Accidentes en las minas: la historia negra

Sin duda lo ocurrido en tantos y tantos años de minería en Bédar han supuesto una gran aportación a la historia negra de Bédar. Las desgracias ocurridas durante la última fase de la minería en Bédar son más o menos conocidas, pero a buen seguro muy pocos conocen loso accidentes acaecidos en las antiguas minas de finales del XIX y principios del XX. Intentaremos dar hoy algunos datos al respecto.

Entre 1840 y 1919 se registraron un total de 75 accidentes mortales ocurridos en las minas, especialmente duro fue la década 1880-1890, con 21 accidentes mortales, coincidiendo con una de las fases de más actividad de la minería en Bédar.

Uno de los primeros accidentes mortales que tenemos registrados es de 1849, cuando un minero murió en El Pinar de Bédar al derrumbarse la galería en la que trabajaba. Los derrumbes y muertes por aplastamiento eran los más frecuentes, como es de esperar que ocurra en trabajos mineros, aunque no eran infrecuentes los atropellos, caídas en pozos y accidentes durante la explosión de barrenos.

torre

Viendo esta fotografía tomada en la estación de cable de Cuatro Amigos solo cabe decir que si no hubo más accidentes fue de milagro.

Sin duda el accidente que más debió impresionar es el ocurrido en 1895, mientras se construía el ferrocarril que iba de Bédar a Garrucha. El opeario A.R.R.trabajaba en las obras transportando tierra con un carro cuando se dio aviso de que iban a explotar unos barrenos. El operario se colocó a 204 metros de distancia mientras sujetaba las caballerías de su carro para que no se espantaran, con tan mala suerte que al estallar el barreno una de las piedras salió disparada y le alcanzó, matándolo en el acto. El mismo año un encargado de la sociedad Chávarri moría debido a las heridas sufridas por un destajista de Mojácar, descontento con el jornal que había recibido.

pobreza

Entrada a la galería San Diego en la mina Pobreza.

En 1897 se produjo un espectacular descarrilamiento del tren cuando se dirigía hacia Bédar. Debido a un desprendimiento reciente por la lluvia la vía quedó cortada y debido al agua acumulada el maquinista no pudo advertirlo a tiempo, de manera que la locomotora salió despedida y acabó tumbada con las ruedas hacia arriba en uno de los bancales. A pesar de lo aparatoso del accidente no hubo ningún muerto esta vez, eso sí, tuvieron que sacar al fogonero y al maquinista de debajo de la locomotora. Ese mismo año el ferrocarril arrollaba a un operario que quedó en estado muy grave. Durante este nefasto año de 1897 otro encargado de la sociedad de Chávarri moría en la mina Santa Catalina al ser arrollado por una vagoneta tras caer accidentalmente a las vías.

En 1905 de nuevo un trabajador moría en un desprendimiento de terrenos, esta vez en la mina Júpiter. En 1906 se produce uno de los accidentes más sentidos, cuando un muchacho de 14 años moría atropellado por una de las locomotoras del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, justo a la salida del tunel del Servalico. En el lugar del accidente se conservan una serie de cruces grabadas en la piedra. No sabemos si la costumbre de grabar ahí esas cruces tiene que ver con este accidente, pues fue el primero de una serie de accidentes que alcanzaron una gran repercusión tanto en la población como en la prensa de la época.

1038971

Sin duda 1906 fue un año fatídico, ese año tenemos registrado el que fue el peor accidente de todos. Ocurrió en junio en la mina San Manuel, mientras una cuadrilla de seis operarios trabajaba en una de las galerías se produjo un desprendimiento que mató inmediatamente a uno de ellos y dejó sepultados a los otros cinco. Siguieron dos días de tensión y angustia porque se sabía que algunos mineros estaban vivos, pues daban golpes de retreta y se escuchaban los ecos de voces pidiendo auxilio. Pero finalmente dejaron de responder, y la desesperación se extendió entre todos los compañeros que trabajaban para salvarlos y los familiares que se habían acercado a la mina tras conocer lo ocurrido. Los trabajos de salvamento avanzaban muy lentamente y una gran multitud de gente se agolpaba a la entrada esperando ver lo que ocurría, mientras los familiares no cesaban de llorar y gritar. Finalmente y tras duros trabajos, se pudo encontrar con vida a cuatro obreros para alegría de muchos de los familiares. Los mineros estuvieron cincuenta horas sepultados a oscuras, sin poder beber ni comer. Entre los que más se distinguieron en los trabajos de salvamento se menciona al capataz Cipriano Perchenar. Finalmente el resultado fue de dos mineros muertos. Durante este trágico año de 1906 todavía moriría un minero más de 19 años, sepultado en la mina Reforma.

