Pleno ordinario 25 de septiembre

Adjunto el orden del día del pleno ordinario del día 25 de este mes. Si alguien está interesado, que sepa que puede ir al mismo para presenciar la sesión.

Día: 25 de septiembre.
Hora: 20:00
Lugar: salón de plenos del Ayuntamiento de Bédar

Orden del día:

1.- Aprobación, si procede, del acta anterior.
2.- Toma de posesión nuevo concejal Sr. Soler Jódar.
3.- Cuenta general 2012.
4.- Fiestas locales 2014.
5.- Protección de la calidad del cielo nocturno frente a la contaminación lumínica.
6.- Contencioso-administrativo 2585/2008 contra la aprobación del estudio detalle de la UE-P1.
7.- Modificación estatutos de Galasa.
8.- Mociones de urgencia.
9.- Ruegos y preguntas.

Fiestas en honor a la Virgen de la Cabeza

Deben estar al caer las fiestas patronales, con el tradicional acto de moros y cristianos. Suelen celebrarse enre el 23 y el 25, aunque todavía no he visto el cartel.

A la espera de conocer el cartel de este año y la programación de fiestas, aprovecho para colgar algunos de los más antiguos. Cierto que eran más simples y sin tanta publicidad, pero no dejan de tener su encanto. En vez de coro rociero entonces era el coro de la Sección Femenina, cucañas, fuegos japoneses… el concierto en la plaza del Caudillo, reparto de pan a los más necesitados…

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La estatua de la plaza de San Gregorio

Hay muchas cosas de las que este Ayuntamiento ha hecho que no me han parecido bien y así lo he denunciado en cuanto he tenido conocimiento. En general considero que han seguido, y siguen, un camino equivocado que no asegura el futuro al pueblo. Pero cuando se hace algo bien no tengo ningún problema en decirlo también.

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En septiembre de 2005 el alcalde, Ángel Collado, inauguraba el monumento al minero, ubicado en la plaza de San Gregorio. Una vez instalada la estatua en la plaza se escuchó alguna crítica sobre el tamaño de la estatua, pero todo casi todo el mundo estuvo de acuerdo en que un homenaje a los mineros era algo más que justo.

Tampoco hay que equivocarse. No se pretendía con esta estatua recordar la historia minera ni lo que ésta ha influido en el devenir de Bédar. Es más bien un recuerdo al esfuerzo y sufrimiento del minero.

Hace ya tiempo que un buen amigo me recordaba la diferencia que en general ha existido entre los mineros andaluces y los asturianos respecto a su postura ante la mina. En las peligrosas minas de carbón del norte, a pesar del peligro y de que la muerte siempre está al acecho de muchas formas distintas, el minero entiende la mina como un medio de vida y un motivo de orgullo profesional. Esta tonada que cantaban expresa muy bien esta forma de ver la vida:

Los mineros del Fondón
todos gastamos boína
con un letreru que diz
todo sale de la mina

El minero andaluz, en cambio, solo veía únicamente el trabajo minero como fuente de sufrimiento y muerte, algo que olvidar. Este es el motivo principal de lo que podemos atribuir el origen de la «minafobia» que sufren muchos en Bédar y de la que, tanto el actual alcalde como su predecesor, siempre han hecho gala en público.

Es por eso que este homenaje se ha de enmarcar más en este contexto de reconocimiento al sufrimiento del minero. Pero sea cual sea el motivo, el homenaje era más que merecido. Yo, personalmente, lo veo más desde un punto de vista más «asturiano», podría decirse. Prefiero recordar a mi abuelo y mi bisabuelo (que sufrió un grave accidente en la mina) como personas orgullosas y trabajadoras que se enfrentaron a los peligros de la mina para poder alimentar a sus familias. De un modo o de otro, la mina ha influido decisivamente en la Bédar que hoy conocemos.

A la inauguración de la estatua fueron invitados todos los supervivientes de la plantilla de trabajadores de Hierros de Garrucha, los últimos mineros. Fue muy emotivo para mí por motivos personales y en general por el significado del acto en sí. Tengo que decir que el Alcalde, Ángel Collado, se comportó en todo momento como todo un caballero con mi abuelo, que entonces era el de mayor edad del pueblo a sus 95 años y que aparece en el centro del grupo. En un bonito acto, se le entregó a cada uno un recuerdo. Entre otros podemos ver a Diego Rubio y a Antonio Imbernón (a la derecha de la foto), culpable en gran parte de mi afición a la historia minera de Bédar.

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Tristemente, y como siempre por motivos de trabajo, no puede estar presente. Pero sí que estuvieron mis familiares, que me transmitieron con todo lujo de detalles lo que allí aconteció. No es necesario que explique lo importante que fue tanto para mi abuelo como para todos nosotros. Es por eso que quiero dar las gracias públicamente tanto a Ángel Collado como a todos los que planearon y participaron en dicho acto.

No-maravilla nº 1: Las pinturas de la Balsa Alta

Acabamos esta relación de maravillas alternativas o «no-maravillas» con uno de los restos arqueológicos más importantes encontrados en Bédar.

Es muy poco lo que se sabe de la historia de Bédar durante la dominación musulmana y los orígenes mismos del pueblo. Las primeras referencias a Bédar y Serena son durante la época del reino de Granada, como pueblos pertenecientes a la cora de Bayyana (Almería). El aprovechamiento racional del escaso agua mediante las tandas arábigas permitía una huerta productiva y el cultivo del moral para la cría del gusano de la seda. Al estar ubicadas ambas poblaciones en la frontera con los reinos cristianos(siglos XIII y XIV), se consideraba que el castillo de Bédar podría ser uno de los construidos (o reparados) durante el reinado de Muhammad V. En la frontera, cada núcleo de población debía contar con una fortaleza o al menos una torre de refugio.

Con respecto a épocas anteriores, se maneja como hipótesis más plausible la de la creación del pueblo a partir de población mozárabe que se estableció en la sierra durante los primeros y convulsos siglos tras la conquista musulmana.

