Bédar: un paso más para musealizar su «pasado minero»

Nos han pasado esta noticia publicada en el Ideal. El artículo está firmado por Jennifer Simón:

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«»El profesor francés Christian Hibsch entregó al municipio la propuesta para trabajar en la creación de circuitos geoturísticos en La Higuera.

JENNIFER SIMÓN. BÉDAR. Christian Hibchs, profesor del departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias y Tecnologías de Nancy (Université de Lorraine, Francia) entregó ayer al concejal de Cultura del Ayuntamiento de Bédar, José Ramón Muñoz, los primeros planos del proyecto que pretende dar los primeros pasos para lamusealización de algunas de las minas que posee el municipio bedarense, con el fin de poder conservar, revitalizar y poner en valor para el estudio, la historia y el turismo, ese impresionante patrimonio del pueblo y de la comarca del Levante almeriense.

La oficialización de esta colaboración entre Consistorio y Universidad, promovida hace ya dos años por Juan Antonio Soler de la Asociación Bédar Sostenible, y después también por la Asociación de Amigos del Argar, se produjo ayer, al inicio de una de las visitas que los más de 40 alumnos franceses hicieron a esa mina, guiados por Muñoz y su colaboradora Inma. Este tipo de actividades es de indudable interés para los estudiantes, que aprovechan para acercarse a los numerosos atractivos geoturísticos de esta región con una arqueología minera tan rica y tan bien documentada, pero también para Bédar y la provincia, ya que gracias al estudio de la Universidad se cuenta ya con una propuesta de circuitos geoturísticos y de lugares de interés en los que poder trabajar para el adecentamiento y para su preparación con el fin de que puedan ser visitados por el público general con garantías de seguridad.

Lo que sucedió ayer fue un primer paso para poder contar en Bédar y en la provincia con un novedoso tipo de turismo que sí está en boga en otros lugares de España, pero que en Almería aún no se ha desarrollado como tal.

Hibchs y Soler se encontraron primero a través del blog del español y después en Bédar, hace ya seis años, y a consecuencia de la actividad de Hibsch en las cordilleras béticas en un año de Master. A partir de ahí surgió la oportunidad de organizar un curso de geología par los estudiantes. «Normalmente esos cursos se hacen en terreno francés, por el tema de la financiación, los gastos que suponen, pero al tener la oportunidad de que el Consistorio les deje una sala con wifi y otros elementos, además de que Bédar Sostenible les facilita la logística, así como los materiales de seguridad, y encuentran alojamiento a precios muy asequibles, en 2014 se realizó la primera estancia de 15 días de los jóvenes, y este año es la tercera vez que vienen», apuntó el docente francés, quien también se mostró muy contento con la acogida de la gente cada vez que llegan.

Pero además de eso, este verano pasado «Christian Hibchs propuso destinar a alguno de los estudiantes para iniciar los trabajos de cartografía de las dos minas que habíamos seleccionado como principales candidatas a ser musealizadas, La Higuera y La Mulata. Para los estudiantes es una actividad formativa muy interesante mientras que para Bédar supone un primer paso para dicha musealización», con lo sucedido ayer «ya están los primeros planos del estudio de la mina La Higuera y después vendrá el proyecto, delimitando las zonas visitables, sistema de iluminación y plan de evacuación. Todo el proceso es bastante caro, por lo que se pretende buscar subvenciones que hagan viable el proyecto. Lo habitual es contar con subvenciones públicas para el fomento del turismo, pero por alguna extraña razón, las actuaciones en este sentido en Almería dejan mucho que desear, habiendo como hay enormes yacimientos arqueológicos y naturales» apuntó Soler.

El miembro de Bédar Sostenible comentó que este es solo un primer paso, la cartografía de La Higuera segurament se ampliará en años sucesivos, continuando la exploración de la mina Mulata y «si es posible, de la sminas cercanas conectadas con ellas por labores subterráneas. El objetivo es doble: iniciar unas tareas que serían muy costosas, a bajo coste, gracias a la colaboración con la universidad, y en segundo lugar dar a conocer a la gente e intentar activar estos proyectos por parte de las entidades públicas que deberían encargarse de ello (Diputación, Junta, Instituto de Estudios Almerienses…)».

El edil de Cultura destacó también que «la legada de los estudiantes supone un incentivo interesante a la economía local en época de poca afluencia y además, la propuesta que nos han presentado es una interesante forma de comenzar a buscar ayudas para conseguir hacer visitables turísticamente estas minas». Muñoz añadió un poco de historia sobre la mina La Higuera, que empezó a explotarse en 1896 por la sociedad minera del industrial Chávarri. Era, además, el inicio de uno de los ramales del ferrocarril Bédar-Garrucha, incluyendo en su infraestructura los sistemas de carga y transporte en el ramal del ferrocarril. La solidez de la roca en la que discurre esta mina, la presencia de varios accesos y la variedad de estructuras que contiene (varios pozos, tolvas internas de carga, zonas de exploración y galerías de exploración, transporte, trancadas…) la convierten en la principal candidata a ser musealizada, como ejemplo de explotación típica de hierro de finales del siglo XIX y principios del XX.»»

Mina San Marcos

Esta vez nos vamos a los inicios de la minería moderna en Bédar, en esa desconocida época que arranca en 1843, cuando se iniciaron los primeros trabajos mineros en el pago de Alcornia.

Entonces El Pinar no era más que un conjunto de grandes escombreras y minas antiguas, que en Bédar llamaban, simplemente, la «Mina Grande», de la que contaban leyendas sobre su origen que no nos han llegado.

