Cuevas del Almanzora: Leif Preus Dietrichson, la historia de un cuevano ilustre según sus fotografías

En 1887 nacía en el barranco Francés de Almagrera, en Cuevas del Almanzora, Leif Preus Dietrichson. Era hijo de Johan Nordahl Brun Preus y Jorgine Eleonore Dietrichson, la hermana de Fredrik Dietrichson, el ingeniero jefe de la 2ª sección de La Compañía de Águilas en esos momentos, instalado en las instalaciones de la compañía en El Pinar de Bédar.

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En la fotografía superior Guillermo Preus, hermano mayor de Leif.

Johan Nordahl, un ingeniero con origenes noruegos aunque nacido en Koshkonong (EEUU) siguió su formación en Estocolmo y tras trabajar en Noruega se trasladó a España en 1885 para ocuparse de los negocios de La Compañía de Águilas en Almagrera, bajo las órdenes de su cuñado Fredrik. Entre agosto y diciembre de 1888 tuvo que trasladarse a Bédar para reemplazar a su cuñado durante una ausencia a causa de un viaje, ocupando la dirección de todos los negocios. Volvió a Almagrera el 22 de diciembre, aunque siguió implicado en los diferentes acontecimientos en Bédar, como fue la gran huelga de 1890, en la que tomó parte activa en las negociaciones.

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Jorgine Eleonore Dietrichson y Johan Nordahl Brun Preus

En 1890 ambos dejaron sus puestos en La Compañía de Águilas. Pero mientras Fredrik volvió a Noruega, Preus siguió como director de las minas de Los Baños de Sierra Alhamilla, domiciliándose en Almería. Entre 1895 y 1898 Preus se trasladó a las minas de El Pedroso, en Sevilla, que explotaba la The Iberian Iron ore and Company Limited y participó en el estudio de un cable aéreo desde las minas de Puebla de los Infantes hasta la estación de Peñaflor para la Sociedad Valenciano-Andaluza. En Peñaflor permaneció hasta por lo menos 1901.

Es indudable que el haber nacido entre minas influyó en gran manera en el porvenir del joven Leif, pues siguió formación como ingeniero, así como su hermano mayor Wilhelm (nacido en Noruega), aunque desconocemos dónde. Ambos acabaron trabajando en la Compañía Española de las minas del Rif (CEMR), en la que Wilhelm ocupó el puesto de ingeniero director y Leif como ingeniero técnico especializado en maquinaria. La CEMR fue una sociedad anónima fundada en 1908 para la explotación de minas de hierro en el protectorado español del norte de África.

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En esta fotografía posiblemente nos encontremos con los hermanos Preus Dietrichson en los Baños de Sierra Alhamilla, donde pasaron parte de su infancia.

Johan Nordahl falleció en 1912, a los 57 años. Jorgine, tras vivir una temporada con sus hijos en el norte de África, se trasladó a Madrid donde trabajó de traductora. Falleció  en diciembre de 1928.

En 2013 se produjo en Sierra Almagrera un más que curioso encuentro, el de dos líneas familiares separadas hacía mucho tiempo.  Lise Hansen y Cristina Pérez Preus se encontraban en el barranco Francés de Sierra Almagrera para visitar el lugar donde vivieron sus antepasados. Guiados por Antonio González Jódar y acompañado de la periodista Jennifer Simón. Cristina, descendiente de la línea de Leif y Lise de la parte de Finn Eugen (Fin Andreasen), nacido en Palomares en 1890 que, tras una  temporada en Tánger, fue enviado a Noruega, donde adoptó los apellidos Nordahl Prøis.

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Cristina Pérez Preus y Lise Hansen camino del barranco Francés de Sierra Almagrera en 2013.

No se conocen muchos detalles de los recorridos profesionales de Leif Preus, pero las fotografías de la familia y que muy amablemente nos ha dejado consultar Cristina, nos da algunas importantes pistas.

Como todo álbum familiar, encontramos casi de todo, aunque en este caso y como era de esperar, el aspecto profesional en la vida de Leif ha ocupado un aspecto importante y, posiblemente, el álbum recoge también fotografías más antiguas, posiblemente herencia de su padre, Johan Nordahl. La selección de fotografías las presentamos todas coloreadas por medio de la aplicación MyHeritage, para apreciar mejor todos los detalles.

