaya “de contacto” entre ambas. Dada la orografía, identificamos la posición más probable, fuimos y… bingo.

No nos sorprendió saber a posteriori de que en el pueblo ya se hablase de que “allí hay algo”, pasó lo mismo con las pinturas murales de la Basalta. El caso es que subí, junto a José Francisco Gallardo, a dicha posición, y encontramos lo que en este post mostramos.

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Se trata de los restos de una construcción rectangular de 7 metros x 4,2 metros, junto a una de las cimas. Sobre lo que parece una plataforma rectangular, se encuentran los restos de unas estructura rectangular u ovalada, construida con mampostería seca (no encontramos restos de argamasa). La presencia de restos de cerámica medieval (vasijas de almacenamiento y otras) no dejaba dudas sobre su origen. Dejo ya para los arqueólogos, si es que a alguno le interesa, la interpretación de estos restos.

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Desde ese punto no se puede ver el hisn Bédar, pero sí el cerro del pecho y la propia Bédar, por lo que en su tiempo tendría contacto visual directo con la atalaya de Bédar. Por el otro lado, se tenía contacto visual también con el hisn Serena. De esta manera, con una pequeña guardia en esta atalaya, cualquier aviso de peligro en uno u otro pueblo, era rápidamente transmitido al pueblo vecino, para que pudieran refugiarse en el castillo o en la mezquita fortaleza.

MEZQUITA DE SERENA

Es estupendo poder leer la noticia que sigue:

La ermita de La Serena, cerca de ser declarada BIC
Europa Press [ 25/09/2011 – 0:12: ]

La Delegación Provincial de Cultura de Almería ha sometido a información pública el procedimiento de inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bien de Interés Cultural (BIC), de la Ermita de La Serena en el término municipal de Bédar, según indica el anuncio publicado este miércoles en el BOJA.

Así, dado que se encuentra en tramitación el procedimiento para la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, y dado el estado en que se encuentran las actuaciones, se anuncia la apertura de un período de información pública, de forma que el expediente se expone en la Delegación durante un mes.

Según expresa el anuncio, las personas interesadas en conocer dicho expediente pueden acudir a partir de este jueves a consultarlo y examinarlo, de forma que también podrán formular alegaciones si lo estiman pertinente. El lugar de exhibición es la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura.

Recuerdo que todo esto empezó cuando publiqué en este mismo blog una fotografía en la que aparecía la mezquita con un cartel de “en venta”, indignado por el hecho que se pusiera en venta un bien histórico del pueblo porque el ayuntamiento no se interesaba en su compra. A partir de ahí se interesó la prensa, llegó a diferentes organismos interesados en la protección del patrimonio histórico y… voilà, se hizo el milagro.

Y ¡oh sorpresa! justo desde que saltó el tema a la prensa, el alcalde se excusó diciendo que los propietarios pedían mucho dinero y que por eso no la habían comprado, pero yo ya había podido comprobar por mí mismo que tampoco habían puesto interés en negociar con ellos; por entonces era todavía concejal de Bédar y pude experimentar como el alcalde eludía mis preguntas y peticiones al respecto de la mezquita y otros temas en un famoso pleno del que ya hablé en su momento (todavía no me ha contestado, por cierto.) Por todo esto me sorprende leer en la prensa como afirma sin ningún pudor que la mezquita siempre ha sido una prioridad para su gobierno. Pues menos mal. Vivir para ver.

Pues bien, la mezquita ya va camino de ser BIC, y me alegro por la parte que me toca, y sobretodo porque es una de las cosas que en su momento prometimos hacer cuando Levante Sostenible era todavía un partido político en activo, y recuerdo exactamente lo que dijimos entonces en nuestro programa:

Mezquita de Serena
Desde el Ayuntamiento se realizarán negociaciones tendentes a la adquisición para el pueblo de la antigua mezquita/iglesia de Serena, o bien a proceder a su expropiación mediante justiprecio establecido por tasadores imparciales. Queremos restaurar este edificio, declararlo BIC y darle una aplicación, como ubicar temporalmente el Museo arqueológico y etnográfico

Ahora ya tenemos a nuestro alcalde declarando a la prensa que está inmerso en negociaciones para su adquisición. Pero una vez pasada la tormenta estoy seguro que volverán a las andadas y volverán a dejar dormido el tema, que es lo que mejor saben hacer, a ver si hay suerte y se cae esa mezquita tan molesta. Pero bueno, ahí estaré para ir dando empujoncitos.
Lo más importante de todo es que a pesar de tenerlo todo en contra, con constancia y tenacidad se pueden conseguir muchas cosas.