CONVENIO

Plano de demarcación de la mina Convenio, en el barranco de San Marcos (El Pinar, Bédar).

Fue cuando la minería en Almagrera empezó a perder fuelle cuando se empezó a trabajar de nuevo en las viejas minas de El Pinar. No han quedado muchos datos sobre este periodo, tampoco muchos restos, pues la intensa actividad posterior los borró, como hizo desparecer también los vestigios de la antigua explotación medieval.

Afortunadamente, hemos encontrado datos sobre una de estas primeras explotaciones mineras, y sorprendentemente, todavía pudimos examinar los restos de la misma, gracias a que se encontraban en uno de los rincones de más difícil acceso de la zona. Me refiero a la mina San Marcos.

LOMA MEDIO

En la fotografía, la loma del Medio del barranco de San Marcos, a la izquierda de la fotografía, y cubierta de pinos, se encuentra la Umbría del Medio (2005).

Estas primeras minas, monopolizadas por pequeñas sociedades mineras participadas por gente de la zona, funcionaban de una manera muy sencilla, equiparable a las primeras explotaciones de Almagrera. A partir de un acceso, pozo o trancada, se extraía el mineral y se trataba directamente en bocamina, ya fuera con garbillo incialmente (cribas manuales) o posteriormente utilizando sistemas de lavado, por medio de percusión en tinas o harneros suspendidos (cribas cartageneras). El mineral procesado se solía guardar en pequeños cortijos-almacén, donde eran almacenados hasta que, al final de cada varada, el mineral era llevado al punto de venta para ser subastado a los agentes de las fundiciones.

Por la disposición del mineral de plomo en Almagrera predominaron los pozos. En Bédar, al estar el mineral más superficial y diseminado, predominaron las pequeñas galerías, trancadas y socavones, pero también se utilizaron pozos en ocasiones.

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Depósito de agua ubicado en la loma del Medio, cercano al cortijo-almacén y pozo de la mina San Marcos. Podría tratarse de un depósito para suministro de agua para los procesos de lavado del mineral (2005).

San Marcos se demarcó en el paraje conocido como la Umbría del Medio, el 25 de abril de 1844. Se trata, pues, de una de las primeras minas. No podemos dudar de la importancia de esta mina, como ocurrió con otras minas muy conocidas de la zona (Unión de Tres Amigos o Silencio), la mina acabó dando nombre al barranco entero, y hoy todavía se conoce este barranco como de San Marcos.
Entre los restos de esta mina distinguimos un cortijo-almacén y un pozo principal, que disponde una protección en mampostería no muy alto. Probablemente, se accedería a las labores por el pozo mediante la utilización de un torno manual, como era habitual en las minas de Almagrera y de El Pinar. El mineral se trataría cerca del pozo, mediante triturado y garbillado. Hay que decir que el garbillo, dadas las características de la roca madre de cada lugar, debió ser mucho más efectivo en las minas de El Pinar que no en las de Almagrera. Sorprende, no muy lejos del cortijo, la presencia de un pequeño depósito de agua con restos de canalizaciones que, sin duda, están relacionadas con labores de lavado del mineral.

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Interior del depósito de la loma del Medio (2005).

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Restos del cortijo-almacén de la mina de San Marcos (2005).

Pero ¿de donde traían el agua? Está muy documentada la ausencia de fuentes de agua en esta sierra, y en no pocas minas de El Pinar el agua para el tratamiento de mineral se tenía que llevar a lomos de mulas. No fue hasta que la Compañía de Águilas perforó el «pozo Bomba» en la década de 1870, que no se dispuso de agua suficiente, y aun así había muchos lugares a donde no llegaba porque no existían canalizaciones. Sin embargo, antes de la llegada de la Compañía de Águilas tenemos indicios más que suficientes para creer que se construyeron pozos y sistemas de abastecimiento de agua, como por ejemplo la red de acequias y canales de suministro de la fundición Carmen de Bédar o la galería de 150 metros que, desde la zona de San Atonio el Alto, atraviesa la sierra para conectar con el barranco de San Marcos.

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Túnel de 150 metros que conecta con el barranco de San Marcos desde la zona de San Antonio el Alto. Se observa a la derecha los soportes de la tubería que atravesaba este túnel.

Este túnel conserva los restos de las estructuras de soporte y mampostería de una tubería que, supuestamente, abastecería de agua a las minas del barranco de San Marcos desde un antiguo pozo, ya desaparecido. No hay dudas sobre su utilización, aunque no podemos asegurar que abasteciera precisamente a la mina San Marcos,aunque el hecho de que la galería se encuentre a la altura del barranco donde está el almacén y la presencia del pequeño depósito de agua antes descrito, no hacen descabellado pensar que se trató de un esfuerzo en optimizar el lavado de mineral asegurando el suministro, más o menos continuo y económico, del agua necesaria.

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Restos del cortijo-almacén de la mina de San Marcos (2005).

Lo que sí que podemos dar por sentado es la antiguedad de esta mina y estos restos. A partir de 1949, sociedades mineras más poderosas, como la sociedad Filantropía de los Orozco, se hizo con la propiedad de todas estas minas. En concreto, en el barranco de San Marcos, demarcaron sus minas allí, aunque siguieron trabajándose de la misma forma precaria que antes. En 1870, se utilizó este cortijo como punto de partida de la concesión minera de Filantropía de nombre «Convenio». Para entonces ya se informaba de que este cortijo estaba abandonado.

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Pozo de la mina de San Marcos con su murete de protección (2005).

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Interior del pozo de la mina de San Marcos (2005).

