Ingenieros noruegos

Recientemente ha sido publicado en el nº 20 de la publicación «De Re Metallica» el último artículo sobre historia minera en Bédar en colaboración con Lise Hansen. En esta ocasión ofrecemos los resultados de una intensa investigación sobre los ingenieros noruegos que dirigieron la explotación de las minas de Serena a finales del siglo XIX.

articulo11

Todo se inició cuando conocí a Lise Hansen mientras buscaba datos sobre sus familiares en Almería, a partir de ahí hemos podido reconstruir parte de la estancia en Almería de los ingenieros Johan Joachim Otto Fredrik Dietrichson, Johan Nordahl Brun Preus, Anton Getz y Gustav Thorkildssen. Nos sorprendió comprobar su importante participación en las minas de plomo del Pinar de Bédar y la explotación de las minas de Serena, incluida la construcción del cable aéreo Bédar-Garrucha. A parte de esto, aportamos novedosa información sobre la primera gran huelga minera de Bédar, la de 1890 y unas descripciones inéditas en España de como eran las vidas de los mineros de Bédar de finales del siglo XIX. Como curiosidad, la hija de Gustav Thorkildssen, ingeniero que dirigió la instalación del cable de Bédar entre 1887 y 1888, se casó con Herbert Karl Frahm, más conocido como Willy Brandt.

articulo1

Especialmente interesantes han sido los archivos conservados en noruega del ingeniero Fredrik Dietrichson, que han sido analizados y traducidos por Lise y que nos han proporcionado importante información sobre la construcción del cable aéreo y una de las primeras descripciones detalladas del viejo Lavadero Grande de El Pinar y sus minas, donde trabajaban más de 900 personas en 1884. Aportamos algunas fotografías muy poco conocidas, como la del Paso de Reforma, una muy desconocida fotografía de la estación de Ángulo de El Pinar y los primeros planos conocidos de las estaciones de carga y descarga del cable Bédar-Garrucha. Para el artículo ha sido vital la ayuda de los familiares de los ingenieros Preus, Dietrichson y Thorkildssen, que nos han facilitado fotografías de todos ellos además de interesantísima información sobre sus vidas. Además, y como suele ser habitual, ha sido también muy importante la información procedente de los archivos de Juan Grima, un referente ineludible en lo que se refiere a la historia del levante almeriense. No podemos olvidarnos tampoco de la aportación procedente, entre otros, del archivo del Registro Civil de Bédar y del archivo Municipal de Vera. Quiero agradecer especialmente al director del Archivo Municipal de Vera, Manuel Caparrós Perales, su ayuda y colaboración tanto en el artículo que presento hoy como en general en el estudio de la historia minera de Bédar; no quiero dejar de mencionar la estupenda labor que está realizando con los importantes archivos que custodia, fuente de información de referencia para todo estudioso de la historia de la zona.

articulo2

Ha sido un trabajo intenso de más de un año. Quien quiera una copia del artículo para leerlo, que no dude en ponerse en contacto conmigo y gustosamente se lo enviaré.

Descarrilamientos

Trataremos hoy sobre algunos accidentes del viejo ferrocarril Bédar-Garrucha. No fueron infrecuentes los sabotajes de la vía mediante la colocación de piedras. Estos sabotajes estuvieron provocados por los problemas con los propietarios de los terrenos expropiados para la construcción del ferrocarril, pues la compañía de Chávarri incumplió los acuerdos a los que llegó con algunos de ellos, además de utilizar estratagemas para retrasar los pagos, como la de retrasar la inauguración oficial del ferrocarril a pesar de que ya funcionaba.

Veamos algunos de estos accidentes descritos por la prensa de la época:

locomoatora 3

Accidente de enero de 1897:

Escriben de Garrucha que el tren número 1 del ferrocarril minero de los señores Chávarri, Lecoq y Compañía en su viaje de subida á la sierra de Bédar, descarriló en la madrugada de ayer 15, en las inmediaciones de la casa del guarda número 3 de la vía.
Las causas del siniestro han sido las copiosas lluvias de aquella noche, que inundaron la vía en varios sitios y causaron en ella varios desperfectos y cortaduras, no advertidas á tiempo por estar cubiertas aun por el agua, efecto de no haber cesado el temporal.
Al descarrilar, la máquina fue lanzada á unos bancales limítrofes de la vía, quedando con la chimenea hundida en la tierra y las ruedas hacia arriba, habiendo sufrido grandes desperfectos.
Por fortuna no hay que lamentar la muerte de ninguna de las personas que iban en el tren. Únicamente han sufrido algunas contusiones que no revisten gravedad, el jefe de la 1ª sección señor D. Andrés de Lapresa, y uno de los fogoneros, que fueron extraídos de debajo de la máquina. El maquinista tuvo que salir por una de las ventanillas del tender.
El servicio ha quedado interrumpido.

locomotora 2

Accidente ocurrido en febrero de 1897:

…se recibió la desagradable de haber descarrilado cerca del puente de los Burgos a la caída de la tarde de ayer, el tren minero de los Sres. Chávarri, Lecoq y C.ª en tercera expedición de regreso de Sierra de Bédar, conduciendo mineral de hierro.
Lo peligroso del sitio de la ocurrencia, por la altura de los terraplenes y por su proximidad al puente referido, hizo temer que hubiesen ocurrido desgracias personales. Por fortuna no fue así, y salvo algunas contusiones, el personal que conducía el convoy, no sufrió más daños.
La máquina nº 2 que arrastraba el tren, que por cierto es la misma que descarriló días pasados, ha sufrido grandes desperfectos, así como varios wagones de mineral, que han quedado casi destrozados. Inmediatamente salió para el lugar de la ocurrencia todo el personal facultativo, acompañado de una brigada de obreros, y se confía en que la línea, que también ha sufrido mucho, quedará libre en breve.
Corren rumores, de los que solo me hago eco a título de información, de que el hecho de haber saltado la máquina de la vía, causa del descarrilamiento, obedece a que una mano criminal pudo colocar piedras en los raíles, no faltando quien murmure por ahí, que tan salvaje atentado puede muy bien haber sido realizado por alguno de los propietarios de los terrenos ocupados por la vía, que soñaron con sacar el oro y el moro de sus tierras, y no se conforman hoy día con que les indemnicen con menos cantidad de la que esperaban.

saint leonard

Accidente cerca de Garrucha ocurrido en diciembre de 1899:

