Las no-maravillas de Bedar nº 6

Presentamos hoy la segunda entrega de las no-maravillas de Bédar, la no-maravilla nº 6. En este caso se trata de una no-maravilla de las desparecidas: las ermitas de Bédar. Hablo en plural porque hubo tres, dos dedicadas a la Virgen de la Cabeza y una a San Gregorio. La primera ermita de la Virgen de la Cabeza despareció por culpa de la codicia de una compañía minera, la de San Gregorio a causa del salvajismo desatado en 1936 y la segunda de la Virgen de la Cabeza fue derruida por culpa de la ineptitud o falta de visión de cierto alcalde. La actual ermita de la Virgen de la Cabeza es la que hace tres.

Para explicar su historia hemos de empezar por el principio. La parroquia de Bédar fue creada en el año 1505, poco después de la conversión forzosa al cristianismo de los mudéjares musulmanes. A pesar de que Bédar debía contar también con su propia mezquita, inicialmente se usó la mezquita de Serena como lugar para celebrar los cultos esperando a que fuera construido un nuevo centro de culto.

La parroquia de Bédar era un anejo de la de Antas y ambos pueblos celebraban las fiestas en honor a la Virgen de la Cabeza. Así fue hasta que, debido al crecimiento de estos pueblos, empezó a discutirse cual de ellos se quedaría con la imagen. Para dar con una solución a este problema se decidió que ambos pueblos iniciaran la construcción de una ermita, según Flores González Grano de Oro se construyó «sobre el monte más alto de la demarcación respectiva, a fin de que se llevase la sagrada efigie aquel que primero la erigiese» , además que tras haber sido trasladada la Virgen a la Iglesia «se acordó en buena armonía, celebrar la fiesta en el primero de los indicados poblados el 24 de septiembre de cada año, y en el segundo el 8 del mismo mes para que, dada la hermandad reinante entre ambos, no coincidiesen los festejos…» también se cuenta en el artículo de Flores González Grano de Oro cual fue su final: «después se demolió para poner en explotación ricas minas de hierro, trasladando la Virgen a la Parroquia». —Fiesta de Moros y Cristianos en la Villa de Bédar (Almería), Miguel Flores González Grano de Oro (1979-1936). Revista Axarquía, año IV, Verano 1999, pgnas. 155-157—. Según este mismo artículo, la ermita estuvo acabada el día 23 de septiembre del año 1507.

Es de destacar el gran parecido de lo que cuenta Miguel Flores González en el citado artículo con las historias que al respecto se cuentan en Bédar (por gente que no conocía el artículo referido, que fue reproducido por primera vez, al menos según me consta, en el pregón de fiestas del año 1999). Todas las versiones que he escuchado al respecto son muy parecidas, reproduzco una de las que he podido recoger:

«La Virgen de la Cabeza antes era del pueblo y de Antas, estaba en una ermita que hay justo entre el término entre los dos pueblos. Pero ocurrió que se pelearon con los de Antas y entonces los de pueblo se pusieron y, en muy poco tiempo, construyeron una ermita para albergarla en lo alto del Cerro de la Señora; en su construcción participó prácticamente todo el pueblo, hombres, mujeres y niños. Luego cogieron la Virgen y se la quedaron. La acabaron un 24 de septiembre, es por esto que las fiestas de la Virgen se celebran el día 24 aquí mientras que en Antas se celebran el 8 de septiembre ya que es lo que tardaron en construir la ermita. Allí estaba siempre, excepto cuando llegaban las fiestas que se bajaba a la Iglesia, pero luego la devolvían a su ermita. Allí siguió hasta que, durante las minas, la derribaron; de allí sacaron hierro y ese cerro está hueco por dentro, con los agujeros que había allí era muy peligroso que subiese el personal. Los de la compañía hicieron en el Pecho otra ermita para guardar allí la Virgen; nosotros la llamábamos la de la Virgen de la Cabeza. Finalmente llevaron la Virgen a la Iglesia y desmantelaron el techo de la nueva ermita dejándola abandonada. A partir de entonces como nadie se ocupaba de ella se ha ido derrumbando. »

Con respecto a la vieja ermita del cerro, poco es lo que cuentan: «Era una ermita pequeña, no más que una habitación. Allí arriba quedaron durante un tiempo las ruinas.»
También se cuenta que existía otra Virgen que tenían entonces en Bédar, ya desaparecida, y que al parecer guardaban en la misma ermita; es la Virgen de las Angustias: «la guardaban en la pequeña ermita del Cerro de la Señora; era una Virgen sentada con un niño Jesús en brazos; el niño era tan grande que cuando sacaban la imagen de procesión se necesitaban 8 brazos para poder llevarla.»

En la fotografía podemos ver como era esta vieja ermita, gracias a esta fotografía publicada en el Boletín Bédar Sostenible (Año 1, nº 1 de 2008):

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Ciertamente, existía una importante masa de mineral de hierro en el cerro de la Señora, en la conocida mina Mulata. En esta mina se conocía la parte baja de la mina, en el barranco, y la alta, en el cerro. Primeramente se explotó el mineral del barranco, por parte de una sociedad conocida como «Sociedad Minera La Mulata», pero no fue hasta la llegada en 1896 de la Sociedad Chávarri que no se inició la explotación de la masa de hierro del cerro. Fue precisamente el inicio de esta explotación a cielo abierto (en cantera) lo que provocó el desmatelamiento de la vieja ermita del cerro, tal y como cuenta la tradición oral. Como compensación, la sociedad de Chávarri construyó la ermita «del Pecho», que debió ser construida entre 1896 y 1897.

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Este plano es de 1873 y procede de la Memoria de la mina Mulata del ingeniero Manuel Lacasa. Se observa el barranco de la Cueva Oscura. Se puede ver que en esa época lo único que había en el «pecho» era el viejo cementerio de Bédar. Este cementerio fue abandonado porque ya no cabía ni un alfiler, así que decidieron construir uno nuevo, el actual. Es interesante ver la vieja ermita del cerro de la Señora justo encima de una gran bolsada de mineral, causa principal de su desmantelamiento posterior.

