Bédar-Neufchef: cuando la madera canta (quand le bois chante)

En el día de ayer realizamos una visita al museo de las minas de hierro de Neufchef, en la Lorraine francesa, acompañados de Christian Hibsch y uno de los alumnos que participaron en el último stage en Bédar, Thomas Pesenti. El objetivo era el de conocer un modelo de musealización minera y de un centro de interpretación-museo, de cara a recoger ideas para la musealización de una mina en Bédar. Aunque las diferencias entre ambas zonas mineras es evidente, desde el tipo de yacimiento minero hasta el histórico minero, también existen muchas similitudes y sobre todo, interesa cómo han conseguido organizar y gestionar un museo de este tipo.

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Entrada de transporte principal de las minas de Neufchef, 1990.

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Preparación a la visita, hay cascos para niños también.

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Stock de cascos y material de seguridad para visitas en la Casa de la Juventud de Bédar. Es curiosa la similitud, parece que cada vez nos acercamos más.

En una pequeña conversación con Antoine Bach, director del museo y antiguo minero, nos contó como las minas de hierro de la zona de Lorraine, explotadas desde la Edad Media, pasó por las mismas fases que las de Bédar: primera fase de explotación local, modernización a finales del siglo XIX, las crisis de las Guerras mundiales, etc. La principal diferencia es que en estas minas, tras el inicio de la importación de mineral de hierro, de mejor ley y a precio de coste más barato procedente del continente africano, se intentó mantener la producción minera modernizando las minas y optimizando la extracción de mineral, por lo que las minas se mantuvieron en producción hasta el cierre de la última en 1997, tras un largo declive en el que las empresas  mineras (y los mineros) perdieron la lucha para mantener las minas abiertas. En Bédar, sin embargo, las minas cerraron en los años setenta, incapaces de afrontar la modernización necesaria para mantener la competitividad de precios frente al mineral de hierro africano. El máximo de mecanización en Bédar en el punto de vista de la explotación fue el de la compra de al menos una paletizadora y algunas locomotoras diésel para el transporte de vagonetas.

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Aspecto del museo de las minas de Neufchef.

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El museo cuenta con la impresionante colección Armand Willaume de equipamiento de iluminación, con 25o candiles, carburos, lámparas de seguridad, lámparas de señalización, etc.

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Imágenes de Santa Bárbara veneradas por los mineros de la mina de Lorraine y recogidas en el museo.

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También cuenta con una impresionante colección de 43 modelos reducidos de diferentes vagonetas y locomotoras de Emile Kreins. Las reproducciones son una excelente calidad.

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Alguno de los elementos mineros más antiguos que se exponen en el museo. Restos de cerámica medieval, una tégula romana, algunas herramientas antiguas y restos de fundición.

Según nos comentó M. Bach, cuando ya veían que la guerra estaba perdida y que las minas cerrarían, un grupo de mineros se reunieron para transformar en museo lo que entonces todavía era una mina activa, eligiendo para ello las minas de Neufchef y Autmez. Estos mineros se asociaron en la AMOMFERLOR (Association mémoire ouvrière des mines de fer de Lorraine). Esa es otra de las diferencias importantes con las minas de Bédar, que tras el cierre definitivo en los años setenta, todo el material fue vendido o desapareció. En Neufchef y Autmez, cerca de la ciudad de Metz, a pesar de encontrarse con dificultades inicialmente, estos mineros consiguieron el apoyo del ayuntamiento, recibiendo las subvenciones necesarias para la construcción del museo-centro de interpretación (con su propio restaurante), la musealización de la mina y el acondicionamiento de material y equipamiento minero restante. Una subvención anual ayuda a mantener la actividad.

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Entrada de los visitantes a la mina de Neufchef.

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Las explicaciones dentro de la mina.

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Vagoneta de madera, uno de los primeros modelos utilizados en estas minas.

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Máquina de carga, con este tipo de maquinaria empezó la modernización en la explotación en estas minas, para poder competir con el mineral procedente de las minas africanas. En Bédar también llegaron a utilizarse «paleadoras» como ésta, al menos nos consta la utilización de una de ellas en Júpìter. La máquina, accionada con aire comprimido, avanzaba por los raíles arrastrando una o dos vagonetas, cargando rápidamente el mineral en las vagonetas gracias a la pala.

El resultado lo dice todo, el museo es muy recomendable, con numerosas maquetas y material audiovisual que ayuda a comprender el funcionamiento y un restaurante totalmente funcional en el que se come más que bien y a un muy buen precio (para lo que son los precios por esa zona). La entrada, de 8 euros para adultos, da derecho a una visita al museo y una visita guiada a la mina.

Entre las muchas explicaciones del trabajo minero, se incluye el encendido de un típico carburador. Muchos de nosotros tenemos o hemos visto carburadores, pero nunca hemos visto uno funcionar. Pudimos experimentar el olor típico del carburo y el del acetileno cuando se le añade el agua. Sencillamente impresionante, tal y como pueden ver en el video.

Lo mejor, sin duda, la visita a la mina. Guiados por un antiguo minero, nos lleva desde la parte más antigua de la mina hasta la más moderna, mostrando la evolución de los sistemas de explotación, desde el simple pico a la más moderna maquinaria de explotación, con un amplio repaso a todo lo que es importante en una mina: explosivos, drenaje del agua, iluminación, transporte, purgas de techos, entibación, etc.