En 1908 un desprendimiento en la mina Carabinera dejó herido a un niño (en esta época todavía trabajaban los niños en la mina), éste sería un aviso de lo que pasaría más tarde, pues un mes después moría un minero debido también a un desprendimiento de terrenos en esta mina. Pero dejemos que sea un minero de Carabinera el que nos cuente cómo era el trabajo en Carabinera, el texto es de 1911: «Fuimos avisados para cenar, según costumbre. Para salir de la mina a la calle hay que subir por una trancada mal construida, donde apenas puede uno poner los pies en firme por la estrechez de sus escalones y lo resbaladizo de la mina que conduce a una galería designada con el número 2; y como en la referida mina hay agua en abundancia en este sitio nos detenemos para secarnos o mudarnos de ropas y efectuando que es esta operación, marchamos a la cena. La noche que me refiere, al regresar de haber comido, nos encontramos reundida la galería donde momentos antes habíamos cambiado de ropas y enterrados, en los escombros, los trajes qe nos quitamos para salir. Y esto ocurrió en el paso de todo el relevo». Visto esto, el milagro es que no haya habido más muertes.

Aún tenemos más accidentes registrados, como un minero muerto en Júpiter por un desprendimiento en 1908, otro en 1909 por desprendimiento en San Manuel y otro más en 1911 por el mismo motivo y en la misma mina. En 1913 otro minero moría aplastado por otro derrumbe en la mina Pobreza. En 1914 otro minero moría, pero esta vez debido a la explosión de un barreno en la mina Santiago.

En 1916 aún se recoge otro accidente mortal por desprendimiento y dos muertos más en 1920, uno por caída en un pozo.

Es difícil imaginar lo terrible que tenía que ser el trabajo del minero en esa época, se me hace difícil pensar que alguien haya podido estar trabajando en esos agujeros durante largas jornadas, hay estrechas trancadas por las que solo se puede pasar tumbado y claustrofóbicas galerías que solo invitan a salir de allí lo antes posible y siempre con el miedo de que se pueda hundir la galería de entrada y no poder salir de esa ratonera. Por ejemplo, la galería de San Diego de la mina Pobreza era accesible hasta hace dos años, pude acceder entre 100 y 150 metros hasta que el aire enrarecido me impidió continuar; pero en mi última visita hace un mes descubrí que la galería se había hundido a unos 15 metros de la bocamina…

Historia negra Bedar 4: las minas

Sin duda lo ocurrido en tantos y tantos años de minería en Bédar han supuesto una gran aportación a la historia negra de Bédar. Las desgracias ocurridas durante la última fase de la minería en Bédar son más o menos conocidas, pero a buen seguro muy pocos conocen loso accidentes acaecidos en las antiguas minas de finales del XIX y principios del XX. Intentaremos dar hoy algunos datos al respecto.

Entre 1840 y 1919 se registraron un total de 75 accidentes mortales ocurridos en las minas, especialmente duro fue la década 1880-1890, con 21 accidentes mortales, coincidiendo con una de las fases de más actividad de la minería en Bédar.

Uno de los primeros accidentes mortales que tenemos registrados es de 1849, cuando un minero murió en El Pinar de Bédar al derrumbarse la galería en la que trabajaba. Los derrumbes y muertes por aplastamiento eran los más frecuentes, como es de esperar que ocurra en trabajos mineros, aunque no eran infrecuentes los atropellos, caídas en pozos y accidentes durante la explosión de barrenos.

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Viendo esta fotografía tomada en la estación de cable de Cuatro Amigos solo cabe decir que si no hubo más accidentes fue de milagro.

Sin duda el accidente que más debió impresionar es el ocurrido en 1895, mientras se construía el ferrocarril que iba de Bédar a Garrucha. El opeario A.R.R.trabajaba en las obras transportando tierra con un carro cuando se dio aviso de que iban a explotar unos barrenos. El operario se colocó a 204 metros de distancia mientras sujetaba las caballerías de su carro para que no se espantaran, con tan mala suerte que al estallar el barreno una de las piedras salió disparada y le alcanzó, matándolo en el acto. El mismo año un encargado de la sociedad Chávarri moría debido a las heridas sufridas por un destajista de Mojácar, descontento con el jornal que había recibido.

pobreza

Entrada a la galería San Diego en la mina Pobreza.

En 1897 se produjo un espectacular descarrilamiento del tren cuando se dirigía hacia Bédar. Debido a un desprendimiento reciente por la lluvia la vía quedó cortada y debido al agua acumulada el maquinista no pudo advertirlo a tiempo, de manera que la locomotora salió despedida y acabó tumbada con las ruedas hacia arriba en uno de los bancales. A pesar de lo aparatoso del accidente no hubo ningún muerto esta vez, eso sí, tuvieron que sacar al fogonero y al maquinista de debajo de la locomotora. Ese mismo año el ferrocarril arrollaba a un operario que quedó en estado muy grave. Durante este nefasto año de 1897 otro encargado de la sociedad de Chávarri moría en la mina Santa Catalina al ser arrollado por una vagoneta tras caer accidentalmente a las vías.

