Minas desaparecidas (2): La Reforma

VIA SANGRE

Quizás sea La Reforma la mina más accesible y a la vez una de las minas menos conocidas de El Pinar de Bédar. La incluyo dentro de las minas desaparecidas porque parte importante de los restos de esta mina fueron destruidos durante la ampliación de la entrada a la urbanización al Pinar. Justo en el desvío que lleva a esta urbanización, encontramos una especie de «entrada», con unos edificios y un pequeño aparcamiento. Junto a ellas, unas discretas ruinas a penas llaman la atención del visitante. Esta es la mina Reforma.

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La Reforma es más conocida por los coleccionistas de minerales, pues no es difícil encontrar bonitos minerales de carbonato de cobre (si sabes donde buscarlos, claro), y la mina, propiamente dicha, empieza en el conocido Socavón de Reforma, junto a la confluencia del barranco del Gato y el barranco de las Norias. Un puente cruzaba el barranco hasta las instalaciones propiamente de la mina, donde en 1881, La Compañía de Águilas instaló unos de los tres lavaderos mecánicos que funcionaron hasta 1884, bajo la dirección primero de Anton Getz y posteriormente de Federico Dietrichson. Las fotografías que podemos osbservar se hicieron en 2004, antes de que se llevaran a cabo los desafortunados trabajos de ampliación de la urbanización y de su acceso.

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Han llegado hasta nosotros unas bonitas fotografías de José Rodrigo de esta mina, cuando el lavadero estaba en plena actividad. Fíjese en las fotografías como el lavadero, que no disponia de ninguna cubierta (a diferencia del Lavadero Grande), estaba organizado en diferentes niveles. La vía con el mineral procedente del Socavón Reforma llegaba por la parte superior, seguidamente un grupo de operarios trituraban el mineral y éste empezaba a clasificarse y lavarse en una serie de aparatos que son un buen muestrario de la tecnología de lavado de mineral de plomo de la época.

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En estas fotografías se puede observar lo que quedaba de este lavadero en 2004. El espacio de las fotografías se corresponde con el de la fotografía de José Rodrigo anterior. Del complejo lavadero a duras penas quedaba nada, pero con un poco de atención se podían observar los fundamentos de las diferentes estructuras.

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El extraño artefacto que aparece en la parte central, que durante un tiempo fue para mí inclasificable, fue identificado finalemente como una criba de sacudidas u oscilante. Vemos un ejemplo de un solo eje en el dibujo, la de Reforma contaba con dos, movidas por una serie de poleas que se accionaban con una máquina de vapor locomóvil.

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Esta parte ha sido la más afectada por la ampliación de la entrada a la urbanización, y es una pena, porque es muy extraño contar con fotografías de lavaderos de este tipo y saber, con tanta exactitud, donde se encontraba. También es raro ver lavaderos tan despreocupadamente descubiertos. Está claro que el riesgo de lluvia no les preocupaba mucho.

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Entre el resto de aparatos de lavado que aparecen, observamos también tres baterías compuestas de dos rumbos cada una, accionados por el eje de poleas instalada encima de los pilares. Para sorpresa mía, todavía es identificable la superfície circular enterrada de uno de estos rumbos, aunque se tratan de genuinos y auténticos round-buddles mecanizados. Las dimensiones de la misma no deja dudas sobre lo que es, consta de los 4 metros reglamentarios que los hacían tan eficaces a la hora de lavar los lodos.

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Inconfundible son estos dos trómeles, que estaban instalados a un nivel superior a la criba oscilante. Estos trómeles ya se usaban también en el Lavadero Grande, y no es muy desaventurado pensar que eran del mismo tipo y del mismo fabricante (la casa Humboldt de Colonia, Alemania).

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Los restos de las casas que estaban junto a las instalaciones del lavadero son difíciles de interpretar. Sabemos que al menos una de ellas era para alojamiento de ingenieros y directivos de la Compañía, pero sorprende ver una estructura que parece un pequeño horno de cuba dentro de una de ellas. Podría ser un pequeño horno para ensayos, es decir, podría ser un laboratorio.

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Mucho más extraño es la presencia de esta estructura. La forma es casi idéntica a los hornos de reverbero de la antigua fundición de Carmen, y el interior presenta un espacio similar, cubierto de una bóveda de cañón. Sin duda podría ser un horno de fundición, pero ¿de qué época?

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Por último, todavía es posible recorrer los 200 metros del socavón Reforma, galería de transporte que daba acceso a las labores internas. En la entrada permanecen los restos de un antiguo almacén o alojamiento (no hay referencias tampoco a este edificio).

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Tras transitar 200 metros por una ancha galería, llegamos a una bifurcación. Dicen algunos testimonios recogidos en 1974, que por el socavón Reforma se podía llegar a las labores del Pinar y al pozo Centro, ubicado precisamente en el centro de lo que hoy es el núcleo principal de la urbanización, pero el viaje acaba necesariamente en esta bifurcación. Uno de las galerías no lleva a ningún sitio y la otra es un pozo por al que no apetece mucho acercarse por lo poco estable que parece el borde. Nadie debe meterse en minas abandonadas, pero si alguien lo hiciera, que tenga mucho cuidado en no saltar alegremente el montículo de arena que aparece justo ante la bifurcación, pues el pozo está justo detrás y nadie sabe cuanta profundidad tiene…

Cadima la antigua

Acabo con este último post de 2013, esperando y deseando que el próximo año 2014 sea mucho mejor para todos.