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Esta población debió persistir hasta la llegada del rey Alfonso I el Batallador en el año 1125, que se llevó a numerosas familias de mozárabes de la zona para repoblar el valle del Ebro. Los que quedaron fueron expulsados en represalia por los almorávides en dos sacas en 1127 y 1138. Parece ser que el territorio fue repoblado con musulmanes (beréberes) que, se supone, fueron los que crearon el sistema de aprovechamiento del agua tal y como nos ha llegado hasta ahora y que permitió que tanto Bédar como Serena fueran pueblos prósperos durante la época del reino de Granada.

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No disponíamos, sin embargo, de ninguna referencia o resto conocido de la época anterior al periodo del reino de Granada. Al menos hasta que se «redescubrieron» las pinturas de la antigua balsa de los moros.

Recuerdo el estupor que me produjo ver por primera vez esas pinturas. Parece mentira que no las hubiera visto antes, pero la vegetación selvática que crecía en la balsa era impenetrable. Sin embargo, en Bédar ya se conocía la presencia de pinturas en esta balsa cuando la maleza todavía no la había invadido, solo que nadie se había preocupado en estudiarlas, la historia de siempre.

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Los resultados del estudio arqueológico preliminar fueron muy interesantes. Por el tipo de dibujos, caligrafía, etc, fue datado entre los siglos XI y XII, en lo que pudo ser un pabellón de caza o recreo asociado a la fortaleza. Las implicaciones son más que interesantes. En primer lugar puede que el castillo ya existiera antes de la época de los reyes nazaritas. En segundo lugar, un trabajo como éste no corresponde a un pequeño poblado de agricultores, había alguien lo suficientemente importante como para permitirse la caza de grandes piezas y tener un pabellón de caza (o de recreo) con tan impresionante decoración. En tercer lugar, no hay que olvidar que se trata de una antigua balsa de riego.

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No sé de otras balsas de riego decoradas de esta manera en ningún sitio, aunque la decoración pudo ser posterior tras quedar la balsa en desuso y reutilizada con otros fines. Es en este punto donde creo interesante echar mano de la tradición oral de Bédar. ¿Qué se cuenta en Bédar sobre esta balsa? Pues bien, según cuentan, esta balsa de «los moros» se utilizó efectivamente como lo que parece que era: una balsa de riego. Como quiera que la cantidad de agua no era mucha, la balsa era más bien pequeña y baja, suficiente para el poco caudal. El caso es que tras practicarse una cimbra, el caudal de agua aumentó mucho y pronto la balsa se hizo pequeña, por lo que se tuvo que construir otra muy cerca, la actual Balsa Alta, de más capacidad, quedando la anterior sin uso.

pint5Esta fotografía ha sido tratada para resaltar las pinturas sobre el fondo de la balsa, correspondiente al fragmento situado más a la derecha, el más misterioso. Se puede apreciar un friso superior de triángulos, una cinta con caligrafía en el medio y una figura antropomorfa en la parte inferior que parece recibir en la mano algo procedente de la de arriba. Partiendo de la base que no soy experto (ni mucho menos), yo diría que lo que pone en la cinta del medio, de izquierda a derecha en letras cúficas es «Alá» seguido de «dios».

Como era de esperar, nadie sabe ubicar exactamente esta historia en el tiempo. Aunque parece difícil que una tradición oral de este tipo haya pervivido desde el siglo XI-XII, sobretodo teniendo en cuenta la expulsión de la población morisca originaria que tuvo lugar posteriormente. ¿Es efectivamente una balsa de riego decorada o una reutilización posterior como pabellón de caza? Sólo un estudio arqueológico nos sacará de dudas. Eso sí, primero hay que restaurar y proteger los restos, pues parte de las inscripciones y dibujos están cubiertos por una capa de carbonato.

No quiero extenderme más sobre el tema, ya he dedicado otros post y sin dificultades se puede encontrar información en internet sobre el tema. Lo triste es que casi la única información que hay disponible procede precisamente de lo que yo he subido a la red. Mis dibujos y las fotografías que Gonzalo Leal ha hecho del mural son las que se repiten una y otra vez en las diferentes páginas web que hablan sobre estos restos. No debería ser así.

Por méritos propios y según mi parecer, ésta es la no-maravilla nº 1. No puede dejarse abanadonada como está, se ha de proteger debidamente y hay que buscar la forma de financiar los 54.000 euros en los que está estimada su restauración. En esto no valen excusas, no quiero recordar el sinfín de subvenciones y dinero gastado en muchas otras cosas desde que se descubrieron estas pinturas, y visto lo que se ha gastado y en qué, los 54.000 euros me parecen más bien poco. En esto, como en otras muchas cosas, se ha visto la dejadez y falta de preocupación por parte del Ayuntamiento.

Las posibilidades de uso turístico de estos restos son inmensas. En cualquier otro lugar hace ya tiempo que se hubieran restaurado y habilitado para su visita, con mucho menos han montado un museo y un centro de interpretación. Pero no en Bédar. Como prueba de lo que se puede hacer a nivel promocional, hace ya tiempo que utilizamos como icono para nuestro grupo Bédar Sostenible, la figura del perro que aparece en el mural. El dibujo fue realizado por el diseñador gráfico Manu Gallardo, que también realizó el diseño de una camiseta promocional de Bédar. En ella se incluyen los símbolos que definen Bédar: la arqueología de época musulmana (el perro y los frisos de triángulos de las pinturas de la Basalta); los árboles representando a la naturaleza; las ruedas de tren como representación del importante patrimonio arqueológico-industrial, y finalmente las líneas onduladas en referencia algo tan importante en Bédar como es el agua.

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http://www.manugallardoflores.com/2012/07/la-camiseta-de-bedar.html

Es el tipo de iniciativas pro-turismo que debería promocionar el ayuntamiento y no unos particulares.

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Para acabar, aprovecho este post para mostrar un aporte de uno de los lectores de este blog. Se trata de una moneda encontrada en Bédar hace tiempo y sabemos, según nos cuenta esta persona, que fue hallada en Bédar, aunque no sabe la localización exacta. Se trata de una única moneda de plata, que represento por ambos lados (creo que en la posición de lectura correcta). Si alguien entiende de numismática y nos quiere ayudar, estaremos encantados.