Accidente grave.- Pudo serlo mucho, y hasta ocasionar varias desgracias entre los conductores del tren, el sucedido á la una de la tarde del día 18 del actual al tren n.º 2 del ferro-carril minero de los Sres. Chávarri, Lecoq y Compañía, en la curva que por detrás de la finca Vista Alegre, da acceso á las agujas de la estación de Garrucha.
Manos criminales arrastraron una gran piedra hasta la vía, y la colocaron sobre los raíles, y en sitio en que por el gran desarrollo de la curva, entre trincheras, no pudo ser vista por el maquinista y fogonero hasta que la máquina se echó encima, y por pronto que el maquinista pudo parar y evitar milagrosamente un descarrilamiento, sufrieron bastantes desperfectos la locomotora n.º 3, que era la que arrastraba el comboy; y cuatro vagones de los que bajaban cargados de mineral.
Hecho tan salvaje, merece la execreción de todos por las intenciones que revela; y como no es el primero, ni será el último, y la vigilancia en toda esta zona deja bastante que desear, por estar confiada sola y exclusivamente á guardas particulares, sin autoridad ni prerrogativa, EL ECO DE LEVANTE llama la atención de las autoridades, y reclama una vez más el establecimiento en Garrucha de un puesto de la Guardia civil que persiga y corrija á tales cafres.

Minerales de El Pinar de Bedar

Los minerales del Pinar de Bédar no son en absoluto desconocidos para los coleccionistas y entendidos en la materia, son conocidos desde antiguo y han sido objeto de explotación minera, pero todavía es posible encontrar el bonito «cobre verde y azul» en estos yacimientos.

De entrada he de decir que yo no soy un entendido en la materia, por lo que mis descripciones e «identificaciones» de las especies minerales que aparecen se han de tomar con todas las reservas posibles, en especial los minerales «verdes», de los que dicen hay un mundo en estos criaderos. En el Pinar de Bédar, que yo sepa, se ha descrito al presencia, además de galena argentífera de cerusita, wulfenita, celestina (o baritina), estroncianita, crisocola, conicalcita, malaquita, azurita, rosasita, aragonito, zincolivenita (descrito por primera vez en España en el Pinar de Bédar)… lo que significa bonitos especímenes combinando brillantes colores azules y verdes.

Aunque no sepa mucho de minerales y de su identificación, no pasa lo mismo con la historia minera y ubicación de las viejas minas de El Pinar. Tras muchos años investigando en archivos, legajos, planos y documentos de todo tipo, estoy en disposición de ubicar con bastante exactitud una veintena de minas solo en el coto minero de El Pinar de Bédar. Aunque no se trata de una zona demasiado extensa, la historia minera de El Pinar ha sido muy movida. Se han demarcado decenas de minas desde la reanudación de las labores en 1843, sin olvidar que se tratan de minas ya trabajadas en la Edad Media y, con mucha probabilidad, ya explotadas por los romanos. No es infrecuente, por eso, que una misma mina haya recibido varios nombres a lo largo de su historia, desde las primeras y pequeñas concesiones mineras de mediados del siglo XIX que fueron caducando y demarcadas nuevamente con concesines cada vez más grandes conforme la legislación minera iba modificándose.

Los minerales de el Pinar de Bédar que circulan entre los coleccionistas proceden principalmente de tres minas: Aprovechado, Reformada y Reforma. Estos nombres, que personalmente tuve el honor de rescatar del olvido (excepto Reforma, que se conservaba como topónimo de la zona a la entrada de la urbanización) son esencialmente correctos, las minas ostentaban estos nombres desde 1871, pero… tenían otros nombres antes y además de su nombre oficial (que es el de la concesión) eran conocidos con otros nombres en el argot de los mineros que las trabajaban.

Por ejemplo, uno de los yacimientos más conocidos es el de Aprovechado, una gran corta junto a la urbanizacion muy conocida por la presencia de bonitos ejemplares de azurita y cobres «verdes» como malaquita o conicalcita. Este yacimiento se haya en la concesión de Aprovechado, demarcada en 1871, pero esa zona en concreto estaba ocupada anteriormente por la mina Confianza. Entre 1883 y 1885 es cuando se abrió la gran cantera o corta que se puede observar actualmente, por ser una zona especialmente rica en galena, y aunque seguía siendo Aprovechado los mineros la conocían más como Los Madriles… ¿y por qué? pues porque donde hoy hay un gran agujero con paredes de 20 metros, antes había una ladera de una colina en la que había dos pozos de mina, los pozos de Madrid. De ahí «los Madriles«.

Reformada, en cambio, es más conocida por ser el lugar donde era más fácil encontrar zincolivenita, una de las más codiciadas por los coleccionistas. Reformada fue demarcada también en 1871, como Aprovechado, y desgraciadamente ha sido casi completamente arrasada por el proyecto de urbanización (de ahí las prisas por los coleccionistas por hacerse con el mayor número de ejemplares de esta mina). El yacimiento, tan visitado por los coleccionistas, estaba ocupado antes de 1871 por una mina llamada Alarma y es el único lugar en Reformada donde actualmente puede encontrarse algo. Otras minas que conformaban Reformada tenían nombres tan curiosos como Mirar y desengaño o No ganamos para sustos, pero han sido completamente arrasadas.

Hay otras minas más desconocidas, y aunque los coleccionistas llegan hasta ellas en ocasiones (pocos, pues muchas están más lejos y tienen peor acceso), desconocen los nombres de esas minas. Ahí tenemos por ejemplo Convenio y otras minas más pequeñas (y antiguas) que persistieron en el tiempo como Medidas Extraordinarias, Suerte, Ello es preciso, Café o Sanguijuela.

Pero dejémonos de explicaciones y vayamos a los minerales:

PINAR1

Bonito ejemplar de cristales aciculares de celestina (o baritina)con gránulos galena y, posiblemente, aragonito procedente de la mina Medidas Extraordinarias.

PINAR2

Bonito tapizado de cristales verdes (¿malaquita?), azurita y unas «flores» negras de manganeso procedentes de la mina Reforma.

PINAR3

Grietas de una brecha rellenas con azurita y carbonatos de cobre verdes (¿zincolivenita?) procedentes de la mina Alarma (Reformada.)

PINAR4

Bonito cristal octaédrico de galena argentífera procedente de un vaciadero de la mina Sanguijuela.

