Mina Pobreza (2)

El desastroso incendio que sufrió Bédar en 2012 afectó especialmente a la zona del barranco del Servalico. Como ya comenté anteriormente, afectó de lleno los terrenos donde se encuentra una de las minas más importantes en la historia de Bédar, la mina Pobreza.

Mientras documentaba los desastrosos resultados del incendio, aproveché también para documentar los restos de esta mina, en este caso libres de la vegetación que habitualmente dificulta su contemplación. Sinceramente, me gustaría no haber tenido esta oportunidad, y espero que nunca vuelva a ocurrir, aunque sí que da una imagen bastante aproximada de cómo quedarían los restos de esta mina si se preparara adecuadamente para su visita.

Pobreza es una de las minas más importantes y también una de las menos conocidas. Ya he dado anteriormente bastantes datos sobre ella, en ocasión de la descripción de su horno de calcinación de carbonatos de hierro. Ahora veremos más restos de esta mina.

Explotada por la Compañía de Águilas desde finales del siglo XIX hasta el cierre de las minas de la Unión Bedareña en los años veinte, Pobreza fue la mina que permitió que Bédar mantuviera una producción constante de mineral cuando, a finales de siglo, el mineral de las minas de Serena empezó a escasear. Los datos concretos sobre la importancia de esta mina, que todavía estamos investigando, esperamos que sean publicados prontamente.

Junto a la vía de transporte principal, paralela al barranco del Servalico, se encuentran las oficinas y la cuadra para las mulas que se utilizaban para el transporte de las vagonetas:

OFICINAS

Esta vía minera recogía el mineral de las bocaminas de las galerías principales de transporte San Diego y San José para llevarlo a la tolva-cargadero principal del ramal de cable aéreo que lo transportaba hasta la estación de ángulo del Pinar de Bédar. Este cargadero es muy parecido al cargadero-depósito de la mina Carabinera, que contaba también con un ramal de cable aéreo:

POBREZA1

Junto al cargadero se ubicaba la estación de llegada del ramal de cable, con su correspondiente máquina a vapor y junto a un aljibe para el suministro de agua que precisaba para su funcionamiento. Se observan todavía las balsas de suministro y fundamentos de la estación del cable, aon algunos vestigios de la maquinaria, como el tubo que se observa en la fotografía:

MAQUINATUBERIA

Aquí podemos ver el interior del aljibe:

ALJIBE

Más arriba en la loma, todavía se pueden encontrar alguno de los pozos iniciales que se practicaron para reconocer la capa de mineral que explotaron y que luego sirvieron como pozos de ventilación. En concreto vemos el pozo del Camino, junto al camino que recorría esta parte superior de la mina y que conectaba éste pozo con el pozo Maestro y el pozo de los Almendros. Todos los pozos de reconocimiento junto al camino estaban protegidos mediante con un pequeño muro de mampostería:

POZO CAMINO1

El pozo principal de extracción, ubicado en la parte superior del cerro, era el conocido como pozo Maestro. Unas instalaciones protegían la máquina de vapor que se utilizaba para extraer el mineral. Esto nos indica que, a parte de las galerías de transporte antes mencionadas, el avance de las labores de las minas hacia el interior del cerro, siguiendo una capa de mineral que buzaba ostensiblemente, por lo que elevaba mucho el coste del transporte hasta las bocaminas. Un pozo de extracción hasta el punto más elevado y cerca del cable de transporte facilitaría el movimiento de mineral.

En estas fotografías podemos ver los restos del pozo y de la caseta de máquinas. Parece que disponía de un pequeño castillete de madera y hierro del que solo quedan algunos enganches:

POZO MAESTRO1POZO MAESTRO2POZO MAESTRO3

POZO CAMINO2

Quedan todavía restos de curiosas piezas de cerámica, que como se podrá observar, se fabricaban en la Industrial Alfarera de Barcelona. Se trata de restos de tejas planas alicantinas.

CERAMICACERAMICA 2

Recientemente se hundió la entrada a la galería de San Diego, lo que recuerda lo peligroso de explorar estas minas sin preparación. Curiosamente hay escasos restos de entibación en esta mina (algunos troncos para dar sensación de seguridad más que para otra cosa). La entrada a la galería de San José permanece derrumbada desde hace mucho tiempo.