En 1905 de nuevo un trabajador moría en un desprendimiento de terrenos, esta vez en la mina Júpiter. En 1906 se produce uno de los accidentes más sentidos, cuando un muchacho de 14 años moría atropellado por una de las locomotoras del ramal de ferrocarril de Santa Catalina, justo a la salida del tunel del Servalico. En el lugar del accidente se conservan una serie de cruces grabadas en la piedra. No sabemos si la costumbre de grabar ahí esas cruces tiene que ver con este accidente, pues fue el primero de una serie de accidentes que alcanzaron una gran repercusión tanto en la población como en la prensa de la época.

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Sin duda 1906 fue un año fatídico, ese año tenemos registrado el que fue el peor accidente de todos. Ocurrió en junio en la mina San Manuel, mientras una cuadrilla de seis operarios trabajaba en una de las galerías se produjo un desprendimiento que mató inmediatamente a uno de ellos y dejó sepultados a los otros cinco. Siguieron dos días de tensión y angustia porque se sabía que algunos mineros estaban vivos, pues daban golpes de retreta y se escuchaban los ecos de voces pidiendo auxilio. Pero finalmente dejaron de responder, y la desesperación se extendió entre todos los compañeros que trabajaban para salvarlos y los familiares que se habían acercado a la mina tras conocer lo ocurrido. Los trabajos de salvamento avanzaban muy lentamente y una gran multitud de gente se agolpaba a la entrada esperando ver lo que ocurría, mientras los familiares no cesaban de llorar y gritar. Finalmente y tras duros trabajos, se pudo encontrar con vida a cuatro obreros para alegría de muchos de los familiares. Los mineros estuvieron cincuenta horas sepultados a oscuras, sin poder beber ni comer. Entre los que más se distinguieron en los trabajos de salvamento se menciona al capataz Cipriano Perchenar. Finalmente el resultado fue de dos mineros muertos. Durante este trágico año de 1906 todavía moriría un minero más de 19 años, sepultado en la mina Reforma.

En 1908 un desprendimiento en la mina Carabinera dejó herido a un niño (en esta época todavía trabajaban los niños en la mina), éste sería un aviso de lo que pasaría más tarde, pues un mes después moría un minero debido también a un desprendimiento de terrenos en esta mina. Pero dejemos que sea un minero de Carabinera el que nos cuente cómo era el trabajo en Carabinera, el texto es de 1911: «Fuimos avisados para cenar, según costumbre. Para salir de la mina a la calle hay que subir por una trancada mal construida, donde apenas puede uno poner los pies en firme por la estrechez de sus escalones y lo resbaladizo de la mina que conduce a una galería designada con el número 2; y como en la referida mina hay agua en abundancia en este sitio nos detenemos para secarnos o mudarnos de ropas y efectuando que es esta operación, marchamos a la cena. La noche que me refiere, al regresar de haber comido, nos encontramos reundida la galería donde momentos antes habíamos cambiado de ropas y enterrados, en los escombros, los trajes qe nos quitamos para salir. Y esto ocurrió en el paso de todo el relevo». Visto esto, el milagro es que no haya habido más muertes.

Aún tenemos más accidentes registrados, como un minero muerto en Júpiter por un desprendimiento en 1908, otro en 1909 por desprendimiento en San Manuel y otro más en 1911 por el mismo motivo y en la misma mina. En 1913 otro minero moría aplastado por otro derrumbe en la mina Pobreza. En 1914 otro minero moría, pero esta vez debido a la explosión de un barreno en la mina Santiago.

En 1916 aún se recoge otro accidente mortal por desprendimiento y dos muertos más en 1920, uno por caída en un pozo.

Es difícil imaginar lo terrible que tenía que ser el trabajo del minero en esa época, se me hace difícil pensar que alguien haya podido estar trabajando en esos agujeros durante largas jornadas, hay estrechas trancadas por las que solo se puede pasar tumbado y claustrofóbicas galerías que solo invitan a salir de allí lo antes posible y siempre con el miedo de que se pueda hundir la galería de entrada y no poder salir de esa ratonera. Por ejemplo, la galería de San Diego de la mina Pobreza era accesible hasta hace dos años, pude acceder entre 100 y 150 metros hasta que el aire enrarecido me impidió continuar; pero en mi última visita hace un mes descubrí que la galería se había hundido a unos 15 metros de la bocamina…

Mina Pobreza: el horno de calcinación

La única mina que ha sido completamente afectada por el incendio de agosto ha sido la de Pobreza. El hecho de que se quemara toda la vegetación ha dejado todas las estructuras de la antigua mina limpias y ha sido una oportunidad única para observar y fotografiar con detenemiento todas los elementos y sus relaciones. También ha sido una oportunidad de comprobar cómo sería si las instalaciones de la mina estuvieran limpias de cara a los visitantes.