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En el exterior se expone numeroso material procedente de las minas, entre ellos compresores portátiles para desagüe, perforadoras automáticas, apisonadoras, locomotoras eléctricas, máquinas de carga, de transporte de estrío…

La visita no solo nos ha aportado muchas ideas de cómo musealizar las minas de Bédar, además, y por sorprendente que parezca, nos ha dado algunas respuestas a algunas cosas observadas en las minas de Bédar para las cuales no teníamos respuestas satisfactorias. Una de ellas es la presencia de troncos de árboles en algunas de la minas antiguas. En un principio tomamos dichos «palos» como un sistema de entibación. Evidentemente, ni el más tonto puede creer que un simple tronco puede sostener un techo de una galería, por lo que esta explicación para estos «troncos» era más que insatisfactoria, sobre todo porque la madera empleada es claramente importada ¿por qué importar madera? ¿para qué servían estos troncos?. Conocíamos historias de entibaciones para «dar seguridad» a los mineros, procedentes de las minas de Gádor, en la que se instalaba una precaria entibación más que por su eficacia por su efecto tranquilizador de los mineros que en ella trabajaba. Pero en Bédar no es el caso. No tardarmos en reparar la presencia de los mismos troncos (emplados de idéntica manera en Bédar), y el guía nos dio la respuesta que habíamos buscado.

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En Bédar cada vez más nos acercamos a este obtetivo, ya tenemos seleccionadas las minas y se han realizado importantes trabajos de cartografía y planificación. Para estos trabajos ha sido vital la ayuda y colaboración de los profesores y alumnos de la universidad de Nancy que hace 4 años realizan estancias en Bédar. En las fotografías superiores vemos la entrega del material de seguridad de la estancia de 2017 y a Christian Hibchs e Ine Thijs en la entrada de la Casa de la Juventud de Bédar.

Efectivamente, es un elemento de seguridad en las minas, pero no de la forma en que creíamos. Nos contó el guía que los troncos eran de una madera específica, de abeto. El motivo de usar esta madera era su resistencia a la humedad y por tardar mucho en pudrirse, pero sobre todo es porque esta madera suele crujir ostensiblemente cuando empieza a romperse. De esta manera, cuando estos pilares empieza a crujir, es decir «quand le bois chante», cuando la madera canta, los mineros sabían que esa zona iba a hundirse y tenían tiempo de salir. Los desprendimientos en la mina eran la causa más frecuente de muerte, por lo que los trabajos de inspección y purga de los techos eran vitales. Posteriormente instalaron un sistema de «sujeción suspendida» por medio de unos tornillos de 1,5-2 metros, tecnología importada de norteamérica, que disminuyó drásticamente el riesgo de desprendimientos.

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Vagonetas dentro de una galería de la mina de Neufchef. Obsérvese el tronco a la izquierda. No se trata de un elemento de entibación, es un sistema de seguridad que avisaba a los mineros en caso de riesgo de hundimiento.
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Troncos de madera, realmente un sistema de seguridad que avisa en caso de riesgo de hundimiento. Mina Júpiter.

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De nuevo, uno de estos troncos «de seguridad», en esta ocasión parcialmente cubierto por obras de mejora de época de Hierros de Garrucha. Mina Júpiter.

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De nuevo, pilones «de seguridad», estra vez en la mina Pobreza.

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Aunque parezca que han colocado este tronco para «sujetar» el muro lateral, realmente servía para avisar en caso de riesgo de derrumbe. Puede tratarse también de abeto, como en las minas de Neufchef, importadas desde Francia o Alemania. El caso es que el tronco lleva ahí desde principios del siglo XX.

Este tipo de sistema de seguridad lo encontramos en Bédar en algunas minas, especialmente las más antiguas, como Pobreza, Júpiter y la Higuera. Data, como en las minas de Neufchef, de finales del XIX y principios del siglo XIX, hasta después de la Gran Guerra. En Bédar, los mineros también estaban atentos al estado de estos pilares, y si la madera «empezaba a cantar» también se daban prisa en salir antes de que todo se hundiera.

El Ideal: Universitarios franceses realizan un nuevo curso de geología en Bédar.

Como siempre, interesante artículo de Jennifer Simon, publicado hoy en el Ideal. Este año la visita ha sido posible gracias a los promotores, el Ayuntamiento de Bédar y las asociaciones Bédar Sostenible y Asociación Amigos El Argar. Les esperamos de nuevo el año que viene.

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Aquí reproducimos el artículo completo:

Universitarios franceses realizan un nuevo curso de geología en Bédar.

Por cuarto año, estudiantes eligen las minas y sierras de la zona para sus trabajos y el pueblo recibe «turistas» y estudios de su patrimonio.

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BEDAR. Por cuarto año consecutivo, estudiantes franceses estuvieron en la localidad bedarense como parte de un programa universitario para estudiar y hacer prácticas de campo sobre geología, mientras aportan sus estudios a la localidad para una futura puesta en valor de ese patrimonio para que sea visitable.

«Este año el curso se realizó un poco antes de lo normal y un día menos, entre el 2 y el 14 de febrero, para reducir costes y mantener la viabilidad del proyecto», apuntaron desde Bédar Sostenible, la promotora hace cuatro años de esta iniciativa.

Es el cuarto año consecutivo que se realiza el curso, consolidándose la recepción delos alumnos franceses como una tradición más. En ella se entregó oficialmente el material de seguridad que los alumnos y profesores precisan para realizar el trabajo de campo (chalecos reflectantes y gafas de seguridad), material que todos los años la asociación Bédar Sostenible renueva y pone a su disposición, además de linternas y cascos para que puedan realizar la visita a la mina Higuera, que se ha convertido también en parte importante de la ceremonia. Además, los alumnos contaron con la red Wifi y el local que el Ayuntamiento de Bédar puso a su disposición, mientras que los promotores les facilitaron también una impresora-escáner A3, con sus correspondientes recambios y suministros, imprescindible para escanear e imprimir los planos que elaboran en sus trabajos. Este año, la representante de las asociaciones de Bédar Sostenible y Amigos El Argar en la presentación fue Ine Thijs, una gran aficionada a la mineralogía y geología, enamorada del Levante almeriense, que además pudo participar en algunas de las actividades formativas que realizaron los alumnos.

