Mañana verá la luz una historia que permanecía casi oculta…

Entre las páginas del Atlas ilustrado de cables aéreos mineros en Andalucía Oriental y Melilla aparece la figura de Carlos Bahlsen, un ingeniero de origen alemán que llegó a Almería y terminó convirtiéndose en uno de los grandes impulsores de su desarrollo industrial.

Desde La Maquinista, su fábrica junto a Las Almadrabillas, salieron soluciones técnicas que ayudaron a mover la minería almeriense: cables aéreos, maquinaria e instalaciones que hoy forman parte de la memoria industrial de nuestra tierra.

Gracias a la documentación conservada por la familia Bahlsen-Lacal y a otros archivos consultados, este libro recupera la trayectoria de un hombre apasionado por la ingeniería y devuelve a Bahlsen el lugar que merece en la historia industrial de Almería.

Mañana, 17 de julio, disponible en Amazon.

Solo faltan dos días

¿Sabías que algunos cables aéreos mineros de Andalucía superaban 10 kilómetros de longitud y atravesaban barrancos donde construir un ferrocarril habría sido prácticamente imposible?

Esa ingeniería, hoy casi olvidada, es la protagonista de Atlas de cables mineros de Andalucía oriental y Melilla.

Disponible dentro de dos días, el 17 de julio.

Cuando el humo se disipe…

El incendio que ha afectado a Los Gallardos, Bédar y otros municipios ya está controlado. Es el momento de acordarse, ante todo, de quienes han sufrido las peores consecuencias. Desde este espacio queremos expresar nuestras más sinceras condolencias a las familias de las víctimas mortales y enviar todo nuestro apoyo a las personas afectadas, especialmente a quienes han perdido sus hogares o han visto su vida alterada por esta tragedia. Ojalá puedan recuperar la normalidad lo antes posible.

Dentro de unos días, los medios de comunicación pondrán su atención en otra noticia. Las cámaras y reporteros desaparecerán y el silencio volverá a nuestras sierras. Pero nosotros seguiremos aquí, contemplando un paisaje profundamente herido.

Nos quedará un monte arrasado, precisamente uno de los grandes atractivos naturales de nuestro municipio. Nos quedará también la incertidumbre sobre el estado de nuestro patrimonio minero e histórico, cuya conservación nos preocupa enormemente, aunque hoy la prioridad indiscutible sean las personas y sus pérdidas.

Y nos quedará algo menos visible: la imagen que este desastre proyectará hacia el exterior, una reputación que tardará tiempo en recuperarse.

Quizá, cuando llegue el momento de reconstruir, también debamos preguntarnos qué futuro queremos para nuestro pueblo. Si no ha llegado la hora de valorar de verdad nuestros recursos naturales, históricos y culturales como una parte esencial de nuestro desarrollo. Porque recuperar la sierra llevará muchos años, pero la forma en que decidamos cuidar nuestro territorio y nuestro patrimonio depende de nosotros desde hoy.

Ojalá esta tragedia marque también el comienzo de una reflexión colectiva sobre el pueblo que queremos dejar a las próximas generaciones.

La sierra que amamos, devastada por el fuego

Aún no hemos salido del shock provocado por la tragedia que está viviendo nuestra sierra. En estos momentos no cabe otra valoración que no sea la de confiar en que el incendio pueda ser controlado cuanto antes, que se localice a las personas desaparecidas y que se preste toda la ayuda posible a quienes han resultado damnificados. Lo primero son las víctimas, sus familias y todas aquellas personas que, además del sufrimiento y la incertidumbre, ni siquiera saben todavía si conservan sus hogares o sus propiedades. Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a los servicios de extinción de incendios, a los cuerpos de seguridad, a los equipos de emergencias, a los voluntarios, a los profesionales de la información y a los ayuntamientos que han habilitado espacios de acogida y han prestado apoyo a quienes lo necesitaban. Gracias a todos los que, de una u otra forma, están ayudando en estos momentos tan difíciles.

Como blog dedicado al estudio, la divulgación y la defensa del patrimonio, especialmente del patrimonio minero, vivimos también estos días con una enorme tristeza. Nos duele profundamente el inmenso daño causado a nuestro patrimonio natural, a la flora y la fauna que forman parte inseparable de la identidad de esta sierra, pero también nos preocupa el patrimonio histórico y cultural que ha quedado amenazado por las llamas. La imagen que acompaña estas líneas, con el fuego avanzando peligrosamente cerca del histórico Palacete de los Chávarri, en Bédar, refleja la angustia que hemos sentido durante estas interminables horas.