Desgraciadamente, en el año de la «gran destrucción» de 2008, las excavadoras que cambiaron la fisonomía de este paraje llegaron a los restos de este cortijo, de una mina de 1844, borraron (literalemente) el pozo de la mina y echaron abajo casi todos los muros que quedaban del almacén. No voy a denunciar de nuevo este hecho, cosa que ya he hecho en innumerables ocasiones anteriores, pero está muy feo destrozar cosas que no sabes ni lo que son y sobre todo sin ningún sentido, porque no había planeado construir nada en el barranco de San Marcos. ¿Por qué entonces molestarse en hacer un camino hacia ninguna parte y destrozar estos restos?

INAUGURACION 1ER CURSO DE GEOLOGIA EN BEDAR- 15 DE MARZO DE 2014

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Université de Lorraine – Faculté des Sciences et Techniques
Département Géosciences
U.M.R. GeoRessources n°7359

Christian HIBSCH
Maître de Conférences

Proyecto de cursos de geología en el área de Bédar

Preámbulo del proyecto :
Para entender como se ha gestado este proyecto, es necesario comentar a grandes rasgos cómo se desarrolló la tésis de Vanessa Dyja titulada :

» Interaction entre fluides de différents réservoirs lors de l’évolution d’un prisme orogénique en contexte de déformation partitionnée : les Cordillères bétiques internes (Espagne). Implications sur le transfert de métaux dans la croûte.»
defendida el 10 de marzo de 2014.

Nuestras actividades en las Cordilleras béticas se iniciaron en 2009 en el trascurso del primer año del Master de V. Dyja. En esta ocasión, el objetivo era doble, desarrollar un proyecto de investigación sobre la comprensión de las percolaciones de fluidos mineralizantes en la corteza y sobre la posibilidad de organizar un curso de geología para nuestros estudiantes de la ?Université de Lorraine?. Los trabajos de prospección se extendieron desde Mazarrón hasta Lucainena de las Torres, para finalmente optar por focalizar nuestra atención en la zona minera de Sierra Almagrera, donde los depósitos están alineados a lo largo de una falla principal asociada con un vulcanismo relativamente reciente.

Con el inicio de un doctorado en 2010, se desarrollaron colaboraciones con la Universidad de Granada y también, con Juan Antonio Soler, con el que contacté gracias a su blog sobre las minas de Bédar y con el que tuve el placer de encontrarme sobre el terreno (foto).

DENTRO

Poco a poco, y gracias a este contacto, empezamos a interesarnos en la problemática científica de las minas de hierro de las Sierras de Bédar, Alhamilla, de los Filabres, etc. Anteriores a los depósitos de la zona tectónico-volcánica precedente, los depósitos de hierro en estas sierras muestran una distribución muy diferente de los de la zona de sierra Almagrera. Durante mucho tiempo, estos yacimientos han sido considerados como concentraciones antiguas de hierro formadas durante el Triásico. Este nuevo enfoque lleva a considerar interpretaciones alternativas, en las que se tienen en cuenta el impacto de la tectónica alpina en la creación de estos depósitos de mineral de hierro. De esta manera se contempla la hipótesis de que estos depósitos se deban también a concentraciones ocurridas durante la etapa de orogenia alpina (Cenozoico) y no solo durante el periodo triásico. Por el gran interés que supone este nuevo enfoque, y debido a la excelente acogida que nos ha brindado el pueblo de Bédar, tanto por la colaboración científica como para nuestro alojamiento en el lugar, nos decidimos a organizar las siguientes misiones utilizando el pueblo como base de operaciones.

Proyecto de cursos de geología

Cada año, el departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias y Tecnologías de Nancy (Université de Lorraine) organiza cursos de formación en el terreno para Licenciaturas y Máster. Hasta ahora, estos cursos se realizaban en territorio francés.
Durante las misiones de investigación en la Bética, hemos disfrutado de un clima agradable, incluso a finales de invierno, muy propicio para los trabajos en el exterior, además de la excelente calidad de los afloramientos (con poca cubierta vegetal), su diversidad y su calidad científica y pedagógica. La Bética es desde hace tiempo la sede de prácticas sobre el terreno para estudiantes ingleses, holandeses, suizos, etc (con más frecuencia para Máster que no Licenciatura) pero muy raramente para estudiantes franceses. Una de las razones está muy relacionada con el funcionamiento de las universidades francesas, en las que las tasas de matrícula son relativamente bajas, y donde los desplazamientos son a cargo casi exclusivamente de la Universidad. A causa de esto, las salidas tenían lugar en Francia, para reducir los costes de transporte, mientras que los viajes al extranjero estaban reservados a los estudiantes que finalizaban sus estudios (nivel más alto).

FUERA

La puesta en marcha de un curso de geología para estudiantes franceses que terminan la Licenciatura ha ido madurando lentamente. El proyecto ha tenido que esperar a la llegada de una nueva habilitación de enseñanza (renovada cada 4-5 años) para preverlo oficialmente y se ha visto favorecido por un apoyo técnico por parte del Ayuntamiento de Bédar y con la colaboración de Juan Antonio Soler (asociación Bédar Sostenible) y EcoCenter Bédar. Este apoyo se ha traducido en la cesión de una sala de trabajo por parte del Ayuntamiento durante toda la duración del curso, así como por la cesión por parte de Bédar Sostenible del equipo de seguridad obligatorio que necesitan nuestros estudiantes para el trabajo de campo (chalecos reflectantes, gafas de seguridad y cascos, eventualmente), además de otro material como linternas, baterías, material de primeras curas para los botiquines y una impresora-escáner A3 necesaria para el trabajo de los estudiantes. Se organizará una visita a una de las minas de Bédar durante el periodo de formación, en el que se aprovechará para exponer los numerosos atractivos geo-turísticos de esta región con una arqueología minera tan rica y tan bien documentada.

