Bédar: un paso más para musealizar su «pasado minero»

Nos han pasado esta noticia publicada en el Ideal. El artículo está firmado por Jennifer Simón:

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«»El profesor francés Christian Hibsch entregó al municipio la propuesta para trabajar en la creación de circuitos geoturísticos en La Higuera.

JENNIFER SIMÓN. BÉDAR. Christian Hibchs, profesor del departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias y Tecnologías de Nancy (Université de Lorraine, Francia) entregó ayer al concejal de Cultura del Ayuntamiento de Bédar, José Ramón Muñoz, los primeros planos del proyecto que pretende dar los primeros pasos para lamusealización de algunas de las minas que posee el municipio bedarense, con el fin de poder conservar, revitalizar y poner en valor para el estudio, la historia y el turismo, ese impresionante patrimonio del pueblo y de la comarca del Levante almeriense.

La oficialización de esta colaboración entre Consistorio y Universidad, promovida hace ya dos años por Juan Antonio Soler de la Asociación Bédar Sostenible, y después también por la Asociación de Amigos del Argar, se produjo ayer, al inicio de una de las visitas que los más de 40 alumnos franceses hicieron a esa mina, guiados por Muñoz y su colaboradora Inma. Este tipo de actividades es de indudable interés para los estudiantes, que aprovechan para acercarse a los numerosos atractivos geoturísticos de esta región con una arqueología minera tan rica y tan bien documentada, pero también para Bédar y la provincia, ya que gracias al estudio de la Universidad se cuenta ya con una propuesta de circuitos geoturísticos y de lugares de interés en los que poder trabajar para el adecentamiento y para su preparación con el fin de que puedan ser visitados por el público general con garantías de seguridad.

Lo que sucedió ayer fue un primer paso para poder contar en Bédar y en la provincia con un novedoso tipo de turismo que sí está en boga en otros lugares de España, pero que en Almería aún no se ha desarrollado como tal.

Hibchs y Soler se encontraron primero a través del blog del español y después en Bédar, hace ya seis años, y a consecuencia de la actividad de Hibsch en las cordilleras béticas en un año de Master. A partir de ahí surgió la oportunidad de organizar un curso de geología par los estudiantes. «Normalmente esos cursos se hacen en terreno francés, por el tema de la financiación, los gastos que suponen, pero al tener la oportunidad de que el Consistorio les deje una sala con wifi y otros elementos, además de que Bédar Sostenible les facilita la logística, así como los materiales de seguridad, y encuentran alojamiento a precios muy asequibles, en 2014 se realizó la primera estancia de 15 días de los jóvenes, y este año es la tercera vez que vienen», apuntó el docente francés, quien también se mostró muy contento con la acogida de la gente cada vez que llegan.

Pero además de eso, este verano pasado «Christian Hibchs propuso destinar a alguno de los estudiantes para iniciar los trabajos de cartografía de las dos minas que habíamos seleccionado como principales candidatas a ser musealizadas, La Higuera y La Mulata. Para los estudiantes es una actividad formativa muy interesante mientras que para Bédar supone un primer paso para dicha musealización», con lo sucedido ayer «ya están los primeros planos del estudio de la mina La Higuera y después vendrá el proyecto, delimitando las zonas visitables, sistema de iluminación y plan de evacuación. Todo el proceso es bastante caro, por lo que se pretende buscar subvenciones que hagan viable el proyecto. Lo habitual es contar con subvenciones públicas para el fomento del turismo, pero por alguna extraña razón, las actuaciones en este sentido en Almería dejan mucho que desear, habiendo como hay enormes yacimientos arqueológicos y naturales» apuntó Soler.

El miembro de Bédar Sostenible comentó que este es solo un primer paso, la cartografía de La Higuera segurament se ampliará en años sucesivos, continuando la exploración de la mina Mulata y «si es posible, de la sminas cercanas conectadas con ellas por labores subterráneas. El objetivo es doble: iniciar unas tareas que serían muy costosas, a bajo coste, gracias a la colaboración con la universidad, y en segundo lugar dar a conocer a la gente e intentar activar estos proyectos por parte de las entidades públicas que deberían encargarse de ello (Diputación, Junta, Instituto de Estudios Almerienses…)».

El edil de Cultura destacó también que «la legada de los estudiantes supone un incentivo interesante a la economía local en época de poca afluencia y además, la propuesta que nos han presentado es una interesante forma de comenzar a buscar ayudas para conseguir hacer visitables turísticamente estas minas». Muñoz añadió un poco de historia sobre la mina La Higuera, que empezó a explotarse en 1896 por la sociedad minera del industrial Chávarri. Era, además, el inicio de uno de los ramales del ferrocarril Bédar-Garrucha, incluyendo en su infraestructura los sistemas de carga y transporte en el ramal del ferrocarril. La solidez de la roca en la que discurre esta mina, la presencia de varios accesos y la variedad de estructuras que contiene (varios pozos, tolvas internas de carga, zonas de exploración y galerías de exploración, transporte, trancadas…) la convierten en la principal candidata a ser musealizada, como ejemplo de explotación típica de hierro de finales del siglo XIX y principios del XX.»»

Cursos de Campo de Bédar 2016: en profundidad

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La organización de esta estancia ha sido posible gracias a la colaboración de las asociaciones Bédar Sostenible y Amigos de El Argar con el Ayuntamiento de Bédar. Siendo ya el tercer año que nos visitan los alumnos de la universidad de Lorraine, explicaremos un poco en profundidad cómo se ha organizado y qué medios han facilitado los diferentes promotores para su realización.

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Esta zona de Almería recibe habitualmente a numerosos grupos de estudiantes de geología que realizan prácticas. Hasta el momento, estos grupos procedían casi exclusivamente de Reino Unido y Alemania. Esto es así por un motivo muy simple, en estos países, al permitirse una financiación privada de estas estancias (incluso por los propios alumnos), no encuentran excesivas dificultades para financiar estancias en el extranjero. Sin embargo, en las universidades francesas debe ser la misma universidad la que financie la estancia, por lo que generalmente se realizan dichas estancias buscan destinos asequibles a las posibilidades de financiación de las mismas, por lo que normalmente se realizan en territorio francés.

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Está claro que para que se hayan podido organizar estos cursos de campo en Bédar ha sido imprescindible el apoyo, tanto logístico como económico, de asociaciones y entidades locales, y esta es la gran novedad. Aunque los cursos de campo de universidades extranjeras sean algo habitual en la zona, es la primera vez que se promociona y facilita que se realicen estancias a otras universidades que, de otra manera, no hubieran podido venir. Pasar de meros receptores pasivos a trabajar activa y coordinadamente para que nos visiten es algo que no se ha visto anteriormente. Por supuesto el beneficio es mutuo, Bédar también sale ganando, tanto económico como en la obtención de datos científicos sobre la geología propia, indispensables para futuros proyectos turísticos.

El Ayuntamiento facilita un local municipal de trabajo a los estudiantes, con material informático y wifi, indispensable para los trabajos. Las asociaciones Bédar Sostenible y Amigos de El Argar facilitan el necesario material de seguridad (chalecos reflectantes, botiquines médicos y material de curas, gafas anti proyecciones), así como equipamiento informático imprescindible como puede ser una impresora y escáner A3 para la realización y escaneado de los planos que elaboran los estudiantes. No es tampoco desdeñable la función logística, almacenando material, poniendo a disposición un vehículo para las estancias, etc.