Sabemos que, cuando llegue el momento, habrá que evaluar los daños y trabajar para recuperar todo aquello que sea posible. Será un camino largo y difícil, pero queremos dejar claro desde hoy nuestro compromiso de no dejar de trabajar por la recuperación de nuestra querida sierra, de su patrimonio natural, histórico e industrial, porque constituye una parte irremplazable de nuestra memoria colectiva y de nuestra identidad.

Hoy, sin embargo, es tiempo de solidaridad, de respeto y de esperanza. Esperanza en que el incendio quede definitivamente controlado, en que no haya que lamentar más pérdidas y en que todas las administraciones competentes pongan los medios necesarios para que una tragedia como esta no vuelva a repetirse. Ese es el mejor homenaje que podemos hacer a quienes están sufriendo y la mejor forma de honrar y proteger el extraordinario legado que todos tenemos la responsabilidad de conservar.

Nuevo libro: 42 cables aéreos históricos que recuperan la memoria industrial del sureste español

¿Hubo un cable aéreo cerca de tu pueblo?


Durante décadas, decenas de estas impresionantes infraestructuras atravesaron montañas, barrancos y valles del sureste español, uniendo minas, estaciones ferroviarias y puertos. Hoy, muchas han desaparecido casi por completo, pero su historia permanece en documentos, fotografías y en la memoria de los paisajes que transformaron.

El próximo 17 de julio se publicará un libro que reúne el resultado de más de veinte años de investigación sobre los cables aéreos históricos, una obra que combina historia, ingeniería y patrimonio industrial.

El libro incluye un catálogo documental con 42 líneas de cables aéreos, muchas de ellas vinculadas directamente a pueblos y comarcas concretas:

Almería

  • Serena (Bédar) – Garrucha y trinchera Villalta (Bédar).
  • Serena (Bédar) – Los Gallardos.
  • Líneas secundarias de las minas de Bédar: Carabinera, Pobreza, Borrasca, Santiago, Silencio y Angustias.
  • Mina Cuatro Amigos (Bédar).
  • Puerto de Garrucha.
  • Barranco Jaroso, mina Violeta, mina Los Tres Pacos y otras líneas de Sierra Almagrera (Cuevas del Almanzora).
  • Mina Isabel (Mojácar).
  • Cuevas Negras y Gran Coloso (Tíjola y Bayarque).
  • Cable Cabarga San Miguel y cables del Manzano y Cortijuelo (Serón y Bacares).
  • Minas del Tesorero (Serón y Baza), también en Granada.
  • Cable de Cóbdar.
  • Canteras de andesita de Rodalquilar y Mesa Roldán (Níjar y Carboneras).
  • Rincón de Martos (Níjar).
  • Colativí – Casa Fuerte (Tabernas, Níjar y Almería).
  • Calares – ferrocarril de Lucainena de las Torres a Agua Amarga.
  • Los Baños – estación de El Chorrillo (Pechina).
  • Alfaro – ferrocarril de Sierra Alhamilla (Rioja y Pechina).
  • Canteras de Huéchar al Andarax.
  • Olula de Castro – Fuente Santa.
  • Gérgal – Cruz de Mayo.
  • Mina Miguelito (Gérgal).
  • Nacimiento.
  • Escúllar.
  • Beires – Doña María (Beires, Ohanes y Nacimiento).

Granada

  • Las Piletas – estación de Huéneja.
  • Minas del Conjuro (Busquístar, La Taha, Órgiva y Vélez de Benaudalla).
  • Dúrcal – Motril (Dúrcal, Nigüelas, Lecrín, El Pinar, Lanjarón, Vélez de Benaudalla, Órgiva y Motril).
  • Mina Santa Julia – estación de Riofrío (Loja).
  • Guájar Alto – Río Verde (Los Guájares, Lentegí, Otívar y Almuñécar).

Jaén

  • Cable del Centenillo (Baños de la Encina, La Carolina y Carboneros).
  • Cable del Guindo (La Carolina).
  • Cable de la mina Sinapismo (La Carolina).
  • Cable de la mina La Abundancia.
  • Pozo Mirador – Santo Tomás (Baños de la Encina).
  • Cable de Grañena (Jaén).

Málaga y Melilla

  • Altos Hornos de Málaga (desde las minas de Casariche y Badolatosa, en Sevilla).
  • Línea de Marbella.
  • Línea de San Juan de las Minas (Guelaya, Melilla).