PINAR5

Carbonato de cobre verde (¿malaquita?) procedente de la mina Alarma.

PINAR6

Cristal acicular de celestina (o baritina) recubierto por carbonato de cobre verde (¿conicalcita?) y algunos cristales de azurita procedente de la mina Reforma.

PINAR7

Bonito tapizado de cristales de azurita procedente de la mina Alarma.

PINAR8

Cristales aislados de galena argentífera en la matriz procedente de la mina Dos Hermanas.

PINAR10

Carbonatos de cobre verdes y azules recubiertos por un mineral blanco formando glóbulos, seguramente aragonito procedente de la mina Alarma.

PINAR11

Aquí tenemos otra combinación de estos minerales, en este caso cristales acidulares de celestina (o baritina) sobre un fondo verde de, seguramente, conicalcita procedente de la mina Convenio.

Accidentes en las minas: la historia negra

Sin duda lo ocurrido en tantos y tantos años de minería en Bédar han supuesto una gran aportación a la historia negra de Bédar. Las desgracias ocurridas durante la última fase de la minería en Bédar son más o menos conocidas, pero a buen seguro muy pocos conocen loso accidentes acaecidos en las antiguas minas de finales del XIX y principios del XX. Intentaremos dar hoy algunos datos al respecto.

Entre 1840 y 1919 se registraron un total de 75 accidentes mortales ocurridos en las minas, especialmente duro fue la década 1880-1890, con 21 accidentes mortales, coincidiendo con una de las fases de más actividad de la minería en Bédar.

Uno de los primeros accidentes mortales que tenemos registrados es de 1849, cuando un minero murió en El Pinar de Bédar al derrumbarse la galería en la que trabajaba. Los derrumbes y muertes por aplastamiento eran los más frecuentes, como es de esperar que ocurra en trabajos mineros, aunque no eran infrecuentes los atropellos, caídas en pozos y accidentes durante la explosión de barrenos.

torre

Viendo esta fotografía tomada en la estación de cable de Cuatro Amigos solo cabe decir que si no hubo más accidentes fue de milagro.

Sin duda el accidente que más debió impresionar es el ocurrido en 1895, mientras se construía el ferrocarril que iba de Bédar a Garrucha. El opeario A.R.R.trabajaba en las obras transportando tierra con un carro cuando se dio aviso de que iban a explotar unos barrenos. El operario se colocó a 204 metros de distancia mientras sujetaba las caballerías de su carro para que no se espantaran, con tan mala suerte que al estallar el barreno una de las piedras salió disparada y le alcanzó, matándolo en el acto. El mismo año un encargado de la sociedad Chávarri moría debido a las heridas sufridas por un destajista de Mojácar, descontento con el jornal que había recibido.

pobreza

Entrada a la galería San Diego en la mina Pobreza.

En 1897 se produjo un espectacular descarrilamiento del tren cuando se dirigía hacia Bédar. Debido a un desprendimiento reciente por la lluvia la vía quedó cortada y debido al agua acumulada el maquinista no pudo advertirlo a tiempo, de manera que la locomotora salió despedida y acabó tumbada con las ruedas hacia arriba en uno de los bancales. A pesar de lo aparatoso del accidente no hubo ningún muerto esta vez, eso sí, tuvieron que sacar al fogonero y al maquinista de debajo de la locomotora. Ese mismo año el ferrocarril arrollaba a un operario que quedó en estado muy grave. Durante este nefasto año de 1897 otro encargado de la sociedad de Chávarri moría en la mina Santa Catalina al ser arrollado por una vagoneta tras caer accidentalmente a las vías.

En 1905 de nuevo un trabajador moría en un desprendimiento de terrenos, esta vez en la mina Júpiter. En 1906 se produce uno de los accidentes más sentidos, cuando un muchacho de 14 años moría atropellado por una de las locomotoras del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, justo a la salida del tunel del Servalico. En el lugar del accidente se conservan una serie de cruces grabadas en la piedra. No sabemos si la costumbre de grabar ahí esas cruces tiene que ver con este accidente, pues fue el primero de una serie de accidentes que alcanzaron una gran repercusión tanto en la población como en la prensa de la época.

1038971

Sin duda 1906 fue un año fatídico, ese año tenemos registrado el que fue el peor accidente de todos. Ocurrió en junio en la mina San Manuel, mientras una cuadrilla de seis operarios trabajaba en una de las galerías se produjo un desprendimiento que mató inmediatamente a uno de ellos y dejó sepultados a los otros cinco. Siguieron dos días de tensión y angustia porque se sabía que algunos mineros estaban vivos, pues daban golpes de retreta y se escuchaban los ecos de voces pidiendo auxilio. Pero finalmente dejaron de responder, y la desesperación se extendió entre todos los compañeros que trabajaban para salvarlos y los familiares que se habían acercado a la mina tras conocer lo ocurrido. Los trabajos de salvamento avanzaban muy lentamente y una gran multitud de gente se agolpaba a la entrada esperando ver lo que ocurría, mientras los familiares no cesaban de llorar y gritar. Finalmente y tras duros trabajos, se pudo encontrar con vida a cuatro obreros para alegría de muchos de los familiares. Los mineros estuvieron cincuenta horas sepultados a oscuras, sin poder beber ni comer. Entre los que más se distinguieron en los trabajos de salvamento se menciona al capataz Cipriano Perchenar. Finalmente el resultado fue de dos mineros muertos. Durante este trágico año de 1906 todavía moriría un minero más de 19 años, sepultado en la mina Reforma.

En 1908 un desprendimiento en la mina Carabinera dejó herido a un niño (en esta época todavía trabajaban los niños en la mina), éste sería un aviso de lo que pasaría más tarde, pues un mes después moría un minero debido también a un desprendimiento de terrenos en esta mina. Pero dejemos que sea un minero de Carabinera el que nos cuente cómo era el trabajo en Carabinera, el texto es de 1911: «Fuimos avisados para cenar, según costumbre. Para salir de la mina a la calle hay que subir por una trancada mal construida, donde apenas puede uno poner los pies en firme por la estrechez de sus escalones y lo resbaladizo de la mina que conduce a una galería designada con el número 2; y como en la referida mina hay agua en abundancia en este sitio nos detenemos para secarnos o mudarnos de ropas y efectuando que es esta operación, marchamos a la cena. La noche que me refiere, al regresar de haber comido, nos encontramos reundida la galería donde momentos antes habíamos cambiado de ropas y enterrados, en los escombros, los trajes qe nos quitamos para salir. Y esto ocurrió en el paso de todo el relevo». Visto esto, el milagro es que no haya habido más muertes.

