La presentación de los dos libros celebrada ayer, 13 de agosto, en la Plaza de la Pérgola de Playa de Vera, dejó una agradable sensación entre todos los que tuvieron la oportunidad de acompañarnos. La tarde, con el mar y las palmeras como escenario, fue el marco perfecto para hablar de nuestra historia y, especialmente, de una parte de nuestro patrimonio industrial que merece ser conocida y conservada.
La asistencia fue muy buena, con alrededor de setenta personas siguiendo la presentación y mostrando su interés por unas publicaciones que nos acercan a dos aspectos muy ligados a la historia de Almería: las antiguas fundiciones del Levante almeriense y los cables aéreos utilizados en la minería de Andalucía Oriental y Melilla.
Queremos agradecer especialmente a los autores y participantes, Magda Navarro Arias, Miguel Ángel Sebastián Pérez, Antonio Aguilera Cantón y Juan Antonio Soler Jódar, su presencia y sus explicaciones. Sus conocimientos y su manera de acercarnos a estos temas hicieron que la presentación resultara amena y, sobre todo, nos ayudaron a valorar mejor un patrimonio que muchas veces tenemos cerca y no conocemos suficientemente.
Los dos atlas presentados ofrecen temáticas diferentes, pero complementarias. Uno nos lleva por las antiguas fundiciones del Levante almeriense y sus paisajes, mientras que el otro recupera la memoria de los cables aéreos mineros, aquellas instalaciones que durante décadas formaron parte de la actividad minera de nuestra tierra. Dos libros que no solo aportan información, sino que también invitan a descubrir lugares, historias y caminos que forman parte de nuestro pasado.
Queremos dar las gracias de manera muy especial a todas las personas que asistieron a la presentación. Entre el público se dieron cita tanto personas interesadas en conocer mejor estos temas como otras estrechamente vinculadas, por su trayectoria profesional, sus investigaciones o sus propias experiencias, con el mundo de la minería, las fundiciones y el patrimonio industrial de nuestra provincia. Contar con un público tan diverso, pero unido por el interés y el conocimiento de nuestra historia, enriqueció especialmente el encuentro.
Nuestro agradecimiento también al Ayuntamiento de Vera y al concejal de cultura y deportes, Antonio Jesús Soler Castaño, por hacer posible y colaborar en la organización de este encuentro, así como por su apoyo a la divulgación de nuestra historia y nuestro patrimonio. Este tipo de actividades son una buena manera de acercar la cultura y la memoria local a vecinos y visitantes.
También queremos agradecer a «La Degustación», tienda delicatessen situada en la Calle del Mar de Vera, y especialmente a su propietario, Sebastián, el aperitivo que pudimos compartir después de la presentación. El jamón cortado en el momento, los embutidos y otros productos, acompañados de cerveza, agua y refrescos, pusieron un estupendo punto final a la tarde y permitieron continuar las conversaciones de una manera más distendida. Un detalle que agradecemos sinceramente y que contribuyó a completar una jornada muy agradable.
En definitiva, fue una tarde sencilla, agradable y con una buena participación, que nos permitió compartir conocimiento, recordar nuestra historia y pasar un buen rato juntos. Gracias a todos los que lo hicieron posible y, muy especialmente, a todos los asistentes, cuya presencia y participación hicieron que la presentación de estos dos libros fuera un éxito. Esperamos que esta iniciativa sirva también para despertar el interés por nuestra memoria industrial y animarnos a seguir descubriendo y poniendo en valor ese patrimonio que forma parte de la historia de Almería.
Las fotografías son gentileza Ayuntamiento de Vera y María Jesús Cazorla.
¿Sabías que algunos cables aéreos mineros de Andalucía superaban 10 kilómetros de longitud y atravesaban barrancos donde construir un ferrocarril habría sido prácticamente imposible?
Esa ingeniería, hoy casi olvidada, es la protagonista de Atlas de cables mineros de Andalucía oriental y Melilla.
Durante décadas, decenas de estas impresionantes infraestructuras atravesaron montañas, barrancos y valles del sureste español, uniendo minas, estaciones ferroviarias y puertos. Hoy, muchas han desaparecido casi por completo, pero su historia permanece en documentos, fotografías y en la memoria de los paisajes que transformaron.
El próximo 17 de julio se publicará un libro que reúne el resultado de más de veinte años de investigación sobre los cables aéreos históricos, una obra que combina historia, ingeniería y patrimonio industrial.
El libro incluye un catálogo documental con 42 líneas de cables aéreos, muchas de ellas vinculadas directamente a pueblos y comarcas concretas:
Almería
Serena (Bédar) – Garrucha y trinchera Villalta (Bédar).
