Ferrocarriles y cables aéreos mineros (continuación)

Aparte de las extensas descripciones de las vías de ferrocarril y de cable aéreo, se presta especial atención a las condiciones en las que trabajaban los mineros, así como a los accidentes y enfermedades a los que estaban expuestos. A finales del siglo XIX el hecho que la vida de un minero fuera corta era algo comúnmente aceptado, en aras del desarrollo y la prosperidad del país.

En 1888 el 30 por ciento de los operarios que trabajaban en las minas eran menores. Empezaban a trabajar normalmente a los 9 años y hasta los 16 eran conocidos como los “muchachos”, que debían trabajar en condiciones lamentables y, en no pocas ocasiones, eran maltratados. Por 1,75 pesetas e jornal, un minero sin experiencia se jugaba diariamente la vida en las minas, los muchachos empezaban con tan solo 0,75 pesetas de jornal y como mucho llegaban a 1,25 pesetas.

Placa de fabricante con el número de fabricación que llevaban las locomotoras fabricadas por la Saint Léonard de Liège en su lateral derecho. Las tres locomotoras del ferrocarril de Bédar a Garrucha eran las únicas de su tipo y llevaron este tipo de placas con los números 993, 994 y 995.

Además de la deficiente alimentación y de las duras jornadas laborales, literalmente de sol a sol, los mineros estaban expuestos a numerosos y variados riesgos de seguridad, como explosiones, desprendimiento de techos y colapso de galerías, caídas a pozos y por terraplenes, atropellos por vagonetas, etc. No faltaron tampoco atropellos mortales por las locomotoras y caída desde las vagonetas del cable, aunque estuviera prohibido viajar en ellas.

El anquilostoma o “gusano ganchudo” (hookworms en inglés), era el desagradable nemátodo con aspecto casi alienígena que causaba la “anemia del minero”.

Por si fueran ya pocos problemas, los riesgos de higiene no estaban tampoco ausentes. El trabajo agotador y la deficiente alimentación hacían mella en los trabajadores, que además de las enfermedades que periódicamente afectaban a toda la población, hubieran de soportar las propias de su profesión. A las ya más conocidas silicosis y saturnismo (intoxicación por plomo), se le añadió una enfermedad producida por unos desagradables gusanos cuyas larvas se encontraban en el agua que inundaba muchas minas y que tras atravesar la piel se instalaban en el intestino provocando una desnutrición y pérdida de sangre que llevaba a la anemia, la temida “anemia de los mineros”.

Representación de una de las locomotoras 030T Saint Léonard del ferrocarril Bédar-Garrucha en la Estación de Tres Amigos de Bédar, ante la casa de los Ingenieros, residencia del ingeniero director de las minas.

Aún están a tiempo de reservar sus ejemplares, ya sea en su versión inglesa (andy-tank-1@hotmail.co.uk) o española (juan.ant.soler@gmail.com).

Ferrocarriles y cables aéreos mineros

Más de 30 años de funcionamiento del cable aéreo y del ferrocarril de Bédar a Garrucha han dejado muchas historias detrás suyo. Desde las obras de instalación, en tiempo récord, hasta la paralización definitiva no han faltado accidentes, sabotajes y robos. Los ingenieros de minas tuvieron que aplicarse a fondo para poder conectar las diferentes minas diseminadas por la accidentada Sierra de Bédar con las líneas de transporte general, lo que se tradujo en decenas de diferentes planos inclinados, vías de transporte, túneles, ramales de cable… que han dejado numerosos restos que hoy en día pueden visitarse en la actual ruta minera de Bédar.

Uno de los diversos accidentes que sufrió el ferrocarril acabó con una locomotora bocabajo, la chimenea clavada en el suelo. ¿Hubo heridos? ¿cómo pudo ocurrir?