Aún tenemos más accidentes registrados, como un minero muerto en Júpiter por un desprendimiento en 1908, otro en 1909 por desprendimiento en San Manuel y otro más en 1911 por el mismo motivo y en la misma mina. En 1913 otro minero moría aplastado por otro derrumbe en la mina Pobreza. En 1914 otro minero moría, pero esta vez debido a la explosión de un barreno en la mina Santiago.

En 1916 aún se recoge otro accidente mortal por desprendimiento y dos muertos más en 1920, uno por caída en un pozo.

Es difícil imaginar lo terrible que tenía que ser el trabajo del minero en esa época, se me hace difícil pensar que alguien haya podido estar trabajando en esos agujeros durante largas jornadas, hay estrechas trancadas por las que solo se puede pasar tumbado y claustrofóbicas galerías que solo invitan a salir de allí lo antes posible y siempre con el miedo de que se pueda hundir la galería de entrada y no poder salir de esa ratonera. Por ejemplo, la galería de San Diego de la mina Pobreza era accesible hasta hace dos años, pude acceder entre 100 y 150 metros hasta que el aire enrarecido me impidió continuar; pero en mi última visita hace un mes descubrí que la galería se había hundido a unos 15 metros de la bocamina…

Historia negra Bedar 4: las minas

Sin duda lo ocurrido en tantos y tantos años de minería en Bédar han supuesto una gran aportación a la historia negra de Bédar. Las desgracias ocurridas durante la última fase de la minería en Bédar son más o menos conocidas, pero a buen seguro muy pocos conocen loso accidentes acaecidos en las antiguas minas de finales del XIX y principios del XX. Intentaremos dar hoy algunos datos al respecto.

Entre 1840 y 1919 se registraron un total de 75 accidentes mortales ocurridos en las minas, especialmente duro fue la década 1880-1890, con 21 accidentes mortales, coincidiendo con una de las fases de más actividad de la minería en Bédar.

Uno de los primeros accidentes mortales que tenemos registrados es de 1849, cuando un minero murió en El Pinar de Bédar al derrumbarse la galería en la que trabajaba. Los derrumbes y muertes por aplastamiento eran los más frecuentes, como es de esperar que ocurra en trabajos mineros, aunque no eran infrecuentes los atropellos, caídas en pozos y accidentes durante la explosión de barrenos.

torre

Viendo esta fotografía tomada en la estación de cable de Cuatro Amigos solo cabe decir que si no hubo más accidentes fue de milagro.

Sin duda el accidente que más debió impresionar es el ocurrido en 1895, mientras se construía el ferrocarril que iba de Bédar a Garrucha. El opeario A.R.R.trabajaba en las obras transportando tierra con un carro cuando se dio aviso de que iban a explotar unos barrenos. El operario se colocó a 204 metros de distancia mientras sujetaba las caballerías de su carro para que no se espantaran, con tan mala suerte que al estallar el barreno una de las piedras salió disparada y le alcanzó, matándolo en el acto. El mismo año un encargado de la sociedad Chávarri moría debido a las heridas sufridas por un destajista de Mojácar, descontento con el jornal que había recibido.

pobreza

Entrada a la galería San Diego en la mina Pobreza.

En 1897 se produjo un espectacular descarrilamiento del tren cuando se dirigía hacia Bédar. Debido a un desprendimiento reciente por la lluvia la vía quedó cortada y debido al agua acumulada el maquinista no pudo advertirlo a tiempo, de manera que la locomotora salió despedida y acabó tumbada con las ruedas hacia arriba en uno de los bancales. A pesar de lo aparatoso del accidente no hubo ningún muerto esta vez, eso sí, tuvieron que sacar al fogonero y al maquinista de debajo de la locomotora. Ese mismo año el ferrocarril arrollaba a un operario que quedó en estado muy grave. Durante este nefasto año de 1897 otro encargado de la sociedad de Chávarri moría en la mina Santa Catalina al ser arrollado por una vagoneta tras caer accidentalmente a las vías.

En 1905 de nuevo un trabajador moría en un desprendimiento de terrenos, esta vez en la mina Júpiter. En 1906 se produce uno de los accidentes más sentidos, cuando un muchacho de 14 años moría atropellado por una de las locomotoras del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, justo a la salida del tunel del Servalico. En el lugar del accidente se conservan una serie de cruces grabadas en la piedra. No sabemos si la costumbre de grabar ahí esas cruces tiene que ver con este accidente, pues fue el primero de una serie de accidentes que alcanzaron una gran repercusión tanto en la población como en la prensa de la época.

1038971

Sin duda 1906 fue un año fatídico, ese año tenemos registrado el que fue el peor accidente de todos. Ocurrió en junio en la mina San Manuel, mientras una cuadrilla de seis operarios trabajaba en una de las galerías se produjo un desprendimiento que mató inmediatamente a uno de ellos y dejó sepultados a los otros cinco. Siguieron dos días de tensión y angustia porque se sabía que algunos mineros estaban vivos, pues daban golpes de retreta y se escuchaban los ecos de voces pidiendo auxilio. Pero finalmente dejaron de responder, y la desesperación se extendió entre todos los compañeros que trabajaban para salvarlos y los familiares que se habían acercado a la mina tras conocer lo ocurrido. Los trabajos de salvamento avanzaban muy lentamente y una gran multitud de gente se agolpaba a la entrada esperando ver lo que ocurría, mientras los familiares no cesaban de llorar y gritar. Finalmente y tras duros trabajos, se pudo encontrar con vida a cuatro obreros para alegría de muchos de los familiares. Los mineros estuvieron cincuenta horas sepultados a oscuras, sin poder beber ni comer. Entre los que más se distinguieron en los trabajos de salvamento se menciona al capataz Cipriano Perchenar. Finalmente el resultado fue de dos mineros muertos. Durante este trágico año de 1906 todavía moriría un minero más de 19 años, sepultado en la mina Reforma.