Serena (Bédar) – Los Gallardos.
Líneas secundarias de las minas de Bédar: Carabinera, Pobreza, Borrasca, Santiago, Silencio y Angustias.
Mina Cuatro Amigos (Bédar).
Puerto de Garrucha.
Barranco Jaroso, mina Violeta, mina Los Tres Pacos y otras líneas de Sierra Almagrera (Cuevas del Almanzora).
Mina Isabel (Mojácar).
Cuevas Negras y Gran Coloso (Tíjola y Bayarque).
Cable Cabarga San Miguel y cables del Manzano y Cortijuelo (Serón y Bacares).
Minas del Tesorero (Serón y Baza), también en Granada.
Cable de Cóbdar.
Canteras de andesita de Rodalquilar y Mesa Roldán (Níjar y Carboneras).
Rincón de Martos (Níjar).
Colativí – Casa Fuerte (Tabernas, Níjar y Almería).
Calares – ferrocarril de Lucainena de las Torres a Agua Amarga.
Los Baños – estación de El Chorrillo (Pechina).
Alfaro – ferrocarril de Sierra Alhamilla (Rioja y Pechina).
Canteras de Huéchar al Andarax.
Olula de Castro – Fuente Santa.
Gérgal – Cruz de Mayo.
Mina Miguelito (Gérgal).
Nacimiento.
Escúllar.
Beires – Doña María (Beires, Ohanes y Nacimiento).
Granada
Las Piletas – estación de Huéneja.
Minas del Conjuro (Busquístar, La Taha, Órgiva y Vélez de Benaudalla).
Dúrcal – Motril (Dúrcal, Nigüelas, Lecrín, El Pinar, Lanjarón, Vélez de Benaudalla, Órgiva y Motril).
Mina Santa Julia – estación de Riofrío (Loja).
Guájar Alto – Río Verde (Los Guájares, Lentegí, Otívar y Almuñécar).
Jaén
Cable del Centenillo (Baños de la Encina, La Carolina y Carboneros).
Cable del Guindo (La Carolina).
Cable de la mina Sinapismo (La Carolina).
Cable de la mina La Abundancia.
Pozo Mirador – Santo Tomás (Baños de la Encina).
Cable de Grañena (Jaén).
Málaga y Melilla
Altos Hornos de Málaga (desde las minas de Casariche y Badolatosa, en Sevilla).
Línea de Marbella.
Línea de San Juan de las Minas (Guelaya, Melilla).
La obra incorpora además decenas de imágenes históricas recuperadas, incluyendo fotografías inéditas procedentes de archivos públicos y privados, junto con documentos gráficos que permiten reconstruir instalaciones hoy desaparecidas o de las que apenas quedan vestigios. Muchos de estos cables aéreos han desaparecido casi por completo; por ello, este libro pretende conservar su memoria y poner en valor un patrimonio industrial antes de que se pierdan definitivamente sus últimos testimonios materiales.
La portada del libro muestra una fotografía inédita de la línea de cable aéreo del mítico barranco Jaroso de Sierra Almagrera, una de las muchas imágenes recuperadas durante la investigación y que permiten descubrir cómo eran estas instalaciones cuando todavía estaban en funcionamiento. A través de fotografías históricas, planos, informes técnicos y documentación de archivo, la obra reconstruye la evolución de una tecnología que tuvo un papel fundamental en la minería española desde finales del siglo XIX hasta el siglo XX. Destacamos, entre otras fotografías inéditas, una vista impresionante del cargadero de cable aéreo de Los Gallardos o una nueva serie de fotografías de Serón-Bacares, entre otras.
Esta obra no solo estudia una tecnología de transporte: recupera la historia de decenas de localidades, de sus explotaciones mineras y de las personas que hicieron posible unas instalaciones que fueron símbolo de innovación e ingenio.
Muchos de estos cables forman hoy parte de un patrimonio frágil y poco conocido. Conocerlos es también conservar la memoria de una época en la que los paisajes estaban unidos por auténticos caminos suspendidos sobre las montañas.