La obra incorpora además decenas de imágenes históricas recuperadas, incluyendo fotografías inéditas procedentes de archivos públicos y privados, junto con documentos gráficos que permiten reconstruir instalaciones hoy desaparecidas o de las que apenas quedan vestigios. Muchos de estos cables aéreos han desaparecido casi por completo; por ello, este libro pretende conservar su memoria y poner en valor un patrimonio industrial antes de que se pierdan definitivamente sus últimos testimonios materiales.

La portada del libro muestra una fotografía inédita de la línea de cable aéreo del mítico barranco Jaroso de Sierra Almagrera, una de las muchas imágenes recuperadas durante la investigación y que permiten descubrir cómo eran estas instalaciones cuando todavía estaban en funcionamiento. A través de fotografías históricas, planos, informes técnicos y documentación de archivo, la obra reconstruye la evolución de una tecnología que tuvo un papel fundamental en la minería española desde finales del siglo XIX hasta el siglo XX. Destacamos, entre otras fotografías inéditas, una vista impresionante del cargadero de cable aéreo de Los Gallardos o una nueva serie de fotografías de Serón-Bacares, entre otras.

Esta obra no solo estudia una tecnología de transporte: recupera la historia de decenas de localidades, de sus explotaciones mineras y de las personas que hicieron posible unas instalaciones que fueron símbolo de innovación e ingenio.

Muchos de estos cables forman hoy parte de un patrimonio frágil y poco conocido. Conocerlos es también conservar la memoria de una época en la que los paisajes estaban unidos por auténticos caminos suspendidos sobre las montañas.

Título: Atlas de cables mineros de Andalucía oriental y Melilla
Autor: Juan Antonio Soler Jódar
Extensión: 426 páginas con más de 800 ilustraciones (fotografías, planos, documentos, etc.)
Formato: tapa dura
Contenido: historia + características y evolución tecnológica + instalación de cables aéreos + Carlos Bahlsen y La Maquinista de Almería + catálogo de 42 líneas aéreas documentadas

Disponible a partir del 17 de julio en Amazon.

Un viaje por los cables aéreos de la minería: un nuevo libro recupera una historia casi olvidada

El próximo 17 de julio verá la luz Atlas ilustrado de cables aéreos mineros en Andalucía oriental y Melilla (1884–1966), una obra que reúne por primera vez un estudio sistemático de una de las infraestructuras más características, y al mismo tiempo más desconocidas, de la minería del sureste peninsular. A través de sus páginas, el lector descubrirá cómo estos ingenios permitieron salvar barrancos, sierras y grandes desniveles para transportar millones de toneladas de mineral desde las explotaciones hasta los ferrocarriles o los embarcaderos. Aunque se trata de un trabajo de investigación, está concebido para que pueda ser disfrutado tanto por especialistas como por cualquier persona interesada en la historia, la ingeniería o el patrimonio industrial.

El libro no se limita a catalogar instalaciones. Cada cable aéreo se estudia en su contexto histórico y tecnológico, analizando las circunstancias de su construcción, las empresas y los ingenieros que participaron en su diseño, las soluciones técnicas adoptadas y su evolución a lo largo del tiempo. El resultado es una obra que combina el rigor de la investigación con una narración accesible, permitiendo comprender no solo cómo eran estas instalaciones, sino también por qué representaron un avance decisivo para la minería de finales del siglo XIX y buena parte del XX.

Uno de sus principales valores reside en la amplitud y diversidad de las fuentes consultadas. La investigación se apoya en una extensa documentación procedente de archivos públicos y privados, prensa histórica, publicaciones técnicas nacionales e internacionales, memorias de empresas mineras, expedientes administrativos, planos originales, catálogos de fabricantes y una extraordinaria colección de fotografías históricas, muchas de ellas inéditas. Ese trabajo de documentación ha permitido identificar instalaciones prácticamente desconocidas, reconstruir trazados desaparecidos y aclarar numerosos aspectos técnicos que hasta ahora permanecían dispersos o sin estudiar.

La estructura de la obra facilita distintos niveles de lectura. Quien busque una visión general encontrará una introducción que explica el desarrollo de la tecnología de los cables aéreos, sus principales fabricantes y los sistemas constructivos empleados. A partir de ahí, el catálogo reúne cada instalación conocida en una extensa región del sureste español mediante fichas ampliamente documentadas, acompañadas de mapas, planos, fotografías históricas, esquemas y referencias documentales que convierten el libro tanto en una obra de consulta como en una referencia para investigadores, historiadores, ingenieros y aficionados al patrimonio industrial.