Aunque no cierro este año con buenas noticias, ha habido muy pocas durante este largo año de 2013. De Bédar, menos aún. No sabe/No contesta, calificación que se utiliza en las encuentas para quien no se entera de nada o no quiere darse por enterado y que debería ser utilizado como lema oficial del pueblo de Bédar.

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No voy a hacer, por lo tanto, ningún resumen, porque sería irritantemente escueto: se han celebrado las fiestas de rigor y nada más que contar (por lo menos que a mí me conste).

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Pero ¿nada interesante que contar de este 2013? Que en Bédar se viva en un feliz estado aislamiento (en la inopia, vamos), no quiere decir que no haya habido noticias que se puedan calificar de «interés general».

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Si no me había hecho eco de esta noticia antes es, lo confieso, porque no me había enterado. Es en parte culpa mía, porque siempre estoy atento a estas cosas, pero en gran parte es culpa también del mal endémico que afecta a esta tierra: la falta de concienciación ciudadana sobre su propio patrimonio histórico y su enorme dejadez en cuanto a su conservación y puesta en valor. Si ni siquiera lo han publicitado ni se puede visitar ¿como quieren que el potencial turista medianamente interesado como yo se pueda enterar?

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El caso es que a principios de 2013, el avance de las obras del AVE tenían previsto pasar entre las ruinas de la antigua Cadima. Cadima, para los muchos a los que no les sonará este nombre de nada (aunque vivan al lado mismo), fue una gran villa antigua ubicada en el término de Los Gallardos con restos íberos, romanos y califales. Como quiera que las obras tenían que pasar por allí, se realizó una intervención arqueológica de emergencia, costeada por ADIF, donde se pudo comprobar la gran riqueza de este yacimiento.

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Quien quiera saber más, puede pulsar encima de la fotografía de Cadima hacia el enlace del que procede en el ideal.es

Además de la prensa local, solo parece que se han hecho eco de esta noticia en Turre, concretamente la Asociación de amigos del Museo de Turre, realizándose incluso una conferencia a cargo de los arqueólogos que realizaron en estudio: Óscar López Jiménez, Francisco Llidó López y Victoria Martínez Calvo.

Pero ahí ha quedado la cosa, y la noticia se ha ido difuminando y olvidando, como otras tantas muchas cosas que ocurren por aquí.

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¿Qué importancia tiene esta noticia? Ya se conocía la existencia de Cadima (ya digo, no por muchos), y no es algo excepcional la existencia de yacimientos importantes por toda la zona: los yacimientos argáricos de Antas, Roceipón, Qurénima, Mojácar la vieja… No hemos de olvidar los numerosos yacimientos estudiados por Luis Siret por estas tierras. La noticia es que, de repente y por motivos ajenos completamente al propio interés por poner en valor todo este patrimonio, se pone al descubierto el inmenso valor e infinitas posibilidades de lo que sería un reclamo turístico de primer orden. ¿Y qué hacen los insignes de las localidades potencialmente beneficiadas como la misma Los Gallardos o la propia Bédar? pues o no saben o no contestan. Salvo la meritoria reacción de la asociación mencionada, no destaca ningún tipo de iniciativa, ni se espera que la haya, y lo peor de todo, a nadie le importa un carajo.

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¿Tendremos la suerte de poder ver los restos encontrados en Cadima en el museo de Turre? ¿Hay que ir a Almería? ¿alguien sabe algo? Es para preocuparse, no duden que si esto mismo se hubiese encontrado en Barcelona, por poner un ejemplo que tengo cercano, ya lo hubieran preparado y promocionado, y las colas de turistas deseosos de verlo no se harían esperar mucho.

Y me dirán lo de siempre: no hay dinero. Bueno, señores encargados de la gestión del dinero público: cuando sí que hubo dinero tampoco hicieron nada, fue mejor malgastarlo. A otros con ese cuento.

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En fin, lo dicho, feliz 2014. He intentado amenizar el texto con diferentes imágenes de la arqueología propia de Bédar, que tambien la hay. Si alguien quiere saber más, que no dude en preguntar.

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Equilibrio inestable

Con mucho pesar he tenido que informar a los investigadores de Nancy del hundimiento reciente de la galería San Diego de la mina Pobreza.

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Supongo que esto que esto que digo no le importa a nadie. No ha habido desgracias que lamentar y pocos sabrán donde se encuentra la mencionada galería, ni les importa. Pero el hecho es que, por motivos que no alcanzo a entender bien, poseía cierto interés científico para unos investigadores franceses de Nancy (y para mí también), y me entristece saber que esos conocimientos que encerraba están enterrados para siempre.

Además, esto me hace recordar lo peligroso que es investigar estas cosas. No puedo dejar de pensar las veces que yo he estado allí dentro. Quizás los otros accesos que permanecen abiertos sean lo suficientemente interesantes, aunque como podrán ver en la siguiente fotografía, el socavón Santa Bárbara de la misma mina adolece de cierto «equilibrio inestable» que no hace prever nada bueno.