Algunas fotografías parecen más antiguas y tomadas seguramente en Noruega. Seguramente se trata de fotografías heredadas de Johan Nordahl:

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Por supuesto, Cuevas del Almanzora aparece también, y de forma que no deja lugar a dudas:

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Herrerías también está representada con una fotografía de las rozas, en lo que parecen las obras que dirigió la Compañía de Águilas para intentar desaguar y retomar la explotación del mineral de hierro. Curiosamente, también localizamos un ejemplar de esta misma fotografía en la colección de fotografías del ingeniero de cables Gustav Thorkildssen, que instaló el cable aéreo de Bédar a Garrucha en 1888.

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Otras fotografías también pertenecen a la zona del sureste español, posiblemente algún viaje, reconocemos rápidamente una serie de fotografías de Águilas (Murcia) y de su puerto:

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Algunas de las fotografías nos muestran instalaciones mineras que no hemos podido identificar. La siguiente podría ser perfectamente de una de las minas de Sierra Almagrera, aunque no descartamos alguna de las minas murcianas. De momento no sabemos más:

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Los paisajes, aunque no identificados, nos recuerdan claramente los parajes montañosos del sureste:

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Otras, sin embargo, parecen ser de alguno de los cotos murcianos, pero no tenemos más información, por ejemplo:

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Como indicábamos, las fotografías relacionadas con la actividad laboral en la C.E.M.R. son las más abundantes. Veamos algunos ejemplos:

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Estas dos preciosas fotografías nos muestra un convoy de vagones frente a las minas del Uixan con ocasión de la visita del obispo de Fesea, bien acompañado de militares y otros personajes (el de la barba blanca en la primera fotografía, aparentemente el programa no ha sabido interpretar correctamente el grado del personaje, pues debería ser rojo y no negro) el 18 de agosto de 1918.

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Ferrocarril de la C.E.M.R en San Juan de las Minas el 25 de febrero de 1918.

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Instalaciones el ferrocarril junto a las vías con una pequeña locomotora estacionada y un depósito de agua.

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Depósito Santo Tomás en 1914 con su cable aéreo en San Juan de las Minas.

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El obispo de Fesea de nuevo en 1918 visitando una estación de cable aéreo y en el andén ante los vagones de la C.E.M.R.

Otras de las fotografías pueden pertenecer tanto a vacaciones como a viajes profesionales. Veamos algunos ejemplos:

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La fotografía superior parece realizada en algún país europeo del norte (¿Noruega?), en ella se aprecia una planta de lavado.

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Construcción de un puente en el que se está izando su sección central, de localización desconocida.

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Fotografía del puerto de la ciudad de Orán.

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La inconfundible Granada, se acompaña de las típicas postales de la Alhambra, sin duda un viaje de placer.

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Los típicos “carros de arrastre” tirados por bueyes y el perfil de las montañas nos permiten identificar la ciudad de Funchal en la isla de Madeira (Portugal).

Y aquí acabamos este pequeño pero intenso viaje por la vida de Leif Preus Dietrichson, esperemos que este pequeño artículo ayude a anime a seguir descubriendo datos sobre este episodio de la historia de la familia Preus Dietrichson… y la de todos nosotros.

 

Las minas de Bédar… llegan a Noruega

Lise Hansen, nuestra colaboradora en Noruega y  miembro también de APAMIBE, nos ha remitido estas capturas de un periódico noruego local, el Lørdag, el 25 de octubre pasado. Todavía no disponemos de una traducción, pero es evidente de lo que trata, de Bédar, de su patrimonio minero y del libro sobre la minería en Bédar, Los Gallardos, Garrucha, Turre y Mojácar que saldrá próximamente.

Todo parte de la visita de Helge Klitzing, un bisnieto del que fuera ingeniero-director de la todopoderosa Compañía de Águilas en Bédar, Fredrik Dietrichson. Helge viajó en octubre a Bédar para conocer la casa de El Pinar de Bédar donde nació su abuela, Edel Dietrichson, y que todavia sigue en pie. El contacto fue posible gracias a nuestra amiga Lise, quien ya colaboró con la investigación referente a los ingenieros de minas noruegos que trabajaron en Bédar, entre ellos el mencionado Fredrik Dietrichson.

La prensa noruega no ha dejado de interesarse por esta más que curiosa visita, en la que el bisnieto de Dietrichson pudo conocer todo lo referente a la etapa de sus familiares en España gracias a otro de nuestro amigo y colaborador, Andrew Devey, inglés residente en El Pinar de Bédar y principal impulsor de la obra sobre minería que pronto verá la luz. Sin duda Helge no ha podido tener mejor guía.

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Primera página de la publicación, en la que se superpone con una fotografía actual con otra de 1888 de la familia Dietrichson al completo, realizada en la casa Grande de El Pinar de Bédar. A la izquierda, nuestra amiga Lise Hansen visitando otra mina mina mítica de Bédar, La Mulata.