Con su publicación el 17 de julio, esta obra aspira a convertirse en un referente sobre la historia de los cables aéreos mineros en España y, al mismo tiempo, a contribuir a la difusión y valoración de un patrimonio tecnológico que, pese a haber desaparecido en gran medida del paisaje, sigue siendo fundamental para comprender la historia minera e industrial del sureste español. Es una invitación a descubrir un capítulo poco conocido de nuestro pasado, donde la ingeniería, la minería y el territorio se entrelazan para contar una historia tan fascinante como desconocida.

Desaparece el último castillete de Bédar: adiós al pozo P de la mina Mahoma

Con la desaparición del último castillete que permanecía en pie en Bédar, el del pozo P de la mina Mahoma, se cierra un capítulo fundamental de la historia minera del municipio. Esta estructura, que durante décadas formó parte inseparable del paisaje bedarense, no era solo un vestigio industrial, sino también un símbolo de la memoria colectiva de generaciones de mineros y de familias que vivieron vinculadas a la extracción de mineral. Su pérdida supone la desaparición de uno de los últimos testimonios visibles de un pasado que marcó profundamente la identidad de la localidad.

Resulta especialmente triste comprobar cómo, año tras año, el patrimonio histórico minero de Bédar ha ido deteriorándose o desapareciendo sin que se hayan tomado medidas suficientes para garantizar su conservación. Castilletes, galerías, cargaderos y otras infraestructuras que narraban la extraordinaria historia minera de la Sierra de Bédar han sucumbido al abandono y al paso del tiempo. Esta situación contrasta con la de otros municipios de la comarca, como Lubrín, donde se están impulsando iniciativas para recuperar y poner en valor antiguas infraestructuras mineras como parte de su patrimonio cultural y turístico. Mientras allí se trabaja para preservar estas huellas del pasado, en Bédar algunos de sus elementos más emblemáticos terminan desapareciendo por falta de actuaciones que garanticen su mantenimiento.

La desaparición del castillete del pozo P de la mina Mahoma debe servir como una llamada de atención sobre la necesidad urgente de proteger lo que aún queda de este patrimonio excepcional. Conservar estos restos no significa anclarse en el pasado, sino valorar y transmitir una herencia cultural única que forma parte de la historia de Bédar. Hoy decimos adiós al último castillete, pero también lamentamos que con él se haya perdido otra pieza irremplazable de la memoria minera de nuestro pueblo.

Duodécimo curso de campo en Bédar para los alumnos de la Université de Lorraine de Nancy / Douzième cours de terrain à Bédar pour les étudiants de l’Université de Lorraine de Nancy.

Le douzième cours de terrain des étudiants du département Sciences de la Terre de la Faculté des Sciences et Technologies de l’Université de Lorraine à Nancy s’est achevé avec succès le mardi 17 mars, après deux semaines d’activités intensives menées du 3 au 17 mars. Cette édition a permis aux étudiants de mettre en pratique leurs connaissances théoriques dans un cadre exceptionnel, tout en développant leurs compétences d’observation, d’analyse et de travail en équipe sur le terrain.

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Au cours de ce séjour, les participants ont pu réaliser de nombreux travaux géologiques et cartographiques, dans des conditions globalement favorables, malgré quelques épisodes de pluie qui n’ont heureusement pas entravé de manière significative le bon déroulement des activités prévues.

Comme lors des années précédentes, et en coordination avec le professeur M. Hibsch, l’Association des Amis du Patrimoine Minier de Bédar (APAMIBE) et l’Association des Amis d’El Argar pour la réhabilitation des sites archéologiques néolithiques, ainsi que la mairie de Bédar, ont apporté un soutien logistique précieux. Leur collaboration s’est traduite par la mise à disposition d’équipements de sécurité, de trousses de premiers secours, ainsi que des locaux municipaux (Guadalinfo), contribuant ainsi à garantir de bonnes conditions de travail et de séjour pour l’ensemble des participants.

Nous adressons nos sincères remerciements à toutes les personnes et institutions impliquées dans l’organisation de ce cours de terrain, dont l’engagement et la disponibilité ont été déterminants. Nous félicitons également les étudiants et les enseignants pour leur investissement tout au long de ces deux semaines, et nous espérons que cette expérience aura été aussi enrichissante sur le plan scientifique qu’humain.