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¿Quien puede pensar que dos simples troncos aguantarán el peso de toda la montaña? Evidentemente que nadie con dos dedos de frente, pero da cierta sensación de «seguridad» y nos mantiene en ese equilibrio inestable en el que cualquier momento todo se puede venir abajo. Puede uno imaginarse las quejas de los mineros por la inseguridad de la mina (más de 10 horas allí trabajando, casi nada)y a los propietarios diciendo «no os preocupéis, que ahora mismo lo apuntalamos para que no se caiga» y a seguir trabajando y rezando para acabar el día sin contratiempos.

De eso sabemos mucho los españoles, y los bedarenses en particular. Tranquilos, que ahí están nuestros políticos aportando las «soluciones» que nos sacarán de la crisis, y eso quien se atreve a decirlo, porque hay otros que ni eso hacen. Y todos a callar y a seguir aguantando. ¿De quién es la culpa? Leía no hace mucho en un periódico antiguo de 1896 un artículo referente a un extranjero residente en Almería que mostraba una actividad insusual: «…siempre se distinguió por una actividad desmedida, cosa estraña en esta tierra donde por razón del clima, de la riqueza de su suelo, de temperamentos y de otras mil causas conocidas y desconocidas, domina en sus habitantes la inactividad, la apatía y hasta la mayor indiferencia en cosas importantes y trascendentales». Bien… esto podría haberse publicado en un periódico de ayer mismo, porque no ha perdido nada de vigencia. Así nos va.

No-maravilla nº 5: la tolva-embudo de Tres Amigos

Presentamos hoy la no-maravilla nº 5, la gran tolva embudo de Tres Amigos. Ya he hablado otras veces de la tolva-depósito, más conocida por ser mucho más visible y punto de encuentro e inicio de la «ruta de la minería». Pero muchas veces pasa desapercibida esta tolva, única en su género.

La tolva se construyó como parte de la estructura del ferrocarril Bédar-Garrucha entre 1895 y 1896, bajo la dirección de los canteros e ingenieros de la compañía minera de Víctor Chávarri y del ingeniero Manuel Figuera. La tolva tenía capacidad para unas 2.300 toneladas de mineral de hierro.

Se trata de una verdadera obra de arte del trabajo en mampostería y una joya del patrimonio minero industrial español. Tal es así que es una de las pocas estructuras de Bédar inscritas en el Catálogo general de patrimonio industrial, que según el reciente BOJA de 7 de mayo de 2013 y junto a los restos mineros del Pinar de Bédar se pretende «preservar, restaurar y poner en valor» (ver http://www.juntadeandalucia.es/boja/2013/87/BOJA13-087-00024-6874-01_00025837.pdf ) Es curioso ver como en este número del BOJA aparecen por primera vez las fotografías de la tolva-depósito de Tres Amigos y de la fundición Carmen de Bédar de El Pinar.

No puedo dejar de señalar que ninguna de estas dos estructuras ha sido considerada como ?maravilla?. Esta situación refleja, sin duda alguna, el fracaso de la iniciativa (por no saber llevarla a cabo, no porque fuera mala idea.)

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La tolva-embudo es tan enorme que para fotografiarla entera desde el borde no basta con una sola fotografía. Aquí tenemos una excelente composición fotográfica de Gonzalo Leal Echevarría.

Con un diámetro aproximado en su extremo superior de 20 metros y 28 metros de profundidad, conecta por medio de una única compuerta de poco más de un metro de ancho y 1,6 metros de alto con un túnel inferior donde se cargaban los vagones del tren. Es tal el tamaño, que desde la parte superior no se puede ver el vértice. Al túnel inferior, de 37,8 metros de longitud, 4,96 de anchura y 4 metros de altura, se llegaba tras recorrer un trazado de vía férrea protegido con una valla de piedra.

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En la fotografía superior se aprecia como la compuerta inferior es minúscula comparada con la abertura superior, no se puede ver el borde de la tolva desde abajo.

Esta tolva, como era de esperar, llamaba enormemente la atención de todos aquellos que la visitaban. Veamos si no la descripción de unos visitantes a las minas en 1896:

Entre las muchas cosas notables que encontramos en las minas de Bédar, llamó mucho nuestra atención, un magnífico depósito, de extraordinaria capacidad, construido de mampostería en forma de embudo, al que llegan por diferentes caminos los minerales de varias vías, del que los reciben por una compuerta en su fondo, los wagones que por un túnel llegan y se colocan por debajo del mismo.

La siguiente está escrita en 1900:

En la pasada semana, y primeros días de esta, ha habido una importante retirada de minerales de la mina La Mulata, que han sido depositados en la tolva de la estación de Tres Amigos.
Se han retirado 771 vagones, con un peso neto de kilogs. 2.300.530 y no continua esta operación por haberse llenado completamente aquella hermosa tolva.

De hecho, no existe ningún ejemplo más de este tipo de tolva en ninguna otra mina de España, al menos que nos conste, y creemos que tampoco en el extranjero. Es de destacar la gran admiración que despierta esta tolva cuando hemos mostrado fotografías de ella en los Congresos internacionales de defensa del patrimonio geológico y minero, a los que hemos asistido (Mieres y Manresa.) De hecho, alguno de los investigadores, que han recorrido muchas minas en todo el mundo, nos indicaban que nunca habían visto nada parecido.

Actualmente sería una actuación urgente la limpieza de la exuberante vegetación que crece por toda la tolva, pues corre grave riesgo de deteriorar las paredes y que se produzcan derrumbes. Bastante bien ha aguantado esta tolva de mampostería de más de 100 años.