No-maravilla nº 2: Arquitectura y naturaleza de Bedar

He de suponer que la «maravilla» conocida como «rincones de Bédar» hace referencia a esos lugares tan pintorescos que se pueden encontrar por casi todo el pueblo. Es un nombre que no hace justicia ni abarca por completo esta maravilla, por lo que he de mencionar en el número 2 de las no-maravillas a la arquitectura y naturaleza de Bédar

Y como es algo que se vende solo, como quien dice, me apoyaré en diversas fotografías, que creo que han de expresar mejor lo que quiero mostrar que miles de explicaciones.

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A pesar de los esfuerzos de la política del ladrillo llevada a cabo en la última década (llamada por algunos «progreso»), no se ha conseguido arruinar la naturaleza de Bédar. Aunque si no llega a ser por la crisis de la construcción, no se sabe que hubiera pasado.

La permisividad del gobierno municipal ha permitido la aparición en el pueblo de ciertos edificios que rompen totalmente con el estilo típico del pueblo. Ni que decir tiene que la aparición anárquica de casas por toda la sierra es uno de los mayores atentados contra la naturaleza de Bédar.

A esto le hemos de añadir el abandono progresivo de la agricultura tradicional. Los bancales ya no se limpian lo que se deberían y no siempre se reparan los «caballones» de piedra cuando caen.

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Pero es patente la arquitectura y distribución típica de un pueblo morisco de Bédar y Serena, y las tandas arábigas y la huerta aterrazada tradicional todavía persisten. Resistieron a más de 100 años de minería intensiva y parece que también sobrevivirán a más de 20 años de políticas municipales mediocres a base de ladrillo y subvenciones mal administradas.

No critico por criticar, sé muy bien de lo que hablo. Como miembro de la oposición durante varios años he podido comprobar en mis carnes como el actual equipo de gobierno municipal y sus predecesores utilizaba su mayoría en el ayuntamiento para echar atrás, una tras otra, todas las propuestas que se hacían. Ni proyecto para un museo en la mina, ni proyectos para recuperar el paisaje agrícola mediante agricultura ecológica y sostenible, ni para poner en funcionamiento la casa de cria de la tortuga mora, ni colaboraciones para traer estudiantes de geología de universidades extranjeras, ni merecidos homenajes a personajes muy queridos en el pueblo… ya perdí la cuenta.

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Todavía es un auténtico placer pasearse por las calles y callejuelas de Bédar, que suben, bajan y se cruzan entre ellas en un dibujo caprichoso, trasportándote a otros tiempos. A ésto se ha dado en llamar la «ruta urbana de Bédar», una forma técnica de denominar un siempre relajante paseo por las calles de Bédar, que no se puede subordinar a ruta alguna. Para culminar este paseo, nada mejor que una pequeña ruta del «agua» para visitar algunos de los pagos de regadío más característicos de la sierra, en una ruta corta y fácil de realizar, pero intensa para los sentidos.

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Y que decir de la naturaleza que encierra la sierra. Ahí tenemos esa joya que es nuestra Testudo graeca, la «tortuga mora» que todavía es posible ver en su medio natural. Estando yo en la oposición he llegado a oir insensateces como que en el Pinar de Bédar no hay tortugas, siendo uno de los lugares donde más tortugas moras he visto en mis salidas por el campo, incluso en medio de los megalomaníacos movimientos de tierra y desmontes que allí se han efectuado. Nunca llegaremos a saber cómo ha afectado el desastroso plan urbanístico del Pinar al ecosistema de estos animalitos. Pero son testarudos (nunca mejor dicho) y ahí siguen.

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La única ruta, más o menos importante, llamada de la «minería», no solo permite pasear por la historia minera del pueblo. Además permite visitar algunos de los parajes naturales más emblemáticos de Bédar. Entre ellos la reconocida «maravilla» que es el barranco Baeza. Es posible incluso cruzarse con tortugas, lagartos ocelados, sapos corredores… o ver las recientemente reintroducidas cabras montesas por los cerros.

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Pendiente quedan muchas acciones para permitir que todas estas maravillas, y no-maravillas, sean conocidas y puedan ser visitadas por los turistas. Bédar, en su posición privilegiada, ofrece lo que ya Mojácar ni otros pueblos de la costa pueden ofrecer. El turismo masificado que busca sol y playa convive en una, para mí al menos, horrorosa destrucción de la costa a base de mega-urbanizaciones, simple alojamiento para el turista que busca el mar.

Bédar, sin embargo, es una base perfecta para ese mismo turista que busca el mar. Ofrece además muchas alternativas para los que buscan además rutas para andar por la naturaleza, rutas para practicar ciclismo, conocer la historia y patrimonio arqueológico del lugar, o simplemente descansar y olvidarse de todo.

Pero esto no llegará a ser así hasta que los que se suponen que han de gestionar el municipio no se den cuenta que el turismo «de segunda residencia» ha fracasado, que los beneficios que ha dado este turismo de ladrillo no se ha invertido en el pueblo y que esto es, a la larga, insostenible y tiene pinta de acabar muy mal.

Solo tienen que hacer, pero en serio, lo que prometieron en las últimas elecciones: convertir a Bédar en una villa eco-turística, crear más rutas, promocionar el turismo, construir un museo en una mina, etc… ¿a qué esperan?

No-maravilla nº 3: La mezquita de Serena

Vamos a por la no-maravilla nº 3, la mezquita de Serena.

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La Consejería de Cultura, en el BOJA de 6 de Marzo de 2012 declaraba BIC (Bien de Interés Cultural) la mezquita de Serena. Unos especialistas de la Junta vinieron a estudiarla y consideraron que merecía este reconocimiento. Veamos lo que indicaron:

La Ermita de Serena, edificio originariamente construido para albergar una mezquita, presenta una inusitada dimensión espacial para su tipología, y fue adaptado al culto cristiano como ermita tras la conquista cristiana de Bédar, manteniendo dicho uso religioso hasta la construcción, a fines del siglo XVII, de la iglesia parroquial de la localidad. Posteriormente, el edificio albergó una almazara, careciendo actualmente de uso debido a su mal estado de conservación, aunque permanece en la memoria colectiva de la población como un lugar de interés, con abundantes significados, y apreciado hito identificativo del territorio y de la ordenación urbano-espacial. Constituye un importante testigo documental del devenir histórico del municipio y de su identidad, así como una muestra paradigmática de la arquitectura vernácula adaptada al medio.