El duodécimo curso de campo de los estudiantes del departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias y Tecnologías de la Universidad de Lorena en Nancy concluyó con éxito el martes 17 de marzo, tras dos semanas de actividades intensivas desarrolladas del 3 al 17 de marzo. Esta edición ha permitido a los estudiantes poner en práctica sus conocimientos teóricos en un entorno excepcional, al tiempo que desarrollaban sus competencias de observación, análisis y trabajo en equipo sobre el terreno.

Durante esta estancia, los participantes han podido realizar numerosos trabajos geológicos y cartográficos, en condiciones globalmente favorables, a pesar de algunos episodios de lluvia que, afortunadamente, no han dificultado de manera significativa el buen desarrollo de las actividades previstas.

Como en años anteriores, y en coordinación con el profesor M. Hibsch, la Asociación de Amigos del Patrimonio Minero de Bédar (APAMIBE) y la Asociación de Amigos de El Argar para la rehabilitación de los yacimientos arqueológicos neolíticos, así como el Ayuntamiento de Bédar, han aportado un valioso apoyo logístico. Su colaboración se ha traducido en la puesta a disposición de equipos de seguridad, botiquines de primeros auxilios, así como de locales municipales (Guadalinfo), contribuyendo así a garantizar buenas condiciones de trabajo y de estancia para todos los participantes.

Expresamos nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas e instituciones implicadas en la organización de este curso de campo, cuyo compromiso y disponibilidad han sido determinantes. Felicitamos también a los estudiantes y a los profesores por su implicación a lo largo de estas dos semanas, y esperamos que esta experiencia haya sido tan enriquecedora en el plano científico como en el humano.

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El castillico de Serena (Bédar)

Hoy continuamos con el otro castillico de Bédar, el de Serena. Olvidado durante mucho tiempo, fue redescubierto por el investigador Juan Antonio Soler en 2010, siguiendo las indicaciones del Libro de Apeo y convencido de que una población independiente en época nazarí como lo fue Serena, debía contar con su propio castillo defensivo.

Como se indica en el Libro de Apeo y Repartimiento de Serena, la «antigua fortaleza» se encontraba a un lado del gollizno del camino que seguía desde el pago de la Coca hasta el pago de la Mar. 

Una vez localizado, la abundancia de cerámica medieval en superficie y la identificación de un felus de 1474 acabaron por confirmar el hallazgo. Más tarde, se pudo documentar algunos dirhemes de plata procedentes de este castillo, posiblemente hallados en los trabajos realizados para enterrar un cable telefónico o de la luz. También aparecierón otros restos, algunos de los cuales hemos podido documentar, como por ejemplo una punta de flecha, un virote de ballesta, clavos antiguos, una contera de estilete, un viejo anillo decorado con unas líneas onduladas, etc.

Veamos, algunos de estos restos:

dinr5

Nº 1. Fracción de 1/2 dirham de ‘Alī ibn Sa’ad (Abū al-Hasan ‘Alī, conocido como Muley Hacén o Mulhacén, 1464–1485) de 0,19 gramos de plata. Medina n.º 263. Es a destacar que el recorte de este medio dirham es muy cuidadoso y parece que con la intención de conservar una parte de las leyendas religiosas.

Leyendas (las leyendas que se indican entre paréntesis están fuera del cospel por recorte):

IA (izquierda): (No dios sino) / Dios, Mahoma / enviado de Dios

IIA (derecha): (Siervo de D)ios ‘Alī / (Al-Gaih) Bīllāh / Granada

medir2

Nº 2. Medio dirham anónimo del reino nazarí de Granada de 0,73 gramos de plata, Medina n.º 266 (Vives n.º 2197) Datada entre el 1238-1492.  Presenta dos perforaciones.

En cuanto a las leyendas, este tipo de dirham llevaba únicamente leyendas religiosas, de las que en este ejemplar se pueden ver la primera línea y la segunda parcialmente (IA izquierda y IIA derecha, respectivamente, por lo que la ceca no es visible en nuestro ejemplar:

dirhem nazari

Las monedas de plata nazaríes no llevan fecha y tan solo el nombre del emir con Muḥammad I (1230–1273), después son anónimas y no vuelven a tener el nombre del sultán hasta ‘Alī ibn Sa’ad (1464–1485) y Muḥammad XIII. Es por este motivo que este tipo de dirham no es útil para estimar muy precisamente la fecha, ya que se emitieron desde 1238 hasta 1492. De los 4 medios dirham anónimos descritos en Serena, es el de mejor factura, a pesar de que la acuñación es defectuosa.

medio

Nº 3. 1/2 dirham. A diferencia de la anterior la acuñación es más descuidada y la escritura más tosca y con ceca de Almería (Medina nº. 266 d). Es de vellón de 0,78 grs. Presenta una grieta, al parecer por el intento fallido de perforarla.