En 1908 un desprendimiento en la mina Carabinera dejó herido a un niño (en esta época todavía trabajaban los niños en la mina), éste sería un aviso de lo que pasaría más tarde, pues un mes después moría un minero debido también a un desprendimiento de terrenos en esta mina. Pero dejemos que sea un minero de Carabinera el que nos cuente cómo era el trabajo en Carabinera, el texto es de 1911: «Fuimos avisados para cenar, según costumbre. Para salir de la mina a la calle hay que subir por una trancada mal construida, donde apenas puede uno poner los pies en firme por la estrechez de sus escalones y lo resbaladizo de la mina que conduce a una galería designada con el número 2; y como en la referida mina hay agua en abundancia en este sitio nos detenemos para secarnos o mudarnos de ropas y efectuando que es esta operación, marchamos a la cena. La noche que me refiere, al regresar de haber comido, nos encontramos reundida la galería donde momentos antes habíamos cambiado de ropas y enterrados, en los escombros, los trajes qe nos quitamos para salir. Y esto ocurrió en el paso de todo el relevo». Visto esto, el milagro es que no haya habido más muertes.

Aún tenemos más accidentes registrados, como un minero muerto en Júpiter por un desprendimiento en 1908, otro en 1909 por desprendimiento en San Manuel y otro más en 1911 por el mismo motivo y en la misma mina. En 1913 otro minero moría aplastado por otro derrumbe en la mina Pobreza. En 1914 otro minero moría, pero esta vez debido a la explosión de un barreno en la mina Santiago.

En 1916 aún se recoge otro accidente mortal por desprendimiento y dos muertos más en 1920, uno por caída en un pozo.

Es difícil imaginar lo terrible que tenía que ser el trabajo del minero en esa época, se me hace difícil pensar que alguien haya podido estar trabajando en esos agujeros durante largas jornadas, hay estrechas trancadas por las que solo se puede pasar tumbado y claustrofóbicas galerías que solo invitan a salir de allí lo antes posible y siempre con el miedo de que se pueda hundir la galería de entrada y no poder salir de esa ratonera. Por ejemplo, la galería de San Diego de la mina Pobreza era accesible hasta hace dos años, pude acceder entre 100 y 150 metros hasta que el aire enrarecido me impidió continuar; pero en mi última visita hace un mes descubrí que la galería se había hundido a unos 15 metros de la bocamina…

Salvador Rancel Ballesteros

Si no fuera por los esfuerzos del vicecónsul inglés en Garrucha George Clifton Pecket, Bédar nunca hubiera tenido ferrocarril, jamás habría estallado la fiebre minera del año 1895-96 y estoy seguro que ahora mismo no habría pueblo del que hablar. Él sabía la enorme riqueza que guardaba esta sierra y hizo todo lo posible por convencer y atraer a grandes compañías que invirtieran en la construcción del ferrocarril que era imprescindible para su explotación.

Pero George Clifton Pecket al fin y al cabo no era más que un hombre de negocios, y aunque era el interés lo que le movió a hacer todo aquello, no merma en absoluto el mérito por lo que consiguió para el pueblo. Pero además tenemos a otros promotores del negocio minero en Bédar como es el caso de Salvador Rancel Ballesteros, mucho menos conocido que el viceconsul inglés pero que sentía un gran cariño y sincero interés por el pueblo de Bédar y su gente, tal y como se desprende de los artículos que escribió para la prensa de la época.

Salvador Rancel Ballesteros era Ingeniero de minas, pasó el examen de admisión en la escuela de capataces de Vera en 1890 y estuvo muy implicado en todo el «boom minero» de finales del siglo XIX. Interesantes son los artículos que escribió para la prensa, entre ellos unas interesantes crónicas de la huelga de 1890 y una de las primeras descripciones completas del cable aéreo de la Compañía de Águilas que, si bien no de la extensión y calidad que el realizado por Juan Pié y Allué para «La Crónica Meridional», aporta numerosos datos inéditos tanto de las minas como del cable aéreo en esa época. Como muchos otros bedarenses que podían permitírselo en esa época de actividad febril minera, adquirió concesiones mineras en Bédar para intentar hacer negocio arrendándolas a las grandes compañías mineras explotadoras. Así fue presidente de la «Sociedad minera El Cometa y Nunca es tarde«, cuyas minas, cercanas a Serena, fueron arrendadas primero al ya mencionado George Clifton Pecket y por último vendidas a una de las sociedades vizcaínas que se interesaron por Bédar, en concreto la «Sociedad Vizcaína de Bédar».

minero de bedar

Pero quizás lo que debería ser recordado con más interés, es que fue el fundador de dos míticas publicaciones en Bédar: el semanario «El Minero de Bédar» y el diario «El Faro de Bédar», del que tomé el nombre para este blog. A parte de estos medios, que por lo poco que sabemos fueron bastante críticos con la sociedad minera de Chávarri, propietaria del ferrocarril (críticas justificadas, como algún día contaré), ofrecían asesoramiento para todos los emprendedores interesados en invertir en minería en la zona mediante una oficina que proporcionaba todo tipo de información y servicios relacionados con la minería. También eran reconocidos los excelentes planos mineros que el mismo Salvador Rancel elaboraba y que regalaba en algunos números de sus ediciones.

Si alguien tiene información sobre este ilustre bedarense o incluso si alguien encuentra en algún desván o forrando algún viejo libro un número perdido del «Minero» o del «Faro» de Bédar le estaría eternamente agradecido si me hiciera llegar una copia.

Firebricks y arqueologia industrial

Hace unas semanas, mientras paseaba entre los restos de la fundición Carmen de El Pinar, pude observar que alguien había reunido varios fragmentos de ladrillo, de los que se pueden encontrar en la zona, que reunían una particularidad: llevaban estampillados la marca del fabricante, en concreto RAMSAY.