SAN DIEGO

Cuando la Compañía de Águilas y la sociedad de Chávarri formaron la Unión Bedareña, se desinstaló todo el ramal de cable aéreo y quedó inservible el pozo Maestro. El mineral de nuevo fue extraído por las galerías de transporte San Diego y San Juan y se decidió transportarlo por medio del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, que discurría por el otro margen del barranco. El mineral primero se lanzaba hasta el fondo del barranco mediante un “vaciadero” ubicado entre las bocaminas de San Diego y San Juan. Desde allí se elevaba hasta un pequeño cargadero junto al ramal de ferrocarril, mediante un pequeño plano inclinado automotor. En la siguiente fotografía vemos este vaciadero con todo detalle, inapreciable habitualmente a causa de la vegetación. Nótese como todavía queda algo de mineral acumulado a los pies del mismo:

Ya describimos con detalle el horno de calcinación de esta mina, junto a la bocamina de la galería de Santa Bárbara (o trancada nº 3). En la siguiente fotografía podemos ver con detalle todo el conjunto, tal y como ser vería si siempre se mantuviera limpio y listo para las visitas:

HORNO

Equilibrio inestable

Con mucho pesar he tenido que informar a los investigadores de Nancy del hundimiento reciente de la galería San Diego de la mina Pobreza.

pobreza

Supongo que esto que esto que digo no le importa a nadie. No ha habido desgracias que lamentar y pocos sabrán donde se encuentra la mencionada galería, ni les importa. Pero el hecho es que, por motivos que no alcanzo a entender bien, poseía cierto interés científico para unos investigadores franceses de Nancy (y para mí también), y me entristece saber que esos conocimientos que encerraba están enterrados para siempre.

Además, esto me hace recordar lo peligroso que es investigar estas cosas. No puedo dejar de pensar las veces que yo he estado allí dentro. Quizás los otros accesos que permanecen abiertos sean lo suficientemente interesantes, aunque como podrán ver en la siguiente fotografía, el socavón Santa Bárbara de la misma mina adolece de cierto “equilibrio inestable” que no hace prever nada bueno.

Santa Bárbara

¿Quien puede pensar que dos simples troncos aguantarán el peso de toda la montaña? Evidentemente que nadie con dos dedos de frente, pero da cierta sensación de “seguridad” y nos mantiene en ese equilibrio inestable en el que cualquier momento todo se puede venir abajo. Puede uno imaginarse las quejas de los mineros por la inseguridad de la mina (más de 10 horas allí trabajando, casi nada)y a los propietarios diciendo “no os preocupéis, que ahora mismo lo apuntalamos para que no se caiga” y a seguir trabajando y rezando para acabar el día sin contratiempos.

De eso sabemos mucho los españoles, y los bedarenses en particular. Tranquilos, que ahí están nuestros políticos aportando las “soluciones” que nos sacarán de la crisis, y eso quien se atreve a decirlo, porque hay otros que ni eso hacen. Y todos a callar y a seguir aguantando. ¿De quién es la culpa? Leía no hace mucho en un periódico antiguo de 1896 un artículo referente a un extranjero residente en Almería que mostraba una actividad insusual: “…siempre se distinguió por una actividad desmedida, cosa estraña en esta tierra donde por razón del clima, de la riqueza de su suelo, de temperamentos y de otras mil causas conocidas y desconocidas, domina en sus habitantes la inactividad, la apatía y hasta la mayor indiferencia en cosas importantes y trascendentales”. Bien… esto podría haberse publicado en un periódico de ayer mismo, porque no ha perdido nada de vigencia. Así nos va.

Accidentes en las minas: la historia negra

Sin duda lo ocurrido en tantos y tantos años de minería en Bédar han supuesto una gran aportación a la historia negra de Bédar. Las desgracias ocurridas durante la última fase de la minería en Bédar son más o menos conocidas, pero a buen seguro muy pocos conocen loso accidentes acaecidos en las antiguas minas de finales del XIX y principios del XX. Intentaremos dar hoy algunos datos al respecto.

Entre 1840 y 1919 se registraron un total de 75 accidentes mortales ocurridos en las minas, especialmente duro fue la década 1880-1890, con 21 accidentes mortales, coincidiendo con una de las fases de más actividad de la minería en Bédar.

Uno de los primeros accidentes mortales que tenemos registrados es de 1849, cuando un minero murió en El Pinar de Bédar al derrumbarse la galería en la que trabajaba. Los derrumbes y muertes por aplastamiento eran los más frecuentes, como es de esperar que ocurra en trabajos mineros, aunque no eran infrecuentes los atropellos, caídas en pozos y accidentes durante la explosión de barrenos.

torre

Viendo esta fotografía tomada en la estación de cable de Cuatro Amigos solo cabe decir que si no hubo más accidentes fue de milagro.