En esta ocasión, la Asociación Amigos El Argar, por medio de su presidente Julian Pérez Flores y con el apoyo del Ayuntamiento de Antas, ofreció también realizar una visita guiada a los yacimientos argáricos de esta localidad. Sin embargo, y debido a la apretada agenda de los estudiantes y el poco tiempo del que dispusieron para realizar todos sus trabajos, la visita a El Argar tuvo que ser pospuesta a la visita del próximo año.

«Creemos que Bédar sale enormemente beneficiada de esta colaboración. El trabajo de algunos de los profesores y alumnos de la Facultad de Ciencias y Tecnologías de Nancy, ha proporcionado y proporciona información científica de primera mano sobre los yacimientos de mineral, los tesoros geológicos y sobre el patrimonio histórico  minero que guarda la sierra de Bédar. No queremos dejar de recordar los trabajos de cartografía realizados en la mina Higuera, una de las principales candidatas para ser musealizada. Dichos trabajos surgieron precisamente del interés de algunos de los alumnos en realizar estancias de formación que, a la vez, permitirían a Bédar avanzar en los trámites y tareas necesarias para cumplir el objetivo de abrir al público una de las minas más impresionantes de la sierra. La siguiente fase del proyecto son los trabajos de seguridad que necesariamente se tienen que llevar a cabo en la mina, y para eso estamos ya planificando nuevas estancias con estudiantes que se encuentran actualmente en Bédar, pues entre ellos hay alumnos que poseen la formación y cualificación necesarias para diseñar y supervisar los trabajos que se tienen que realizar para que los visitantes puedan visitar de manera segura la mina», avanzaron desde Bédar Sostenible.

«De nuevo, y como ya ocurrió con los trabajos de cartografía, estamos seguros  de poder volver a diseñar estancias de formación en las que tanto los alumnos que participan como el pueblo de Bédar saldrán beneficiados. Los primeros por poder realizar prácticas que mejoren su formación y currículum, y los segundos porque avanzan en su objetivo, a costes realmente asequibles, de contar con la primera mina abierta al turismo de Almería», concluyeron.

 

Presentación del 4° curso de campo de Bédar

Ayer se celebró, como estaba previsto, la recepción de los estudiantes y profesores de la universidad de Nancy. Ya es el cuarto año que vienen a nuestro, y esperamos que sean muchos más. Tras las fotografías de rigor en la plaza del Ayuntamiento, pasaron a los locales municipales para la entrega del material del material de seguridad que utilizarán durante las dos semanas que estarán realizando el curso de campo en diversos enclaves del levante almeriense. Ya es el cuarto año que contamos en el pueblo con los jóvenes estudiantes franceses, que durante dos semanas se alojan en Bédar. No hace falta que diga que nuestros visitantes se alojan en casas rurales de  Bédar, comprarán en los comercios del pueblo y a bien seguro no podrán evitar pasar por alguno de nuestros estupendos negocios de restauración. ¡No se olviden de saludarlos si se los cruzan por el pueblo!

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Christian Hibchs, profesor de la Universidad de Nancy e Ine Thijs, representante en el acto de la asociación Bedar Sostenible y de la Asociación Amigos El Argar.

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El yacimiento calcolítico de Los Millares en un semanario alemán

El 18 de noviembre d 2016 se celebraba una interesante conferencia sobre la cultura de Los Millares a cargo del catedrático de Prehistoria de la Universidad de Granada Don Fernando Molina. La conferencia, patrocinada por la Asociación Amigos de El Argar, incluía una visita al yacimiento dirigida por el mismo Don Fernando Molina y coordinada por el presidente de la Asociación Amigos de El Argar, Don Julián Pérez Flores.

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A pesar de la importancia del acontecimiento, la sensación fue que la prensa local y comarcal (ni mencionamos ya la nacional) se hizo muy poco eco de la noticia. Esto no creo que asombre a nadie, parece que vende mucho más cuando alguna celebridad de tercera o político venido a menos viene a pasar unos días a alguna de las playas del levante. La cultura en Almería no interesa y, por lo tanto, no vende. El que se trate de una de las culturas de la Edad del Cobre más importantes de toda Europa, a los almerienses parece no interesarles mucho. Podríamos apostar tranquilamente a que un porcentaje importante de los almerienses desconoce de qué se trata e incluso dónde se encuentran estos yacimientos, aunque el nombre de «Los Millares» les pueda resultar vagamente familiar.

Pasa lo mismo con la Cultura de El Argar, que nuestra asociación Amigos de El Argar intenta poner en valor, aunque se tope una y otra vez contra el muro de incultura e ineptitud que suponen ciertos políticos y la falta de interés de buena parte de la población de la zona. No puedo dejar de recordar como, hace no mucho, unos diputados socialistas, en la Comisión de «Cultura» de la Junta, votaron en contra de una intervención de urgencia en el importante yacimiento de El Argar (Antas). Entre estos documentados diputados estaba incluido el almeriense José Luís Sánchez Teruel. Duele ver la actitud cazurril de estos sucedáneos de políticos, que no contentos con votar en contra, proponen además una serie de medidas imposibles, a cual más inútil, que serían para reírse un rato de no tratarse de un tema tan importante. Mientras tanto, en la vecina Murcia se afanan por excavar y poner en valor su parte de asentamientos de la Cultura de El Argar, sabiendo como saben que atraerá a un buen número de turistas.