Hace unos 9 años, en una de mis primeras visitas a los restos de esta fundición, encontré un ladrillo del mismo fabricante. Me llamó poderosamente la atención y me prometí investigar más al respecto. Los firebricks o ladrillos refractarios están fabricados para resistir altas temperaturas y la abrasión, por lo que se utilizan en hornos y calderas. Pueden estar fabricados a base de alúmina o sílice y se trata de unos ladrillos más caros que los comunes (debido a su proceso de fabricación).

ramsay

La cuestión que me planteé es si estos ladrillos podrían utilizarse como marcadores de la edad de la construcción donde se encuentran, a modo de los fósiles guía que los geólogos utilizan para identificar los diferentes estratos. Para ello las fábricas que construían estos ladrillos deberían haber estado funcionando poco tiempo o bien haber cambiado con frecuencia de modelo, además estos cambios tendrían que estar bien documentados para poder ser utilizados con garantías.

hall stourbridge

Realmente, aunque la información sobre los fabricantes de los siglos XIX y principios del XX no es muy abundante, parece ser que en Reino Unido, principal productor de estos ladrillos, hay verdaderos coleccionistas de estos ladrillos con marca de fábrica.

mt¬co

En la fundición Carmen se encuentran básicamente dos tipos de ladrillo, el ya mencionado RAMSAY y otro de marca HALL STOURBRIDGE. Parece que se utilizaron para revestir los hornos de la fundición y no es difícil encontrar fragmentos en la parte superior de la misma, donde estaban instalando. Ahora bien, fue una sorpresa encontrar fragmentos de estos ladrillos en la base de la chimenea, como parte del relleno de construcción. Posiblemente se utilizaron restos procedente de la construcción de los hornos, pero sólo es una teoría.

Lo que sí está claro es que esos ladrillos fueron reutilizados como parte de otras construcciones. Ladrillos RAMSAY se pueden encontrar hasta en cortijos del río Jauto. En las minas de hierro de Serena también he encontrado firebricks, en concreto con las marcas MT&Co y HKO (de los que no he encontrado todavía ninguno en la fundición Carmen). Los posibles orígenes de estos ladrillos pueden ser las viejas minas de plomo o, quizás, algún recubrimiento de calderas de las propias minas de hierro.

En todo caso, la información sobre los fabricantes a la que hemos tenido acceso no es muy amplia en el caso de RAMSAY y HALL STOURBRIDGE, muy escasa en cuanto a MT&Co y nula en el caso de HKO. Eso de momento.

RAMSAY quizás sean los más famosos, se trata de los ladrillos fabricados por la Compañía de ladrillos G.H. Ramsay & Co de Swallwell, Newcastle-on-Tyne. Esta empresa funcionó entre 1789 y 1925 y fue fundada por G. Heppell, que estableció una fábrica en Derwenthaugh que llegó a producir 7 millones de ladrillos al año. Firebricks RAMSAY se han encontrado en muchos lugares desde Rusia hasta EEUU y Chile. Para unos hornos construidos en 1843, que es la fecha aproximada de construcción de la fundición Carmen según la documentación disponible, perfectamente se podría haber utilizado ladrillos refractarios RAMSAY exportados desde Inglaterra.

hko

Del fabricante de ladrillos refractarios ubicada en Stourbridge (Dudley) se tienen noticias de este fabricante al menos desde 1862, aunque desconocemos la fecha de inicio de la fabricación no tenemos más datos sobre cantidad de ladrillos producidos y hay algunos problemas con la «topología», pues los ladrillos de Bédar carecen del «OB» (over brick) que sí aparecen en ejemplares de estos ladrillos conservados en colecciones inglesas.

De los ladrillos MT&Co sólo sabemos que se han encontrado también en California, no tenemos más datos. HKO es una marca desconocida hasta el momento.

Pues hasta aquí mi pequeña exposición, por supuesto si alguien ve un ladrillo de este tipo y le viene bien fotografiarlo, le agradecería si me indicara el tipo de ladrillo y el lugar donde lo encontró. ¡Muchas gracias!

Las 7 diferencias

El Ayuntamiento ha podido recuperar una vagoneta aérea, al parecer procedente de un viejo cortijo del río Jauto. El transporte debe haber sido costoso, se trata sin duda de una pieza pesada, pero sin duda ha merecido la pena y la vagoneta ya está en el depósito municipal. Acabará seguramente expuesta en el museo minero de Serena.

Se trata concretamente de una de las vagonetas del cable aéreo´de Serena a Los Gallardos (1952-1975), de Hierros de Garrucha, hay bastantes bedarenses que se acordarán de ellas. Veamos como es:

cesta1

cesta2

cesta3

Al parecer de regalo lleva una enorme barrena, otra interesante pieza para el museo.

Ahora veamos estas otras fotografías de otra vagoneta aérea:

canasta1

canasta2

canasta3

Aunque no se puede apreciar bien en las fotografías, la segunda vagoneta es un poco más grande que la primera, además las planchas de hierro con las que está fabricada la segunda vagoneta son más finas,con un aspecto menos basto, con menos remaches y con un fondo de madera ausente en la primera. La sujeción de los topes de enganche laterales de la primera tiene un refuerzo en forma de «Y» invertida y la segunda tiene forma de «X». También destaca el voluminoso enganche en el borde lateral de la primera.

Esta segunda vagoneta también es de un cable aéreo, pero del cable Serena-Garrucha, concretamente de uno de sus ramales, 1896 aproximadamente. Esta segunda vagoneta también se podría recuperar, y como se da la circunstancia que conocemos otras partes de esta vagoneta (en concreto dos ruedas de rodamiento) y que disponemos de los planos, sería posible no solo recuperar y conservar la vagoneta sino incluso montar una entera con pendiente, enganches y rodamiento completo, con lo cual tendríamos una pieza impresionante para el museo que llamaría mucho la atención.

Claro que para que la gente se anime a ceder las reliquias de la historia minera de Bédar que guardan heredadas de sus padres o abuelos o que saben dónde pueden encontrarse, los responsables del museo deberían comprometerse a citar a los generosos donadores de éstas piezas en los respectivos carteles explicativos,llevar un registro y puede que incluso proporcionar algún tipo de documento que demuestre que cedió tal o cual pieza, pues muchas se guardan precisamente como recuerdos de familia. De otra manera será difícil que muchas de las piezas salgan a la luz y todos podamos disfrutar de ellas en un museo,

Salvador Rancel Ballesteros

En su momento ya comenté la injusticia cometida con el olvido intencionado del que fue objeto el médico titular de Bédar durante varias décadas, el Dr. Bernardo Renovales. Hoy quiero hablar un poco, pues poco es lo que sé, sobre otro prohombre de Bédar injustamente olvidado por motivos que no llego a comprender muy bien.