Sin duda el accidente que más debió impresionar es el ocurrido en 1895, mientras se construía el ferrocarril que iba de Bédar a Garrucha. El opeario A.R.R.trabajaba en las obras transportando tierra con un carro cuando se dio aviso de que iban a explotar unos barrenos. El operario se colocó a 204 metros de distancia mientras sujetaba las caballerías de su carro para que no se espantaran, con tan mala suerte que al estallar el barreno una de las piedras salió disparada y le alcanzó, matándolo en el acto. El mismo año un encargado de la sociedad Chávarri moría debido a las heridas sufridas por un destajista de Mojácar, descontento con el jornal que había recibido.

pobreza

Entrada a la galería San Diego en la mina Pobreza.

En 1897 se produjo un espectacular descarrilamiento del tren cuando se dirigía hacia Bédar. Debido a un desprendimiento reciente por la lluvia la vía quedó cortada y debido al agua acumulada el maquinista no pudo advertirlo a tiempo, de manera que la locomotora salió despedida y acabó tumbada con las ruedas hacia arriba en uno de los bancales. A pesar de lo aparatoso del accidente no hubo ningún muerto esta vez, eso sí, tuvieron que sacar al fogonero y al maquinista de debajo de la locomotora. Ese mismo año el ferrocarril arrollaba a un operario que quedó en estado muy grave. Durante este nefasto año de 1897 otro encargado de la sociedad de Chávarri moría en la mina Santa Catalina al ser arrollado por una vagoneta tras caer accidentalmente a las vías.

En 1905 de nuevo un trabajador moría en un desprendimiento de terrenos, esta vez en la mina Júpiter. En 1906 se produce uno de los accidentes más sentidos, cuando un muchacho de 14 años moría atropellado por una de las locomotoras del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, justo a la salida del tunel del Servalico. En el lugar del accidente se conservan una serie de cruces grabadas en la piedra. No sabemos si la costumbre de grabar ahí esas cruces tiene que ver con este accidente, pues fue el primero de una serie de accidentes que alcanzaron una gran repercusión tanto en la población como en la prensa de la época.

1038971

Sin duda 1906 fue un año fatídico, ese año tenemos registrado el que fue el peor accidente de todos. Ocurrió en junio en la mina San Manuel, mientras una cuadrilla de seis operarios trabajaba en una de las galerías se produjo un desprendimiento que mató inmediatamente a uno de ellos y dejó sepultados a los otros cinco. Siguieron dos días de tensión y angustia porque se sabía que algunos mineros estaban vivos, pues daban golpes de retreta y se escuchaban los ecos de voces pidiendo auxilio. Pero finalmente dejaron de responder, y la desesperación se extendió entre todos los compañeros que trabajaban para salvarlos y los familiares que se habían acercado a la mina tras conocer lo ocurrido. Los trabajos de salvamento avanzaban muy lentamente y una gran multitud de gente se agolpaba a la entrada esperando ver lo que ocurría, mientras los familiares no cesaban de llorar y gritar. Finalmente y tras duros trabajos, se pudo encontrar con vida a cuatro obreros para alegría de muchos de los familiares. Los mineros estuvieron cincuenta horas sepultados a oscuras, sin poder beber ni comer. Entre los que más se distinguieron en los trabajos de salvamento se menciona al capataz Cipriano Perchenar. Finalmente el resultado fue de dos mineros muertos. Durante este trágico año de 1906 todavía moriría un minero más de 19 años, sepultado en la mina Reforma.

En 1908 un desprendimiento en la mina Carabinera dejó herido a un niño (en esta época todavía trabajaban los niños en la mina), éste sería un aviso de lo que pasaría más tarde, pues un mes después moría un minero debido también a un desprendimiento de terrenos en esta mina. Pero dejemos que sea un minero de Carabinera el que nos cuente cómo era el trabajo en Carabinera, el texto es de 1911: “Fuimos avisados para cenar, según costumbre. Para salir de la mina a la calle hay que subir por una trancada mal construida, donde apenas puede uno poner los pies en firme por la estrechez de sus escalones y lo resbaladizo de la mina que conduce a una galería designada con el número 2; y como en la referida mina hay agua en abundancia en este sitio nos detenemos para secarnos o mudarnos de ropas y efectuando que es esta operación, marchamos a la cena. La noche que me refiere, al regresar de haber comido, nos encontramos reundida la galería donde momentos antes habíamos cambiado de ropas y enterrados, en los escombros, los trajes qe nos quitamos para salir. Y esto ocurrió en el paso de todo el relevo”. Visto esto, el milagro es que no haya habido más muertes.