Al fin y al cabo, yo no gano nada con todo esto. Realmente, y pese a quien pese, es Bédar la que ha ganado. La mezquita es de Bédar y para Bédar debe ser.

Para finalizar este tema adjunto algunas cosillas que tenía publicadas en mi antigua página web, además de los bocetos que hice en su momento (creo que por 2004), cuando la mezquita no importaba a nadie. Solo quiero añadir a lo que dije en su momento es que se trata de una mezquita-fortaleza, al igual que la iglesia de Bédar era una iglesia-fortaleza, donde los musulmanes se escondían cuando atacaban asaltantes cristianos. De ahí la austeridad en la decoración y la solidez de la construcción.

El edificio impresiona por su austeridad, los fuertes muros de mampostería de piedra y ladrillo dan un aspecto de solidez. En la fachada principal se observa una entrada con un arco de medio punto con un alfiz de ladrillo que sobresale ligeramente de la fachada en el cual no se aprecian restos de ningún tipo de decoración. Las fachadas laterales son anodinas, solo hay una pequeña ventana rectangular en la fachada izquierda.

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La sala de oración es un espacio rectangular dividido en tres naves por dos sencillos arcos de medio punto. Hay dos aberturas en sendas naves laterales que dan paso a la parte posterior de la mezquita, también rectangular y más pequeña donde se instalaron los atroces para el almacenamiento de la oliva. El interior está bastante deteroriado, por los largos años de uso como almazara y por su posterior abandono. En la actualidad está cubierto de matojos y es usado como trastero para muebles viejos entre los cuales se pueden ver todavía los diferentes elementos que componían la almazara.

No queda ni rastro de las cubiertas originales, debió estar provista de una cubierta a dos a dos aguas provista de teja curva o árabe. Posteriormente fue provista de otra cubierta más baja que cuya parte central se acabó derrumbando, todavía se mantiene el de las naves laterales. Esta techumbre posterior cruza a nivel de la ventana lateral, tal y como se puede observar en la fotografía que acompaña a este texto. en la estancia posterior de la mezquita se pueden observar dos cubiertas a diferente nivel, aproximadamente el tercio derecho tiene una techumbre que comienza en la parte más alta parte del muro posterior de la sala de oración, en los dos tercios de la izquierda comienza en cambio a un nives más bajo del mismo muro.

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Hay todavía muchos lugareños que recuerdan como funcionaba esa almazara. Según recuerdan, las bestias cargadas con las olivas pasaban por la anteriormente citada puerta en su parte lateral, una vez dentro y por medio de una abertura a la izquierda pasaban a un pasillo donde se encontraban una serie de recipientes llamados “atroces”, en ellos se almacenaba la oliva, a la espera de que le llegara su turno para ser convertida en aceite.

Al fondo de la nave principal se encontraba el molino, con tres piedras cónicas y que, movidas por una mula o burro, trituraba la oliva que se iba colocando sobre la solera. La pulpa resultante se colocaba en unos cojines fabricados con esparto esparto, eran redondos y con un agujero en medio que encajaba con el tornillo de la prensa, sus bordes se curvaban hacia arriba formando un fondo de saco donde se colocaba la pulpa. Se colocaban varios de estos cojines en el tornillos de la prensa, que se encontraba más hacia el centro de la nave y una vez así dispuestos varios hombres se encargaban de accionar la prensa obteniendo del prensado un líquido que iba a caer a un depósito situado al pie de la prensa.

Una vez prensada la pulpa el líquido resultante se lavaba con agua caliente para separar el aceite de los turbios, para calentar el agua se disponía de una caldera que era alimentada con leña o con la sipia resultante del prensado que quedaba en los cojines. Los turbios se echaba por una acequia que pasaba por un agujero practicado en la vieja entrada tapiada de la mezquita e iba a parar al exterior. Estos turbios podían ser recogidos para hacer jabón. El aceite se guardaba en unos cántaros de aceite de hojalata que se usaban para su transporte pues eran más resistentes en caso de caídas evitando en tales casos la pérdida del preciado líquido.

Se podía pagar al almazarero con una parte del aceite (la maquila) o en dinero, y el dueño del aceite se llevaba la sipia, si no se había gastado para calentar el agua ya que algunos llevaban leña para tal menester, que podía ser utilizada como pienso para el ganado (para cerdos o gallinas, mezcladas con harina de cebada o de maíz) o también como abono.