Porque así es, aunque a nosotros no nos importe «un pimiento», se trata de las culturas de la antiguedad de más entidad de Europa, y en todos lados menos en Almería parece que se lo toman en serio. Vean si no se lo creen el completo reportaje de este semanario alemán dedicado a la conferencia de Don Fernando Molina. En el 5000 antes de Cristo, comienza, aunque desgraciadamente mis nulos conocimientos de alemán me impiden leerlo. Pero para quien quiera descargarlo en formato pdf, solo tiene que hacer clic en cualquiera de las imágenes:

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Las minas del barranco del Albarico (Bédar)

El barranco del Albarico, situado al oeste de Los Pinos y La Torrecica,es un largo y abrupto barranco que viene a desembocar en el río Jauto, cerca del cerro Cabrero.

En esta zona las minas son menos abundantes que en los alrededores de Serena o Bédar, pero hay algunas. En concreto, la documentación existente habla concretamente de 3 minas, Cuatro Amigos, Gorbea y La Unión, aunque solo disponemos de alguna descripción de la mina Unión.

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En la confluencia del barranco del Albarico con el río Jauto, cerca donde pasaba el antiguo camino de Sorbas a Bédar, nos encontramos con los restos del cortijo «del peñón negro». El nombre le viene por un crestón de mineral de hierro junto al mismo, que no debió pasar desapercibido para los buscadores de minas.

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Dicho peñón está formado por mineral de hierro de buena calidad, como parte de una capa de mineral que parece seguir en dirección al barranco.

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En efecto, un poco al NO no encontramos con unos registros superficiales que dejan al descubierto el mineral (fotografía superior), aunque no aparecen trabajos de más entidad. Estos terrenos se encuentran dentro de la vieja concesión minera de Los Tres Palitos, que demarcó Abaldo Ubad Terriza. Sabemos que el director de la sociedad de Chávarri, Manuel Figuera, la consideraba como una mina interesante para explotar.

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El mineral de hierro es de buena calidad, pero la posición de la mina hacía difícil su transporte. Aunque cercana al río Jauto, una vía de paso natural, la mina más cercana con un sistema de transporte era la de Carabinera, a 1 km aproximadamente de distancia por dicho barranco.

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Bastante más al norte de Los Tres Palitos, nos encontramos con la cortijada del Albarico, junto al barranco del mismo nombre. Con unas insuperables vistas (como se observa en la fotografía superior), cerca de esta cortijada nos encontramos con más restos mineros, en terrenos de la vieja concesión minera Itálica, que formaba parte de las minas del vicecónsul Pecket.

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Los restos de esta mina, cuyo nombre exacto desconocemos, se disponen en la ladera del barranco del Albarico. Está compuesta por dos pequeños «trabajanderos» o  pequeñas canteras, del que se retiró  una pequeña cantidad de mineral.

Sin embargo, es sorprendente un hallazgo que realizaron los estudiantes de Nancy en esta concesión, muy cerca de esta mina. Se trata de unas vetas de galena, de espesor centimétrico, que discurren entre las de mineral de hierro. Sorprende el hecho de que los buscadores de minerales no hubieran descubierto estas vetas de galena, pues sin duda hubieran explotado la mina. En El Pinar de Bédar se explotaban minas de galena que consistía en pequeños gránulos de mineral en las grietas de la roca, requiriendo de lavado para obtener el mineral, y aún los escombros se lavaban y relavaban para obtener hasta la más mínima cantidad de este mineral. El elevado precio que se pagaba por él justificaba estos esfuerzos, por el que obtenían beneficioso a pesar de no disponer de buenos sistemas de transporte. Mostramos aquí algunas muestras de este mineral, extraídas de estas vetas:

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En cuanto al mineral de hierro, se observan en la zona algunos montones de un muy buen mineral, preparado para ser transportado por carretas o mulos, aunque nunca se pudo hacer. Cerca nos encontramos con los «trabajanderos» de donde se extrajo el mineral.

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Y hasta aquí las minas del barranco del Albarico, seguiremos investigando.

Nueva moneda de Constancio II en Cadima (Los Gallardos)

Hoy añadimos una nueva moneda de Constancio II, como siempre aportada por medio de fotografías y con información sobre el peso y dimensiones. Se trata de medio centenional de 1,4 grs y 14-15 mm de diámetro, con la siguiente leyenda en el anverso: «(DN CONSTANT)IVS PF AVG», con un busto diademado, a derecha.

En el anverso se muestra la leyenda «V(ICTORIAE) DD. AVGG.Q NN» (Victoriae Dominorum Augustorumque Nostrorum, o lo que es lo mismo, «Las victorias de nuestros Señores y Emperadores», un tipo poco común de leyenda que solo se encuentra en acuñaciones de Constate y Constancio II. En el reverso se representan dos Victorias, de frente, con guirnaldas, aunque está muy desgastado la leyenda es parcialmente visible y perfectamente identificable.

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Esta moneda fue acuñada en Aralate (Arlés) entre el 347-348 d.C. Antes de que el usurpador Magnencio se proclamara emperador en el 350 d.C. y asesinara al augusto de occidente, Constante. Tras el fallecimiento de Constantino I, éste repartió el Imperio entre sus tres Hijos, Constantino II, Constante y Constancio II. Tras la muerte de Constantino II, Constante pasó a gobernar todo el imperio de Occidente, mientras que Constancio II hacía lo propio con el de Oriente.