Aún tenemos más accidentes registrados, como un minero muerto en Júpiter por un desprendimiento en 1908, otro en 1909 por desprendimiento en San Manuel y otro más en 1911 por el mismo motivo y en la misma mina. En 1913 otro minero moría aplastado por otro derrumbe en la mina Pobreza. En 1914 otro minero moría, pero esta vez debido a la explosión de un barreno en la mina Santiago.

En 1916 aún se recoge otro accidente mortal por desprendimiento y dos muertos más en 1920, uno por caída en un pozo.

Es difícil imaginar lo terrible que tenía que ser el trabajo del minero en esa época, se me hace difícil pensar que alguien haya podido estar trabajando en esos agujeros durante largas jornadas, hay estrechas trancadas por las que solo se puede pasar tumbado y claustrofóbicas galerías que solo invitan a salir de allí lo antes posible y siempre con el miedo de que se pueda hundir la galería de entrada y no poder salir de esa ratonera. Por ejemplo, la galería de San Diego de la mina Pobreza era accesible hasta hace dos años, pude acceder entre 100 y 150 metros hasta que el aire enrarecido me impidió continuar; pero en mi última visita hace un mes descubrí que la galería se había hundido a unos 15 metros de la bocamina…

Historia negra Bedar 4: las minas

Sin duda lo ocurrido en tantos y tantos años de minería en Bédar han supuesto una gran aportación a la historia negra de Bédar. Las desgracias ocurridas durante la última fase de la minería en Bédar son más o menos conocidas, pero a buen seguro muy pocos conocen loso accidentes acaecidos en las antiguas minas de finales del XIX y principios del XX. Intentaremos dar hoy algunos datos al respecto.

Entre 1840 y 1919 se registraron un total de 75 accidentes mortales ocurridos en las minas, especialmente duro fue la década 1880-1890, con 21 accidentes mortales, coincidiendo con una de las fases de más actividad de la minería en Bédar.

Uno de los primeros accidentes mortales que tenemos registrados es de 1849, cuando un minero murió en El Pinar de Bédar al derrumbarse la galería en la que trabajaba. Los derrumbes y muertes por aplastamiento eran los más frecuentes, como es de esperar que ocurra en trabajos mineros, aunque no eran infrecuentes los atropellos, caídas en pozos y accidentes durante la explosión de barrenos.

torre

Viendo esta fotografía tomada en la estación de cable de Cuatro Amigos solo cabe decir que si no hubo más accidentes fue de milagro.

Sin duda el accidente que más debió impresionar es el ocurrido en 1895, mientras se construía el ferrocarril que iba de Bédar a Garrucha. El opeario A.R.R.trabajaba en las obras transportando tierra con un carro cuando se dio aviso de que iban a explotar unos barrenos. El operario se colocó a 204 metros de distancia mientras sujetaba las caballerías de su carro para que no se espantaran, con tan mala suerte que al estallar el barreno una de las piedras salió disparada y le alcanzó, matándolo en el acto. El mismo año un encargado de la sociedad Chávarri moría debido a las heridas sufridas por un destajista de Mojácar, descontento con el jornal que había recibido.

pobreza

Entrada a la galería San Diego en la mina Pobreza.

En 1897 se produjo un espectacular descarrilamiento del tren cuando se dirigía hacia Bédar. Debido a un desprendimiento reciente por la lluvia la vía quedó cortada y debido al agua acumulada el maquinista no pudo advertirlo a tiempo, de manera que la locomotora salió despedida y acabó tumbada con las ruedas hacia arriba en uno de los bancales. A pesar de lo aparatoso del accidente no hubo ningún muerto esta vez, eso sí, tuvieron que sacar al fogonero y al maquinista de debajo de la locomotora. Ese mismo año el ferrocarril arrollaba a un operario que quedó en estado muy grave. Durante este nefasto año de 1897 otro encargado de la sociedad de Chávarri moría en la mina Santa Catalina al ser arrollado por una vagoneta tras caer accidentalmente a las vías.