A pesar de las veces que he jugado de pequeño cerca de esta ermita, no he tenido suerte a la hora de conseguir fotos. Fue derribada para la construcción de la plaza del pecho y sustituida la ermita por la nueva. No comentaré nada sobre la nueva, desde luego no tiene nada que ver con las dos anteriores y aunque sobre gustos no hay nada escrito, creo que podrían haber hecho algo mejor. Lo que si creo firmemente es que derribar los restos de la vieja ermita del pecho, de más de 100 años de antigüedad, fue un verdadero error. Esto es lo mejor que he podido encontrar:

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Según lo que he preguntado, la ermita del pecho «era una ermita de paredes muy gruesas y suelo de ladrillo; nada más entrar, a la derecha, había un púlpito al que se accedía por unas escaleras. El Altar Mayor estaba bastante alto y tenía tres grandes nichos donde ponían los santos, uno en el Altar (donde ponían a la Virgen de la Cabeza) y dos más en las paredes. Los nichos estaban decorados con cenefas de yeso con santos y otros adornos, iguales en los tres nichos; eran bastante bonitos. La sacristía estaba detrás del Altar Mayor y se accedía a ella por dos puertas que había a los lados.»

Para acabar, la ermita de San Gregorio era muy pequeña y estaba en la actual plaza de San Gregorio. No hay fotos, que yo sepa. Disponía de una pequeña campana en un soporte muy similar al de la antigua del cerro. En la ermita se guardaba a San Gregorio. Desapareció en 1936, destruida por la ira anticlerical de los milicianos…

Las 7 maravillas de Bedar

Me ha llamado la atención lo de la presentación de las «7 maravillas de Bédar» que aparece en el programa del festival andalusí de agosto. Desconozco totalmente de qué se trata.

He de suponer que habrán elegido los 7 monumentos o edificios más singulares del pueblo por algún sistema y quieren darlo a conocer. Si es así me parece una fantástica idea promocional y he de felicitar al promotor. Creo que hubiera sido fantástico si hubieran hecho algún tipo de votación o concurso público para elegir esas maravillas.

Por raro que pueda parecer en un pueblo tan pequeño, en Bédar habría dificultades para elegir. No quiero dejar la ocasión de exponer las que, a mi parecer, deberían ser las 7 maravillas del pueblo. Y me dejo algunas que sin duda también deberían incluirse. Ahí van:

En el puesto número 7: TOLVA-CARGADERO DE TRES AMIGOS, imponente edificio. Construido a finales del siglo XIX, es uno de los primeros edificios que se ven cuando el visitante se acerca al pueblo. Formaba parte del comlejo-estación de carga de Tres Amigos y era el origen del ferrocarril minero que iba hasta Garrucha. Es una obra maestra de los excelentes pedriceros bedarenses, con tres tolvas gigantescas de más de 20 metros de longitud sobre un túnel de algo más de 52 metros.

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En el puesto número 6: HISN NAZARITA DE BÉDAR o castillico de los moros, castillo gemelo del de Serena, refugio de los bedarenses nazaritas ante las incursiones cristianas. Fue derribado por las tropas cristianas de los Reyes Católicos cuando tomaron la zona.

En el puesto número 5: FUNDICIÓN CARMEN DE BÉDAR, restos de una fundición de plomo de 1844-45 ubicada en el Pinar de Bédar. Se trata de una fundición notable en muchos aspectos, tanto por constituir un ejemplo de integración mina-lavadero-fundición como por el buen estado de conservación. Una de las mejores muestras del levante del siglo minero almeriense.

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En el puesto número 4: IGLESIA PARROQUIAL DE STA. MARÍA. Del siglo XVI, iglesia-fortaleza construida por la población morisca a instancias del obispo Carrionero. Uno de los símbolos y seña de identidad del pueblo. Se trata de la «iglesia nueva» de Bédar, porque según el libro de Apeo, en Bédar había una «iglesia antigua», no muy lejos de la actual, posiblemente la vieja mezquita nazarita.

En el puesto número 3: LA GRAN TOLVA EMBUDO DE TRES AMIGOS. Se trata de otro de los elementos que constituían la estación de Tres Amigos. Una tolva minera muy singular, única en su tipo. Se trata de una tolva cónica de dimensiones monumentales. Tuve la ocasión de medirla con un medidor láser y por poco no caigo dentro. El orificio superiore tiene un diámetro de 37-38 metros, mientras que la única compuerta de descarga apenas supera el metro y medio de diámetro. Descargaba en el interior de un túnel de más de 37 metros de longitud y casi 5 metros de altura. No es conveniente caer dentro, la altura desde la parte superior hasta la compuerta de carga es de más de 16 metros. Esta tolva permitía acumular más de 2.300 toneladas de mineral de hierro.

En el puesto número 2: LA MEZQUITA DE SERENA. Mezquita-fortaleza de la antigua población nazarita de Serena. Se ha conservado ciertamente de milagro, pues podría haber acabado como la de Bédar. Su uso inicialmente ocmo iglesia, y posteriormente como almazara, la ha preservado hasta ahora. Sin duda una de las estructuras más interesantes que se pueden visitar y potencial museo del aceite, pues conserva en su interior atroces, prensa, piedras de molino y demás estructuras de su época de almazara.

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Y finalmente, en el puesto número 1 y sin duda alguna: LAS PINTURAS MURALES DE LA BALSA ALTA. ¿Dónde podemos encontrar una antigua balsa de riego decorada con epigrafía y dibujos andalusís? Pues solo en Bédar. Un ejemplo de auténticos «graffitis» medievales» del siglo X-XI. El sistema de riego morisco de terrazas (bancales), balsas y acequias, perfectamente conservado en Bédar, ya de por sí es una maravilla. Pasear por la ruta del agua es un auténtico viaje al pasado, pero por si esto ya fuera poco la antigua Balsa Alta, antigua fuente Cahara nazarí, es una de las sorpresas que el visitante puede encontrar. Llamada a ser uno de los principales reclamos turísticos de Bédar, se trata de los restos de una antigua balsa árabe decorada con frescos que los depositos que ha ido dejando el agua han conservado milagrosamente. Entre frisos ajedrezados y cintas de rombos se pueden ver textos con exhortaciones religiosas y una escena de caza donde un perro persigue a un ciervo herido. Impresionante también es la presencia de una figura humana que parece recibir algo que desciende desde la palabra ALLAH, perfectamente identificable a la derecha del conjunto principal.

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Estas son mis propuestas, la sección de comentarios está a disposición de todo el que quiera exponer cuáles son sus maravillas bedarenses favoritas y el por qué… sirven también maravillas naturales, como la tortuga mora y su casa de cría; o desaparecidas, como los restos del antiguo lavadero mecánico de El Pinar, «fagocitadas» por el avance de la urbanización.

Noticias y fiestas

Es mucho tiempo sin escribir, pero tampoco hay mucho que contar. Como viene siendo habitual, son pocas las noticias que nos llegan de Bédar a los que estamos lejos.

Hablaré primero de las noticias que creo más importantes, luego iré a lo menos interesante.