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El alojamiento es el otro punto vital. No puede haber estancia si no hay capacidad de acogida suficiente. De entrada y como es fácilmente entendible, ni las asociaciones mencionadas ni el Ayuntamiento han participado en ninguna manera en la elección de las casas rurales que reciben a los estudiantes. Han sido los mismos encargados de la Universidad los que han buscado, contactado y tratado los precios de las habitaciones, sin mediación ni recomendación alguna por parte de las entidades referidas, para evitar todo tipo de trato de favor. Cabe decir que actualmente los estudiantes se alojan en las casas rurales de Los Azhares de Maruja y de Los Castros, en Bedarín, que han llegado a un acuerdo con la Universidad para ofrecer unos precios atractivos. Deseamos que en un futuro el resto de empresas que ofrecen alojamiento en Bédar  participen y puedan beneficiarse también de estas estancias, para lo cual es imprescindible que hablen entre ellos y se pongan de acuerdo. Esto es vital, pues si como deseamos el número de estudiantes va en aumento (y aún más si otras Universidades se interesan en nuestro pueblo), es primordial contar con una capacidad de alojamiento suficiente, coordinada y distribuida equitativamente.

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Hoy hablaré un poco de Los Castros, una de las casas rurales en la que se alojan los estudiantes y profesores. A nadie se le escapa que, aunque los estudiantes vengan a realizar sus trabajos, esta estancia tiene cierto componente vacacional que es muy importante para que la estancia acabe siendo perfecta. El clima y la naturaleza de Bédar hacen que esto sea relativamente fácil, pero en las instalaciones de Los Castros en Bedarín los estudiantes cuentan con una serie de comodidades extra como una sala de juegos y piscina (todavía es pronto para bañarse, pero como tampoco hace tanto frío, si alguien se anima tendrá la oportunidad). Sin duda las fotografías, facilitadas por la misma casa rural, hablan por sí solas.

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Tampoco hay que olvidar que se organiza un evento del todo novedoso, una visita para los estudiantes a una mina típica Bedarense con un guía, de indudable interés para los estudiantes de geología. Este año será José Ramón Muñoz quien realizará la visita, concejal de Cultura de Bédar.

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Seguiremos informando.

INAUGURACION 1ER CURSO DE GEOLOGIA EN BEDAR- 15 DE MARZO DE 2014

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Université de Lorraine – Faculté des Sciences et Techniques
Département Géosciences
U.M.R. GeoRessources n°7359

Christian HIBSCH
Maître de Conférences

Proyecto de cursos de geología en el área de Bédar

Preámbulo del proyecto :
Para entender como se ha gestado este proyecto, es necesario comentar a grandes rasgos cómo se desarrolló la tésis de Vanessa Dyja titulada :

» Interaction entre fluides de différents réservoirs lors de l’évolution d’un prisme orogénique en contexte de déformation partitionnée : les Cordillères bétiques internes (Espagne). Implications sur le transfert de métaux dans la croûte.»
defendida el 10 de marzo de 2014.

Nuestras actividades en las Cordilleras béticas se iniciaron en 2009 en el trascurso del primer año del Master de V. Dyja. En esta ocasión, el objetivo era doble, desarrollar un proyecto de investigación sobre la comprensión de las percolaciones de fluidos mineralizantes en la corteza y sobre la posibilidad de organizar un curso de geología para nuestros estudiantes de la ?Université de Lorraine?. Los trabajos de prospección se extendieron desde Mazarrón hasta Lucainena de las Torres, para finalmente optar por focalizar nuestra atención en la zona minera de Sierra Almagrera, donde los depósitos están alineados a lo largo de una falla principal asociada con un vulcanismo relativamente reciente.

Con el inicio de un doctorado en 2010, se desarrollaron colaboraciones con la Universidad de Granada y también, con Juan Antonio Soler, con el que contacté gracias a su blog sobre las minas de Bédar y con el que tuve el placer de encontrarme sobre el terreno (foto).

DENTRO

Poco a poco, y gracias a este contacto, empezamos a interesarnos en la problemática científica de las minas de hierro de las Sierras de Bédar, Alhamilla, de los Filabres, etc. Anteriores a los depósitos de la zona tectónico-volcánica precedente, los depósitos de hierro en estas sierras muestran una distribución muy diferente de los de la zona de sierra Almagrera. Durante mucho tiempo, estos yacimientos han sido considerados como concentraciones antiguas de hierro formadas durante el Triásico. Este nuevo enfoque lleva a considerar interpretaciones alternativas, en las que se tienen en cuenta el impacto de la tectónica alpina en la creación de estos depósitos de mineral de hierro. De esta manera se contempla la hipótesis de que estos depósitos se deban también a concentraciones ocurridas durante la etapa de orogenia alpina (Cenozoico) y no solo durante el periodo triásico. Por el gran interés que supone este nuevo enfoque, y debido a la excelente acogida que nos ha brindado el pueblo de Bédar, tanto por la colaboración científica como para nuestro alojamiento en el lugar, nos decidimos a organizar las siguientes misiones utilizando el pueblo como base de operaciones.

Proyecto de cursos de geología

Cada año, el departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias y Tecnologías de Nancy (Université de Lorraine) organiza cursos de formación en el terreno para Licenciaturas y Máster. Hasta ahora, estos cursos se realizaban en territorio francés.
Durante las misiones de investigación en la Bética, hemos disfrutado de un clima agradable, incluso a finales de invierno, muy propicio para los trabajos en el exterior, además de la excelente calidad de los afloramientos (con poca cubierta vegetal), su diversidad y su calidad científica y pedagógica. La Bética es desde hace tiempo la sede de prácticas sobre el terreno para estudiantes ingleses, holandeses, suizos, etc (con más frecuencia para Máster que no Licenciatura) pero muy raramente para estudiantes franceses. Una de las razones está muy relacionada con el funcionamiento de las universidades francesas, en las que las tasas de matrícula son relativamente bajas, y donde los desplazamientos son a cargo casi exclusivamente de la Universidad. A causa de esto, las salidas tenían lugar en Francia, para reducir los costes de transporte, mientras que los viajes al extranjero estaban reservados a los estudiantes que finalizaban sus estudios (nivel más alto).

FUERA

La puesta en marcha de un curso de geología para estudiantes franceses que terminan la Licenciatura ha ido madurando lentamente. El proyecto ha tenido que esperar a la llegada de una nueva habilitación de enseñanza (renovada cada 4-5 años) para preverlo oficialmente y se ha visto favorecido por un apoyo técnico por parte del Ayuntamiento de Bédar y con la colaboración de Juan Antonio Soler (asociación Bédar Sostenible) y EcoCenter Bédar. Este apoyo se ha traducido en la cesión de una sala de trabajo por parte del Ayuntamiento durante toda la duración del curso, así como por la cesión por parte de Bédar Sostenible del equipo de seguridad obligatorio que necesitan nuestros estudiantes para el trabajo de campo (chalecos reflectantes, gafas de seguridad y cascos, eventualmente), además de otro material como linternas, baterías, material de primeras curas para los botiquines y una impresora-escáner A3 necesaria para el trabajo de los estudiantes. Se organizará una visita a una de las minas de Bédar durante el periodo de formación, en el que se aprovechará para exponer los numerosos atractivos geo-turísticos de esta región con una arqueología minera tan rica y tan bien documentada.