Por otra parte, me gustaría agradecer la excelente acogida de Francisco Castro Sánchez y Ana María Jódar Cintas, que también nos han permitido llevar a cabo organizar este curso con unas condiciones técnicas y financieras tan favorables que facilitaron la validación del proyecto por parte de nuestro Departamento de Ciencias de la Tierra.

Solo nos queda esperar que este curso se desarrolle lo mejor posible y ¡que sea el primero de muchos!

Christian HIBSCH, Albert GALY y Cédric CARPENTIER

Minas del barranco de la Mina Grande: Suerte y Reformada

Son los ingenieros Ramón Pellico y Amalio Maestre los que nos hablan por primera vez del significado de la Mina Grande 1840, que es el nombre que los bedarenses daban entonces a los antiguos restos de minas en el Pinar de Bédar y de la que según nos cuentan, corrían numerosas leyendas sobre su origen.

El nombre, además, ya había sido incorporado como parte de la toponimia del lugar, pues con ese nombre se conocía el barranco donde se encontraban muchos de los restos de estas minas, y así se recoge en las demarcaciones de las diferentes concesiones mineras que se registraron en esa zona a partir de 1843.

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Se documenta actividad minera en la sierra de Bédar al menos desde 1525, aunque se considera que la explotación de los yacimientos del Pinar de Bédar, antiguo pago de Alcornia, desde hace mucho más tiempo.

Cuando hablamos de “Mina Grande” no nos referimos a ninguna mina concreta de la que conozcamos la fecha de demarcación ni si fue explotada, es un término antiguo que, precisamente, rememora esta antigua actividad y que englobaría todas las labores antiguas de el Pinar.

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Sobre la antigua Mina Grande solo queda la escueta descripción de los anteriormente mencionados ingenieros, que describen la presencia de un pozo de más de 20 varas (16,7 metros) y un socavón fortificado con arcos de gneis, tapiado a unas 8-10 varas de la bocamina. Éstos, y otros restos antiguos que pudieran encontrarse, fueron borrados por el desarrollo posterior de la minería en la zona.

Sin embargo, el conocido como barranco de la Mina Grande, con todos sus estratos arqueológicos fue borrado definitivamente entre 2004 y 2005. Y cuando digo borrado quiero decir exactamente eso, eliminado del mapa. Desapareció así la posibilidad de realizar estudios más en profundidad y conocer algo más sobre esta Mina Grande.

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En mi caso solo dio tiempo a realizar un reconocimiento de la zona, antes incluso de saber la importancia que tenía.

Los mineros partidarios que perduraron hasta 1926 explotando estas minas, conocían este barranco como el barranco de San Manuel, pero queda suficientemente demostrado por los documentos de registro de varias minas, que antes era conocido como barranco de la Mina Grande. Allí se demarcaron minas como “Bien estar”, “Alarma”, “No ganamos para sustos”, “Algarroba” o el registro “San Nicolás de Bari”. Posteriormente tenemos “La infalible” y, finalmente, la concesión minera conocida como “Reformada” (que no “Reforma”, que es otra mina), nombre con la que se conoció después. También se englobaba dentro de esta antigua “Mina Grande” los restos mineros que se encuentran en el barranco de San Marcos, y no es descabellado pensar que, la “Mina Grande“ no era más que el nombre que se daban a todas las minas antiguas de El Pinar, cuyas grandes cantidades de escombros debieron estimular sobremanera la imaginación de los lugareños. Sin duda de ahí lo de “grande”.

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Pero del barranco de San Manuel, o de la “Mina Grande”, hoy en día no queda más que una serie de calles y explanadas de una urbanización a medio construir y abandonada. Un desagradable recuerdo de la “ladrillitis” que afectó a mucha gente no hace tanto tiempo. Triste destino que sufrieron también otras zonas como los tristemente famosos restos desaparecidos del “Lavadero Grande”, gran parte del barranco de San Antonio Abad, el desaparecido cerrillo de San Antonio el Alto, o los restos de otras minas como “Suerte”, “Por bien de todos” o la de “Allá veremos”, que durante mucho tiempo fue considerada la primera mina de la zona (aunque luego se demostró que hubo otras anteriores).

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No estamos viendo ahora las fotografías de lo que hay ahora, ya las he puesto en otras ocasiones. Estamos viendo lo que había antes, en 2004, poco antes de que todo fuera arrasado. Queda tan solo un pequeño montículo que correspondía con la antigua mina “Alarma”, posteriormente incluida en “Reformada” y lugar de peregrinación muy conocido y apreciado por parte de los buscadores de minerales.
Vemos, pues, lo que hemos perdido. Restos en los que ahora, con el conocimiento actual sobre la minería de Bédar, reconozco estructuras que antes se me antojaron imposibles de identificar.

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Durante un breve reconocimento realizado el año antes de su destrucción por el arqueólogo industrial Paul Rondelez y su equipo, identificó un posible circulo de «grillage» o de tostación de mineral de plomo, junto a una antigua y minúscula galería que pudimos explorar en su totalidad.