Constancio II no aceptó a Magnencio como augusto de Occidente, así que inició una campaña para derrocarle. En el desarrollo de esa campaña, las tropas de Constancio II tomaron fácilmente los territorios africanos del Imperio y desembarcaron en Hispania, que había permanecido fiel a Magnencio, aunque todavía quedaban muchos partidarios del asesinado Constante. La llegada de la flota de Constancio II se aprecia con un notable incremento de monedas acuñadas en Siscia y Roma.

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Se cree que el importante aumento de numerario del emperador Constancio II que se observa en los hallazgos de moneda bajoimperial en Hispania se debe al importante aporte de numerario de este emperador que trajeron los soldados durante esa campaña. No son una excepción ni Baria ni Cadima, donde las monedas de Constancio II son las más frecuentes, y explica el por qué se encuentran con menos frecuencia monedas de emperadores posteriores, ya que dado el alto número de moneda circulante no hizo falta nuevos aprovisionamientos de moneda con posterioridad. Ésta es la curiosa historia de estas pequeñas monedas que a veces se pueden encontrar en Cadima.

 

 

 

 

 

 

 

Cadima (Los Gallardos): hallazgo de una moneda íbero-romana de Sagunto

Como ya comentábamos anteriormente, se considera que el asentamiento más conocido como «Cadima» ha estado ocupado de forma ininterrumpida desde el siglo II a.C. hasta la llegada de los musulmanes en el siglo VIII d.C. Se habla del hallazgo de monedas íbero-romanas, correspondientes a las cecas de Gádir (Cádiz), Carmona, Aipora (Sanlúcar de la Barrameda), Caura (Coria del Río), etc. A pesar de todo, no hemos podido ver fotografía o dibujo de ninguna de las piezas.

Pero el tiempo  de esperar ha acabado y por fin hemos podido estudiar una de estas monedas íbero-romanas de Cadima, y la sorpresa ha sido mayúscula, el dictamen de nuestro experto numismático es claro: se trata de una moneda de Arse/Saguntum.

 

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Se trata concretamente de un As partido para ser utilizado como una fracción (un semis), de 2,6 mm de diámetro, datado entre el 130 y el 80 a.C. El partir este tipo de monedas era algo habitual dada la escasez de moneda fraccionaria. Se observa en el reverso la proa de una embarcación y en el anverso un busto con algún tipo de decoración a nivel del cabello.

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El libro de referencia para estas monedas es «Catalogo General de la Moneda Hispanica, desde sus origenes hasta el siglo V. F. Alvarez Burgos.» de donde proceden los dibujos que aquí se representan. Nuestro ejemplar de Cadima se correspondería con uno de estos dos tipos, aunque falta claramente el «caduceo» que está representado justo delante de la proa de la embarcación, que no aparece en nuestro ejemplar de Cadima. Podría tratarse, sin embargo, de una variante sin este elemento. En este sentido se trata de un hallazgo realmente interesante, pues no nos consta que se hallan encontrado este tipo de moneda en Almería. Los hallazgos más cercanos de este tipo (ases con reverso de proa) han sido encontrados en Murcia (Arse-Saguntum: la difusión de su moneda. Manuel Gozalbes Fernández de Palencia.)

 

Minas de Bédar: Ureña y dos compadres, Mi Paquito y San Antonio Segundo

Hoy vamos a visitar tres de las minas de hierro más desconocidas de la sierra de Bédar. El denominador común de todas ellas es que se encuentran en el paraje del Curato de Bédar, o «Curato de abajo». Sin embargo, quizás sea mucho más conocida esta zona con el nombre de «Rambla o Cueva de la Barrilla», cerca del trazado de la vía del viejo ferrocarril Bédar-Garrucha.

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Panorámica de  la Rambla de la Barrilla, en el Curato de Bédar.

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Plano de ubicación de las concesiones de Ureña y los dos compadres, Los dos compadres y Ureña, Mi Paquita(o) y San Antonio Segundo.

Es precisamente la presencia la de la línea de ferrocarril de los Chávarri la que permitió la explotación de estas minas, aunque nunca llegaron a ser, ni mucho menos, importantes. Todas son producto de la fiebre minera que siguió a la construcción del ferrocarril minero, que ofrecía un sistema económico de llevar el mineral de hierro hasta Garrucha.

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Puente de la Barrilla. Sólida construcción del ferrocarril Bédar-Garrucha sobre la rambla de la Barrilla.

A finales del siglo XIX, cuando la sociedad minera de Chávarri instaló su ferrocarril minero, la zona estaba ocupada por una inmensa concesión  minera de nombre «La Perdiz», que pertenecía a la todopoderosa Compañía de Águilas. Las noticias sobre la explotación minera en esta concesión son muy confusas, aunque por los restos mineros que se pueden observar en los terrenos de dicha concesión, no debieron pasar de simples registros de exploración y alguna pequeña galería, como la que se observa junto a la carretera Bédar-Los Gallardos. El ferrocarril de Chávarri cruzaba de O a E esta concesión, describiendo dos curvas para evitar las principales alturas.

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Galería principal de la mina Ureña y dos compadres, más conocida en Bédar como «Cueva de la Barrilla», pues el nombre de la mina hacía tiempo que había sido olvidado.