A diferencia de lo que pasa con las tolvas de la Trinchera Villalta, no disponemos de planos de la tolva-embudo, por lo que a la hora de tomar las medidas que en este post exponemos, hemos tenido que jugarnos, literalmente, el pellejo. Con la inestimable ayuda de Gonzalo Leal y armados con una cinta métrica de ingeniero de 50 metros y un medidor láser, dedicamos varios días a medir las diferentes tolvas de Bédar. Entre ellas la tolva embudo, la tolva de Silencio, las tolvas de Vulcano y la tolva-depósito de Tres Amigos. Si impresionantes son los 20 metros de diámetro de la tolva-embudo, más sorprendente fue los 34 metros que medía la diagonal de la tolva más grande de las dos que forman la tolva de Vulcano.

En las siguientes fotografías se puede ver lo arriesgado que puede ser tomar medidas con cinta métrica de este tipo de tolva. En este caso, yo mismo estaba tomando las medidas de la tolva cónica de Silencio, una hermana pequeña de la de Tres Amigos, con solo 14 metros de diámetro y otros tantos de profundidad. Las imágenes hablan por sí solas:

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Ingenieros noruegos

Recientemente ha sido publicado en el nº 20 de la publicación «De Re Metallica» el último artículo sobre historia minera en Bédar en colaboración con Lise Hansen. En esta ocasión ofrecemos los resultados de una intensa investigación sobre los ingenieros noruegos que dirigieron la explotación de las minas de Serena a finales del siglo XIX.

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Todo se inició cuando conocí a Lise Hansen mientras buscaba datos sobre sus familiares en Almería, a partir de ahí hemos podido reconstruir parte de la estancia en Almería de los ingenieros Johan Joachim Otto Fredrik Dietrichson, Johan Nordahl Brun Preus, Anton Getz y Gustav Thorkildssen. Nos sorprendió comprobar su importante participación en las minas de plomo del Pinar de Bédar y la explotación de las minas de Serena, incluida la construcción del cable aéreo Bédar-Garrucha. A parte de esto, aportamos novedosa información sobre la primera gran huelga minera de Bédar, la de 1890 y unas descripciones inéditas en España de como eran las vidas de los mineros de Bédar de finales del siglo XIX. Como curiosidad, la hija de Gustav Thorkildssen, ingeniero que dirigió la instalación del cable de Bédar entre 1887 y 1888, se casó con Herbert Karl Frahm, más conocido como Willy Brandt.

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Especialmente interesantes han sido los archivos conservados en noruega del ingeniero Fredrik Dietrichson, que han sido analizados y traducidos por Lise y que nos han proporcionado importante información sobre la construcción del cable aéreo y una de las primeras descripciones detalladas del viejo Lavadero Grande de El Pinar y sus minas, donde trabajaban más de 900 personas en 1884. Aportamos algunas fotografías muy poco conocidas, como la del Paso de Reforma, una muy desconocida fotografía de la estación de Ángulo de El Pinar y los primeros planos conocidos de las estaciones de carga y descarga del cable Bédar-Garrucha. Para el artículo ha sido vital la ayuda de los familiares de los ingenieros Preus, Dietrichson y Thorkildssen, que nos han facilitado fotografías de todos ellos además de interesantísima información sobre sus vidas. Además, y como suele ser habitual, ha sido también muy importante la información procedente de los archivos de Juan Grima, un referente ineludible en lo que se refiere a la historia del levante almeriense. No podemos olvidarnos tampoco de la aportación procedente, entre otros, del archivo del Registro Civil de Bédar y del archivo Municipal de Vera. Quiero agradecer especialmente al director del Archivo Municipal de Vera, Manuel Caparrós Perales, su ayuda y colaboración tanto en el artículo que presento hoy como en general en el estudio de la historia minera de Bédar; no quiero dejar de mencionar la estupenda labor que está realizando con los importantes archivos que custodia, fuente de información de referencia para todo estudioso de la historia de la zona.

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Ha sido un trabajo intenso de más de un año. Quien quiera una copia del artículo para leerlo, que no dude en ponerse en contacto conmigo y gustosamente se lo enviaré.

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Virginia Fernández nos envía las siguietnes fotos tomadas durante la reciente semana santa:

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José Francisco Gallardo, nos envía también estas interesantes fotografías:

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Estas fotografías requieren una pequeña explicación. Se trata de las conocidas «inscripciones» de la fuente de Serena. Como bien se puede observar, las inscripciones fueron realizadas en 1890 con una bonita y regular letra realizada con esmero junto a las pilas de la fuente de Serena. En 1890 las minas de Serena y el cable aéreo Bédar-Serena estaban en plena actividad,todavía no se había construido el ferrocarril minero desde Tres Amigos a Garrucha y la minería estaba centrada casi exclusivamente en las minas de las Cañadicas. Al parecer, se vieron obligados a separar las pilas para lavar la ropa sucia de los mineros del resto de la ropa, seguramente para evitar ensuciarla de mineral de hierro. Es una más de las muchas curiosidades que deberían comentarse a lo largo de la ruta minera que pasa, casi siempre, por esta bonita fuente.

Minerales de El Pinar de Bedar

Los minerales del Pinar de Bédar no son en absoluto desconocidos para los coleccionistas y entendidos en la materia, son conocidos desde antiguo y han sido objeto de explotación minera, pero todavía es posible encontrar el bonito «cobre verde y azul» en estos yacimientos.

