La mina Mulata de Bédar: fin de los trabajos de cartografía

Finalizados ya los trabajos en la mina Mulata, los dos geólogos franceses preparan ya el informe definitivo que será entregado al ayuntamiento de Bédar en el plazo de unas semanas.

 

Son varios proyectos de uso turístico los que se propondrán para esta mina, que presenta galerías irregulares e inmensas salas, cuya estabilidad aseguran diversos pilares. La particularidad de esta mina es que se encuentra muy cerca del núcleo de población de Bédar, por lo que facilita cualquier tipo de actividad que en ella se quiera realizar, ya sean espectáculos en sus enormes salas o bien en las enormes rozas a cielo abierto, especialmente en la conocida como roza del Indio.

 

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La mina fue explotada entre 1896 y 1927, aproximadamente. Gracias al esquema superior podemos hacernos una idea de la disposición de la mina con respecto a Bédar. Ésta ocupa el cerro en el que se encarama Bédar y que antaño estaba coronada por la antigua ermita de la Virgen de la Cabeza, que tuvo que ser derribada con el avance de las labores mineras. Las labores se realizaron en superficie por medio de dos grandes rozas o canteras, pero también se iniciaron trabajos subterráneos en una explotación en huecos y pilares.

 

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Bédar a finales del siglo XIX antes de que las labores en el cerro obligaran a derribar la ermita de la Virgen de la Cabeza, que se observa en el ángulo superior izquierdo de la fotografía.

 

Como el pueblo de Bédar bloqueaba una de las posibles salidas del mineral, para dar salida al mineral se excavó una galería a una cota inferior que conectaba los barrancos a ambos lados del túnel (representado en el esquema con un segmento del mismo), este es el túnel de transporte. A su paso por debajo de la roza del Indio, un pozo permitía su conexión.

 

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Galería inferior de transporte, medio inundada a día de hoy.

 

La roza más grande es conocida como “roza del Indio” y es fácilmente accesible por medio de un pequeño camino, permitiendo un acceso al complejo subterráneo, aunque para ello debería adecuarse, pue el paso es muy complicado.

Uno de las últimas visitas realizadas a la mina durante los trabajos ha sido la de los dueños del restaurante Miramar  (https://www.facebook.com/pages/El-Miramar/441517149263822) y la casa rural Los Castros (https://www.facebook.com/Alojamiento-Rural-Los-Castros-B%C3%A9dar-393312804199368/), dos reconocidos negocios de Bédar. Para que todos podamos compartir su experiencia, han grabado esta visita, dirigida por los geólogos franceses, sin duda unos guías de excepción.  Adjuntamos al inicio de este blog el enlace del video en Youtube, que aconsejamos vivamente visionar.

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La fotografía superior da una idea de la dimensiones de alguna de las salas de esta mina. Se encuentran en lo que podría llamarse la “Gran Sala”, justo delante de una vertiginosa trancada que lleva al nivel inferior de la mina.

 

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Dos pilares de sostén de la “Gran Sala”, uno de ellos no es más que una columna de mineral que se ha conservado sin explotar, detrás de ella, una columna rectangular de grandes dimensiones fabricada en mampostería.

 

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Esta fotografía es útil para apreciar las dimensiones del pilar de mampostería de la “Gran Sala” de la mina.

 

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En general, los huecos de explotación han dejado enormes salas de formas muy caprichosas.

 

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Thomas Pesenti y Maxence Regnault, los geólogos franceses que han llevado a cabo los trabajos de cartografía 2D-3D de la mina.

 

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El nivel inferior de la mina no es menos espectacular que el superior. Grandes salas de nuevo aseguradas por pilares de mineral y de mampostería de enormes dimensiones. En este punto observamos un tronco solitario. Aunque pueda parecer que está puesto como soporte del techo, no es en absoluto esa su función. Un tronco como éste sería totalmente ineficaz como soporte, además de estar junto a dos pilares de soporte. Realmente, estos troncos, que eran importados de Europa central, tenían como característica principal que crujían ostensiblemente antes de romperse, lo que daba tiempo a los mineros a ponerse a salvo. Cuando “la madera cantaba” más vale que se pusieran a salvo. El tronco de la fotografía lleva casi 100 años como testigo.

Como siempre, iremos informando de las novedades en cuanto a la evolución de este interesante proyecto.

 

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Lero, lero, sal del agujero

Hacia 1920, antes de tirarse a la balsa, los chavales de Bédar recitaban la siguiente fórmula protectora:

Capuzón de la Virgen pura
que no me dé frío ni calentura.

¿Saben a qué se referían los niños de Bédar cuando cantaban “lero, lero, sal del agujero”?

¿Alguien conoce el origen del topónimo “Centinares”?

¿Saben lo que era un “garabaujo”, una “zaranda”, un “quiebraollas”?

¿Han probado alguna vez las “talvinas” o algo que fuera un “zorollo”?

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Joan Coromines y su mujer, la bedarense Bárbara de Haro

Hace ya tiempo, publiqué un post sobre la bedarense Bárbara de Haro, la que fuera mujer de Joan Corominas, el famoso filólogo y etimólogo catalán. En su momento apunté como gracias a Bárbara, Joan Corominas recogió en su obra (que es de referencia indiscutible) muchas palabras singulares de Bédar. Gracias a eso, se han conservado algunas joyas de nuestra cultura popular, así como algunos topónimos y palabras muy singulares.

Hace poco tuve el inmenso placer de comprobar que el tema, por fin, ha sido tratado con seriedad y profundidad por un filólogo de la Universidad de Barcelona, José Enrique Gargallo Gil, donde se recogen palabras y expresiones típicas de Bédar. Adjunto el documento para que puedan responder a las preguntas que he formulado, el artículo no tiene desperdicio:

Dialnet-LaDonaDeRecordImmarcescibleEcosAlmeriensesEnLaObra-4550197[1]

LA DONA DE RECORD IMMARCESCIBLE. ECOS ALMERIENSES EN LA OBRA ETIMOLÓGICA
DE JOAN COROMINES.

Recuerdo como de adolescente, mientras regaba junto a mi padre un bancal de naranjos, el agua inundó un agujero del suelo de donde salió este simpático animalito:

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Como no me creía que este “peazo” araña hubiera salido de un agujero tan pequeño, le hice ésta foto sobre las hojas secas de naranjo, mientras mantenía fijos sobre mí al menos dos de sus ocho ojos. Puedo jurar que me seguía con los ojos cuando me movía.

Al preguntarle a mi padre cómo se llamaba esa araña, se limitó a decirme “es una araña laurel”. ¿Por qué “laurel”? Esta araña, una tarántula en realidad (una araña lobo -Lycosa tarantula-), hace unas madrigueras desde las que acecha a los insectos. Como muy pronto me explicó mi padre, no es difícil hacerlas salir haciendo pasar un palito por delante de la boca de la madriguera, para hacerle creer que se trata de un sabroso insecto despistado.

Leyendo el artículo de José Enrique Gargallo, he imaginado como unos niños en la Bédar de entonces daban golpecitos con un palo ante la entrada de una madriguera de una de estas arañas, mientras cantaban…. “lero, lero, sal del agujero”. De “lero” a “laurel” tampoco hay tanto.

A esta mujer, Barbara de Haro, deberían dedicarle al menos una calle en el pueblo. Sin duda se lo merece, y si no me creen, lean el artículo.