Las leyendas, que se ven parcialmente, son las siguientes en IA (izquierda) y IIA (derecha):

ALMERIA

Parece que las emisiones con ceca de Almería eran de peor calidad que las de Granada. en este ejmplar se puede apreciar además parte de la grafila de otro cuño en IIA (derecha).

medir1

Nº 4. Fragmento de 1/2 dirham de plata de 0,26 gr de peso. Se pueden leer parcialmente las dos primeras líneas del texto, lo que permite su clasificación aunque la ceca no es visible. Presenta una única perforación que ha agrietado la pieza.

dir4

Nº 5. Fragmento de 1/2 dirham de vellón de 0,73 gr de peso de acuñación descuidada, con escritura tosca y con ceca de Almería, del mismo tipo que la nº. 3 pero más tosca. Presenta igualmente una perforación que parece haber sido hecha con un estilete.

cuarto1(1)

N.º 6. 1/4 de dirham de plata de 0,38 gramos del reino nazarí de Granada (Medina n.º 269). Son tres los ejemplares de este tipo y de los tres éste es el que presenta una escritura menos tosca y una mejor acuñación a pesar de lo irregular del cospel. Es la única que no está perforada. Se trata del tipo «almohade» o «rombo» con la datación entre 1238-1492.

Las leyendas son como siguen:

c

La ceca se encuentra en las esquinas que delimita el rombo, se trata también de monedas anónimas sin fecha.

medir3

N.º 7. 1/4 de dirham de vellón de 0,38 gramos del reino nazarí de Granada tipo rombo (Medina n.º 269). La escritura es tosca si se compara con la anterior (aunque lleva las mismas leyendas) y la plata es de menos calidad, pues contiene cobre (vellón.) Presenta dos perforaciones, lo que es remarcable para una moneda tan pequeña.

cuarto2

N.º 8. Fragmento de 1/4 de dirham de vellón del que no disponemos del peso. Por el tamaño se trata con toda seguridad de un 1/4 de dirham tipo rombo (Medina n.º 269).

almoh

N.º 9. Esta  pieza es una de las más sorprendentes de todo el conjunto. Se trata de un dirham incompleto almohade de plata de Abd al Mu’min ben Alī de 0,24 gramos de peso. Está muy deteriorado y sus leyendas casi ilegibles. Presenta una perforación única (es posible que otra perforación sea la causante de la parte faltante pues no presenta las marcas de corte típicas de los fragmentos.) 

Las pocas leyendas y orlas restantes muestran una orla cuadrada dentro de una circular. Las únicas leyendas visibles se encuentran en IIA (derecha), lo que permite identificarla como una Vives nº 196 a nombre de  Abd al Mu’min ben Alī pero atribuida a Idris I (1227-1232). Los nazaríes utilizaron las monedas existentes a su llegada al poder, aunque inmediatamente empezaron a acuñar las suyas propias, sustitutendo paulatinamiente. De hecho, el sistema nazarí siguió el patrón almohade en sus emisiones.

felus

N.º 10.  Se trata de una moneda muy diferente al resto, ya que se trata de una emisión en bronce de 1,34 gr. Se trata de un felus de cobre del reino nazarí de Granada, Medina n.º 272 y atribuido a ‘Alī ibn Sa’ad (Muley Hacén.)

Solo son legibles parcialmente las leyendas por uno de sus lados. El interés de estos felus es que solía indicarse la fecha, y afortunadamente las leyenas legibles de este ejemplar nos indican la misma:

f

Se trata del año 1474 (897 de la Hégira), catorce años antes de la entrega de las plazas de Mojácar y Vera al rey Don Fernado, lo que aconteció en julio de 1488, tras lo cual todas las alquerías de la zona se entregaron, entre ellas la de Serena, representada por Almaf Canif. Tras su entrega, todas las fortalezas fueron derribadas excepto las de Vera y Mojácar, para evitar que fueran utilizadas en caso de insurrección.