Título: Atlas de cables mineros de Andalucía oriental y Melilla Autor: Juan Antonio Soler Jódar Extensión: 426 páginas con más de 800 ilustraciones (fotografías, planos, documentos, etc.) Formato: tapa dura Contenido: historia + características y evolución tecnológica + instalación de cables aéreos + Carlos Bahlsen y La Maquinista de Almería + catálogo de 42 líneas aéreas documentadas
El próximo 17 de julio verá la luz Atlas ilustrado de cables aéreos mineros en Andalucía oriental y Melilla(1884–1966), una obra que reúne por primera vez un estudio sistemático de una de las infraestructuras más características, y al mismo tiempo más desconocidas, de la minería del sureste peninsular. A través de sus páginas, el lector descubrirá cómo estos ingenios permitieron salvar barrancos, sierras y grandes desniveles para transportar millones de toneladas de mineral desde las explotaciones hasta los ferrocarriles o los embarcaderos. Aunque se trata de un trabajo de investigación, está concebido para que pueda ser disfrutado tanto por especialistas como por cualquier persona interesada en la historia, la ingeniería o el patrimonio industrial.
El libro no se limita a catalogar instalaciones. Cada cable aéreo se estudia en su contexto histórico y tecnológico, analizando las circunstancias de su construcción, las empresas y los ingenieros que participaron en su diseño, las soluciones técnicas adoptadas y su evolución a lo largo del tiempo. El resultado es una obra que combina el rigor de la investigación con una narración accesible, permitiendo comprender no solo cómo eran estas instalaciones, sino también por qué representaron un avance decisivo para la minería de finales del siglo XIX y buena parte del XX.
Uno de sus principales valores reside en la amplitud y diversidad de las fuentes consultadas. La investigación se apoya en una extensa documentación procedente de archivos públicos y privados, prensa histórica, publicaciones técnicas nacionales e internacionales, memorias de empresas mineras, expedientes administrativos, planos originales, catálogos de fabricantes y una extraordinaria colección de fotografías históricas, muchas de ellas inéditas. Ese trabajo de documentación ha permitido identificar instalaciones prácticamente desconocidas, reconstruir trazados desaparecidos y aclarar numerosos aspectos técnicos que hasta ahora permanecían dispersos o sin estudiar.
La estructura de la obra facilita distintos niveles de lectura. Quien busque una visión general encontrará una introducción que explica el desarrollo de la tecnología de los cables aéreos, sus principales fabricantes y los sistemas constructivos empleados. A partir de ahí, el catálogo reúne cada instalación conocida en una extensa región del sureste español mediante fichas ampliamente documentadas, acompañadas de mapas, planos, fotografías históricas, esquemas y referencias documentales que convierten el libro tanto en una obra de consulta como en una referencia para investigadores, historiadores, ingenieros y aficionados al patrimonio industrial.
Con su publicación el 17 de julio, esta obra aspira a convertirse en un referente sobre la historia de los cables aéreos mineros en España y, al mismo tiempo, a contribuir a la difusión y valoración de un patrimonio tecnológico que, pese a haber desaparecido en gran medida del paisaje, sigue siendo fundamental para comprender la historia minera e industrial del sureste español. Es una invitación a descubrir un capítulo poco conocido de nuestro pasado, donde la ingeniería, la minería y el territorio se entrelazan para contar una historia tan fascinante como desconocida.
Recensión de «La expedición minera de la Sociedad Schneider (1898). Un viaje fotográfico por el sureste español»
JORGE GARCÍA
Recuerdos de Cástaras
Hay libros que no se leen: se recorren. No se abren, se atraviesan. Su materia no es únicamente el texto ni siquiera la imagen, sino una suerte de espesor temporal que se deposita página a página, como polvo fino sobre los muebles de una casa abandonada. «La expedición minera de la Sociedad Schneider (1898). Un viaje fotográfico por el sureste español» pertenece a esa estirpe rara: la de los libros que restituyen un mundo.
Editado por la Diputación Provincial de Granada en 2025, el volumen rescata y ordena una selección significativa —122 imágenes— de un álbum fotográfico compuesto originalmente por casi trescientas fotografías tomadas entre mayo y octubre de 1898 por ingenieros de la sociedad francesa Schneider et Cie. durante una campaña de prospección minera en el sureste de la península ibérica y norte de Portugal. El resultado trasciende con holgura el ámbito de la arqueología industrial o de la historia económica: estamos ante un documento visual de primer orden para comprender la vida material, los paisajes y los ritmos humanos de una España rural situada en el umbral de la modernidad.
El hallazgo como forma de destino
Todo libro verdadero tiene una historia previa, casi siempre marcada por el azar. Pero hay azares que parecen obedecer a una lógica más profunda. En este caso, el punto de partida es la tenacidad de Juan Antonio Soler Jódar, médico almeriense afincado en Francia, que durante años rastreó archivos y colecciones privadas en busca de documentación relacionada con la minería de Bédar, donde trabajó su abuelo. Buscaba huellas y, sin embargo, encontró un tesoro.