Uno de los objetivos del libro “Minas, cables, ferrocarriles, fundiciones y embarque de minerales” es el de recoger todos los datos históricos disponibles, tanto desde el punto de vista técnico como el social y económico, un pasado minero que conforma una parte importante de la historia de Bédar, Los Gallardos y Garrucha, municipios que estuvieron conectados por el cordón umbilical que suponían estas líneas de transporte, pero también de Mojácar y Turre, cuya actividad se vio muy influenciada por la minería, que también se desarrolló, aunque a diferente escala, en Sierra Cabrera.

<p value="<amp-fit-text layout="fixed-height" min-font-size="6" max-font-size="72" height="80">Desde los viejos cotos mineros de Mojácar, Garrucha y Turre, hasta los restos de las importantes minas de plomo y hierro de la Sierra de Bédar, la antigua ruta del ferrocarril sigue reclamando su protagonismo, esta vez como vía verde, asegurando como antaño una conexión entre la costa y la sierra. Este eje sería el complemento perfecto para completar la oferta del levante almeriense, que ya encabeza la geoda de Pulpí y que ha de completarse, necesariamente, con la recuperación turística de la importante zona minera de Sierra Almagrera. Desde los viejos cotos mineros de Mojácar, Garrucha y Turre, hasta los restos de las importantes minas de plomo y hierro de la Sierra de Bédar, la antigua ruta del ferrocarril sigue reclamando su protagonismo, esta vez como vía verde, asegurando como antaño una conexión entre la costa y la sierra. Este eje sería el complemento perfecto para completar la oferta del levante almeriense, que ya encabeza la geoda de Pulpí y que ha de completarse, necesariamente, con la recuperación turística de la importante zona minera de Sierra Almagrera.

Aún están a tiempo de reservar sus ejemplares, ya sea en su versión inglesa (andy-tank-1@hotmail.co.uk) o española (juan.ant.soler@gmail.com).

Trenes, Cables y Minas de Bédar, Los Gallardos, Garrucha y Mojácar

Fue hacia 1999 cuando llegó a mis manos un libro, “Trenes, Cables y Minas de Almería”. Para entonces ya hacía algún tiempo que había empezado a interesarme en el pasado minero de Bédar, aunque la tarea se antojaba complicada porque éste había caído en el más incomprensible de los olvidos, aparte de los estudios realizados por Andrés Sánchez Picón y Miguel Ángel Pérez de Perceval Verde.

“Trenes, Cables y Minas de Almería” supuso un verdadero shock, un estudio documental pormenorizado de las vías férreas y cables aéreos de la provincia de Almería, con abundante material fotográfico y un inestimable trabajo de campo, o lo que es lo mismo, arqueología industrial. En lo que correspondía a las minas de Bédar y los sistemas de transporte hasta Garrucha la obra aclaró muchas dudas sobre los diferentes restos y sentó, sin duda, la base de la historia minera y de estos importantes sistemas de transporte que marcaron toda una época. El libro, hoy una obra mítica e indispensable, sigue estando de actualidad y es de consulta obligatoria para todo aquél interesado en la historia minera de la zona. El libro, agotado desde hace tiempo, solo se puede conseguir de segunda mano a precios que superan fácilmente los 60 euros.

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Personalmente, esta obra supuso para mí un cambio importante en como investigar y estudiar este pasado minero, y un impulso nuevo, asombrado por la importancia de las instalaciones que una vez estuvieron allí en funcionamiento. Por eso ha sido un gran descubrimiento un video publicado por Telesol que muestra precisamente la presentación de esta mítica obra y que muestra parte de una visita realizada, seguramente a mediados de la década de 1990, de los restos mineros de la línea de ferrocarril Bédar-Garrucha. En el video se muestra el cargadero de Garrucha y Tres Amigos y Serena en Bédar. En ellos vemos a José Antonio Gómez Martínez y José Vicente Coves Navarro (una especial mención a la camisa de José Antonio Gómez, tan típica de esa época y que tantos recuerdos me ha traído), además de Andrés Sánchez Picón. A destacar la descripción ya entonces de los ramales del ferrocarril en Bédar, y la mención a las minas del Silencio y Mulata, éste último un nombre que en Bédar hacía tiempo que se había olvidado, a pesar de su importancia. También es interesante la pequeña entrevista a Martin Ruíz, en Serena, hablando de las minas de Serena. En el video se ven estructuras que, desgraciadamente, ya no existen, por lo que pasa también a ser parte de la historia y por ello agradecemos a Telesol que lo haya compartido con todos.