La antigua mezquita y posterior Ermita de Serena, situada en una pedanía de Bédar en plena falda de la sierra de Los Filabres, es testigo relevante de los turbulentos acontecimientos producidos tras la conquista entre la población cristiana y morisca.

A partir de finales del siglo XVII y hasta mediados del siglo XX la ermita se adaptó para reconvertirse en almazara, pudiéndose apreciar actualmente elementos constructivos y maquinaria que revelan sus distintos usos históricos.

El edificio integra valores de arquitectura vernácula popular con otros de carácter artístico, así como elementos que ponen de manifiesto su evolución y adaptación de espacio religioso a molino de aceite o almazara.

La construcción en mampostería y ladrillo le proporciona un aspecto de solidez considerable, pues los alzados carecen de revestimiento. El edificio presenta una fachada principal que claramente desvela su morfología de ermita, con una entrada dispuesta con un arco de medio punto y alfiz de ladrillo. Los macizos predominan y son mínimos los huecos o vanos, especialmente en el exterior, hallándose uno solo en la fachada izquierda.

La planta es rectangular, de una sola nave con tres tramos diferenciados por dos arcos de medio punto con aberturas en sendos lados, que dan paso a la parte posterior del inmueble, también rectangular y más pequeña, donde se instalaron los trojes o atroces (como los denomina la población local) para el almacenamiento de la aceituna. En lo que fue el altar, se encuentran las tres muelas cónicas del rulo del molino de sangre, descansando sobre la solera. Los restos de la cubierta son de teja árabe, apreciable únicamente en los extremos de la estancia central y en parte de las laterales, que presentan una cubrición posterior y a una cota inferior. El cese de la actividad productiva y cierre del edificio supondrá un acusado deterioro del mismo.

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La delimitación del Bien comprende la integridad del inmueble, el edificio completo, ya que se ha mantenido en la unidad del mismo como antigua ermita y posterior almazara. El bien queda delimitado mediante un área poligonal, siendo sus lados los límites de la misma y teniendo como vértices las coordenadas UTM que constan en el expediente de protección. La parcela completa afectada es la 05 de la manzana 99501.

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La mezquita fue declarada como BIC hace relativamente muy poco tiempo. Ya he hablado mucho sobre esto, pero no está de más ir refrescando de vez en cuando lo que pasó con este edificio histórico, pues es el fiel reflejo de la «política» que el Ayuntamiento de Bédar lleva practicando en cuanto a la gestión y protección del patrimonio histórico se refiere.

La iniciativa para el reconocimiento como BIC de la mezquita no fue a instancias del ayuntamiento, como hubiera sido lo normal. Todo empezó realmente en 2009, y todo fue por culpa de un cartel de venta. Esto no quiere decir que antes no se hubiera reclamado con insistencia su reconocimiento y protección. Ya en mi etapa de concejal de Levante Sostenible lo solicitamos por escrito, pero como pasó con otras muchas propuestas que hicimos, cayó en saco roto. Ni se molestaron en contestar.

Pero lo que no pudo el legítimo ejercicio de una oposición democrática lo pudo un simple cartel… triste ejemplo de la nula utilidad actual de muchas estructuras de gobierno municipales. Para lo que sirven los plenos en Bédar, más vale que se utilizara el tiempo y el esfuerzo en otra cosa.

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El caso es que vi el cartel. y lo denuncié en este mismo blog. Una vez puestas las fotografías en internet, no tardó mucho la prensa en hacerse eco de este hecho y, por fin, el alcalde tuvo que dar explicaciones.

Veamos lo que se dijo entonces, no tiene desperdicio. Esto es lo que se publicó en «La voz de Almería»:

En Serena, un vergel con fuente cristalina en las primeras estribaciones de la sierra de Bédar, apenas quedan unas cuantas casas rurales y no llegan a 40 vecinos. No hay médico, no hay maestros, no hay niños y se hace difícil imaginar que no se convierta en un nuevo pueblo fantasma dentro de una o dos décadas.

El alcalde de la matriz, Bédar, Ángel Collado, señala que el edificio es propiedad privada desde hace varios siglos, aunque está inventariado en el catálogo del Patrimonio Histórico Andaluz como ‘ermita de la cuenca de Vera’. «Creemos, por tanto, que tiene protección», expresa Collado.

El Ayuntamiento ha pedido precio a los propietarios quienes le han ofrecido este antiguo lugar de culto por 150.000 euros, una cifra a la que el modesto Consistorio no puede llegar, según su alcalde.

Collado asegura que ha realizado una oferta a los dueños para obtener la propiedad de la mezquita, convertida después en ermita cristiana, a cambio de una permuta de suelo urbano, pero sin éxito.

Los propietarios presentaron un proyecto para construir varias viviendas en el histórico inmueble, pero la Consejería de Cultura emitió informe negativo por su grado de protección. «Sólo es viable rehabilitar el inmueble con unas determinadas condiciones y respetando algunos elementos arquitectónicos» indica Collado. Mientras tanto, la vieja mezquita de Serena, un antiguo emporio minero, se deteriora poco a poco. Parte de la techumbre original se ha derrumbado y el resto de la estructura sufre los reveses del paso del tiempo sin ninguna actuación que palie los daños. El primer edil considera que con 30.000 euros sería viable su rehabilitación.

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Finalmente la vergonzosa noticia de la venta de una mezquita nazarí debió llegar a altas esferas, porque en 2011 la Junta iniciaba el procedimiento para declararla BIC, lo que finalmente se llevó a cabo en marzo del año pasado.

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Y con todo esto ¿que pasa actualmente con la mezquita? Pues allí sigue, desmoronándose poco a poco, todavía con su vieja prensa de aceite y el antiguo molino. Se puede ver, por fotografías antiguas, el claro deterioro del inmueble, nuevos segmentos de la pared se caen año a año por falta de cuidados. 30.000 euros me parece muy poco visto lo mucho que se ha gastado en otros «proyectos» de dudosa utilidad hasta el momento. Tampoco confío mucho en la capacidad de negociación que desde el Ayuntamiento se puede tener con los propietarios, por falta de interés, básicamente.