Por otra parte, me gustaría agradecer la excelente acogida de Francisco Castro Sánchez y Ana María Jódar Cintas, que también nos han permitido llevar a cabo organizar este curso con unas condiciones técnicas y financieras tan favorables que facilitaron la validación del proyecto por parte de nuestro Departamento de Ciencias de la Tierra.

Solo nos queda esperar que este curso se desarrolle lo mejor posible y ¡que sea el primero de muchos!

Christian HIBSCH, Albert GALY y Cédric CARPENTIER

Minas del barranco de la Mina Grande: Suerte y Reformada

Son los ingenieros Ramón Pellico y Amalio Maestre los que nos hablan por primera vez del significado de la Mina Grande 1840, que es el nombre que los bedarenses daban entonces a los antiguos restos de minas en el Pinar de Bédar y de la que según nos cuentan, corrían numerosas leyendas sobre su origen.

El nombre, además, ya había sido incorporado como parte de la toponimia del lugar, pues con ese nombre se conocía el barranco donde se encontraban muchos de los restos de estas minas, y así se recoge en las demarcaciones de las diferentes concesiones mineras que se registraron en esa zona a partir de 1843.

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Se documenta actividad minera en la sierra de Bédar al menos desde 1525, aunque se considera que la explotación de los yacimientos del Pinar de Bédar, antiguo pago de Alcornia, desde hace mucho más tiempo.

Cuando hablamos de “Mina Grande” no nos referimos a ninguna mina concreta de la que conozcamos la fecha de demarcación ni si fue explotada, es un término antiguo que, precisamente, rememora esta antigua actividad y que englobaría todas las labores antiguas de el Pinar.

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Sobre la antigua Mina Grande solo queda la escueta descripción de los anteriormente mencionados ingenieros, que describen la presencia de un pozo de más de 20 varas (16,7 metros) y un socavón fortificado con arcos de gneis, tapiado a unas 8-10 varas de la bocamina. Éstos, y otros restos antiguos que pudieran encontrarse, fueron borrados por el desarrollo posterior de la minería en la zona.

Sin embargo, el conocido como barranco de la Mina Grande, con todos sus estratos arqueológicos fue borrado definitivamente entre 2004 y 2005. Y cuando digo borrado quiero decir exactamente eso, eliminado del mapa. Desapareció así la posibilidad de realizar estudios más en profundidad y conocer algo más sobre esta Mina Grande.

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En mi caso solo dio tiempo a realizar un reconocimiento de la zona, antes incluso de saber la importancia que tenía.

Los mineros partidarios que perduraron hasta 1926 explotando estas minas, conocían este barranco como el barranco de San Manuel, pero queda suficientemente demostrado por los documentos de registro de varias minas, que antes era conocido como barranco de la Mina Grande. Allí se demarcaron minas como “Bien estar”, “Alarma”, “No ganamos para sustos”, “Algarroba” o el registro “San Nicolás de Bari”. Posteriormente tenemos “La infalible” y, finalmente, la concesión minera conocida como “Reformada” (que no “Reforma”, que es otra mina), nombre con la que se conoció después. También se englobaba dentro de esta antigua “Mina Grande” los restos mineros que se encuentran en el barranco de San Marcos, y no es descabellado pensar que, la “Mina Grande“ no era más que el nombre que se daban a todas las minas antiguas de El Pinar, cuyas grandes cantidades de escombros debieron estimular sobremanera la imaginación de los lugareños. Sin duda de ahí lo de “grande”.

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Pero del barranco de San Manuel, o de la “Mina Grande”, hoy en día no queda más que una serie de calles y explanadas de una urbanización a medio construir y abandonada. Un desagradable recuerdo de la “ladrillitis” que afectó a mucha gente no hace tanto tiempo. Triste destino que sufrieron también otras zonas como los tristemente famosos restos desaparecidos del “Lavadero Grande”, gran parte del barranco de San Antonio Abad, el desaparecido cerrillo de San Antonio el Alto, o los restos de otras minas como “Suerte”, “Por bien de todos” o la de “Allá veremos”, que durante mucho tiempo fue considerada la primera mina de la zona (aunque luego se demostró que hubo otras anteriores).

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No estamos viendo ahora las fotografías de lo que hay ahora, ya las he puesto en otras ocasiones. Estamos viendo lo que había antes, en 2004, poco antes de que todo fuera arrasado. Queda tan solo un pequeño montículo que correspondía con la antigua mina “Alarma”, posteriormente incluida en “Reformada” y lugar de peregrinación muy conocido y apreciado por parte de los buscadores de minerales.
Vemos, pues, lo que hemos perdido. Restos en los que ahora, con el conocimiento actual sobre la minería de Bédar, reconozco estructuras que antes se me antojaron imposibles de identificar.

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Durante un breve reconocimento realizado el año antes de su destrucción por el arqueólogo industrial Paul Rondelez y su equipo, identificó un posible circulo de «grillage» o de tostación de mineral de plomo, junto a una antigua y minúscula galería que pudimos explorar en su totalidad.

Pude documentar también unos antiguos hornos de tostación de mampostería seca que estaban ubicados en la vieja mina «No ganamos para sustos». Estas instalaciones fueron «eliminadas» por un incomprensible camino practicado hacia ninguna parte y sin objeto aparente, como un tentáculo de la mastodóntica explanada que hizo desaparecer por completo el cerrillo de San Antonio el Alto y que ahora se podría llamar perfectamente «la explanada sin nombre». Parece que el único objetivo de este camino fue hacer desaparecer estos molestos restos(¿¿qué sentido puede tener si no construir un camino de gran pendiente hacia la abrupta cima de un cerro rodeado por riscas?? allí ni se puede construir nada ni hay posibilidades de continuar hacia ningún lado). Ahora, lo único que queda de todo eso son algunos restos de cerámica que pude recoger y las mediciones y acusadoras fotografías que pude hacer de los tres hornos que formaban el complejo de esta mina.

Podemos ver también en las fotografías montones de escombros, producto del lavado de minerales, e incluso una estructura cilíndrica de mampostería seca que antes era una completa incógnita y ahora identifico sin problemas como una chimenea de ventilación de un antiguo pozo.

Sin embargo no todo está perdido, persisten todavía muchas labores antiguas de esta antigua Mina Grande, especialmente en el barranco de San Marcos. Si se ha salvado ha sido por la crisis de la construcción y no por ningún tipo de sensibilización con respecto al patrimonio histórico. Simplemente se ha de valorar si después de haber contemplado las fotografías que adjunto a este texto, consideran que es mucho mejor contar con horribles urbanizaciones mal planificadas (o peor, urbanizaciones abortadas y abandonadas)o si hubiese sido mejor intentar armonizar un crecimiento urbanístico controlado con el debido respeto y conservación de los lugares de especial interés histórico y patrimonial, de cara a un más que posible futura utilización turística. Ahora ya no podemos arreglar el desastre ni hay nadie al que pedirle explicaciones.