En el anterior post publiqué un curioso fragmento de artículo de 1900 en el que se relataban las dificultades para poder llegar a Bédar por caminos impracticables que bordeaban precipicios. Se decía que Bédar estaba siendo «vampirizada» por su pedanía de Los Gallardos, cómodamente asentada en el valle y bien comunicada. He pensado varias veces en lo que hubiera pasado si en Bédar no hubiera habido minas, seguramente hubiera acabado como una pequeña pedanía de Los Gallardos, medio en ruinas, si no en uno de esos pueblos fantasma olvidados y abandonados como Los Olivicos. Si Bédar sigue siendo Bédar es en parte por que había un interés en llegar hasta el pueblo, los «carreros» no estarían interesados en subir a un pueblo con tan grandes penalidades y pérdida de bestias de carga si no compensara el esfuerzo. Sin duda la gente se hubiera acabado marchando sino fuera por el impulso que imprimían las minas a la economía local.

No quiero entrar en el tan manido tema del «sufrimiento de los mineros» y la «fábrica de viudas» que algunos políticos municipales de Bédar han utilizado tan desastrosamente como excusa para justificar el olvido «programado» e «intencionado» que han llevado a cabo desde el cierre de las minas en 1974. En otras muchas ocasiones he dado mi opinión al respecto y es evidente que hoy en día desconfío totalmente de las últimas iniciativas municipales que se están llevando a cabo para realizar rutas mineras y «centros de interpretación», más fruto de la crisis de la construcción que no de un verdadero interés. La Historia ya les juzgará, como quien dice, aunque yo preferiría que antes que eso se les pidiera responsabilidades por todo el daño que han hecho.

Un pueblo como Bédar debería, por lo menos, tener una plaza dedicada a George Clifton Pecket, o al Dr. Bernardo Renovales o, sin duda, a Salvador Rancel Ballesteros. Desde luego no entiendo como puede ponerse a una plaza del pueblo el nombre «de los Hermanos», en concreto la de delante del cementerio. Muy mal síntoma es ponerle el nombre de unos constructores a una plaza, para no hace más que reflejar la mentalidad de ladrillo y la insoportable amnesia histórica de los últimos alcaldes que hemos tenido. A las siguientes plazas y calles podríamos ponerles otros nombres por el estilo: la plaza de la Recalificación Urbanística, el callejón del ladrillazo, la calle del Chalet con piscina…

Pero fuera bromas, si no fuera por los esfuerzos del vicecónsul inglés en Garrucha George Clifton Pecket, Bédar nunca hubiera tenido ferrocarril, jamás habría estallado la fiebre minera del año 1895-96 y estoy seguro que ahora mismo no habría pueblo del que hablar. Él sabía la enorme riqueza que guardaba esta sierra y hizo todo lo posible por convencer y atraer a grandes compañías que invirtieran en la construcción del ferrocarril que era imprescindible para su explotación.

George Clifton Pecket al fin y al cabo no era más que un hombre de negocios, y aunque era el interés lo que le movió a hacer todo aquello, no merma en absoluto el mérito por lo que consiguió para el pueblo. Pero además tenemos a otros promotores del negocio minero en Bédar como es el caso de Salvador Rancel Ballesteros, mucho menos conocido que el viceconsul inglés pero que sentía un gran cariño y sincero interés por el pueblo de Bédar y su gente, tal y como se desprende de los artículos que escribió para la prensa de la época.

Salvador Rancel Ballesteros era Ingeniero de minas, pasó el examen de admisión en la escuela de capataces de Vera en 1890 y estuvo muy implicado en todo el «boom minero» de finales del siglo XIX. Interesantes son los artículos que escribió para la prensa, entre ellos unas interesantes crónicas de la huelga de 1890 y una de las primeras descripciones completas del cable aéreo de la Compañía de Águilas que, si bien no de la extensión y calidad que el realizado por Juan Pié y Allué para «La Crónica Meridional», aporta numerosos datos inéditos tanto de las minas como del cable aéreo en esa época. Como muchos otros bedarenses que podían permitírselo en esa época de actividad febril minera, adquirió concesiones mineras en Bédar para intentar hacer negocio arrendándolas a las grandes compañías mineras explotadoras. Así fue presidente de la «Sociedad minera El Cometa y Nunca es tarde«, cuyas minas, cercanas a Serena, fueron arrendadas primero al ya mencionado George Clifton Pecket y por último vendidas a una de las sociedades vizcaínas que se interesaron por Bédar, en concreto la «Sociedad Vizcaína de Bédar».

minero de bedar

Pero quizás lo que debería ser recordado con más interés, es que fue el fundador de dos míticas publicaciones en Bédar: el semanario «El Minero de Bédar» y el diario «El Faro de Bédar», del que tomé el nombre para este blog. A parte de estos medios, que por lo poco que sabemos fueron bastante críticos con la sociedad minera de Chávarri, propietaria del ferrocarril (críticas justificadas, como algún día contaré), ofrecían asesoramiento para todos los emprendedores interesados en invertir en minería en la zona mediante una oficina que proporcionaba todo tipo de información y servicios relacionados con la minería. También eran reconocidos los excelentes planos mineros que el mismo Salvador Rancel elaboraba y que regalaba en algunos números de sus ediciones.

Ya no es solo una pena la misteriosa escasez de números de estas publicaciones que se han conservado (alguna del semanario y absolutamente ninguna conocida del diario), pero más ignominioso es que ni siquiera se recuerde al hombre reponsable de las dos únicas publicaciones periódicas llevadas a cabo en Bédar, algo verdaderamente notable para un pequeño pueblo como es éste.

Si alguien tiene información sobre este ilustre bedarense o incluso si alguien encuentra en algún desván o forrando algún viejo libro un número perdido del «Minero» o del «Faro» de Bédar le estaría eternamente agradecido si me hiciera llegar una copia.

Historias inconclusas

Recientemente he acabado de leer y clasificar una buena cantidad de nuevos documentos referentes a las minas de Bédar, que como muchos ya saben son mi pequeña obsesión.

Como casi siempre pasa, cuando ya crees que no hay nada nuevo que pueda sorprenderte, aparece una nueva noticia o referencia que trastoca lo que sabía o creía saber. De éstas ha habido unas cuantas, pero no voy a hablar hoy de eso. También hay interesantes novedades con respecto a los ingenieros noruegos que trabajador en Bédar a finales del siglo XIX gracias al incansable trabajo de nuestra buena amiga Lise Hansen, que desde Noruega está realizando una labor digna del mejor detective, pero tampoco toca hoy hablar de eso.