La puntilla que le faltaba ya es que ni siquiera se considere una maravilla del pueblo. Aunque tampoco es de extrañar, visto que el otro elemento BIC de Bédar, el castillo, tampoco lo es.

No-maravilla nº 4: El Pinar de Bédar

Mucho he hablado ya de El Pinar y mucho podría hablar todavía. Creo que es más que justo que se considere como no-maravilla porque se trata de la zona más antigua en cuanto a minería se refiere y por su importante papel en la historia del pueblo.

De hecho, es más que probable de que antes de que Bédar fuera Bédar, ya había minería en el Pinar. Recuerdo cuando empecé a interesarme seriamente en esas minas, fue por el año 2000. Nada que ver con el Pinar de ahora. Lo que yo me encontré fue un montón de barrancos de nombres olvidados y trabajos mineros y ruinas de nombres que nadie recordaba. Estaba la mina «Reforma», la «chimenea», «Las minas de la Gamberra», los «lavaderos» y diversas historias sobre viejas minas de plomo y plata. Poco más.

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En su momento, la conocida como «Chimenea» pasó a ser la Fundición Carmen de Bédar. Fue construida en 1845 y el estado de conservación es realmente muy bueno. Además de las características típicas de este tipo de instalaciones históricas, posee una serie de características que la hacen peculiar y única. Integra una mina y lavaderos de mineral, además de poseer el récord de tener la galería de condensación más diminuta de todas las fundiciones almerienses (podían medir kilómetros). Después de mucho luchar para dar a conocer la importancia de los restos de esta fundición de plomo centenaria, el ayuntamiento ha reconocido ya por escrito el valor de estas ruinas, reconocido por fin como elemento importante del patrimonio industrial de Almería. Al menos tenemos la seguridad de que las ruinas no serán derribadas y sustituidas por unos modernos apartamentos. Pero a pesar de haber pedido en reiteradas ocasiones que se limpien las ruinas y se apuntale la chimenea para evitar que se caiga (presenta grietas muy preocupantes), el ayuntamiento se lava las manos y delega toda la responsabilidad en la promotora urbanística propietaria del terreno. Cuando se caiga todo serán lamentos y excusas.

Poco a poco fue surgiendo la historia del lugar y la rica toponimia antigua y nombres de mina. Ahora todo el mundo habla del barranco del Gato, la fundición Carmen, la mina Aprovechado, la corta de los Madriles, etc. Pocos saben el trabajo que hay detrás de toda esa información.

Por supuesto, hay mucho más. Daré un pequeño repaso por varios de los antiguos nombres de El Pinar que he estado manejando, algunos sonarán, pero muchos no: La Majada de Bartolo, los cerrillos de San Antonio el Alto, El cerro del Manco… el barranco de los Corrales, el de las Palomas, el de San Antonio Abad, el de los Coconcicos, el de la Mina Grande y el de San Marcos. Las Cuevas del Pinar, la Cueva fría, el llano del Almacén, la cuesta del Café, la loma del Medio, la Cuerda del Pinar, la Umbría del Medio, la cerrada del barranco del Gato, la risca de Juan Artero, el asiento de Juan Pié, la solana de Jauto…

¿Y qué decir de los nombres de las minas? Aprovechado y Reforma son las más conocidas, pero hay muchas más y con nombres de lo más curioso. Veamos algunas: «Allá Veremos», «Por bien de todos», «Esto sí», «Medidas extraordinarias», «Aquí te quiero escopeta», «Bien estar», «Alarma», «Asilo minero», «El Pensamiento», «Garrobera», «Mirar y Desengaño», «Sanguijuela», «Mentira», «Justicia del cielo», «Del cielo vendrá todo», «Manos a la obra»…

Pero la construcción de antes de la crisis no entendía de patrimonios. Las enormes explanaciones que se realizaron para construir, ni más ni menos, que unos centenares de viviendas, ha destrozado por completo todos los restos mineros existentes en el barranco de la Mina Grande y los cerrillos de San Antonio el Alto.

Sin embargo, el peor atentado contra el patrimonio de Bédar y su historia fue la muy desafortunada decisión de derribar los restos del Lavadero Grande del Pinar. La destrucción de este patrimonio está muy bien documentada:

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El Lavadero Grande es (o era), como su propio nombre indica, el lavadero de plomo más grande de los 3 (ó 4, estamos en ello) que se instalaron a finales del siglo XIX en el Pinar. Las obras preparatorias empezaron pronto, en 1874, pero no se puso en funcionamiento hasta 1881. Aunque duró pocos años, se trataba del lavadero más grande de toda Europa (y del mundo), más grande que los lavaderos del Harz (Alemania), que eran los más grandes hasta entonces. Lo de «Grande» era un nombre más que justo para esta instalación. En 1884, año en el que se cerró por la bajada del precio del plomo, trabajaban en el Pinar más de 900 personas. Es decir, casi la totalidad de la población en edad de trabajar del pueblo (y entonces incluía niños).

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La maquinaria que utilizaba era la más moderna que se podía conseguir entonces, fabricada por la casa Humboldt de Colonia: quebrantadoras, trómeles, molinos de rodillos, etc… y prácticamente todos los tipos de mecanismos de lavado de plomo que existían. Era, podría decirse, un museo de maquinaria de lavado de mineral, hasta tal punto de que los ingenieros en prácticas iban al Pinar a estudiar todos los tipos de lavado existentes hasta la fecha.

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En 2004 me dirigí al Pinar para hacer más fotografías de los restos de este lavadero, pero ¡oh sorpresa! solo había un descampado. El estropicio fue de tal magnitud que hasta llegó a ser denunciado por una asociación ecologista. Recuerdo que se montó un gran revuelo, intervino la prensa y llegó a comentarse que la promotora no derribaría las balsas del lavadero, lo único que quedaba en pie. Y es cierto, no las derribaron, pero las deformaron convirtiéndolas en… piscinas. Triste fin para el viejo lavadero Grande del Pinar.

¿Quien tomó la decisión de derribarlo? ¿donde estaba el ayuntamiento mientras eso ocurría? ¿el ayuntamiento tenía conocimiento de estos planes en contra del patrimonio? Si lo sabía… ¿por qué no hizo nada?