Pero de poco sirve lamentarse, a ver si al menos se ha aprendido la lección…

Mina Reforma

VIA SANGRE

Quizás sea La Reforma la mina más accesible y a la vez una de las minas menos conocidas de El Pinar de Bédar. La incluyo dentro de las minas desaparecidas porque parte importante de los restos de esta mina fueron destruidos durante la ampliación de la entrada a la urbanización al Pinar. Justo en el desvío que lleva a esta urbanización, encontramos una especie de «entrada», con unos edificios y un pequeño aparcamiento. Junto a ellas, unas discretas ruinas a penas llaman la atención del visitante. Esta es la mina Reforma.

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La Reforma es más conocida por los coleccionistas de minerales, pues no es difícil encontrar bonitos minerales de carbonato de cobre (si sabes donde buscarlos, claro), y la mina, propiamente dicha, empieza en el conocido Socavón de Reforma, junto a la confluencia del barranco del Gato y el barranco de las Norias. Un puente cruzaba el barranco hasta las instalaciones propiamente de la mina, donde en 1881, La Compañía de Águilas instaló unos de los tres lavaderos mecánicos que funcionaron hasta 1884, bajo la dirección primero de Anton Getz y posteriormente de Federico Dietrichson. Las fotografías que podemos osbservar se hicieron en 2004, antes de que se llevaran a cabo los desafortunados trabajos de ampliación de la urbanización y de su acceso.

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Han llegado hasta nosotros unas bonitas fotografías de José Rodrigo de esta mina, cuando el lavadero estaba en plena actividad. Fíjese en las fotografías como el lavadero, que no disponia de ninguna cubierta (a diferencia del Lavadero Grande), estaba organizado en diferentes niveles. La vía con el mineral procedente del Socavón Reforma llegaba por la parte superior, seguidamente un grupo de operarios trituraban el mineral y éste empezaba a clasificarse y lavarse en una serie de aparatos que son un buen muestrario de la tecnología de lavado de mineral de plomo de la época.

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En estas fotografías se puede observar lo que quedaba de este lavadero en 2004. El espacio de las fotografías se corresponde con el de la fotografía de José Rodrigo anterior. Del complejo lavadero a duras penas quedaba nada, pero con un poco de atención se podían observar los fundamentos de las diferentes estructuras.

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El extraño artefacto que aparece en la parte central, que durante un tiempo fue para mí inclasificable, fue identificado finalemente como una criba de sacudidas u oscilante. Vemos un ejemplo de un solo eje en el dibujo, la de Reforma contaba con dos, movidas por una serie de poleas que se accionaban con una máquina de vapor locomóvil.

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Esta parte ha sido la más afectada por la ampliación de la entrada a la urbanización, y es una pena, porque es muy extraño contar con fotografías de lavaderos de este tipo y saber, con tanta exactitud, donde se encontraba. También es raro ver lavaderos tan despreocupadamente descubiertos. Está claro que el riesgo de lluvia no les preocupaba mucho.

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Entre el resto de aparatos de lavado que aparecen, observamos también tres baterías compuestas de dos rumbos cada una, accionados por el eje de poleas instalada encima de los pilares. Para sorpresa mía, todavía es identificable la superfície circular enterrada de uno de estos rumbos, aunque se tratan de genuinos y auténticos round-buddles mecanizados. Las dimensiones de la misma no deja dudas sobre lo que es, consta de los 4 metros reglamentarios que los hacían tan eficaces a la hora de lavar los lodos.

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Inconfundible son estos dos trómeles, que estaban instalados a un nivel superior a la criba oscilante. Estos trómeles ya se usaban también en el Lavadero Grande, y no es muy desaventurado pensar que eran del mismo tipo y del mismo fabricante (la casa Humboldt de Colonia, Alemania).

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Los restos de las casas que estaban junto a las instalaciones del lavadero son difíciles de interpretar. Sabemos que al menos una de ellas era para alojamiento de ingenieros y directivos de la Compañía, pero sorprende ver una estructura que parece un pequeño horno de cuba dentro de una de ellas. Podría ser un pequeño horno para ensayos, es decir, podría ser un laboratorio.

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Mucho más extraño es la presencia de esta estructura. La forma es casi idéntica a los hornos de reverbero de la antigua fundición de Carmen, y el interior presenta un espacio similar, cubierto de una bóveda de cañón. Sin duda podría ser un horno de fundición, pero ¿de qué época?

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Por último, todavía es posible recorrer los 200 metros del socavón Reforma, galería de transporte que daba acceso a las labores internas. En la entrada permanecen los restos de un antiguo almacén o alojamiento (no hay referencias tampoco a este edificio).

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Tras transitar 200 metros por una ancha galería, llegamos a una bifurcación. Dicen algunos testimonios recogidos en 1974, que por el socavón Reforma se podía llegar a las labores del Pinar y al pozo Centro, ubicado precisamente en el centro de lo que hoy es el núcleo principal de la urbanización, pero el viaje acaba necesariamente en esta bifurcación. Uno de las galerías no lleva a ningún sitio y la otra es un pozo por al que no apetece mucho acercarse por lo poco estable que parece el borde. Nadie debe meterse en minas abandonadas, pero si alguien lo hiciera, que tenga mucho cuidado en no saltar alegremente el montículo de arena que aparece justo ante la bifurcación, pues el pozo está justo detrás y nadie sabe cuanta profundidad tiene…

Minas Júpiter y Porfiado

Hoy visitaremos una de las minas más importantes de toda la sierra de Bédar y uno de los puntos culminantes de la ya conocida «ruta minera» de Bédar, uno de los miradores de parada obligatoria. Pocos nombres despiertan tan malos recuerdos entre los viejos mineros de Hierros de Garrucha que el de «Hoyo Júpiter», y no de extrañar, solo hay que adentrarse por esas galerías para entender lo que debía ser trabajar allí dentro jornadas enteras…

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La mina es también una de las más antiguas, las Peñicas Negras, en las «Cañadicas», no muy lejos de Serena. Estoy seguro que muchos de los que ya han hecho la ruta se acordarán del mirador del Hoyo Júpiter. Pero si quieren ver lo que hay en ese inmenso Hoyo, no se pierdan estas fotografías.

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No quiero aburrir con muchos datos históricos, que los hay, sobre esta mina en concreto. Junto a San Manuel, Porfiado y Mahoma, son las más importantes del «grupo de Serena» y las grandes cantidades de hierro que contienen (o contenían) fueron el motivo de que se construyeran dos cables aéreos de transporte. Se calcula que, de estas minas de Serena, se extrajeron cerca de 3.000.000 de toneladas, gran parte de este mineral se extrajo a «cielo abierto», y donde antes había una montaña, ahora hay un enorme agujero de unos 200 metros de largo y 50 de ancho, que recorre las concesiones mineras de Porfiado y Júpiter. Y si impresionante es verlo desde arriba, más sobrecogedor es, si cabe, verlo desde abajo, desde la famosa cota 360.

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Para facilitar el transporte, una galería recorría todo el fondo del Hoyo hasta salir en lo que era la cabecera del gran plano inclinado que llevaba el mineral al cargadero del cable. Todo este fondo del Hoyo está surcado por numerosas cicatrices y depresiones, los restos de las antiguas labores de extracción y vías de transporte superficial. Así podemos diferenciar antiguas depresiones que se corresponden con los tres planes de Hoyo de Júpiter, dos de ellos conocidos como roza Colorada y roza Negra. Los hoyos de San Marcos y de Porfiado y la roza del Teléfono, en Porfiado.