Pude documentar también unos antiguos hornos de tostación de mampostería seca que estaban ubicados en la vieja mina «No ganamos para sustos». Estas instalaciones fueron «eliminadas» por un incomprensible camino practicado hacia ninguna parte y sin objeto aparente, como un tentáculo de la mastodóntica explanada que hizo desaparecer por completo el cerrillo de San Antonio el Alto y que ahora se podría llamar perfectamente «la explanada sin nombre». Parece que el único objetivo de este camino fue hacer desaparecer estos molestos restos(¿¿qué sentido puede tener si no construir un camino de gran pendiente hacia la abrupta cima de un cerro rodeado por riscas?? allí ni se puede construir nada ni hay posibilidades de continuar hacia ningún lado). Ahora, lo único que queda de todo eso son algunos restos de cerámica que pude recoger y las mediciones y acusadoras fotografías que pude hacer de los tres hornos que formaban el complejo de esta mina.

Podemos ver también en las fotografías montones de escombros, producto del lavado de minerales, e incluso una estructura cilíndrica de mampostería seca que antes era una completa incógnita y ahora identifico sin problemas como una chimenea de ventilación de un antiguo pozo.

Sin embargo no todo está perdido, persisten todavía muchas labores antiguas de esta antigua Mina Grande, especialmente en el barranco de San Marcos. Si se ha salvado ha sido por la crisis de la construcción y no por ningún tipo de sensibilización con respecto al patrimonio histórico. Simplemente se ha de valorar si después de haber contemplado las fotografías que adjunto a este texto, consideran que es mucho mejor contar con horribles urbanizaciones mal planificadas (o peor, urbanizaciones abortadas y abandonadas)o si hubiese sido mejor intentar armonizar un crecimiento urbanístico controlado con el debido respeto y conservación de los lugares de especial interés histórico y patrimonial, de cara a un más que posible futura utilización turística. Ahora ya no podemos arreglar el desastre ni hay nadie al que pedirle explicaciones.

Pero de poco sirve lamentarse, a ver si al menos se ha aprendido la lección…

Mina Reforma

VIA SANGRE

Quizás sea La Reforma la mina más accesible y a la vez una de las minas menos conocidas de El Pinar de Bédar. La incluyo dentro de las minas desaparecidas porque parte importante de los restos de esta mina fueron destruidos durante la ampliación de la entrada a la urbanización al Pinar. Justo en el desvío que lleva a esta urbanización, encontramos una especie de «entrada», con unos edificios y un pequeño aparcamiento. Junto a ellas, unas discretas ruinas a penas llaman la atención del visitante. Esta es la mina Reforma.

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La Reforma es más conocida por los coleccionistas de minerales, pues no es difícil encontrar bonitos minerales de carbonato de cobre (si sabes donde buscarlos, claro), y la mina, propiamente dicha, empieza en el conocido Socavón de Reforma, junto a la confluencia del barranco del Gato y el barranco de las Norias. Un puente cruzaba el barranco hasta las instalaciones propiamente de la mina, donde en 1881, La Compañía de Águilas instaló unos de los tres lavaderos mecánicos que funcionaron hasta 1884, bajo la dirección primero de Anton Getz y posteriormente de Federico Dietrichson. Las fotografías que podemos osbservar se hicieron en 2004, antes de que se llevaran a cabo los desafortunados trabajos de ampliación de la urbanización y de su acceso.

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Han llegado hasta nosotros unas bonitas fotografías de José Rodrigo de esta mina, cuando el lavadero estaba en plena actividad. Fíjese en las fotografías como el lavadero, que no disponia de ninguna cubierta (a diferencia del Lavadero Grande), estaba organizado en diferentes niveles. La vía con el mineral procedente del Socavón Reforma llegaba por la parte superior, seguidamente un grupo de operarios trituraban el mineral y éste empezaba a clasificarse y lavarse en una serie de aparatos que son un buen muestrario de la tecnología de lavado de mineral de plomo de la época.

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En estas fotografías se puede observar lo que quedaba de este lavadero en 2004. El espacio de las fotografías se corresponde con el de la fotografía de José Rodrigo anterior. Del complejo lavadero a duras penas quedaba nada, pero con un poco de atención se podían observar los fundamentos de las diferentes estructuras.

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El extraño artefacto que aparece en la parte central, que durante un tiempo fue para mí inclasificable, fue identificado finalemente como una criba de sacudidas u oscilante. Vemos un ejemplo de un solo eje en el dibujo, la de Reforma contaba con dos, movidas por una serie de poleas que se accionaban con una máquina de vapor locomóvil.

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Esta parte ha sido la más afectada por la ampliación de la entrada a la urbanización, y es una pena, porque es muy extraño contar con fotografías de lavaderos de este tipo y saber, con tanta exactitud, donde se encontraba. También es raro ver lavaderos tan despreocupadamente descubiertos. Está claro que el riesgo de lluvia no les preocupaba mucho.

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Entre el resto de aparatos de lavado que aparecen, observamos también tres baterías compuestas de dos rumbos cada una, accionados por el eje de poleas instalada encima de los pilares. Para sorpresa mía, todavía es identificable la superfície circular enterrada de uno de estos rumbos, aunque se tratan de genuinos y auténticos round-buddles mecanizados. Las dimensiones de la misma no deja dudas sobre lo que es, consta de los 4 metros reglamentarios que los hacían tan eficaces a la hora de lavar los lodos.

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Inconfundible son estos dos trómeles, que estaban instalados a un nivel superior a la criba oscilante. Estos trómeles ya se usaban también en el Lavadero Grande, y no es muy desaventurado pensar que eran del mismo tipo y del mismo fabricante (la casa Humboldt de Colonia, Alemania).