En 1905 de nuevo un trabajador moría en un desprendimiento de terrenos, esta vez en la mina Júpiter. En 1906 se produce uno de los accidentes más sentidos, cuando un muchacho de 14 años moría atropellado por una de las locomotoras del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, justo a la salida del tunel del Servalico. En el lugar del accidente se conservan una serie de cruces grabadas en la piedra. No sabemos si la costumbre de grabar ahí esas cruces tiene que ver con este accidente, pues fue el primero de una serie de accidentes que alcanzaron una gran repercusión tanto en la población como en la prensa de la época.

1038971

Sin duda 1906 fue un año fatídico, ese año tenemos registrado el que fue el peor accidente de todos. Ocurrió en junio en la mina San Manuel, mientras una cuadrilla de seis operarios trabajaba en una de las galerías se produjo un desprendimiento que mató inmediatamente a uno de ellos y dejó sepultados a los otros cinco. Siguieron dos días de tensión y angustia porque se sabía que algunos mineros estaban vivos, pues daban golpes de retreta y se escuchaban los ecos de voces pidiendo auxilio. Pero finalmente dejaron de responder, y la desesperación se extendió entre todos los compañeros que trabajaban para salvarlos y los familiares que se habían acercado a la mina tras conocer lo ocurrido. Los trabajos de salvamento avanzaban muy lentamente y una gran multitud de gente se agolpaba a la entrada esperando ver lo que ocurría, mientras los familiares no cesaban de llorar y gritar. Finalmente y tras duros trabajos, se pudo encontrar con vida a cuatro obreros para alegría de muchos de los familiares. Los mineros estuvieron cincuenta horas sepultados a oscuras, sin poder beber ni comer. Entre los que más se distinguieron en los trabajos de salvamento se menciona al capataz Cipriano Perchenar. Finalmente el resultado fue de dos mineros muertos. Durante este trágico año de 1906 todavía moriría un minero más de 19 años, sepultado en la mina Reforma.

En 1908 un desprendimiento en la mina Carabinera dejó herido a un niño (en esta época todavía trabajaban los niños en la mina), éste sería un aviso de lo que pasaría más tarde, pues un mes después moría un minero debido también a un desprendimiento de terrenos en esta mina. Pero dejemos que sea un minero de Carabinera el que nos cuente cómo era el trabajo en Carabinera, el texto es de 1911: “Fuimos avisados para cenar, según costumbre. Para salir de la mina a la calle hay que subir por una trancada mal construida, donde apenas puede uno poner los pies en firme por la estrechez de sus escalones y lo resbaladizo de la mina que conduce a una galería designada con el número 2; y como en la referida mina hay agua en abundancia en este sitio nos detenemos para secarnos o mudarnos de ropas y efectuando que es esta operación, marchamos a la cena. La noche que me refiere, al regresar de haber comido, nos encontramos reundida la galería donde momentos antes habíamos cambiado de ropas y enterrados, en los escombros, los trajes qe nos quitamos para salir. Y esto ocurrió en el paso de todo el relevo”. Visto esto, el milagro es que no haya habido más muertes.

Aún tenemos más accidentes registrados, como un minero muerto en Júpiter por un desprendimiento en 1908, otro en 1909 por desprendimiento en San Manuel y otro más en 1911 por el mismo motivo y en la misma mina. En 1913 otro minero moría aplastado por otro derrumbe en la mina Pobreza. En 1914 otro minero moría, pero esta vez debido a la explosión de un barreno en la mina Santiago.

En 1916 aún se recoge otro accidente mortal por desprendimiento y dos muertos más en 1920, uno por caída en un pozo.

Es difícil imaginar lo terrible que tenía que ser el trabajo del minero en esa época, se me hace difícil pensar que alguien haya podido estar trabajando en esos agujeros durante largas jornadas, hay estrechas trancadas por las que solo se puede pasar tumbado y claustrofóbicas galerías que solo invitan a salir de allí lo antes posible y siempre con el miedo de que se pueda hundir la galería de entrada y no poder salir de esa ratonera. Por ejemplo, la galería de San Diego de la mina Pobreza era accesible hasta hace dos años, pude acceder entre 100 y 150 metros hasta que el aire enrarecido me impidió continuar; pero en mi última visita hace un mes descubrí que la galería se había hundido a unos 15 metros de la bocamina…

Mina Pobreza: el horno de calcinación

La única mina que ha sido completamente afectada por el incendio de agosto ha sido la de Pobreza. El hecho de que se quemara toda la vegetación ha dejado todas las estructuras de la antigua mina limpias y ha sido una oportunidad única para observar y fotografiar con detenemiento todas los elementos y sus relaciones. También ha sido una oportunidad de comprobar cómo sería si las instalaciones de la mina estuvieran limpias de cara a los visitantes.