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No llego a entender como alguien pudo tomar esa decisión, y acuso por igual al que la tomó, a los que cometieron el destrozo y a los que le dejaron hacerlo. Afectaron de esa manera a un patrimonio que era propiedad de todos (no lo olvidemos) y produjeron un daño irreparable en un más que posible activo turístico para Bédar. Tarde o temprano la verdad saldrá a la luz.

No-maravilla nº 5: la tolva-embudo de Tres Amigos

Presentamos hoy la no-maravilla nº 5, la gran tolva embudo de Tres Amigos. Ya he hablado otras veces de la tolva-depósito, más conocida por ser mucho más visible y punto de encuentro e inicio de la «ruta de la minería». Pero muchas veces pasa desapercibida esta tolva, única en su género.

La tolva se construyó como parte de la estructura del ferrocarril Bédar-Garrucha entre 1895 y 1896, bajo la dirección de los canteros e ingenieros de la compañía minera de Víctor Chávarri y del ingeniero Manuel Figuera. La tolva tenía capacidad para unas 2.300 toneladas de mineral de hierro.

Se trata de una verdadera obra de arte del trabajo en mampostería y una joya del patrimonio minero industrial español. Tal es así que es una de las pocas estructuras de Bédar inscritas en el Catálogo general de patrimonio industrial, que según el reciente BOJA de 7 de mayo de 2013 y junto a los restos mineros del Pinar de Bédar se pretende «preservar, restaurar y poner en valor» (ver http://www.juntadeandalucia.es/boja/2013/87/BOJA13-087-00024-6874-01_00025837.pdf ) Es curioso ver como en este número del BOJA aparecen por primera vez las fotografías de la tolva-depósito de Tres Amigos y de la fundición Carmen de Bédar de El Pinar.

No puedo dejar de señalar que ninguna de estas dos estructuras ha sido considerada como ?maravilla?. Esta situación refleja, sin duda alguna, el fracaso de la iniciativa (por no saber llevarla a cabo, no porque fuera mala idea.)

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La tolva-embudo es tan enorme que para fotografiarla entera desde el borde no basta con una sola fotografía. Aquí tenemos una excelente composición fotográfica de Gonzalo Leal Echevarría.

Con un diámetro aproximado en su extremo superior de 20 metros y 28 metros de profundidad, conecta por medio de una única compuerta de poco más de un metro de ancho y 1,6 metros de alto con un túnel inferior donde se cargaban los vagones del tren. Es tal el tamaño, que desde la parte superior no se puede ver el vértice. Al túnel inferior, de 37,8 metros de longitud, 4,96 de anchura y 4 metros de altura, se llegaba tras recorrer un trazado de vía férrea protegido con una valla de piedra.

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En la fotografía superior se aprecia como la compuerta inferior es minúscula comparada con la abertura superior, no se puede ver el borde de la tolva desde abajo.

Esta tolva, como era de esperar, llamaba enormemente la atención de todos aquellos que la visitaban. Veamos si no la descripción de unos visitantes a las minas en 1896:

Entre las muchas cosas notables que encontramos en las minas de Bédar, llamó mucho nuestra atención, un magnífico depósito, de extraordinaria capacidad, construido de mampostería en forma de embudo, al que llegan por diferentes caminos los minerales de varias vías, del que los reciben por una compuerta en su fondo, los wagones que por un túnel llegan y se colocan por debajo del mismo.

La siguiente está escrita en 1900:

En la pasada semana, y primeros días de esta, ha habido una importante retirada de minerales de la mina La Mulata, que han sido depositados en la tolva de la estación de Tres Amigos.
Se han retirado 771 vagones, con un peso neto de kilogs. 2.300.530 y no continua esta operación por haberse llenado completamente aquella hermosa tolva.

De hecho, no existe ningún ejemplo más de este tipo de tolva en ninguna otra mina de España, al menos que nos conste, y creemos que tampoco en el extranjero. Es de destacar la gran admiración que despierta esta tolva cuando hemos mostrado fotografías de ella en los Congresos internacionales de defensa del patrimonio geológico y minero, a los que hemos asistido (Mieres y Manresa.) De hecho, alguno de los investigadores, que han recorrido muchas minas en todo el mundo, nos indicaban que nunca habían visto nada parecido.

Actualmente sería una actuación urgente la limpieza de la exuberante vegetación que crece por toda la tolva, pues corre grave riesgo de deteriorar las paredes y que se produzcan derrumbes. Bastante bien ha aguantado esta tolva de mampostería de más de 100 años.

A diferencia de lo que pasa con las tolvas de la Trinchera Villalta, no disponemos de planos de la tolva-embudo, por lo que a la hora de tomar las medidas que en este post exponemos, hemos tenido que jugarnos, literalmente, el pellejo. Con la inestimable ayuda de Gonzalo Leal y armados con una cinta métrica de ingeniero de 50 metros y un medidor láser, dedicamos varios días a medir las diferentes tolvas de Bédar. Entre ellas la tolva embudo, la tolva de Silencio, las tolvas de Vulcano y la tolva-depósito de Tres Amigos. Si impresionantes son los 20 metros de diámetro de la tolva-embudo, más sorprendente fue los 34 metros que medía la diagonal de la tolva más grande de las dos que forman la tolva de Vulcano.

En las siguientes fotografías se puede ver lo arriesgado que puede ser tomar medidas con cinta métrica de este tipo de tolva. En este caso, yo mismo estaba tomando las medidas de la tolva cónica de Silencio, una hermana pequeña de la de Tres Amigos, con solo 14 metros de diámetro y otros tantos de profundidad. Las imágenes hablan por sí solas:

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Las no-maravillas de Bedar nº 6

Presentamos hoy la segunda entrega de las no-maravillas de Bédar, la no-maravilla nº 6. En este caso se trata de una no-maravilla de las desparecidas: las ermitas de Bédar. Hablo en plural porque hubo tres, dos dedicadas a la Virgen de la Cabeza y una a San Gregorio. La primera ermita de la Virgen de la Cabeza despareció por culpa de la codicia de una compañía minera, la de San Gregorio a causa del salvajismo desatado en 1936 y la segunda de la Virgen de la Cabeza fue derruida por culpa de la ineptitud o falta de visión de cierto alcalde. La actual ermita de la Virgen de la Cabeza es la que hace tres.