 

HORNO POBREZA2

En Pobreza se encuentra el único horno de calcinación de carbonatos de hierro de las minas de Bédar (de plomo hay unos cuantos), y aprovechando que están limpias. Por lo general la frondosa vegetación impedía observar bien todos los elementos de la instalación del horno, pero una vez limpio podemos observar bien la superfice de carga superior, las escaleras de acceso a ésta plataforma. El horno se encuentra entre las dos entradas de las galerías de la trancada nº3 de la mina, en la fotografía siguiente he indicado las dos entradas, la de la izquierda se bifurca al poco de la entrada dirigiéndose hacia San Carlos y San Ricardo. La obertura de la derecha, a un nivel superior, se bifurca también dirigiéndose a San Carlos y el pozo Maestro.

HORNO POBREZA1

En rojo se indican la entrada de las galerías de la trancada y en amarillo la dirección de las galerías. En verde se indica la presencia de una tobera instalada en la entrada de una de las galerías que servía para alimentar el horno y, de paso, como medio para renovar el aire en las galerías.

HORNO POBREZA5

En la fotografía superior, vemos la entrada de la tobera desde el interior de la galería.

HORNO POBREZA3

HORNO POBREZA4

Los restos del horno están bien conservados, se trataba de un horno de pequeñas dimensiones, puede que para comprobar el rendimiento tras alcanzar una capa de carbonatos de hierro.

LA MINA POBREZA

Con una extensión media de unos 400-500 m por 300 m de anchura y hasta 12 y 14 m de espesor, se trata del mayor criadero de mineral de hierro de la zona. Situada en la ladera sur del barranco del Servalico, experimentaba un buzamiento en dirección SE-NO.

Propiedad de la Compañía de Águilas, fue reconocida mediante una serie de pozos paralelos al barranco: San Adolfo, San Manuel, San Eduardo, San Francisco, San Claudio, Esperanza y San Pedro; también se efectuó una fila de pozos más al S entre los que se encuentran el pozo Almendros, el pozo del Camino y el de San Juan.

pobreza

Plano de la mina Pobreza (Memorias del Instituto Geológico de España, A. de Sierra, Hierros de Almería y Granada.)

El criadero se atacó mediante las galerías de San José al O, San Diego y Santa Bárbara, que desciende unos 30 m formando en su base el piso San Carlos. Más al E se sitúa el socavón San Ricardo (formando la trancada nº 3 junto al socavón de Santa Bárbara) que sigue en dirección SE unos 95 m hasta el pozo San Ricardo, que con 70 metros de profundidad corta en su base una galería que comunica con el San Gabriel a unos 105 m más al E.

Debido al buzamiento SE, las galerías iniciales a unos 300 m, a unos 80-100 m quedan en el techo del criadero y por pozos interiores se forman nuevos pisos a 291-292 m, los de San Fernando, San Jorge y San Teodoro, otros a 284 m como San Juan y finalmente al S y a unos 200 m de la boca de la Galería San Francisco, se llega, con el pozo San Antonio y la trancada del pozo San Bonifacio, hasta la cota de 264 m.

La producción se extraía por medio deL pozo Maestro, situado en la galería de San Diego (cerca de los pozos San Cristóbal y San Martín) y por los socavones principales llevando el mineral al depósito del cable aéreo situado en la margen sur del barranco del Servalico. En el mismo punto se encuentran las oficinas, casa fragua, establo para caballerizas de transporte de vagonetas, etc. a unos 307 m de altitud.

Cuando se produjo la fusión en la Unión Bedareña se procedió a conectar esta mina con el cercano ramal de ferrocarril de Santa Catalina, que sería mucho más efectivo que no el ramal de cable. Para ello se instaló un plano inclinado con motor desde el vaciadero junto a la entrada de la galería de San José que elevaba el mineral hasta un cargadero-depósito con 8 compuertas junto al trazado de la vía del ferrocarril de Santa Catalina, desde el que se cargaba directamente sobre los vagones del ferrocarril.

El horno de calcinacion de Pobreza

La única mina que ha sido completamente afectada por el incendio de agosto ha sido la de Pobreza. El hecho de que se quemara toda la vegetación ha dejado todas las estructuras de la antigua mina limpias y ha sido una oportunidad única para observar y fotografiar con detenemiento todas los elementos y sus relaciones. También ha sido una oportunidad de comprobar cómo sería si las instalaciones de la mina estuvieran limpias de cara a los visitantes.

HORNO POBREZA2

En Pobreza se encuentra el único horno de calcinación de carbonatos de hierro de las minas de Bédar (de plomo hay unos cuantos), y aprovechando que están limpias. Por lo general la frondosa vegetación impedía observar bien todos los elementos de la instalación del horno, pero una vez limpio podemos observar bien la superfice de carga superior, las escaleras de acceso a ésta plataforma. El horno se encuentra entre las dos entradas de las galerías de la trancada nº3 de la mina, en la fotografía siguiente he indicado las dos entradas, la de la izquierda se bifurca al poco de la entrada dirigiéndose hacia San Carlos y San Ricardo. La obertura de la derecha, a un nivel superior, se bifurca también dirigiéndose a San Carlos y el pozo Maestro.

HORNO POBREZA1

En rojo se indican la entrada de las galerías de la trancada y en amarillo la dirección de las galerías. En verde se indica la presencia de una tobera instalada en la entrada de una de las galerías que servía para alimentar el horno y, de paso, como medio para renovar el aire en las galerías.