 

HORNO POBREZA2

En Pobreza se encuentra el único horno de calcinación de carbonatos de hierro de las minas de Bédar (de plomo hay unos cuantos), y aprovechando que están limpias. Por lo general la frondosa vegetación impedía observar bien todos los elementos de la instalación del horno, pero una vez limpio podemos observar bien la superfice de carga superior, las escaleras de acceso a ésta plataforma. El horno se encuentra entre las dos entradas de las galerías de la trancada nº3 de la mina, en la fotografía siguiente he indicado las dos entradas, la de la izquierda se bifurca al poco de la entrada dirigiéndose hacia San Carlos y San Ricardo. La obertura de la derecha, a un nivel superior, se bifurca también dirigiéndose a San Carlos y el pozo Maestro.

HORNO POBREZA1

En rojo se indican la entrada de las galerías de la trancada y en amarillo la dirección de las galerías. En verde se indica la presencia de una tobera instalada en la entrada de una de las galerías que servía para alimentar el horno y, de paso, como medio para renovar el aire en las galerías.

HORNO POBREZA5

En la fotografía superior, vemos la entrada de la tobera desde el interior de la galería.

HORNO POBREZA3

HORNO POBREZA4

Los restos del horno están bien conservados, se trataba de un horno de pequeñas dimensiones, puede que para comprobar el rendimiento tras alcanzar una capa de carbonatos de hierro.

LA MINA POBREZA

Con una extensión media de unos 400-500 m por 300 m de anchura y hasta 12 y 14 m de espesor, se trata del mayor criadero de mineral de hierro de la zona. Situada en la ladera sur del barranco del Servalico, experimentaba un buzamiento en dirección SE-NO.

Propiedad de la Compañía de Águilas, fue reconocida mediante una serie de pozos paralelos al barranco: San Adolfo, San Manuel, San Eduardo, San Francisco, San Claudio, Esperanza y San Pedro; también se efectuó una fila de pozos más al S entre los que se encuentran el pozo Almendros, el pozo del Camino y el de San Juan.

pobreza

Plano de la mina Pobreza (Memorias del Instituto Geológico de España, A. de Sierra, Hierros de Almería y Granada.)

El criadero se atacó mediante las galerías de San José al O, San Diego y Santa Bárbara, que desciende unos 30 m formando en su base el piso San Carlos. Más al E se sitúa el socavón San Ricardo (formando la trancada nº 3 junto al socavón de Santa Bárbara) que sigue en dirección SE unos 95 m hasta el pozo San Ricardo, que con 70 metros de profundidad corta en su base una galería que comunica con el San Gabriel a unos 105 m más al E.

Debido al buzamiento SE, las galerías iniciales a unos 300 m, a unos 80-100 m quedan en el techo del criadero y por pozos interiores se forman nuevos pisos a 291-292 m, los de San Fernando, San Jorge y San Teodoro, otros a 284 m como San Juan y finalmente al S y a unos 200 m de la boca de la Galería San Francisco, se llega, con el pozo San Antonio y la trancada del pozo San Bonifacio, hasta la cota de 264 m.

La producción se extraía por medio deL pozo Maestro, situado en la galería de San Diego (cerca de los pozos San Cristóbal y San Martín) y por los socavones principales llevando el mineral al depósito del cable aéreo situado en la margen sur del barranco del Servalico. En el mismo punto se encuentran las oficinas, casa fragua, establo para caballerizas de transporte de vagonetas, etc. a unos 307 m de altitud.

Cuando se produjo la fusión en la Unión Bedareña se procedió a conectar esta mina con el cercano ramal de ferrocarril de Santa Catalina, que sería mucho más efectivo que no el ramal de cable. Para ello se instaló un plano inclinado con motor desde el vaciadero junto a la entrada de la galería de San José que elevaba el mineral hasta un cargadero-depósito con 8 compuertas junto al trazado de la vía del ferrocarril de Santa Catalina, desde el que se cargaba directamente sobre los vagones del ferrocarril.