En junio de 2018, en manos de un anticuario de Lyon, apareció un álbum de gran formato que reunía 294 fotografías originales y varias postales. El conjunto, en apariencia técnico y funcional, reveló pronto un alcance inesperado: no era solo el registro de una misión empresarial, sino el relato visual de un viaje largo, atento, casi demorado, por territorios que los ingenieros franceses percibieron como remotos, arduos y, en cierto modo, exóticos. La minería era el motivo; la mirada, en cambio, iba mucho más lejos.
Una expedición técnica, una mirada humana
A finales del siglo XIX, Schneider et Cie. —el gigante industrial de Le Creusot— se enfrentaba a la insuficiencia de sus recursos de hierro locales. La solución fue mirar al sur. La campaña de 1898, dirigida por el ingeniero Horace Busquet y en la que participaron también Stéphen Czyszkowski y Víctor Piery, recorrió un itinerario extenso y complejo: Cartagena, La Unión, Almería, Bédar, Granada, la Alpujarra, la costa granadina, Córdoba, Sevilla, Madrid y, finalmente, Moncorvo, en Portugal.
Las fotografías documentan minas —La Mulata, Higuera, Santa Catalina, El Conjuro—, fundiciones, puertos y proyectos de infraestructuras como el frustrado ferrocarril y embarcadero de Calahonda. Pero lo verdaderamente revelador es aquello que excede la finalidad profesional: caminos, posadas, vados, diligencias, mercados, niños, mujeres cargando leña, jornaleros, aguadoras. Es la mirada de quien viene del corazón del vapor y el acero y se topa de frente con un mundo de tracción animal y gestos ancestrales. La cámara se detiene, observa, espera. No hay prisa.
La fotografía como afición y como asombro
El ensayo de Manuel Titos Martínez sitúa con precisión el álbum Schneider en la historia de la fotografía granadina de finales del siglo XIX. Junto al álbum montañero de la Casa de los Tiros (1891-1893) y al de la expedición antropológica de Federico Olóriz (1894), el conjunto de 1898 completa una triada fundacional para el conocimiento visual de Sierra Nevada y la Alpujarra.
A diferencia de sus precedentes, el álbum de la expedición Schneider destaca por su volumen y diversidad temática. No es solo paisaje ni solo antropología: es minería, viaje, vida cotidiana, arquitectura vernácula, monumentalidad histórica. Técnicamente, las imágenes reflejan la revolución de las placas secas al gelatino-bromuro y la progresiva portabilidad de los equipos, que permitió a estos ingenieros actuar como fotógrafos aficionados con notable libertad. Gracias a ello, el álbum recoge escenas imposibles en décadas anteriores: gestos, miradas, instantes no preparados.
Un mundo sin motores
Hay un rasgo que atraviesa todo el libro con una fuerza silenciosa: la absoluta ausencia de máquinas de combustión. El mundo que muestran estas fotografías se mueve a pie, a lomos de mula, con la sola fuerza del aliento humano. Y, en el mar, por el viento que hincha las velas… El tiempo es otro. Las distancias pesan. Los cuerpos trabajan.
En las series dedicadas a Cástaras —donde los ingenieros residieron durante un tiempo— la vida se despliega sin dramatismo, pero con una intensidad que hoy resulta conmovedora. Calles estrechas, fachadas encaladas, niños que juegan, mujeres que cargan agua o leña, miradas que se cruzan con la cámara con una mezcla de curiosidad y reserva. Una de las imágenes lleva un título revelador: Flirt à Cástaras. Nada más, nada menos.
En Motril, el álbum ofrece uno de los testimonios gráficos más completos sobre la zafra de la caña de azúcar a finales del siglo XIX: el corte, el transporte, la llegada a las fábricas, los chambaos de verano junto al mar. Aparece incluso la fábrica de Nuestra Señora de la Cabeza, destruida por un incendio en 1901. La fotografía, aquí, es memoria anticipada.
Leer las microhistorias
El texto de Ángel Bañuelos Arroyo acompaña el catálogo con una lectura minuciosa del itinerario, los contenidos y los contextos. Pero su aportación desborda el marco del análisis: a una investigación sostenida sobre la expedición y la minería del sureste peninsular se suma un trabajo paciente y decisivo de mediación y persistencia, sin el cual este álbum difícilmente habría abandonado el ámbito privado para convertirse en patrimonio compartido.