Para explicar su historia hemos de empezar por el principio. La parroquia de Bédar fue creada en el año 1505, poco después de la conversión forzosa al cristianismo de los mudéjares musulmanes. A pesar de que Bédar debía contar también con su propia mezquita, inicialmente se usó la mezquita de Serena como lugar para celebrar los cultos esperando a que fuera construido un nuevo centro de culto.

La parroquia de Bédar era un anejo de la de Antas y ambos pueblos celebraban las fiestas en honor a la Virgen de la Cabeza. Así fue hasta que, debido al crecimiento de estos pueblos, empezó a discutirse cual de ellos se quedaría con la imagen. Para dar con una solución a este problema se decidió que ambos pueblos iniciaran la construcción de una ermita, según Flores González Grano de Oro se construyó «sobre el monte más alto de la demarcación respectiva, a fin de que se llevase la sagrada efigie aquel que primero la erigiese» , además que tras haber sido trasladada la Virgen a la Iglesia «se acordó en buena armonía, celebrar la fiesta en el primero de los indicados poblados el 24 de septiembre de cada año, y en el segundo el 8 del mismo mes para que, dada la hermandad reinante entre ambos, no coincidiesen los festejos…» también se cuenta en el artículo de Flores González Grano de Oro cual fue su final: «después se demolió para poner en explotación ricas minas de hierro, trasladando la Virgen a la Parroquia». —Fiesta de Moros y Cristianos en la Villa de Bédar (Almería), Miguel Flores González Grano de Oro (1979-1936). Revista Axarquía, año IV, Verano 1999, pgnas. 155-157—. Según este mismo artículo, la ermita estuvo acabada el día 23 de septiembre del año 1507.

Es de destacar el gran parecido de lo que cuenta Miguel Flores González en el citado artículo con las historias que al respecto se cuentan en Bédar (por gente que no conocía el artículo referido, que fue reproducido por primera vez, al menos según me consta, en el pregón de fiestas del año 1999). Todas las versiones que he escuchado al respecto son muy parecidas, reproduzco una de las que he podido recoger:

«La Virgen de la Cabeza antes era del pueblo y de Antas, estaba en una ermita que hay justo entre el término entre los dos pueblos. Pero ocurrió que se pelearon con los de Antas y entonces los de pueblo se pusieron y, en muy poco tiempo, construyeron una ermita para albergarla en lo alto del Cerro de la Señora; en su construcción participó prácticamente todo el pueblo, hombres, mujeres y niños. Luego cogieron la Virgen y se la quedaron. La acabaron un 24 de septiembre, es por esto que las fiestas de la Virgen se celebran el día 24 aquí mientras que en Antas se celebran el 8 de septiembre ya que es lo que tardaron en construir la ermita. Allí estaba siempre, excepto cuando llegaban las fiestas que se bajaba a la Iglesia, pero luego la devolvían a su ermita. Allí siguió hasta que, durante las minas, la derribaron; de allí sacaron hierro y ese cerro está hueco por dentro, con los agujeros que había allí era muy peligroso que subiese el personal. Los de la compañía hicieron en el Pecho otra ermita para guardar allí la Virgen; nosotros la llamábamos la de la Virgen de la Cabeza. Finalmente llevaron la Virgen a la Iglesia y desmantelaron el techo de la nueva ermita dejándola abandonada. A partir de entonces como nadie se ocupaba de ella se ha ido derrumbando. »

Con respecto a la vieja ermita del cerro, poco es lo que cuentan: «Era una ermita pequeña, no más que una habitación. Allí arriba quedaron durante un tiempo las ruinas.»
También se cuenta que existía otra Virgen que tenían entonces en Bédar, ya desaparecida, y que al parecer guardaban en la misma ermita; es la Virgen de las Angustias: «la guardaban en la pequeña ermita del Cerro de la Señora; era una Virgen sentada con un niño Jesús en brazos; el niño era tan grande que cuando sacaban la imagen de procesión se necesitaban 8 brazos para poder llevarla.»

En la fotografía podemos ver como era esta vieja ermita, gracias a esta fotografía publicada en el Boletín Bédar Sostenible (Año 1, nº 1 de 2008):

ermita2025

Ciertamente, existía una importante masa de mineral de hierro en el cerro de la Señora, en la conocida mina Mulata. En esta mina se conocía la parte baja de la mina, en el barranco, y la alta, en el cerro. Primeramente se explotó el mineral del barranco, por parte de una sociedad conocida como «Sociedad Minera La Mulata», pero no fue hasta la llegada en 1896 de la Sociedad Chávarri que no se inició la explotación de la masa de hierro del cerro. Fue precisamente el inicio de esta explotación a cielo abierto (en cantera) lo que provocó el desmatelamiento de la vieja ermita del cerro, tal y como cuenta la tradición oral. Como compensación, la sociedad de Chávarri construyó la ermita «del Pecho», que debió ser construida entre 1896 y 1897.

plano ermita

Este plano es de 1873 y procede de la Memoria de la mina Mulata del ingeniero Manuel Lacasa. Se observa el barranco de la Cueva Oscura. Se puede ver que en esa época lo único que había en el «pecho» era el viejo cementerio de Bédar. Este cementerio fue abandonado porque ya no cabía ni un alfiler, así que decidieron construir uno nuevo, el actual. Es interesante ver la vieja ermita del cerro de la Señora justo encima de una gran bolsada de mineral, causa principal de su desmantelamiento posterior.

A pesar de las veces que he jugado de pequeño cerca de esta ermita, no he tenido suerte a la hora de conseguir fotos. Fue derribada para la construcción de la plaza del pecho y sustituida la ermita por la nueva. No comentaré nada sobre la nueva, desde luego no tiene nada que ver con las dos anteriores y aunque sobre gustos no hay nada escrito, creo que podrían haber hecho algo mejor. Lo que si creo firmemente es que derribar los restos de la vieja ermita del pecho, de más de 100 años de antigüedad, fue un verdadero error. Esto es lo mejor que he podido encontrar:

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Según lo que he preguntado, la ermita del pecho «era una ermita de paredes muy gruesas y suelo de ladrillo; nada más entrar, a la derecha, había un púlpito al que se accedía por unas escaleras. El Altar Mayor estaba bastante alto y tenía tres grandes nichos donde ponían los santos, uno en el Altar (donde ponían a la Virgen de la Cabeza) y dos más en las paredes. Los nichos estaban decorados con cenefas de yeso con santos y otros adornos, iguales en los tres nichos; eran bastante bonitos. La sacristía estaba detrás del Altar Mayor y se accedía a ella por dos puertas que había a los lados.»