De entrada he de decir que yo no soy un entendido en la materia, por lo que mis descripciones e «identificaciones» de las especies minerales que aparecen se han de tomar con todas las reservas posibles, en especial los minerales «verdes», de los que dicen hay un mundo en estos criaderos. En el Pinar de Bédar, que yo sepa, se ha descrito al presencia, además de galena argentífera de cerusita, wulfenita, celestina (o baritina), estroncianita, crisocola, conicalcita, malaquita, azurita, rosasita, aragonito, zincolivenita (descrito por primera vez en España en el Pinar de Bédar)… lo que significa bonitos especímenes combinando brillantes colores azules y verdes.

Aunque no sepa mucho de minerales y de su identificación, no pasa lo mismo con la historia minera y ubicación de las viejas minas de El Pinar. Tras muchos años investigando en archivos, legajos, planos y documentos de todo tipo, estoy en disposición de ubicar con bastante exactitud una veintena de minas solo en el coto minero de El Pinar de Bédar. Aunque no se trata de una zona demasiado extensa, la historia minera de El Pinar ha sido muy movida. Se han demarcado decenas de minas desde la reanudación de las labores en 1843, sin olvidar que se tratan de minas ya trabajadas en la Edad Media y, con mucha probabilidad, ya explotadas por los romanos. No es infrecuente, por eso, que una misma mina haya recibido varios nombres a lo largo de su historia, desde las primeras y pequeñas concesiones mineras de mediados del siglo XIX que fueron caducando y demarcadas nuevamente con concesines cada vez más grandes conforme la legislación minera iba modificándose.

Los minerales de el Pinar de Bédar que circulan entre los coleccionistas proceden principalmente de tres minas: Aprovechado, Reformada y Reforma. Estos nombres, que personalmente tuve el honor de rescatar del olvido (excepto Reforma, que se conservaba como topónimo de la zona a la entrada de la urbanización) son esencialmente correctos, las minas ostentaban estos nombres desde 1871, pero… tenían otros nombres antes y además de su nombre oficial (que es el de la concesión) eran conocidos con otros nombres en el argot de los mineros que las trabajaban.

Por ejemplo, uno de los yacimientos más conocidos es el de Aprovechado, una gran corta junto a la urbanizacion muy conocida por la presencia de bonitos ejemplares de azurita y cobres «verdes» como malaquita o conicalcita. Este yacimiento se haya en la concesión de Aprovechado, demarcada en 1871, pero esa zona en concreto estaba ocupada anteriormente por la mina Confianza. Entre 1883 y 1885 es cuando se abrió la gran cantera o corta que se puede observar actualmente, por ser una zona especialmente rica en galena, y aunque seguía siendo Aprovechado los mineros la conocían más como Los Madriles… ¿y por qué? pues porque donde hoy hay un gran agujero con paredes de 20 metros, antes había una ladera de una colina en la que había dos pozos de mina, los pozos de Madrid. De ahí «los Madriles«.

Reformada, en cambio, es más conocida por ser el lugar donde era más fácil encontrar zincolivenita, una de las más codiciadas por los coleccionistas. Reformada fue demarcada también en 1871, como Aprovechado, y desgraciadamente ha sido casi completamente arrasada por el proyecto de urbanización (de ahí las prisas por los coleccionistas por hacerse con el mayor número de ejemplares de esta mina). El yacimiento, tan visitado por los coleccionistas, estaba ocupado antes de 1871 por una mina llamada Alarma y es el único lugar en Reformada donde actualmente puede encontrarse algo. Otras minas que conformaban Reformada tenían nombres tan curiosos como Mirar y desengaño o No ganamos para sustos, pero han sido completamente arrasadas.

Hay otras minas más desconocidas, y aunque los coleccionistas llegan hasta ellas en ocasiones (pocos, pues muchas están más lejos y tienen peor acceso), desconocen los nombres de esas minas. Ahí tenemos por ejemplo Convenio y otras minas más pequeñas (y antiguas) que persistieron en el tiempo como Medidas Extraordinarias, Suerte, Ello es preciso, Café o Sanguijuela.

Pero dejémonos de explicaciones y vayamos a los minerales:

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Bonito ejemplar de cristales aciculares de celestina (o baritina)con gránulos galena y, posiblemente, aragonito procedente de la mina Medidas Extraordinarias.

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Bonito tapizado de cristales verdes (¿malaquita?), azurita y unas «flores» negras de manganeso procedentes de la mina Reforma.

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Grietas de una brecha rellenas con azurita y carbonatos de cobre verdes (¿zincolivenita?) procedentes de la mina Alarma (Reformada.)

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Bonito cristal octaédrico de galena argentífera procedente de un vaciadero de la mina Sanguijuela.

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Carbonato de cobre verde (¿malaquita?) procedente de la mina Alarma.

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Cristal acicular de celestina (o baritina) recubierto por carbonato de cobre verde (¿conicalcita?) y algunos cristales de azurita procedente de la mina Reforma.

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Bonito tapizado de cristales de azurita procedente de la mina Alarma.

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Cristales aislados de galena argentífera en la matriz procedente de la mina Dos Hermanas.

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Carbonatos de cobre verdes y azules recubiertos por un mineral blanco formando glóbulos, seguramente aragonito procedente de la mina Alarma.