HORNO POBREZA5

En la fotografía superior, vemos la entrada de la tobera desde el interior de la galería.

HORNO POBREZA3

HORNO POBREZA4

Los restos del horno están bien conservados, se trataba de un horno de pequeñas dimensiones, puede que para comprobar el rendimiento tras alcanzar una capa de carbonatos de hierro.

LA MINA POBREZA

Con una extensión media de unos 400-500 m por 300 m de anchura y hasta 12 y 14 m de espesor, se trata del mayor criadero de mineral de hierro de la zona. Situada en la ladera sur del barranco del Servalico, experimentaba un buzamiento en dirección SE-NO.

Propiedad de la Compañía de Águilas, fue reconocida mediante una serie de pozos paralelos al barranco: San Adolfo, San Manuel, San Eduardo, San Francisco, San Claudio, Esperanza y San Pedro; también se efectuó una fila de pozos más al S entre los que se encuentran el pozo Almendros, el pozo del Camino y el de San Juan.

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Plano de la mina Pobreza (Memorias del Instituto Geológico de España, A. de Sierra, Hierros de Almería y Granada.)

El criadero se atacó mediante las galerías de San José al O, San Diego y Santa Bárbara, que desciende unos 30 m formando en su base el piso San Carlos. Más al E se sitúa el socavón San Ricardo (formando la trancada nº 3 junto al socavón de Santa Bárbara) que sigue en dirección SE unos 95 m hasta el pozo San Ricardo, que con 70 metros de profundidad corta en su base una galería que comunica con el San Gabriel a unos 105 m más al E.

Debido al buzamiento SE, las galerías iniciales a unos 300 m, a unos 80-100 m quedan en el techo del criadero y por pozos interiores se forman nuevos pisos a 291-292 m, los de San Fernando, San Jorge y San Teodoro, otros a 284 m como San Juan y finalmente al S y a unos 200 m de la boca de la Galería San Francisco, se llega, con el pozo San Antonio y la trancada del pozo San Bonifacio, hasta la cota de 264 m.

La producción se extraía por medio deL pozo Maestro, situado en la galería de San Diego (cerca de los pozos San Cristóbal y San Martín) y por los socavones principales llevando el mineral al depósito del cable aéreo situado en la margen sur del barranco del Servalico. En el mismo punto se encuentran las oficinas, casa fragua, establo para caballerizas de transporte de vagonetas, etc. a unos 307 m de altitud.

Cuando se produjo la fusión en la Unión Bedareña se procedió a conectar esta mina con el cercano ramal de ferrocarril de Santa Catalina, que sería mucho más efectivo que no el ramal de cable. Para ello se instaló un plano inclinado con motor desde el vaciadero junto a la entrada de la galería de San José que elevaba el mineral hasta un cargadero-depósito con 8 compuertas junto al trazado de la vía del ferrocarril de Santa Catalina, desde el que se cargaba directamente sobre los vagones del ferrocarril.

Paleodictyon Strozzii

Para completar un poco el post anterior quiero hablar un poco sobre el fósil del Paleodictyon, pues tiene una historia muy curiosa y el organismo, en cuestión, también tiene algo de misterio.

Pero para empezar creo necesario aclarar una serie de conceptos, aunque ha de quedar bien claro que de en estos temas soy más bien profano, por l

La Paleoicnología es una rama de la Paleontología que se encarga de la observación de las huellas, pistas o rastros fosilizados, comparándolas con las marcas dejadas por los animales actuales en playas y marismas. Estas capas blandas con las marcas una vez consolidadas se conocen como flysch. No se trata de fósiles sino de icnofósiles, es decir, las marcas fosilizadas que dejan sobre el sedimento al desplazarse, al comer, al esconderse…

Las diferentes características de estos icnofósiles permiten su clasificación según el tipo de marca que dejan, ya sean para desplazarse, como madriguera (por ejemplo de gusanos), pistas de alimentación o… trazas de agricultura o Agrichnia. De todos los icnofósiles destaca uno por la regularidad de sus marcas en forma de panal de abejas, es el Paleodictyon, descrito primeramente en Italia por Meneghini. ¿Qué organismo ha podido dejar estas marcas y para qué?

Se barajan varias opciones, desde un pequeño organismo que utiliza la red como «granja» de bacterias para alimentarse (Agrichnia) o bien se puede tratar de un organismo celular parecido al Hydrodyction reticulatum, algas de agua dulce que forman redes celulares también hexagonales. El género Paleodictyon fue creado por Meneghini hacia 1850 y las diferentes especies se reconocen por el tamaño de los lados de los hexágonos que forman, desde la P. minutum, de 0,91 mm hasta la P. Gomezi, de 33 milímetros, pasando por la P. Strozzii (2-2,5 mm), P. majus (3-5 mm) y P. giganteum (5-6 mm). Se suelen encontrar sobretodo en el flysch cretáceo-eoceno, pero también se han encontrado en niveles muy distantes. Los hexágonos no forma solo una capa sino que penetran en el interior, como formando fragmentos de prismas hexagonales. Este tipo de icnofósil caracteriza a los fondos profundos abisales de unos 500 m.