Para empezar, semanas atrás se estuvo rodando una película en Bédar. Esto nos hace recordar inmediatamente otras películas grabadas allí como La Isla del Tesoro o las Flores del vicio, de las que ya he hablado en este blog. Al parecer se trata de una productora holandesa que ha estado rodando algunas escenas en Bédar, para lo cual ha alquilado una casa en la Carrasquica, según comentan. Bienvenidos sean los ingresos que ésto haya podido generar, por pocos que sean. Intentaremos obtener más información al respecto.

Se ha abierto también un nuevo supermercado, aunque no tengo más datos.

Las fiestas de Serena son el 27 de este mes:

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Destaco esta fiesta entre las varias que amenizarán el verano, por el papel central del centro de interpretación de Serena, también conocido como «el museo». No explicaré lo que es porque bastante he hablado ya de él. Independientemente de que sigo pensando que las cosas se podrían haber hecho de forma muy distinta, el dinero ya está gastado y eso es lo que tenemos, por lo que se ha de aprovechar todo lo que se pueda.

Recomiendo por lo tanto que quien no haya visto todavía el centro de interpretación, vaya a verlo. Y quien ya lo haya visto, vuelva a verlo, pues habrá alguna nueva incorporación de piezas dignas de ver.

Especialmente positivo me parece el más que merecido reconocimiento a la colaboración de Jochen M. Dell, que ha aportado al centro una interesante colección de minerales, tanto de Bédar como de otras zonas cercanas. Este tipo de reconocimientos, además de justos, son muy necesarios si lo que se pretende es que la gente colabore y se implique en el proyecto. Se trata precisamente del tipo de proyectos que necesita el pueblo, y se han de apoyar y fomentar todo lo que se puedan.

Por último, vuelvo a ser concejal del pueblo. Esta vez por parte del Partido Popular. Aunque mantengo mi condición de independiente, estoy del todo de acuerdo con el proyecto que el PP ha presentado para Bédar, que por cierto ayudé a preparar. Siento que esto desagradará bastante a todos los que tienen PP-fobia, a los que no superaron lo de la Guerra Civil y, en general, a todos los que viven esto de la política como si de hinchas de un equipo de fútbol se tratase. Sinceramente me da igual. Yo solo distingo en la política, al menos en lo que a mi pueblo se refiere, a los que quieren hacer algo por él y por su futuro y los que no. Así que estaré con los primeros y me opondré a los segundos, independientemente del color de la bandera o del nivel de «sentimientos políticos» que puedan tener.

Desgraciadamente tengo que decir que el sistema no funciona en Bédar. Si soy concejal de nuevo, contra todo pronóstico, es porque después de la dimisión de David Horton, nadie más de la lista de los que nos presentamos quiere serlo. Los motivos son variados, pero el principal es que eso de ser concejal de la oposición en Bédar es una pérdida de tiempo. David Horton ya dimitió por este motivo. Y la verdad es que estoy de acuerdo. Es más, diría que ser concejal del grupo gobernante en Bédar también es una pérdida de tiempo. Los niveles de pasotismo entre los bedarenses rozan ya límites muy preocupantes. Veamos el pleno ordinario del 26 de junio, al que no asistí:

1.º Aprobación, si procede, del acta anterior.
2.º Toma de posesión nuevo concejal Sr. Soler Jódar.
3.º Abrobación provisional del proyecto del plan local de instalaciones deportivas.
4.º Ordenanza fiscal sala de velatorio.
5.º Moción del grupo socialista relativa al anteproyecto de ley de reforma de la administración local.
6º Convenio consejería de fomento y vivienda para colaboración en el programa andaluz en defensa de la vivienda.
7º. Modificado nº 1 del proyecto urbanizaciones en Bédar.
8º. Mociones de urgencia.
9º. Ruegos y preguntas.

Asistir a un pleno en Bédar es simplemente escuchar lo que han decidido hacer y esperar el «voto mudo» habitual de los concejales socialistas. Y todo esto sin ni siquiera poder preguntar algo tan simple como ¿y eso de qué nos sirve?

Quizás, lo único interesante es lo de la moción al anteproyecto de ley de reforma de la administración local. La moción es porque no están de acuerdo, claro está. Si se tira adelante los municipios de menos de 5.000 habitantes puede ser que pierdan el control de muchos de los servicios que hasta el momento han de garantizar los ayuntamientos (o sea, perder poder), también puede que se tengan que rebajar los sueldos de concejales liberados y alcaldes, ajustándose a la población a la que sirven (y digo bien, a la que sirven).

Visto lo visto, un cambio no vendrá mal. Desde luego hasta ahora no se puede decir que la cosa haya funcionado demasiado bien. Ahí estan esos altos índices de corrupción/ineptitud en toda España que han desprestigiado tan gravemente la clase política a todos los niveles. Si la política local deja de tener atractivo económico, en forma de salarios a veces injustificados o de otra forma (y que cada uno piense lo que quiera)… quizás la asuman personas realmente interesadas en servir, y no en servirse.

Tiempo al tiempo.

Ingenieros noruegos

Recientemente ha sido publicado en el nº 20 de la publicación «De Re Metallica» el último artículo sobre historia minera en Bédar en colaboración con Lise Hansen. En esta ocasión ofrecemos los resultados de una intensa investigación sobre los ingenieros noruegos que dirigieron la explotación de las minas de Serena a finales del siglo XIX.

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Todo se inició cuando conocí a Lise Hansen mientras buscaba datos sobre sus familiares en Almería, a partir de ahí hemos podido reconstruir parte de la estancia en Almería de los ingenieros Johan Joachim Otto Fredrik Dietrichson, Johan Nordahl Brun Preus, Anton Getz y Gustav Thorkildssen. Nos sorprendió comprobar su importante participación en las minas de plomo del Pinar de Bédar y la explotación de las minas de Serena, incluida la construcción del cable aéreo Bédar-Garrucha. A parte de esto, aportamos novedosa información sobre la primera gran huelga minera de Bédar, la de 1890 y unas descripciones inéditas en España de como eran las vidas de los mineros de Bédar de finales del siglo XIX. Como curiosidad, la hija de Gustav Thorkildssen, ingeniero que dirigió la instalación del cable de Bédar entre 1887 y 1888, se casó con Herbert Karl Frahm, más conocido como Willy Brandt.