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Aquí tenemos otra combinación de estos minerales, en este caso cristales acidulares de celestina (o baritina) sobre un fondo verde de, seguramente, conicalcita procedente de la mina Convenio.

Accidentes en las minas: la historia negra

Sin duda lo ocurrido en tantos y tantos años de minería en Bédar han supuesto una gran aportación a la historia negra de Bédar. Las desgracias ocurridas durante la última fase de la minería en Bédar son más o menos conocidas, pero a buen seguro muy pocos conocen loso accidentes acaecidos en las antiguas minas de finales del XIX y principios del XX. Intentaremos dar hoy algunos datos al respecto.

Entre 1840 y 1919 se registraron un total de 75 accidentes mortales ocurridos en las minas, especialmente duro fue la década 1880-1890, con 21 accidentes mortales, coincidiendo con una de las fases de más actividad de la minería en Bédar.

Uno de los primeros accidentes mortales que tenemos registrados es de 1849, cuando un minero murió en El Pinar de Bédar al derrumbarse la galería en la que trabajaba. Los derrumbes y muertes por aplastamiento eran los más frecuentes, como es de esperar que ocurra en trabajos mineros, aunque no eran infrecuentes los atropellos, caídas en pozos y accidentes durante la explosión de barrenos.

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Viendo esta fotografía tomada en la estación de cable de Cuatro Amigos solo cabe decir que si no hubo más accidentes fue de milagro.

Sin duda el accidente que más debió impresionar es el ocurrido en 1895, mientras se construía el ferrocarril que iba de Bédar a Garrucha. El opeario A.R.R.trabajaba en las obras transportando tierra con un carro cuando se dio aviso de que iban a explotar unos barrenos. El operario se colocó a 204 metros de distancia mientras sujetaba las caballerías de su carro para que no se espantaran, con tan mala suerte que al estallar el barreno una de las piedras salió disparada y le alcanzó, matándolo en el acto. El mismo año un encargado de la sociedad Chávarri moría debido a las heridas sufridas por un destajista de Mojácar, descontento con el jornal que había recibido.

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Entrada a la galería San Diego en la mina Pobreza.

En 1897 se produjo un espectacular descarrilamiento del tren cuando se dirigía hacia Bédar. Debido a un desprendimiento reciente por la lluvia la vía quedó cortada y debido al agua acumulada el maquinista no pudo advertirlo a tiempo, de manera que la locomotora salió despedida y acabó tumbada con las ruedas hacia arriba en uno de los bancales. A pesar de lo aparatoso del accidente no hubo ningún muerto esta vez, eso sí, tuvieron que sacar al fogonero y al maquinista de debajo de la locomotora. Ese mismo año el ferrocarril arrollaba a un operario que quedó en estado muy grave. Durante este nefasto año de 1897 otro encargado de la sociedad de Chávarri moría en la mina Santa Catalina al ser arrollado por una vagoneta tras caer accidentalmente a las vías.

En 1905 de nuevo un trabajador moría en un desprendimiento de terrenos, esta vez en la mina Júpiter. En 1906 se produce uno de los accidentes más sentidos, cuando un muchacho de 14 años moría atropellado por una de las locomotoras del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, justo a la salida del tunel del Servalico. En el lugar del accidente se conservan una serie de cruces grabadas en la piedra. No sabemos si la costumbre de grabar ahí esas cruces tiene que ver con este accidente, pues fue el primero de una serie de accidentes que alcanzaron una gran repercusión tanto en la población como en la prensa de la época.

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Sin duda 1906 fue un año fatídico, ese año tenemos registrado el que fue el peor accidente de todos. Ocurrió en junio en la mina San Manuel, mientras una cuadrilla de seis operarios trabajaba en una de las galerías se produjo un desprendimiento que mató inmediatamente a uno de ellos y dejó sepultados a los otros cinco. Siguieron dos días de tensión y angustia porque se sabía que algunos mineros estaban vivos, pues daban golpes de retreta y se escuchaban los ecos de voces pidiendo auxilio. Pero finalmente dejaron de responder, y la desesperación se extendió entre todos los compañeros que trabajaban para salvarlos y los familiares que se habían acercado a la mina tras conocer lo ocurrido. Los trabajos de salvamento avanzaban muy lentamente y una gran multitud de gente se agolpaba a la entrada esperando ver lo que ocurría, mientras los familiares no cesaban de llorar y gritar. Finalmente y tras duros trabajos, se pudo encontrar con vida a cuatro obreros para alegría de muchos de los familiares. Los mineros estuvieron cincuenta horas sepultados a oscuras, sin poder beber ni comer. Entre los que más se distinguieron en los trabajos de salvamento se menciona al capataz Cipriano Perchenar. Finalmente el resultado fue de dos mineros muertos. Durante este trágico año de 1906 todavía moriría un minero más de 19 años, sepultado en la mina Reforma.