Hasta ahora no se había encontrado huellas semejantes en las playas actuales, por lo que no se ha podido saber de qué se trata, pero en 2011 el científico Peter A. Rona descubrió el Paleodictyon nodosum a 3 km. de profundidad en las aguas del Atlántico Norte, cerca de fuentes hidrotermales, aunque se han visto las formaciones hexagonales no se ha podido identificar al misterioso organismo que crea estas redes.

La cuenca de Vera, en su evolución geológica, ha pasado por fases muy diferentes. Muy al princio, la cuenca de Vera era una de las cuencas intermontañosas que comunicaban el Atlántico y el Mediterráneo,conformado durante el plegamiento Alpino en el
Mioceno inferior. En el Mioceno superior la elevación de las cordilleras Bética y del Rif aisló al Mediterráeno. Fue en el Pleistoceno cuando el Atlántico irrumpió en la cuenca, más bien seca del Mediterráneo, convirtiendo de nuevo la cuenca de Vera en un fondo marino en el que hubo una importante actividad tanto volcáncia como hidrotermal al encontrarse en una zona de falla. Finalmente, en el Plioceno superior, el nivel del Mediterráneo volvió a bajar y emergió la cuenca de Vera que conocemos hoy en día, incluyendo los depósitos de fósiles de la vida marina que un día la ocupó, incluyendo desde aguas someras hasta llanuras abisales.

Son conocidos ejemplares de Paleodictyon en el flysch de la cuenca de Vera, y concretamente en Bédar, cerca de los Giles, Pablo Fábrega recogía en 1933 un ejemplar de P. Strozzii a 500 metros de la venta del Chocolate, como ya comenté en el post anterior. En 1932 F. Aezpitia ya reproducía un Paleodictyon procedente de Bédar (Datos para el estudio paleontológico del flysch d ela costa cantábrica y de algunos otros puntos de España, Boletín Inst. Geol. y Min. de España, Madrid 1932).

En 2004, mientras buscaba fósiles cerca de la carretera que conduce a la pedanía de los Giles, encontré, en el fondo de un barranco unas superfícies de aspecto pizarroso que claramente habían sido descubiertas recientemente por el agua. Entre las formaciones había diversos surcos, estrías y líneas que recordaban a la arena de la playa, entre ellas unas curiosas estructuras en forma de panal de abeja que me llamaron la atención y de las que cogí una muestra, pues entendí que de fósiles se trataba.

paleodictyon

La simple medición de los lados de los hexágonos nos indica que se trata de un P. Strozzii (2 mm), como el que recogiera Pablo Fábrega y en la misma zona.

Fosiles

Hace tiempo que ya hablé sobre los fósiles que se pueden encontrar en Bédar y quiero actualizar un poco los datos, dentro de las limitaciones que conlleva el ser simplemente un aficcionado que sabe más bien poco sobre el tema.

estrella

En la fotografía: fósil de estrella de mar procedente de Los Giles

Sin duda, los lugares más propicios para encontrar fósiles en Bédar son Los Giles y el Barranco Baeza, donde abundan fósiles del Terciario y Cuaternario.

pecten

Pecten de unos 14 cm recogido en el barranco Baeza

El jemplar de Paleodityon lo recogí en Los Giles, en el lecho de un barranco. Aunque sabía que se trataba de un fósil, no tenía ni idea de lo que podía ser. Luego descubrí que tampoco se sabía muy bien qué organismo produjo estas huellas fósiles, anque se cree que se trata de las madrigueras de unos gusanos. Pero no fui el primero en encontrar de un fósil de este tipo en Bédar, en el Boletín Geológico Minero de 1933 se indica que D. Pablo Fábrega recogió un ejemplar de Paleodictyon Strozzii a 500 metros dal Sur de la Venta del Chocolate, realmente muy cerca de donde yo lo encontré…

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Ejemplar de Paleodictyon recogido en Los Giles.

Entre los diversos fósiles que se pueden recoger en Los Giles, aunque la zona donde se encuentran ha sido parcialmente destruida por el paso de la autovía. Ya no quedan casi las grandes ostreas que se usaban de decoración en las casas, pero aún abundan los pecten y otros fósiles interesantes, especialmente ostrea, aunque de tamaños más modestos. Aquí muestro algunos de ellos:

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Fimbria encontrada en Los Giles.

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Spondylus de 9 cm procedente de Los Giles.

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Nacra(Pinna)de Los Giles, uno de los bivalvos más grandes.Ejemplar de 18 cm.