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Especialmente interesantes han sido los archivos conservados en noruega del ingeniero Fredrik Dietrichson, que han sido analizados y traducidos por Lise y que nos han proporcionado importante información sobre la construcción del cable aéreo y una de las primeras descripciones detalladas del viejo Lavadero Grande de El Pinar y sus minas, donde trabajaban más de 900 personas en 1884. Aportamos algunas fotografías muy poco conocidas, como la del Paso de Reforma, una muy desconocida fotografía de la estación de Ángulo de El Pinar y los primeros planos conocidos de las estaciones de carga y descarga del cable Bédar-Garrucha. Para el artículo ha sido vital la ayuda de los familiares de los ingenieros Preus, Dietrichson y Thorkildssen, que nos han facilitado fotografías de todos ellos además de interesantísima información sobre sus vidas. Además, y como suele ser habitual, ha sido también muy importante la información procedente de los archivos de Juan Grima, un referente ineludible en lo que se refiere a la historia del levante almeriense. No podemos olvidarnos tampoco de la aportación procedente, entre otros, del archivo del Registro Civil de Bédar y del archivo Municipal de Vera. Quiero agradecer especialmente al director del Archivo Municipal de Vera, Manuel Caparrós Perales, su ayuda y colaboración tanto en el artículo que presento hoy como en general en el estudio de la historia minera de Bédar; no quiero dejar de mencionar la estupenda labor que está realizando con los importantes archivos que custodia, fuente de información de referencia para todo estudioso de la historia de la zona.

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Ha sido un trabajo intenso de más de un año. Quien quiera una copia del artículo para leerlo, que no dude en ponerse en contacto conmigo y gustosamente se lo enviaré.

Descarrilamientos

Trataremos hoy sobre algunos accidentes del viejo ferrocarril Bédar-Garrucha. No fueron infrecuentes los sabotajes de la vía mediante la colocación de piedras. Estos sabotajes estuvieron provocados por los problemas con los propietarios de los terrenos expropiados para la construcción del ferrocarril, pues la compañía de Chávarri incumplió los acuerdos a los que llegó con algunos de ellos, además de utilizar estratagemas para retrasar los pagos, como la de retrasar la inauguración oficial del ferrocarril a pesar de que ya funcionaba.

Veamos algunos de estos accidentes descritos por la prensa de la época:

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Accidente de enero de 1897:

Escriben de Garrucha que el tren número 1 del ferrocarril minero de los señores Chávarri, Lecoq y Compañía en su viaje de subida á la sierra de Bédar, descarriló en la madrugada de ayer 15, en las inmediaciones de la casa del guarda número 3 de la vía.
Las causas del siniestro han sido las copiosas lluvias de aquella noche, que inundaron la vía en varios sitios y causaron en ella varios desperfectos y cortaduras, no advertidas á tiempo por estar cubiertas aun por el agua, efecto de no haber cesado el temporal.
Al descarrilar, la máquina fue lanzada á unos bancales limítrofes de la vía, quedando con la chimenea hundida en la tierra y las ruedas hacia arriba, habiendo sufrido grandes desperfectos.
Por fortuna no hay que lamentar la muerte de ninguna de las personas que iban en el tren. Únicamente han sufrido algunas contusiones que no revisten gravedad, el jefe de la 1ª sección señor D. Andrés de Lapresa, y uno de los fogoneros, que fueron extraídos de debajo de la máquina. El maquinista tuvo que salir por una de las ventanillas del tender.
El servicio ha quedado interrumpido.

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Accidente ocurrido en febrero de 1897:

…se recibió la desagradable de haber descarrilado cerca del puente de los Burgos a la caída de la tarde de ayer, el tren minero de los Sres. Chávarri, Lecoq y C.ª en tercera expedición de regreso de Sierra de Bédar, conduciendo mineral de hierro.
Lo peligroso del sitio de la ocurrencia, por la altura de los terraplenes y por su proximidad al puente referido, hizo temer que hubiesen ocurrido desgracias personales. Por fortuna no fue así, y salvo algunas contusiones, el personal que conducía el convoy, no sufrió más daños.
La máquina nº 2 que arrastraba el tren, que por cierto es la misma que descarriló días pasados, ha sufrido grandes desperfectos, así como varios wagones de mineral, que han quedado casi destrozados. Inmediatamente salió para el lugar de la ocurrencia todo el personal facultativo, acompañado de una brigada de obreros, y se confía en que la línea, que también ha sufrido mucho, quedará libre en breve.
Corren rumores, de los que solo me hago eco a título de información, de que el hecho de haber saltado la máquina de la vía, causa del descarrilamiento, obedece a que una mano criminal pudo colocar piedras en los raíles, no faltando quien murmure por ahí, que tan salvaje atentado puede muy bien haber sido realizado por alguno de los propietarios de los terrenos ocupados por la vía, que soñaron con sacar el oro y el moro de sus tierras, y no se conforman hoy día con que les indemnicen con menos cantidad de la que esperaban.

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Accidente cerca de Garrucha ocurrido en diciembre de 1899:

Accidente grave.- Pudo serlo mucho, y hasta ocasionar varias desgracias entre los conductores del tren, el sucedido á la una de la tarde del día 18 del actual al tren n.º 2 del ferro-carril minero de los Sres. Chávarri, Lecoq y Compañía, en la curva que por detrás de la finca Vista Alegre, da acceso á las agujas de la estación de Garrucha.
Manos criminales arrastraron una gran piedra hasta la vía, y la colocaron sobre los raíles, y en sitio en que por el gran desarrollo de la curva, entre trincheras, no pudo ser vista por el maquinista y fogonero hasta que la máquina se echó encima, y por pronto que el maquinista pudo parar y evitar milagrosamente un descarrilamiento, sufrieron bastantes desperfectos la locomotora n.º 3, que era la que arrastraba el comboy; y cuatro vagones de los que bajaban cargados de mineral.
Hecho tan salvaje, merece la execreción de todos por las intenciones que revela; y como no es el primero, ni será el último, y la vigilancia en toda esta zona deja bastante que desear, por estar confiada sola y exclusivamente á guardas particulares, sin autoridad ni prerrogativa, EL ECO DE LEVANTE llama la atención de las autoridades, y reclama una vez más el establecimiento en Garrucha de un puesto de la Guardia civil que persiga y corrija á tales cafres.

Minerales de El Pinar de Bedar

Los minerales del Pinar de Bédar no son en absoluto desconocidos para los coleccionistas y entendidos en la materia, son conocidos desde antiguo y han sido objeto de explotación minera, pero todavía es posible encontrar el bonito «cobre verde y azul» en estos yacimientos.

De entrada he de decir que yo no soy un entendido en la materia, por lo que mis descripciones e «identificaciones» de las especies minerales que aparecen se han de tomar con todas las reservas posibles, en especial los minerales «verdes», de los que dicen hay un mundo en estos criaderos. En el Pinar de Bédar, que yo sepa, se ha descrito al presencia, además de galena argentífera de cerusita, wulfenita, celestina (o baritina), estroncianita, crisocola, conicalcita, malaquita, azurita, rosasita, aragonito, zincolivenita (descrito por primera vez en España en el Pinar de Bédar)… lo que significa bonitos especímenes combinando brillantes colores azules y verdes.