El horno de calcinacion de Pobreza

La única mina que ha sido completamente afectada por el incendio de agosto ha sido la de Pobreza. El hecho de que se quemara toda la vegetación ha dejado todas las estructuras de la antigua mina limpias y ha sido una oportunidad única para observar y fotografiar con detenemiento todas los elementos y sus relaciones. También ha sido una oportunidad de comprobar cómo sería si las instalaciones de la mina estuvieran limpias de cara a los visitantes.

HORNO POBREZA2

En Pobreza se encuentra el único horno de calcinación de carbonatos de hierro de las minas de Bédar (de plomo hay unos cuantos), y aprovechando que están limpias. Por lo general la frondosa vegetación impedía observar bien todos los elementos de la instalación del horno, pero una vez limpio podemos observar bien la superfice de carga superior, las escaleras de acceso a ésta plataforma. El horno se encuentra entre las dos entradas de las galerías de la trancada nº3 de la mina, en la fotografía siguiente he indicado las dos entradas, la de la izquierda se bifurca al poco de la entrada dirigiéndose hacia San Carlos y San Ricardo. La obertura de la derecha, a un nivel superior, se bifurca también dirigiéndose a San Carlos y el pozo Maestro.

HORNO POBREZA1

En rojo se indican la entrada de las galerías de la trancada y en amarillo la dirección de las galerías. En verde se indica la presencia de una tobera instalada en la entrada de una de las galerías que servía para alimentar el horno y, de paso, como medio para renovar el aire en las galerías.

HORNO POBREZA5

En la fotografía superior, vemos la entrada de la tobera desde el interior de la galería.

HORNO POBREZA3

HORNO POBREZA4

Los restos del horno están bien conservados, se trataba de un horno de pequeñas dimensiones, puede que para comprobar el rendimiento tras alcanzar una capa de carbonatos de hierro.

LA MINA POBREZA

Con una extensión media de unos 400-500 m por 300 m de anchura y hasta 12 y 14 m de espesor, se trata del mayor criadero de mineral de hierro de la zona. Situada en la ladera sur del barranco del Servalico, experimentaba un buzamiento en dirección SE-NO.

Propiedad de la Compañía de Águilas, fue reconocida mediante una serie de pozos paralelos al barranco: San Adolfo, San Manuel, San Eduardo, San Francisco, San Claudio, Esperanza y San Pedro; también se efectuó una fila de pozos más al S entre los que se encuentran el pozo Almendros, el pozo del Camino y el de San Juan.

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Plano de la mina Pobreza (Memorias del Instituto Geológico de España, A. de Sierra, Hierros de Almería y Granada.)

El criadero se atacó mediante las galerías de San José al O, San Diego y Santa Bárbara, que desciende unos 30 m formando en su base el piso San Carlos. Más al E se sitúa el socavón San Ricardo (formando la trancada nº 3 junto al socavón de Santa Bárbara) que sigue en dirección SE unos 95 m hasta el pozo San Ricardo, que con 70 metros de profundidad corta en su base una galería que comunica con el San Gabriel a unos 105 m más al E.

Debido al buzamiento SE, las galerías iniciales a unos 300 m, a unos 80-100 m quedan en el techo del criadero y por pozos interiores se forman nuevos pisos a 291-292 m, los de San Fernando, San Jorge y San Teodoro, otros a 284 m como San Juan y finalmente al S y a unos 200 m de la boca de la Galería San Francisco, se llega, con el pozo San Antonio y la trancada del pozo San Bonifacio, hasta la cota de 264 m.

La producción se extraía por medio deL pozo Maestro, situado en la galería de San Diego (cerca de los pozos San Cristóbal y San Martín) y por los socavones principales llevando el mineral al depósito del cable aéreo situado en la margen sur del barranco del Servalico. En el mismo punto se encuentran las oficinas, casa fragua, establo para caballerizas de transporte de vagonetas, etc. a unos 307 m de altitud.

Cuando se produjo la fusión en la Unión Bedareña se procedió a conectar esta mina con el cercano ramal de ferrocarril de Santa Catalina, que sería mucho más efectivo que no el ramal de cable. Para ello se instaló un plano inclinado con motor desde el vaciadero junto a la entrada de la galería de San José que elevaba el mineral hasta un cargadero-depósito con 8 compuertas junto al trazado de la vía del ferrocarril de Santa Catalina, desde el que se cargaba directamente sobre los vagones del ferrocarril.