Este grupo de monedas documentadas nos permite llegar a algunas conclusiones sobre el mismo castillo. Nos encontramos con un muy limitado número de monedas, lo que parece ser solo una parte de un acúmulo de monedas de época nazarí que pudo haberse ocultado poco antes de la entrega de Serena a Fernando el Católico en 1488. La presencia de un fragmento de dirham del sultán Abū al-Hasan ‘Alī, además de un felus de 1474 que con toda evidencia formaba parte del conjunto, parecen indicar que el ocultamiento se produjo poco antes de este hecho histórico, entre 1474 y 1488, seguramente como consecuencia del miedo ante la llegada de las huestes cristianas. La mayor parte se compone de monedas anónimas y sin fecha de las cecas de Granada y Almería, varias fragmentadas y casi todas con diferentes perforaciones. La presencia de una moneda atribuible a la época almohade puede resultar extraña, pero según se ha comentado en alguna ocasión, parece que hubo acuñaciones almohades con un período de circulación muy prolongado e incluso algunos tipos almohades que continuaron acuñándose por los nazaríes, según el historiador Ibn Jatib, que las describe entre las que circulaban en su tiempo.

Para acabar, veremos otros de los restos que hemos podido documentar:

 Dos anillos de bronce que parecen representar ojos (un elemento de buena suerte) y uno de plata con líneas onduladas.

Esta contera de espada atestigua la función primordialmente militar de esta estructura.

Fragmentos de cerámica esgrafiada al manganeso procedentes de Bédar de origen probable nazarí. A la izquierda encontramos un interesante fragmento procedente del castillico de Serena en el que se aprecia lo que parece un índalo, seguramente algún tipo de decoración que aparenta una forma antropomorfa y que recuerda vivamente a otro fragmento hallado en Bédar (derecha), cercano a la fuente, con una figura similar.

El castillico de los moros de Bédar

Hace poco nos hicimos eco de los trabajos arqueológicos que se llevan a cabo en el cerro del Espíritu Santo, en Vera, promovidos por su ayuntamiento. Pero no son los únicos, trabajos similares se llevan también a cabo en Mojácar y Antas, y un poco más lejos en Huércal-Overa y Macael. Parece que la comarca se despierta tras muchos años ignorando su patrimonio y que empieza a darse cuenta de su potencial turístico, con campañas de excavación, exposiciones e incluso museos, que van a dinamizar y diversificar la oferta turística.

No nos hacemos ilusiones con respecto a Bédar. Aunque no tenemos nada que envidiar al resto en cuanto a patrimonio arqueológico, es un pueblo demasiado pequeño para proyectos tan ambiciosos. A pesar de todo, sí que creemos que hay actuaciones que podrían llevarse a cabo si hubiera voluntad política y apoyo de los vecinos, es por eso que iniciamos un pequeño recorrido por nuestras joyas patrimoniales más prominentes y, cómo no, empezamos por nuestro castillico de los moros.

Bédar y Serena formaron parte de la frontera del reino de Granada durante los siglos XIV y XV. Fue durante el reinado del rey de Granada, Muhammad V que se construyeron y repararon la mayor parte de las fortalezas de la frontera. Cada núcleo de población, por pequeño que fuese, debía disponer por lo menos de una torre de refugio para la población. Una serie de atalayas vigilaban la posible llegada de tropas enemigas. Sin duda fueron tiempos difíciles, los ataques cristianos se cebaban especialmente sobre las poblaciones de la frontera. Se sabe que en 1436 las tropas murcianas ocuparon varias plazas nazaritas, entre ellas Bédar. Pero no Serena. Bédar fue recuperada por las tropas nazaritas entre 1446 y 1447, bajo el reinado de Muhammad X «El Cojo».

El de Bédar es un castillo roquero, un Hisn, según Leví Provençal, o castillos ubicados en lugares elevados con accesos difíciles. Este castillo se remonta más allá de la época nazarita, desconociéndose cuándo se construyó, aunque los restos allí documentados nos hacen pensar que puede ser mucho más antiguo de lo que se podría suponer. Hace ya unos años, un arquitecto técnico de la Universidad de Granada, Mariano Martín García, tuvo a bien visitar este castillo, cuyo resultado fue la descripción que realiza de estas ruinas en su artículo «Notas para el estudio de la arquitectura militar en la zona de la Axarquía almeriense (siglos VIII al XVIII)(2)» aparecido en la revista Axarquía n º 3 del verano de 1998, pp. 67-68. En este interesante artículo, además de una pormenorizada descripción, el autor nos refiere la dificultad de acceso y el estado de abandono en que se encuentran las ruinas, algo que, desgraciadamente, no ha cambiado en 2025.