Aunque no sepa mucho de minerales y de su identificación, no pasa lo mismo con la historia minera y ubicación de las viejas minas de El Pinar. Tras muchos años investigando en archivos, legajos, planos y documentos de todo tipo, estoy en disposición de ubicar con bastante exactitud una veintena de minas solo en el coto minero de El Pinar de Bédar. Aunque no se trata de una zona demasiado extensa, la historia minera de El Pinar ha sido muy movida. Se han demarcado decenas de minas desde la reanudación de las labores en 1843, sin olvidar que se tratan de minas ya trabajadas en la Edad Media y, con mucha probabilidad, ya explotadas por los romanos. No es infrecuente, por eso, que una misma mina haya recibido varios nombres a lo largo de su historia, desde las primeras y pequeñas concesiones mineras de mediados del siglo XIX que fueron caducando y demarcadas nuevamente con concesines cada vez más grandes conforme la legislación minera iba modificándose.

Los minerales de el Pinar de Bédar que circulan entre los coleccionistas proceden principalmente de tres minas: Aprovechado, Reformada y Reforma. Estos nombres, que personalmente tuve el honor de rescatar del olvido (excepto Reforma, que se conservaba como topónimo de la zona a la entrada de la urbanización) son esencialmente correctos, las minas ostentaban estos nombres desde 1871, pero… tenían otros nombres antes y además de su nombre oficial (que es el de la concesión) eran conocidos con otros nombres en el argot de los mineros que las trabajaban.

Por ejemplo, uno de los yacimientos más conocidos es el de Aprovechado, una gran corta junto a la urbanizacion muy conocida por la presencia de bonitos ejemplares de azurita y cobres «verdes» como malaquita o conicalcita. Este yacimiento se haya en la concesión de Aprovechado, demarcada en 1871, pero esa zona en concreto estaba ocupada anteriormente por la mina Confianza. Entre 1883 y 1885 es cuando se abrió la gran cantera o corta que se puede observar actualmente, por ser una zona especialmente rica en galena, y aunque seguía siendo Aprovechado los mineros la conocían más como Los Madriles… ¿y por qué? pues porque donde hoy hay un gran agujero con paredes de 20 metros, antes había una ladera de una colina en la que había dos pozos de mina, los pozos de Madrid. De ahí «los Madriles«.

Reformada, en cambio, es más conocida por ser el lugar donde era más fácil encontrar zincolivenita, una de las más codiciadas por los coleccionistas. Reformada fue demarcada también en 1871, como Aprovechado, y desgraciadamente ha sido casi completamente arrasada por el proyecto de urbanización (de ahí las prisas por los coleccionistas por hacerse con el mayor número de ejemplares de esta mina). El yacimiento, tan visitado por los coleccionistas, estaba ocupado antes de 1871 por una mina llamada Alarma y es el único lugar en Reformada donde actualmente puede encontrarse algo. Otras minas que conformaban Reformada tenían nombres tan curiosos como Mirar y desengaño o No ganamos para sustos, pero han sido completamente arrasadas.

Hay otras minas más desconocidas, y aunque los coleccionistas llegan hasta ellas en ocasiones (pocos, pues muchas están más lejos y tienen peor acceso), desconocen los nombres de esas minas. Ahí tenemos por ejemplo Convenio y otras minas más pequeñas (y antiguas) que persistieron en el tiempo como Medidas Extraordinarias, Suerte, Ello es preciso, Café o Sanguijuela.

Pero dejémonos de explicaciones y vayamos a los minerales:

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Bonito ejemplar de cristales aciculares de celestina (o baritina)con gránulos galena y, posiblemente, aragonito procedente de la mina Medidas Extraordinarias.

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Bonito tapizado de cristales verdes (¿malaquita?), azurita y unas «flores» negras de manganeso procedentes de la mina Reforma.

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Grietas de una brecha rellenas con azurita y carbonatos de cobre verdes (¿zincolivenita?) procedentes de la mina Alarma (Reformada.)

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Bonito cristal octaédrico de galena argentífera procedente de un vaciadero de la mina Sanguijuela.

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Carbonato de cobre verde (¿malaquita?) procedente de la mina Alarma.

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Cristal acicular de celestina (o baritina) recubierto por carbonato de cobre verde (¿conicalcita?) y algunos cristales de azurita procedente de la mina Reforma.

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Bonito tapizado de cristales de azurita procedente de la mina Alarma.

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Cristales aislados de galena argentífera en la matriz procedente de la mina Dos Hermanas.

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Carbonatos de cobre verdes y azules recubiertos por un mineral blanco formando glóbulos, seguramente aragonito procedente de la mina Alarma.

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Aquí tenemos otra combinación de estos minerales, en este caso cristales acidulares de celestina (o baritina) sobre un fondo verde de, seguramente, conicalcita procedente de la mina Convenio.

Accidentes en las minas: la historia negra

Sin duda lo ocurrido en tantos y tantos años de minería en Bédar han supuesto una gran aportación a la historia negra de Bédar. Las desgracias ocurridas durante la última fase de la minería en Bédar son más o menos conocidas, pero a buen seguro muy pocos conocen loso accidentes acaecidos en las antiguas minas de finales del XIX y principios del XX. Intentaremos dar hoy algunos datos al respecto.

Entre 1840 y 1919 se registraron un total de 75 accidentes mortales ocurridos en las minas, especialmente duro fue la década 1880-1890, con 21 accidentes mortales, coincidiendo con una de las fases de más actividad de la minería en Bédar.

Uno de los primeros accidentes mortales que tenemos registrados es de 1849, cuando un minero murió en El Pinar de Bédar al derrumbarse la galería en la que trabajaba. Los derrumbes y muertes por aplastamiento eran los más frecuentes, como es de esperar que ocurra en trabajos mineros, aunque no eran infrecuentes los atropellos, caídas en pozos y accidentes durante la explosión de barrenos.

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Viendo esta fotografía tomada en la estación de cable de Cuatro Amigos solo cabe decir que si no hubo más accidentes fue de milagro.

Sin duda el accidente que más debió impresionar es el ocurrido en 1895, mientras se construía el ferrocarril que iba de Bédar a Garrucha. El opeario A.R.R.trabajaba en las obras transportando tierra con un carro cuando se dio aviso de que iban a explotar unos barrenos. El operario se colocó a 204 metros de distancia mientras sujetaba las caballerías de su carro para que no se espantaran, con tan mala suerte que al estallar el barreno una de las piedras salió disparada y le alcanzó, matándolo en el acto. El mismo año un encargado de la sociedad Chávarri moría debido a las heridas sufridas por un destajista de Mojácar, descontento con el jornal que había recibido.