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Los restos de las casas que estaban junto a las instalaciones del lavadero son difíciles de interpretar. Sabemos que al menos una de ellas era para alojamiento de ingenieros y directivos de la Compañía, pero sorprende ver una estructura que parece un pequeño horno de cuba dentro de una de ellas. Podría ser un pequeño horno para ensayos, es decir, podría ser un laboratorio.

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Mucho más extraño es la presencia de esta estructura. La forma es casi idéntica a los hornos de reverbero de la antigua fundición de Carmen, y el interior presenta un espacio similar, cubierto de una bóveda de cañón. Sin duda podría ser un horno de fundición, pero ¿de qué época?

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Por último, todavía es posible recorrer los 200 metros del socavón Reforma, galería de transporte que daba acceso a las labores internas. En la entrada permanecen los restos de un antiguo almacén o alojamiento (no hay referencias tampoco a este edificio).

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Tras transitar 200 metros por una ancha galería, llegamos a una bifurcación. Dicen algunos testimonios recogidos en 1974, que por el socavón Reforma se podía llegar a las labores del Pinar y al pozo Centro, ubicado precisamente en el centro de lo que hoy es el núcleo principal de la urbanización, pero el viaje acaba necesariamente en esta bifurcación. Uno de las galerías no lleva a ningún sitio y la otra es un pozo por al que no apetece mucho acercarse por lo poco estable que parece el borde. Nadie debe meterse en minas abandonadas, pero si alguien lo hiciera, que tenga mucho cuidado en no saltar alegremente el montículo de arena que aparece justo ante la bifurcación, pues el pozo está justo detrás y nadie sabe cuanta profundidad tiene…

Minas Júpiter y Porfiado

Hoy visitaremos una de las minas más importantes de toda la sierra de Bédar y uno de los puntos culminantes de la ya conocida «ruta minera» de Bédar, uno de los miradores de parada obligatoria. Pocos nombres despiertan tan malos recuerdos entre los viejos mineros de Hierros de Garrucha que el de «Hoyo Júpiter», y no de extrañar, solo hay que adentrarse por esas galerías para entender lo que debía ser trabajar allí dentro jornadas enteras…

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La mina es también una de las más antiguas, las Peñicas Negras, en las «Cañadicas», no muy lejos de Serena. Estoy seguro que muchos de los que ya han hecho la ruta se acordarán del mirador del Hoyo Júpiter. Pero si quieren ver lo que hay en ese inmenso Hoyo, no se pierdan estas fotografías.

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No quiero aburrir con muchos datos históricos, que los hay, sobre esta mina en concreto. Junto a San Manuel, Porfiado y Mahoma, son las más importantes del «grupo de Serena» y las grandes cantidades de hierro que contienen (o contenían) fueron el motivo de que se construyeran dos cables aéreos de transporte. Se calcula que, de estas minas de Serena, se extrajeron cerca de 3.000.000 de toneladas, gran parte de este mineral se extrajo a «cielo abierto», y donde antes había una montaña, ahora hay un enorme agujero de unos 200 metros de largo y 50 de ancho, que recorre las concesiones mineras de Porfiado y Júpiter. Y si impresionante es verlo desde arriba, más sobrecogedor es, si cabe, verlo desde abajo, desde la famosa cota 360.

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Para facilitar el transporte, una galería recorría todo el fondo del Hoyo hasta salir en lo que era la cabecera del gran plano inclinado que llevaba el mineral al cargadero del cable. Todo este fondo del Hoyo está surcado por numerosas cicatrices y depresiones, los restos de las antiguas labores de extracción y vías de transporte superficial. Así podemos diferenciar antiguas depresiones que se corresponden con los tres planes de Hoyo de Júpiter, dos de ellos conocidos como roza Colorada y roza Negra. Los hoyos de San Marcos y de Porfiado y la roza del Teléfono, en Porfiado.

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Si descendemos al fondo del hoyo, podemos llegar con algo de dificultad al «socavón general», pero hay que saber cual es, pues en el hoyo hay multitud de bocaminas. Cuando el Hoyo llegó a la cota 360, debido a que las capas de mineral profundizaban en la tierra siguiendo un ángulo, era tal la cantidad de estéril que se tenía que movilizar que la Compañía minera se vio obligada a iniciar labores subterráneas. Estas labores se extienden como una red en todas direcciones, pero principalmente se desarrollaron en dirección al barranco de la Hoya, en la concesión de Mahoma.

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Una vez dentro, diferentes trancadas llevan a los diversos niveles de la mina. La red de galerías es compleja, y se encuentr a diversos niveles. Desgraciadamente no existen muchos planos de estas minas ni tampoco son muy fiables, como hemos podido comprobar. Los diversos periodos de explotación en un periodo de tiempo tan dilatado y el posterior reaprovechamiento por parte de Hierros de Garrucha, hace difícil la tarea. A Pesar de todo estamos bastante seguros que nos movemos por el antiguo sector de San Jacinto, internándonos en la concesión de Mahoma.

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Nos movemos por galerías que ya han sido visitadas, en alguna ocasión, por buscadores de minerales, aunque no es buen sitio para minerales, dada la presencia masiva de óxidos de hierro con pocos minerales «bonitos». Podemos encontrar, eso sí, diferentes restos que dejaron los mineros de Hierros de Garrucha, como espuertas, puntas de barrena rotas, fragmentos de vagonetas, etc. También impresiona un fragmento de vía de transporte que no pudieron llevarse para reaprovechar el hierro porque fue atrapada, creo que para siempre, por una enorme piedra desprendida del techo de la galería.

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Las galerías dan acceso a las zonas de explotación´, gigantescas e impresionantes cavidades excavadas a base de explosivos.