Al norte de la concesión de «La Perdiz» se registraron las concesiones de «Ureña y los dos compradres» y «Los dos compadres y Ureña», a nombre de Francisco Ureña. Toda la documentación disponible (la que poca que hay) parece indicar que las minas se organizaron en torno a dos sociedades, la Sociedad Ureña y la Sociedad Trinidad. Al menos se sabe que durante 1892 se extrajeron 1.993,5 toneladas de mineral de hierro a nombre de la Sociedad Ureña  y 13.1990,7 toneladas de hierro a nombre de la Sociedad Trinidad entre los años 1892 y 1894. Por entonces no estaba todavía en funcionamiento el ferrocarril de Chávarri, por lo que el mineral debió ser transportado con los métodos tradicionales (bestias de carga), hasta Garrucha o utilizando el cable de la Compañía de Águilas. En 1893 también se recoge la extracción de 6.401,8 toneladas de mineral a nombre de un viejo conocido de las minas de Bédar, Carlos Bahlsen, que debió trabajar la mina a partido. En esta mina sabemos que se construyeron algunos edificios auxiliares, entre ellos un polvorín.

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Edificios auxiliares de la mina Ureña y dos compadres. Se trata de los restos de dos edificios cercanos a las labores, uno de ellos encima de una colina (las dosprimeras fotografías), restos del polvorín de la mina.

Curiosamente, no se recoge ninguna producción en estas minas de «Ureña y compadres» a partir de la construcción del ferrocarril de Chávarri en 1896, aunque eso no excluye en absoluto que se continuaran las labores. De hecho, de otras dos minas muy cercanas no se tienen registro alguno de producción de mineral, aunque la escasa información que ha llegado hasta nosotros, y sobre todo los restos que se pueden encontrar hoy en día, nos indican que existió cierta actividad extractiva. Aunque la cantidad de hierro no era muy importante, la cercanía de la línea de ferrocarril hacía rentable la explotación de estas pequeñas minas. Nos referimos especialmente a las minas de «Mi Paquito» y a la de la concesión de «San Antonio Segundo».

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Restos de las trincheras de explotación de la mina Mi Paquito, más conocida durante el periodo de Hierros de Garrucha como La Abeja. La cercanía de la línea de ferrocarril favoreció su explotación.

La concesión de «Mi Paquito» forma parte de las participadas por la familia Berruezo en Bédar. Hay que decir que tras los importantes grupos de minas propiedad de los Orozco y los Abad, la familia Berruezo fue otro de los grandes pioneros propietarios de minas en la sierra de Bédar, que arrendó concesiones a las principales sociedades explotadoras que actuaron en esta sierra. Entre ellas están las importantes minas de Serena que, bajo la sociedad «la Recuperada» (Júpiter, Porfiado, San Manuel…), fueron arrendadas a la filial de la «Compañía de Águilas»; también algunas de las principales minas arrendadas a la sociedad de Chávarri (Segunda Mulata, El Negrito…); y aún a la «The Garrucha Iron Mining Compay Ltd. (la mina Mi Bernardo o mina del Buitre)». Mi Paquito fue otra de las minas que sabemos que fueron arrendadas a la sociedad de Chávarri; aunque disponía de muy poco mineral, éste era de buena calidad y se encontraba tan cerca de la línea del ferrocarril que su explotación era factible, así nos lo explica Manuel Figuera, ingeniero director de la sociedad Chávarri,  en correspondencia personal. Los restos mineros de Mi Paquito se encuentran cerca del puente de la Barrilla, se trata de dos calicatas de investigación-explotación con un movimiento de roca de, aproximadamente, 200 m³ sobre una mineralización de siderita y hematites no muy abundante. Esta mina era conocida en tiempos de Hierros de Garrucha como la mina «La abeja», en una curiosa tendencia que hemos observado a «olvidar» los nombres de origen de las minas que pertenecieron a la familia Berruezo, de manera similar a lo que ocurrió con la mina Buitre.

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Desmonte y pequeño carril de acceso a la mina San Antonio Segundo, al lado del trazado de la vía del ferrocarril.

La mina de San Antonio Segundo es la más misteriosa de las tres y de la que menos documentación disponemos. La concesión se ubica al E de lal concesión de «La Perdiz» junto al trayecto del ferrocarril, de ella consta un registro a nombre de Juan Martínez Flores en 1901. Se trata de una pequeña mina en la que se observa un desmonte de la ladera y un pequeño grupo de galerías con un inicio de explotación en huecos y pilares con varias galerías de exploración. Sin duda hubo explotación de mineral, aunque desconocemos tanto los propietarios de la concesión como la cantidad de mineral que pudo extraerse. El único dato que nos parece relacionado con esta mina es una información aparecida hace tiempo en la revista «La Cimbra» de Los Gallardos, al respecto de una pequeña explotación llevada a cabo por Agustín Flores Zamora, sobre un yacimiento poco importante cercano a la línea del ferrocarril, lo que facilitaba el transporte del mineral. Los trabajos se iniciaron en 1914, contando con varios empleados, entre ellos los hijos del mismo Agustín Flores.

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Labores internas de la mina San Antonio Segundo. La componen un socavón de entrada muy inclinado hasta una pequeña zona de explotación en huecos y pilares, sobre una mineralización de hematites y carbonatos de hierro. Desde esta explotación parten dos galerías de exploración y varios registros.

Nuevas aportaciones numismáticas

Incluimos nuevas aportaciones a las secciones de numismática. Se trata de un Antoniniano de vellón pobre de Claudio II «Gótico» del 269 d. C. acuñado en Roma y encontrado en Cadima, y de medio centenional de Constancio II acuñado en Constantinopla, procedente de Baria. Gracias por las aportaciones.