Hoy me quiero referir a aquellas notas, noticias o referencias que con mucha frecuencia se encuentran insertadas entre las que se refieren a la minería de Bédar, por lo general el tema central dada la importancia que tuvo para el pueblo. Muchas veces me quedo con ganas de saber más, pero eso se antoja imposible, aunque quien sabe…

Ya debe estar a punto de acabarse el «centro de interpretación de las rutas» que se está construyendo en Serena. Estoy impaciente por visitarlo, pero no sé hasta qué punto podrán exponer documentación antigua sobre las minas… sencillamente no hay. Es uno de los misterios, como es posible que hayan desaparecido tan completamente la enorme cantidad de periódicos (El Minero de Bédar y El Faro de Bédar) que se publicaban, los centenares de acciones de las decenas de sociedades mineras que se formaron, la documentación de las empresas… Ahora han aparecido algunas acciones de la Garrucha Iron Mining Company, es cierto, pero aunque las minas estaban en Bédar en las acciones no consta el nombre del pueblo por ninguna parte. Por un módico precio el Ayuntamiento podría haber comprado alguna para exponerla en el mencionado centro… pero a lo mejor no se han dado cuenta.

fortuna

Un día, buscando entre algunos documentos viejos, apareció una vieja acción de una sociedad de principios de siglo llamada «La Fortuna» de una mina de agua en el barranco de los Chorreadores. Acababa de encontrar la primera acción de una sociedad minera en la que aparecía el nombre de Bédar. La única que yo conozco. Además, esta acción conecta los dos temas principales de las rutas de Bédar: el agua y las minas. Para el que no lo sepa en esos entonces no existían diferencias entre pedir una concesión minera de plomo o de hierro y una de agua, efectuándose los registros en la Jefatura de minas y siguiendo los mismos procesos. El agua era una sustancia más que podía ser extraída por medio de pozos y galerías. Pero no conozco nada más sobre esta sociedad ni tampoco si hubo más del tipo, es un tema absolutamente inconcluso.

Otro tema inconcluso, y ésta tiene forma de poesía:

A MARIA

Sentaica en la Iglesia
La vide una tarde,
Que al lao de su hermana
Rezaban incansable,
ende que la vide
mi corazoncico
late con violencia
de amor rebosante.
Late porque adora
Sus ojasos grandes,
Su talle flexible,
Su belleza de ángel,
Porque sentaica
En una Ermitica,
La vide una tarde.

La escribió un bedarense de iniciales J.C. y N. allá por el año 1900. A mí me parece sencillamente preciosa, a parte de utilizar ese dialecto de origen murciano que se habla por la zona del levante que tanto me hace recordar a mi pueblo.

Otro tema que me preocupa y que está ligado al desastroso desarrollo urbanístico que se ha llevado a cabo en nuestro pueblo es el de las construcciones en zonas «no recomendables» como barrancos y otros lugares de paso de agua. Bien es sabido que en Bédar, como en toda la zona, los ríos solo tienen de río el nombre y los barrancos están secos… pero estos «salen» cuando llueve, como si el resto del tiempo hubiesen estado escondidos, y a veces si llueve mucho salen con una fuerza terrible. Bloquear barrancos y otros cauces de agua no es buena idea, porque el agua no entiende de límites ni de suelos urbanizables y siempre busca su camino. Me impactó sin duda una noticia de noviembre de 1884:

Bédar. El temporal duró 9 días. Las casas desplomadas ascienden a 15 y muchas más amenazaban ruina. Ha caído la parte mas elevada del templo parroquial, amenazando correrse a la parte S. del pueblo por una ladera que lamen las aguas de un barranco. Las haciendas han experimentado grandísimos daños, difíciles de expresar.

Hubo más temporales, con resultados igualmente catastróficos, algún día vendría bien repasar lo que pasó y comprobar que no estemos construyendo donde no debemos. No recuerdo quien lo dijo, pero quien olvida la historia está condenado a repetir los mismos errores…

Y para acabar he seleccionado este texto, parte de un artículo que se público en un número del Eco de Levante de Garrucha por José Bueno en diciembre de 1900. Traslada a esa época en la que subir a Bédar no era tan fácil como montarse en el coche, incluida la profecía sobre la independencia de Los Gallardos… y hablando de transportes… ¿para cuando un autobús para subir y bajar del pueblo?

…desde una pequeña eminencia, divisamos, iluminando por los primeros rayos del sol, el pintoresco caserío de Los Gallardos; ayer modesta cortijada, hoy preciosa villa, situada al borde de la carretera, entre huertas y olivares, y que, cual insaciable vampiro, valido de su riqueza y excelente situación, va chupándose poco á poco á su cabecera municipal, Bédar, y á las demás Cortijadas que no han podido crecer de modo tan exuberante. Hace poco le dieron Parroquia independiente. Poco tardará en tener Ayuntamiento.
La vereda era cada vez más accidentada, tanto que hubo de dejarla para no despeñarnos por aquellos barrancos. Teníamos que subir el repecho de Las Pastoras, en el que no se sabe que es peor, si la gran pendiente de la cuesta, ó los miles y miles de guijarros que la adornan ¡Qué camino!
-Aquí si que se suda, señorito. ¡Si V. supiera las fatigas que pasan los pobres carreros por esta sierra!
-¿Pero es que vienen carros por estas barranqueras?
-¿Por donde quiere V. que suban á Bédar?
Ustedes, los que viven en pueblos ricos y con vías de comunicación, no saben lo que es bueno.
En esta sierra hallan la muerte en poco tiempo las mejores bestias de carga.
-Malo es el camino, pero ¿tanto?
-Porque no lo ha visto usté cuando llueve. Todo esto es gredoso, y se pone tan escurrizo que se resbalan las bestias y caen al fondo. El año pasado se me mató la Librea, una mulica más hermosa…
Causa espanto, verdaderamente, el pensar lo que trabajan arrieros y bestias de acarreo para abastecer esta sierra. Estos caminos son propios de palomas, y están rodeados de tales precipicios, que dan vértigos.
Y si fuera solo esto, menos mal. Pero en cuanto llueve, salen ramblas y barrancos, y quedan en completo aislamiento Bédar, el Pinar, Las Pastoras, Los Pinos, y otras cortijadas, con los Gallardos, y con el orbe entero..

El tema de la incomunicación tampoco es que haya mejorado mucho, porque o tienes coche o te aguantas.

Suficiente por hoy.