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Diferentes «trancadas» conectan los niveles, así se conocían las galerías de acceso para los mineros desde el exterior o las conexiones entre diferentes galerías. Entre los diferentes pisos de la minas se observan lo que se conocían como «pocillos», o pozos que conectaban galerías a diverso nivel y que servían para transportar el mineral. Los pozos inclinados que conectaban zonas de explotación a diverso nivel, recibían el nombre de «chimeneas», mientras que los «buzones» eran también conexiones a diferente nivel, pero diseñadas específicamente para el transporte entre niveles, en forma de embudo generalmente y provistos por lo general en su parte inferior de compuertas de carga.

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Avanzamos por las galerías, aunque nos es imposible saber si es la vieja galería de San Andrés o la de San Augusto. Sabemos, sin embargo, que avanzamos hacia el Pozo P, pozo de extracción con castillete que se encuentra en el barranco de la Hoya. Pero no conseguimos alcanzar el objetivo, un derrumbe lo impide. A pesar de todo, encontramos restos que nos indican claramente que nos encontramos cerca de alguna de las salidas al barranco de la Hoya.

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La única forma de continuar es por medio de un «pocillo» provisto de una escalera metálica y los restos de un cabrestante, pero como observarán en las fotografías, no parecía estar en perfectas condiciones como para ser utilizado. Aquí finalizaba nuestra aventura.

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Mina Pobreza (2)

El desastroso incendio que sufrió Bédar en 2012 afectó especialmente a la zona del barranco del Servalico. Como ya comenté anteriormente, afectó de lleno los terrenos donde se encuentra una de las minas más importantes en la historia de Bédar, la mina Pobreza.

Mientras documentaba los desastrosos resultados del incendio, aproveché también para documentar los restos de esta mina, en este caso libres de la vegetación que habitualmente dificulta su contemplación. Sinceramente, me gustaría no haber tenido esta oportunidad, y espero que nunca vuelva a ocurrir, aunque sí que da una imagen bastante aproximada de cómo quedarían los restos de esta mina si se preparara adecuadamente para su visita.

Pobreza es una de las minas más importantes y también una de las menos conocidas. Ya he dado anteriormente bastantes datos sobre ella, en ocasión de la descripción de su horno de calcinación de carbonatos de hierro. Ahora veremos más restos de esta mina.

Explotada por la Compañía de Águilas desde finales del siglo XIX hasta el cierre de las minas de la Unión Bedareña en los años veinte, Pobreza fue la mina que permitió que Bédar mantuviera una producción constante de mineral cuando, a finales de siglo, el mineral de las minas de Serena empezó a escasear. Los datos concretos sobre la importancia de esta mina, que todavía estamos investigando, esperamos que sean publicados prontamente.

Junto a la vía de transporte principal, paralela al barranco del Servalico, se encuentran las oficinas y la cuadra para las mulas que se utilizaban para el transporte de las vagonetas:

OFICINAS

Esta vía minera recogía el mineral de las bocaminas de las galerías principales de transporte San Diego y San José para llevarlo a la tolva-cargadero principal del ramal de cable aéreo que lo transportaba hasta la estación de ángulo del Pinar de Bédar. Este cargadero es muy parecido al cargadero-depósito de la mina Carabinera, que contaba también con un ramal de cable aéreo:

POBREZA1

Junto al cargadero se ubicaba la estación de llegada del ramal de cable, con su correspondiente máquina a vapor y junto a un aljibe para el suministro de agua que precisaba para su funcionamiento. Se observan todavía las balsas de suministro y fundamentos de la estación del cable, aon algunos vestigios de la maquinaria, como el tubo que se observa en la fotografía:

MAQUINA

TUBERIA

Aquí podemos ver el interior del aljibe:

ALJIBE

Más arriba en la loma, todavía se pueden encontrar alguno de los pozos iniciales que se practicaron para reconocer la capa de mineral que explotaron y que luego sirvieron como pozos de ventilación. En concreto vemos el pozo del Camino, junto al camino que recorría esta parte superior de la mina y que conectaba éste pozo con el pozo Maestro y el pozo de los Almendros. Todos los pozos de reconocimiento junto al camino estaban protegidos mediante con un pequeño muro de mampostería:

POZO CAMINO1

El pozo principal de extracción, ubicado en la parte superior del cerro, era el conocido como pozo Maestro. Unas instalaciones protegían la máquina de vapor que se utilizaba para extraer el mineral. Esto nos indica que, a parte de las galerías de transporte antes mencionadas, el avance de las labores de las minas hacia el interior del cerro, siguiendo una capa de mineral que buzaba ostensiblemente, por lo que elevaba mucho el coste del transporte hasta las bocaminas. Un pozo de extracción hasta el punto más elevado y cerca del cable de transporte facilitaría el movimiento de mineral.

En estas fotografías podemos ver los restos del pozo y de la caseta de máquinas. Parece que disponía de un pequeño castillete de madera y hierro del que solo quedan algunos enganches:

POZO MAESTRO1

POZO MAESTRO2

POZO MAESTRO3

POZO CAMINO2

Quedan todavía restos de curiosas piezas de cerámica, que como se podrá observar, se fabricaban en la Industrial Alfarera de Barcelona. Se tratan de restos de la cubierta de la caseta de máquinas, tejas planas alicantinas:

CERAMICA

CERAMICA 2

Recientemente se hundió la entrada a la galería de San Diego, lo que recuerda lo peligroso de explorar estas minas sin preparación. Curiosamente hay escasos restos de entibación en esta mina (algunos troncos para dar sensación de seguridad más que para otra cosa). La entrada a la galería de San José permanece derrumbada desde hace mucho tiempo.