Pero mucho más impresionante lo que encontró el catedrático de Historia natural de Lorca D. Francisco Cánovas en la cañada de Pelotas, al Este de Bédar y cerca de la carretera a Almería, según se cuenta en los Anales de la Sociedad Española de Historia Natural de 1877: ni más ni menos que los restos de un Carcharodon megalodon (entiendo que los dientes), una especie de tiburón que podía alcanzar los 17 metros y que al parecer se alimentaba de ballenas, con unos dientes tan grandes como una mano humana abierta. Adjunto una imagen comparativa del animalito con un buzo (procede de la página http://www.ylje.com, adjunto el enlace) para poder hacernos una idea de los animalitos que nadaban por lo que ahora es Bédar:

Carcharodon-Megalodon-Largest-Shark-Still-Alive

Salvador Rancel Ballesteros

Si no fuera por los esfuerzos del vicecónsul inglés en Garrucha George Clifton Pecket, Bédar nunca hubiera tenido ferrocarril, jamás habría estallado la fiebre minera del año 1895-96 y estoy seguro que ahora mismo no habría pueblo del que hablar. Él sabía la enorme riqueza que guardaba esta sierra y hizo todo lo posible por convencer y atraer a grandes compañías que invirtieran en la construcción del ferrocarril que era imprescindible para su explotación.

Pero George Clifton Pecket al fin y al cabo no era más que un hombre de negocios, y aunque era el interés lo que le movió a hacer todo aquello, no merma en absoluto el mérito por lo que consiguió para el pueblo. Pero además tenemos a otros promotores del negocio minero en Bédar como es el caso de Salvador Rancel Ballesteros, mucho menos conocido que el viceconsul inglés pero que sentía un gran cariño y sincero interés por el pueblo de Bédar y su gente, tal y como se desprende de los artículos que escribió para la prensa de la época.

Salvador Rancel Ballesteros era Ingeniero de minas, pasó el examen de admisión en la escuela de capataces de Vera en 1890 y estuvo muy implicado en todo el «boom minero» de finales del siglo XIX. Interesantes son los artículos que escribió para la prensa, entre ellos unas interesantes crónicas de la huelga de 1890 y una de las primeras descripciones completas del cable aéreo de la Compañía de Águilas que, si bien no de la extensión y calidad que el realizado por Juan Pié y Allué para «La Crónica Meridional», aporta numerosos datos inéditos tanto de las minas como del cable aéreo en esa época. Como muchos otros bedarenses que podían permitírselo en esa época de actividad febril minera, adquirió concesiones mineras en Bédar para intentar hacer negocio arrendándolas a las grandes compañías mineras explotadoras. Así fue presidente de la «Sociedad minera El Cometa y Nunca es tarde«, cuyas minas, cercanas a Serena, fueron arrendadas primero al ya mencionado George Clifton Pecket y por último vendidas a una de las sociedades vizcaínas que se interesaron por Bédar, en concreto la «Sociedad Vizcaína de Bédar».

minero de bedar

Pero quizás lo que debería ser recordado con más interés, es que fue el fundador de dos míticas publicaciones en Bédar: el semanario «El Minero de Bédar» y el diario «El Faro de Bédar», del que tomé el nombre para este blog. A parte de estos medios, que por lo poco que sabemos fueron bastante críticos con la sociedad minera de Chávarri, propietaria del ferrocarril (críticas justificadas, como algún día contaré), ofrecían asesoramiento para todos los emprendedores interesados en invertir en minería en la zona mediante una oficina que proporcionaba todo tipo de información y servicios relacionados con la minería. También eran reconocidos los excelentes planos mineros que el mismo Salvador Rancel elaboraba y que regalaba en algunos números de sus ediciones.

Si alguien tiene información sobre este ilustre bedarense o incluso si alguien encuentra en algún desván o forrando algún viejo libro un número perdido del «Minero» o del «Faro» de Bédar le estaría eternamente agradecido si me hiciera llegar una copia.

Juan Girona: desafiando a la gravedad

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Quizás mi admiración por este hombre es debida a la fobia a las alturas que padezco, pero la historia de Juan Girona es una de aquellas que no dejan de asombrar. Valga este pequeño post como mi humilde homenaje a este hombre extraordinario, para que nunca se olvide.

De todos era conocido su absoluto desprecio por la ley de la gravedad, por lo que no es de extrañar que su actividad laboral con Hierros de Garrucha estuviese ligada al cable aéreo.

Participó, bajo las órdenes del técnico Joaquín Larragoiti, en la instalación del cable aéreo desde San Manuel hasta Los Gallardos, el cable aéro de la mina Angustias y también en la instalación del Plano Inclinado desde el Socavón General en las Cañadicas.

Cómo no, él era el encargado de reparar el cable cuando se estropeaba, y me pone los pelos de punta imaginar como debía acercarse a gran altura por el cable para reparar los desperfectos, algo que según cuentan los que lo vieron, era verdaderamente de impresión.

No quedó ahí la cosa, también se encargaba de las operacioens de carga del mineral en los barcos en Garrucha, trabajó en la mina Alerta cuando su hundimiento, trabajó en el desagüe de la mina Carabinera y fue encargado de la mina de La Cuadra, entre otras cosas.