Más allá del análisis histórico, el libro propone algo más sutil: invita a leer las imágenes como relatos mínimos, como fragmentos de vidas que no dejaron rastro escrito. Cada instante detiene el paso. Una suspensión. Un momento que, sin saberlo, quedó a salvo del olvido. El colofón del libro lo expresa con una claridad casi poética: cada imagen es una luz rescatada de un mundo que no volverá. Y, sin embargo, vuelve —por un momento— en la mirada del lector.
Un libro necesario
No estamos ante un catálogo complaciente ni ante un ejercicio nostálgico. La expedición minera de la Sociedad Schneider (1898) es un libro necesario porque amplía nuestro campo visual sobre el pasado. Nos recuerda que la historia no se compone solo de grandes acontecimientos, sino también de gestos menores, de trayectos lentos, de trabajos repetidos.
La conjunción de la mirada coleccionista de Juan Antonio Soler, el rigor historiográfico de Manuel Titos y la lectura territorial de Ángel Bañuelos da como resultado una obra sólida, bien editada y conceptualmente coherente. Un libro que se deja leer despacio, como se recorre un camino antiguo, sabiendo que cada recodo guarda algo.
Quizá ahí resida su mayor virtud: en enseñarnos a mirar sin prisa.
Datos técnicos de la obra
Título: La expedición minera de la Sociedad Schneider (1898). Un viaje fotográfico por el sureste español
Edición: Diputación Provincial de Granada, 2025
Textos: Juan Antonio Soler Jódar · Manuel Titos Martínez · Ángel Bañuelos Arroyo
Contenido: Selección de 122 imágenes de un álbum original con 273 fotografías y 17 postales (1898)
Páginas: 180
Ámbito geográfico: Sureste español (Murcia, Almería, Granada, Alpujarra, costa granadina), Córdoba, Sevilla, Madrid y Portugal
Materia: Fotografía histórica · Historia de la minería · Antropología visual · Paisaje cultural
Idioma: Español (con anotaciones originales en francés)
ISBN: 978-84-7807-762-5
Depósito legal: GR 1060-2025.
Disponible en:
Centro de Arte Contemporáneo José Guerrero,
C/ Oficios, 8 · 18001 Granada
Tel. 958 22 01 09
Precio: 18 €
Imágenes de las páginas del libro:
1.- Un mundo que avanza despacio: Le relais avant Padul (val de Lecrin).
2.- La vida cotidiana, sin pose: Porteuse d’eau. Castaras.
3.- Cruzar era también viajar: Le gué près de Salobreña.
4.- Trabajo, paisaje, tiempo: Transport de la canne à sucre (Motril).
5.- El viaje también mira la historia: Porte de la Justice (Alhambra).
Estos dos últimos días han estado cargados de actividades para los investigadores del grupo APAMILE. Ayer, 25 de diciembre, se presentó oficialmente la nueva revista ZAMBRA, la nueva Revista Cultural del Ayuntamiento de Huércal-Overa, en la que han participado con los artículos: «Jesualdo y César Giménez de Cisneros Sevilla: los últimos románticos», de Magda Navarro Arias y «Breve historia de la minería y la metalurgia en Huércal-Overa», por parte de Juan Antonio Soler Jódar y José Berruezo García.
Arriba, fotografía en conjunto de colaboradores del primer número de la revista ZAMBRA, publicada en el portal Overa Viva.
Arriba, presentación en Beires, junto a Joaquín Gaona Villegas, de los artículos publicados en FARUA sobre la minería y el cable aéreo de transporte de mineral de Beires a la estación de Doña María. Una pequeña reseña técnica para comprender la importancia del cable de Beires en la historia de la evolución tecnológica de estos ingenios, ya que supuso un punto de inflexión en su evolución a inicios del siglo XX, un ejemplo claro de la superioridad de las nuevas patentes alemanas sobre los obsoletos sistemas usados hasta entonces. Incidimos también en la relación que hubo entre la minería de mineral de hierro de Beires y la industria de construcción naval y, cómo no, la presentación de un impresionante álbum de fotografías que muestran, con un nivel de detalle nunca antes visto, cómo se instalaba una de estas líneas de transporte aéreo. Una grabación completa del evento se publicará en los medios en la página del Centro Virgitano de Estudios Históricos Berja-La Alpujarra.
Arriba, Juan Antonio Soler y la alcaldesa de Beires, Carmen González, en el Museo minero de Beires, en el momento de la entrega de un ejemplar del libro «»La expedición minera de la sociedad Schneider (1898). Un viaje por el sureste español», recientemente publicado en Granada.
Queremos agradecer a todos los asistentes a la presentación hoy en Beires, un precioso pueblo de la Alpujarra almeriense y su magnífico y acogedor Museo-centro interpretación minero.