CLAUDIO II. Antoniniano. Roma. 269 d.C. (Cadima)

A/ «IMP. C. CLAVDIVS AVG.» Busto radiado a derecha.
R/ «VICTORIA AVG.» Victoria, estante a derecha, con guirnalda y palma.
Vellón muy pobre, 2,6 grs. 17-20 mm.
CONSTANCIO II. Medio centenional. Constantinopolis (Thracia), 335-340 d.C. (Baria)
A/ FL IVL CONSTANTIVS NOB C
Rv/ GLO-RIA EXERC-ITVS

Bédar y Serena durante el misterioso periodo comprendido entre 1571 y 1682

Empezaron pronto las deportaciones de los moriscos del reino de Granada tras el fin de la rebelión de las Alpujarras, y no se salvaron ni los que no participaron de la rebelión. Unos 50000 moriscos fueron deportados, de los que se calcula que murieron más del 20% por hambre y enfermedad. Primero fueron trasladados al interior de la península, como preludio de su expulsión general decretada en el año 1609.

En la distribución de los moriscos que se había planeado, según Mármol, los moriscos de Guadix, Baza y cuenca del Almanzora irían a la Mancha, reino de Toledo, Castilla la Vieja e incluso León mientras que los de la tierra de Almería  serían embarcados hacia Sevilla desde donde se repartirían teniendo cuidado que no fueran a Murcia, Valencia y el Marquesado de Villena pues había allí ya muchos moriscos.

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Barranco de la Balsa Alta y de los Chorreadores

El encargado de llevar a los moriscos del valle del Almanzora y de la sierra de Filabres fue el capitán Miguel de Moncada. Según Tapia fueron conducidos a Vera y Almería 3800 personas. El plan consistía en aprovechar un día de fiesta, separarlos en la iglesia y engañarlos explicándoles que lo hacían para poder llevarlos a otro lugar en espera que la situación mejorara y pudieran volver. Primeramente se pretendía embarcarlos en la playa de Vera para llevarlos en galeras hasta Sevilla, tal y como se hizo en el grupo de moriscos llevados a Almería. Pero el mal tiempo evitó que siguieran este camino, por lo que se llevaron a Albacete. El 7 de noviembre de 1570 se inicia la marcha, don Pedro de Padilla lleva a Albacete a 8.000 moriscos que recoge en Vera e informa a su llegada, el 22 de diciembre del mismo año, que ha tenido que dejar a algunos en Lorca y Murcia por estar enfermos y no poder caminar, entregando más o menos unos 6300. En Albacete se instalan provisionalmente siendo después repartidos.

Moneda hallada en Bédar (Jamontar/Dehesa Real). Por su buena factura sabemos que fue acuñada en «el Ingenio» de Segovia. Esta bonita pieza tiene la característica de que se puede ver la moneda «base», a pesar de los resellos, y podemos comprobar que se trata de una moneda de dos maravedís de Felipe III (Philippvs III) de 1601. En cuanto a los resellos, observamos claramente un resello de cuatro maravedís (IIII) y otro de seis (VI). Sabemos que resellos con un IIII se hicieron en los años 1603 (con una corona en la parte superior y la inicial de la ceca debajo) y 1654-5 (llevaba estampado en la parte posterior la fecha). Por la falta de algunos elementos, no sabemos de cual de los dos «IIII» se trata, la ausencia del sello posterior parece indicar que es de 1603, aunque parece que el de «IIII» se superpone a la de «VI». Por otro lado, el resello de VI es más claro, con punto superior y ceca -G- de Granada, con su correspondiente resello posterior que debería indicar un «1641» coronado (se aprecian solo la corona, el primer 1 y parte del 6).

El 7 de diciembre del mismo año 1570 sale una segunda partida de moriscos, entre los que se encuentran los de Sorbas, Lubrín y unos cuantos de Cabrera y Serena. Estos tuvieron peor suerte ya que salieron con condiciones climáticas muy adversas y  se dirigían a Córdoba, a las tierras que allí tenía el Marqués del Carpio. Tan difícil fue la travesía que solo llegaron a  Córdoba 471, el resto murió en el camino o fueron dejados en Lorca, Caravaca, Calasparra, Hellín, Linares y Satisteban del Puerto. De los que consiguieron llegar muchos murieron al poco de llegar, por lo que se informó de que «solamente superaron el trasplante 222, la cuarta parte».

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Barranco de la Cueva Oscura

El apeo de Bédar se hizo junto al de Serena y se realizó muy tarde (empezó el 18 de Abril de 1575) debido al peligro que suponía la presencia de monfíes moriscos en la sierra de los Filabres. Rodrigo Alonso hace traer desde Lorca a Alonso Martinez, un morisco que residía en Serena y que conocía las tierras para poder realizar el apeo de estos lugares.

Una vez el escribano del rey tomó posesión de las propiedades y terrenos en nombre del rey se procedió a dividirlo todo en “suertes”, que se repartían entre los nuevos pobladores. Si por cualquier razón una “suerte” parecía desigual se daba una “refaizión” (seguramente una compensación). Serena quedó sin repoblar después de la expulsión de los moriscos, que fueron deportados hacia Castilla en septiembre de 1570. Serena se unió al municipio de Bédar en 1575, ya que, aunque en el Libro de Apeo se diferencian claramente entre Bédar y Serena, en el repartimiento de las “suertes” se mezclan las tierras de ambos suelos.

Moneda hallada cerca de la Pecera, en Bédar. Se trata de una moneda acuñada a martillo (tosca y con bordes irregulares). Presenta tantos resellos y está tan desgastada que no se aprecia nada de la moneda original. En una de su caras se ve claramente un resello de ocho maravedís (número arábigo). La otra cara es completamente caótica y solo se distingue un resello «VI» y otra vez un «8». Este «8» se aplicó en diversas monedas durante los años 1651-2.