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Si descendemos al fondo del hoyo, podemos llegar con algo de dificultad al «socavón general», pero hay que saber cual es, pues en el hoyo hay multitud de bocaminas. Cuando el Hoyo llegó a la cota 360, debido a que las capas de mineral profundizaban en la tierra siguiendo un ángulo, era tal la cantidad de estéril que se tenía que movilizar que la Compañía minera se vio obligada a iniciar labores subterráneas. Estas labores se extienden como una red en todas direcciones, pero principalmente se desarrollaron en dirección al barranco de la Hoya, en la concesión de Mahoma.

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Una vez dentro, diferentes trancadas llevan a los diversos niveles de la mina. La red de galerías es compleja, y se encuentr a diversos niveles. Desgraciadamente no existen muchos planos de estas minas ni tampoco son muy fiables, como hemos podido comprobar. Los diversos periodos de explotación en un periodo de tiempo tan dilatado y el posterior reaprovechamiento por parte de Hierros de Garrucha, hace difícil la tarea. A Pesar de todo estamos bastante seguros que nos movemos por el antiguo sector de San Jacinto, internándonos en la concesión de Mahoma.

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Nos movemos por galerías que ya han sido visitadas, en alguna ocasión, por buscadores de minerales, aunque no es buen sitio para minerales, dada la presencia masiva de óxidos de hierro con pocos minerales «bonitos». Podemos encontrar, eso sí, diferentes restos que dejaron los mineros de Hierros de Garrucha, como espuertas, puntas de barrena rotas, fragmentos de vagonetas, etc. También impresiona un fragmento de vía de transporte que no pudieron llevarse para reaprovechar el hierro porque fue atrapada, creo que para siempre, por una enorme piedra desprendida del techo de la galería.

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Las galerías dan acceso a las zonas de explotación´, gigantescas e impresionantes cavidades excavadas a base de explosivos.

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Diferentes «trancadas» conectan los niveles, así se conocían las galerías de acceso para los mineros desde el exterior o las conexiones entre diferentes galerías. Entre los diferentes pisos de la minas se observan lo que se conocían como «pocillos», o pozos que conectaban galerías a diverso nivel y que servían para transportar el mineral. Los pozos inclinados que conectaban zonas de explotación a diverso nivel, recibían el nombre de «chimeneas», mientras que los «buzones» eran también conexiones a diferente nivel, pero diseñadas específicamente para el transporte entre niveles, en forma de embudo generalmente y provistos por lo general en su parte inferior de compuertas de carga.

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Avanzamos por las galerías, aunque nos es imposible saber si es la vieja galería de San Andrés o la de San Augusto. Sabemos, sin embargo, que avanzamos hacia el Pozo P, pozo de extracción con castillete que se encuentra en el barranco de la Hoya. Pero no conseguimos alcanzar el objetivo, un derrumbe lo impide. A pesar de todo, encontramos restos que nos indican claramente que nos encontramos cerca de alguna de las salidas al barranco de la Hoya.

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La única forma de continuar es por medio de un «pocillo» provisto de una escalera metálica y los restos de un cabrestante, pero como observarán en las fotografías, no parecía estar en perfectas condiciones como para ser utilizado. Aquí finalizaba nuestra aventura.

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Mina Pobreza (2)

El desastroso incendio que sufrió Bédar en 2012 afectó especialmente a la zona del barranco del Servalico. Como ya comenté anteriormente, afectó de lleno los terrenos donde se encuentra una de las minas más importantes en la historia de Bédar, la mina Pobreza.

Mientras documentaba los desastrosos resultados del incendio, aproveché también para documentar los restos de esta mina, en este caso libres de la vegetación que habitualmente dificulta su contemplación. Sinceramente, me gustaría no haber tenido esta oportunidad, y espero que nunca vuelva a ocurrir, aunque sí que da una imagen bastante aproximada de cómo quedarían los restos de esta mina si se preparara adecuadamente para su visita.

Pobreza es una de las minas más importantes y también una de las menos conocidas. Ya he dado anteriormente bastantes datos sobre ella, en ocasión de la descripción de su horno de calcinación de carbonatos de hierro. Ahora veremos más restos de esta mina.

Explotada por la Compañía de Águilas desde finales del siglo XIX hasta el cierre de las minas de la Unión Bedareña en los años veinte, Pobreza fue la mina que permitió que Bédar mantuviera una producción constante de mineral cuando, a finales de siglo, el mineral de las minas de Serena empezó a escasear. Los datos concretos sobre la importancia de esta mina, que todavía estamos investigando, esperamos que sean publicados prontamente.

Junto a la vía de transporte principal, paralela al barranco del Servalico, se encuentran las oficinas y la cuadra para las mulas que se utilizaban para el transporte de las vagonetas:

OFICINAS

Esta vía minera recogía el mineral de las bocaminas de las galerías principales de transporte San Diego y San José para llevarlo a la tolva-cargadero principal del ramal de cable aéreo que lo transportaba hasta la estación de ángulo del Pinar de Bédar. Este cargadero es muy parecido al cargadero-depósito de la mina Carabinera, que contaba también con un ramal de cable aéreo:

POBREZA1

Junto al cargadero se ubicaba la estación de llegada del ramal de cable, con su correspondiente máquina a vapor y junto a un aljibe para el suministro de agua que precisaba para su funcionamiento. Se observan todavía las balsas de suministro y fundamentos de la estación del cable, aon algunos vestigios de la maquinaria, como el tubo que se observa en la fotografía:

MAQUINA

TUBERIA

Aquí podemos ver el interior del aljibe:

ALJIBE

Más arriba en la loma, todavía se pueden encontrar alguno de los pozos iniciales que se practicaron para reconocer la capa de mineral que explotaron y que luego sirvieron como pozos de ventilación. En concreto vemos el pozo del Camino, junto al camino que recorría esta parte superior de la mina y que conectaba éste pozo con el pozo Maestro y el pozo de los Almendros. Todos los pozos de reconocimiento junto al camino estaban protegidos mediante con un pequeño muro de mampostería:

POZO CAMINO1

El pozo principal de extracción, ubicado en la parte superior del cerro, era el conocido como pozo Maestro. Unas instalaciones protegían la máquina de vapor que se utilizaba para extraer el mineral. Esto nos indica que, a parte de las galerías de transporte antes mencionadas, el avance de las labores de las minas hacia el interior del cerro, siguiendo una capa de mineral que buzaba ostensiblemente, por lo que elevaba mucho el coste del transporte hasta las bocaminas. Un pozo de extracción hasta el punto más elevado y cerca del cable de transporte facilitaría el movimiento de mineral.