El aljibe del Castillo de Bédar es rectangular con unas dimensiones aproximadas de 3,5 x 2 m. y al parecer estaba cubierto con una bóveda de mampostería (piedra sin labrar unida con mortero de cal), sus paredes de hormigón de cal evitaba que se filtrara el agua. La parte de la meseta situada al norte-noroeste está repleta de abundantes restos de muros de mampostería en hiladas, vestigios de edificaciones, pero es en la parte sur-suroeste donde se pueden observar todavía algunos muros que se mantienen en pie, así como también algún fragmento de muro en la entrada por el este, los restos de las torres que defendían el acceso.

Finalmente, Vera capituló en 1488 ante el rey don Fernando, y tras Vera hicieron lo mismo todas las villas y alquerías de la zona. El Macarche, por Bédar y Almaf Canif por Serena, se entregaron al rey Don Fernando. Tras la conquista, las fortalezas de Bédar y Serena fueron derribadas para evitar que fueran utilizadas en caso de sublevación de la población mudéjar. Ahí acaba la historia conocida de estas fortalezas: el castillo de Bédar no fue tomado ni destruido al asalto, fue, simplemente, derribado.

Hoy no existe ningún acceso, por lo que llegar hasta él supone un empinado ascenso campo a través. En su cima aún se ven algunos lienzos de la muralla y el aljibe, además de poder disfrutar de una vista espectacular de todo el golfo de Vera. La creación de una ruta segura, así como la segurización del acceso y del propio castillo, podrían ser acciones realizables y que supondrían un incremento de la oferta turística.

Nunca se ha realizado un estudio arqueológico en este castillo, al menos que nos conste. Los hallazgos ocasionales documentados que sabemos con seguridad que proceden de este castillo son pocos, pero muy significativos. Se conoce también el hallazgo de tres monedas de época musulmana procedentes del castillico: un felus de cobre nesjí sin ceca, un dirhem anónimo almohade con ceca de Málaga y un octavo de dirham nazarí con ceca de Granada que se guardan en colecciones privadas, aunque solo hemos podido documentar una:

Pequeñas pinzas dentadas utilizadas para pequeñas intervenciones en la piel.

Un octavo de dirhem nazarí (9 x 8,5 mm y 0,2 g de peso) con ceca de Granada. Es el único hallazgo monetario de época hispanomusulmana procedente de este castillo que hemos podido documentar.

Amuleto monetiforme realizado a molde en plomo, en relieve y por ambas caras. En una de sus caras se aprecia una inscripción, la sura CXII del Corán, un resumen del credo islámico en el que se hace mención a la unicidad de Dios, una fórmula muy utilizada también en monedas y en la arquitectura. Vendría a decir: «Di: Él es Dios Único, Dios Eterno, no engendró ni fue engendrado, y no hay otro semejante a Él».  Por el otro costado presenta una estrella de seis puntas, una hexalfa o sello de Salomón. Se utiliza para protegerse del mal de ojo, sobre todo si está rodeada por un círculo. Este tipo de amuleto se suele datar en función del tipo de escritura cúfica utilizad, por lo que podría corresponderse al siglo XI, y en todo caso, anterior a la época de la que datan la mayoría de restos conocidos hasta ahora de este castillo. las fotografías de este amuleto se expusieron en la exposición «La protección contra el mal en la historia» que se llevó a cabo en el castillo de Chipiona en 2019, tal y como se aprecia en la fotografía inferior:

Fragmento de cerámica al manganeso del castilllo de Bédar, probablemente de origen nazarí. Está pintado y delimitado por gruesas líneas, se aprecia parte de, probablemente, la palabra «AL-GHIBTA», o lo que es lo mismo «la dicha».

Ponderal de plomo, con las siguientes medidas y peso: 14,98 gramos de peso, 21-23 mm de diámetro y un grosor de unos 3-4 mm.  El estudio de los ponderales ligados al mundo ibérico parece indicar un sistema predominantemente basado en la dracma griega, de 8,6 gr. en el siglo IV a. C; otro en una unidad de 7,2 gr. durante el s. III a. C, y  una época final en la que se basaría en los 7 gr. o incluso menores. El ponderal del castillo de Bédar, de casi 15 gramos de peso, correspondería perfectamente a un múltiplo de las unidades que se mencionan, lo que deja un interrogante sobre el origen de este yacimiento.

Para más información:

Las rutas de senderismo de Bédar (Almería): Circuito urbano y ruta del agua