Hoy en día y junto a Andy Devey, estamos a punto de terminar una obra que retoma la historia del ferrocarril y el cable aéreo Bédar-Garrucha, lo que nos lleva a hablar, obligatoriamente, de toda la minería, y no solo la de Bédar, también la de Los Gallardos, Turre, Garrucha y Mojácar. Por lo que a mí respecta, “Trenes, Cables y Minas de Almería” no ha sido solo una inestimable fuente de información, también ha sido una obra inspiradora fundamental que ha influido enormemente en este nuevo libro.

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Hoy en día el proyecto está casi finalizado, con más de 400 fotografías, muchas de ellas inéditas, y decenas de planos, esquemas y dibujos explicativos, es el fruto de más de una década de trabajo de investigación. Entre las novedades, fotografías inéditas del ferrocarril y del cable aéreo, la estación de Serena, Tres Amigos, Puerto Coronel, Garrucha…   procedentes de España, pero también de lugares tan distantes como Noruega o Estados Unidos, y fuentes de información tan valiosas como los diarios completos de Thorkildssen, el instalador del cable aéreo de Bédar a Garrucha, la memoria del ferrocarril o las últimas investigaciones sobre la minería de Garrucha y Mojácar llevadas en colaboración con José Berruezo García.

Como novedad importante, el libro se publicará en versión en inglés y español, algo nada habitual en este tipo de obras y para obtener uno se ha de realizar una reserva, de las cuales tenemos ya más de 200, a todos los cuales agradecemos el interés en la obra y asegurarles que no les decepcionará en absoluto. Quien no lo haya hecho y quiera reservar su ejemplar, aún está a tiempo en los mails de contacto que añado al final de este post.

Porque como decía José Antonio Gómez en el video que incluimos, parte del interés de los ferrocarriles y cables de Almería radica en su gran desconocimiento, en un mundo como el de los estudiosos del ferrocarril en España, donde las novedades son cada vez más raras, por no hablar del gran desconocimiento de los cables aéreos, los grandes olvidados. Esperamos que este libro ponga un poco de luz sobre estas desconocidas líneas, y que sirva de empuje para proyectos muy necesarios en el levante, como la recuperación para el turismo del antiguo trazado del ferrocarril y hacer visitables las minas de Bédar, lo que es ya una necesidad evidente ante grandes y beneficiosos proyectos que ya funcionan actualmente, como la geoda gigante de Pulpí.

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Estas tres fotografias nos muestran los restos de la plataforma de carga junto al ramal de ferrocarril de Santa Catalina, el plano inclinado que sube desde barranco del Servalico hasta dicha plataforma y la tolva de descarga del mineral de Pobreza, puesto al descubierto a causa del incendio de 2012, que nos deja ver un resto del mineral explotado, que nunca llegó a ser subido por el plano inclinado para ser cargado en el ferrocarril.

Aquí presentamos un ejemplo de las estructuras desconocidas de esta antigua línea férrea. En concreto vemos una representación del cargadero de mineral en el ramal de ferrocarril de la mina Santa Catalina que daba servicio a la mina Pobreza. Tras la creación de La Unión Bedareña y el desmantelamiento de parte del cable aéreo a Garrucha, la importante mina Pobreza (la más productiva en esos momentos) tuvo que conectarse a la cercana línea del ferrocarril para el transporte de su mineral. Para alcanzar la vía, ubicada al otro lado del barranco del Servalico, se instaló una tolva o buzón de piedra y un plano inclinado automotor para subir el mineral a la altura de la vía, donde desde una plataforma elevada provista de compuertas, se realizaba la carga en los vagones del ferrocarril. Sin duda muchos de los que han hecho la ruta de la minería de Bédar han pasado delante de esta estructura sin sospechar lo que era. Solo se trata de un ejemplo del trabajo de investigación e interpretación realizado.