En estas fotografías podemos ver los restos del pozo y de la caseta de máquinas. Parece que disponía de un pequeño castillete de madera y hierro del que solo quedan algunos enganches:

POZO MAESTRO1

POZO MAESTRO2

POZO MAESTRO3

POZO CAMINO2

Quedan todavía restos de curiosas piezas de cerámica, que como se podrá observar, se fabricaban en la Industrial Alfarera de Barcelona. Se tratan de restos de la cubierta de la caseta de máquinas, tejas planas alicantinas:

CERAMICA

CERAMICA 2

Recientemente se hundió la entrada a la galería de San Diego, lo que recuerda lo peligroso de explorar estas minas sin preparación. Curiosamente hay escasos restos de entibación en esta mina (algunos troncos para dar sensación de seguridad más que para otra cosa). La entrada a la galería de San José permanece derrumbada desde hace mucho tiempo.

SAN DIEGO

Cuando la Compañía de Águilas y la sociedad de Chávarri formaron la Unión Bedareña, se desinstaló todo el ramal de cable aéreo y quedó inservible el pozo Maestro. El mineral de nuevo fue extraído por las galerías de transporte San Diego y San Juan y se decidió transportarlo por medio del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, que discurría por el otro margen del barranco. El mineral primero se lanzaba hasta el fondo del barranco mediante un «vaciadero» ubicado entre las bocaminas de San Diego y San Juan. Desde allí se elevaba hasta un pequeño cargadero junto al ramal de ferrocarril, mediante un pequeño plano inclinado automotor. En la siguiente fotografía vemos este vaciadero con todo detalle, inapreciable habitualmente a causa de la vegetación. Nótese como todavía queda algo de mineral acumulado a los pies del mismo:

 

Ya describimos con detalle el horno de calcinación de esta mina, junto a la bocamina de la galería de Santa Bárbara (o trancada nº 3). En la siguiente fotografía podemos ver con detalle todo el conjunto, tal y como ser vería si siempre se mantuviera limpio y listo para las visitas:

HORNO

 

Rumbos tipo Bédar

Los restos más antiguos y la historia más compleja de la minería en Bédar no corresponde con la minería del hierro, es la del plomo y cobre del Pinar de Bédar. Aunque hay pocas pruebas claras que lo confirmen, se da por hecho que las minas de El Pinar se explotaron desde bastante antiguo. Quizás de momento solo los análisis de isótopos indican que ya se extraía cobre de El Pinar en la Edad del Bronce, pero con el tiempo estoy seguro de que aparecerán nuevas pruebas.

Hay todavía grandes incógnitas, como la ubicación original del lavadero de plomo medieval, pero sobre la minería a partir del siglo XIX los avances han sido bastante importantes. Se pueden distinguir diferentes fases «tecnológicas» muy diferentes, relacionadas con numerosos factores que no es momento ni lugar para analizar. Al igual que el cable aéreo Bédar-Garrucha llegó a ser el «no va más» de la tecnología de la época, lo mismo pasó con los lavaderos mecánicos de la Compañía de Águilas, tecnología punta en el momento, sin rival alguno ni en tecnología ni en capacidad de producción.

Sin extenderme más, el caso es que hay numerosos restos de antiguas estructuras en las minas del Pinar que son, digamos, de muy difícil interpretación. El trabajo ha sido muy complicado dada la superposición de trabajos de diferentes épocas y el poco cuidado que se ha tenido en conservar estos restos (sin hablar de la destrucción que ha supuesto la locura urbanizadora). Entre otras estructuras, encontramos una serie de «circulos» extraños, de función desconocida… hasta hace relativamente poco.

Hasta la invención del sistema de flotación, el lavado de minerales de plomo se realizaba mediante separación por gravedad, aprovechando la mayor densidad del mineral de plomo con respecto a la roca que lo contiene. Para ello se necesitaba agua, maquinaria de trituración y sistemas de lavado. Se utilizaron varios sistemas de diferentes tipos y grado de teconología, pero el producto de todos estos procesos de lavado era un lodo (partículas muy finas) que todavía contenía algo de mineral de plomo. Como todo se aprovechaba, mediante una serie de «artefactos», se podían lavar estos lodos para sacar el plomo que aún contenía. Para lavar el lodo se inventaron varias máquinas, pero la más efectiva siempre fue el Round-Buddle inglés. Ideado en Cornualles para el lavado de mineral de estaño, pronto fue adoptado en las cuencas mineras de Murcia y no tardó mucho en utilizarse también en las de Almería.

Claro que hablamos de sistemas de lavado de última generación (para la época, claro), movidos con máquinas de vapor y con unas dimensiones especialmente escogidas para cumplir con su función de lavado. Básicamente se trataba de una superficie plana con una ligera inclinación, en la que el mineral de plomo, al ser más pesado, se resistía más a ser arrastrado por el agua, de esta manera se podía separar.

Entonces pasó una cosa curiosa. Dada la simplicidad del artefacto, en algunos cotos mineros comenzaron a fabricarse unas versiones «artesanales» de la máquina que eran movidas a mano. Claro que eran mucho menos eficaces que las mecanizadas, pero lo barato de su construcción y la posibilidad de moverlas de un lugar a otro (eran transportables) las hizo una de las máquinas más utilizadas para el lavado de estos lodos resultantes de los diversos procesos de lavado. Estos «cacharros» comenzaron a llamarse «Rumbos», por una españolización de la pronunciación en inglés de «Round-Buddle».

No hace mucho, Antonio González Jódar localizó por primera vez los primeros restos de estos Rumbos en sierra Almagrera, que podían ser o bien los ejemplares «mecanizados» bien construidos, normalmente asociados a fundiciones o establecimientos modernos, o bien las versiones más artesanales en negocios mineros más modestos.

¿Hubo Rumbos en Bédar? Por supuesto. Los primeros Round-Buddles se utilizaron en los modernos lavaderos de la Compañía de Águilas en el Pinar. De hecho, en El Pinar se probaron o utilizaron todos los tipos de sistema de lavado de mineral que existía en esos entonces. Tal es así que era como una especie de escuela a la que iban los ingenieros que querían conocer los diferentes sistemas de lavado que existían entonces.

RUMBO  1

Uno de los Rumbos del tipo Bédar más curiosos. Con tan solo 1,5 metros de diámetro, superfície de piedra plana (en naranja) y una estructura o base del depósito de agua (en rojo) muy elaborado, más grande (en relación a la plataforma) y ubicado a más altitud (1,8 metros).

De momento, en Bédar hemos localizado unos restos que son un firme candidato a ser uno de los primeros rumbos «mecanizados» o Round-Buddles auténticos que se describen en Bédar, aunque falta realizar una serie de comprobaciones para confirmar que es así, por lo que nada más diré ahora.

Lo que sí está comprobado, tanto documentalmente como por la localización de diversos restos, es de la presencia de diveros modelos de Rumbos artesanales. Hemos podido explicar así una parte de las extrañas «ruinas» que hay en estas minas.

Estos descubrimientos indican, como ya comenté en su momento en el congreso del SEDPGYM celebrado hace unos años en Boltaña, lo que se puede considerar como una evolución (más bien involución) de estos artefactos. Si estuviésemos hablando de especies animales, sería como si en una isla aislada, una especie cualquiera hubiera ido evolucionando apartada de sus congéneres hasta formar nuevas especies extrañas.