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Entrada a la galería San Diego en la mina Pobreza.

En 1897 se produjo un espectacular descarrilamiento del tren cuando se dirigía hacia Bédar. Debido a un desprendimiento reciente por la lluvia la vía quedó cortada y debido al agua acumulada el maquinista no pudo advertirlo a tiempo, de manera que la locomotora salió despedida y acabó tumbada con las ruedas hacia arriba en uno de los bancales. A pesar de lo aparatoso del accidente no hubo ningún muerto esta vez, eso sí, tuvieron que sacar al fogonero y al maquinista de debajo de la locomotora. Ese mismo año el ferrocarril arrollaba a un operario que quedó en estado muy grave. Durante este nefasto año de 1897 otro encargado de la sociedad de Chávarri moría en la mina Santa Catalina al ser arrollado por una vagoneta tras caer accidentalmente a las vías.

En 1905 de nuevo un trabajador moría en un desprendimiento de terrenos, esta vez en la mina Júpiter. En 1906 se produce uno de los accidentes más sentidos, cuando un muchacho de 14 años moría atropellado por una de las locomotoras del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, justo a la salida del tunel del Servalico. En el lugar del accidente se conservan una serie de cruces grabadas en la piedra. No sabemos si la costumbre de grabar ahí esas cruces tiene que ver con este accidente, pues fue el primero de una serie de accidentes que alcanzaron una gran repercusión tanto en la población como en la prensa de la época.

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Sin duda 1906 fue un año fatídico, ese año tenemos registrado el que fue el peor accidente de todos. Ocurrió en junio en la mina San Manuel, mientras una cuadrilla de seis operarios trabajaba en una de las galerías se produjo un desprendimiento que mató inmediatamente a uno de ellos y dejó sepultados a los otros cinco. Siguieron dos días de tensión y angustia porque se sabía que algunos mineros estaban vivos, pues daban golpes de retreta y se escuchaban los ecos de voces pidiendo auxilio. Pero finalmente dejaron de responder, y la desesperación se extendió entre todos los compañeros que trabajaban para salvarlos y los familiares que se habían acercado a la mina tras conocer lo ocurrido. Los trabajos de salvamento avanzaban muy lentamente y una gran multitud de gente se agolpaba a la entrada esperando ver lo que ocurría, mientras los familiares no cesaban de llorar y gritar. Finalmente y tras duros trabajos, se pudo encontrar con vida a cuatro obreros para alegría de muchos de los familiares. Los mineros estuvieron cincuenta horas sepultados a oscuras, sin poder beber ni comer. Entre los que más se distinguieron en los trabajos de salvamento se menciona al capataz Cipriano Perchenar. Finalmente el resultado fue de dos mineros muertos. Durante este trágico año de 1906 todavía moriría un minero más de 19 años, sepultado en la mina Reforma.

En 1908 un desprendimiento en la mina Carabinera dejó herido a un niño (en esta época todavía trabajaban los niños en la mina), éste sería un aviso de lo que pasaría más tarde, pues un mes después moría un minero debido también a un desprendimiento de terrenos en esta mina. Pero dejemos que sea un minero de Carabinera el que nos cuente cómo era el trabajo en Carabinera, el texto es de 1911: «Fuimos avisados para cenar, según costumbre. Para salir de la mina a la calle hay que subir por una trancada mal construida, donde apenas puede uno poner los pies en firme por la estrechez de sus escalones y lo resbaladizo de la mina que conduce a una galería designada con el número 2; y como en la referida mina hay agua en abundancia en este sitio nos detenemos para secarnos o mudarnos de ropas y efectuando que es esta operación, marchamos a la cena. La noche que me refiere, al regresar de haber comido, nos encontramos reundida la galería donde momentos antes habíamos cambiado de ropas y enterrados, en los escombros, los trajes qe nos quitamos para salir. Y esto ocurrió en el paso de todo el relevo». Visto esto, el milagro es que no haya habido más muertes.

Aún tenemos más accidentes registrados, como un minero muerto en Júpiter por un desprendimiento en 1908, otro en 1909 por desprendimiento en San Manuel y otro más en 1911 por el mismo motivo y en la misma mina. En 1913 otro minero moría aplastado por otro derrumbe en la mina Pobreza. En 1914 otro minero moría, pero esta vez debido a la explosión de un barreno en la mina Santiago.

En 1916 aún se recoge otro accidente mortal por desprendimiento y dos muertos más en 1920, uno por caída en un pozo.

Es difícil imaginar lo terrible que tenía que ser el trabajo del minero en esa época, se me hace difícil pensar que alguien haya podido estar trabajando en esos agujeros durante largas jornadas, hay estrechas trancadas por las que solo se puede pasar tumbado y claustrofóbicas galerías que solo invitan a salir de allí lo antes posible y siempre con el miedo de que se pueda hundir la galería de entrada y no poder salir de esa ratonera. Por ejemplo, la galería de San Diego de la mina Pobreza era accesible hasta hace dos años, pude acceder entre 100 y 150 metros hasta que el aire enrarecido me impidió continuar; pero en mi última visita hace un mes descubrí que la galería se había hundido a unos 15 metros de la bocamina…

Historia negra Bedar 4: las minas

Sin duda lo ocurrido en tantos y tantos años de minería en Bédar han supuesto una gran aportación a la historia negra de Bédar. Las desgracias ocurridas durante la última fase de la minería en Bédar son más o menos conocidas, pero a buen seguro muy pocos conocen loso accidentes acaecidos en las antiguas minas de finales del XIX y principios del XX. Intentaremos dar hoy algunos datos al respecto.

Entre 1840 y 1919 se registraron un total de 75 accidentes mortales ocurridos en las minas, especialmente duro fue la década 1880-1890, con 21 accidentes mortales, coincidiendo con una de las fases de más actividad de la minería en Bédar.

Uno de los primeros accidentes mortales que tenemos registrados es de 1849, cuando un minero murió en El Pinar de Bédar al derrumbarse la galería en la que trabajaba. Los derrumbes y muertes por aplastamiento eran los más frecuentes, como es de esperar que ocurra en trabajos mineros, aunque no eran infrecuentes los atropellos, caídas en pozos y accidentes durante la explosión de barrenos.

torre

Viendo esta fotografía tomada en la estación de cable de Cuatro Amigos solo cabe decir que si no hubo más accidentes fue de milagro.