SAN DIEGO

Cuando la Compañía de Águilas y la sociedad de Chávarri formaron la Unión Bedareña, se desinstaló todo el ramal de cable aéreo y quedó inservible el pozo Maestro. El mineral de nuevo fue extraído por las galerías de transporte San Diego y San Juan y se decidió transportarlo por medio del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, que discurría por el otro margen del barranco. El mineral primero se lanzaba hasta el fondo del barranco mediante un «vaciadero» ubicado entre las bocaminas de San Diego y San Juan. Desde allí se elevaba hasta un pequeño cargadero junto al ramal de ferrocarril, mediante un pequeño plano inclinado automotor. En la siguiente fotografía vemos este vaciadero con todo detalle, inapreciable habitualmente a causa de la vegetación. Nótese como todavía queda algo de mineral acumulado a los pies del mismo:

 

Ya describimos con detalle el horno de calcinación de esta mina, junto a la bocamina de la galería de Santa Bárbara (o trancada nº 3). En la siguiente fotografía podemos ver con detalle todo el conjunto, tal y como ser vería si siempre se mantuviera limpio y listo para las visitas:

HORNO

 

Mina Pobreza: el horno de calcinación

La única mina que ha sido completamente afectada por el incendio de agosto ha sido la de Pobreza. El hecho de que se quemara toda la vegetación ha dejado todas las estructuras de la antigua mina limpias y ha sido una oportunidad única para observar y fotografiar con detenemiento todas los elementos y sus relaciones. También ha sido una oportunidad de comprobar cómo sería si las instalaciones de la mina estuvieran limpias de cara a los visitantes.

 

HORNO POBREZA2

En Pobreza se encuentra el único horno de calcinación de carbonatos de hierro de las minas de Bédar (de plomo hay unos cuantos), y aprovechando que están limpias. Por lo general la frondosa vegetación impedía observar bien todos los elementos de la instalación del horno, pero una vez limpio podemos observar bien la superfice de carga superior, las escaleras de acceso a ésta plataforma. El horno se encuentra entre las dos entradas de las galerías de la trancada nº3 de la mina, en la fotografía siguiente he indicado las dos entradas, la de la izquierda se bifurca al poco de la entrada dirigiéndose hacia San Carlos y San Ricardo. La obertura de la derecha, a un nivel superior, se bifurca también dirigiéndose a San Carlos y el pozo Maestro.

HORNO POBREZA1

En rojo se indican la entrada de las galerías de la trancada y en amarillo la dirección de las galerías. En verde se indica la presencia de una tobera instalada en la entrada de una de las galerías que servía para alimentar el horno y, de paso, como medio para renovar el aire en las galerías.

HORNO POBREZA5

En la fotografía superior, vemos la entrada de la tobera desde el interior de la galería.

HORNO POBREZA3

HORNO POBREZA4

Los restos del horno están bien conservados, se trataba de un horno de pequeñas dimensiones, puede que para comprobar el rendimiento tras alcanzar una capa de carbonatos de hierro.

LA MINA POBREZA

Con una extensión media de unos 400-500 m por 300 m de anchura y hasta 12 y 14 m de espesor, se trata del mayor criadero de mineral de hierro de la zona. Situada en la ladera sur del barranco del Servalico, experimentaba un buzamiento en dirección SE-NO.

Propiedad de la Compañía de Águilas, fue reconocida mediante una serie de pozos paralelos al barranco: San Adolfo, San Manuel, San Eduardo, San Francisco, San Claudio, Esperanza y San Pedro; también se efectuó una fila de pozos más al S entre los que se encuentran el pozo Almendros, el pozo del Camino y el de San Juan.

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Plano de la mina Pobreza (Memorias del Instituto Geológico de España, A. de Sierra, Hierros de Almería y Granada.)

El criadero se atacó mediante las galerías de San José al O, San Diego y Santa Bárbara, que desciende unos 30 m formando en su base el piso San Carlos. Más al E se sitúa el socavón San Ricardo (formando la trancada nº 3 junto al socavón de Santa Bárbara) que sigue en dirección SE unos 95 m hasta el pozo San Ricardo, que con 70 metros de profundidad corta en su base una galería que comunica con el San Gabriel a unos 105 m más al E.

Debido al buzamiento SE, las galerías iniciales a unos 300 m, a unos 80-100 m quedan en el techo del criadero y por pozos interiores se forman nuevos pisos a 291-292 m, los de San Fernando, San Jorge y San Teodoro, otros a 284 m como San Juan y finalmente al S y a unos 200 m de la boca de la Galería San Francisco, se llega, con el pozo San Antonio y la trancada del pozo San Bonifacio, hasta la cota de 264 m.

La producción se extraía por medio deL pozo Maestro, situado en la galería de San Diego (cerca de los pozos San Cristóbal y San Martín) y por los socavones principales llevando el mineral al depósito del cable aéreo situado en la margen sur del barranco del Servalico. En el mismo punto se encuentran las oficinas, casa fragua, establo para caballerizas de transporte de vagonetas, etc. a unos 307 m de altitud.

Cuando se produjo la fusión en la Unión Bedareña se procedió a conectar esta mina con el cercano ramal de ferrocarril de Santa Catalina, que sería mucho más efectivo que no el ramal de cable. Para ello se instaló un plano inclinado con motor desde el vaciadero junto a la entrada de la galería de San José que elevaba el mineral hasta un cargadero-depósito con 8 compuertas junto al trazado de la vía del ferrocarril de Santa Catalina, desde el que se cargaba directamente sobre los vagones del ferrocarril.