 La expulsión de los moriscos conllevó una grave crisis que duró hasta el siglo XVII. En primer lugar se produjo una crisis demográfica que no pudo se subsanada con la llegada de los repobladores, por lo general pobres escasamente preparados para las labores que debían emprender; y todo esto en un marco de opresión por parte de la corrupta burocracia y oligarquías locales. Muchos repobladores, endeudados y sin tierras, tuvieron que volver a sus lugares de origen mientras que las mejores tierras quedaron en manos de la iglesia, militares y otros poderes locales

Por otro lado estaba la actividad de los monfíes moriscos que actuaban desde sus refugios en las montañas, a destacar la banda del Joraique, que actuó en la zona del valle del Almanzora. La acitividad de los monfies se mantuvo en la zona hasta el año 1577 y fue su presencia en Filabres la que hizo que se retrasaran los apeos y repartos en esas zonas. También estaba el problema de la piratería, el clima de inseguridad que provocaban sus ataques se incrementó tras la expulsión de los moriscos, que aportaron a los piratas información precisa. La actividad corsaria dificultaba en mucho el proceso de repoblación de las ciudades de la costa.

Moneda hallada en Bédar (Jamontar/Dehesa Real). Se trata de una moneda de Felipe III de «el Ingenio» con unos resellos visibles de 1651 y del «8», siendo problemente de 1651-1652.

Como consecuencia de esta situación, las poblaciones de Bédar y Serena permanecieron sin ser repobladas, pero ¿durante cuanto tiempo? En 1573 visitó estas zonas el comisario real Tello Gómez del Aguilar, declarando que para evitar el paso de los piratas se debía establecer una cuadrilla de 40 soldados en Cabrera. El miedo a las incursiones piráticas mantenía una despoblación que, a su vez, favorecía la acción de los piratas. El proyecto de repoblar Bédar con 30 vecinos cristianos viejos no pudo llevarse a cabo porque nadie deseó ocupar aquellos lugares.

Años más tarde, el mismo comisario real redactó lo que venía a ser un parte de defunción de las cuatro pueblos moriscos despoblados: «En la ciudad de Moxacar a dos días del mes de julio de mil e quinientos y setenta e seis años, Tello González de Aguilar mandó se ponga en relación en como los lugares de Bedar y Serena, Teresa y Cabrera están despoblados, en lugares muy peligrosos». Este miedo perduró muchos años, todavía en 1593 los 41 vecinos del lugar de Turre residían en Mojácar, por estar mejor defendida, desplazándose solo para cultivar las tierras y luego retornaban por la noche.

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Barranco de los Chorreadores-de la Cueva Oscura

La despoblación en Bédar y Serena se mantuvo durante mucho tiempo, los archivos parroquiales de la iglesia de Santa María de la Cabeza de Bédar no se inician hasta 1682,cuando en otros lugares cercanos se inician mucho antes, como pasa en Antas (1612) o Turre (1660). Durante este periodo sabemos que se instalaron unos lavaderos del mineral de plomo para el mineral que se explotaba en El Pinar de Bédar. Desconocemos la ubicación de este lavadero, aunque por los registros de escorias registrados a partir de mediados del siglo XIX creemos que pudo estar cerca de la fuente de agua de la Basalta o bien en el barranco de la Cueva Oscura o Bedarín. Según se informa en el asiento para la explotación de las minas de plomo del Pinar de Bédar (desde 1613), cuyo mineral se llevaba a Bédar para ser lavado y fundido, se indica claramente que Bédar estaba despoblada: se llevan los metales á media legua dellas á un despoblado que llaman de Bedar, donde hay abundancia de agua para las fundiciones y lavaderos. Estas minas estuvieron activas, al menos, hasta 1629, aunque desconocemos exactamente hasta qué fecha estuvieron en explotación.

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Barranco de la Cueva Oscura y Bedarín.

Estos son los datos documentales que hemos podido consultar. Desde el punto de vista de los hallazgos numismáticos en Bédar, tenemos constancia de tres monedas, encontrada una cerca de la Pecera (cerca de la Balsa Alta) y otras dos no muy lejos de ahí, en la zona de Jamontar-Dehesa Royal. Se trata de monedas de época de Felipe III-Felipe IV que por los resellos que presentan estuvieron circulando entre 1641 y 1652. ¿Pudieron ser monedas perdidas por los primeros pobladores de Bédar de 1682? Es posible, pero en 1660 la Monarquía decidió abandonar la práctica de los resellos y se acuñaron nuevas monedas (pragmática de 29 de octubre de 1660). Podríamos suponer que estos tres ejemplares pudieron pertenecer a los primeros repobladores que, tal y como ocurrió en Turre, no residían en Bédar por lo peligroso del lugar pero que cultivaban tierras allí. Sin embargo, no parece una hipótesis muy plausible por la lejanía a poblaciones más seguras. Podría tratarse también de los primeros pobladores que ya residieran allí previo inicio oficial de los registros de la parroquia de Bédar, aunque también pudieron haber pertenecido a visitantes temporales, como por ejemplo los trabajadores del lavadero que sabemos a ciencia cierta que trabajaron en Bédar. La cercanía de los hallazgos a los lugares donde sabemos que pudo estar ubicado este lavadero da cierta verosimilitud a esta teoría.

En todo caso, este periodo que comprende el final del siglo XVI y gran parte del siglo XVII es uno de los más misteriosos (sin tener en cuenta los propios orígenes) de la historia de nuestro pueblo.

No puedeo finalizar el post sin acordarme de nuestro gran amigo, el diputado José Luis Sánchez Teruel. Ya saben, el diputado del PSOE que votó en contra de una intervención arqueológica de emergencia en El Argar. Un figura donde los haya.

jlst