Sin duda el accidente que más debió impresionar es el ocurrido en 1895, mientras se construía el ferrocarril que iba de Bédar a Garrucha. El opeario A.R.R.trabajaba en las obras transportando tierra con un carro cuando se dio aviso de que iban a explotar unos barrenos. El operario se colocó a 204 metros de distancia mientras sujetaba las caballerías de su carro para que no se espantaran, con tan mala suerte que al estallar el barreno una de las piedras salió disparada y le alcanzó, matándolo en el acto. El mismo año un encargado de la sociedad Chávarri moría debido a las heridas sufridas por un destajista de Mojácar, descontento con el jornal que había recibido.

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Entrada a la galería San Diego en la mina Pobreza.

En 1897 se produjo un espectacular descarrilamiento del tren cuando se dirigía hacia Bédar. Debido a un desprendimiento reciente por la lluvia la vía quedó cortada y debido al agua acumulada el maquinista no pudo advertirlo a tiempo, de manera que la locomotora salió despedida y acabó tumbada con las ruedas hacia arriba en uno de los bancales. A pesar de lo aparatoso del accidente no hubo ningún muerto esta vez, eso sí, tuvieron que sacar al fogonero y al maquinista de debajo de la locomotora. Ese mismo año el ferrocarril arrollaba a un operario que quedó en estado muy grave. Durante este nefasto año de 1897 otro encargado de la sociedad de Chávarri moría en la mina Santa Catalina al ser arrollado por una vagoneta tras caer accidentalmente a las vías.

En 1905 de nuevo un trabajador moría en un desprendimiento de terrenos, esta vez en la mina Júpiter. En 1906 se produce uno de los accidentes más sentidos, cuando un muchacho de 14 años moría atropellado por una de las locomotoras del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, justo a la salida del tunel del Servalico. En el lugar del accidente se conservan una serie de cruces grabadas en la piedra. No sabemos si la costumbre de grabar ahí esas cruces tiene que ver con este accidente, pues fue el primero de una serie de accidentes que alcanzaron una gran repercusión tanto en la población como en la prensa de la época.

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Sin duda 1906 fue un año fatídico, ese año tenemos registrado el que fue el peor accidente de todos. Ocurrió en junio en la mina San Manuel, mientras una cuadrilla de seis operarios trabajaba en una de las galerías se produjo un desprendimiento que mató inmediatamente a uno de ellos y dejó sepultados a los otros cinco. Siguieron dos días de tensión y angustia porque se sabía que algunos mineros estaban vivos, pues daban golpes de retreta y se escuchaban los ecos de voces pidiendo auxilio. Pero finalmente dejaron de responder, y la desesperación se extendió entre todos los compañeros que trabajaban para salvarlos y los familiares que se habían acercado a la mina tras conocer lo ocurrido. Los trabajos de salvamento avanzaban muy lentamente y una gran multitud de gente se agolpaba a la entrada esperando ver lo que ocurría, mientras los familiares no cesaban de llorar y gritar. Finalmente y tras duros trabajos, se pudo encontrar con vida a cuatro obreros para alegría de muchos de los familiares. Los mineros estuvieron cincuenta horas sepultados a oscuras, sin poder beber ni comer. Entre los que más se distinguieron en los trabajos de salvamento se menciona al capataz Cipriano Perchenar. Finalmente el resultado fue de dos mineros muertos. Durante este trágico año de 1906 todavía moriría un minero más de 19 años, sepultado en la mina Reforma.

En 1908 un desprendimiento en la mina Carabinera dejó herido a un niño (en esta época todavía trabajaban los niños en la mina), éste sería un aviso de lo que pasaría más tarde, pues un mes después moría un minero debido también a un desprendimiento de terrenos en esta mina. Pero dejemos que sea un minero de Carabinera el que nos cuente cómo era el trabajo en Carabinera, el texto es de 1911: «Fuimos avisados para cenar, según costumbre. Para salir de la mina a la calle hay que subir por una trancada mal construida, donde apenas puede uno poner los pies en firme por la estrechez de sus escalones y lo resbaladizo de la mina que conduce a una galería designada con el número 2; y como en la referida mina hay agua en abundancia en este sitio nos detenemos para secarnos o mudarnos de ropas y efectuando que es esta operación, marchamos a la cena. La noche que me refiere, al regresar de haber comido, nos encontramos reundida la galería donde momentos antes habíamos cambiado de ropas y enterrados, en los escombros, los trajes qe nos quitamos para salir. Y esto ocurrió en el paso de todo el relevo». Visto esto, el milagro es que no haya habido más muertes.

Aún tenemos más accidentes registrados, como un minero muerto en Júpiter por un desprendimiento en 1908, otro en 1909 por desprendimiento en San Manuel y otro más en 1911 por el mismo motivo y en la misma mina. En 1913 otro minero moría aplastado por otro derrumbe en la mina Pobreza. En 1914 otro minero moría, pero esta vez debido a la explosión de un barreno en la mina Santiago.

En 1916 aún se recoge otro accidente mortal por desprendimiento y dos muertos más en 1920, uno por caída en un pozo.

Es difícil imaginar lo terrible que tenía que ser el trabajo del minero en esa época, se me hace difícil pensar que alguien haya podido estar trabajando en esos agujeros durante largas jornadas, hay estrechas trancadas por las que solo se puede pasar tumbado y claustrofóbicas galerías que solo invitan a salir de allí lo antes posible y siempre con el miedo de que se pueda hundir la galería de entrada y no poder salir de esa ratonera. Por ejemplo, la galería de San Diego de la mina Pobreza era accesible hasta hace dos años, pude acceder entre 100 y 150 metros hasta que el aire enrarecido me impidió continuar; pero en mi última visita hace un mes descubrí que la galería se había hundido a unos 15 metros de la bocamina…

Salvador Rancel Ballesteros

Si no fuera por los esfuerzos del vicecónsul inglés en Garrucha George Clifton Pecket, Bédar nunca hubiera tenido ferrocarril, jamás habría estallado la fiebre minera del año 1895-96 y estoy seguro que ahora mismo no habría pueblo del que hablar. Él sabía la enorme riqueza que guardaba esta sierra y hizo todo lo posible por convencer y atraer a grandes compañías que invirtieran en la construcción del ferrocarril que era imprescindible para su explotación.

Pero George Clifton Pecket al fin y al cabo no era más que un hombre de negocios, y aunque era el interés lo que le movió a hacer todo aquello, no merma en absoluto el mérito por lo que consiguió para el pueblo. Pero además tenemos a otros promotores del negocio minero en Bédar como es el caso de Salvador Rancel Ballesteros, mucho menos conocido que el viceconsul inglés pero que sentía un gran cariño y sincero interés por el pueblo de Bédar y su gente, tal y como se desprende de los artículos que escribió para la prensa de la época.