RUMBOW

En efecto, con el cierre de los lavaderos mecanizados en 1884, la Compañía de Águilas delegó la explotación de las minas de plomo en pequeños mineros partidarios que sobrevivían con medios muy rudimentarios, entre ellos las ya conocidas copias artesanales de los Round-Buddles. Estos partidarios persistieron hasta 1926, aunque cada vez eran menos, más pobres y con menos medios. Los Rumbos también evolucionaron, cada vez más pequeños e ineficaces, pero lo suficientemente baratos como para ser utilizados por mineros que, más que vivir, sobrevivían como podían.

Los Rumbos resultantes, son pues, «especies» de Rumbos propios y característicos de Bédar. Los parámetros que, de momento, estamos analizando en los mismos y que creemos pueden ayudar a clasificarlos en su época y momento adecuados son, precisamente, el diámetro de la plataforma de lavado y el material con la que está construida.

RUMBO MADRILES

Rumbo en el Pinar de Bédar de 2 metros de plataforma (no quedan restos de la superfície original, posiblemente fue reaprovechada) junto al pilar del depósito de agua.

En 1906 están documentados en el Pinar Rumbos artesanales con plataformas de unos 4 metros diámetro y superficie de cerámica, que es la que se utilizaba en los Rumbos mecanizados. Por otro lado, el rumbo estaba construido con materiales de la zona y era movido manualmente por un muchacho (un niño) que se subía en el travesaño que sujetaba el eje.
Eran muy ineficaces, pero se podía suplir aumentando los tiempos de lavado con resultados más que aceptables.

RUMBOX

A partir de aquí, los Rumbos involucionaron (degeneraron, de hecho) hasta llegar a los pequeños Rumbos con plataformas de a duras penas 1,5 metros y superficies a base de piedras planas. Éstos debieron ser los últimos y además sumamente ineficaces Rumbos, pero de alguna manera servían a los propósitos de estos partidarios. Parece que solo se desarrollaron en Bédar, debido a las circunstancias únicas que concurrieron entre 1884 y 1926 en los criaderos de plomo del Pinar de Bédar.

Para comprobar si se podía lavar mineral de plomo con rumbos de tamaño tan reducido, fabricamos un pequeño rumbo a escala 1:27 de los rumbos de 4 metros de 1906. Tras machacar una parte de dolomía con algo de galena y mezclarlo con un poco de agua para crear un barro con partículas de mineral de plomo, lo pasamos por este mini-rumbo de 15 cm de plataforma, y pudimos observar que… podíamos separar el mineral, aunque de una manera muy imperfecta y a base de pasar bastante agua por el artefacto. Las fotografías hablan por sí solas:

MAQUETA RUMBO

Creemos pues, que estas estructuras eran variaciones artesanales muy «degeneradas» de Rumbos ya de por sí artesanales, copias a su vez de los Round-Buddles ingleses. Debían ser muy ineficaces y sería necesario numerosas repeticiones para conseguir resultados apreciables, y en todo caso sería muy limitado y para cantidades pequeñas de mineral.

RUMBO 3

Plataforma de Rumbo en el Pinar de Bédar de 1,8 metros de diámetro (en naranja) delimitado por piedras planas en empalizada (en rojo).

Hemos dado en llamar «Rumbos tipo Bédar» a estos Rumbos pequeños, de entre 1,5 y 2 metros de plataforma y con superfície de piedra plana, toscamente pulida.

Estudio arqueológico en La Gamberra III

Continuamos con la traducción. Ahora incluyo las traducciones de los apartados sobre minas, escombreras, hornos de calcinación, cerámica…

DSCN7222

Hornos de calcinación

Los minerales que contienen azufre, como la galena, a menudo son calcinados antes de ser fundidos. La calcinación elimina la mayor parte del azufre y, en nuestro caso, convierte la caliza en polvo, haciendo el mineral más ligero y, por lo tanto, el transporte reporta más beneficios.

La calcinación se puede realizar al aire libre o en hornos especialmente construidos en las que se dispone el mineral y el combustible (madera) por capas, manteniendo el horno encendido durante un día o incluso más.

Los hornos de La Gamberra son de forma circular y excavados en la roca, ligeramente inclinados. El diámetro exterior de los hornos varía entre 3,40 y 3,70 m, mientras que el interior lo hizo entre 1,90 y 2,40. Desde la borde superiro hasta la base del interior del horno variaba entre 2,80 y 3,10 m. El diámetro interior va haciendose menor hacia el fondo, lo que hace un recipiente del horno ligeramente cónico. Delante del horno existe una abertura, delante de un canal excavado en la roca, para que pueda entrar el aire necesario. Tres de los cuatro hornos disponían de plataformas de carga construidas a un lado. Los hornos de calcinación de la Gamberra eran muy similares en tamaño y construcción a los hornos de cal locales.

Escombreras

Las 88 escombreras halladas en el aire de estudio se pueden dividir en diferentes tipos:

-Escombros de mina (plomo y hierro.)
-Escombros de material de desecho de los hornos.
-Escoria de fundición (forja)
-Otros

Los escombros mineros son con frecuencia el resultado de las tareas de concentración del mineral, posiblemente a mano y mediante tamizado.
En muchos casos se observan montones de escombros de diferentes tamaños prodcedentes de la misma mina, representado las diferentes etapas de concentración.

La mayor mina del área estudiada contaba con al menos 16 escombreras diferentes.

En las escombreras había fragmentos de óxido de hierro mezclado con los escombros de la mina. En cada ocasión, los fragmentos de óxido de hierro eran del mismo tamaño que los fragmentos de desechos de minería, lo que sugiere que se trataban a la vez que el resto. Todos las escombreras que presentan estos óxidos de hierro probablemente pertenecen a los dos pozos de mina.

Las minas

Hay alrededor de 46 minas en el área de estudio. Es difícil ajustar el número exacto de minas porque, a veces, varias entradas están conectadas bajo tierra. En el caso de las minas grandes, cada entrada se ha considerado como una mina por separado, en el caso de las minas más pequeñas se toma como una sola mina.

Dos de las minas de la zona son de hierro, en la escombrera se encuentra siderita (carbonato de hierro) y no galena (sulfuro de plomo). Las minas de hierro son abundantes en la zona.

Dos de las minas son pozos, uno de ellos de 4,5 metros de profundidad y el tro de más de 21 metros! Los dos tienen escombreras en forma de herradura alrrededor con piedra que contiene galena (sulfuro de plomo.) Ambos disponen también de una amplia superfície dedicada a la concentración de mineral.

Objetos encontrados

De los 20 objetos hallados, doce son de cerámica y los otros ocho son fragmentos de objetos de hierro.

La cerámica vidriada y el hierro son probablemente las más modernas y contemporáneas con la actividad minera.

La cerámica no vidriada no puede ser datada, pero probablemetne pertenece a ese mismo periodo.

Mena y Ganga

La mayor parte de las minas de la zona de estudio son de plomo, de las que se extraía galena (sulfuro de plomo), que se encuentra en forma de pequeños cristales en piedra caliza.

En dos minas se extrajo siderita (carbonato de hierro.)

Sorprendentemente, siete de las escombreras de plomo con piedra caliza contenían también fragmentos de óxido de hierro. Estos fragmentos siempre son del mismo tamaño que los fragmentos de mineral de plomo, lo que sugiere que se procesaron y tamizaron a la vez. Los fragmentos son idénticos a las piedras encontradas, junto con las escorias de fundición (¿de hierro?) encontradas en el barranco de San Marcos, a cerca de un kilómetro al suroeste, al otro lado del pueblo de El Pinar.