Cuentan también que él fue quien socorrió a Juan Gómez «el Vasquiña» cuando sufrió el accidente mortal en San Manuel al averiarse la locomotora diesel que conducía mientras intentaba bajar unas vagonetas que se habían quedado atascadas en el plano inclinado, muriendo por las heridas sufridas en los brazos de Juan Girona.

Gracias a Alfonso Girona por las fotografías de su padre, en especial mi fotografía favorita, hecha cuando se fue a trabajar a Alicante, después de las minas. La fotografía lo dice todo:

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Fuego y agua

Desastrosos han sido los efectos del temporal en el Levante, por suerte en Bédar no hay que lamentar daños personales, pero sí muchos materiales.

El reciente incendio que arrasó las Rellanas sin duda ha hecho que las riadas hayan sido más intensas, al faltar la vegetación el agua ha bajado sin impedimentos por los barrancos. Porque en Bédar, como en el resto del Levante, los ríos y barrancos «salen», como si el resto del tiempo hayan estado esperando escondidos, y cuando salen arrasan sin piedad.

Los destrozos han sido muchos, bancales completamente arrasados y puentes colapsados por los escombros. El barranco de la Basalta ha salido esta vez, y hacía muchísimo tiempo que no lo hacía, hay destrozos en la cuesta de la fuente. El barranco de los Chorreadores ha bajado con fuerza destrozando diversos terrenos, afectando al Malecom y en Jamontar el agua ha destrozado numerosos ribazos y bancales, ha cortad la acequia de los moros hacia Bedarín y derribando la carretera a los pozos, que hoy estaba siendo reparada.

Dicen también que el puente de la Ramona se ha tapado rápidamente con los escombros y el agua ha arrastrado tanto material que ha dejado anegado el barranco.

Todo esto hace pensar si las normas que no permiten desbrozar los terrenos, que supongo que buscan la protección de la naturaleza, no están siendo excesivamente dañinos. Habría que empezar a replantearse la situación, pues ya vemos que primero el fuego y luego el agua han estado campando a sus anchas, y la enorme cantidad de vegetación seca o hace de excelente combustible o arrastrada por el agua tapa rápidamente los, a veces, estrechos conductos de puentes y desagues.

Brotes verdes

El origen del incendio está más que claro, los investigadores no habrán tenido muchas compliciones para descubrirlo, se aprecia claramente como el fuego se inicia a lo largo de la cerca de esta propiedad, sin afectarse la misma, y desde aquí se ve como el fuego avanzó en dirección a Bédar, seguramente debido al viento que había en esos momentos:

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El fuego siguió una estrecha franja quemandoen dirección al Cerro Mojón y Tres Amigos, sin afectar a las casas que se encuentran en ese lado. A la altura de Tres Amigos y antes de llegar a la tolva embudo, el fuego saltó la carretera y quemó los terrenos cercanos al cargadero y subiendo por los montes arbolados a la izquierda del barranco del Servalico. Por suerte y seguramente debido al viento, no se extendió por los viejos bosques de pinares que se encuentran a la izquierda de la carretera en La Cuadra, en tal caso además de perderse unos insustituibles bosques de pinos (de los pocos que quedan) el fuego hubiera llegado fácilmente a El Pinar. A pesar de todo se quemó parte del bosque que cubre la ladera izquierda del barranco del Servalico:

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El fuego no llegó hasta el Pinar porque fue parado en un camino que corre por las alturas de los cerrillos de San Antonio (los que separan el barranco del Servalico de El Pinar):

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Desde este punto el fuego siguió dos caminos, en dirección a Serena y siguiendo los barrancos que suben hasta la carretera Bédar-Serena. El fuego no llegó al barranco de Serena, donde parece que fue parado y sí que saltó la carretera Bédar-Serena subiendo hacia las rellanas, se vio afectado desde el barranco MaCalletano hasta el cerro de la Cruz, por donde subió el incendio a las Rellanas. En la siguiente fotografía, realizada desde la ladera izquierda del barranco del Servalico, vemos como la zona quemada se para cerca del barranco de Serena y sube por el cerro de la Cruz hasta arriba:

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El fuego ascendió por el barranco de MaCayetano sin llegar a afectar a la huerta del pueblo, pero sí quemando los bancales de la parte superior de la Fuente Temprana y quemando la zona del Castillo de los Moros. Las casas del barranco de MaCayetano y las que están en la carretera Bédar-Serena han sido las más afectadas.
La imagen de la zona tomada desde el Castillo es bastante esclarecedora:

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Las Rellanas fueron la zona más afectada, ardieron hasta casi el Albarico y El Campico, en dirección a Bédar fue parado en el barranco de la BAsalta, la zona alta de Jamontar y en La Mortera. En la fotografía vemos el límite en el barranco de la Basalta:

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Pero como se ve en la fotografía, los palmitos empiezan a brotar de nuevo, lo mismo pasa con los espartos y otras plantas. Si llueve pronto empezará a verse verde en la zona quemada.

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