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En la segunda página vemos a Helge Klitzing sosteniendo la fotografía de su familia justo en el patio de la casa donde se realizó, hace más de 100 años. A la derecha, Lise Hansen y Helge Klitzing consultan el artículo sobre los ingenieros noruegos en Bédar de la que Lise es coautora (y que se puede descargar en el apartado “biblioteca” de este blog. Se acompaña de varias de las fotografías que han recuperado sus colores de origen gracias a Andrew y que formarán parte del libro sobre minería al que hacemos referencia, para que se hagan una idea de lo que será la obra que se prepara.

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Aquí vemos a Andrew Devey mostrando a Helge Klitzing el material gráfico recuperado que se incluirá en el próximo libro que está preparándose y que llevará por título “Minas, cables, ferrocarriles, fundiciones y transporte de mineral. Bédar, los Gallardos, Garrucha, Mojácar y Turre.”

Recordamos que todavía es posible hacer una reserva de este libro, ya sea en su versión inglesa o española, a los correos andy1devey(arroba)outlook.com (para la copia en inglés) o juan.ant.soler(arroba)gmail.com (para la copia en español.) El pago del mismo está previsto para el momento de recibir la obra.

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La verdadera Bedar in itinere

Mientras los esfuerzos del Ayuntamiento se centran en asuntos tan poco rentables últimamente como son las urbanizaciones, por fin he podido ver acabado uno de los grandes proyectos que según el alcalde iban a convertir Bédar en una villa ecoturística y a atraer turismo, etc.

En un post anterior comentaba el misterioso mensaje que pude observar hace unas semanas en la puerta, por otro lado cerrada, del mencionado centro. Lo que quedaba claro es que para visitarlo había que hacer reserva previa al número móvil (¿un móvil? ¿de quién?) que estaba en la puerta. Sin un vigilante no podrá estar abierto a todo el público que pase, y sin aparcamiento disponible no será mucha la gente que pueda pasar, es ridícula la idea de un Centro de Interpretación en el que se ha de pedir reserva previa.

No sé cuando se inauguró, yo esperaba al menos una foto del grupo municipal socialista al completo (es lo que mejor saben hacer) cortando una cinta o algo por el estilo, pero nada de eso, todo ha ocurrido silenciosamente, sigilosamente, cautelosamente… todo hay qeu decirlo, como si no les interesara mucho el tema.

Como estoy seguro que hay más gente que quiere saber en qué se han gastado el dinero público, mejor que lo vean con sus propios ojos:

Podría comentar muchas cosas sobre lo que se ve en este video, desde luego se echa mano del Archivo Municipal de Bédar (es decir, el libro de Apeo, el Catastro de la Ensenada y un plano de las minas de Bédar que debe estar datado entre 1888 y 1895, que son los fondos completos con los que cuenta), pero para no aburrir más a nadie con datos y observaciones demasiado técnicas, solo voy a decir que no se ven traducciones en inglés ni en otros idiomas y que lo que se ve en el video es parte del material con el que empezamos la investigación de las minas de Bédar allá por 2003/2004, no hay nada nuevo a aportar. La palabra que define lo que he visto en el video es “decepción” y seguro que muchos de los que habrán visto el video pensarán “vaya forma de tirar el dinero”.

Como restos mineros antiguos que aparecen en el video vemos un carburo, un casco y una barrena (todos de época de la empresa Hierros de Garrucha 1942-1975.) Si alguien quiere ver un casco de los antiguos mineros de Bédar que se acerque al bar de El Pinar y, entre algunas interesantes fotografías, podrá observar expuesto en una pared un casco de bronce con ala de los que usaban antes los mineros.

Como ya he dicho otras veces, un centro de Interpretación debe ser algo dinámico que sirva para desarrollar más rutas y mejorar las que hay y no limitarse a un triste punto de visita más en el trayecto de una de ellas. Sin ir más lejos, en Bédar Sostenible, que no cobra nada ni espera nada de lo que hace, las investigaciones no paran de deparar sorpresas.

Mucho del trabajo reciente lo debemos a Lise Hansen, de la que ya he hablado en otras ocasiones y que se está mostrando como una investigadora excelente. Ya está confirmada sin duda alguna la presencia del ingeniero Dietrichson en Bédar y su importancia, además de la presencia de los ingenieros noruegos que nos dio a conocer Lise. Éste ha sido el punto de partida de una serie de nuevos descubrimientos que me han dejado muy sorprendido, y eso que yo que creía que conocía todo lo que se podía conocer sobre las minas de Bédar tras 10 años de búsqueda… siempre va bien una cura de humildad.