Juan Antonio Soler Jódar, 14 de junio de 2020.

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Representación artística de la estación de carga de la mina pobreza en el ramal de Santa Catalina. La máquina de vapor que accionaba el plano inclinado se encontraba en un extremo, donde se encuentran todavía los basamentos de la caldera y la máquina a vapor.

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Bédar: mina La Fe

Estamos en el punto culminante de las fiestas de agosto en Bédar, en plena fiesta de Los Moriscos, que ya debe ir por la décima edición. No publicamos fotografías de esta fiesta ya que hay muchas, junto a videos, que circulan por las redes sociales.

Sí que recordamos que este domingo 5, a las 22:00, se realiza la función teatral en la plaza del ayuntamiento, “El Club de las Solteras”, que promete ser muy divertido. Intentaremos conseguir alguna grabación para los que no puedan ir a verlo, pero por el momento no hemos encontrado a nadie que nos quiera “prestar” tal servicio, son de esas cosas típicas que pasan en Bédar.

Sí que nos ha llamado la atención un “spot” de un video promocionado por el Ayuntamiento de Bédar, con el nombre de “Regreso” por parte de ActúaCórdoba, que pueden ver a continuación:

 

Este video es la confirmación de que, con el tiempo, el municipio se ha ido concienciando en el potencial turístico de su pasado minero…”las posteriores generaciones no han ocultado tu pasado”.

Y ciertamente el pasado, aunque no ocultado, sí que ha estado bastante olvidado. Durante estos últimos 14 años hemos realizado avances importantes, aunque todavía falta trabajo por realizar. Aún todavía quedan aspectos de la historia minera de Bédar totalmente olvidadas, como es el caso que nos ocupa, la mina de La Fe.

 

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Plano que indica la posición de la concesión minera de La Fe con respecto a Bédar. Su posición entre minas que fueron explotadas intensamente como Unión de Tres Amigos o El Negrito, hacía prever la presencia de mineral.

 

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Indicios de óxidos de hierro en las paredes de roca del barranco.

 

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Vista de Bédar desde la mina Unión de Tres Amigos.

 

Esta concesión minera se demarcó en el paraje de la Loma de las Yeseras, en febrero de 1884, y se encontraba junto a la importante concesión de Unión de Tres Amigos, con la que compartía linde.

No era propiedad de ninguna de las grandes compañías mineras que explotaron las minas de Bédar. La mina pertenecía a Francisco Ruiz Carrillo, un contratista local de Bédar, uno de los diversos mineros locales que aprovechaban la presencia del ferrocarril y el cable aéreo para explotar minas que, de otra forma, no hubieran sido rentables.

En este tipo de minería, de la cual conocemos varios ejemplos en Bédar, dependía financieramente de las grandes compañías, que o bien ponían a disposición el material necesario, o avanzaba dinero a cuenta del mineral que posteriormente extraían. Para las grandes Compañías era un negocio rentable, pues se ahorraban el tener que utilizar sus propios jornaleros, y solo pagaban por el mineral extraído, evitando así todo riesgo.

 

 

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Terrenos que ocupaba la antigua concesión minera de la Fe. Las zonas con restos de explotaciones se encuentran a muy poca distancia del antiguo camino de Bédar a Vera, que seguía la dirección del carril que se dirige hacia la derecha en la fotografía.

 

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Vista de El Curato y al fondo Mojácar y Turre desde terrenos de la concesión.