Dos montones eran de escoria de fundición, claramente relacionados con el horno de calcinación. Estos corresponderían, sin duda, a tareas de reparación de herramientas, es decir, herramientas o instrumentos utilizados para desmenuzar el mineral y/o herramientas para la calcinación del mineral.

Estructuras

Las 23 estructuras registradas dentro del área de estudio son muy variadas:

-Construcciones relacionadas con la caza.
-Edificios.
-Muros.
-Plataformas.
-Probables instalaciones de cribado.
-Construcciones de función desconocida.

El único grupo de estructuras claramente no relacionadas con la actividad minera son las relacionadas con la caza. Éstas son circulares o con forma de herradura, se trata de puestos de caza, a veces camuflados y grupos de piedras para el señuelo.

Dos estructuras muy similares son las plataformas, cada una con una estructura de piedra circular en su parte superior.

Definitivamente conectadas a la actividad minera, la función de estas estructuras sigue siendo desconocida.

Estudio arqueológico en La Gamberra II

Continuamos con la traducción. Aquí pongo la traducción de la última parte de la web, la correspondiente a «resultados» y una de las más interesantes:

Los resultados

El objetivo de este proyecto era triple:

-En primer lugar queríamos dejar un registro detallado del sitio. Se están realizando obras a gran escala en la zona al borde del área de estudio y parece inevitable la destrucción, evidente ya en tres de los cuatro hornos.

-Difusión de esta información a la mayor escala posible. Estos datos pueden ser de interés para los especialistas que buscan lugares comparables con sus zonas de estudio mineras. Otros investigadores pueden querer saber como eran estos hornos de calcinación de plomo. Pero también, como esperamos, esta información hará que unos pocos no especialistas se desviarán durante sus vacaciones en Andalucía para ir a visitar este lugar.

-Y por supuesto, tratamos de buscar información sobre la minería del plomo en el siglo XIX que no ha sido escrita.
Cronología

A juzgar por los registros escritos, esta parte de El Pinar fue explotada principalmente entre 1846 y 1870.

Cerámica

La cerámica encontrada en el lugar podría fácilmente atribuirse a todas las fechas a partir de este periodo. Debido al corto intervalo de tiempo y a la propia naturaleza de la cerámica (es posible que haya pasado tiempo entre la producción de la cerámica y los posibles vertidos de la misma en fechas muy posteriores a la actividad minera), estos no pueden ser utilizadas para ajustar las fechas.

Objetos de hierro

Un estudio detallado de algunos de los objetos de hierro, conectados directamente con las actividades mineras, podría darnos fechas más precisas. La tecnología de la fabricación de hierro pasó por varias etapas distintivas durante el siglo XIX. Un estudio como éste no era posible en el ámbito de este proyecto.

Vías de acceso

Uno de los caminos lleva desde una zona minera importante (minas grandes, escombreras de material transformado, dos edificios) hacia el sur, es decir, fuera de El Pinar. El Pinar fue explotado en siglo XIX durante los años cuarenta y posteriormente en los ochenta (instalación de lavado.)

Estratigrafía.

Se han detectado pocos casos de estratigrafía. Uno de los hornos fue construido en la cima de una mina en desuso. Y los caminos, presumiblemente para el transporte de mineral (por mula), no se conectaron a los hornos de calcinación. Esto podría significar que en una primera fase se extraía el mineral, se cribaba y transportaba por mulas a la fundición, seguida de otra fase en el cual el mineral fue calcinado junto a las minas y luego se transportaba en cargas más pequeñas. Esto no es más que una conjetura basada en pocas evidencias. Más aún porque todavía no está claro el tamaño de las partículas de mineral que eran calcinadas en los hornos, y además alguna de las tareas de cribado podrían ser contemporáneas a la calcinación.

Minería y tecnología de procesamiento del mineral.

Minería.

La mayor parte de los trabajos mineros descritos en el lugar de estudio son comparables a las descripciones de pequeña minería de plomo de la época en otros lugares de la región. Pequeños túneles y pozos someros, a veces acumulándose en minas más grandes con varias entradas. Un hallazgo inesperado fue el de dos pozos, rodeados por productos elaborados y no por minerales, pero sin evidencia de otras entradas de mina.

Mecánica de procesamiento de mineral.

De forma contemporánea, y un poco más tarde, mencionamos la existencia de distintas etapas de la llamada mecánica de procesamiento del mineral (trituración, selección, cribado, lavado, etc.) Se encuentran los restos bien conservados de una instalación de cribado, hallándose un fragmento de un tamiz de hierro y dos pernos, posiblemente para la colocación del tamiz a un marco de madera. Los diversos montones de escombros son de tamaños cada vez más pequeños, ilustrando las diferentes etapas del tratamiento del mineral. No existen pruebas que se utilizara agua en La Gamberra.

Calcinación

Hasta ahora, no había constancia en la zona de operaciones de calcinación de mineral de plomo. Destacamos la utilización de una mina abandonada como tobera para un horno de calcinación. Posiblemente la mina generaba una constante corriente de aire más adecuada que la que proporcionaba el viento proveniente de los valles. Los hornos de calcinación de plomo están relativamente bien conservados y merecen un estudio más profundo y su conservación.

Forja

Junto a los cuatro hornos de calcinación, se extienden escorias de fundición. No se han encontrado acumulaciones parecidas en ningún otro lugar del sitio, por lo que se puede interpretar que estas zonas estuvieron relacionadas directamente con las operaciones de calcinación.

Mineral de hierro

Intrigante fue el encontrar fragmentos de mineral de hierro mezclado con el mineral de plomo en varias escombreras. Este mineral no se originó a partir de las dos minas de hierro encontradas en el lugar, por lo que podrían haberse encontrado en el mismo lugar o haber sido traídas de otra zona. Se podrían haber utilizado para facilitar el proceso de calcinación de plomo o para aumentar el peso del mineral.

Las plataformas

Por último está la cuestión de las “plataformas”, dos rectangulares, de piedra, con estructuras de construcciones más o menos circulares en la parte superior. La falta de grano fino de drenaje alrededor de los fragmentos de estas plataformas excluye su función como estaciones de cribado. Una de estas plataformas se construyó en una ladera con vistas al valle junto al acceso a la carretera principal, pero el otro se construyó en lo alto de un valle sin acceso desde abajo. Este último no se encuentra al principio de un camino que conduzca al edificio. Su función sigue siendo desconocida.

Conclusiones

La utilización de tecnología DGPS nos ha permitido registrar y reconstruir, en un periodo de tiempo relativamente corto, alrededor de 75.000 m2 de paisaje minero del siglo XIX. El resultado es un mapa interactivo que puede ser usado de muchas formas.

A nivel científico, el mapa y la información se puede utilizar como referencia o material comparativo para otros estudios, históricos, arqueológicos o industrial-tecnológico. En un plano más local, este proyecto puede ser una base para investigaciones futuras en el mismo lugar e inmediaciones. También podría servir para abrir el lugar, junto con el resto de la zona, a un “turismo industrial”.

Pero lo más importante, el proyecto es un registro para la posteridad, a disposición de todos para poderlo usar, disfrutar y para inspirar.