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Dietrichson ha pasado a ser de un simple nombre que aparecía en algún documento poco importante a una de las fuentes más importantes sobre la historia minera de Bédar. ¿Cómo puede ser esto? no hay que ser impacientes, todo a su tiempo, todavía estamos estudiando los nuevos datos. De momento pueden ver su retrato, y con él van a tener tragarse sus palabras todos los que han dicho que nosotros “nos inventábamos” estas cosas, y ya aviso que a partir de ahora no se entenderá un libro o artículo que hable de la minas de Bédar del siglo XIX o del cable aéreo que no mencione a Dietrichson. En el centro de Interpretación ni se menciona…

Como hemos tenido noticia de un aparatoso accidente que sufrió el cable en 1890, con más de 300 metros de cable y decenas de vagonetas por los suelos, decidí hacer una pequeña investigación de campo pensando que un accidente de estas dimensiones debió dejar muchos restos que podría fotografiar. No tenía de todas formas muchas esperanzas, pues la búsqueda de hierros de después del cierre de las primeras minas fue de tal intensidad que muy pocos elementos metálicos escaparon, la gente se moría de hambre y no había otras formas de ganar algo de dinero. Aún así tuve algo de suerte:

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De las torres del cable poco ha quedado, todas las instalaciones fueron vendidas, quedan las bases en las que iban ancladas los postes de las torres, que podían ser de madera o hierro en función de la tensión que debían soportar. En la fotografía tenemos una de las bases de una torre de las grandes (de las de hierro) situada en un paraje muy abrupto entre la trinchera nº 5 y 6 del cable.

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No tardé en empezar a encontrar restos del accidente, justo en la zona donde las noticias que tenemos nos dicen que ocurrió. ¿Qué cabría esperar? en principio, y tal como se explica en el artículo de Juan Pié para La Crónica (el que está aumentado en forma de poster en el centro que aparece en el video) los operarios del cable arreglaban las roturas del cable de una forma muy rápida, gracias al sistema de nudos que servían para el anclaje de los enganches de las vagonetas. El cable, formado a su vez por diferentes cables de pequeño grosor entrelazados, se desilachaba cuando se rompía y previamente a unir dos cabos del mismo los fragmentos deshilachados debían ser cortados con alicates. En la zona donde se hubiera reparado un cable esperaríamos encontrar precisamente estos trozos cortados, muy significativos de este tipo de reparaciones y a su vez lo suficientmente pequeños como pasar desapercibidos a los buscadores de restos de hierro que recorrieron la sierra. En efecto, en la zona del accidente pude observar varios de estos fragmentos, de unos 9-10 cm de largo, además de otros elementos metálicos pequeños como arandelas y tuercas.

Como elemento más significativo pude encontrar un fragmento de una de las ruedas del sistema de rodadura por el cable fijo del cable de Bédar (fragmento triangular en la parte superior de la fotografía.) Su identificación fue fácil, pues he podido observar dos ruedas de este tipo enteras, y para que una de ellas se pudiera romper tuvo que haber
caído desde mucha altura y estrellarse contra las rocas. Fue una sorpresa encontrar también uno de los enganches de sujeción de una de las torres, todavía engarzada en su barra de hierro. Esta pieza nos cuenta que al menos la torre en cuya base encontré el resto también se vino abajo.

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Pero el resto que más me impactó fue el encotrar un fragmento de una rueda dentada. Se trata de un fragmento de arco de una gran rueda dentada de 1-2 metros de diámetro, por el lugar donde lo encontré podría provenir tanto de una máquina de vapor como de uno de los engranajes que movían el cable aéreo, seguramente de la estación de Ángulo de El Pinar:

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Lo más curioso de esta pieza es que mientras que algunos de los dientes de la rueda son los originales (los dos de la derecha), otros han sido añadidos mediante trozos de hierro moldeados por habilidosos herreros sobre ranuras practicadas a tal fin, a base de martillo y fragua. Se observan también dos ranuras sin el diente correspondiente. Es fácil de entender que era muy complicado y costoso sustituir una rueda dentada de tal tamaño, aunque se tuvieran repuestos.

Y no quiero aburrir más con el tema, aunque es emocionante comprobar cómo todavía hoy en día se pueden seguir los rastros sobre el terreno de un accidente que tuvo lugar hace 120 años, y todavía sigo preguntándome cómo demonios pudieron instalar una infraestructura tan colosal en unos barrancos tan inaccesibles y abruptos como los de Bédar, por los que estuve a punto de caerme en varias ocasiones, y eso que solo estaba de paso.