Para acabar, la ermita de San Gregorio era muy pequeña y estaba en la actual plaza de San Gregorio. No hay fotos, que yo sepa. Disponía de una pequeña campana en un soporte muy similar al de la antigua del cerro. En la ermita se guardaba a San Gregorio. Desapareció en 1936, destruida por la ira anticlerical de los milicianos…

Jose Castaño Galera

jose castaño galera

Por fin ha llegado a mis manos el nº 15 de la Axarquia, que corresponde realmente al número de 2010, aunque por motivos de financiación no ha podido acabar de editarse hasta ahora. En la editorial se explican estos problemas y como, gracias al Instituto de Estudios Almerienses y la Consejería de Turismo y Comercio de la Junta de Andalucía, se ha podido volver a publicar esta revista. Como bien se indica en la editorial:

«En nuestro auxilio ha acudido la Consejería de Turismo y Comercio de la Junta de Andalucía, que ha considerado que nuestro proyecto no puede morir, porque nuestra revista es un referente cultural de primera para un turismo de calidad. En efecto, Axarquía estudia y profundiza en el territorio y en sus gentes, mostrando elementos que van más allá de las informaciones de Internet, las Oficinas de Turismo o las Guías Turísticas; nuestra revista es la avanzadilla, la nutriente, la que difunde elementos desconocidos que revitalizan el valor histórico, cultural y afectivo de lo nuestro, de los valores endógenos de nuestra comarca y sus gentes.»

No puedo estar más de acuerdo. Si no fuera por la Axarquía, que fue una de las primeras junto a la ya desaparecida «La Cimbra» de Los Gallardos, no existiría «ruta minera» en Bédar ni el alcalde y su concejal de cultura podrían vanagloriarse de ella ni de su patrimonio histórico, como a veces hacen. Si no fuera por la Axarquía, los guías de la ruta de la minería de Bédar, si existiera, solo podrían decir «…aquí hay un agujero… aquí hay otro…»

Pero sin embargo, cuando Axarquía pide al Ayuntamiento de Bédar que colabore con la revista, la respuesta es invariablemente negativa. No sé qué han alegado para negarse esta vez, supongo que la excusa falsa de siempre de «no hay dinero». Cuando sí que había dinero tampoco colaboraban. Y no hablamos de grandes cantidades, ni siquiera aceptan el comprar varios ejemplares para que sus propios vecinos puedan leerlo. Ángel Collado como alcalde de Bédar y su concejal de cultura tendrían que plantearse muy seriamente lo que quieren para Bédar y que si de verdad buscan convertir Bédar en una villa eco-turística, como afirman, van muy mal encaminados.

En este número, el número 15, hay un artículo que me ha llamado poderosamente la atención, pues es un tema que siempre ha quedado pendiente. Me refiero al asesinato durante la Guerra Civil del cura de Bédar José Castaño Galera. Ya alguna vez lo había mencionado, creo que al respecto de qué personajes merecían aparecer en calles y plazas. Es muy injusto que no haya en Bédar ningún tipo de recordatorio de este párroco. El artículo lo firma Francisco Martínez Botella, sacerdote e investigador, y aporta la fotografía del sacerdote asesinado. La misma fotografía que una vez estuvo colgada del tablón de anuncios de la iglesia, con un discreto recuerdo a su memoria.

Incluyo algunos pasajes del artículo «Sacerdotes asesinados en el Levante Almeriense en 1936 (2ª parte)»:

«Nuestro sacerdote había nacido en Bédar el 8 de noviembre de 1870 y allí fue bautizado al día siguente. Hijo de una familia de labradores, supo desde niño lo que es el duro trabajo del campo, por eso trabajó sin desfallecer ganando sus sutento hasta el último día de su vida.»

«Destacó Don José por su sencillez evangélica: vida de oración, atención a todos sin distinción ni acepción de personas y extrema pobreza. Recuerdan todavía hoy algunos octogenarios de Bédar haber visto al cura ´rebuscar´olivas en el campo para poder sobrevivir, pues debido a la extrema pobreza de los feligreses no obtenía estipendio alguno por sus servicios pastorales»

Al estallar la Guerra Civil fue detenido y obligado a realizar trabajos forzados entre golpes e insultos, sin apenas comida ni bebida.

Finalmente el anciano párroco ya no pudo más. «…don José se encontraba ya muy débil por los duros trabajos, el poco alimento y su avanzada edad; por la tarde se sentó en el suelo y soltó el azadón con el que trabajaba; entonces los milicianos le amenazaron diciéndole que, si no picaba, lo iban a matar, y él respondió: ‘Haced lo que queráis, muero gustoso por Cristo’. Le pusieron varias veces el astil del azadón en las manos pero ya no tenía fuerzas para sujetarlo, y allí mismo entre insultos, blasfemias y golpes lo acribillaron a tiros.»

Sin duda la crueldad, la maldad y la estupidez son características típicamente humanas que no dependen de las ideas políticas ni religiosas. Los encontraremos en todas las épocas y profesando las mas diversas ideas políticas y religiones. Siguiendo el artículo de Francisco Martínez Botella, pude comprobar hasta qué extremos puede llegar el ser «»humano»», porque lo que hiceron con los curas de Sorbas y Turre solo permite calificar a sus verdugos, desde un punto de vista médico, como de psicópatas asesinos.

Los asesinos no merecen ser mencionados, ni siquiera recordados. En cambio no debemos olvidar nunca a José Cataño Galera, quien en 1936 mostró a unos salvajes (por no dedicarles otros adjetivos) la grandeza del ser humano.

Sirva este post como mi pequeña contribución a la memoria de José Castaño Galera, párroco de Bédar. Recomiendo a todos la lectura del artículo mencionado, disponible en el número 15 de la Axarquía de 2010.