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Labores mineras junto al barranco.

 

Sin embargo, la explotación de esta mina no parece que fuera muy exitosa. en 1897 el ferrocarril de los Chávarri se puso en marcha, cantidades importantes de mineral de hierro eran extraídas de la mina Unión de Tres Amigos. Fue entonces cuando Francisco Carrillo quiso reclamar como suya parte de esta mina de Unión de Tres Amigos, justificándose en el hecho de que ésta estaba mal demarcada. Pero poco pudo hacer Francisco Ruiz contra la todopoderosa sociedad minera vizcaína.

Podría creerse que su posición justo al lado de una mina rica daba esperanzas de poder encontrar grandes cantidades de mineral. Sabemos que Francisco Ruiz firmó un contrato con la Compañía de Águilas por la que recibió 1000 pesetas a cuenta de minerales, pero llegado el mes de julio de 1897, todavía no habían podido dar con cantidades explotable. Si había hierro, sin duda estaba a gran profundidad, y solo con la ayuda de la sociedad Chávarri, que ya había avanzado bastante en Unión de Tres Amigos, podía tener alguna posibilidad de llegar a él.

Esta es  toda la información que hemos podido recuperar con respecto a esta mina, lo que no está nada mal si tenemos en cuenta la poca documentación que se ha conservado. Faltaba la obligada investigación de campo, tanto para confirmar esta historia como para poder hacerse una idea de si finalmente la explotación de Francisco Ruiz pudo pasar de un mero intento.

 

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Pequeña explotación a cielo abierto en el punto 1. Se trata de la explotación de un pequeño afloramiento de óxidos de hierro que no tuvo continuidad a tenor de lo observado.

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Galería número 3 efectuada sobre unos indicios de mineralización en la ladera del barranco.

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Frente de la galería número 3 en estéril, tras un recorrido de unos 6-7 metros.

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Galería número 2, también sobre indicios de mineralización, con los mismos resultados que la galería número 3.

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Frente de la galería número 2.

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Cantera en el punto número 4.

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Marcas de martillo neumático en la cantera del punto número 4.

 

La localización de la mina fue fácil dado a su posición a la importante y bien conocida Unión de Tres Amigos. La exploración del terreno no nos decepcionó, con la localización de dos pequeñas labores a cielo abierto, dos galerías de exploración de pocos metros de desarrollo y algo que no habíamos encontrado antes, los vestigios de un antiguo sondeo.

En el plano indicamos la posición de estos restos mineros. Con los números 1 y 4 identificamos las pequeñas explotaciones a cielo abierto, realizadas en dos zonas con indicios de mineralización de hierro en superficie, pero que tal y como parece resultaron de muy poca importancia. El número 4, en particular, se encuentra en la parte superior de un cerro.

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Agujero de perforación de la sonda ante la galería número 2, que dejaron sin tapar. Alguien se ha preocupado en protegerla con un ladrillo decorativo de cemento para evitar que pequeños animales caigan dentro.

 

Con los números 2 y 3 se indican las dos pequeñas galerías. Justo delante de la galería número 2 es donde encontramos una perforación vertical en una pequeña plataforma junto al barranco, con un diámetro de unos 30-40 centímetros y con una profundidad que no hemos podido calcular, pero que debe superar los 20 metros.

Los restos, una vez más, confirman los datos documentales. Al parecer, tras realizar los trabajos sobre los crestones de mineral en superficie, pronto vieron que no tenían continuidad. Las dos galerías de exploración también dieron con una capa estéril. Ante estos decepcionantes resultados, solo quedaba ver si realmente había mineral en profundidad, de ahí a que realizaran el sondeo, que no debió ser para nada satisfactorio. Por la cantidad de mineral de hierro que se pudo haber extraído de las dos pequeñas canteras que se observan, difícilmente se pudo haber compensando ni siquiera la cantidad de dinero adelantada por la Compañía de Águilas.