En 1908 un desprendimiento en la mina Carabinera dejó herido a un niño (en esta época todavía trabajaban los niños en la mina), éste sería un aviso de lo que pasaría más tarde, pues un mes después moría un minero debido también a un desprendimiento de terrenos en esta mina. Pero dejemos que sea un minero de Carabinera el que nos cuente cómo era el trabajo en Carabinera, el texto es de 1911: «Fuimos avisados para cenar, según costumbre. Para salir de la mina a la calle hay que subir por una trancada mal construida, donde apenas puede uno poner los pies en firme por la estrechez de sus escalones y lo resbaladizo de la mina que conduce a una galería designada con el número 2; y como en la referida mina hay agua en abundancia en este sitio nos detenemos para secarnos o mudarnos de ropas y efectuando que es esta operación, marchamos a la cena. La noche que me refiere, al regresar de haber comido, nos encontramos reundida la galería donde momentos antes habíamos cambiado de ropas y enterrados, en los escombros, los trajes qe nos quitamos para salir. Y esto ocurrió en el paso de todo el relevo». Visto esto, el milagro es que no haya habido más muertes.

Aún tenemos más accidentes registrados, como un minero muerto en Júpiter por un desprendimiento en 1908, otro en 1909 por desprendimiento en San Manuel y otro más en 1911 por el mismo motivo y en la misma mina. En 1913 otro minero moría aplastado por otro derrumbe en la mina Pobreza. En 1914 otro minero moría, pero esta vez debido a la explosión de un barreno en la mina Santiago.

En 1916 aún se recoge otro accidente mortal por desprendimiento y dos muertos más en 1920, uno por caída en un pozo.

Es difícil imaginar lo terrible que tenía que ser el trabajo del minero en esa época, se me hace difícil pensar que alguien haya podido estar trabajando en esos agujeros durante largas jornadas, hay estrechas trancadas por las que solo se puede pasar tumbado y claustrofóbicas galerías que solo invitan a salir de allí lo antes posible y siempre con el miedo de que se pueda hundir la galería de entrada y no poder salir de esa ratonera. Por ejemplo, la galería de San Diego de la mina Pobreza era accesible hasta hace dos años, pude acceder entre 100 y 150 metros hasta que el aire enrarecido me impidió continuar; pero en mi última visita hace un mes descubrí que la galería se había hundido a unos 15 metros de la bocamina…

Mina Pobreza: el horno de calcinación

La única mina que ha sido completamente afectada por el incendio de agosto ha sido la de Pobreza. El hecho de que se quemara toda la vegetación ha dejado todas las estructuras de la antigua mina limpias y ha sido una oportunidad única para observar y fotografiar con detenemiento todas los elementos y sus relaciones. También ha sido una oportunidad de comprobar cómo sería si las instalaciones de la mina estuvieran limpias de cara a los visitantes.

 

HORNO POBREZA2

En Pobreza se encuentra el único horno de calcinación de carbonatos de hierro de las minas de Bédar (de plomo hay unos cuantos), y aprovechando que están limpias. Por lo general la frondosa vegetación impedía observar bien todos los elementos de la instalación del horno, pero una vez limpio podemos observar bien la superfice de carga superior, las escaleras de acceso a ésta plataforma. El horno se encuentra entre las dos entradas de las galerías de la trancada nº3 de la mina, en la fotografía siguiente he indicado las dos entradas, la de la izquierda se bifurca al poco de la entrada dirigiéndose hacia San Carlos y San Ricardo. La obertura de la derecha, a un nivel superior, se bifurca también dirigiéndose a San Carlos y el pozo Maestro.

HORNO POBREZA1

En rojo se indican la entrada de las galerías de la trancada y en amarillo la dirección de las galerías. En verde se indica la presencia de una tobera instalada en la entrada de una de las galerías que servía para alimentar el horno y, de paso, como medio para renovar el aire en las galerías.

HORNO POBREZA5

En la fotografía superior, vemos la entrada de la tobera desde el interior de la galería.

HORNO POBREZA3

HORNO POBREZA4

Los restos del horno están bien conservados, se trataba de un horno de pequeñas dimensiones, puede que para comprobar el rendimiento tras alcanzar una capa de carbonatos de hierro.

LA MINA POBREZA

Con una extensión media de unos 400-500 m por 300 m de anchura y hasta 12 y 14 m de espesor, se trata del mayor criadero de mineral de hierro de la zona. Situada en la ladera sur del barranco del Servalico, experimentaba un buzamiento en dirección SE-NO.

Propiedad de la Compañía de Águilas, fue reconocida mediante una serie de pozos paralelos al barranco: San Adolfo, San Manuel, San Eduardo, San Francisco, San Claudio, Esperanza y San Pedro; también se efectuó una fila de pozos más al S entre los que se encuentran el pozo Almendros, el pozo del Camino y el de San Juan.

pobreza

Plano de la mina Pobreza (Memorias del Instituto Geológico de España, A. de Sierra, Hierros de Almería y Granada.)

El criadero se atacó mediante las galerías de San José al O, San Diego y Santa Bárbara, que desciende unos 30 m formando en su base el piso San Carlos. Más al E se sitúa el socavón San Ricardo (formando la trancada nº 3 junto al socavón de Santa Bárbara) que sigue en dirección SE unos 95 m hasta el pozo San Ricardo, que con 70 metros de profundidad corta en su base una galería que comunica con el San Gabriel a unos 105 m más al E.

Debido al buzamiento SE, las galerías iniciales a unos 300 m, a unos 80-100 m quedan en el techo del criadero y por pozos interiores se forman nuevos pisos a 291-292 m, los de San Fernando, San Jorge y San Teodoro, otros a 284 m como San Juan y finalmente al S y a unos 200 m de la boca de la Galería San Francisco, se llega, con el pozo San Antonio y la trancada del pozo San Bonifacio, hasta la cota de 264 m.