Salvador Rancel Ballesteros era Ingeniero de minas, pasó el examen de admisión en la escuela de capataces de Vera en 1890 y estuvo muy implicado en todo el «boom minero» de finales del siglo XIX. Interesantes son los artículos que escribió para la prensa, entre ellos unas interesantes crónicas de la huelga de 1890 y una de las primeras descripciones completas del cable aéreo de la Compañía de Águilas que, si bien no de la extensión y calidad que el realizado por Juan Pié y Allué para «La Crónica Meridional», aporta numerosos datos inéditos tanto de las minas como del cable aéreo en esa época. Como muchos otros bedarenses que podían permitírselo en esa época de actividad febril minera, adquirió concesiones mineras en Bédar para intentar hacer negocio arrendándolas a las grandes compañías mineras explotadoras. Así fue presidente de la «Sociedad minera El Cometa y Nunca es tarde«, cuyas minas, cercanas a Serena, fueron arrendadas primero al ya mencionado George Clifton Pecket y por último vendidas a una de las sociedades vizcaínas que se interesaron por Bédar, en concreto la «Sociedad Vizcaína de Bédar».

minero de bedar

Pero quizás lo que debería ser recordado con más interés, es que fue el fundador de dos míticas publicaciones en Bédar: el semanario «El Minero de Bédar» y el diario «El Faro de Bédar», del que tomé el nombre para este blog. A parte de estos medios, que por lo poco que sabemos fueron bastante críticos con la sociedad minera de Chávarri, propietaria del ferrocarril (críticas justificadas, como algún día contaré), ofrecían asesoramiento para todos los emprendedores interesados en invertir en minería en la zona mediante una oficina que proporcionaba todo tipo de información y servicios relacionados con la minería. También eran reconocidos los excelentes planos mineros que el mismo Salvador Rancel elaboraba y que regalaba en algunos números de sus ediciones.

Si alguien tiene información sobre este ilustre bedarense o incluso si alguien encuentra en algún desván o forrando algún viejo libro un número perdido del «Minero» o del «Faro» de Bédar le estaría eternamente agradecido si me hiciera llegar una copia.

Firebricks y arqueologia industrial

Hace unas semanas, mientras paseaba entre los restos de la fundición Carmen de El Pinar, pude observar que alguien había reunido varios fragmentos de ladrillo, de los que se pueden encontrar en la zona, que reunían una particularidad: llevaban estampillados la marca del fabricante, en concreto RAMSAY.

Hace unos 9 años, en una de mis primeras visitas a los restos de esta fundición, encontré un ladrillo del mismo fabricante. Me llamó poderosamente la atención y me prometí investigar más al respecto. Los firebricks o ladrillos refractarios están fabricados para resistir altas temperaturas y la abrasión, por lo que se utilizan en hornos y calderas. Pueden estar fabricados a base de alúmina o sílice y se trata de unos ladrillos más caros que los comunes (debido a su proceso de fabricación).

ramsay

La cuestión que me planteé es si estos ladrillos podrían utilizarse como marcadores de la edad de la construcción donde se encuentran, a modo de los fósiles guía que los geólogos utilizan para identificar los diferentes estratos. Para ello las fábricas que construían estos ladrillos deberían haber estado funcionando poco tiempo o bien haber cambiado con frecuencia de modelo, además estos cambios tendrían que estar bien documentados para poder ser utilizados con garantías.

hall stourbridge

Realmente, aunque la información sobre los fabricantes de los siglos XIX y principios del XX no es muy abundante, parece ser que en Reino Unido, principal productor de estos ladrillos, hay verdaderos coleccionistas de estos ladrillos con marca de fábrica.

mt¬co

En la fundición Carmen se encuentran básicamente dos tipos de ladrillo, el ya mencionado RAMSAY y otro de marca HALL STOURBRIDGE. Parece que se utilizaron para revestir los hornos de la fundición y no es difícil encontrar fragmentos en la parte superior de la misma, donde estaban instalando. Ahora bien, fue una sorpresa encontrar fragmentos de estos ladrillos en la base de la chimenea, como parte del relleno de construcción. Posiblemente se utilizaron restos procedente de la construcción de los hornos, pero sólo es una teoría.

Lo que sí está claro es que esos ladrillos fueron reutilizados como parte de otras construcciones. Ladrillos RAMSAY se pueden encontrar hasta en cortijos del río Jauto. En las minas de hierro de Serena también he encontrado firebricks, en concreto con las marcas MT&Co y HKO (de los que no he encontrado todavía ninguno en la fundición Carmen). Los posibles orígenes de estos ladrillos pueden ser las viejas minas de plomo o, quizás, algún recubrimiento de calderas de las propias minas de hierro.

En todo caso, la información sobre los fabricantes a la que hemos tenido acceso no es muy amplia en el caso de RAMSAY y HALL STOURBRIDGE, muy escasa en cuanto a MT&Co y nula en el caso de HKO. Eso de momento.

RAMSAY quizás sean los más famosos, se trata de los ladrillos fabricados por la Compañía de ladrillos G.H. Ramsay & Co de Swallwell, Newcastle-on-Tyne. Esta empresa funcionó entre 1789 y 1925 y fue fundada por G. Heppell, que estableció una fábrica en Derwenthaugh que llegó a producir 7 millones de ladrillos al año. Firebricks RAMSAY se han encontrado en muchos lugares desde Rusia hasta EEUU y Chile. Para unos hornos construidos en 1843, que es la fecha aproximada de construcción de la fundición Carmen según la documentación disponible, perfectamente se podría haber utilizado ladrillos refractarios RAMSAY exportados desde Inglaterra.

hko

Del fabricante de ladrillos refractarios ubicada en Stourbridge (Dudley) se tienen noticias de este fabricante al menos desde 1862, aunque desconocemos la fecha de inicio de la fabricación no tenemos más datos sobre cantidad de ladrillos producidos y hay algunos problemas con la «topología», pues los ladrillos de Bédar carecen del «OB» (over brick) que sí aparecen en ejemplares de estos ladrillos conservados en colecciones inglesas.

De los ladrillos MT&Co sólo sabemos que se han encontrado también en California, no tenemos más datos. HKO es una marca desconocida hasta el momento.

Pues hasta aquí mi pequeña exposición, por supuesto si alguien ve un ladrillo de este tipo y le viene bien fotografiarlo, le agradecería si me indicara el tipo de ladrillo y el lugar donde lo encontró. ¡Muchas gracias!