La producción se extraía por medio deL pozo Maestro, situado en la galería de San Diego (cerca de los pozos San Cristóbal y San Martín) y por los socavones principales llevando el mineral al depósito del cable aéreo situado en la margen sur del barranco del Servalico. En el mismo punto se encuentran las oficinas, casa fragua, establo para caballerizas de transporte de vagonetas, etc. a unos 307 m de altitud.

Cuando se produjo la fusión en la Unión Bedareña se procedió a conectar esta mina con el cercano ramal de ferrocarril de Santa Catalina, que sería mucho más efectivo que no el ramal de cable. Para ello se instaló un plano inclinado con motor desde el vaciadero junto a la entrada de la galería de San José que elevaba el mineral hasta un cargadero-depósito con 8 compuertas junto al trazado de la vía del ferrocarril de Santa Catalina, desde el que se cargaba directamente sobre los vagones del ferrocarril.

El horno de calcinacion de Pobreza

La única mina que ha sido completamente afectada por el incendio de agosto ha sido la de Pobreza. El hecho de que se quemara toda la vegetación ha dejado todas las estructuras de la antigua mina limpias y ha sido una oportunidad única para observar y fotografiar con detenemiento todas los elementos y sus relaciones. También ha sido una oportunidad de comprobar cómo sería si las instalaciones de la mina estuvieran limpias de cara a los visitantes.

HORNO POBREZA2

En Pobreza se encuentra el único horno de calcinación de carbonatos de hierro de las minas de Bédar (de plomo hay unos cuantos), y aprovechando que están limpias. Por lo general la frondosa vegetación impedía observar bien todos los elementos de la instalación del horno, pero una vez limpio podemos observar bien la superfice de carga superior, las escaleras de acceso a ésta plataforma. El horno se encuentra entre las dos entradas de las galerías de la trancada nº3 de la mina, en la fotografía siguiente he indicado las dos entradas, la de la izquierda se bifurca al poco de la entrada dirigiéndose hacia San Carlos y San Ricardo. La obertura de la derecha, a un nivel superior, se bifurca también dirigiéndose a San Carlos y el pozo Maestro.

HORNO POBREZA1

En rojo se indican la entrada de las galerías de la trancada y en amarillo la dirección de las galerías. En verde se indica la presencia de una tobera instalada en la entrada de una de las galerías que servía para alimentar el horno y, de paso, como medio para renovar el aire en las galerías.

HORNO POBREZA5

En la fotografía superior, vemos la entrada de la tobera desde el interior de la galería.

HORNO POBREZA3

HORNO POBREZA4

Los restos del horno están bien conservados, se trataba de un horno de pequeñas dimensiones, puede que para comprobar el rendimiento tras alcanzar una capa de carbonatos de hierro.

LA MINA POBREZA

Con una extensión media de unos 400-500 m por 300 m de anchura y hasta 12 y 14 m de espesor, se trata del mayor criadero de mineral de hierro de la zona. Situada en la ladera sur del barranco del Servalico, experimentaba un buzamiento en dirección SE-NO.

Propiedad de la Compañía de Águilas, fue reconocida mediante una serie de pozos paralelos al barranco: San Adolfo, San Manuel, San Eduardo, San Francisco, San Claudio, Esperanza y San Pedro; también se efectuó una fila de pozos más al S entre los que se encuentran el pozo Almendros, el pozo del Camino y el de San Juan.

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Plano de la mina Pobreza (Memorias del Instituto Geológico de España, A. de Sierra, Hierros de Almería y Granada.)

El criadero se atacó mediante las galerías de San José al O, San Diego y Santa Bárbara, que desciende unos 30 m formando en su base el piso San Carlos. Más al E se sitúa el socavón San Ricardo (formando la trancada nº 3 junto al socavón de Santa Bárbara) que sigue en dirección SE unos 95 m hasta el pozo San Ricardo, que con 70 metros de profundidad corta en su base una galería que comunica con el San Gabriel a unos 105 m más al E.

Debido al buzamiento SE, las galerías iniciales a unos 300 m, a unos 80-100 m quedan en el techo del criadero y por pozos interiores se forman nuevos pisos a 291-292 m, los de San Fernando, San Jorge y San Teodoro, otros a 284 m como San Juan y finalmente al S y a unos 200 m de la boca de la Galería San Francisco, se llega, con el pozo San Antonio y la trancada del pozo San Bonifacio, hasta la cota de 264 m.

La producción se extraía por medio deL pozo Maestro, situado en la galería de San Diego (cerca de los pozos San Cristóbal y San Martín) y por los socavones principales llevando el mineral al depósito del cable aéreo situado en la margen sur del barranco del Servalico. En el mismo punto se encuentran las oficinas, casa fragua, establo para caballerizas de transporte de vagonetas, etc. a unos 307 m de altitud.

Cuando se produjo la fusión en la Unión Bedareña se procedió a conectar esta mina con el cercano ramal de ferrocarril de Santa Catalina, que sería mucho más efectivo que no el ramal de cable. Para ello se instaló un plano inclinado con motor desde el vaciadero junto a la entrada de la galería de San José que elevaba el mineral hasta un cargadero-depósito con 8 compuertas junto al trazado de la vía del ferrocarril de Santa Catalina, desde el que se cargaba directamente sobre los vagones del ferrocarril.